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Bob Dylan vuelve a hacer historia con ROUGH AND ROWDY WAYS

A tres años de su disco “Triplicate”, Bob Dylan estrena un álbum doble con sus primeras
composiciones originales desde “Tempest”.

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Hace semanas, Nick Cave dedicó una entrega de su newsletter, The Red Right Hand Files, a discutir la canción “Murder Most Foul”, la primera composición original lanzada por Bob Dylan en ocho años. Entre montones de apreciaciones geniales, Cave pudo habernos dado la clave perfecta para aproximarnos a Rough and Rowdy Ways, el disco de estudio número 39 del compositor casi octogenario, estrenado este 19 de junio. “Tal vez…” dice Nick “existe cierta sabiduría en tratar a todas las canciones, o para el caso, todas las experiencias, con cierto cuidado o reverencia, como si estuviésemos encontrando estas cosas por última vez”.

Dylan, mostrando composiciones por primera vez desde que ganó el Nobel de Literatura en el 2016, parece estar en sintonía con las apreciaciones de su discípulo australiano: todas las canciones del disco están atravesadas por una sensación de inmediatez y honestidad, como si fuese (esperemos que no) la última oportunidad en que pudiese presentarnos un trabajo así. Grabadas con la banda que lo acompaña en su Never Ending Tour hace años, con colaboraciones casi imperceptibles de Fiona Apple (autora de la otra obra maestra que nos ha dado este año, Fetch the Bolt Cutters) y el guitarrista Blake Mills, es un álbum construido en función de la lírica antes que a base de sonidos.

Rough and Rowdy Ways parece empezar en donde Roll on John, el último tema de Tempest (2011), nos había dejado. Por años considerada la posible composición final de Dylan, Roll on John era un largo tributo a John Lennon, y un desgarrador relato sobre el día de su asesinato, en la que el Beatle era presentado casi como una leyenda, un personaje misterioso del folclore anglosajón, un antihéroe caído en una historia trágica. Pero también, John Lennon era retratado por esa lírica sensible (Shine your light / Movin’ on / You burned so bright / Roll on John repetía Dylan) como un pedazo de historia, como un símbolo. Ahora Bob Dylan parece estar presentándose a sí mismo en ese lugar. No es solo la mortalidad (de él y de todos nosotros) lo que lo obsesiona en esta entrega, sino algo más profundo, quizás la misma exegesis que un público desconocido puede llegar a producir de su obra, o la propia interpretación que él encuentra de sí mismo. Como con cualquier otro trabajo de Bob Dylan, todo análisis que apresuremos será una conjetura fácilmente discutible.

En la única entrevista que dio antes del lanzamiento del álbum, Dylan comentó que el final del primer tema del disco, I Contain Multitudes, incluyendo la ominosa frase “I sleep with life and death in the same bed”, fue escrito antes que el resto de la canción. Una vez establecida esa declaración de intenciones, el principio de la canción se produjo naturalmente. En ella Dylan referencia a David Bowie, Edgar Allan Poe, Indiana Jones, Anne Frank, entre otros, nadando en un stream of consciousness, y repitiendo el titulo de la canción, anunciándose como un significante vacío, un envase que contiene al producto pop y a la historia viva, al Nobel de Literatura y al cantante de folk electrizado, al aspirante a poeta beat y al Born Again Christian, al profeta drogadicto y al abuelo hippie. Es, quizás, una versión lírica de la tesis presentada por la película I’m Not There (2007): Bob Dylan se ha convertido en tantas cosas que es imposible contenerlo en el personaje individual “Bob Dylan”. Solo él podría haberlo dicho tan bien: Bob Dylan contiene multitudes.

False Prophet, que completa la tríada de canciones que adelantaron el disco, continúa en la misma línea, estableciendo un clima casi apocalíptico, que no parece ser novedoso en la carrera del autor. Podría ser la hermana de Early Roman Kings de Tempest, pero también podría remontarnos hasta sus canciones de los años sesenta. La música del tema está basada en “If Lovin’ Is Believin”, un single de Billie “The Kid” Emerson grabado en 1954, y es la primera de la serie más rockera del disco: la seguirá el delta blues de “Goodbye Jimmy Reed” y el “blues lento” de “Crossing the Rubicon”, ambas en la segunda mitad del LP. En la primera, Dylan parece estar hablando de sí mismo a través de la figura del guitarrista Jimmy Reed: They threw everything at me, everything in the book / I had nothing to fight with but a butcher’s hook / They had no pity, they never lend a hand / I can’t sing a song that I don’t understand. En la segunda, a primera vista, Bob Dylan anuncia estar cruzando el Rubicón en un tren para poder llegar a Berlín, despegándose de la metáfora de Julio César. Pero las cosas se embarran a medida que la canción avanza, y el río que el poeta cruza parece propio de un escenario más extraterrenal y apocalíptico.  

En My Own Version of You, nos encontramos con un escenario frankensteiniano en el que el protagonista colecciona pedazos de cadáveres (Limbs and livers and brains and hearts) para poder construir su “own version of you”. Menciona a Al Pacino y Marlon Brando, a Julio Cesar (adelantándose a la ya mencionada Crossing the Rubicon), a Leon Russell y San Juan, hasta que comienza a descender a los infiernos, invitándonos a descender junto a él. Lo que podría ser tenebroso, esta cargado con un humor risueño característico del autor. En los infiernos, dice, se encuentra a los enemigos de la humanidad: Mr. Freud with his dreams, Mr. Marx with his ax.

La genealogía de I’ve Made Up My Mind to Give Myself To You, una “canción romántica”, tal vez pueda remontarse en la obra de Dylan hasta clásicos de los sesentas como It’s All Over Now, Baby Blue. “I hope that the gods go easy with me / I knew you’d say yes, I’m saying it too” suena mucho menos cursi de lo que podría en el contexto de este tema de seis minutos. La sigue Black Rider, en la que Dylan ya no dialoga con una persona amada sino con algún tipo de representación de la Muerte (aunque, pensándolo bien, puede que en ambas canciones se enfrente a la misma entidad). Tiene los arreglos y la estructura de algún tipo de canción de folk tradicional, hasta que la irreverencia de Bob Dylan la interrumpe con un: “The size of your cock will get you nowhere”.

En Mother of Muses, el escritor canta una plegaria que podría haber salido, si tuviese un sonido más gospel, de su infame trilogía de discos cristianos. Pero ahora Dylan le canta a la “Madre de Musas” (la divinidad griega Mnemósine), mientras parece sugerir que la Segunda Guerra Mundial abrió el camino para Elvis Presley y Martin Luther King, para el rock y la insurrección, y se admite enamorado de Calíope, la musa de la poesía épica. I’ve already outlived my life by far asegura el norteamericano.

Terminando el recorrido, aparecen los nueve minutos de Key West (Philosopher Pirate), con un acordeón que podría ser el acompañamiento instrumental más llamativo del disco (tocado por el multi-instrumentalista Donnie Herron). Entre reflexiones sobre la inmortalidad, como un soundtrack en una carretera del fin del mundo, el protagonista dice I’ve searched for love, for inspiration, mientras cambia de estaciones de radio. Key West is fine and fair, if you lost your mind, you’ll find it there. Es intima, sincera, y al mismo tiempo un acompañamiento perfecto para una coyuntura que el artista posiblemente no imaginó al componer su obra: los tiempos de la pandemia y la crisis mundial.

Separada, en un segundo disco, Murder Most Foul podría ser un lanzamiento aparte, con su musicalización casi experimental. Con diecisiete minutos, es la canción más larga de la discografía de Dylan (superando a “Highlands”, “Tempest” y la clásica “Sad Eyed Lady of the Lowlands”). En ella, la narración del asesinato de John F. Kennedy se convierte en una excusa para capturar poéticamente el ethos de los años sesenta norteamericanos. Durante los últimos siete minutos, el protagonista (¿Kennedy? ¿Dylan?) le pide canciones al DJ Wolfman Jack. Una larga serie de artistas clásicos, muertos hace tiempo, aparecen en la catarata de canciones solicitadas, hasta que llegan las palabras finales del disco: “Play Murder Most Foul”.

Estemos listos o no, allí es donde Bob Dylan ha decidido posicionarse en Rough and Rowdy Ways. En un largo árbol genealógico de figuras históricas que ya no habitan nuestro mundo. Y que, de todos modos, mantienen un lugar omnipresente.

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PJ Harvey anuncia documental y la reedición de un clásico

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A Dog Called Money, el documental sobre PJ Harvey realizado por Seamus Murphy se estrenerá finalmente el 7 de diciembre de manera online. El film documenta el proceso creativo de la artista británica en 2016, cuando grabó el disco The Hope Six Demolition Project.

También hoy jueves 3 de diciembre, Harvey anunció que lanzará una reedición especial de su clásico álbum de 1998 Is this Desire? en vinilo. En este caso el lanzamiento está programado para enero del 2021 y saldrá junto a un par de demos de canciones del disco.

Se trata del segundo álbum de PJ Harvey que se reedita, siendo el primero Dance Hall at Louse Point, del año 1996.

PJ Harvey A Dog Called Money

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(What’s the story) Morning Glory?: el soundtrack de una generación

El segundo álbum de Oasis celebra 25 años

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A mediados de 1994, Oasis movía el tablero del rock inglés de la mano de Definitely maybe, su álbum debut. Frente a una repercusión que parecía imbatible, un año más tarde, los Gallagher demostraban que podían superarse a sí mismos con (What’s the story) Morning glory? Así, el 2 de octubre de 1995 nacía el disco más arrasador de la banda, que duplicó el éxito de su antecesor con 30 millones de copias vendidas en todo el mundo.

En abril de 1995, Oasis se calzaba otra vez los instrumentos y rompía el silencio con Some might say. Casi cinco meses antes del estreno de su nuevo material, los mancunianos liberaban un adelanto más que prometedor y con el cual consiguieron posicionarse por primera vez en el puesto número uno de las listas del Reino Unido. El video, dirigido por Stuart Fryer, retoma imágenes de los clips de Supersonic y de Cigarettes & alcohol, singles de Definitely maybe.

En agosto de ese año, Roll with it fue la mecha que encendió La batalla del britpop. Del otro lado del ring, se paraba Country house de Blur. Con una estrategia fríamente calculada, la banda de Damon Albarn adelantó la fecha de su lanzamiento para competir cara a cara con los Gallagher. Si bien logró que su sencillo se ubicara en el puesto número 1 del UK Singles Chart y que el tema de Oasis se llevara la medalla de plata, (What’s the story) Morning glory? revolucionó los rankings con sus descomunales ventas. El video captura una presentación en vivo del grupo mientras Liam le pone voz a una letra que destila efervescencia juvenil por sus poros.

Morning glory llegó en septiembre. El track, que le toma parte del nombre prestado al disco, avanza a puro pulso rockero. En una ciudad iluminada por un cielo naranja, el clip retrata a la banda en la habitación de un edificio por cuyo ascensor desfilan unos peculiares sujetos. La adoración beatle se filtra en la frase “El mañana nunca sabe lo que no se sabe hoy”, inspirada en el tema Tomorrow never knows.

En octubre, ya con el álbum en las calles, Wonderwall fue elegido como el cuarto corte de difusión. Los acordes iniciales son la puerta de entrada a cuatro minutos y medio que encierran a un himno que no sabe envejecer. Un enorme galpón, un vinilo con el sello de Oasis, algunos personajes circenses, anteojos y cortes de pelo con estilo beatlero fueron suficientes para darle vida a uno de los clips más paradigmáticos de la década de los ’90.  El sencillo obtuvo el puesto número dos del UK Singles Chart y fue galardonado con un Brit Award en 1996 por “Mejor video británico.”

Noel decidió ponerse al frente del micrófono en Don’t look back in anger. El tema irrumpió en febrero de 1996 y se ganó un lugar irremplazable en el corazón de los fans de Oasis. Con un estribillo extremadamente pegadizo y un guiño a John Lennon y Yoko Ono en la línea que dice “Así que empiezo una revolución desde mi cama”, la revista XFM le otorgó el segundo puesto de las 100 mejores canciones británicas de la historia. El video se rodó en Pasadena y cuenta con la actuación de Patrick Macnee -estrella de la serie Los vengadores– quien encarna al chofer que transporta a la banda a una mansión. El hit, que es uno de los más esperados y coreados en los shows, se resignificó en 2017 luego del atentado en el Manchester Arena. La premisa de “No mirar atrás con enfado” convocó a la multitud a cantarla en St Ann’s Square como muestra de unión ante la tragedia.

Champagne supernova fue el último single editado en mayo. La pista abre con un sonido acuático que la envuelve en un loop de tranquilidad, graficado por su video psicodélico. Catalogado como uno de los temas favoritos de los seguidores y dueño de un solo de guitarra con marca registrada, el mayor de los Gallagher admitió que no tiene en claro qué sentido quiso darle a la letra pero que podría vincularse con la reencarnación. En Estados Unidos, alcanzó el lugar número 1 del Billboard Modern Rock Tracks.

La fotografía que ilustra la tapa del álbum se tomó en Berwick Street, calle del Soho londinense. La zona fue elegida porque, en aquel entonces, explotaba de disquerías. Los hombres que se cruzan mientras caminan son el DJ Sean Rowley y Brian Cannon, diseñador de la portada. A lo lejos, se asoma Owen Morris -productor del disco- con una copia en la mano. Reproducir ese instante que la cámara congeló un cuarto de siglo atrás es el reto de todos los fanáticos que viajan a la capital inglesa.

En 1996, Oasis pisó a fondo el acelerador con destino directo a dos picos de su carrera: los conciertos masivos en el Knebworth Park y el MTV Unplugged, este último comandado íntegramente por Noel. El combustible que lo hizo posible fue (What’s the story) Morning glory?, premiado ese mismo año con un Brit Award por “Mejor álbum británico.” En 2010, los Gallagher ajustaron su corona con otro Brit Award por “Mejor álbum de los últimos 30 años.” Con esta mítica colección de doce canciones, los ingleses estrenaban el título de rockstars cumpliendo su mayor capricho: que el planeta palpite al ritmo del más extraordinario britpop.

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Oasis anuncia remasterizaciones y contenido oficial para celebrar los 25 años de What’s the Story…

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El 2020 es el año del 25° aniversario del mítico ‘(What’s The Story) Morning Glory?’ y Oasis tiene preparado una serie de festejos para conmemorar al álbum.

El próximo 2 de octubre, la banda mancuniana anunció que actualizarán el contenido en YouTube. Por ejemplo, Wonderwall, Don’t Look Back in Anger, Some Might Say, Roll With It, Morning Glory y Champagne Supernova serán remasterizados en cuanto a audio y video y serán versiones de mejor calidad.

También anunciaron merchandising que se venderá en los links de la descripción de cada video. Serán remeras con estilo vintage de la época con diferentes diseños de logos y portadas de la banda.

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