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ULTRABRIT TOUR #1 en primera persona: Mirna Marano

Tarde pero seguro. Mirna soñó de pequeña con este viaje a los orígenes del rock que tanto significado tenía para ella y fue años después, sumándose a Ultrabrit Tour, cuando pudo concretarlo tal como lo imaginaba.

Mirna disfrutó cada detalle de este viaje y acá los cuenta con sus propias palabras:

“Este viaje era un sueño que empezó a tomar forma en mi infancia (con el descubrimiento en mi casa de unos vinilos de The Beatles) y que luego fue acrecentándose con el transcurso del tiempo, era conocer Londres. Gracias a la influencia musical, cultural y artística que supo difundir Gran Bretaña al mundo, la inclinación siempre fue grande.

La oportunidad llegó mucho después de lo que hubiera querido, en mayo de 2018, pero esto me permitió apreciar y vivir el viaje desde otra perspectiva, siempre atenta para no perderme ningún detalle. Arribamos en un día especial para los londinenses y para el país en general, cuando se celebraba la segunda boda real de este siglo. Esto se manifestaba en la decoración de las calles, en la buena predisposición de la gente y hasta en el clima a puro sol que nos dió la bienvenida. Ya estábamos listos para empezar a disfrutar de la propuesta de Ultrabrit, partiendo de nuestro confortable y elegante hotel en la zona de Picadilly Circus. A partir de ese momento en forma grupal o en solitario fuimos experimentando distintos niveles de impresión de acuerdo a cada lugar visitado.

En lo personal, llegar a los famosos estudios de grabación Abbey Road, fue muy significativo porque la leyenda musical más perdurable de todos los tiempos se inició ahí. Caminar por diferentes calles y barrios me permitió comprobar la multiculturalidad, las diversas ofertas comerciales y lo viva que es esta ciudad.

Arquitectónicamente ecléctica, es imposible no detenerse a mirar hacia arriba sus construcciones más antiguas junto a otras contemporáneas, conviviendo armónicamente. Un ejemplo sería la National Gallery en Trafalgar Square, un edificio algo desvalorizado por algunos críticos de arte por su fachada “impersonal” pero que sin embargo, en su interior, atesora una importantísima colección de pintura europea desde el s. XIII hasta principios del s. XX. Hacia allí fuí en una luminosa mañana londinense junto a dos compañeros del grupo. Mi expectativa anterior por conocer este lugar fue cubierta generosamente.

Un solo sentimiento se puede tener al salir de allí para alguien que ama la pintura y es el de regresar lo más pronto posible! Otro lugar para no dejar de visitar, si de salir de compras se trata, es Fortnum & Mason, para regalar y saborear toda una experiencia con su exquisito té en hebras. Un destacado aparte se merece la vivencia en Oxford, en donde el recorrido por la fábrica de autos Mini Cooper no deja más que enseñanza acerca del motivo por el cual es un símbolo de la identidad británica en el mundo.

Un largo paseo en un Mini con dos compañeros del grupo puso a prueba la pericia del conductor y del co-conductor, respectivamente. Ambos salieron airosos y yo solo me dediqué a disfrutar de esa gran “expedición” como pasajera. Luego llegarían las visitas a dos ciudades cargadas de diferentes expectativas: Manchester y Liverpool. La primera me sorprendió muy favorablemente, también nos recibió en un día particular, cuando se conmemoraba 1 año del atentado en el Manchester Arena durante la presentación de Ariana Grande. Por eso las calles céntricas tenían su ritmo propio. Una vuelta por disquerías y por negocios de recuerdos nos predispuso muy bien para almorzar en el Hard Rock Café de la ciudad. Hamburguesas inmensas y apetitosas nos tuvieron ocupados por un largo rato. Después descubriría junto a nuestro guía musical, uno de esos lugares de los que el tiempo se encarga y transforma en mito: The Hacienda. En la actualidad las paredes del edificio de departamentos nos recuerdan los músicos que por allí pasaron y contribuyeron a posicionar a la ciudad en el ámbito mundial. The Smiths, New Order, Happy Mondays, The Stone Roses… La antigua imagen decadente dió paso a una más activa gracias, entre otras actividades, a la Universidad local. Otro sería el día dedicado a Liverpool. Contrastante desde lo edilicio y muy ordenada en apariencia. Acostumbrada a recibir gente procedente de diversas partes del planeta con un solo motivo: transitar los mismos lugares que vieron nacer y desarrollarse a 4 jóvenes singulares. Casi todo se refiere a The Beatles por supuesto. Desde la muestra permanente que cuenta su historia y que recorrí con interés hasta el Museo de Liverpool donde también están presentes y obviamente las viviendas donde pasaron su infancia. Las calles comerciales son muy variadas y por allí anduve investigando con el invitado de honor del Ultrabrit Tour #1, el sr Richard Coleman. Ahí la temática cambió por la otra pasión de la ciudad que es el fútbol. Nunca me imaginé que buscando una camiseta oficial de Liverpool FC iba a tener la linda experiencia de conversar más relajadamente con un referente musical tan importante como lo fue siempre para mí “Sir Richard”. Un auténtico regalo de la vida. Luego la tarde no podía terminar en otro lugar que no fuera en The Cavern, dónde todo empezó… 

Nuevamente en Londres no puedo dejar de referirme a la visita que hicimos a la Embajada Argentina en el R.U con motivo del 25 de Mayo que nos permitió conocer otro rincón bellísimo de la ciudad y a mí perderme un rato por ese sector. Gracias a la amabilidad londinense (sí, existe!) pude orientarme y regresar feliz al hotel. Otro punto alto de este viaje fue el Festival All Points East que me permitió disfrutar en gratísima compañía de los Neoyorquinos LCD Soundsystem como si fueran locales. Los últimos momentos en Londres los viví con la sensación de que el tiempo transcurre más rápido de lo normal cuando uno no quiere despedirse de los lugares y de las personas que ayudaron a disfrutarlos. Tengo un agradecimiento especial por Gus Giorgi, organizador y tour-manager de esta primera experiencia Ultrabrit y por su esposa Grace que me tuvo mucha paciencia y de la cual aprendí algunos tips de vida. Y del grupo que el destino reunió me quedo con la mirada positiva y alegre que hizo que toda la propuesta del viaje fluyera correctamente. Todo conspiró para querer volver y seguir descubriendo las infinitas posibilidades musicales y culturales de esta fascinante ciudad.”

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