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WHERE THE FUCK ARE ARCTIC MONKEYS?

Mientras esperamos nuevo material de los chicos de Sheffield repasamos sus numerosas colaboraciones que van desde Iggy Pop y Johnny Marr hasta Lana del Rey y Miles Kane.

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A la mitad de agosto del 2014, en medio de su tour más exitoso, los Arctic Monkeys desembarcaron en Tokio. En una entrevista, Matt Helders, mientras señalaba que “eran la banda más grande del mundo” y que Humbug les “había dado confianza para hacer algo diferente”, deslizó un comentario poco esperado: “De momento no hay apuros para hacer algo más. Este disco parece un buen lugar donde dejar las cosas por un tiempo”. Los meses pasaron y la banda cerró su gira con multitudinarios conciertos en Argentina, Chile y Brasil. La noche del 15 de noviembre, los Monkeys terminaron su setlist con una versión extendida de “R U Mine” y comenzaron su más largo silencio.

La siguiente reaparición de Turner fue en marzo del 2015, cuando colaboró en “Vertigo”, un tema del disco “The Great Pretenders” de Mini Mansions. Turner ya había colaborado previamente con Michael Shuman, el frontman de esta banda y bajista de Queens of the Stone Age. La relación constante entre los Arctic y QotSA parecía seguirse fortaleciendo. En junio del mismo año, Turner colaboró con Alexandra Savior en la canción “Risk” que cerró el capitulo quinto de la infame segunda temporada de True Detective. “Alex Turner es un excelente músico y está trabajando con esta chica Alex Semitone [Savior] que tiene un sentido de melodía, tono y arte muy interesante. Vinieron un día con esta canción en la que estaban trabajando y sonaba exactamente como esta temporada de True Detective” contó Bone Burnett, el encargado de la música de la serie, a la revista NME. Esto era solo el comienzo de una alianza que marcaría los siguientes años del artista.

En octubre se confirmó la salida de un nuevo disco de The Last Shadow Puppets, el side project de Turner y Miles Kane. En diciembre aparecieron una serie de trailers que incluían un segmento con Kane imitando al boxeador Ric Flair. El siguiente enero apareció el primer single: Bad Habbits. La canción incorporaba elementos de pop barroco, arreglos de cuerdas disonantes y toques de flamenco. Se anunció que el álbum se titularía Everything You’ve Come To Expect y que incluiría a Zach Dawes (Mini Mansions) sumado a los tres miembros originales. Además, pronto se supo que Matt Helders había prestado su voz para tres canciones del disco. Al tiempo apareció el video del tema homónimo que presentaba a los líderes de la banda enterrados en la arena de una playa, siendo atormentados por una mujer.

Turner expandía cada vez más sus horizontes musicales y parecía decidido a no volver con los chicos de Sheffield. Alexandra Savior, mientras tanto, germinaba como telonera de los shows de la banda. Para junio de 2016, el músico dijo que no había planes para otro disco de los Monkeys. “No los hay, realmente. No aún. Pero los habrá en algún punto. Quiero decir, vamos a ver. No hay apuro” declaró. En mayo Turner se unió a Alexandra Savior en el Hotel Café de Hollywood, tocando para menos de cien personas. En julio, los cuatro Arctic Monkeys aparecieron en público para promocionar una exhibición de arte en el Hospital de Niños de Sheffield. Durante el mismo mes Last Shadow Puppets realizó una presentación junto a Johnny Marr en Manchester. En agosto del 2016 Turner cerró su gira con Miles Kane y volvió al silencio.

Durante este período, Matt Helders, el mítico baterista de los Monkeys, también se mantuvo ocupado. Participó en el álbum “Joanne” de Lady Gaga, tocando la batería en el primer tema del disco, “Diamond Heart”, que fue co-escrito por Josh Homme. Una vez más los caminos de los Arctic Monkeys y los miembros de QotSA parecían no dejar de cruzarse nunca. En ese mismo año Helders contrajo matrimonio en Roma, con Breanna McDow. Pero posiblemente la aventura que más marco esta etapa del baterista fue su colaboración con Iggy Pop en el álbum “Post Pop Depression”. Helders se unió a la Iguana del Rock en conjunto con Josh Homme y Dean Fertita (QotSA, The Dead Weather). Acoplándose perfectamente a la guitarra de Homme, los teclados de Fertita y la voz rasgada de Iggy, Helders recorrió el mundo mostrando nuevas facetas de su talento musical.

Para diciembre del 2016 ya circulaban fotos del cuarteto deambulando por Sheffield y los rumores de un disco crecían. Ese mismo mes apareció un EP nuevo de The Last Shadow Puppets, “The Dream Synopsis”, que incluía reversiones de dos temas del disco nuevo y cuatro covers, destacando una versión de “Is This What You Wanted?” de Leonard Cohen. Alex Turner comenzó a mostrarse con barba a principios del año siguiente y generó la histeria de sus fanáticos. También se filtraron dos videos de él cantando karaoke con Lana Del Rey y Miles Kane que inundaron las redes sociales. Mientras los fans se distraían con esto, Turner se dedicó a producir y lanzar el disco debut de Alexandra Savior, “Belladonna of Sadness”, en conjunto con James Ford, el productor que acompaña la mayoría de los lanzamientos de los Arctic Monkeys. Savior ya había sacado tres singles en anticipación al disco el año anterior al mismo tiempo que Alex había incluido “Miracle Aligner”, un tema que compuso con ella, en el LP con Miles Kane. El álbum, que originalmente se titulaba “Strange Portrait”, recibió una producción sencilla siendo la mayoría de los instrumentos tocados por Turner y Ford, con algunas colaboraciones de Zach Dawes, mientras que Alexandra prestaba su voz en todos los demás.

Toda esta actividad opaca la vida de bajo perfil de Jamie Cook y Nick O’Malley, quienes completan el cuarteto indie. Cook se casó y fue padre mientras que O’Malley tuvo poco protagonismo hasta que a fines de septiembre del año pasado, hablando con la web sobre motocicletas For the Ride (O’Malley es un aficionado de las motos), confirmó que ese mes los Arctic Monkeys habían vuelto a grabar. En sus palabras, si el disco no salía para el 2018, la banda iba “a tener problemas”. Previamente, en abril, los cuatro miembros de la banda habían sido avistados en Los Angeles.

Y, después de cuatro años de inactividad, el doce de enero los ingleses anunciaron sus primeras fechas. No pasó mucho tiempo hasta que comenzó a repartirse la invitación al Casino y Hotel.

Texto por Pablo Americo y Mariano Pugliese

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Así reacciona un extranjero al escuchar rock argentino por primera vez

Youtubers de todo el mundo escuchan por primera vez clásicos de Spinetta, Cerati, Serú Giran y más.

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¿Quién no ha escuchado alguna vez esa afirmación que dice que algunos músicos del rock nacional serían reconocidos mundialmente por su talento si hubieran nacido en EE. UU o en Inglaterra? La realidad marcó otra historia y hoy lo más cerca que tenemos de responder esa duda es mostrarle nuestro rock al mundo.

Por suerte existe internet que nos permite difundirlo por todos lados. Y también ¡Por suerte existe la moda de los youtubers que reaccionan a todo!

Entonces: ¿Qué ocurre cuando un extranjero escucha rock argentino por primera vez?

Aclaración: Por razones de lazos culturales estrechos hemos omitido a ciudadanos latinoamericanos, quienes probablemente puedan tener nociones más acabadas de nuestro rock.

España

El youtuber Shaun es probablemente el “react” más interesante de esta lista, puesto que escucha y analiza las canciones con un bagaje de conocimientos musicales más completo que los de la audiencia promedio. Oyó a Soda, Charly y Spinetta. Llegó incluso a hacer un cover de Sobredosis de TV.

Australia

El usuario Megchisp87 es un total divulgador de la cultura argentina, recorre el mundo mostrando música, comidas y programas de tv locales a quien se cruce en su paso. Uno de sus vídeos más interesantes es aquel en donde transita las calles de Melbourne reproduciendo Soda Stereo a oídos australianos, indios, chinos e ingleses.



Canadá

“¡Eso es una locura!¡Es demencial!”. Imposible quedar indemne frente al “Pogo más grande del mundo”. En un canal donde predomina el contenido heavy metal, el norteamericano ve un vivo del Indio Solari tocando Jijiji y queda fascinado. Desde la otra punta del continente recomienda: “Si vienen a su casa luego de un día duro, miren este video y les cambiará el humor”.


 

Suecia

Este sueco escucha y analiza Desarma y sangra de Seru Giran. Al igual que el español Shaun, hace una escucha más completa que una simple reacción: puntúa con un 8 a la composición, pero le baja a un 6+ por la voz de Charly García en primer plano… fan de Queen, no se deja impresionar fácil.


 

EE. UU.

Con un conocimiento bastante completo sobre los duros ’70 en Argentina – para alguien de su nacionalidad – el estadounidense queda bastante impactado por el vídeo y la música de Matador de Los Fabulosos Cadillacs. Se queda con ganas de saber más y así se lo hace saber a sus suscriptores.

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Ética DIY, actitud lo-fi y neoliberalismo: los prolegómenos del indie argentino

En esta primera entrega vamos a remontarnos a aquellos años para allanar el camino.

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Durante la segunda mitad de los años ’90 comenzó a gestarse un movimiento alternativo en el rock argentino cuyos principales exponentes fueron El Otro Yo, Suárez y Fun People. Este tuvo ciertas características excluyentes que nutrieron, posteriormente, a los de artistas que terminaron por conformar la escena indie de los primeros 2000.

El origen del término indie -abreviatura de independent– puede situarse en Inglaterra a partir de C86: un cassette editado por la revista New Musical Express en 1986, que recopiló bandas de pequeños sellos. Más allá del reflejo de la nueva escena musical del momento, este nuevo concepto englobó una serie de elementos que le dieron su impronta: rock de guitarras, actitudes punk residuales, autogestión y devoción por los fanzines. Esa cultura tuvo su correlato en nuestro país en la década del ’90, atravesada por el auge del grunge estadounidense y el britpop, y los avatares sociales y económicos del menemismo.

 


La cultura autogestiva en el rock argentino

La ética DIY (Do It Yourself) como concepto, se puede concebir como una actitud contracultural de origen underground que habilita a que cualquier persona pueda producir, distribuir y promocionar un producto sorteando las reglas básicas del mercado representadas, en este caso, por el mainstream y la industria discográfica. En ese sentido, DIY posee un espíritu necesariamente autogestivo, que pondera la voluntad artística por encima del producto.

Si bien podemos encontrar ciertos elementos de esta forma autogestiva a finales de los años ’60 y principios de los ‘70 en el sello Mandioca de Jorge Álvarez, y en los posteriores sellos Music-Hall y Microfón, que apostaron por la denominada música progresiva, recién hacia mediados de la década, de la mano del proyecto MIA -Músicos Independientes Asociados- impulsado por la familia de Lito Vitale y su sello Ciclo 3, el enfoque independiente cobró un nuevo impulso. Los propios músicos dominaban el proceso productivo de sus obras de un extremo al otro: se encargaban de la creación, fabricación, promoción y distribución de sus propios discos.

Una década más tarde Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota encarnaron el paradigma de una nueva etapa de la producción independiente impulsada por la popularidad que fueron adquiriendo. Umbral Discos, Del Cielito Records, Radio Trípoli, entre otros, fueron sellos independientes que dejaron su marca en aquellos años. Quedaban manifestadas, por un lado, la posibilidad concreta de trabajar por fuera de los canales establecidos por la industria discográfica y tener éxito, y por el otro, una actitud underground que fue abrazada por muchas bandas emblemáticas durante los años ’90.

El sello independiente Besótico, fundado por El Otro Yo, se inscribe en un camino recorrido por muchas de las bandas alternativas de mediados de los ’90

La generación X en Argentina: los jóvenes durante el menemismo

Aunque no existe un consenso respecto del origen y alcance de esta generación, muchos autores sostienen que abarca a los nacidos entre finales de los ’70 y mediados de los ’80. En este sentido, se trata de una generación que sufrió una serie de cambios estructurales bruscos: la transición hacia un capitalismo posindustrial y financiero, la caída del muro de Berlín y el fin del mundo bipolar y, con ello, la irrupción del fenómeno de la globalización, que trajo aparejada la llegada de nuevas tecnologías a un ritmo vertiginoso (el cassette como soporte predilecto, la PC de escritorio, los VHS y, posteriormente, el CD, el nacimiento de Internet y los soportes digitales).

Por supuesto, estos cambios no fueron gratuitos: los jóvenes de la generación X fueron quienes enfrentaron las consecuencias del desempleo estructural y la retirada del Estado ante el avance del mercado en la sociedad, y junto con ello, la falta de esperanzas y la sensación de inseguridad respecto del futuro causadas por la ausencia de las posibilidades. En nuestro país, la profundización del proyecto neoliberal encarnado en los gobiernos menemistas, que tuvo su pendiente hacia abajo durante la segunda mitad de los ’90, trazó el panorama de angustia y polarización social sobre el cual se proyectó la escena alternativa, vocera de una juventud que se plantó en contra de las políticas de ajuste y el quiebre de los lazos de solidaridad.

 

Entre la decadencia del Nuevo Rock Argentino y la actitud lo-fi

La movida del Nuevo Rock Argentino, que alcanzó su cúspide en los primeros años ‘90, reflejó una renovación de la mirada progresista en la cultura rock: en contra de los moldes prestablecidos, la apuesta fue por la experimentación y la conjugación con otros sonidos que comenzaban a popularizarse, como el el rap, la electrónica y un revival del pop. Representado por Los Brujos, Babasónicos, Peligrosos Gorriones, Juana La Loca, Massacre y Martes Menta, el Nuevo Rock Argentino fue una escena tan fructífera como efímera: al promediar la década, muchas de aquellas bandas terminaron disolviéndose o reconvirtiendo su sonido acercándose al mainstream.

En ese contexto, comenzó a surgir lentamente una bohemia en oposición a la moda y los rótulos, cuyos elementos característicos fueron, entre otros, la ropa de feria americana, los paseos por la galería Bond Street, el consumo de drogas alucinógenas y cierta heteroflexibilidad infantil. El incipiente movimiento levantaba la bandera de la actitud lo-fi (baja fidelidad) como forma de grabación experimental, pero también como resguardo de lo auténtico: si bien la autogestión imponía sus límites materiales, se trataba, en efecto, de una actitud solidaria a través de la cual se canalizó la imaginación y originalidad de los artistas a través de la edición casera de cassettes y la producción de fanzines que ellos mismos llevaban a pie a las disquerías de barrio.

 


Mientras esperaban el milagro de aparecer en la agenda de los suplementos culturales de los diarios -únicos medios para acceder a la información- las bandas fotocopiaban volantes que ellos mismos repartían en plazas y disquerías para la difusión de los shows, y se armaban listas en donde la gente anotaba su nombre y teléfono para ser llamados y avisados de las fechas. En el umbral del nuevo milenio, esas prácticas tan románticas como rudimentarias se modificaron con la llegada de Internet, pero su esencia se mantuvo intacta: la circulación y difusión del material logró sortear esos escollos y alcanzó un mayor dinamismo. Se levantaba un puente fundamental para el indie en gestación.

 

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Las bandas más relevantes del rock argentino de los primeros años ’70 (parte III)

En el marco de un contexto histórico represivo y violento, las bandas detalladas a continuación, formaron parte de la resistencia del rock argentino y marcaron a toda una generación.

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Como lo define el poeta y periodista Miguel Grinberg, este “segundo ciclo del rock argentino” culminó hacia 1975-1976. El gobierno de Estela Martínez de Perón no encontró respuestas al aumento desmesurado de la violencia política y la creciente crisis económica. A medida que la derecha peronista fue ocupando los principales puestos en el gobierno, las Fuerzas Armadas comenzaron a orquestar un nuevo golpe de Estado.

Al mismo tiempo, el rock argentino se había vuelto multitudinario: una prueba de ello fueron los recitales de despedida de Sui Géneris y los que brindó El Reloj, los cuales colmaron el Luna Park. Sin embargo, muchos de los principales artistas debieron abandonar el país producto de la amplificación de la censura y la represión estatal. A continuación, la última parte de este recorrido por las principales bandas de aquel período fundamental del rock argentino.

Invisible


Una vez disuelto Pescado Rabioso, Luis Alberto Spinetta fundó Invisible, la tercera de sus bandas eternas, que funcionó entre 1973 y 1977. Tuvo una primera etapa como trío (1973-1976), integrado por Spinetta (guitarra) y los ex Pappo’s Blues, Pomo Lorenzo (batería) y Machi Rufino (bajo); y una segunda etapa breve como cuarteto (1976-1977) al sumarse Tomás Gubitsch (guitarra). Editaron tres álbumes: Invisible, Durazno Sangrando y El jardín de los Presentes, en los cuales se puede apreciar la madurez compositiva de Spinetta junto con un sonido progresivo poderoso y complejo.

Arco Iris


Arco Iris fue una banda formada hacia finales de los ‘60 en la localidad de El Palomar, en el oeste del Gran Buenos Aires, liderada por Gustavo Santaolalla (guitarra y voz) y acompañado por Ara Tokatlian (vientos), Guillermo Bordarampé (bajo), Horacio Gianello (batería y percusión) y Danais Winnycka (Dana, la guía espiritual y voz). La convivencia en comunidad, su misticismo, sus letras atravesadas por inquietudes político-sociales y, sobre todo, su sonido fusión rock con ritmos folklóricos fueron su marca distintiva entre los grupos de la época.

Alma y Vida


Formada por Alberto Hualde (batería), Bernardo Baraj (saxofón), Mario Salvador (trompeta), Juan Barrueco (guitarra), Carlos Villalba (bajo) y Carlos Mellino (teclados y voz), Alma y Vida nació como banda de acompañamiento del célebre cantautor argentino Leonardo Favio. En 1970, Favio les comunica que va a dejar de cantar por un tiempo y decide entonces armar su propio proyecto comenzando a tocar bajo la influencia del estilo de las bandas de jazz-rock estadounidenses. En ese sentido, Alma y Vida es considerada una de las bandas más importantes en el desarrollo del sonido fusión rock con jazz.

Miguel Abuelo


En 1970, una vez cerrada la primera etapa de los Abuelos de la Nada, Miguel forma una nueva banda llamada “El Huevo”, junto con Pomo Lorenzo en batería y Carlos Cutaia en teclados, pero dicha agrupación no tarda en diluirse. Frustrado y exhausto por el tenso clima social que se vive bajo la dictadura de Onganía, Miguel decide viajar a Europa. Errante, deambula por Barcelona, Madrid, Ibiza y Francia. Allí se contacta, por medio de amistades, con Moshe Naïm, productor y mecenas de la escena pop francesa, y el guitarrista Daniel Sbarra, con quienes edita en 1973 un disco de rock progresivo con alusiones al folk y al hard rock. Si bien el proyecto no logra trascender, y el disco es editado casi veinte años más tarde en nuestro país, indudablemente se trata de una de las mejores producciones de los ’70.

Miguel Cantilo y Grupo Sur


Después de grabar el clásico “Conesa” con Pedro y Pablo, en 1972, Miguel Cantilo se muda a El Bolsón que, por aquellos años, era el paraíso de los hippies y de los jóvenes que renegaban de la vida en la ciudad.

Cantilo junto al guitarrista Kubero Díaz (ex la Cofradía de la flor solar) deciden ir a vivir a La Patagonia, y comienzan a componer juntos una serie de temas con la idea de formar un grupo. Unos años después se formaría el grupo “Sur”, conformado por Miguel Cantilo en guitarras y voz, Willy Pedemonte (ex bajista de Piel de Pueblo) en guitarra, Alejandro Marassi en bajo y voz, y Diego Villanueva en batería y voz. La influencia de Led Zeppelin y Deep Purple puede hallarse presente junto con la onda psicodélica que predominaba entonces.

Pastoral


Pastoral fue un dúo de rock progresivo que también tenía deslices hacia el folklore. Estaba integrado por Alejandro De Michele y Miguel Ángel Erausquin, que irrumpió en 1973 y se caracterizó por un estilo desafiante y vanguardista, con música acústica, melodías sensibles y letras con una marcada línea poética. A lo largo de su trayectoria varios músicos los acompañaron, sobre todo en presentaciones en vivo: Daddy Antogna, Hugo Villarreal, Pedro Aznar y Oscar Moro, meses antes de integrarse a Serú Girán. El álbum que los popularizó, “En el hospicio (1975)”, fue producido por Litto Nebbia.

Crucis


Crucis es considerada otra de las bandas pioneras del rock progeresivo en castellano, y fue formada en 1974 por Gustavo Montesano (guitarra y voz), José Luis Fernández (bajo), Daniel Frenkel (batería) y Daniel Oil (teclados). Cuando Fernández dejó la banda para unirse a La Máquina de Hacer Pájaros, Montesano pasó al bajo. Luego Pino Marrone y Aníbal Kerpel se les unieron. En 1975, Daniel Frenkel dejó la banda y el músico uruguayo Gonzalo Farrugia (quién venía de tocar en la mítica banda Psiglo) lo reemplazó. Editaron dos álbumes: “Crucis”, en 1976 (producido artísticamente por Charly García, en pleno esplendor de Sui Generis) y “Los Delirios del Mariscal”, en 1977.

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