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Edimburgo de terror

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La capital de Escocia se nos presenta como el destino turístico más tenebroso del Reino Unido. Y es que las vidas (y muertes) de sus habitantes se fueron transmitiendo por la historia oral hasta formar parte de la cultura popular. Nos sumergimos en los pintorescos bares que sostienen las leyendas más oscuras. 

¿Quién dijo que no era posible viajar en el tiempo? Hay al menos un sitio en el mundo que parece haber burlado el paso de los años, y para llegar hasta ahí, solo hay que cruzar un puente. Con cada paso dejamos atrás la parte nueva de Edimburgo -cosmopolita, con edificios modernos- y entramos de lleno a la antigua, el Old Town. Todo lo que nos rodea son grises casas de piedra, altas construcciones medievales y de arquitectura georgiana y victoriana. Al recorrer la Royal Mile, que es la extensa calle empedrada que comunica el Castillo de Edimburgo con el Palacio de Holyrood, encontramos una cantidad de callejones muy angostos denominados “close”. Lo curioso es que uno nunca sabe dónde va a aparecer cuando se mete por estos oscuros recovecos con desniveles. Pueden llegar hasta la próxima calle, al interior de una manzana, e incluso debajo de la ciudad, como el fascinante callejón Mary King’s Close. Éste es parte de un barrio laberíntico, hoy subterráneo, que quedó sepultado desde la devastadora peste del siglo XVII y que permanece casi intacto. Acercarse de noche puede resultar aterrador. Cualquier sombra o sonido nos transporta dentro de una película de terror en la que en cualquier momento puede aparecer Sweeney Todd o Jack el Destripador. Pero Edimburgo tiene sus propias leyendas verídicas que fueron sobreviviendo de boca en boca y que hoy nos cuentan en libros, películas o en tours, parados en el mismísimo lugar de los hechos.

Burke y Hare

William Burke y William Hare eran dos inmigrantes irlandeses en Escocia que se las rebuscaban como vendedores ambulantes y obreros en el Canal de la Unión. La esposa de Hare, Margaret Laird, tenía un albergue en la calle West Port que había heredado de su primer marido. El 29 de noviembre de 1827, Margaret se encontró con que el viejo Donald, un pensionado del ejército que le debía tres libras de alquiler, había muerto en uno de los cuartos. ¿Cómo cobraría su deuda ahora? Desesperados, Hare y su amigo Burke decidieron entregar el cuerpo a un investigador en Anatomía que les dio siete libras a cambio, el doctor Knox. Poco tiempo después, otro inquilino enfermo agonizaba lentamente y su fiebre echaba a los residentes del albergue, pero sin embargo no moría. Algo había que hacer. Burke y Hare lo asfixiaron con una almohada y esa misma noche recibieron diez libras por el cadáver. Tuvieron suerte: hasta entonces, los cuerpos habían llegado a ellos.

El doctor Knox y sus aprendices ansiaban más cadáveres para la mesa de disección y desenterrar a los muertos no era una opción. Así fue como Burke y Hare se convirtieron en asesinos seriales en los oscuros callejones de Edimburgo Tanner’s Close y Gibb’s Close. Emborrachaban a sus víctimas, las mataban y las convertían en billetes, era un negocio. No importaba si entre éstas había una viejita con su nieto, un joven retardado, una prima lejana o una prostituta. El número de víctimas es imposible de asegurar. La racha se les acabó un año después, el día en que una pareja de huéspedes descubrió un cadáver en una habitación del albergue. Margaret intentó sobornarlos, pero éstos llamaron a la policía y pronto Burke, Hare y sus esposas fueron arrestados. Hare escapó hacia Inglaterra, donde murió preso, mientras que Burke fue colgado en 1829 ante veinte mil personas. Paradójicamente, el asesino terminó siendo disecado por los estudiantes de medicina.

La horca era un espectáculo popular por aquellos tiempos. El patíbulo principal estaba ubicado muy cerca del albergue de West Port, en una pobre área conocida como el Grassmarket. La zona está hundida muy por debajo del nivel del suelo, en una especie de cuenca cerca del Castillo de Edimburgo. Su nombre viene de la histórica plaza de mercado donde los granjeros vendían hierba y forraje para alimentar al ganado. Actualmente es un paseo muy pintoresco de bares tradicionales. Uno de ellos, The Last Drop (74-78 Grassmarket), se encuentra justo enfrente de donde se realizó la última ejecución pública. Cuentan que el verdugo llevó al hombre condenado a esta taberna para que tomara su último trago antes de colgarlo. También dicen que en el sótano habita el fantasma de una nena con ropa medieval. El pub es un sitio oscuro, con cálidos farolitos, techos bajos y ladrillo a la vista, decorado con billetes y ¡sogas! Es imperdible hacer una parada aquí para probar los típicos haggis, neeps & tatties (embutidos de carne con puré de nabos y papas) y tomar el Cocktail del Ejecutor, una mezcla de sidra fuerte con cerveza colorada.

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Maggie Dickson

A solo unos pasos, hay otro lugar con una célebre historia real y es el pub que se levantó en memoria de Margaret Dickson (92 Grassmarket). Debemos viajar ahora un siglo más atrás, hacia el año 1723. Maggie era una vendedora ambulante de pescado que fue abandonada por su marido justo después de que naciera su segundo hijo. Angustiada, partió rumbo al sur de Escocia para quedarse acompañada en casa de unos parientes, pero nunca llegó. Paró por la noche en el pueblo de Kelso, y como no tenía dinero, le ofreció a la dueña del hostal quedarse un tiempo trabajando ahí a cambio de su estadía. La señora accedió sin imaginar que Maggie se enamoraría de su hijo y que rápidamente quedaría embarazada. Esto era terrible porque formalmente la joven seguía casada y no tuvo mejor idea que esconder su panza para que nadie se enterara. El bebé nació prematuro y no sobrevivió. Maggie decidió arrojarlo por el río Tweed, pero a último momento desesperó y lo dejó a unos metros de la orilla. Ese mismo día el cuerpo fue encontrado por un pescador. Como Kelso era el típico “pueblo chico, infierno grande”, todos apuntaron a Maggie. Luego de arrestarla, la mandaron de vuelta a Edimburgo para el juicio, donde fue encontrada culpable y sentenciada a muerte en la horca. Miles de personas asistieron a su ejecución el 2 de septiembre de 1724 en el Grassmarket. Maggie fue ahorcada y un médico pronunció la muerte. Sin embargo, en el camino al cementerio de Musselburgh, el cortejo fúnebre decidió parar en una taberna. Al cabo de dos horas, escucharon quejidos desde el ataúd: Maggie estaba viva.

De vuelta en Edimburgo, la joven recuperó su salud en un par de semanas, pero había un problema. ¿Debía ser colgada nuevamente? La Iglesia, la Universidad y el Estado debatían sobre su futuro ya que no había precedentes. Finalmente, se decidió que esto debía ser un acto divino y nadie se animaba a desafiar “la obra del señor”. Así, Margaret Dickson fue liberada y se hizo conocida por todo el pueblo como “Maggie, la semi-colgada”. Vivió cuarenta años más en la casa que hoy es un bar, decorado de forma macabra con calaveras, esqueletos, murciélagos y telarañas. La casa suele tener música en vivo y desafía a los turistas a probar sus siete tragos inspirados en los pecados capitales, así como el tradicional desayuno escocés que incluye panceta, huevos, salchichas, tostadas, tomate, budín negro, hongos y porotos. Para bajar todo eso, nada mejor que seguir caminando, que aún no termina el pub-crawl.

Deacon Brodie

La taberna de Deacon Brodie (435 Lawnmarket) tal vez sea la más famosa de toda la Royal Mile de Edimburgo. Fue inaugurada en 1806 en honor a William Brodie, uno de los ciudadanos más respetados durante el día y uno de los ladrones más arriesgados por la noche. Su doble vida sirvió de inspiración al escritor escocés Robert Louis Stevenson para la novela El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde (1886). William Brodie nació en 1741 en una familia de once hermanos que vivían en una casa muy cerca de esta taberna. Esa casa, con su taller debajo, estaba ubicada en el callejón Brodie´s Close, nombrado así porque su padre era un importante ebanista. Actualmente funciona como The Deacon’s House Café. Además de haber sido elegido Diácono y Consejero Municipal, William Brodie había heredado mucho dinero, propiedades y el negocio de su padre. Digamos que podría haber vivido muy cómodamente, pero no fue así: Deacon Brodie era ludópata. Su fortuna desapareció pronto en sus apuestas de peleas de gallos, juegos de cartas y dados. Era un vicio que le generaba adrenalina y un escape a sus cargas financieras y responsabilidades, ya que también administraba tres pensiones. Además, tenía que mantener a cinco hijos: dos de su familia legítima, uno de su primera amante y dos de la segunda. Con las amistades que hizo por las noches, formó una pandilla de cuatro ladrones. Sus conocimientos de cerrajería le permitieron hacer copias de las llaves de sus clientes más fieles, para quienes resultaba la persona menos sospechosa. Entre sus mayores atracos figuran un banco y la oficina de impuestos, que iba a ser su última aventura ya que fue la noche en que los descubrieron. Uno de sus socios lo delató y enseguida se pidieron doscientas libras por su cabeza. Pero Brodie ya se había fugado. Si bien cambió su nombre, un par de cartas que escribió le costaron su captura en Amsterdam. Ya en Edimburgo, lo sentenciaron a la horca. Ni lento ni perezoso, Brodie se las arregló para sobornar al verdugo, ya que si no dislocaba la vértebra del cuello, había una forma de recuperarse. Luego de tres intentos, su plan no funcionó. Brodie fue ahorcado el 1 de octubre de 1788 en el Lawnmarket a la vista de toda la ciudad, en los nuevos patíbulos  que irónicamente, él había diseñado.

Este marketing del terror ofrece todo tipo de tours por cementerios, calabozos y catacumbas. El acento escocés de los guías no es apto para quienes hablen un inglés muy básico, pero también hay recorridos hablados en español. De hecho, impresiona la cantidad de voces españolas que se oyen por la ciudad, caminando sus calles de piedra, deteniéndose a escuchar la música de un gaitero o a comprar una bufanda de lana. Y más vale abrigarse porque Escocia es fría, de cielo gris y lluvia constante. Al perdernos por sus angostos pasadizos, que parecen túneles de subte que nos dejan un nivel por debajo de la ciudad, sentiremos la humedad y olor a mueble viejo, libro viejo o cualquier objeto viejo. Pero también, el encanto de haber viajado en el tiempo, y de haber descubierto que en el norte del Reino Unido hay mucho más que whisky y borrachos vestidos con kilts.

(Texto publicado en la revista Ultrabrit #3)

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#ArchivosUltrabrit: IAN McCULLOCH: En la hoguera de las vanidades

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Rescatamos de nuestra bitácora editorial este contenido de excepción. Formó parte de la edición #2 de Ultrabrit MAG, publicada en noviembre de 2012. A disfrutar! 

El tipo sabe bien que es una leyenda y se comporta como tal. Uno de los cantantes más emblemáticos del rock británico, hábil y polémico declarante, se nos sentó de frente y habló de todo. Exclusiva con el Gran Bocón de Liverpool en su barrio.

Por Francisco Tapia Robles, Gus Giorgi y Marcelo Lamela (Liverpool UK)

Ian venia atrasado porque parece que le gusta tener el control. Las apuestas iban y venían, ¿Llegará en su Audi, en taxi, o caminando? El manager llama y dice que nuestro invitado viene en camino. Estábamos en el cómodo bar del Hope Street Hotel de Liverpool, un domingo en que la lluvia aun se aguantaba. De pronto junto a la puerta se asoma un tipo de gafas transparentes y de ojos saltones, es el propio Ian McCulloch de civil. Nos pregunta si la nota incluye fotos, porque si es así deberá “producirse” un poco y nos pide que en los próximos cinco minutos vayamos a la sala contigua.

Terrible el resfrío de McCulloch, de hecho al momento de redactar esta nota yo aun pagaba las consecuencias. Serio, no le gusta que lo interrumpan cuando habla, demarca su territorio con maestría, huele nuestra admiración y respeto, se deja querer. Bromea, se relaja y como si estuviese en un pub con viejos amigos nos pasea el cuestionario por una ruta de esquinas sabrosas. Así recuerda a John Lennon, Miles Kane, Chris Martin, Bono, algunas historias con sangre en el ojo, otras con sudor en el culo. Esta es la exclusiva con Ian McCulloch, líder de Echo and The Bunnymen, para ULTRABRIT MAG.

FTR: ¿En qué bandas ves hoy el sonido de Echo And The Bunnymen?

De vez en cuando aparece alguna que otra banda queriendo sonar como nosotros. Y una de esas que lo ha admitido y reconocido oficialmente es Coldplay. No puedo decir que me halaga, pero me hace feliz escuchar que lo reconozcan porque son una gran banda en vivo. No es una de mis favoritas, pero son muy masivos y no tenían la obligación de reconocer nuestra influencia. Además de Coldplay, hay un buen número de bandas que han emulado nuestro sonido pero no son capaces de admitirlo, prefieren decir que se inspiraron en Sly & The Family Stone, por ejemplo. Pero déjame decirte que si nosotros alguna vez llegásemos a sonar como esas bandas nuevas que copian nuestro sonido, entonces creo que ese sería el momento de retirarnos porque muchas de esas bandas que dicen haber sido influenciadas por EATB son muy malas y me avergüenza que nos apunten como inspiración. Una vez vi una entrevista que Elvis Costello le hizo a U2 para un programa de televisión. Bono y The Edge tuvieron muy buenos comentarios acerca de nosotros, de cuando ellos vivían en Dublín y empezaban recién a escribir canciones. Hasta que escucharon nuestro disco Crocodiles (1980) y fue como si hubiesen recibido un disparo en pleno rostro. Por lo tanto yo, aún espero mi cheque de por lo menos el 50% de las regalías por todo lo que han hecho durante su carrera (risas). Si fuimos tan influyentes en el trabajo que U2 ha desarrollado, entonces que nos dejen un 20% de comisión en vez de dejársela al manager; y el 50% por derecho de autor.

Hace algunos meses hablé con tu compañero Will Sergeant (guitarra de EATB) y me decía que está muy interesado en las bandas nuevas que han salido de Liverpool, como El Toro! o los desaparecidos The Zutons. ¿Conocés bandas locales? ¿Vas a ver shows?

La verdad es que no estoy muy atento a lo que pasa con las bandas acá. Mi hija Mimi me hizo escuchar a un nuevo artista de Liverpool, pero aparentemente el tipo es un chanta. Y no te voy dar su nombre tan solo porque lo olvidé. Pero suena bien y no tiene el típico sonido de Liverpool. De lo poco que he escuchado me llama la atención que haya gente que quiera imitar a Lennon cuando esa es tarea imposible de lograr, porque John tiene una de las voces más puras que han existido, la mejor en el rock & roll y en la balada. Y mucha gente no comprende lo que fue John Lennon: todos piensan que fue actitud, paz y amor, pero él fue mucho más que eso, fue su voz, sus letras, su sentido de la melodía. Olvidate de la actitud, eso era intrínseco en su manera de componer, no tenia que simular nada. Si John Lennon cantaba Help! lo hacía con el alma, no como un punk de cuarta… Por eso hay tantos músicos uni-dimensionales, porque eso es todo lo que tienen. Y más que The Beatles, yo te diría que John Lennon era quien mantenía el alma de la banda, y se nota por ejemplo cuando canta Twist and Shout. Yo creo que esa es probablemente una de las mejores vocalizaciones que he escuchado en el rock & roll.

Otro artista que conozco de Liverpool es Miles Kane. No somos tan cercanos pero lo reconozco como un gran showman y me tiene feliz el hecho de que le esté yendo bien. Y me acuerdo que hace algunos años atrás le sugerí que me dejase hacerle coros en alguna canción para que la gente pueda cantarlo. ¿Vos podés tararear alguna canción de Miles Kane?

No me acuerdo de ninguna.

 ¿Viste? Nadie se acuerda (risas). Miles Kane no tiene canciones populares aun. Pero es un buen tipo. Y me pasa algo similar con los dos primeros discos de Elbow. Todo el mundo hablaba de esa banda, suenan bien pero hasta sus dos primeros discos no tenían himnos. Pero al fin sacaron buenas canciones de estadios y lograron juntar melodías bastante decentes. La voz de Guy Garvey es fantástica.

Desarrollaste una carrera solista paralela a EATB, ¿Es difícil separar el territorio: esto no es Echo, soy yo solista?

Creo que en mis discos solistas me pongo mas llorón (ríe)… Todo tiende a ser un yo más que un nosotros. Cuando compongo para EATB todo me sale de manera inconsciente. Pero creo que desde que nos reunimos en el ‘96, yo ya tenía dos discos solistas grabados y de alguna manera esa forma de componer que aprendí me influyó en el siguiente disco del grupo. Actualmente estoy componiendo canciones de la manera en que lo hacía cuando comenzamos, aunque esta vez utilizando solamente una cuerda del bajo. Suena un poco funky, pero también medio Talking Heads y Peter Hook. Nunca había trabajado con ese instrumento aunque siempre he tenido uno en casa, lo esquivaba todo el tiempo. Y el hecho de que solo tenga cuatro cuerdas es fantástico para quien esta recién aprendiendo a usarlo para escribir canciones, yo solo utilizo dos. Por mucho tiempo me salieron primero las melodías y de ahí empezábamos todos a construir canciones, pero ahora el hecho de usar primero el bajo para componer las melodías que están naciendo me tiene muy conforme. Las he estado grabando inmediatamente junto a un amigo baterista y ya les hemos puesto guitarras y voces. Es una manera novedosa de trabajar para mí y me tiene muy feliz. Hay mucho material que estamos produciendo antes que Will (Sergeant, el compañero de banda en EATB) meta sus manos en él. Will no esta tan involucrado en la composición, lo suyo es el sonido. Y este nuevo material es para mí uno de los desafíos más grandes que hemos tenido como banda desde Nothing Lasts Forever (1997). La diferencia está en que esta vez no hay baladas y todo suena como en nuestro disco Heaven Up Here (1981). Y bueno, lo que he estado escribiendo para mí tiene la misma intensidad que lo que he escrito para EATB, porque cuando compuse The Killing Moon o The Cutter lo hice solo con una guitarra acústica. Después se las presenté a la banda y las comenzamos a trabajar en conjunto. No veo mucha diferencia en ambas maneras de componer, solo que para mis canciones como solista esa manera está un poco mejor trabajada. No me gusta catalogar mi trabajo solista como “más moderno” porque no sé lo que eso significa.

INDUSTRIA Y MUSICA ACTUAL: NADA DURA PARA SIEMPRE

¿Cómo te llevás con la música que se escucha hoy?

Yo enciendo la radio y lo que más escucho es música clásica, porque odio escuchar las voces de la gente al aire. O de pronto alguna radio de rock clásico en donde puedes encontrar a gente como Steve Winwood, aunque no soy muy fan de él. Lo escuchás con Spencer Davis Group y te preguntás por qué hoy no hay bandas que hagan música como esa… Son cosas que valen la pena escuchar, no las mierdas que se producen hoy. Debemos conformarnos con lo que hay en la industria actual: mierda pura… La clase obrera en los 50 y 60 fue absorbida por el rock & roll, todo el mundo tenía una guitarra en casa y quería imitar a sus ídolos. Chuck Berry, por ejemplo, tenía una voz apropiada para hacer rock y era un ícono. Pero si hubiese existido en la época actual y lo ves tocando en X-Factor, el jurado lo elimina en la primera aparición. Y si con suerte lo dejaran pasar las etapas, la producción de X-Factor le pondría como mentor a Kanye West y ahí todo se iría al carajo, o lo transformarían en algo así como Lady Gaga… ¡Al mismísimo Chuck fucking Berry! Ese es el tipo de industria musical que tenemos hoy.

YO AMO A DAVID BOWIE

¿Cómo fue tu conexión con la música y cuál fue tu mayor influencia?

Yo pienso que hoy la calidad de vida ha mejorado y la pobreza extrema de otros tiempos en algunos aspectos cambió, los chicos de hoy tienen más y mejor acceso a la música y la tecnología. En mi caso, no teníamos un tocadiscos en casa y yo escuchaba la radio para saber cuando salía el último álbum de David Bowie. Y sin siquiera estar atraído por la música en esos días, mas que la música me importaba el futbol. Hasta que descubrí a Bowie y me volví loco. No tenía ni un miserable peso en los bolsillos pero con mi hermano ahorramos £11 y nos compramos una pequeña grabadora de cassette para una Navidad. Un par de meses más tarde me compre el último de Bowie, que me costó £2. Está clarísimo que fue una influencia vital a la hora de empezar a hacer música, y siempre quise cantar como él, yo tenía 13 años en ese entonces. Hablo puntualmente del disco The Rise and Fall of Ziggy Stardust and The Spiders from Mars (1972). De hecho, cuando sacamos Crocodiles yo quería imitar a Bowie, pero fue en ese mismo proceso cuando descubrí mi propia voz.

Tanto así que llegaste a escribir Me & David Bowie para tu último disco solista. ¿Cómo es tu relación actual con él?

Somos amantes… (ríe). Como en la letra de su canción “Can you hear me?” del disco Young Americans de 1975… Once we were lovers… He querido contactarme con él pero ha sido imposible últimamente. No creo que David escuche mucha música hoy excepto a Philip Glass… Debe sentirse feliz pintando o algo así, y de vez en cuando escuchar lo que suena hoy. Lo imagino escuchando a Beethoven de fondo en vez de estar atento a las malas bandas que existen hoy. Y es bueno que me lo recuerdes ahora, porque la verdad es que yo lo considero uno de los mejores artistas en todo ámbito. Recuerdo cuando grabó “Song for Bob Dylan” en su disco Hunky Dory (1971), fue un hermoso gesto dedicarle una canción a Dylan, me encanta ese tema. Es que David es así, amable, lindo y muy inocente. También de ese disco rescato el tema “Kooks” que le dedica a su hijo, quien tenía solo un año de edad. Ese tipo de gestos de dedicarle canciones a alguien de esa forma lo encuentro increíble. Yo jamás lo había hecho hasta que compuse “Me & David Bowie”. El tiempo pasa rápido y con todos esos rumores que dicen que David no está bien y que su estado ha empeorado desde que se hizo ese by-pass o lo que sea que se hizo… Por lo tanto, quería que esa canción fuera mi homenaje.

MI DISCO SOLISTA 

Ese tema es parte de tu último disco solista, llamado Pro Patria Mori. ¿Cómo nació ese título?

Lo saqué del libro de Wilfred Owen. Y seguro que él lo saco de alguna antigua frase en latín. Recuerdo haber estado viendo la tele y, aunque no fue en el mismo momento… Walton Basin, un pueblito de Gales, allá los veteranos de guerra siempre recuerdan a sus muertos con ceremonias y desfiles. En fin, estaba viendo esa ceremonia en la tele y estaba todo bien hasta que mostraron a unos tipos en la vereda repartiendo panfletos anti-guerra, vestidos de Hare Krishna de la fundación del Oso Yogui o qué sé yo… Y pensaba “¿qué tienen que ver ellos con los veteranos de guerra?” Esto es algo totalmente distinto. ¡Vayan a joder las pelotas a otro lado! O por un segundo pónganse en la posición de los que tuvieron que ir a la guerra y descargaron un fusil contra otra persona, verán lo horrible que debe sentirse. De ahí nació la idea de titular mi disco de esa manera, Pro Patria Mori. Y si yo hubiese sido uno de esos veteranos de guerra me hubieran dado ganas de matar a esos que llegan a protestar porque están traspasando los límites e interrumpiendo una ceremonia funeraria, y lo hacen porque estos actos de conmemoración son algo importante en este país y de esa manera los que van a protestar pueden ganar atención de la prensa. ¡Se hacen llamar activistas políticos cuando no hacen nada activo en la política! Van a puro quejarse… ¡como yo! (ríe). Con esto me hiciste acordar a un amigo que murió en la guerra, acá todos tenemos a alguien que conoce o es pariente de algún mártir.

En 2009, EATB tocó en el escenario John Peel de Glastonbury. ¿Te gustan ese tipo de festivales?

 Esa vez tocamos con una orquesta y fue grato subirse a ese escenario, pero para serte honesto tocar en una carpa no me hace sentir muy cómodo… ¡Ahora cuéntenme de ustedes! ¿Cómo está Buenos Aires?

Podríamos decir que vos tenés una especie de romance con el público argentino. Han visitado Buenos Aires varias veces y siempre han tenido éxito. ¿Qué te parece toda esa respuesta?

Recuerdo mucho nuestro show en el Teatro Gran Rex (3 de mayo de 2006). ¡Fantástico! También hace poco estuve en Brasil, me pidieron hacer dos shows en un pequeño teatro para mil personas. Fue increíble. Esas presentaciones fueron con un cuarteto de cuerdas y un tecladista. Viajé con un amigo guitarrista británico y los demás músicos eran todos brasileños. Tuvimos sólo dos días para ensayar y logramos que saliera perfecto. De Latinoamérica recuerdo un show en Ciudad de México frente a 50.000 fanáticos. Tocamos después de Interpol, fue absolutamente increíble. Lo que pasa es que estos países son tan grandes y las distancias son tan largas que cuesta mucho dinero moverse por allá haciendo giras. Ni siquiera puedes ir de ciudad en ciudad conduciendo. U2 tiene su jet privado, no tienen problemas. Pero te repito que me encantaría volver, hay algo que tienen Sudamérica y México que siempre nos da ganas de volver, me hacen sentir como en casa. Sudamérica tiene esa mística que calza muy bien con la música de EATB. La primera vez que fuimos a Brasil yo estaba muy intrigado, porque dentro de mi ignorancia solo imaginaba a la gente bailando samba. Pero allá hay una atmósfera especial a donde quiera que vayas. En Australia, por ejemplo, a la hora que se pone el sol la gente hace barbacoas, en cambio en Sudamérica al atardecer hay un ambiente hermoso y extraño, difícil de describir.

¡ATAQUE OCHENTOSO!

GG: Recordando la década del 80, una época tan importante para Echo, hay una conocida anécdota de una entrevista hecha por Jools Holland entre vos y Morrissey…

(Interrumpe) Acabo de reconocer el nombre de alguien que no me gusta nada… (muy serio).

¿Hubo tal competencia entre las bandas del momento, como EATB, The Smiths y New Order?

La verdad es que no. Éramos amigos con Joy Division, y más aun cuando pasaron a ser New Order. Los Joy Division eran increíbles, en vivo eran mejores que en sus discos. Recuerdo cuando los vi por primera vez, me dejaron con la boca abierta. Esa banda era para nosotros una competencia directa, porque uno estaba en este mundo de la música por una razón válida y como banda queríamos ser los mejores. Obviamente, tener al lado a gente como Joy Division era más que un desafío. Creo que lo mencioné en otra entrevista alguna vez, que si Joy Division hubiese continuado y Curtis no se hubiese suicidado, su sonido se habría esparcido a otros niveles y hoy no estaríamos hablando de U2 o Simple Minds. Yo creo que esa es la única afinidad que teníamos con ellos. Los JD nos decían “Hey, Echo, ¿todo bien?” con su acento mancuniano, y nosotros respondíamos “Hey, qué tal, malditos Mancs!”, con nuestro acento scouser. Lo mismo pasó cuando salíamos de gira con New Order, siempre nos llevamos muy bien. ¿Pero sabes algo? Creo que si Joy Division y EATB hubiesen girado juntos por los Estados Unidos, estoy seguro hasta el día de hoy se venderían menos sombreros y botas texanas en USA… Pero esa es otra historia. Preguntale a Bono…

COLDPLAY Y LOS SUDORES ANALES

¿Te gusta la versión que hizo Coldplay de Lips Like Sugar?

No estoy seguro de haberla escuchado. ¿Está editada?

Editada como un lado B.

No lo sabía. Recuerdo que la hicimos juntos en el festival T In The Park. Ellos llegaron en helicóptero y nosotros habíamos tocado un rato antes. Chris Martin me grita “Hey, Mc! ¿Como estas?” y le digo: “Mirá, debo decirte que hoy no tocamos Lips Like Sugar porque obviamente la vamos a hacer juntos más tarde”, lo cual era una mentira porque efectivamente sí la habíamos tocado. Al final recibimos doble pago de derechos ese día por esa canción, pero yo no había querido contarle la verdad porque era una noche especial para ellos y no quería arruinarla (risas). Otra cosa que noté esa noche fue esos pantalones de tela de paracaídas que usa Chris Martin.. Bueno, él tenía un inmenso círculo de sudor alrededor de su culo. ¡Que incómodo debió haber sido eso! (ríe). Espero que haya sido sudor, en todo caso, y no otra cosa. (Más risas)

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Especiales

El post feminismo disidente de Lana del Rey

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Si el arte no sirve para confrontar las partes, más allá de la belleza estética que tanto necesitamos, ¿para qué, verdad? Por eso, cuando mujeres como Lana del Rey tiran bombas para sacudir la modorra monotemática de la lírica del pop actual (del rock ni hablemos: apenas las herederas de las riot grrrls quedaron gritando injusticias), lo festejamos y escribimos sobre
eso, porque tiene que quedar archivado qué hicieron las mujeres en la historia de la humanidad. Porque mucho sabemos qué hicieron Napoleón, Hendrix y Klimt, ¿pero cuántas féminas a la altura revolucionaria y artística hubo y no sabemos nada?

En un post de su cuenta de IG, Lana del Rey denuncia a la industria, a la sociedad, a las feministas de cotillón y hasta a sus compañeras de ruta. Que al feminismo le cuesta horrores politizarse en términos de unidad es lógico, siempre habrá distintas vertientes pero lo que cuenta es la finalidad. No, la finalidad no es la “unión” de las mujeres: es tener el reconocimiento que nos merecemos y que no lo hemos tenido por mucho tiempo.

Lana, blanca como la nieve, recrimina a artistas de color; no, no recrimina, destaca que ellas ponderan su propio feminismo a través de letras donde se declaran sexies, desnudas, infieles, y cogen sin reparo. ¿Está mal? Claro que no, nada que te libere -en tanto y en cuanto no jodas al de al lado- está mal. Lo que sí dice del Rey es porqué si sus canciones son sobre el amor así no sea perfecto (¿cuál lo es?), o bailar por dinero o, la mejor, ser hermosa, se la crucifica por eso. “Estoy harta que digan que glamorizo el abuso” -When I’m down on my knees, you’re how I pray, Hallelujah, I need your love, supongo que lo dirá por líneas como esta-

Mucho se la ha criticado a la artista debido a las temáticas visuales tan explícitas (sexy, en mi propia opinión si es que cuenta) y romantizar el abuso, se la ha acusado de devolver a la mujer a su estado precario de hace “cientos de años atrás”. Así, dice, tuvo que tolerar “reseñas de mierda” sobre sus letras durante “diez largos años”.

“Seré clara: no soy una no feminista pero tiene que haber un lugar para mujeres que tenemos esta mirada y actuamos de esta manera” y acá la clave: mujeres, considera, que como ella, tienen su voz y no se atomizan a otras. Finalmente una disidencia en el pop mainstream formateado por la industria. Sí, dice lo que nadie quiere escuchar o lo que nadie se atreve a decir, como quieras. Lo de ella es una crítica a que la conversación cultural del movimiento se vuelva una idea blanda y prosaica, un feminismo de cotillón. Rechaza el envoltorio rosa, porque sigue siendo rosa, de la corriente femenina y su transversalidad.

Insiste en que se siente optimista y muy feliz con sus relaciones como -oh- tantísimas mujeres y no como las que en función de potenciar su lucha, odia al hombre por su condición. Hete aquí otro punto interesante a debatir: la sororidad pretendida no resulta tal. ¿Por qué? Porque el verticalismo le gana a la horizontalidad en cualquier sistema (ni los anarquistas se ponen de acuerdo en esto, imaginate en el mundo del pop y sin menospreciarlo pero convengamos menos ilustrado).

Otra cosa: quien apareció casi tímidamente en el mercado (era una postura, desde ya, siempre se la adivinó una tigresa con esa suavidad en la voz mientras cantaba crudas y carnizadas verdades), con una boca que detiene el pensamiento y una languidez única, hoy arroja bombas de fuego contra, si bien compañeras de ruta, mujeres sin voz armadas por la industria. Lo que no está mal; lo que sí está mal es que resulten referentes feministas (¡feministas! ¡Madonna y Britney que son los mejores productos de la industria pop son más feministas!). El mercado nacional no se salva de esto, pero eso es otra columna.

Entonces: detrás de esa Lolita hay una conciencia, una transversalidad y un intelecto que desafía hasta a su propia carrera. Para rematar, cuenta que lanza dos libros de poesía con una de las editoriales más destacados y nuevo disco. Pum.

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Ultrabrit revive el primer show de Radiohead en Argentina

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2009 fue el año de otra pandemia. Una que quedó en el recuerdo como algo anecdótico y sin mayores complicaciones. En comparación con la situación que vivimos actualmente todo parecía bastante más tierno. Si miramos atrás no es que nos reímos pero casi. La palabra ‘cuarentena’ sólo la refería a las mujeres luego de un parto y el distanciamiento social no era más que la suspensión de clases durante dos semanas. Las redes sociales no estaban tan insertas en nuestra vida diaria y si bien era fácil enviar un mensaje, no existía lo viral.

Dos meses antes de la paranoia colectiva Radiohead visitó Argentina por primera vez. Después de tantos años de espera, 36.000 personas se reunieron en el club Ciudad de Buenos Aires en el marco del Quilmes Rock. De esa multitud seguramente algunos, una generación más grande, se movilizaron para ver exclusivamente a Kraftwerk por tercera vez en Argentina. La banda alemana anticiparía el show de la británica y no viceversa, ante la sorpresa de algunos.

La realidad es que Radiohead ya arrastraba varios años de una carrera impresionante y establecida. Desde su disco debut Pablo Honey hasta el más reciente In Rainbows, la banda lograba innovar musicalmente disco a disco. In Rainbows (2007) lo había hecho por partida doble: no solo era un disco que todavía estaba muy fresco en la memoria por su singular sonido sino también por la estrategia de venta del mismo, que terminó marcándole la cancha a grandes discográficas.

El frío de una noche de otoño porteña se contrarrestó inmediatamente por los acordes de 15 step, que también inauguraba In Rainbows dos años antes. Y si bien ese era el disco a presentar durante la gira, los fans en Buenos Aires estaban ansiosos por algunas canciones de los primeros trabajos. Airbag, de OK Computer, sonó para saciar esa necesidad en lo que estaba siendo un show más que prolijo.

Radiohead Setlist Quilmes Rock 2009 2009, In Rainbows

El setlist recorrió canciones de casi todos los discos, con In Rainbows siempre de por medio. La atmósfera creada por la iluminación de tubos encajaba perfectamente con las cajas de ritmos y guitarras y arpegios de cuerdas tan típicas.

Un instante del recital quedó curiosamente grabado como un gif en loop. Varios fans en Internet descubrieron más tarde que mientras la banda tocaba Weird Fishes/Arpeggiun proyectil (algunos aseguran un zapato pero imposible saberlo) impactó en la cabeza de Yorke.

Si el zapatazo fue de las primeras cosas que se mencionaban para hablar del primer show de Radiohead en Argentina, lo segundo fue la dedicatoria de Ed O’Brien en How to Disappear Completely. El show casualmente se dio un 24 de marzo, conmemorando un nuevo aniversario por el Día de la Memoria y es por eso que el guitarrista de Radiohead recordó a las víctimas del último golpe de estado para luego dar paso a los sintetizadores del track incluido en Kid A.

Para el primer encore del show, supimos ver grandes momentos como Pyramid Song, con Yorke en piano y Greenwood cabizbajo tocando la guitarra con un arco de violín. Previamente habían entonado las estrofas de The National Anthem en un show de luces no apto para epilépticos.

También jugaron con las ondas de radio AM de la Ciudad de Buenos Aires y las hicieron sonar en pleno show, un recurso con el que venían experimentando bastante seguido (lo hicieron también en su segunda visita al país años más tarde). [Ver minuto 44:40]

Yorke se movía por el escenario como lo haría años más tarde para el video de Lotus Flower, la canción de Radiohead incluída en The King of Limbs.

Entre la primera y segunda salida del escenario, Radiohead desplegó su capacidad técnica como nunca antes en el show: una exquisita e histérica versión electroacústica de Paranoid Android dejó vibrando a todos durante los siguientes 15 minutos, hasta hacerlo nuevamente pero esta vez gracias a Planet Telex. 

Minutos mas tarde, para el encore número tres, Yorke llenó al Club Ciudad de Buenos Aires de cantos mágicos en cámara lenta durante Go Slowly. Acto seguido eleva su registro vocal con 2+2=5 construyendo una distopía en vivo.

Cuando todo parecía terminado, la banda inglesa volvió a salir para concluir el show con Creep, tal vez su éxito más grande aunque amado y odiado en partes iguales. Poco les importa a los detractores de track, ya que vivieron más de dos horas y cuarto de uno de los mejores recitales de la banda en el último tiempo.

 

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