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Morrissey y la crisis de la masculinidad hegemónica en la cultura rock

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Durante los años ’60, en gran parte del mundo occidental, la expansión de la cultura rock promovió a muchos jóvenes a moldear pautas de comportamiento, valores y conductas opuestas a las que encarnaban los mayores, al tiempo que el mercado, cada vez más segmentado por edad, les apuntaba directamente. El uso de vinchas, de pelos largos, de barbas, de ropas ajustadas y coloridas, feminizadas, se convirtieron en los elementos más destacados de una estética rebelde que contestaba la masculinidad hegemónica, aquello que un “hombre de bien” debía ser.

Sin embargo, siempre hubo lugares marginales para las mujeres dentro de la cultura rock. Se ha tratado, generalmente, de un espacio homo-social y, en buena parte, misógino. La gran mayoría de las mujeres sólo tenían acceso a la escucha de música rock y, en el mejor de los casos, podían insertarse más profundamente como gruppies.

Con el surgimiento de géneros más “duros” como el heavy metal y el hard rock, aquella cuestión quedó aún más evidente, tomando un tono marcadamente conservador: el reforzamiento de la imagen del rockstar se debía tanto al excesivo consumo de drogas y alcohol (aun cuando llevó a muchos de ellos a la muerte), como a la destrucción de hoteles e instrumentos como pasatiempos, y al “uso” de mujeres como objetos para la mera satisfacción sexual.

En la actualidad, el movimiento feminista logró ocupar un lugar primordial en la vida pública del mundo occidental, problematizando cada una de las instituciones sociales -hasta ahora- incuestionables en términos de género y poder. En este nuevo contexto, la masculinidad tradicional dentro de la cultura rock, representada por el estereotipo del rockstar se vio seriamente socavada por los nuevos jóvenes fans.

Muchas de las nuevas bandas y sus seguidores han abandonado esos moldes caducos, reinventando la cultura rock a partir de la introducción de nuevos sonidos como la electrónica, la adopción de compromisos políticos por fuera de los intereses del mercado, y la creación de una masculinidad alternativa que admita el respeto y la apertura hacia la diversidad sexual.

Es cierto que Morrissey jamás encajó del todo con ese estereotipo clásico del rockstar. La estética de sus letras, sus performances en vivo y sus convicciones políticas -como el veganismo y el rechazo a la monarquía- le han valido muchas críticas. Ese hombre confundido, atormentado, de dudosa sexualidad, no se correspondía con la virilidad que todo rockstar debía presumir. Sin embargo, en él anidó buena parte del espíritu rebelde de los sesentas; una balsa de talento y originalidad en el mar de chatarras y placebos discográficos.

En su Autobiography (2013), Morrissey destaca -entre acusaciones de diverso calibre y recuerdos de la infancia- una serie de elementos que bien podrían describir esos esbozos de una nueva masculinidad en gestación hacia adentro de la cultura rock como una caja de resonancia de lo que ocurre en la sociedad. El libro no solamente busca reconstruir sus memorias y desenfundar un aspecto más íntimo de su vida, sino que, a través de ellas, existe cierta voluntad performativa, un intento por establecer algunas “máximas” que todo joven rockero hoy no debiera desatender.

En primer lugar, su militancia vegana se opone con fuerza a la imagen del macho carnívoro, al tiempo que da cuenta de su sensibilidad frente a las crueldades de la humanidad. Una consciencia que, si bien puede no ser enteramente compartida, en ningún caso ha perdido coherencia a lo largo de los años. En el mismo sentido, el desprecio por el culto a las modas y la imagen le han permitido constituirse como uno de los refugios de la autenticidad e irreverencia propios de una cultura rock que ha sido largamente mancillada por los efectos del mercado.

Esa autenticidad también puede vislumbrarse en su rechazo al sexo como un acto gimnástico. La prédica de Morrissey por el amor real, en un mundo devastado por el odio y los intereses egoístas, pone de manifiesto que la cultura rock no puede dejar de levantar las banderas de los sesentas, aquellas que cortaron las ataduras de la moral y la ética burguesas, que invitaban a respetar y promover la diversidad, que proponían detener el fuego de las armas con las flores de la primavera eterna.

“Burn down the disco, hang the blessed DJ” canta Moz en “Panic”. Un ataque explícito a las discotecas, las cuales, sostiene, “son refugios para deficientes mentales, hechos por gente imbécil para gente imbécil”.

Se trata, pues, de una masculinidad subalterna, que desprecia la política formal. Haber crecido en el seno de una familia de clase trabajadora en la Gran Bretaña posindustrial de los ’70, y transitar la juventud en los ’80, en un contexto signado por las políticas de austeridad impulsadas por Margaret Thatcher, destacan la importancia del origen social en la poética de Morrissey y, por otro lado, la vigencia de este elemento de clase dentro de la identidad rockera.

Su compromiso siempre ha sido con el arte exclusivamente, aun cuando ello lo haya llevado a estrellarse contra las opiniones prefabricadas en los medios de comunicación masiva. Esta es la primera de una serie de entregas dedicadas a analizar algunas aristas de la influencia determinante que Morrissey imprimió a la cultura rock, y que intentará, de alguna forma, morigerar las ansiedades de cara al 7 de diciembre cuando se presente nuevamente en nuestro país, en el DirecTV Arena.

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Discos

Oasis anuncia remasterizaciones y contenido oficial para celebrar los 25 años de What’s the Story…

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El 2020 es el año del 25° aniversario del mítico ‘(What’s The Story) Morning Glory?’ y Oasis tiene preparado una serie de festejos para conmemorar al álbum.

El próximo 2 de octubre, la banda mancuniana anunció que actualizarán el contenido en YouTube. Por ejemplo, Wonderwall, Don’t Look Back in Anger, Some Might Say, Roll With It, Morning Glory y Champagne Supernova serán remasterizados en cuanto a audio y video y serán versiones de mejor calidad.

También anunciaron merchandising que se venderá en los links de la descripción de cada video. Serán remeras con estilo vintage de la época con diferentes diseños de logos y portadas de la banda.

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Especiales

Paul McCartney revela por qué demandó a The Beatles en 1970

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Luego de varios dichos a lo largo de tantos años, Paul McCartney finalmente se explayó sobre la demanda que el beatle realizó una vez se separaron los fab four.

En 1970, McCartney realizó una denuncia que significó la separación de los Beatles y el punto final luego de una década. El año anterior se había integrado a la banda Allen Klein, quien reemplazó al difunto Brian Epstein.

En la entrevista que le dio a la revista GQ, Paul explicó que debió realizar la demanda para preservar la música de los Beatles de las manos de EMI y el mánager Allen Klein.

“The only way for me to save The Beatles and Apple – and to release Get Back by Peter Jackson and which allowed us to release Anthology and all these great remasters of all the great Beatles records – was to sue the band,” McCartney added.

La única alternativa que tuve para salvar a The Beatles y Apple – y para ahora lanzar Get Back [NdE: la futura película de Peter Jackson], como también Anthology y todas las remasterizaciones, era demandar a la propia banda.

Aseguró McCartney a GQ.

Incluso Paul aseguró que de no haber sido por aquella maniobra legal, tal vez los Beatles hubiesen perdido los derechos de su propia música.

McCartney contó en la entrevista que este episodio se tradujo en muchas acusaciones sin fundamento hacia su persona por haber disuelto a la banda. “Fueron tiempos horrendos para mí. Tomaba mucho y todo lo hacía en exceso. Pero sabía que era la única alternativa para que no se evaporara el trabajo de toda mi vida”.

La disputa duró varios años y Paul McCartney finalmente logró vencer en el juicio contra EMI y Allen Klein.

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Especiales

#ArchivosUltrabrit: IAN McCULLOCH: En la hoguera de las vanidades

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Rescatamos de nuestra bitácora editorial este contenido de excepción. Formó parte de la edición #2 de Ultrabrit MAG, publicada en noviembre de 2012. A disfrutar! 

El tipo sabe bien que es una leyenda y se comporta como tal. Uno de los cantantes más emblemáticos del rock británico, hábil y polémico declarante, se nos sentó de frente y habló de todo. Exclusiva con el Gran Bocón de Liverpool en su barrio.

Por Francisco Tapia Robles, Gus Giorgi y Marcelo Lamela (Liverpool UK)

Ian venia atrasado porque parece que le gusta tener el control. Las apuestas iban y venían, ¿Llegará en su Audi, en taxi, o caminando? El manager llama y dice que nuestro invitado viene en camino. Estábamos en el cómodo bar del Hope Street Hotel de Liverpool, un domingo en que la lluvia aun se aguantaba. De pronto junto a la puerta se asoma un tipo de gafas transparentes y de ojos saltones, es el propio Ian McCulloch de civil. Nos pregunta si la nota incluye fotos, porque si es así deberá “producirse” un poco y nos pide que en los próximos cinco minutos vayamos a la sala contigua.

Terrible el resfrío de McCulloch, de hecho al momento de redactar esta nota yo aun pagaba las consecuencias. Serio, no le gusta que lo interrumpan cuando habla, demarca su territorio con maestría, huele nuestra admiración y respeto, se deja querer. Bromea, se relaja y como si estuviese en un pub con viejos amigos nos pasea el cuestionario por una ruta de esquinas sabrosas. Así recuerda a John Lennon, Miles Kane, Chris Martin, Bono, algunas historias con sangre en el ojo, otras con sudor en el culo. Esta es la exclusiva con Ian McCulloch, líder de Echo and The Bunnymen, para ULTRABRIT MAG.

FTR: ¿En qué bandas ves hoy el sonido de Echo And The Bunnymen?

De vez en cuando aparece alguna que otra banda queriendo sonar como nosotros. Y una de esas que lo ha admitido y reconocido oficialmente es Coldplay. No puedo decir que me halaga, pero me hace feliz escuchar que lo reconozcan porque son una gran banda en vivo. No es una de mis favoritas, pero son muy masivos y no tenían la obligación de reconocer nuestra influencia. Además de Coldplay, hay un buen número de bandas que han emulado nuestro sonido pero no son capaces de admitirlo, prefieren decir que se inspiraron en Sly & The Family Stone, por ejemplo. Pero déjame decirte que si nosotros alguna vez llegásemos a sonar como esas bandas nuevas que copian nuestro sonido, entonces creo que ese sería el momento de retirarnos porque muchas de esas bandas que dicen haber sido influenciadas por EATB son muy malas y me avergüenza que nos apunten como inspiración. Una vez vi una entrevista que Elvis Costello le hizo a U2 para un programa de televisión. Bono y The Edge tuvieron muy buenos comentarios acerca de nosotros, de cuando ellos vivían en Dublín y empezaban recién a escribir canciones. Hasta que escucharon nuestro disco Crocodiles (1980) y fue como si hubiesen recibido un disparo en pleno rostro. Por lo tanto yo, aún espero mi cheque de por lo menos el 50% de las regalías por todo lo que han hecho durante su carrera (risas). Si fuimos tan influyentes en el trabajo que U2 ha desarrollado, entonces que nos dejen un 20% de comisión en vez de dejársela al manager; y el 50% por derecho de autor.

Hace algunos meses hablé con tu compañero Will Sergeant (guitarra de EATB) y me decía que está muy interesado en las bandas nuevas que han salido de Liverpool, como El Toro! o los desaparecidos The Zutons. ¿Conocés bandas locales? ¿Vas a ver shows?

La verdad es que no estoy muy atento a lo que pasa con las bandas acá. Mi hija Mimi me hizo escuchar a un nuevo artista de Liverpool, pero aparentemente el tipo es un chanta. Y no te voy dar su nombre tan solo porque lo olvidé. Pero suena bien y no tiene el típico sonido de Liverpool. De lo poco que he escuchado me llama la atención que haya gente que quiera imitar a Lennon cuando esa es tarea imposible de lograr, porque John tiene una de las voces más puras que han existido, la mejor en el rock & roll y en la balada. Y mucha gente no comprende lo que fue John Lennon: todos piensan que fue actitud, paz y amor, pero él fue mucho más que eso, fue su voz, sus letras, su sentido de la melodía. Olvidate de la actitud, eso era intrínseco en su manera de componer, no tenia que simular nada. Si John Lennon cantaba Help! lo hacía con el alma, no como un punk de cuarta… Por eso hay tantos músicos uni-dimensionales, porque eso es todo lo que tienen. Y más que The Beatles, yo te diría que John Lennon era quien mantenía el alma de la banda, y se nota por ejemplo cuando canta Twist and Shout. Yo creo que esa es probablemente una de las mejores vocalizaciones que he escuchado en el rock & roll.

Otro artista que conozco de Liverpool es Miles Kane. No somos tan cercanos pero lo reconozco como un gran showman y me tiene feliz el hecho de que le esté yendo bien. Y me acuerdo que hace algunos años atrás le sugerí que me dejase hacerle coros en alguna canción para que la gente pueda cantarlo. ¿Vos podés tararear alguna canción de Miles Kane?

No me acuerdo de ninguna.

 ¿Viste? Nadie se acuerda (risas). Miles Kane no tiene canciones populares aun. Pero es un buen tipo. Y me pasa algo similar con los dos primeros discos de Elbow. Todo el mundo hablaba de esa banda, suenan bien pero hasta sus dos primeros discos no tenían himnos. Pero al fin sacaron buenas canciones de estadios y lograron juntar melodías bastante decentes. La voz de Guy Garvey es fantástica.

Desarrollaste una carrera solista paralela a EATB, ¿Es difícil separar el territorio: esto no es Echo, soy yo solista?

Creo que en mis discos solistas me pongo mas llorón (ríe)… Todo tiende a ser un yo más que un nosotros. Cuando compongo para EATB todo me sale de manera inconsciente. Pero creo que desde que nos reunimos en el ‘96, yo ya tenía dos discos solistas grabados y de alguna manera esa forma de componer que aprendí me influyó en el siguiente disco del grupo. Actualmente estoy componiendo canciones de la manera en que lo hacía cuando comenzamos, aunque esta vez utilizando solamente una cuerda del bajo. Suena un poco funky, pero también medio Talking Heads y Peter Hook. Nunca había trabajado con ese instrumento aunque siempre he tenido uno en casa, lo esquivaba todo el tiempo. Y el hecho de que solo tenga cuatro cuerdas es fantástico para quien esta recién aprendiendo a usarlo para escribir canciones, yo solo utilizo dos. Por mucho tiempo me salieron primero las melodías y de ahí empezábamos todos a construir canciones, pero ahora el hecho de usar primero el bajo para componer las melodías que están naciendo me tiene muy conforme. Las he estado grabando inmediatamente junto a un amigo baterista y ya les hemos puesto guitarras y voces. Es una manera novedosa de trabajar para mí y me tiene muy feliz. Hay mucho material que estamos produciendo antes que Will (Sergeant, el compañero de banda en EATB) meta sus manos en él. Will no esta tan involucrado en la composición, lo suyo es el sonido. Y este nuevo material es para mí uno de los desafíos más grandes que hemos tenido como banda desde Nothing Lasts Forever (1997). La diferencia está en que esta vez no hay baladas y todo suena como en nuestro disco Heaven Up Here (1981). Y bueno, lo que he estado escribiendo para mí tiene la misma intensidad que lo que he escrito para EATB, porque cuando compuse The Killing Moon o The Cutter lo hice solo con una guitarra acústica. Después se las presenté a la banda y las comenzamos a trabajar en conjunto. No veo mucha diferencia en ambas maneras de componer, solo que para mis canciones como solista esa manera está un poco mejor trabajada. No me gusta catalogar mi trabajo solista como “más moderno” porque no sé lo que eso significa.

INDUSTRIA Y MUSICA ACTUAL: NADA DURA PARA SIEMPRE

¿Cómo te llevás con la música que se escucha hoy?

Yo enciendo la radio y lo que más escucho es música clásica, porque odio escuchar las voces de la gente al aire. O de pronto alguna radio de rock clásico en donde puedes encontrar a gente como Steve Winwood, aunque no soy muy fan de él. Lo escuchás con Spencer Davis Group y te preguntás por qué hoy no hay bandas que hagan música como esa… Son cosas que valen la pena escuchar, no las mierdas que se producen hoy. Debemos conformarnos con lo que hay en la industria actual: mierda pura… La clase obrera en los 50 y 60 fue absorbida por el rock & roll, todo el mundo tenía una guitarra en casa y quería imitar a sus ídolos. Chuck Berry, por ejemplo, tenía una voz apropiada para hacer rock y era un ícono. Pero si hubiese existido en la época actual y lo ves tocando en X-Factor, el jurado lo elimina en la primera aparición. Y si con suerte lo dejaran pasar las etapas, la producción de X-Factor le pondría como mentor a Kanye West y ahí todo se iría al carajo, o lo transformarían en algo así como Lady Gaga… ¡Al mismísimo Chuck fucking Berry! Ese es el tipo de industria musical que tenemos hoy.

YO AMO A DAVID BOWIE

¿Cómo fue tu conexión con la música y cuál fue tu mayor influencia?

Yo pienso que hoy la calidad de vida ha mejorado y la pobreza extrema de otros tiempos en algunos aspectos cambió, los chicos de hoy tienen más y mejor acceso a la música y la tecnología. En mi caso, no teníamos un tocadiscos en casa y yo escuchaba la radio para saber cuando salía el último álbum de David Bowie. Y sin siquiera estar atraído por la música en esos días, mas que la música me importaba el futbol. Hasta que descubrí a Bowie y me volví loco. No tenía ni un miserable peso en los bolsillos pero con mi hermano ahorramos £11 y nos compramos una pequeña grabadora de cassette para una Navidad. Un par de meses más tarde me compre el último de Bowie, que me costó £2. Está clarísimo que fue una influencia vital a la hora de empezar a hacer música, y siempre quise cantar como él, yo tenía 13 años en ese entonces. Hablo puntualmente del disco The Rise and Fall of Ziggy Stardust and The Spiders from Mars (1972). De hecho, cuando sacamos Crocodiles yo quería imitar a Bowie, pero fue en ese mismo proceso cuando descubrí mi propia voz.

Tanto así que llegaste a escribir Me & David Bowie para tu último disco solista. ¿Cómo es tu relación actual con él?

Somos amantes… (ríe). Como en la letra de su canción “Can you hear me?” del disco Young Americans de 1975… Once we were lovers… He querido contactarme con él pero ha sido imposible últimamente. No creo que David escuche mucha música hoy excepto a Philip Glass… Debe sentirse feliz pintando o algo así, y de vez en cuando escuchar lo que suena hoy. Lo imagino escuchando a Beethoven de fondo en vez de estar atento a las malas bandas que existen hoy. Y es bueno que me lo recuerdes ahora, porque la verdad es que yo lo considero uno de los mejores artistas en todo ámbito. Recuerdo cuando grabó “Song for Bob Dylan” en su disco Hunky Dory (1971), fue un hermoso gesto dedicarle una canción a Dylan, me encanta ese tema. Es que David es así, amable, lindo y muy inocente. También de ese disco rescato el tema “Kooks” que le dedica a su hijo, quien tenía solo un año de edad. Ese tipo de gestos de dedicarle canciones a alguien de esa forma lo encuentro increíble. Yo jamás lo había hecho hasta que compuse “Me & David Bowie”. El tiempo pasa rápido y con todos esos rumores que dicen que David no está bien y que su estado ha empeorado desde que se hizo ese by-pass o lo que sea que se hizo… Por lo tanto, quería que esa canción fuera mi homenaje.

MI DISCO SOLISTA 

Ese tema es parte de tu último disco solista, llamado Pro Patria Mori. ¿Cómo nació ese título?

Lo saqué del libro de Wilfred Owen. Y seguro que él lo saco de alguna antigua frase en latín. Recuerdo haber estado viendo la tele y, aunque no fue en el mismo momento… Walton Basin, un pueblito de Gales, allá los veteranos de guerra siempre recuerdan a sus muertos con ceremonias y desfiles. En fin, estaba viendo esa ceremonia en la tele y estaba todo bien hasta que mostraron a unos tipos en la vereda repartiendo panfletos anti-guerra, vestidos de Hare Krishna de la fundación del Oso Yogui o qué sé yo… Y pensaba “¿qué tienen que ver ellos con los veteranos de guerra?” Esto es algo totalmente distinto. ¡Vayan a joder las pelotas a otro lado! O por un segundo pónganse en la posición de los que tuvieron que ir a la guerra y descargaron un fusil contra otra persona, verán lo horrible que debe sentirse. De ahí nació la idea de titular mi disco de esa manera, Pro Patria Mori. Y si yo hubiese sido uno de esos veteranos de guerra me hubieran dado ganas de matar a esos que llegan a protestar porque están traspasando los límites e interrumpiendo una ceremonia funeraria, y lo hacen porque estos actos de conmemoración son algo importante en este país y de esa manera los que van a protestar pueden ganar atención de la prensa. ¡Se hacen llamar activistas políticos cuando no hacen nada activo en la política! Van a puro quejarse… ¡como yo! (ríe). Con esto me hiciste acordar a un amigo que murió en la guerra, acá todos tenemos a alguien que conoce o es pariente de algún mártir.

En 2009, EATB tocó en el escenario John Peel de Glastonbury. ¿Te gustan ese tipo de festivales?

 Esa vez tocamos con una orquesta y fue grato subirse a ese escenario, pero para serte honesto tocar en una carpa no me hace sentir muy cómodo… ¡Ahora cuéntenme de ustedes! ¿Cómo está Buenos Aires?

Podríamos decir que vos tenés una especie de romance con el público argentino. Han visitado Buenos Aires varias veces y siempre han tenido éxito. ¿Qué te parece toda esa respuesta?

Recuerdo mucho nuestro show en el Teatro Gran Rex (3 de mayo de 2006). ¡Fantástico! También hace poco estuve en Brasil, me pidieron hacer dos shows en un pequeño teatro para mil personas. Fue increíble. Esas presentaciones fueron con un cuarteto de cuerdas y un tecladista. Viajé con un amigo guitarrista británico y los demás músicos eran todos brasileños. Tuvimos sólo dos días para ensayar y logramos que saliera perfecto. De Latinoamérica recuerdo un show en Ciudad de México frente a 50.000 fanáticos. Tocamos después de Interpol, fue absolutamente increíble. Lo que pasa es que estos países son tan grandes y las distancias son tan largas que cuesta mucho dinero moverse por allá haciendo giras. Ni siquiera puedes ir de ciudad en ciudad conduciendo. U2 tiene su jet privado, no tienen problemas. Pero te repito que me encantaría volver, hay algo que tienen Sudamérica y México que siempre nos da ganas de volver, me hacen sentir como en casa. Sudamérica tiene esa mística que calza muy bien con la música de EATB. La primera vez que fuimos a Brasil yo estaba muy intrigado, porque dentro de mi ignorancia solo imaginaba a la gente bailando samba. Pero allá hay una atmósfera especial a donde quiera que vayas. En Australia, por ejemplo, a la hora que se pone el sol la gente hace barbacoas, en cambio en Sudamérica al atardecer hay un ambiente hermoso y extraño, difícil de describir.

¡ATAQUE OCHENTOSO!

GG: Recordando la década del 80, una época tan importante para Echo, hay una conocida anécdota de una entrevista hecha por Jools Holland entre vos y Morrissey…

(Interrumpe) Acabo de reconocer el nombre de alguien que no me gusta nada… (muy serio).

¿Hubo tal competencia entre las bandas del momento, como EATB, The Smiths y New Order?

La verdad es que no. Éramos amigos con Joy Division, y más aun cuando pasaron a ser New Order. Los Joy Division eran increíbles, en vivo eran mejores que en sus discos. Recuerdo cuando los vi por primera vez, me dejaron con la boca abierta. Esa banda era para nosotros una competencia directa, porque uno estaba en este mundo de la música por una razón válida y como banda queríamos ser los mejores. Obviamente, tener al lado a gente como Joy Division era más que un desafío. Creo que lo mencioné en otra entrevista alguna vez, que si Joy Division hubiese continuado y Curtis no se hubiese suicidado, su sonido se habría esparcido a otros niveles y hoy no estaríamos hablando de U2 o Simple Minds. Yo creo que esa es la única afinidad que teníamos con ellos. Los JD nos decían “Hey, Echo, ¿todo bien?” con su acento mancuniano, y nosotros respondíamos “Hey, qué tal, malditos Mancs!”, con nuestro acento scouser. Lo mismo pasó cuando salíamos de gira con New Order, siempre nos llevamos muy bien. ¿Pero sabes algo? Creo que si Joy Division y EATB hubiesen girado juntos por los Estados Unidos, estoy seguro hasta el día de hoy se venderían menos sombreros y botas texanas en USA… Pero esa es otra historia. Preguntale a Bono…

COLDPLAY Y LOS SUDORES ANALES

¿Te gusta la versión que hizo Coldplay de Lips Like Sugar?

No estoy seguro de haberla escuchado. ¿Está editada?

Editada como un lado B.

No lo sabía. Recuerdo que la hicimos juntos en el festival T In The Park. Ellos llegaron en helicóptero y nosotros habíamos tocado un rato antes. Chris Martin me grita “Hey, Mc! ¿Como estas?” y le digo: “Mirá, debo decirte que hoy no tocamos Lips Like Sugar porque obviamente la vamos a hacer juntos más tarde”, lo cual era una mentira porque efectivamente sí la habíamos tocado. Al final recibimos doble pago de derechos ese día por esa canción, pero yo no había querido contarle la verdad porque era una noche especial para ellos y no quería arruinarla (risas). Otra cosa que noté esa noche fue esos pantalones de tela de paracaídas que usa Chris Martin.. Bueno, él tenía un inmenso círculo de sudor alrededor de su culo. ¡Que incómodo debió haber sido eso! (ríe). Espero que haya sido sudor, en todo caso, y no otra cosa. (Más risas)

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