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Lo nuevo de “The Membranes”: una obra ambiciosa y arriesgada que sale bien

“What Nature Gives… Nature Takes Away” es el nombre del álbum doble recientemente lanzado por la banda que encabeza John Robb.

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Cuando en el año 2009 “My Bloody Valentine” se hizo cargo de la curaduría del festival All Tomorrow’s Parties, la banda de Kevin Shields no imaginó que dicho evento iba a convertirse en la llave para uno de los grandes (y más inesperados) regresos en los últimos años. En el cartel de aquel festival se incluyó a The Membranes, grupo al que la banda de Dublin supo telonear en sus inicios y que, de alguna manera, le devolvió aquella gentileza brindándole la posibilidad de un nuevo comienzo después de casi dos décadas sin pisar los escenarios.

La banda comandada por John Robb luego emprendió una gira por los principales festivales del mundo y en 2015 editó “Dark Matter/Dark Energy”, un disco muy celebrado tanto por el público como por la prensa. Profundizando el sonido post-punk característico de The Membranes, con composiciones y arreglos más elaborados, aquel álbum representó un renacer para un grupo que si bien tuvo grandes trabajos en su carrera ­–“The Gift of Life” y “Songs of Love and Fury” son dos claros ejemplos, siempre se mantuvo en los márgenes propios de una “banda de culto”.

Después de publicar en 2017 el compilado “Everyone’s Going Triple Bad Acid, Yeah!”, un álbum quíntuple que reúne todas sus canciones realizadas entre 1980 y 1993, The Membranes se despacha en este 2019 con “What Nature Gives… Nature Takes Away”, un disco doble aún más complejo en su composición y producción que el anterior, que se puede dividir en cuatro partes (Spring, Summer, Autumn y Winter) y tiene la participación protagónica del coro perteneciente a la BIMM (The British & Irish Modern Music Institute).

Esto se nota desde el comienzo con “A Strange Perfume”, una canción inspirada por el acercamiento con la empresa de perfumes y cosméticos Lush. John Robb diseñó una fragancia para la compañía y eso devino en el track inicial del disco, una suerte de marcha cabalgante soviética que contrapone los coros femeninos con la voz casi susurrada del bajista (un rasgo que se repite en varios pasajes del álbum).

Lo que sigue es el tema que da título al disco y que demarca el concepto general de la obra, una suerte de fascinación por las fuerzas de la naturaleza, tan bella como devastadora. “A Murder of Crows” es otro ejemplo de esta idea, una canción que abreva sobre la muerte, la inevitable finitud y el desinterés que puede tener la naturaleza con la vida humana. Una reflexión que Robb tuvo luego de observar a cuervos anidando en un árbol cercano al aeropuerto de Manchester.

Los títulos de las canciones anticipan perfectamente la temática que desarrollan, como en “The City is an Animal (nature is Its Slave)”, otro caso de hombre a merced de la naturaleza, o “The 21st Century is Killing Me”, tema en el que esta vez el hombre es el lobo del hombre y que comienza con el coro femenino para dar paso, luego de un golpe de gong, a las guitarras de Nick Brown y Peter Byrchmore, riffs que permiten imaginar sierras oxidadas y la esperanza del progreso industrial cayéndose a pedazos.

Las líneas de bajo de Robb zigzaguean entre la opresión de Joy Division y la tensión oscura de los primeros Bad Seeds. La transición abrupta entre “Deep in the Forest Where the Memories Linger” y “Black Is the Colour” está muy bien lograda, ya que se pasa del canto más sublime a un noise sucio, casi de garage, con la voz de Robb liberada de su jaula de susurros gracias a que el ritmo de la batería de Rob Haynes acelera un tiempo y acompaña a la épica de guitarras rockeras.

© Kasper Vogelzang Fotografie

Además de los coros de la BIMM, el disco también cuenta con otras participaciones destacadas. La inquietante “A Murmuration of Starlings on Blackpool Pier” comienza con el spoken word de la artista de folk Shirley Collins, así como el mantra de sonidos metálicos mezclados con graznidos de aves en Winter (The Beauty and Violence of Nature)” tiene la voz del naturalista y presentador de televisión Chris Packham. “The Magical and Mysterious Properties of Flowers” cuenta con la voz de Kirk Brandon y Demon Seed/Demon Flower” tiene de invitada a Jordan Mooney, ícono del punk inglés.

The Ghosts of Winter Stalk This Land” hace honor a su título, con pasajes de sonidos fantasmales, como si se tratara de una melódica procesada desde el más allá. El cierre del álbum es con “Pandoras Box”, tema que va en crescendo a medida que las cuerdas y los coros le dan dramatismo al panorama trágico que le depara a la humanidad. The Membranes nuevamente entrega una obra ambiciosa y arriesgada y le sale bien. Para John Robb editar un disco doble en 2019, basado en guitarras ruidosas y coros que se sitúan al frente de la canciones, sigue siendo lo más natural del mundo.

Puntuación: 8

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Jimmy Rip lanza su nuevo disco junto a The Trip

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Hay una peculiar historia de amor entre el punk rock internacional y nuestro país. Desde las constantes visitas de los Ramones hasta la mudanza de uno de ellos al conurbano bonaerense, los músicos del punk supieron hacerse del cariño del público argentino.

Este el el caso de Jimmy Rip, quien si bien no es un guitarrista que tenga una exclusiva relación con el punk, sí lo ha experimentado trabajando junto a Television y Debbie Harry

Hoy, a sus 64 años, lidera el power trío Jimmy Rip & The Trip y se mantiene muy activo. Su nuevo disco titulado “Muy crudo” es la mejor definición para describir a su trabajo. Juega con el rock y el blues con un gusto que puede atraer al paladar argentino del género.

El disco se compone de diez canciones y dos colaboraciones de Stacy Michelle en Way Down in Mississipi y Musta Killed Someone, casualmente dos de los puntos más altos del álbum.

El neoyorquino vive hace un tiempo en Buenos Aires donde conoció a su bajista Luli Bass y la baterista Silvana Colagiovanni, que completan el trío. En el país forjó amistades profesionales con Andrés Ciro, los Ratones Paranoicos y Guasones.

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La página que lanzó Tim Burgess de The Charlatans para conocer todo sobre nuestros discos preferidos

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En tiempos de distanciamiento, el proyecto virtual de Tim Burgess vale doble: revive la experiencia colectiva de la música mientras que permite a los artistas dar a conocer datos inéditos sobre sus obras.

Tim’s Twitter Listening Party es un sitio web que retoma la escucha colectiva de discos icónicos en tiempo real. Ideado por Tim Burgess, líder de los Charlatans, la propuesta se basa en que distintos amantes de la música den play a un mismo disco de manera simultánea y que compartan la experiencia en redes sociales. Sumado a esto, los artistas detrás de estos discos participan de la conversación junto a los fans, mientras cuentan anécdotas y datos sobre las grabaciones.

El proyecto de Burgess fue ideado en abril de este año, durante la cuarentena por el coronavirus en el Reino Unido.
Atravesado inevitablemente por la coyuntura y el aislamiento, el artista mancuniano decidió utilizar a la música como elemento común. Comenzó las primeras pruebas con álbumes de su autoría y luego hizo extensiva la invitación a amigos suyos como Liam Gallagher o Peter Hook.

El proyecto siguió y se extendió por fuera de la isla británica, dando lugar a artistas de todo el mundo, como por ejemplo Ale Sergi de Miranda! quien se sumó a la propuesta.

El calendario para consultar los días y horarios de la escucha mancomunada de los discos se puede ver en el sitio oficial del proyecto. El último 29 de agosto, Is This It fue uno de los listenting parties más comentados: Gordon Raphael, uno de los productores del disco charló con Burgess sobre el histórico disco de los neoyorquinos.

Otro de los discos nacionales que participarán del proyecto son Libertango, de Astor Piazzolla y Rata de Pipi Piazzolla Trio, liderado por el nieto del genio argentino del tango. Será el 1° de septiembre a las 18hs (hora local).

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A rush of blood to the head: emociones en forma de canción

El segundo disco de Coldplay cumple 18 años

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El 26 de agosto de 2002 Coldplay volvía a pisar fuerte en la escena musical mundial, esa que dos años atrás la había visto nacer de la mano de su álbum debut Parachutes. Con la publicación de A rush of blood to the head, los británicos redoblaban la apuesta al demostrar que la sensibilidad era un terreno que podían continuar explorando con soltura. 

Unas semanas antes de su lanzamiento se divulgó In my place, el primer corte de difusión del flamante trabajo grabado en Liverpool. La combinación de los golpes de batería iniciales con uno de los riffs más memorables de los últimos tiempos, anticiparon que en cada recoveco del nuevo material estaría impregnada la esencia de la banda. Con la talentosa Sophie Müller a cargo de la dirección del video clip, el grupo subía un escalón más ante los ojos de la industria. Una habitación muy amplia pintada de blanco complementa magistralmente el relato y le da vida a esa suerte de refugio desde el que Chris Martin, con voz suplicante, le canta a su lugar de pertenencia. El sencillo se posicionó en el segundo puesto del UK Singles Chart y en el número diecisiete del Billboard Hot 100.

En noviembre, Coldplay volvió a avivar el fuego con The scientist. El piano se roba el protagonismo en una canción que resulta inseparable de su video. Con una narrativa en reverso, Chris se desplaza entre los suburbios y los bosques ingleses mientras reconstruye el accidente automovilístico tras el que quedó tumbado en el colchón turquesa que aparece en la primera toma. Las imágenes grafican una letra atravesada por el perdón y el deseo de un nuevo comienzo. Cada uno de estos ingredientes logró que se consagrara, instantáneamente, como un hit destinado a hacerse carne en sus oyentes. Obtuvo el décimo puesto del UK Singles Chart, el decimoctavo del Billboard Hot 100 y ganó dos Premios MTV por “Mejor video” y “Mejor director” en 2003.

En abril de 2003 le llegó el turno a Clocks. Una vez más, Coldplay confirmaba que el piano era la pieza esencial para darle arranque a su máquina de éxitos. El video focaliza especialmente en este instrumento para luego centrarse en la banda que, sobre un escenario coloreado por múltiples luces, actúa para un público estático. Con esa línea que sentencia “La confusión nunca termina, paredes que se cierran y relojes que hacen tic-tac”, el track número cinco del disco retrata una sensación de aprisionamiento que transcurre en paralelo al avance del tiempo. El tema fue galardonado con un Grammy por “Grabación del año” en 2004. 

God put a smile upon your face se difundió en julio. El halo de misterio que envuelve al single se palpita en todas sus dimensiones. Los atrapantes rasgueos del principio preparan el clima para que “Adónde vamos, nadie lo sabe”, sea el interrogante que dispare planteos existencialistas, plasmados también en su clip. En una Londres captada con filtro blanco y negro, un hombre de negocios experimenta cómo su cuerpo, imprevistamente, empieza a desaparecer. 

El fragmento de la cabeza y del torso que ilustra la portada es creación del fotógrafo noruego Sølve Sundsbø. Sin buscarlo, su obra se convertiría en una de las más representativas de la música del nuevo milenio. La atracción que sintió Chris al descubrirla en una edición de la revista Dazed & Confused, provocó que le pidiera permiso a su autor para darle identidad al booklet. Siguiendo esta idea, cada sencillo de la placa lleva en su tapa la fotografía de la cabeza de un miembro distinto la agrupación.

A rush of blood to the head alcanzó el séptimo lugar en la lista de los veinte álbumes más vendidos del siglo XXI, la British Phonographic Industry le otorgó ocho veces el disco de platino y fue premiado con un Grammy por “Mejor álbum de música alternativa” y con un Brit Award por “Mejor álbum británico” en 2003. Esa poética intimista y las encantadoras melodías que supieron consolidarse como el sello de la banda, serían el motor de once canciones capaces de asegurar que Coldplay haría historia.

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