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Robert Smith cumple 58 años

Un día como hoy, 58 años atrás, nacía lo que luego sería una leyenda del rock. Repasamos su vida en ocho etapas sobre el líder de The Cure.

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Un día como hoy, 58 años atrás, nacía quien seria una de las leyendas mas góticas de la historia del rock. Repasamos la vida del líder de The Cure en ocho etapas.

INFANCIA

Mucho antes de pintarse la cara de blanco, los labios de rojo y los ojos de negro, Robert fue un chico de un pequeño pueblo. Nació el 21 de Abril de 1959 en Blackpool Lancashire, una localidad costera al noroeste de Inglaterra, situada a orillas del Mar de Irlanda y a unos kilómetros de la magnífica Mánchester. Durante su infancia se mudó tres veces alrededor de su país,  donde más se estableció fue en Crawley Sussex, donde terminó el colegio.

Es el tercero de cuatro hermanos y nunca tuvo hijos.

INICIOS EN EL ROCK

El primer grupo de este romántico empedernido se llamó The Obelisk y fue formado en 1973. Luego junto a Marc Ceccagno, formaron en 1976, a Malice. Ese mismo año, con la salida de Ceccagno, crean The Easy Cure con Michael Dempsey, Lol Tolhurst y Porl Thompson. No fue hasta 1978 que la banda soltó a Easy del nombre, porque Robert pensó que sonaba demasiado hippie y californiano. Junto a Easy, se marchó Thompson, quedando el primer trío que formaría a la exitosa banda The Cure.

EL AMOR

Robert conoció a su actual esposa Mary en el colegio de Crawley Sussex a los 14 años, donde terminó la secundaria en 1977. Se casaron el 13 de Agosto de 1988 mientras escribía su álbum más inspirador y profundo, Disintegration, y desde entonces nunca se separaron. Si bien no tuvieron hijos el cantante confesó en una entrevista “Yo sé lo que nos hemos perdido. Pero creo que lo he compensado por ser capaz de seguir siendo el mismo hombre para ella a cuando nos conocimos.”

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El regalo de bodas de Robert a Mary fue la canción Lovesong “However far away, I will always love you. However long I stay, I will always love you”. Dicho y hecho, 29 años después la sigue amando.

LA PERMANENCIA EN THE CURE

El único músico que permaneció en la banda desde sus inicios fue Smith. The Cure tuvo 11 cambios a lo largo de su historia y junto a esos cambios se vio influenciado su estilo musical en los diversos EPs. La banda tuvo su paso por el post punk, gothic, pop, rock alternativo, ritmos del ska jazz, dark y rock duro. 13 discos forman su discografía, entre ellos Pornography, Kiss me, Kiss me, Kiss me, Disintegration y Wish.

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EL ESTILO

Smith creó un estilo por la forma en que toca su guitarra llamado staccato y en el uso de los efectos de guitarra como el flanger, chorus effect y el phaser que lo pusieron a la vanguardia de la música post punk. Si bien, el artista nunca quiso encasillar su estilo en una sola corriente musical, The Cure junto a otras grandes bandas que lo influenciaron, como Siouxsie and the Banshees, Bauhaus o Joy Division, pusieron en la historia de la música al rock gótico y la dark wave como sucesora del punk. Sus primeros discos, creados a finales de la década de 1970 y principios de 1980, Seventeen seconds, Faith y Pornography le hacen honor a este movimiento. The Cure se tomó un breve descanso a principio de los 80s, y Robert decidió llevar su talento guitarrista a otra banda, en 1983 se unió a Siouxsie and the Banshees, otro grupo progenitor del post punk para tocar en el álbum Nocturne y en 1984 en el álbum Hyæna, también de los Banshees. Smith se hizo amigo de los Banshees en 1979 cuando The Cure tocó como teloneros de ellos.

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ROBERT Y EL CINE

El gótico Smith no solo influenció en la música, sino que en la pantalla grande y chica. Su lado oscuro sedujo a Tim Burton, gran admirador de la banda, que se inspiró en su imagen para crear al personaje Joven Manos de Tijera. También el director James O’Barr estuvo influenciado para la creación de la película El cuervo, en su musicalización con los álbumes Seventeen Seconds y Faith y estilo del protagonista con el maquillaje que Smith usaba para no mostrar su cara. En la película dirigida por el italiano Paolo Sorrentino, This must be the place que protagoniza Sean Penn también se ve el peinado y maquillaje del homenajeado.

LA OSCURIDAD

Smith intentó suicidarse a los 25 años, duro momento de su vida que lo llevó a expresar todos sus sentimientos, dolores y depresiones en su letra y música. Además fue reconocido y aceptado por él mismo, el excesivo consumo de alcohol y LSD durante esa época y sus primeros años de fama. El fantástico cantante, guitarrista, tecladista y escritor supo plasmar sentimientos que solo sus seguidores entienden. Boys don’t cry del año 79 originalmente, es un simple ejemplo de ellos. Otro de los discos más profundos que oculta otra historia es el álbum Disintegration, que no solo expresa sus miserias sino el dolor de la noticia de que en 1988 mientras comenzaban a grabar este disco, habían encontrado dos chicos en Inglaterra, que se habían suicidado escuchando The Cure.

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Si bien él dijo en varias entrevistas no ser depresivo, sino que en momentos de tristeza es donde se inspira a escribir y desarrollar su música, su lado oscuro es lo que nos atrae y reconforta a todos sus adeptos.

“I try to laugh about it
Cover it all up with lies
I try and laugh about it
Hiding the tears in my eyes
Because boys don’t cry
Boys don’t cry”

¡FELIZ CUMPLE A WISH!

El álbum Wish fue lanzado el mismo día de su cumpleaños en 1992. Wish se lanzó durante la emergencia under del britpop, y sigue el estilo del movimiento shoegaze, pop, gothic y alternativo. Si bien musicalmente no tiene el nivel de su disco anterior, Disintegration, fue el más vendido en la historia de la banda, y tiene los éxitos más escuchados como “Friday i’m in love”. El EP se situó en la posición número uno en las listas británicas y en el número dos de las listas de rock alternativo americanas, marcándolo como el mayor éxito comercial de la banda hasta el momento.

Robert Smith es mucho más que un músico, es un icono y leyenda en la historia. Abrió caminos, innovó y experimentó con sus letras, ritmos e imagen. Gracias por estos 40 años de entendimiento, poesía y musicalización en nuestras vidas.
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1 Comentario

1 Comentario

  1. Sally M.C

    2 agosto, 2017 at 9:07 PM

    Un millón de gracias por celebrar y recordar a tan importante Leyenda de la música alternativa y gótica. amo tanto la música de Robert Smith. Mis hijas conocen su música. Les encanta álbum desintegration! Fueron conmigo al concierto en Palacio de los Deportes y al de Foro Sol! Larga Vida para Robert Smith y The Cure.

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#EspecialLollapalooza: Rosalía

Su música y producción escénica mezcla flamenco y lo urbano sin prejuicios y mucho talento. Una de las presencias del próximo Lollapalooza Argentina que hay que mirar de cerca.

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Rosalía tiene 25 años, nació en Barcelona y es la dueña de las conversaciones, las listas de streaming en España, de cuatro Latin Grammy y viene a conquistar el resto del mundo.

Su segundo disco “El Mal Querer” salió a la venta el 2 de noviembre y se ha convertido en escucha obligatoria. Es una fusión de flamenco, trap, R&B y música urbana matizada con mil pequeños apuntes como motores, ruido de metal, recitados, palmas y un uso inteligente del vocoder, que en este caso no viene a disimular falencias sino a sumar elementos a la narración.

Es un disco conceptual, basado en un libro de siglo XIV llamado “Flamenca” de autor anónimo que narra una historia de amor, celos, infierno y resurrección, en el que cada capítulo es representado por una canción. Entre otras particularidades, participa Rossy de Palma recitando un texto y se samplea “Cry me a River” de Justin Timberlake.

 

MALAMENTE” el primer single se lanzó en Mayo, se ve y escucha así

En Julio se lanzó “PIENSO EN TU MIRÁ” y Rosalía junto al talentoso equipo que eligió lo hizo otra vez.


¿Qué podemos esperar de su presentación en vivo? bailarines, carisma, cuero, plumas, uñas esculpidas larguísimas y zapatillas urbanas con una puesta en escena que nada tiene que envidiar a Beyoncé

 

En marzo de este nuevo año estará en el Lollapalooza Argentina y sería muy bueno que haga un side show para ella sola, que bien lo vale.

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#EspecialLollapalooza: Interpol, Everything is wrong (again)

Interpol es una banda neoyorkina etiquetada como indie rock o post punk, sin embargo, pese a que estos rótulos le quedan cómodos no la describen en su totalidad.

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La banda se formó en 1998, está integrada por  Paul Banks, Daniel Kessler y Sam Fogarino, su nota distintiva es la destreza para narrar el lado opaco de las relaciones humanas, el desamor y la apatía.

El primer trabajo los posicionó como herederos sonoros de Nirvana y sucesores de la métrica angustiante de Joy Division. La voz grave de Banks y el carácter depresivo de su poética exaltan el paralelo con los mancunianos, no obstante, hay una frialdad en las letras de Interpol que los inscribe en la finura del film noir antes que en el desaliento suicida.

El debut, en el sello Matador acontece con Turn on the Bright Lights (2002), lo suceden Antics (2004), Our Love to Admire (2007), Interpol (2010), El Pintor (2014) y su última producción Marauder (2018) lanzada en México, ciudad en la que Banks vivió en la secundaria.

Marauder fue grabado con la banda tocando en vivo para recuperar el efecto visceral del crudo, para recoger la potencia de la sinergia o bien para huir de la trampa de las posibilidades de un estudio como les gusta explicarlo. El productor Dave Fridmann, quien trabajó con The Flaming Lips, Weezer, Café Tacuba, MGMT y Tame Impala, entre otras bandas, fue quien propuso este desafío. La búsqueda es obtener novedad sin perder los rasgos identitarios, innovar sin resignar las marcas de estilo, superar la pérdida de una pieza clave como Carlos Dengler quien dejó la banda en 2010.

El clima lóbrego, la complejidad del deseo y la insatisfacción son solo algunos de los elementos de la dialéctica de Marauder. “If you really love nothing” se esfuerza en parecer gentil, coquetea con el pop pero se detiene en sus márgenes como turista ocasional, tan enigmático como la sonrisa de Kristen Stewart. Es probable que esta sea la síntesis del disco, ese estado de necesidad más que el logro efectivo de una ruptura.

Según Banks, el merodeador es un personaje que asomó durante la composición de algunos temas, su alter ego. La justificación es, cuanto menos, perturbadora. En la foto de portada, Elliot Richardson, Fiscal General de Nixon padece la soledad post renuncia con la que se lo castiga por negarse a despedir al fiscal Cox quien investigaba el escándalo Watergate. Más que un merodeador es un disidente, excede incluso la honestidad que reivindica Banks.

A mitad de año, Marauder se dio a conocer en un mural del DF mexicano donde apareció como esos hombres misteriosos y solitarios a los que alude la obra. El primer video del corte “The Rover” fue dirigido por Gerardo Naranjo y sus escenas recorren Reforma, colonia Roma y el mercado de Sonora.

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En estas semanas se produjo el lanzamiento de versiones remix de “Party’s Over” del dj mexicano Lao y “Complications”, gestado por Mexican Institute of Sound, un proyecto de Camilo Lara. En ambos casos se trata de experimentos sonoros que no por ser bailables dejan de asumir una cuota de riesgo.

El setlist de la banda, en este tiempo, prefiere revisitar Antics antes que TOBL para tomar distancia de la reciente gira aniversario de este trabajo, tal vez repitan esta modalidad cuando nos visiten por cuarta vez en 2019.

Interpol se presentará en vivo en el festival Lollapalooza el 29 de marzo en el Hipódromo de San Isidro y el 28 de marzo en el Teatro Vorterix como parte de los sideshows del Lollapalooza.

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Mirar el presente a través de los Smiths

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Independientemente de sus vaivenes estéticos a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y de los grandes beneficios que les proporcionó a productores, managers y demás actores ligados a la industria discográfica, para quienes la música rock es magistra vitae, la concebimos de una forma más profunda. Porque ha sido la manifestación irreductible de la juventud ante un mundo que los desdeñó en diversos sentidos. Porque nuestras vidas están atravesadas por sus letras, sus melodías, sus imágenes, que nos brindaron los instrumentos para subjetivarnos e interpretar el mundo en el que vivimos.

Resultado de imagen para the smithsA pesar de la obsesión con el pasado que, según Simon Reynolds en Retromanía, es la característica principal de la cultura pop actual, probablemente sean los Smiths uno de los grupos más emblemáticos de la historia de la música rock. Si nos alejamos de las miradas nostálgicas, podemos ver que la coyuntura política y cultural de nuestros días está perforada por las consecuencias de procedimientos políticos e ideológicos que irrumpieron hacia finales de los años ‘70 y durante los ’80: violencia en las calles, precariedad laboral, criminalización de la pobreza, marginalidad social. Son los pálidos colores de un cuadro cada vez más deteriorado y oscuro, un cuadro que supieron apreciar muy bien Morrissey y Johnny Marr, entre otros.

La crisis sistémica que hizo tambalear al capitalismo en los años ’70 decantó en un viraje ideológico que promovió los aspectos más conservadores y ortodoxos del liberalismo (conocido también como «neoliberalismo»). A partir de entonces, los gobiernos que asumieron el poder en las principales potencias occidentales pusieron en marcha profundas reformas con el fin de liquidar el Estado de Bienestar y sus programas sociales. El objetivo era reducir el gasto público y, con él, al Estado a su mínima expresión.

Margaret Thatcher, quien ejerció como primera ministra del Reino Unido entre 1979 y 1990, fue uno de los exponentes más destacados del nuevo orden neoliberal. Sus férreas políticas conservadoras y su tenacidad policial en la implementación de políticas de austeridad, persecución de minorías, privatizaciones y flexibilización laboral le valieron el mote de «Dama de Hierro». En ese decadente contexto posindustrial brotó la música de los Smiths: a medida que se descomponía el paisaje de fábricas y obreros en Manchester, la herencia de los años ’60 y la vitalidad juvenil se establecieron como un amparo cultural.

La barbarie comienza en casa

Ser joven y de clase obrera eran motivos suficientes para estar en las antípodas del «thatcherismo». La irreverencia hacia las buenas costumbres británicas, hacia una doble moral en la que se escondían las miserias de los conservadores y la familia real, se plasmaron en los Smiths en una estética provocadora que no escatimaba en irónicas denuncias, polémicos bailes y una sexualidad dudosa por parte de Morrissey. Sin dudas, encarnaban el asco y el desprecio de un importante sector de la juventud perteneciente a una Inglaterra trabajadora y abatida frente al nacionalismo chauvinista, la pobreza planificada, la guerra y la represión.

No obstante, durante aquellos duros años, los jóvenes ingleses de clase obrera fueron moldeando las nuevas estéticas que terminaron predominando en el decenio siguiente con el barro extraído de las ruinas de un pasado más amable. El movimiento punk efectivamente retrocedió ante la arremetida conservadora, pero la chispa de la autenticidad, esa que supieron mantener con vida cuando el cielo se cubrió de incertidumbre, cobró fuerzas nuevamente con los Smiths a partir de una nueva estética que no perdió su contenido rebelde y contestatario.


Mirar el presente por la hendija del pasado

La obra de los Smiths nos interpela directamente. Hablar de su música es, sin dudas, recordar un momento glorioso de la historia del rock. Pero también es hablar de muchos tópicos todavía peliagudos, que se establecieron con el surgimiento de un orden mundial que hoy pareciera descascararse: guerra, represión, desigualdad, injusticia, consumismo, conformismo, veganismo, celibato, homosexualidad, crítica social, moral y política, sátira, y un largo etcétera. Pero una obra de arte no se agota en el debate, sino que, por el contrario, se prolonga: no podemos interpretar a los Smiths sin dejar de reflexionar acerca del mundo actual.

Tal y como señala Fruela Fernández en la introducción de The Smiths: música, política y deseo, cuando Johnny Marr le “prohibió” públicamente al entonces primer ministro británico, David Cameron, en 2010, que continuara manifestando su admiración por la banda, el guitarrista expresaba esa misma convicción: al omitir las condiciones históricas de producción de una obra, posiblemente caigamos en la banalización, no la comprendamos en su totalidad y la reduzcamos a una mera mercancía de consumo cotidiano. La nostalgia acrítica no es sino la negación de la política, es aquello que despoja a una obra de arte de su capacidad de intervenir en el presente.

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