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Personal Fest 2018: lluvia y melodrama

A Robbie la tormenta no lo dejó entretenernos, pero a Lorde sí.

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La edición 2018 del Personal Fest tuvo como protagonista a ese invitado que nadie quiere: el mal clima. El Día 1 fue suspendido por tormenta eléctrica y el 2 tuvo que reacomodar los horarios de su grilla para esquivar la lluvia, que finalmente no se hizo presente el domingo.

Sábado

13:43 hs. El festival anuncia por sus redes sociales que a las 15 horas brindará un comunicado para informar cómo continuará el desarrollo de la primera jornada “en el marco del temporal que acontece en Buenos Aires”. Previamente se había anunciado que el ingreso al predio del Club Ciudad sería a las 15 hs.

15:08 hs. Se emite el siguiente comunicado: “Personal Fest, junto a la productora sigue evaluando las condiciones climáticas para resolver si es viable y seguro realizar los shows. A las 17 hs. volveremos a informar acerca del estado de situación para la realización del festival.” Mientras tanto hay gente esperando bajo la lluvia en la puerta del predio.

18:13 hs. Finalmente lo que se sospechaba desde temprano: “Personal Fest y Pop Art Music informan que por las condiciones climáticas adversas, se suspende la primera fecha del festival que iba a realizarse hoy 10 de noviembre. Las tormentas con actividad eléctrica y lluvias que persisten desde comienzos del día en la Ciudad de Buenos Aires, no permiten garantizar la correcta realización del festival. Se informará, oportunamente, por los canales de comunicación y contacto del evento, la posible re-programación de la fecha”. Lamentablemente la reprogramación de la primera fecha nunca sucedería. Chau Robbie Williams. Hola devolución de dinero y desilusión.

Domingo

Por fin la música. Minutos después de las 14 hs. del domingo (hora en la que estaba programada la apertura de puertas) se confirma la realización de la segunda jornada del Personal Fest y, “debido a una modificación de las actividades del predio”, los horarios de las bandas en la grilla se reacomodaron, con la sorpresiva presencia de Mercury Rev, originalmente programada para la primera fecha del festival. También se anuncia que “a partir del miércoles próximo se comenzará con la devolución del dinero”.

Ibiza Pareo – Foto: Gentileza Personal Fest

Ibiza Pareo dio comienzo al festival a las 15 hs. en el escenario Huawei. Los que se habían acercado temprano al Club Ciudad tuvieron la suerte de escuchar el pop balearic del dúo conformado por Ani Castoldi y Marina La Grasta. Beat mediterráneo para mentirle al mal clima. Pancho Valdés, al frente de su grupo Valdes, fue lo que continuó en el escenario lindero. Los movimientos de baile del cantante en la pasarela, al compás de la guitarra disco, fue la mejor manera de presentarle a un público ajeno las canciones de Gris, su segundo disco editado este año.

Mercury Rev – Foto: Gentileza Personal Fest

La presencia a último momento de Mercury Rev en el Día 2 del Personal Fest hizo que la segunda jornada gane mucho atractivo desde temprano, ya que la banda liderada por Jonathan Donahue fue programada para las 4 de la tarde. Aunque este cambió significó que pierdan el protagonismo que hubiesen tenido si se realizaba la fecha del sábado, con más tiempo para tocar y en un horario más destacado, a ellos no les importó, y pese a que no pudieron desplegar su idea original de show (la presentación de Deserter’s Songs, disco que cumplió recientemente 20 años y están celebrando en esta gira), la banda se mostró muy sólida arriba del escenario, con un sonido que por momentos recordó al de sus primeros discos, gracias a los pasajes de guitarra noise de Sean “Grasshopper” Mackowiak. Comenzaron con “The Funny Bird”, con un Donahue realizando movimientos de equilibrista mientras la épica de la canción iba en aumento. El comienzo de fantasía de “Tonite It Shows”, gracias a los sonidos del tecladista argentino Pol Medina, invitado para este concierto, dio cuenta de ese baroque pop que tanto destacó a Mercury Rev a finales de los 90. El cielo gris pareció calzar perfecto con la melodía de añoranza ejecutada por Mackowiak en armónica al final del tema. “Central Park East”, canción de su último disco hasta la fecha, The Light in You, fue la única del set que no pertenece a Deserter’s Songs, y con sus final shoegaze y el bajo reptante de Carlos Anthony Molina tranquilamente podría haber sido parte de Yerself Is Steam, primer trabajo de la banda. “Goddess on a Hiway”, quizás el tema más conocido de Mercury Rev, hizo levantar los brazos de emoción a los que llegaron a tiempo al predio para revivir estas canciones que parecen remontarse a un tiempo que nunca existió. Eso es lo también representaron “Hole” y “Opus 40”, entre los pasajes (y paisajes) celestiales y el ruido de rock alternativo noventoso, que culminaron con los golpes de batería de Jason Miranda. Menos mal que Jonathan Donahue y compañía no desertaron y encontraron un lugarcito en la grilla, quién sabe si hubiese habido otra oportunidad para verlos en vivo en Argentina.

Gus Dapperton – Foto: Gentileza Personal Fest

La propuesta de Gus Dapperton se lleva muy bien con el público joven del Personal Fest. Mucho color arriba del escenario, guitarras indie, teclados chillones y un bajo con mucha presencia melódica que hace que cualquier desprevenido mueva sin timidez los pies. Algo de The Drums y King Krule hay en la banda del platinado Dapperton, a quien era casi imposible sacarle la mirada luciendo una remera de varios talles más que el suyo. El cencerro en “Gum, Toe and Sole” invitó a las palmas y “Moodna, Once With Grace” bajó el tempo, lo que demostró que el muchacho de Nueva York maneja bien los climas y sabe hacer baladas, siempre con su dejadez vocal al frente. “La siguiente es una canción para bailar”, dijo Dapperton antes de “Amadelle With Love”, y el groove lounge hizo que se balanceara suavemente por el escenario. “I’m Just Snacking!” tuvo muchos arreglos de teclados que explotaban como burbujas y un sonido arrastrado de hi-hat, siempre respetando la melodía simple de la canción, el elemento más relevante en la música de Dapperton.

JuanIngaramo- Foto: Gentileza Personal Fest

Mientras se definía el desenlace de la final de la Copa Libertadores entre Boca y River, Juan Ingaramo jugaba su propio partido frente al público del Personal Fest. En uno de los shows más eclécticos y versátiles del festival, el cordobés supo mantener la atención de los presentes gracias a la ayuda de varios invitados, entre ellos Ca7riel y Dak1llah para hacer “Fobia” y Louta para “Ladran”, quien apareció de manera efectista adentro de una burbuja, una suerte de bola de cristal para anticipar el futuro (que llegó hace rato). Trap, reggaetón y todo eso que llaman “música urbana” fue el hilo conductor del set, centrado en su disco Best Seller. El momento más destacado fue sin dudas la versión de “Fuego y pasión” de Rodrigo, interpretada junto a Emme. Más groove que cuarteto, porque así pega más.

Connan Mockasin – Foto: Gentileza Personal Fest

Lo de Connan Mockasin es diferente. Una especie de zapada psicodélica fue lo que recorrió todo el show, como si el neozelandés hubiese estado jugueteando con su guitarra en el living de su casa acompañado de amigos que se cuentan chistes todo el tiempo. Volutas de humo y balbuceos (una constante en el show) marcaron el comienzo con “Faking Jazz Together”. Los colores pasteles en la música de Mockasin trajeron el sol al Club Ciudad de Buenos Aires y se sintió una brisa relajante que llevó a Mockasin a sentarse y rasguear su guitarra con explícita languidez en “Why Are You Crying?”. Notas de guitarra estiradas, cierto clima playero y cuelgue lisérgico caracterizaron los pasajes instrumentales del concierto. Entre sorbos a una copa de vino, risas cómplices con sus compañeros de banda y comentarios sobre el tiempo que restaba, arremetió con un amague de “I Will Always Love You”, de Whitney Houston, que desembocó en “I’m the Man, That Will Find You”, una suerte de R&B cool cósmico que lo acercó a Prince cuando se animó a los falsetes. Muchos cayeron rendidos por la hipnosis de Connan Mockasin, otros se distrajeron con la jam sideral de la banda. Probablemente su propuesta se concrete mejor en un recital fuera del contexto festivalero.

Warpaint – Foto: Gentileza Personal Fest

Warpaint ofreció un show sin fisuras con una lista muy bien pensada para los 45 minutos que tenían disponibles. El recital comenzó a vuelo rasante con la intro de “The Stall” y los excelentes arreglos vocales que se entrelazaban a cargo de Theresa Wayman, Emily Kokal y Jenny Lee Lindberg, mientras la batería de Stella Mozgawa iba entrando en calor de a poco. Era todo una cuestión de climas. Primero introspección etérea en “Elephants”, con Wayman tocando las cuerdas de su guitarra con los dedos mientras sostenía la púa con sus labios para que luego Kokal amenace con romper un corazón. Después, oscuridad tribal, cuando la batería y el sonido de cencerro dieron comienzo a una intro que desembocó en “Love Is To Die”. Wayman en un español ya aprendido de su anterior visita a esta parte del mundo preguntó, antes de empezar a cantar “Beetles”, “¿Ustedes pueden cantar? ¿Y bailar?”. Jenny Lee Lindberg se acercó al centro y junto a Mozgawa conformaron la negrura de la base rítmica, para que luego de ralentizar el mundo, Kokal suelte su guitarra y se haga cargo del micrófono. Wayman agarró el bajo y Lindberg la guitarra para empezar a adentrarse en la parte bailable del set gracias a “So Good”. Luego, la melodía del sintetizador manipulado por Emily Kokal fue inconfundible y todos supieron que se trataba de “New Song”. Entonces ya no había duda de que la pista de baile se había abierto al público, y para Kokal esa pista fue la pasarela del escenario, en donde el viento hizo flamear su remera blanca al ritmo de la base disco. Para el final quedó “Disco//Very”, con la banda en actitud de sensualidad altiva, cautivando al público mientras los efectos de delay en las voces se mezclaban con la melodía de guitarra. ¿Lo único malo del show? Que quedó excesivamente corto. ¿Lo bueno? Que el martes hay más Warpaint en Niceto Club.

Death Cab For Cutie – Foto: Gentileza Personal Fest

Death Cab For Cutie significó uno de los números más esperados de la jornada, dado que se trataba del debut de la banda de Seattle. Comenzaron su recital dando cuenta de la vigencia de estos veteranos del indie americano, ya que las dos primeras canciones fueron “I Dreamt We Spoke Again” y “Summer Years”, de su más reciente disco, Thank You for Today, que los trae con un sonido más oscuro y maduro, por momentos rozando el post punk. En “Long Division” el beat de la batería subió, pero la melancolía no dejó de aparecer, y es porque hay algo en la voz de Ben Gibbard que transmite una sensación agridulce, una mezcla de tristeza y alegría que es difícil de encontrar en otras bandas. “Title and Registration” es la primera en movilizar a los treintañeros de almas sensibles con su sonido de guitarra acústica, mientras la noche ya se decidió a caer. Un momento emotivo fue cuando Gibbard quedó solo con su guitarra acústica en “I Will Follow You Into the Dark” y logró que el predio del Club Ciudad se convirtiera en una habitación en la que el cantante pareció mirar directo a la cara a cada uno de los presentes. Luego de una larga intro que lo tuvo a Gibbard en el piano cobró forma “I Will Possess Your Heart”, con el bajista Nick Harmer y el baterista Jason McGerr manteniendo la tensión rítmica a todo momento. “Transatlanticism” fue el cierre épico que merecía el show. Una canción que refleja muy bien el espíritu de Death Cab For Cutie, siempre con la emotividad a flor de piel, el brillo melancólico y la búsqueda de la intimidad como forma de arte.

MGMT – Foto: Gentileza Personal Fest

MGMT en un festival argentino ya parece un clásico. En su cuarta visita, los liderados por Andrew VanWyngarden y Ben Goldwasser se destacaron sólo por su puesta en escena y la confianza en sus primeros hits, esos que los dieron a conocer en el disco Oracular Spectacular, una década atrás. Referentes del sonido indie psicodélico de los ’00, con el correr de los años se fueron alejando de los flashes y de los mimos de la prensa, quizás porque el nivel de aquel primer álbum nunca más pudo ser alcanzado pero también porque su búsqueda musical viró por otros caminos. Es por eso que el setlist se centró tanto en su debut como en su último trabajo, Little Dark Age. El inicio con “Weekend Wars”, “When You Die” y “Time to Pretend” no fue el mejor, ya que el sonido no fue nítido y la banda parecía estar cansada o peor aún, aburrida. Pero la cosa empezó a remontar (un poco) a mitad del recital cuando Connan Mockasin se infiltró en el escenario para la interpretación de “TSLAMP”, con visuales de un smartphone girando y teclas que recorrían la pantalla. El principal auspiciante del festival, chocho. “Electric Feel” ya había acomodado mejor las cosas, pero “Me and Michael”, con VanWyngarden recorriendo la pasarela y jugueteando con lo que la gente le lanzaba pareció algo incómodo. La versión extensa de “Kids” mezclada con la canción de La historia sin fin tuvo también la colaboración de Mockasin, quien recorrió la pasarela y se tiró hacía la gente, para que luego VanWyngarden se le sumara también. El cierre fue con “Of Moons, Birds & Monsters”, en la que la banda pudo desplegar su psicodelia pop de manera más fluida, aunque sin la chispa de otras oportunidades.

Lorde – Foto: Gentileza Personal Fest

De aquella chica rara, pálida y de labios oscuros que se presentó hace cuatro años en el Lollapalooza, Lorde se transformó en esta especie de cisne cautivante y luminoso, que ya no se queda sólo en el centro del escenario sino que lo recorre con confianza y se anima a interactuar con el público. Es como si la neozelandesa se hubiese dado cuenta del talento que tiene entre sus manos y es por ello que decide compartirlo sin temores, con una sonrisa todo el tiempo dibujada en su rostro y el carisma de una artista que podría haber salido del más extraño mundo de Disney. Pero a no confundirse, Lorde sigue teniendo ese no sé qué que la hace tan particular y cautivante, sólo que ahora lo llevó a un plano más pop, más masivo y acorde con las tendencias actuales. A través de sonidos entre lo selvático y lo cibernético, el show comenzó con “Sober”, de su celebrado Melodrama. Con un vestido holográfico y rodeada de bailarines, la puesta en escena se destacó por su dinamismo y expresividad. “Tennis Court” trajo esa retorsión de su primer álbum,        Pure Heroine, le siguió “Magnets”, tema que realizó junto a Disclosure, y luego “Buzzcut Season”, también de su primer trabajo. Una constante fueron las pausas entre tema y tema, con las luces del escenario totalmente apagadas, quizás para no mostrar los trucos de la maga en escena. “Hard Feelings” y “Ribs” fueran muestra de su capacidad de llevar el pop electrónico por sendas más arty, algo de Björk hay en ello. El momento más melodramático sin dudas fue el combo conformado por “Writer in the Dark” y  “Liability”, en la que se pudo apreciar su talento vocal, su manejo de los climas y la relación que ha establecido con su público (sentada al borde de la pasarela del escenario, dio un discurso sobre estar sola que la acercó con su costado más adolescente). La electrónica de estadio se hizo presente con “Supercut” y dio paso a su mega hit que la hizo conocida, “Royals”. Los más dispersos se acercaron para verla de cerca, como había sucedido hace cuatro años en San Isidro con esa misma canción. Pero a diferencia de aquella vez, el público no se iría una vez concluido el hit, se quedaría hasta el final para los temas más gancheros como “Perfect Places”, “Team” y “Green Light”, con lluvia de papelitos incluida, en una especie de fiesta de 15 para aquella chica rara y solitaria que creció y ahora es parte de la realeza del pop.

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Aurora Home Festival: el evento virtual que le dio un giro artístico a la pandemia.

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El festival virtual tendrá lugar el 18, 19 y 20 de julio. Alojará artistas de todo el mundo en distintos escenarios y experiencias activas.

La pandemia desnudó la crítica situación que viven algunos de nuestros artistas preferidos. La imposibilidad de asistir a shows y festivales generó una parate en la comunidad artística que ninguna red social podrá reemplazar.

Por suerte, y mientras tanto se vive el confinamiento en Buenos Aires, hay propuestas para paliar la situación: Aurora Home Festival es un evento virtual que busca reinventar el consumo de música en vivo.

Basado en la idea de identificarse con los festivales en espacios físicos, Aurora propone una experiencia sensorial activa por parte del asistente. Con distintas áreas y escenarios, la propuesta no es sólo sentarse y mirar un streaming, sino involucrarse, recorrer distintos espacios 2.0 y conocer gente. Sí, ¡como los festivales reales!

Aurora Home Festival es producto de artistas y emprendedores independiente que se acercaron a la idea de recaudar dinero a raíz de la paralización de la industria musical. En el 2018 tuvo su versión en la provincia de Mendoza, al pie de la Cordillera de Los Andes.

El 18, 19 y 20 de julio Aurora albergará a artistas de todos los géneros y nacionalidades: Estados Unidos, México, Holanda, Alemania, Arabia Saudita, Colombia, Chile, entre otros.

Para comprar entradas podés hacerlo a través de su sitio web. Allí vas a encontrar información sobre los distintos escenarios, charlas, workshops y puntos de interés en el festival virtual.

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Radiohead publicará esta semana el show de San Pablo en 2018.

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Desde el comienzo de la pandemia y en línea con las diferentes “liberaciones” de películas, series y archivos, Radiohead decidió lanzar algunos shows históricos de su carrera de manera semanal.

Entre ellos estaban el que realizaron en el Club Ciudad de Buenos Aires en 2009 (podés leer la crítica de Ultrabrit acá), otro más reciente en el Lollapalooza Berlin, y hasta sesiones en el estudio de diferentes álbumes como In Rainbows y The King of Limbs.

El turno de esta semana es para el show que dieron en San Pablo, Brasil. Más específicamente en el Allianz Parque donde el club Palmeiras hace de local.

Se trata de un recital muy parecido al que los argentinos pudimos ver ese mismo año. Con un repertorio parecido, con algunas canciones históricas y otras de A Moon Shaped Pool, disco motivo de la gira latinoamericana.

Se podrá ver el show desde las 18hs (horario argentino) por YouTube:

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Ultrabrit revive el primer show de Radiohead en Argentina

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2009 fue el año de otra pandemia. Una que quedó en el recuerdo como algo anecdótico y sin mayores complicaciones. En comparación con la situación que vivimos actualmente todo parecía bastante más tierno. Si miramos atrás no es que nos reímos pero casi. La palabra ‘cuarentena’ sólo la refería a las mujeres luego de un parto y el distanciamiento social no era más que la suspensión de clases durante dos semanas. Las redes sociales no estaban tan insertas en nuestra vida diaria y si bien era fácil enviar un mensaje, no existía lo viral.

Dos meses antes de la paranoia colectiva Radiohead visitó Argentina por primera vez. Después de tantos años de espera, 36.000 personas se reunieron en el club Ciudad de Buenos Aires en el marco del Quilmes Rock. De esa multitud seguramente algunos, una generación más grande, se movilizaron para ver exclusivamente a Kraftwerk por tercera vez en Argentina. La banda alemana anticiparía el show de la británica y no viceversa, ante la sorpresa de algunos.

La realidad es que Radiohead ya arrastraba varios años de una carrera impresionante y establecida. Desde su disco debut Pablo Honey hasta el más reciente In Rainbows, la banda lograba innovar musicalmente disco a disco. In Rainbows (2007) lo había hecho por partida doble: no solo era un disco que todavía estaba muy fresco en la memoria por su singular sonido sino también por la estrategia de venta del mismo, que terminó marcándole la cancha a grandes discográficas.

El frío de una noche de otoño porteña se contrarrestó inmediatamente por los acordes de 15 step, que también inauguraba In Rainbows dos años antes. Y si bien ese era el disco a presentar durante la gira, los fans en Buenos Aires estaban ansiosos por algunas canciones de los primeros trabajos. Airbag, de OK Computer, sonó para saciar esa necesidad en lo que estaba siendo un show más que prolijo.

Radiohead Setlist Quilmes Rock 2009 2009, In Rainbows

El setlist recorrió canciones de casi todos los discos, con In Rainbows siempre de por medio. La atmósfera creada por la iluminación de tubos encajaba perfectamente con las cajas de ritmos y guitarras y arpegios de cuerdas tan típicas.

Un instante del recital quedó curiosamente grabado como un gif en loop. Varios fans en Internet descubrieron más tarde que mientras la banda tocaba Weird Fishes/Arpeggiun proyectil (algunos aseguran un zapato pero imposible saberlo) impactó en la cabeza de Yorke.

Si el zapatazo fue de las primeras cosas que se mencionaban para hablar del primer show de Radiohead en Argentina, lo segundo fue la dedicatoria de Ed O’Brien en How to Disappear Completely. El show casualmente se dio un 24 de marzo, conmemorando un nuevo aniversario por el Día de la Memoria y es por eso que el guitarrista de Radiohead recordó a las víctimas del último golpe de estado para luego dar paso a los sintetizadores del track incluido en Kid A.

Para el primer encore del show, supimos ver grandes momentos como Pyramid Song, con Yorke en piano y Greenwood cabizbajo tocando la guitarra con un arco de violín. Previamente habían entonado las estrofas de The National Anthem en un show de luces no apto para epilépticos.

También jugaron con las ondas de radio AM de la Ciudad de Buenos Aires y las hicieron sonar en pleno show, un recurso con el que venían experimentando bastante seguido (lo hicieron también en su segunda visita al país años más tarde). [Ver minuto 44:40]

Yorke se movía por el escenario como lo haría años más tarde para el video de Lotus Flower, la canción de Radiohead incluída en The King of Limbs.

Entre la primera y segunda salida del escenario, Radiohead desplegó su capacidad técnica como nunca antes en el show: una exquisita e histérica versión electroacústica de Paranoid Android dejó vibrando a todos durante los siguientes 15 minutos, hasta hacerlo nuevamente pero esta vez gracias a Planet Telex. 

Minutos mas tarde, para el encore número tres, Yorke llenó al Club Ciudad de Buenos Aires de cantos mágicos en cámara lenta durante Go Slowly. Acto seguido eleva su registro vocal con 2+2=5 construyendo una distopía en vivo.

Cuando todo parecía terminado, la banda inglesa volvió a salir para concluir el show con Creep, tal vez su éxito más grande aunque amado y odiado en partes iguales. Poco les importa a los detractores de track, ya que vivieron más de dos horas y cuarto de uno de los mejores recitales de la banda en el último tiempo.

 

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