Willy Crook: “En el día del amigo, Solari está más sólo que Cordera en un pogo” | Ultrabrit
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Willy Crook: “En el día del amigo, Solari está más sólo que Cordera en un pogo”
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Willy Crook: “En el día del amigo, Solari está más sólo que Cordera en un pogo”

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El multifacético artista cuenta con un currículum que contiene nombres como Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y Los Abuelos de la Nada. El pasado fin de semana se presentó en Córdoba con su banda Willy Crook & Funky Torinos, en el marco de la tercera edición de “Club Negro” realizada en Club Paraguay, donde conversó de todo con Ultrabrit.

Se trata de un divertido personaje de esos con los que da placer conversar. En el afán de buscar la correcta expresión de sus opiniones responde casi compulsivamente, yuxtaponiendo ideas y frases, dando a entender que se trata de alguien realmente apasionado y con un envidiable bagaje cultural. Se expresa con humor, mantiene el mutuo respeto como principio y no reniega de la mochila que la historia lo ha obligado a cargar.

¿No estás un poco harto de que se te defina como un “ex-Patricio Rey”?

Parece que esos muchachos hicieron un poco de ruido. Para algunas personas es indispensable saber eso a la hora de escuchar mis discos, lo cual nos remite a la hipótesis de que aquel que no recuerda la historia está condenado a repetirla. Al principio medio como que me agarró un narcisismo o un reclamo de atención, algo que si se reclama ya no vale. Me refiero a mi obra, venía haciendo notas para difundirla pero parece que la gente me plastificó en las cosas que hice en el pasado, no reniego de eso. Trato de considerar lo que al público le hace bien. Lo único, en mis shows no podes hablar pestes de tu esposa (risas).

Me sorprendió que te hagas cargo 

En este momento estoy hecho un agradable de mierda, pero he dicho unas barbaridades espantosas. Mientras la gente, al escucharme, se olvide de sus problemas por un rato creo que he cumplido con mi trabajo.

¿La música es escapista? 

Veo las repercusiones en el bienestar que puede generar la música en esta civilización espantosa que se ha creado el ser humano para sí mismo, desde el jardín hasta el servicio militar o el casamiento. 

Pero vos zafaste del servicio militar… 

Sí, pero tengo un año de liceo naval cuando tenía catorce, asique no zafé del todo. Tuve mucho contacto con el enemigo. Por lo menos me quedó en claro lo que no quería ser.

¿Es importante conocer al enemigo? 

Se supone. Pero desde el momento que sobrevivió Charly Garcia, un tipo que le reventó la cabeza a tres generaciones, el enemigo fracasó. Mataron a 30.000 pero no pudieron aniquilar a los genios como él.

Una vez dijiste que te sentías parte de una generación “intermedia”. ¿Cómo ves a la generación actual del rock argentino? 

Desde arriba, como Lisa Simpson a su criadero de hormigas (risas). No lo veo muy de cerca porque no hay donde estacionar, sobre todo (levanta su vaso y brindamos). Creo que si somos asquerosamente honestos, cualquier excusa es válida. Fijate la cumbia o el cuarteto sino, son “estilos de vida” que tienen un rock and roll muy interesante. Hacer música y poder vivir de esto es un privilegio, al lado de gente que hace algo que odia para sobrevivir me considero un fucking afortunado. En cuanto a tu pregunta, conozco pocas cosas que me emocionen en la actualidad: Sur Oculto, The Reverend Sons Of, mucha gente de la electrónica… Veo grupos que tienen algo para decir, creo que eso es lo que importa. Sur Oculto me parece un perfecto insulto al sentido común, cuando reproduje el disco de ellos pensé “hace rato debería haber dejado de escuchar esto”, pero ya habían pasado varios temas (risas). Quedé fascinado, los admiro profundamente. Tuve el honor de que me hagan de banda, ensayamos por separado me acuerdo, y los conchudos tocaban mis temas como haciendo la plancha. 

Te fuiste de Los Redondos porque estabas harto de que todos los temas tengan saxo. De hecho, es un instrumento que cada vez se usó menos en el rock. ¿Crees que era una desaparición necesaria? 

Llegamos a esa conclusión con Skay, pero igual creo que se usó lo suficiente como para compensar varias décadas. En aquellos años no habían muchas bandas, a García por ejemplo, no le gustaba el saxo; y a Cerati le gustó en una ocasión (cuando graban “azulado”). Pero muchas bandas jamás vieron un saxo en su vida, Manal por ejemplo, que es mi favorita. Tener un instrumento en esa época era sumamente difícil, si tenías una Gibson tocabas bien si o si. Cuando me fui de Los Redondos fue porque me explotaba la cabeza de ideas, imaginate que entre a los 18 años y estuve hasta los 22. Ni siquiera una pareja me soportó tanto tiempo.

Hablando de explotar de ideas, ¿qué recuerdos tenés de Miguel Abuelo? 

Era un lumpen con todas las letras, una persona sensacional. Logró una banda de la nada, no era músico ni mucho menos cantante, un caradura. Con Miguel no había altibajos, un tipo de un grosor increíble. Como dijo Spinetta, “no tocaba el suelo”, y eso que no tomaba falopa, ya estaba grande y se cuidaba mucho. Tenía un mambo tan propio… no se fabrican más tipos así. Jamás una conversación era vulgar con él, era fantástico, no tenía desperdicio pasar tiempo a su lado. Agradezco haber compartido una parte de mi vida con él.

¿Crees que es importante el mensaje en la música? 

Desde luego, también es importante cómo transmitís ese mensaje. A mí me gusta mucho la elección de las palabras, por ejemplo. Cuando algo suena muy pretencioso o cursi, chau. El castellano es muy rico. A veces pasa por una cuestión de onda, si no la tenés, hay lugares donde jamás vas a llegar. Es importante hablar con “diversas felicidades”, como decía Borges, quien estaba convencido de escribir en un idioma popular, pero en realidad era un concheto.   

Escribís también, ¿cómo fue tu incursión en la literatura? 

Empecé con Ray Bradbury y Jack London, luego pasé a Julio Verne, hasta que la ciencia ficción me quedó chica. Cuando me escapé de mi casa y me fui a Europa descubrí el mundo del cómic, entonces todo era Jodorowsky y Moebius. De acá, Inodoro Pereyra es una obra de arte equiparable al Martín Fierro. Las influencias pueden venir de cualquier lado, hace poco me di cuenta que el disco de Les Luthiers “Mastropiero que nunca” fue uno de los primeros en llegar a mis manos.

¿Cómo fue volver a Buenos Aires siendo de la costa luego de algunos años en Europa? 

Volví en el año 82, cuando ya no quedaban drogas por probar (risas). La cosa estaba muy heavy, era una época donde tocabas por media botella de ginebra. Yo ya estaba ensayando con Los Redondos y en el verano, cuando volví a Gesell, conocí a Luca (Prodan) y a Diego (Arnedo) que andaban con Sumo de gira. Ellos me querían en la banda, cosa que nunca paso porque Pettinato no tenía planes de irse.

El funk y el soul son géneros que se destacan por tener una cuota importante de sensualidad. ¿Cuál crees que es el rol que puede cumplir este atributo en un proyecto musical? 

Los veo como los primos cancheros del blues, aquellos que aparecen cuando hay joda. Tenemos ejemplos como Marvin Gaye, el primer tipo que se desnudó arriba del escenario; o Barry White que ya rozaba lo asqueroso (risas). He tenido la maravillosa satisfacción de que se acerque una mujer preciosa y me diga “los mejores polvos los tengo con tu música”, quedé estupefacto. Creo que ese “fi-funk”, es el género que inventé y del cual me postulo como único candidato (risas). Eso sí, de los nacimientos no me hago cargo.  

¿Cómo fue pasar de ser un buen compañero en proyectos ajenos a encabezar el propio? 

Fue algo bastante abrupto. Patricio Rey me dio el espíritu y la filosofía de las cosas, Lions In Love con Melingo me dio la libertad de acción. Cuando salió Big Bombo Mamma, le pregunté: “¿cómo le ponemos, Dani?”, el tipo me miró y me dijo “Willy Crook, boludo”. Ahí entendí que había llegado la hora de hacerme cargo de mi carrera y mis discos. Y bueno, imaginate que Björk teloneó uno de nuestros shows.

¿La decisión de cantar en inglés fue algo indiscutido desde un principio? 

Todos tenemos un disco que nos rompió la cabeza, el mío fue The Dark Side Of The Moon. Para mí era indispensable saber qué decían, entonces empecé a estudiar inglés. Cuando intenté cantar en castellano me pareció que tenía una inclinación hacia el estilo de Javier Martinez, y no me sentía cómodo. Justamente cantando en inglés no me parezco a nadie y a todos al mismo tiempo. Aparte escribo en inglés y grabé un disco con Rita Marley, el inglés jamaicano es muy diferente, surge cuando las flotas paraban a negociar ron por prostitutas o pólvora y todos hablaban ese idioma, tanto los españoles, como holandeses y portugueses. Esto derivó en un léxico muy raro, que me ha traído críticas de los puristas. Mi inglés no será perfecto, pero con James Brown no tuve problemas para comunicarme. La música que hago tiene mucho que ver con lo que escucho, y soy bastante conchudo con eso, oigo desde sanatas y partitas hasta Alan Parsons y Vinicius de Moraes. El arte no está hecho para cerrar fronteras, sino para abrirlas y salir a jugar.

¿Qué lugar ocupa Córdoba en el corazón de Willy Crook? 

Muchos músicos gustan de Córdoba, yo diría que ella gusta de mí. Es como mi Londres local, por eso trato de venir con espectáculos distintos. El cuarteto tiene mi respeto incondicional, con Carlos (“La Mona” Jimenez) tengo un vínculo muy estrecho, al punto mismo de que me ha ayudado en algunas grabaciones. Estoy profundamente agradecido por eso.

¿Cómo era tu relación con el Indio Solari? 

Éramos amigos en esa época, yo lo veía como un hermano mayor. Al principio puso el grito en el cielo porque yo realmente no sabía tocar, sabía beber nada más (risas). Lo cual me sorprende porque él no sabía ni prender la luz de la cocina, escribía las letras, pero la música fue siempre de Skay. Ellos dos eran muy amigos. Hoy, en el día del amigo, te aseguro que Solari está más sólo que Cordera en un pogo.

¿Qué opinas de la reacción de Roberto Pettinato ante lo que pasó en el último show de Solari?

Me acuerdo que me llamó re caliente (risas). Yo a él lo quiero mucho y somos muy amigos, pero en esta se fue a la mierda. No me sorprende, siempre fue así. Entra a un lugar y se hace odiar el pelotudo. Para él acuñé la frase “muchos te detestan, pero hay gente que no te conoce”. 

¿Te arrepentís de algo? 

A esta altura no me arrepiento de nada, simplemente de no haber logrado lo que mis pretensiones querían de mí. Pero con lo que mi ser quería de mi estoy bastante contento, por no hablar del “fi-funk” (risas).

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