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Premios Grammy: Billie Eilish fue la gran ganadora de la noche

Ayer se entregaron los premios Grammy 2020 y la joven artista ganó las categorías principales. Lizzo fue otra de las más reconocidas.

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El domingo por la noche se desarrolló una nueva entrega de los Premios Grammy en el Staples Center de Los Ángeles. Además de lo estrictamente musical la jornada tuvo una temática dolorosa que atravesó todas las intervenciones: la muerte de Kobe Bryant.

La entrega de galardones número 62 de la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Grabación fue conducida por Alicia Keys y la ceremonia contó con varias sorpresas y presentaciones musicales como la vuelta de Demi Lovato y el concierto de Aerosmith junto a Run DMC.

La gran estrella de la noche fue Billie Eilish quien obtuvo  seis premios, entre los que se destacan álbum del año “When we all fall asleep, where do we go?”, grabación del año por “Bad Guy” y artista nuevo.

La artista Lizzo fue otra de las destacadas al llevarse tres estatuillas: mejor performance pop solista por “Truth Hurts”, mejor performance tradicional R&B por “Jerome” y mejor álbum de urbano contemporáneo por “Cuz I love you (Deluxe)”.

Esta es la lista completa de ganadores:

Mejor álbum del año: When We All Fall Asleep, Where Do We Go?, Billie Eilish

Mejor grabación del año:  “Bad Guy,” Billie Eilish

Mejor artista nuevo: Billie Eilish

Mejor canción del año: “Bad Guy,”, Eilish O’Connell & Finneas O’Connell (Billie Eilish)

Mejor performance pop solista: “Truth Hurts,” Lizzo

Mejor performance R&B: “Come Home,” Anderson .Paak feat. André 3000

Mejor canción country: “Bring My Flowers Now,” Brandi Carlile, Phil Hanseroth, Tim Hanseroth & Tanya Tucker (Tanya Tucker)

Mejor álbum de rap: Igor, Tyler, the Creator

Mejor performance en grupo: “Old Town Road,” Lil Nas X feat. Billy Ray Cyrus

Mejor álbum pop vocal tradicional: Look Now, Elvis Costello & The Imposters

Mejor grabación dance: “Got To Keep On,” The Chemical Brothers

Mejor álbum de rock: Social Cues, Cage The Elephant

Mejor álbum pop vocal: When We All Fall Asleep, Where Do We Go?, Billie Eilish

Mejor álbum local de jazz: 12 Little Spells, Esperanza Spalding

Mejor álbum gospel: Long Live Love, Kirk Franklin

Mejor álbum de rock latino, urbano o alternativo: El Mal Querer, Rosalía

Mejor álbum americana: Oklahoma, Keb’ Mo’

Mejor álbum hablado (incluye poesía, audio books y storytelling): Becoming, Michelle Obama

Mejor canción escrita para medio visual: “I’ll Never Love Again” (Film Version), Natalie Hemby, Lady Gaga, Hillary Lindsey & Aaron Raitiere songwriters (Lady Gaga & Bradley Cooper), Track from: A Star Is Born –

Mejor álbum dance/electrónica: No Geography, The Chemical Brothers

Mejor álbum contemporáneo instrumental: Mettavolution, Rodrigo y Gabriela.

Mejor performance de rock: “This Land,” Gary Clark Jr.

Mejor performance de metal: “7 Empest,” Tool

Mejor canción de rock: “This Land,” Gary Clark Jr. (Gary Clark Jr.)

Mejor álbum de música alternativa: Father of the Bride, Vampire Weekend.

Mejor performance tradicional R&B:  “Jerome,” Lizzo.

Mejor canción R&B: “Say So,” PJ Morton (PJ Morton Featuring JoJo).

Mejor álbum de urbano contemporáneo: Cuz I Love You (Deluxe), Lizzo

Mejor álbum R&B: Ventura, Anderson. Paak .

Mejor performance de rap: “Racks in the Middle,” Nipsey Hussle Featuring Roddy Ricch & Hit-Boy.

Mejor performance de rap/sung: “Higher,” DJ Khaled Featuring Nipsey Hussle & John Legend.

Mejor canción de rap: “A Lot,” Jermaine Cole, Dacoury Natche, 21 Savage & Anthony White (21 Savage Featuring J. Cole).

Mejor performance de country solista: “Ride Me Back Home,” Willie Nelson.

Mejor performance de country en dúo/grupo: “Speechless,” Dan + Shay.

Mejor álbum de country: While I’m Livin, Tanya Tucker.

Mejor álbum new age: Wings, Peter Kater.

Mejor improvisación de jazz solista: “Sozinho,”Randy Brecker.

Mejor álbum instrumental de jazz: Finding Gabriel, Brad Mehldau.

Mejor álbum de ensamble de jazz: The Omni-American Book Club, Brian Lynch Big Band.

Mejor álbum de jazz latino: Antidote, Chick Corea & The Spanish Heart Band.

Mejor performance/canción de gospel:  “Love Theory,” Kirk Franklin; Kirk Franklin.

Mejor performance/canción de música cristiana contemporánea: “God Only Knows,” for KING & COUNTRY & Dolly Parton; Josh Kerr, Jordan Reynolds, Joel Smallbone, Luke Smallbone & Tedd Tjornhom.

Mejor álbum de música cristiana contemporánea: Burn the Ships, for KING & COUNTRY.

Mejor álbum gospel de raíces: Testimony, Gloria Gaynor

Mejor álbum de pop latino:  #Eldisco, Alejandro Sanz – GANADOR

Mejor álbum regional de música mexicana: De Ayer Para Siempre, Mariachi Los Camperos

Mejor álbum de tropical latina: Opus, Marc Anthony  y A Journey Through Cuban Music, Aymée Nuviola.

Mejor performance americana de raíces: “Saint Honesty,” Sara Bareilles.

Mejor canción americana de raíces: “Call My Name,” Sarah Jarosz, Aoife O’Donovan & Sara Watkins (I’m With Her).

Mejor álbum de bluegrass: Tall Fiddler, Michael Cleveland.

Mejor álbum de blues tradicional: Tall, Dark & Handsome, Delbert McClinton & Self-Made Men.

Mejor álbum de blues contemporáneo: This Land, Gary Clarke Jr.

Mejor álbum de folk: Patty Griffin, Patty Griffin.

Mejor álbum regional de raíces: Good Time, Ranky Tanky.

Mejor álbum de reggae: Rapture, Koffee.

Mejor video musical: “Old Town Road (Official Movie)” Lil Nas X & Billy Ray Cyrus, Calmatic, video director; Candice Dragonas, Melissa Larsen & Saul Levitz.

Mejor música de película: Homecoming, Beyoncé, Beyoncé Knowles-Carter & Ed Burke, video directors; Dora Melissa Vargas.

Mejor álbum de música mundial: Celia, Angelique Kidjo.

Mejor álbum para niños: Ageless Songs for the Child Archetype, Jon Samson.

Mejor álbum de comedia: Sticks and Stones, Dave Chappelle.

Mejor álbum de teatro musical: Hadestown.

Mejor soundtrack para medio visual: A Star Is Born, Lady Gaga y Bradley Cooper.

Mejor soundtrack para medio audiovisual: Chernobyl, Hildur Guðnadóttir, composer.

Mejor composición musical: “Star Wars Galaxy’s Edge Symphonic Suite,” John Williams (John Williams).

Mejor arreglo, instrumental o a capela: “Moon River,” Jacob Collier (Jacob Collier).

Mejor arreglo, instrumental y vocal: “All Night Long,” Jacob Collier (Jacob Collier Featuring Jules Buckley, Take 6 & Metropole Orkest).

Mejor grabación de empaque: Chris Cornell, Barry Ament, Jeff Ament, Jeff Fura & Joe Spix (Chris Cornell).

Mejor edición de empaque especial: Woodstock: Back to the Garden: The Definitive 50th Anniversary Archive, Masaki Koike (Various Artists).

Mejor álbum de notas: Stax ’68: A Memphis Story, Steve Greenberg (Varios artistas).

Mejor álbum histórico:: Peter Seeger: The Smithsonian Folkways Collection, Jeff Place & Robert Santelli, compilation producers; Pete Reiniger (Pete Seeger).

Mejor álbum no clásico: When We All Fall Asleep, Where Do We Go?, Finneas O’Connell; Rob Kinelski & Finneas O’Connell; Billie Eilish O’Connell & Finneas O’Connell; John Greenham (Billie Eilish).

Mejor productor del año no clásico: Finneas.

Mejor grabación remix: “I Rise” (Tracy Young’s Pride Intro Radio Remix), Tracy Young (Madonna)

Mejor álbum de audio inmerso: Lux, Morten Lindberg; Morten Lindberg; Morten Lindberg (Anita Brevik, Trondheimsolistene & Nidarosdomens Jentekor).

Mejor álbum clásico: Riley: Sun Rings, Leslie Ann Jones, engineer; Robert C. Ludwig, mastering engineer (Kronos Quartet).

Mejor productor del año clásico: Blanton Alspaugh.

Mejor performance de orquesta: “Norman: Sustain,” Gustavo Dudamel (Los Angeles Philharmonic).

Mejor grabación de ópera: “Picker: Fantastic Mr. Fox,” Gil Rose; John Brancy, Andrew Craig Brown, Gabriel Preisser, Krista River & Edwin Vega; Gil Rose (Boston Modern Orchestra Project; Boston Children’s Chorus).

Mejor performance coral: “Duruflé: Complete Choral Works,” Robert Simpson (Ken Cowan; Houston Chamber Choir).

Mejor performance ensamblada breve:  “Shaw: Orange,” Attacca Quartet.

Mejor instrumental solista clásico: “Marsalis: Violin Concerto; Fiddle Dance Suite,” Nicola Benedetti; Cristian Măcelaru (Philadelphia Orchestra).

Mejor álbum vocal solista clásico: Songplay, Joyce DiDonato; Chuck Israels, Jimmy Madison, Charlie Porter & Craig Terry (Steve Barnett & Lautaro Greco).

Mejor compendio clásico: The Poetry Of Places, Nadia Shpachenko; Marina A. Ledin & Victor Ledin.

Mejor composición clásica contemporánea: “Higdon: Harp Concerto,” Yolanda Kondonassis, Ward Stare & The Rochester Philharmonic Orchestra.

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Discos

Dua Lipa y The Weeknd encuentran nuevos horizontes

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Dua Lipa – Future Nostalgia

El crítico musical Simon Reynolds desarrolló el concepto de Retromanía en su libro del año 2010. Allí cuestionó lo novedoso, o no, de los grupos musicales del siglo XXI. Cuánto hay de original, cuánto hay de influencia por parte de artistas del pasado, por qué como consumidores nos volvimos adictos a lo retro.

El último LP de Dua Lipa quiere jugar indirectamente con eso. La elección del título, audaz y ambicioso, propone no sólo despegarse a sí misma de la época de New Rules (2017) sino allanar el camino para un nuevo sonido.
El arranque es prometedor. Future Nostalgia coquetea con el primer Daft Punk y con la más incisiva Lady Gaga. Lipa la anunció como una oda a aquellas mujeres alfa que la inspiraron para ser quien es. Un auténtico banger.

La misma suerte corre el disco, constante en su afán energético y up-tempo. Otros de los momentos más interesantes son Physical, conocido por haber sido el segundo single del álbum y por la referencia al clásico de Olivia Newton-John (1981); Levitating Break My Heart. Estas últimas dos, aunque bien distintas una de otra, por acción u omisión abordan el dance crying. Dua Lipa se refirió a Levitating como el lugar donde “exploró hacer canciones felices sin caer en el dance crying”.

Por el contrario, Break My Heart (sample de INXS incluído) es donde Lipa anticipó en una entrevista: “acá es donde vuelve lo de dance crying”. Hasta la categorizó como el ejemplo perfecto para una canción de ese estilo.
El track no deja de ser una reflexión sobre la romántica vulnerabilidad de envolverse en una relación amorosa.

Hablando de reflexión, la canción que cierra el disco, Boys Will Be Boysvuelve sobre la cuestión de género y cómo se perpetra el status-quo de las desigualdades. El intento de abordar la cuestión fue más arriesgado que la ejecución en sí. Lipa parece haber agotado los recursos a esta altura del disco: un redoblante corta la vibra pop de un ya de por sí apagado estribillo. Sin embargo se valora la intención.

The Weeknd – After Hours

Otro que parece haberse juntado con la gente correcta es Abel Tesfaye, mejor conocido como The Weeknd. Para embarcarse en el mundo del synthpop experimental recurrió a Daniel Lopatin, nombre propio del proyecto Oneohtrix Point Never y guía turístico del canadiense durante After Hours, su cuarto álbum.

After Hours es el lanzamiento comercial (mixtapes aparte) más arriesgado de The Weeknd. Si bien todos sus discos tuvieron puntos interesantes, en mayor o menor medida, la búsqueda esta vez va por un lado futurista, en contraposición al sonido ochentoso de sus predecesores.

Alone Again, primer track, es una canción que sirve como catalizador de lo que vendrá en el resto del disco. Los primeros acordes tienen la huella dactilar de Illangelo, responsable de la solidez de la canción.
Scared to Live es una balada sincera, menos audaz pero más cercana al sonido radial que mejor le sienta al canadiense. Elton John, acreditado en la canción por el coro “I hope you know that, I hope you know that” (ver Your Song, 1970), dio el visto bueno y lo celebró.

After Hours tiene un quiebre en la novena canción, Blinding Lights. A partir de allí, la proposición de The Weeknd parece ser otra: una más pop, menos nocturna y lejos de drogas y autoflagelación. Es la zona de confort de Abel y la que mejor sabe hacer. Allí donde buscaba nuevos horizontes a comienzo del disco, en esta parte cambia la fórmula. Max Martin, histórico productor sueco, corre por un rato a Illangelo y a Lopatin para dar lugar a teclados energéticos.

After Hours es la búsqueda de nuevos resultados, aunque no necesariamente The Weeknd los encuentre durante los 55 minutos de duración de After Hours. Los picos de calidad se dan siempre que el canadiense repite fórmulas pasadas.

 

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Jarvis Cocker posterga el lanzamiento de su álbum: escuchá los singles

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Luego de que el ministro británico Boris Johnson haya impuesto un confinamiento domiciliario para todo el Reino Unido, varios artistas reprogramaron sus lanzamientos. Tanto sea en cine o en el mundo de la música, la industria se replegó por el conocido brote de Coronavirus.

Es el caso de Jarvis Cocker, esta vez bajo el proyecto Jarv Is…, quien luego de haber lanzado dos singles en el último tiempo debió postergar el lanzamiento de su nuevo álbum. Beyond the Pale, en principio anunciado para el 1° de mayo, deberá esperar hasta el 4 de septiembre. La misma suerte corrió la gira donde presentarían el Beyond the Pale por el Reino Unido, donde los shows quedaron pendientes para no antes del mes de noviembre.

Es una pena tener que hacer estos cambios pero estamos seguros que entenderán por qué son necesarios”, aclararon desde la banda. “Estamos buscando hacer algún tipo de ‘performance virtual’ en el interín”. 

Mientras tanto, para esperar el flamante álbum de Jarv Is… no quedará alternativa más que volver a escuchar los singles que lanzaron: primero MUST I EVOLVE? (2019), la gran canción donde las preguntas sobre su futuro no lo paralizan pero sí lo hacen titubear. El track tiene tintes artpop y una épica que la hacen tan pegadiza como disfrutable.

Luego, a comienzos de marzo, Jarvis estrenó el video de House Music All Night Long, una elegante pieza que coquetea con los sintetizadores pero es recitada como Cocker mejor sabe hacerlo. Susurros, coros femeninos a modo de musas que se reportan desde la conciencia del cantante y sonidos electrónicos en mayor o menor medida son el denominador común para ambos singles.

¿Tendrá el LP sonidos parecidos a las canciones que viene lanzando Cocker?

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I Am Not a Dog On a Chain, lo nuevo de Morrissey

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Menos de un año tardó Morrissey en lanzar un nuevo álbum. El último había sido California Son (2019), producido por el norteamericano Joe Chicarelli (White Stripes, Spoon, Broken Social Scene), donde hubo una clara intención de dar un giro a los últimos trabajos que venía publicando el astro inglés. El álbum, integrado por covers y reversiones, tiene una selección de canciones muy personal y de un gusto muy fino.
La intención fue tan o más interesante que la ejecución.

La vara de la producción se elevó y encontramos a un artista como Morrissey volviendo, por momentos, a aquellas épocas de solista que tanto añoramos.

La propuesta de I Am Not a Dog On a Chain es similar pero no idéntica. A priori, se presenta no como un retorno hacia la época dorada de Morrissey (la seguidilla Viva Hate, Kill Uncle, Your Arsenal, Vauxhall and I, etc) sino hacia la reinvención de una nueva. Tarea difícil para un artista cuyas noticias más leídas en los últimos tiempos no fueron por su obra en sí, sino por obtusas declaraciones respecto a la inmigración o la culpabilidad de Kevin Spacey, por citar algunas. Por momentos, Moz parecía cerrarse cada vez más en su propia coraza.

De lleno en este nuevo lanzamiento, el track elegido como single fue “Bobby, Don’t You Think They Know?”, una cruza, por momentos interesante y por momentos confusa entre R&B y rock alternativo. Una empática interpelación un pobre Bobby sobre su abuso de drogas.

La encargada de abrir el disco es Jim Jim Falls, donde Morrissey no se muestra tan amable. Por el contrario, “Si te vas a matar, entonces por el amor de Dios, hacelo de una buena vez” es la frase definitiva de esta canción que promete nuevas cosas.

Otros puntos interesantes son I Am Not a Dog on a Chain, la canción que da nombre al disco, y luego Darling, I Hug a Pillow.
La primera es una auténtica explicación de por qué Moz se comporta como se comporta. Sirve a modo de respuesta en primera persona a todas aquellas críticas que buscan abatirlo, aunque él demuestra cómo es capaz de evitarlas.
La segunda es una balada en tiempos de distanciamiento social: el “amor físico” y la incapacidad de ejercerlo. Su efectiva letra recurre a imágenes muy visuales sin ser grandilocuente.

I Am Not a Dog On a Chain es el disco más Morrissey que Morrissey lanzó en el último tiempo. La cuidada producción acompaña al inglés a no caer en lugares comunes y lo logra empujando los límites de lo esperado. La capacidad vocal y performática de Morrissey es siempre espectacular y por eso está fuera de discusión, pero siempre es bueno encontrarlo en proyectos más sólidos y audaces.

 

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