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Willy Crook: “En el día del amigo, Solari está más sólo que Cordera en un pogo”

El multifacético artista cuenta con un currículum que contiene nombres como Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Los Abuelos de la Nada, Sumo y más. El pasado fin de semana se presentó en Córdoba con su banda Willy Crook & Funky Torinos, donde conversó de todo con Ultrabrit.

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El multifacético artista cuenta con un currículum que contiene nombres como Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y Los Abuelos de la Nada. El pasado fin de semana se presentó en Córdoba con su banda Willy Crook & Funky Torinos, en el marco de la tercera edición de “Club Negro” realizada en Club Paraguay, donde conversó de todo con Ultrabrit.

Se trata de un divertido personaje de esos con los que da placer conversar. En el afán de buscar la correcta expresión de sus opiniones responde casi compulsivamente, yuxtaponiendo ideas y frases, dando a entender que se trata de alguien realmente apasionado y con un envidiable bagaje cultural. Se expresa con humor, mantiene el mutuo respeto como principio y no reniega de la mochila que la historia lo ha obligado a cargar.

¿No estás un poco harto de que se te defina como un “ex-Patricio Rey”?

Parece que esos muchachos hicieron un poco de ruido. Para algunas personas es indispensable saber eso a la hora de escuchar mis discos, lo cual nos remite a la hipótesis de que aquel que no recuerda la historia está condenado a repetirla. Al principio medio como que me agarró un narcisismo o un reclamo de atención, algo que si se reclama ya no vale. Me refiero a mi obra, venía haciendo notas para difundirla pero parece que la gente me plastificó en las cosas que hice en el pasado, no reniego de eso. Trato de considerar lo que al público le hace bien. Lo único, en mis shows no podes hablar pestes de tu esposa (risas).

Me sorprendió que te hagas cargo 

En este momento estoy hecho un agradable de mierda, pero he dicho unas barbaridades espantosas. Mientras la gente, al escucharme, se olvide de sus problemas por un rato creo que he cumplido con mi trabajo.

¿La música es escapista? 

Veo las repercusiones en el bienestar que puede generar la música en esta civilización espantosa que se ha creado el ser humano para sí mismo, desde el jardín hasta el servicio militar o el casamiento. 

Pero vos zafaste del servicio militar… 

Sí, pero tengo un año de liceo naval cuando tenía catorce, asique no zafé del todo. Tuve mucho contacto con el enemigo. Por lo menos me quedó en claro lo que no quería ser.

¿Es importante conocer al enemigo? 

Se supone. Pero desde el momento que sobrevivió Charly Garcia, un tipo que le reventó la cabeza a tres generaciones, el enemigo fracasó. Mataron a 30.000 pero no pudieron aniquilar a los genios como él.

Una vez dijiste que te sentías parte de una generación “intermedia”. ¿Cómo ves a la generación actual del rock argentino? 

Desde arriba, como Lisa Simpson a su criadero de hormigas (risas). No lo veo muy de cerca porque no hay donde estacionar, sobre todo (levanta su vaso y brindamos). Creo que si somos asquerosamente honestos, cualquier excusa es válida. Fijate la cumbia o el cuarteto sino, son “estilos de vida” que tienen un rock and roll muy interesante. Hacer música y poder vivir de esto es un privilegio, al lado de gente que hace algo que odia para sobrevivir me considero un fucking afortunado. En cuanto a tu pregunta, conozco pocas cosas que me emocionen en la actualidad: Sur Oculto, The Reverend Sons Of, mucha gente de la electrónica… Veo grupos que tienen algo para decir, creo que eso es lo que importa. Sur Oculto me parece un perfecto insulto al sentido común, cuando reproduje el disco de ellos pensé “hace rato debería haber dejado de escuchar esto”, pero ya habían pasado varios temas (risas). Quedé fascinado, los admiro profundamente. Tuve el honor de que me hagan de banda, ensayamos por separado me acuerdo, y los conchudos tocaban mis temas como haciendo la plancha. 

Te fuiste de Los Redondos porque estabas harto de que todos los temas tengan saxo. De hecho, es un instrumento que cada vez se usó menos en el rock. ¿Crees que era una desaparición necesaria? 

Llegamos a esa conclusión con Skay, pero igual creo que se usó lo suficiente como para compensar varias décadas. En aquellos años no habían muchas bandas, a García por ejemplo, no le gustaba el saxo; y a Cerati le gustó en una ocasión (cuando graban “azulado”). Pero muchas bandas jamás vieron un saxo en su vida, Manal por ejemplo, que es mi favorita. Tener un instrumento en esa época era sumamente difícil, si tenías una Gibson tocabas bien si o si. Cuando me fui de Los Redondos fue porque me explotaba la cabeza de ideas, imaginate que entre a los 18 años y estuve hasta los 22. Ni siquiera una pareja me soportó tanto tiempo.

Hablando de explotar de ideas, ¿qué recuerdos tenés de Miguel Abuelo? 

Era un lumpen con todas las letras, una persona sensacional. Logró una banda de la nada, no era músico ni mucho menos cantante, un caradura. Con Miguel no había altibajos, un tipo de un grosor increíble. Como dijo Spinetta, “no tocaba el suelo”, y eso que no tomaba falopa, ya estaba grande y se cuidaba mucho. Tenía un mambo tan propio… no se fabrican más tipos así. Jamás una conversación era vulgar con él, era fantástico, no tenía desperdicio pasar tiempo a su lado. Agradezco haber compartido una parte de mi vida con él.

¿Crees que es importante el mensaje en la música? 

Desde luego, también es importante cómo transmitís ese mensaje. A mí me gusta mucho la elección de las palabras, por ejemplo. Cuando algo suena muy pretencioso o cursi, chau. El castellano es muy rico. A veces pasa por una cuestión de onda, si no la tenés, hay lugares donde jamás vas a llegar. Es importante hablar con “diversas felicidades”, como decía Borges, quien estaba convencido de escribir en un idioma popular, pero en realidad era un concheto.   

Escribís también, ¿cómo fue tu incursión en la literatura? 

Empecé con Ray Bradbury y Jack London, luego pasé a Julio Verne, hasta que la ciencia ficción me quedó chica. Cuando me escapé de mi casa y me fui a Europa descubrí el mundo del cómic, entonces todo era Jodorowsky y Moebius. De acá, Inodoro Pereyra es una obra de arte equiparable al Martín Fierro. Las influencias pueden venir de cualquier lado, hace poco me di cuenta que el disco de Les Luthiers “Mastropiero que nunca” fue uno de los primeros en llegar a mis manos.

¿Cómo fue volver a Buenos Aires siendo de la costa luego de algunos años en Europa? 

Volví en el año 82, cuando ya no quedaban drogas por probar (risas). La cosa estaba muy heavy, era una época donde tocabas por media botella de ginebra. Yo ya estaba ensayando con Los Redondos y en el verano, cuando volví a Gesell, conocí a Luca (Prodan) y a Diego (Arnedo) que andaban con Sumo de gira. Ellos me querían en la banda, cosa que nunca paso porque Pettinato no tenía planes de irse.

El funk y el soul son géneros que se destacan por tener una cuota importante de sensualidad. ¿Cuál crees que es el rol que puede cumplir este atributo en un proyecto musical? 

Los veo como los primos cancheros del blues, aquellos que aparecen cuando hay joda. Tenemos ejemplos como Marvin Gaye, el primer tipo que se desnudó arriba del escenario; o Barry White que ya rozaba lo asqueroso (risas). He tenido la maravillosa satisfacción de que se acerque una mujer preciosa y me diga “los mejores polvos los tengo con tu música”, quedé estupefacto. Creo que ese “fi-funk”, es el género que inventé y del cual me postulo como único candidato (risas). Eso sí, de los nacimientos no me hago cargo.  

¿Cómo fue pasar de ser un buen compañero en proyectos ajenos a encabezar el propio? 

Fue algo bastante abrupto. Patricio Rey me dio el espíritu y la filosofía de las cosas, Lions In Love con Melingo me dio la libertad de acción. Cuando salió Big Bombo Mamma, le pregunté: “¿cómo le ponemos, Dani?”, el tipo me miró y me dijo “Willy Crook, boludo”. Ahí entendí que había llegado la hora de hacerme cargo de mi carrera y mis discos. Y bueno, imaginate que Björk teloneó uno de nuestros shows.

¿La decisión de cantar en inglés fue algo indiscutido desde un principio? 

Todos tenemos un disco que nos rompió la cabeza, el mío fue The Dark Side Of The Moon. Para mí era indispensable saber qué decían, entonces empecé a estudiar inglés. Cuando intenté cantar en castellano me pareció que tenía una inclinación hacia el estilo de Javier Martinez, y no me sentía cómodo. Justamente cantando en inglés no me parezco a nadie y a todos al mismo tiempo. Aparte escribo en inglés y grabé un disco con Rita Marley, el inglés jamaicano es muy diferente, surge cuando las flotas paraban a negociar ron por prostitutas o pólvora y todos hablaban ese idioma, tanto los españoles, como holandeses y portugueses. Esto derivó en un léxico muy raro, que me ha traído críticas de los puristas. Mi inglés no será perfecto, pero con James Brown no tuve problemas para comunicarme. La música que hago tiene mucho que ver con lo que escucho, y soy bastante conchudo con eso, oigo desde sanatas y partitas hasta Alan Parsons y Vinicius de Moraes. El arte no está hecho para cerrar fronteras, sino para abrirlas y salir a jugar.

¿Qué lugar ocupa Córdoba en el corazón de Willy Crook? 

Muchos músicos gustan de Córdoba, yo diría que ella gusta de mí. Es como mi Londres local, por eso trato de venir con espectáculos distintos. El cuarteto tiene mi respeto incondicional, con Carlos (“La Mona” Jimenez) tengo un vínculo muy estrecho, al punto mismo de que me ha ayudado en algunas grabaciones. Estoy profundamente agradecido por eso.

¿Cómo era tu relación con el Indio Solari? 

Éramos amigos en esa época, yo lo veía como un hermano mayor. Al principio puso el grito en el cielo porque yo realmente no sabía tocar, sabía beber nada más (risas). Lo cual me sorprende porque él no sabía ni prender la luz de la cocina, escribía las letras, pero la música fue siempre de Skay. Ellos dos eran muy amigos. Hoy, en el día del amigo, te aseguro que Solari está más sólo que Cordera en un pogo.

¿Qué opinas de la reacción de Roberto Pettinato ante lo que pasó en el último show de Solari?

Me acuerdo que me llamó re caliente (risas). Yo a él lo quiero mucho y somos muy amigos, pero en esta se fue a la mierda. No me sorprende, siempre fue así. Entra a un lugar y se hace odiar el pelotudo. Para él acuñé la frase “muchos te detestan, pero hay gente que no te conoce”. 

¿Te arrepentís de algo? 

A esta altura no me arrepiento de nada, simplemente de no haber logrado lo que mis pretensiones querían de mí. Pero con lo que mi ser quería de mi estoy bastante contento, por no hablar del “fi-funk” (risas).

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4 Comentarios

4 Comments

  1. Karma

    30 julio, 2017 at 12:44 AM

    Excelente reportaje. Felicitaciones!!!

  2. Le Andro

    31 julio, 2017 at 2:19 PM

    Petacular nota!

  3. Pingback: “En el día del amigo, Solari está más sólo que Cordera en un pogo” - SOMOS ROCK

  4. Ignacio

    1 agosto, 2017 at 12:09 PM

    Copada nota 😉

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Las Edades: “El amor es la cosa más política”

En la casa de La Paternal donde ensaya, Las Edades conversa con UltraBrit sobre el reencuentro que significa su más reciente disco, Pozo Divino.

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Si bien la banda ha atravesado algunos cambios en los últimos tiempos debido al reemplazo de dos integrantes y una consecuente renovación de su sonido, hay algo que permanece intacto en Las Edades: una sensibilidad inusual para componer canciones pop que quedan grabadas en la cabeza del escucha durante días y días.

Pero otras características que permanecen desde los inicios del grupo son el equilibrio de roles y el trabajo a pulmón para cada producción y show en vivo. “Nunca delegamos nada, no tenemos manager”, dice Nicolás Miranda, uno de los guitarristas del grupo, que en este disco también se anima a ir más allá de los coros y canta en “Mañana de viento”.

La composición de Pozo Divino empezó luego de la partida de Rodrigo Ottonello y Andrés Conte-Grand, quienes fueron reemplazados por Ezequiel Rivero y Mauro Fernández Arizzi en bajo y batería, respectivamente, y representa un cambio de sonido para la banda, dejando atrás las melodías luminosas e intrincadas de guitarras para adentrarse en pasajes instrumentales más sombríos y psicodélicos en donde el bajo parece cobrar mayor peso. 

Para muchas bandas organizar fechas, incluso acordar los ensayos, puede llevar mucho tiempo de planificación y coordinación. ¿Fue ese el motivo por el cual Otto y Conte dieron un paso al costado?

Fernando Palazzolo (guitarrista y cantante): Más que un tema de coordinación fue una cuestión de energía, de las ganas que tenían distintas partes del grupo de ponerle energía a algo por el sólo hecho de hacerlo, porque no hay ningún otro rédito. Es tener ganas de tocar o no tener ganas, es tener ganas de estar implicado en todo lo que supone armar una fecha, moverla, el día del toque estar seis horas antes del show dispuesto a eso, trasladar equipos, estar en el tiempo muerto de la prueba, y todo eso genera un cansancio a nivel humano más que cuestiones finas como pensar “che, me parece que estamos tocando demasiado y no queremos tocar tanto, nos vamos de la banda”. En realidad fue como un desgaste que se venía dando, además de diferencias musicales, supongo.

¿Cómo fue el ingreso a Las Edades para los nuevos integrantes?

Mauro Fernández Arizzi (baterista): A mí me gustaba la banda desde antes, la había ido a ver varias veces y recuerdo que fue re loco entrar. Yo siempre me mantuve tocando con bandas, pero durante casi un año estuve sin tocar en ninguna. En esas experiencias previas había una determinada forma de encarar los proyectos y lo que me dije a mí mismo fue: “no quiero seguir tocando más de esta manera”. Si bien estuve de invitado en algunos shows con otros grupos, durante ese año no estuve fijo en ningún lado. Y un día me la cruzo en Parque Centenario a Lea (Franov), que fue mi compañera de colegio, y me comenta que estaban buscando baterista. Empecé a tocar con ellos y me di cuenta de que se manejaban de la manera en que yo me quería manejar y estaban en el mood en el cual yo quería estar, lo que me pareció increíble. Estaban despreocupados y fuera del anhelo del rockstar. Yo antes me encontraba envuelto en una cosa de tener éxito y pegarla y ahora me topaba con una banda que estaba en otra onda. Son unos tranquilos.

Si hay algo que caracteriza a Las Edades es la idea de equilibrio, especialmente en los roles que ocupa cada integrante. ¿Cómo se da eso?

Ezequiel Rivero (bajista y productor): El objetivo es que las canciones estén buenas y que funcionen bien. Dejamos el ego de lado y si alguien quiere probar determinada cosa está todo bien. Por ejemplo, cuando ensayamos o grabamos, las guitarras están bajas, algo que va en contra del clásico mandato del guitarrista de rock de tocar solo y al palo tapando al resto. Estamos todos como serios y concentrados en que todo quede bien, que las canciones suenen como tengan que sonar. Que la persona que compuso el tema, ya sea Lea, Fer o Nico, se sienta identificada con la idea de la canción, y eso es todo, ese es el único objetivo. Y por eso no tenemos un mango (risas).

Este disco presenta un cambio en el sonido, hay canciones más largas y pasajes instrumentales más complejos. ¿Por qué piensan que se dio eso?

Lea Franov (cantante y guitarrista): Antes, cuando estaba Otto, las composiciones giraban entre tres personas, y sus canciones solían diferenciarse en relación a las mías o las de Fer. Ahora los temas son como más homogéneos y tienen un sonido más grave. Antes yo me preocupaba mucho por los graves cuando tocaba la guitarra, pero el hecho de que Ezequiel esté en el bajo hace que ya no tenga mucho sentido que yo esté ahora con la guitarra y sólo la toco en la canción que le da nombre al disco. Además, es la primera vez que la producción recayó en una persona, que fue también Eze. Y se nota el cambio, ya que ahora tenemos como una base de bajo y batería más “gordita”.

Ezequiel Rivero: Yo creo que en realidad ahora las canciones se simplificaron de alguna manera, por lo menos en sus estructuras. Antes los temas de Las Edades tenían más partes y ahora se trata de una especie de línea continua y uniforme.

En algunas canciones de Pozo Divino, como “El mundo es horrible” y “La Fuerza”, se filtran ciertos comentarios al contexto social que quizás no aparecían en los trabajos anteriores. ¿Se trató de algo buscado o salió de manera inconsciente?

Lea Franov: En “La Fuerza” hay frases como “desarmar el mecanismo” o “el drama del amor”, y habla de las relaciones de poder, porque para mí todo se basa en esas relaciones, desde siempre y para siempre, y en el amor las relaciones de poder se expresan claramente. No recuerdo bien cuándo fue, pero sé que ese tema lo compuse un día que hubo manifestaciones y dije “quiero hacer una canción que hable sobre esto”. Yo siempre me sentí comprometida, aunque nosotros somos como una banda muy “polite”, y como mujer pensé que tenía la oportunidad de comunicarle algo a alguien, o sea, estoy harta de hablar de mi novio.

Nicolás Miranda: No hay letra más política que “La Fuerza” en la banda. 

Fernando Palazzolo: Se puede decir “Las Edades es un grupo que habla de amor”, pero justamente hoy el amor es lo más político, es la cosa más política y politizada del mundo, y es algo que es imposible no hablar o no pensar por lo menos.

A raíz de las denuncias de violencia de género en el ámbito del rock, existen diferentes debates, especialmente en las redes, sobre si es válido “separar la obra del artista”, o si el discurso del artista es también parte de su obra. Las Edades no es de expresarse mucho en las redes al respecto, ¿tienen tomado algún tipo de postura definida o han debatido estos temas entre ustedes?

Fernando Palazzolo: En relación a todos los debates alrededor del feminismo, que nosotros los venimos hablando un montón, nunca hicimos pública una postura política para luego eso transformarlo en un discurso de la banda. Nosotros somos un grupo de gente que se junta para hacer canciones, después las canciones pueden hablar de diferentes cosas, pero que exista alguna situación no quiere decir que vamos a salir con un comunicado a tomar postura sobre un determinado debate, por lo menos no si nadie nos pregunta.

Lea Franov: Ese debate es tremendo. No sé si tenemos una postura definida o tomada al respecto.

Nicolás Miranda: Pero igualmente ahí sí hay una posición, hay una decisión política. Si bien como banda en las redes nunca opinamos sobre los temas que nos interesan, en nuestros perfiles personales lo hemos hecho.

Lea Franov: Además, la realidad no son la redes sociales, que vos no hables de un determinado tema no significa que no lo hables en tu intimidad, en tu casa, con tus amigos o con tu familia.

Mauro Fernández Arizzi: Cada uno tiene su postura y más o menos cada uno está de acuerdo en ciertas cosas. También es cierto que para que cinco personas se pongan de acuerdo y hablen sobre algo en las redes o den un comunicado es muy complicado, porque tiene que ser algo muy puntual y que los afecte.

Ezequiel Rivero: Es cierto que nosotros como banda no nos hemos posicionado frente a nada en las redes, pero internamente estamos debatiendo y comunicándonos cosas que nos importan, en ese sentido nos sentimos una banda muy política. Toda banda y todo acto es político, ¿verdad? Las Edades en su discurso de no decir nada, en cómo nos manejamos en los afiches, en las fotos, todo eso puede apuntar para un determinado perfil, que es una cuestión más que nada estética.

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La banda sigue presentando su más reciente disco, Pozo Divino, con dos conciertos:

Viernes 15 de junio en Casa Unlan (Calle 5 e/ 63 y 64, Nº 1512, La Plata) y sábado 16 de junio en Ladran Sancho (Guardia Vieja 3811, Buenos Aires)

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Valle de Muñecas: “Lo importante es hacer las canciones que tenemos ganas de hacer, nunca nos guiamos por el mercado”

La banda que este año está cumpliendo una década y media de existencia se planta de manera honesta y fiel a sus convicciones dentro del universo del rock local.

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Shoegazing, punk, melodías pop y muchas cosas más conviven dentro del universo Valle de Muñecas. “Hay muchas bandas que influencian a Valle de Muñecas, Television, R.E.M., Smiths, Sonic Youth, Dream Syndicate, Jesus and Mary Chain, Pixies, Husker Dü por citar algunas pero también cosas más actuales como Arctic Monkeys, Strokes, Raveonettes, DIIV, Parquet Courts, etc. Nosotros empezamos todos tocando en bandas Punk, así que eso también es algo que está muy presente en el sonido y en la actitud”, dice Fernando Blanco para explicar un poco el ADN de la banda.

Valle de Muñecas fue, de alguna manera, la continuación y evolución de Menos que Cero, donde Manza ya componía cosas como “Cartas” y “Kodak 74”,  dos canciones que podrían tranquilamente formar parte del repertorio actual de Valle de Muñecas.  “La diferencia entre Valle de Muñecas y Menos que Cero es que es otra gente la que me acompaña, y cada uno aporta su bagaje personal de música escuchada. Y si bien yo sigo escuchando música que escuchaba hace 20 años cuando tocaba en MQC, pasaron muchas cosas desde entonces, y uno va descubriendo cosas nuevas todo el tiempo”, aclara Manza.

Cuando Valle de muñecas habla de influencias, no solo se centra en el plano internacional, también  recuerda a sus contemporáneos y hasta elogian a las nuevas generaciones del indie nacional.  “Yo miro todo el tiempo qué es lo que pasa acá, pero obviamente no nos ha marcado demasiado el clásico rock nacional. Encuentro más empatía con algunos músicos de mi generación (Francisco Bochaton, Rosario Blefari, Boom Boom Kid), y veo en El Mató y toda las bandas que vienen detrás al fin una escena que tiene que ver con la música que siempre escuché”, cuenta Manza.

A lo largo de los años, Manza y los suyos tuvieron una relación un poco distante y hasta extraña con la popularidad, pero fue con la publicidad de la Campagnola que apareció la elegante canción con aires folk “Tormentas”, para que hasta al más distraído se le peguen las primeras y poéticas líneas: “Soy el aire entre tus dedo, una más de mil maneras de fingir la primavera…”.

“Uno no hace las canciones sin esperar nada a cambio, nos gustaría ser más populares pero no estamos dispuestos a ceder nada para que eso suceda”, aclara Fernando. “Obvio que nos gustaría que nuestras canciones lleguen a la mayor cantidad de gente posible, pero no es una decisión solo nuestra, pesa mucho más lo que opinen el público y los medios para que esto ocurra. De todos modos, para nosotros lo más importante es hacer las canciones y discos que tenemos ganas de hacer, nunca nos guiamos por el mercado”, suma Manza para explicar un poco más la postura que Valle de Muñecas tiene con respecto al tema desde que están en la carretera haciendo canciones.

Los Valle de Muñecas siguen haciendo su camino sin mirar a los costados, haciendo lo que mejor saben hacer: Canciones.

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Simon Raymonde, ex Cocteau Twins, sobre su nuevo proyecto: “Nuestro álbum demuestra igualdad”

Años después de la disolución definitiva de Cocteau Twins y con la construcción de su propio sello discográfico, Simon Raymonde se unió al baterista Richie Thomas para crear Lost Horizons.

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Años después de la disolución definitiva de Cocteau Twins y con la construcción de su propio sello discográfico, Simon Raymonde se unió al baterista Richie Thomas para crear Lost Horizons. Su álbum debut, Ojalá (en español en el original), nos regala eso que a veces se pierde despacio entre murmullos y ruido, tan sanador y vital que algunos niegan y otros pueden confirmar, que se llama música.

Esta fue la charla que Raymonde mantuvo con Ultrabrit.

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Ultrabrit: Formaste parte de los legendarios Cocteau Twins, y cuando se separaron definitivamente le diste forma a tu propio sello, Bella Union… ¿Qué crees que le hacia falta a la industria para crear una discográfica como ésta?

Simon: Es una buena pregunta, creo que tuvimos muy malas experiencias con nuestros primeros sellos discográficos, relaciones malas, donde no había amistad, y finalmente en 1997 creamos nuestro propio sello con la idea de hacer nuestra propia música.

U: Suena a que crear tu propio sello discográfico es crear tus propias reglas…

S: Bueno sí, exacto, no tenés que preguntarle a nadie si lo que estás haciendo está bien. Simplemente lo hacés. Tomás las decisiones que querés, hacés los videos que querés, sólo lo charlas con tus compañeros. Obviamente es una teoría, la realidad es un poco diferente.

U: ¿Cuáles son los factores que la gente no puede ni imaginarse sobre tener un sello propio? ¿Qué es lo más difícil y qué es lo más divertido?

S: Lo más divertido o lindo es ver cómo las pequeñas bandas que llegan con sus demos comienzan a evolucionar y a crecer de nuestra mano, ganándose su público. Es un ejercicio a largo plazo. No se trata de los charts ni billboards, se trata de volverse la mejor versión de uno mismo como artista. Es algo que es más duradero que un hit, significa mucho más, es ser parte de algo con propósito.

U: ¿Creés que los álbumes físicos van a desaparecer?

S: Creo que soy de una generación en la que eso no va a pasar. Pero es cierto que hay una generación, la generación track, generación Spotify, que no saben lo que es escuchar un álbum completo. Si bien todo puede cambiar ya que esa misma generación está comenzando a revalorizar los vinilos como objetos vintage, pero quién sabe.

U: El nuevo disco de Lost Horizons se llama “Ojalá”. ¿Por qué el título en castellano?

S: Porque es una palabra muy importante, es una palabra hermosa, con un significado especial, no sólo para mí sino para el planeta en el que vivimos los ciudadanos del mundo en el presente. Tenemos muchas cosas por las que preocuparnos hoy, y ‘Ojalá’ es una expresión de optimismo y es tener un marco de positividad sobre que todo va a funcionar mejor no sólo para uno mismo si no para el mundo entero. Incluso haciendo algo pequeño, como un gesto para otra persona, una sonrisa, abrir la puerta a alguien mayor, eso le puede cambiar el día a alguien.

U: En su música hay muchas voces femeninas, ¿por qué tantas variaciones?

S: Supongo que porque me gustan las voces femeninas; ojo, igual que las masculinas, creo en un 50/50. Tal vez por cómo me criaron que el álbum demuestra igualdad. Creo que en el mundo hay muy pocas mujeres en puestos en los predominan los hombres, tanto en la radio, en la música, en los festivales, etc. Creo también que las acciones valen más que las palabras, tal vez por eso hay tantas voces femeninas en Ojalá.

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