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Reportaje exclusivo a Ian McCulloch de Echo And The Bunnymen

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(Texto publicado en la revista Ultrabrit #2. Entrevista por: Por Francisco Tapia Robles, Gus Giorgi y Marcelo Lamela en Liverpool, UK. Co-Producción: Christian Roccella y Giselle Hidalgo).

El tipo sabe bien que es una leyenda y se comporta como tal. Uno de los cantantes más emblemáticos del rock británico, hábil y polémico declarante, se nos sentó de frente y habló de todo. Exclusiva con el Gran Bocón de Liverpool en su barrio.

Ian venia atrasado porque parece que le gusta tener el control. Las apuestas iban y venían, ¿Llegará en su Audi, en taxi, o caminando? El manager llama y dice que nuestro invitado viene en camino. Estábamos en el cómodo bar del Hope Street Hotel de Liverpool, un domingo en que la lluvia aun se aguantaba. De pronto junto a la puerta se asoma un tipo de gafas transparentes y de ojos saltones, es el propio Ian McCulloch de civil. Nos pregunta si la nota incluye fotos, porque si es así deberá “producirse” un poco y nos pide que en los próximos cinco minutos vayamos a la sala contigua.

Terrible el resfrío de McCulloch, de hecho al momento de redactar esta nota yo aun pagaba las consecuencias. Serio, no le gusta que lo interrumpan cuando habla, demarca su territorio con maestría, huele nuestra admiración y respeto, se deja querer. Bromea, se relaja y como si estuviese en un pub con viejos amigos nos pasea el cuestionario por una ruta de esquinas sabrosas. Así recuerda a John Lennon, Miles Kane, Chris Martin, Bono, algunas historias con sangre en el ojo, otras con sudor en el culo. Esta es la exclusiva con Ian McCulloch, líder de Echo and The Bunnymen, para ULTRABRIT MAG.

FTR: ¿En qué bandas ves hoy el sonido de Echo And The Bunnymen?

De vez en cuando aparece alguna que otra banda queriendo sonar como nosotros. Y una de esas que lo ha admitido y reconocido oficialmente es Coldplay. No puedo decir que me halaga, pero me hace feliz escuchar que lo reconozcan porque son una gran banda en vivo. No es una de mis favoritas, pero son muy masivos y no tenían la obligación de reconocer nuestra influencia. Además de Coldplay, hay un buen número de bandas que han emulado nuestro sonido pero no son capaces de admitirlo, prefieren decir que se inspiraron en Sly & The Family Stone, por ejemplo. Pero déjame decirte que si nosotros alguna vez llegásemos a sonar como esas bandas nuevas que copian nuestro sonido, entonces creo que ese sería el momento de retirarnos porque muchas de esas bandas que dicen haber sido influenciadas por EATB son muy malas y me avergüenza que nos apunten como inspiración. Una vez vi una entrevista que Elvis Costello le hizo a U2 para un programa de televisión. Bono y The Edge tuvieron muy buenos comentarios acerca de nosotros, de cuando ellos vivían en Dublín y empezaban recién a escribir canciones. Hasta que escucharon nuestro disco Crocodiles (1980) y fue como si hubiesen recibido un disparo en pleno rostro. Por lo tanto yo, aún espero mi cheque de por lo menos el 50% de las regalías por todo lo que han hecho durante su carrera (risas). Si fuimos tan influyentes en el trabajo que U2 ha desarrollado, entonces que nos dejen un 20% de comisión en vez de dejársela al manager; y el 50% por derecho de autor.

Hace algunos meses hablé con tu compañero Will Sergeant (guitarra de EATB) y me decía que está muy interesado en las bandas nuevas que han salido de Liverpool, como El Toro! o los desaparecidos The Zutons. ¿Conocés bandas locales? ¿Vas a ver shows?

La verdad es que no estoy muy atento a lo que pasa con las bandas acá. Mi hija Mimi me hizo escuchar a un nuevo artista de Liverpool, pero aparentemente el tipo es un chanta. Y no te voy dar su nombre tan solo porque lo olvidé. Pero suena bien y no tiene el típico sonido de Liverpool. De lo poco que he escuchado me llama la atención que haya gente que quiera imitar a Lennon cuando esa es tarea imposible de lograr, porque John tiene una de las voces más puras que han existido, la mejor en el rock & roll y en la balada. Y mucha gente no comprende lo que fue John Lennon: todos piensan que fue actitud, paz y amor, pero él fue mucho más que eso, fue su voz, sus letras, su sentido de la melodía. Olvidate de la actitud, eso era intrínseco en su manera de componer, no tenia que simular nada. Si John Lennon cantaba Help! lo hacía con el alma, no como un punk de cuarta… Por eso hay tantos músicos uni-dimensionales, porque eso es todo lo que tienen. Y más que The Beatles, yo te diría que John Lennon era quien mantenía el alma de la banda, y se nota por ejemplo cuando canta Twist and Shout. Yo creo que esa es probablemente una de las mejores vocalizaciones que he escuchado en el rock & roll.

Otro artista que conozco de Liverpool es Miles Kane. No somos tan cercanos pero lo reconozco como un gran showman y me tiene feliz el hecho de que le esté yendo bien. Y me acuerdo que hace algunos años atrás le sugerí que me dejase hacerle coros en alguna canción para que la gente pueda cantarlo. ¿Vos podés tararear alguna canción de Miles Kane?

No me acuerdo de ninguna.

 ¿Viste? Nadie se acuerda (risas). Miles Kane no tiene canciones populares aun. Pero es un buen tipo. Y me pasa algo similar con los dos primeros discos de Elbow. Todo el mundo hablaba de esa banda, suenan bien pero hasta sus dos primeros discos no tenían himnos. Pero al fin sacaron buenas canciones de estadios y lograron juntar melodías bastante decentes. La voz de Guy Garvey es fantástica.

Desarrollaste una carrera solista paralela a EATB, ¿Es difícil separar el territorio: esto no es Echo, soy yo solista?

Creo que en mis discos solistas me pongo mas llorón (ríe)… Todo tiende a ser un yo más que un nosotros. Cuando compongo para EATB todo me sale de manera inconsciente. Pero creo que desde que nos reunimos en el ‘96, yo ya tenía dos discos solistas grabados y de alguna manera esa forma de componer que aprendí me influyó en el siguiente disco del grupo. Actualmente estoy componiendo canciones de la manera en que lo hacía cuando comenzamos, aunque esta vez utilizando solamente una cuerda del bajo. Suena un poco funky, pero también medio Talking Heads y Peter Hook. Nunca había trabajado con ese instrumento aunque siempre he tenido uno en casa, lo esquivaba todo el tiempo. Y el hecho de que solo tenga cuatro cuerdas es fantástico para quien esta recién aprendiendo a usarlo para escribir canciones, yo solo utilizo dos. Por mucho tiempo me salieron primero las melodías y de ahí empezábamos todos a construir canciones, pero ahora el hecho de usar primero el bajo para componer las melodías que están naciendo me tiene muy conforme. Las he estado grabando inmediatamente junto a un amigo baterista y ya les hemos puesto guitarras y voces. Es una manera novedosa de trabajar para mí y me tiene muy feliz. Hay mucho material que estamos produciendo antes que Will (Sergeant, el compañero de banda en EATB) meta sus manos en él. Will no esta tan involucrado en la composición, lo suyo es el sonido. Y este nuevo material es para mí uno de los desafíos más grandes que hemos tenido como banda desde Nothing Lasts Forever (1997). La diferencia está en que esta vez no hay baladas y todo suena como en nuestro disco Heaven Up Here (1981). Y bueno, lo que he estado escribiendo para mí tiene la misma intensidad que lo que he escrito para EATB, porque cuando compuse The Killing Moon o The Cutter lo hice solo con una guitarra acústica. Después se las presenté a la banda y las comenzamos a trabajar en conjunto. No veo mucha diferencia en ambas maneras de componer, solo que para mis canciones como solista esa manera está un poco mejor trabajada. No me gusta catalogar mi trabajo solista como “más moderno” porque no sé lo que eso significa.

INDUSTRIA Y MUSICA ACTUAL: NADA DURA PARA SIEMPRE

¿Cómo te llevás con la música que se escucha hoy?

Yo enciendo la radio y lo que más escucho es música clásica, porque odio escuchar las voces de la gente al aire. O de pronto alguna radio de rock clásico en donde puedes encontrar a gente como Steve Winwood, aunque no soy muy fan de él. Lo escuchás con Spencer Davis Group y te preguntás por qué hoy no hay bandas que hagan música como esa… Son cosas que valen la pena escuchar, no las mierdas que se producen hoy. Debemos conformarnos con lo que hay en la industria actual: mierda pura… La clase obrera en los 50 y 60 fue absorbida por el rock & roll, todo el mundo tenía una guitarra en casa y quería imitar a sus ídolos. Chuck Berry, por ejemplo, tenía una voz apropiada para hacer rock y era un ícono. Pero si hubiese existido en la época actual y lo ves tocando en X-Factor, el jurado lo elimina en la primera aparición. Y si con suerte lo dejaran pasar las etapas, la producción de X-Factor le pondría como mentor a Kanye West y ahí todo se iría al carajo, o lo transformarían en algo así como Lady Gaga… ¡Al mismísimo Chuck fucking Berry! Ese es el tipo de industria musical que tenemos hoy.

YO AMO A DAVID BOWIE

¿Cómo fue tu conexión con la música y cuál fue tu mayor influencia?

Yo pienso que hoy la calidad de vida ha mejorado y la pobreza extrema de otros tiempos en algunos aspectos cambió, los chicos de hoy tienen más y mejor acceso a la música y la tecnología. En mi caso, no teníamos un tocadiscos en casa y yo escuchaba la radio para saber cuando salía el último álbum de David Bowie. Y sin siquiera estar atraído por la música en esos días, mas que la música me importaba el futbol. Hasta que descubrí a Bowie y me volví loco. No tenía ni un miserable peso en los bolsillos pero con mi hermano ahorramos £11 y nos compramos una pequeña grabadora de cassette para una Navidad. Un par de meses más tarde me compre el último de Bowie, que me costó £2. Está clarísimo que fue una influencia vital a la hora de empezar a hacer música, y siempre quise cantar como él, yo tenía 13 años en ese entonces. Hablo puntualmente del disco The Rise and Fall of Ziggy Stardust and The Spiders from Mars (1972). De hecho, cuando sacamos Crocodiles yo quería imitar a Bowie, pero fue en ese mismo proceso cuando descubrí mi propia voz.

Tanto así que llegaste a escribir Me & David Bowie para tu último disco solista. ¿Cómo es tu relación actual con él?

Somos amantes… (ríe). Como en la letra de su canción “Can you hear me?” del disco Young Americans de 1975… Once we were lovers… He querido contactarme con él pero ha sido imposible últimamente. No creo que David escuche mucha música hoy excepto a Philip Glass… Debe sentirse feliz pintando o algo así, y de vez en cuando escuchar lo que suena hoy. Lo imagino escuchando a Beethoven de fondo en vez de estar atento a las malas bandas que existen hoy. Y es bueno que me lo recuerdes ahora, porque la verdad es que yo lo considero uno de los mejores artistas en todo ámbito. Recuerdo cuando grabó “Song for Bob Dylan” en su disco Hunky Dory (1971), fue un hermoso gesto dedicarle una canción a Dylan, me encanta ese tema. Es que David es así, amable, lindo y muy inocente. También de ese disco rescato el tema “Kooks” que le dedica a su hijo, quien tenía solo un año de edad. Ese tipo de gestos de dedicarle canciones a alguien de esa forma lo encuentro increíble. Yo jamás lo había hecho hasta que compuse “Me & David Bowie”. El tiempo pasa rápido y con todos esos rumores que dicen que David no está bien y que su estado ha empeorado desde que se hizo ese by-pass o lo que sea que se hizo… Por lo tanto, quería que esa canción fuera mi homenaje.

MI DISCO SOLISTA 

Ese tema es parte de tu último disco solista, llamado Pro Patria Mori. ¿Cómo nació ese título?

Lo saqué del libro de Wilfred Owen. Y seguro que él lo saco de alguna antigua frase en latín. Recuerdo haber estado viendo la tele y, aunque no fue en el mismo momento… Walton Basin, un pueblito de Gales, allá los veteranos de guerra siempre recuerdan a sus muertos con ceremonias y desfiles. En fin, estaba viendo esa ceremonia en la tele y estaba todo bien hasta que mostraron a unos tipos en la vereda repartiendo panfletos anti-guerra, vestidos de Hare Krishna de la fundación del Oso Yogui o qué sé yo… Y pensaba “¿qué tienen que ver ellos con los veteranos de guerra?” Esto es algo totalmente distinto. ¡Vayan a joder las pelotas a otro lado! O por un segundo pónganse en la posición de los que tuvieron que ir a la guerra y descargaron un fusil contra otra persona, verán lo horrible que debe sentirse. De ahí nació la idea de titular mi disco de esa manera, Pro Patria Mori. Y si yo hubiese sido uno de esos veteranos de guerra me hubieran dado ganas de matar a esos que llegan a protestar porque están traspasando los límites e interrumpiendo una ceremonia funeraria, y lo hacen porque estos actos de conmemoración son algo importante en este país y de esa manera los que van a protestar pueden ganar atención de la prensa. ¡Se hacen llamar activistas políticos cuando no hacen nada activo en la política! Van a puro quejarse… ¡como yo! (ríe). Con esto me hiciste acordar a un amigo que murió en la guerra, acá todos tenemos a alguien que conoce o es pariente de algún mártir.

En 2009, EATB tocó en el escenario John Peel de Glastonbury. ¿Te gustan ese tipo de festivales?

 Esa vez tocamos con una orquesta y fue grato subirse a ese escenario, pero para serte honesto tocar en una carpa no me hace sentir muy cómodo… ¡Ahora cuéntenme de ustedes! ¿Cómo está Buenos Aires?

Podríamos decir que vos tenés una especie de romance con el público argentino. Han visitado Buenos Aires varias veces y siempre han tenido éxito. ¿Qué te parece toda esa respuesta?

Recuerdo mucho nuestro show en el Teatro Gran Rex (3 de mayo de 2006). ¡Fantástico! También hace poco estuve en Brasil, me pidieron hacer dos shows en un pequeño teatro para mil personas. Fue increíble. Esas presentaciones fueron con un cuarteto de cuerdas y un tecladista. Viajé con un amigo guitarrista británico y los demás músicos eran todos brasileños. Tuvimos sólo dos días para ensayar y logramos que saliera perfecto. De Latinoamérica recuerdo un show en Ciudad de México frente a 50.000 fanáticos. Tocamos después de Interpol, fue absolutamente increíble. Lo que pasa es que estos países son tan grandes y las distancias son tan largas que cuesta mucho dinero moverse por allá haciendo giras. Ni siquiera puedes ir de ciudad en ciudad conduciendo. U2 tiene su jet privado, no tienen problemas. Pero te repito que me encantaría volver, hay algo que tienen Sudamérica y México que siempre nos da ganas de volver, me hacen sentir como en casa. Sudamérica tiene esa mística que calza muy bien con la música de EATB. La primera vez que fuimos a Brasil yo estaba muy intrigado, porque dentro de mi ignorancia solo imaginaba a la gente bailando samba. Pero allá hay una atmósfera especial a donde quiera que vayas. En Australia, por ejemplo, a la hora que se pone el sol la gente hace barbacoas, en cambio en Sudamérica al atardecer hay un ambiente hermoso y extraño, difícil de describir.

¡ATAQUE OCHENTOSO!

Gus Giorgi: Recordando la década del 80, una época tan importante para Echo, hay una conocida anécdota de una entrevista hecha por Jools Holland entre vos y Morrissey…

(Interrumpe) Acabo de reconocer el nombre de alguien que no me gusta nada… (muy serio).

¿Hubo tal competencia entre las bandas del momento, como EATB, The Smiths y New Order?

La verdad es que no. Éramos amigos con Joy Division, y más aun cuando pasaron a ser New Order. Los Joy Division eran increíbles, en vivo eran mejores que en sus discos. Recuerdo cuando los vi por primera vez, me dejaron con la boca abierta. Esa banda era para nosotros una competencia directa, porque uno estaba en este mundo de la música por una razón válida y como banda queríamos ser los mejores. Obviamente, tener al lado a gente como Joy Division era más que un desafío. Creo que lo mencioné en otra entrevista alguna vez, que si Joy Division hubiese continuado y Curtis no se hubiese suicidado, su sonido se habría esparcido a otros niveles y hoy no estaríamos hablando de U2 o Simple Minds. Yo creo que esa es la única afinidad que teníamos con ellos. Los JD nos decían “Hey, Echo, ¿todo bien?” con su acento mancuniano, y nosotros respondíamos “Hey, qué tal, malditos Mancs!”, con nuestro acento scouser. Lo mismo pasó cuando salíamos de gira con New Order, siempre nos llevamos muy bien. ¿Pero sabes algo? Creo que si Joy Division y EATB hubiesen girado juntos por los Estados Unidos, estoy seguro hasta el día de hoy se venderían menos sombreros y botas texanas en USA… Pero esa es otra historia. Preguntale a Bono…

COLDPLAY Y LOS SUDORES ANALES

Marcelo Lamela: ¿Te gusta la versión que hizo Coldplay de Lips Like Sugar?

No estoy seguro de haberla escuchado. ¿Está editada?

Editada como un lado B.

No lo sabía. Recuerdo que la hicimos juntos en el festival T In The Park. Ellos llegaron en helicóptero y nosotros habíamos tocado un rato antes. Chris Martin me grita “Hey, Mc! ¿Como estas?” y le digo: “Mirá, debo decirte que hoy no tocamos Lips Like Sugar porque obviamente la vamos a hacer juntos más tarde”, lo cual era una mentira porque efectivamente sí la habíamos tocado. Al final recibimos doble pago de derechos ese día por esa canción, pero yo no había querido contarle la verdad porque era una noche especial para ellos y no quería arruinarla (risas). Otra cosa que noté esa noche fue esos pantalones de tela de paracaídas que usa Chris Martin.. Bueno, él tenía un inmenso círculo de sudor alrededor de su culo. ¡Que incómodo debió haber sido eso! (ríe). Espero que haya sido sudor, en todo caso, y no otra cosa. (Más risas)

 

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Especiales

Así reacciona un extranjero al escuchar rock argentino por primera vez

Youtubers de todo el mundo escuchan por primera vez clásicos de Spinetta, Cerati, Serú Giran y más.

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¿Quién no ha escuchado alguna vez esa afirmación que dice que algunos músicos del rock nacional serían reconocidos mundialmente por su talento si hubieran nacido en EE. UU o en Inglaterra? La realidad marcó otra historia y hoy lo más cerca que tenemos de responder esa duda es mostrarle nuestro rock al mundo.

Por suerte existe internet que nos permite difundirlo por todos lados. Y también ¡Por suerte existe la moda de los youtubers que reaccionan a todo!

Entonces: ¿Qué ocurre cuando un extranjero escucha rock argentino por primera vez?

Aclaración: Por razones de lazos culturales estrechos hemos omitido a ciudadanos latinoamericanos, quienes probablemente puedan tener nociones más acabadas de nuestro rock.

España

El youtuber Shaun es probablemente el “react” más interesante de esta lista, puesto que escucha y analiza las canciones con un bagaje de conocimientos musicales más completo que los de la audiencia promedio. Oyó a Soda, Charly y Spinetta. Llegó incluso a hacer un cover de Sobredosis de TV.

Australia

El usuario Megchisp87 es un total divulgador de la cultura argentina, recorre el mundo mostrando música, comidas y programas de tv locales a quien se cruce en su paso. Uno de sus vídeos más interesantes es aquel en donde transita las calles de Melbourne reproduciendo Soda Stereo a oídos australianos, indios, chinos e ingleses.



Canadá

“¡Eso es una locura!¡Es demencial!”. Imposible quedar indemne frente al “Pogo más grande del mundo”. En un canal donde predomina el contenido heavy metal, el norteamericano ve un vivo del Indio Solari tocando Jijiji y queda fascinado. Desde la otra punta del continente recomienda: “Si vienen a su casa luego de un día duro, miren este video y les cambiará el humor”.


 

Suecia

Este sueco escucha y analiza Desarma y sangra de Seru Giran. Al igual que el español Shaun, hace una escucha más completa que una simple reacción: puntúa con un 8 a la composición, pero le baja a un 6+ por la voz de Charly García en primer plano… fan de Queen, no se deja impresionar fácil.


 

EE. UU.

Con un conocimiento bastante completo sobre los duros ’70 en Argentina – para alguien de su nacionalidad – el estadounidense queda bastante impactado por el vídeo y la música de Matador de Los Fabulosos Cadillacs. Se queda con ganas de saber más y así se lo hace saber a sus suscriptores.

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Ética DIY, actitud lo-fi y neoliberalismo: los prolegómenos del indie argentino

En esta primera entrega vamos a remontarnos a aquellos años para allanar el camino.

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Durante la segunda mitad de los años ’90 comenzó a gestarse un movimiento alternativo en el rock argentino cuyos principales exponentes fueron El Otro Yo, Suárez y Fun People. Este tuvo ciertas características excluyentes que nutrieron, posteriormente, a los de artistas que terminaron por conformar la escena indie de los primeros 2000.

El origen del término indie -abreviatura de independent– puede situarse en Inglaterra a partir de C86: un cassette editado por la revista New Musical Express en 1986, que recopiló bandas de pequeños sellos. Más allá del reflejo de la nueva escena musical del momento, este nuevo concepto englobó una serie de elementos que le dieron su impronta: rock de guitarras, actitudes punk residuales, autogestión y devoción por los fanzines. Esa cultura tuvo su correlato en nuestro país en la década del ’90, atravesada por el auge del grunge estadounidense y el britpop, y los avatares sociales y económicos del menemismo.

 


La cultura autogestiva en el rock argentino

La ética DIY (Do It Yourself) como concepto, se puede concebir como una actitud contracultural de origen underground que habilita a que cualquier persona pueda producir, distribuir y promocionar un producto sorteando las reglas básicas del mercado representadas, en este caso, por el mainstream y la industria discográfica. En ese sentido, DIY posee un espíritu necesariamente autogestivo, que pondera la voluntad artística por encima del producto.

Si bien podemos encontrar ciertos elementos de esta forma autogestiva a finales de los años ’60 y principios de los ‘70 en el sello Mandioca de Jorge Álvarez, y en los posteriores sellos Music-Hall y Microfón, que apostaron por la denominada música progresiva, recién hacia mediados de la década, de la mano del proyecto MIA -Músicos Independientes Asociados- impulsado por la familia de Lito Vitale y su sello Ciclo 3, el enfoque independiente cobró un nuevo impulso. Los propios músicos dominaban el proceso productivo de sus obras de un extremo al otro: se encargaban de la creación, fabricación, promoción y distribución de sus propios discos.

Una década más tarde Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota encarnaron el paradigma de una nueva etapa de la producción independiente impulsada por la popularidad que fueron adquiriendo. Umbral Discos, Del Cielito Records, Radio Trípoli, entre otros, fueron sellos independientes que dejaron su marca en aquellos años. Quedaban manifestadas, por un lado, la posibilidad concreta de trabajar por fuera de los canales establecidos por la industria discográfica y tener éxito, y por el otro, una actitud underground que fue abrazada por muchas bandas emblemáticas durante los años ’90.

El sello independiente Besótico, fundado por El Otro Yo, se inscribe en un camino recorrido por muchas de las bandas alternativas de mediados de los ’90

La generación X en Argentina: los jóvenes durante el menemismo

Aunque no existe un consenso respecto del origen y alcance de esta generación, muchos autores sostienen que abarca a los nacidos entre finales de los ’70 y mediados de los ’80. En este sentido, se trata de una generación que sufrió una serie de cambios estructurales bruscos: la transición hacia un capitalismo posindustrial y financiero, la caída del muro de Berlín y el fin del mundo bipolar y, con ello, la irrupción del fenómeno de la globalización, que trajo aparejada la llegada de nuevas tecnologías a un ritmo vertiginoso (el cassette como soporte predilecto, la PC de escritorio, los VHS y, posteriormente, el CD, el nacimiento de Internet y los soportes digitales).

Por supuesto, estos cambios no fueron gratuitos: los jóvenes de la generación X fueron quienes enfrentaron las consecuencias del desempleo estructural y la retirada del Estado ante el avance del mercado en la sociedad, y junto con ello, la falta de esperanzas y la sensación de inseguridad respecto del futuro causadas por la ausencia de las posibilidades. En nuestro país, la profundización del proyecto neoliberal encarnado en los gobiernos menemistas, que tuvo su pendiente hacia abajo durante la segunda mitad de los ’90, trazó el panorama de angustia y polarización social sobre el cual se proyectó la escena alternativa, vocera de una juventud que se plantó en contra de las políticas de ajuste y el quiebre de los lazos de solidaridad.

 

Entre la decadencia del Nuevo Rock Argentino y la actitud lo-fi

La movida del Nuevo Rock Argentino, que alcanzó su cúspide en los primeros años ‘90, reflejó una renovación de la mirada progresista en la cultura rock: en contra de los moldes prestablecidos, la apuesta fue por la experimentación y la conjugación con otros sonidos que comenzaban a popularizarse, como el el rap, la electrónica y un revival del pop. Representado por Los Brujos, Babasónicos, Peligrosos Gorriones, Juana La Loca, Massacre y Martes Menta, el Nuevo Rock Argentino fue una escena tan fructífera como efímera: al promediar la década, muchas de aquellas bandas terminaron disolviéndose o reconvirtiendo su sonido acercándose al mainstream.

En ese contexto, comenzó a surgir lentamente una bohemia en oposición a la moda y los rótulos, cuyos elementos característicos fueron, entre otros, la ropa de feria americana, los paseos por la galería Bond Street, el consumo de drogas alucinógenas y cierta heteroflexibilidad infantil. El incipiente movimiento levantaba la bandera de la actitud lo-fi (baja fidelidad) como forma de grabación experimental, pero también como resguardo de lo auténtico: si bien la autogestión imponía sus límites materiales, se trataba, en efecto, de una actitud solidaria a través de la cual se canalizó la imaginación y originalidad de los artistas a través de la edición casera de cassettes y la producción de fanzines que ellos mismos llevaban a pie a las disquerías de barrio.

 


Mientras esperaban el milagro de aparecer en la agenda de los suplementos culturales de los diarios -únicos medios para acceder a la información- las bandas fotocopiaban volantes que ellos mismos repartían en plazas y disquerías para la difusión de los shows, y se armaban listas en donde la gente anotaba su nombre y teléfono para ser llamados y avisados de las fechas. En el umbral del nuevo milenio, esas prácticas tan románticas como rudimentarias se modificaron con la llegada de Internet, pero su esencia se mantuvo intacta: la circulación y difusión del material logró sortear esos escollos y alcanzó un mayor dinamismo. Se levantaba un puente fundamental para el indie en gestación.

 

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Las bandas más relevantes del rock argentino de los primeros años ’70 (parte III)

En el marco de un contexto histórico represivo y violento, las bandas detalladas a continuación, formaron parte de la resistencia del rock argentino y marcaron a toda una generación.

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Como lo define el poeta y periodista Miguel Grinberg, este “segundo ciclo del rock argentino” culminó hacia 1975-1976. El gobierno de Estela Martínez de Perón no encontró respuestas al aumento desmesurado de la violencia política y la creciente crisis económica. A medida que la derecha peronista fue ocupando los principales puestos en el gobierno, las Fuerzas Armadas comenzaron a orquestar un nuevo golpe de Estado.

Al mismo tiempo, el rock argentino se había vuelto multitudinario: una prueba de ello fueron los recitales de despedida de Sui Géneris y los que brindó El Reloj, los cuales colmaron el Luna Park. Sin embargo, muchos de los principales artistas debieron abandonar el país producto de la amplificación de la censura y la represión estatal. A continuación, la última parte de este recorrido por las principales bandas de aquel período fundamental del rock argentino.

Invisible


Una vez disuelto Pescado Rabioso, Luis Alberto Spinetta fundó Invisible, la tercera de sus bandas eternas, que funcionó entre 1973 y 1977. Tuvo una primera etapa como trío (1973-1976), integrado por Spinetta (guitarra) y los ex Pappo’s Blues, Pomo Lorenzo (batería) y Machi Rufino (bajo); y una segunda etapa breve como cuarteto (1976-1977) al sumarse Tomás Gubitsch (guitarra). Editaron tres álbumes: Invisible, Durazno Sangrando y El jardín de los Presentes, en los cuales se puede apreciar la madurez compositiva de Spinetta junto con un sonido progresivo poderoso y complejo.

Arco Iris


Arco Iris fue una banda formada hacia finales de los ‘60 en la localidad de El Palomar, en el oeste del Gran Buenos Aires, liderada por Gustavo Santaolalla (guitarra y voz) y acompañado por Ara Tokatlian (vientos), Guillermo Bordarampé (bajo), Horacio Gianello (batería y percusión) y Danais Winnycka (Dana, la guía espiritual y voz). La convivencia en comunidad, su misticismo, sus letras atravesadas por inquietudes político-sociales y, sobre todo, su sonido fusión rock con ritmos folklóricos fueron su marca distintiva entre los grupos de la época.

Alma y Vida


Formada por Alberto Hualde (batería), Bernardo Baraj (saxofón), Mario Salvador (trompeta), Juan Barrueco (guitarra), Carlos Villalba (bajo) y Carlos Mellino (teclados y voz), Alma y Vida nació como banda de acompañamiento del célebre cantautor argentino Leonardo Favio. En 1970, Favio les comunica que va a dejar de cantar por un tiempo y decide entonces armar su propio proyecto comenzando a tocar bajo la influencia del estilo de las bandas de jazz-rock estadounidenses. En ese sentido, Alma y Vida es considerada una de las bandas más importantes en el desarrollo del sonido fusión rock con jazz.

Miguel Abuelo


En 1970, una vez cerrada la primera etapa de los Abuelos de la Nada, Miguel forma una nueva banda llamada “El Huevo”, junto con Pomo Lorenzo en batería y Carlos Cutaia en teclados, pero dicha agrupación no tarda en diluirse. Frustrado y exhausto por el tenso clima social que se vive bajo la dictadura de Onganía, Miguel decide viajar a Europa. Errante, deambula por Barcelona, Madrid, Ibiza y Francia. Allí se contacta, por medio de amistades, con Moshe Naïm, productor y mecenas de la escena pop francesa, y el guitarrista Daniel Sbarra, con quienes edita en 1973 un disco de rock progresivo con alusiones al folk y al hard rock. Si bien el proyecto no logra trascender, y el disco es editado casi veinte años más tarde en nuestro país, indudablemente se trata de una de las mejores producciones de los ’70.

Miguel Cantilo y Grupo Sur


Después de grabar el clásico “Conesa” con Pedro y Pablo, en 1972, Miguel Cantilo se muda a El Bolsón que, por aquellos años, era el paraíso de los hippies y de los jóvenes que renegaban de la vida en la ciudad.

Cantilo junto al guitarrista Kubero Díaz (ex la Cofradía de la flor solar) deciden ir a vivir a La Patagonia, y comienzan a componer juntos una serie de temas con la idea de formar un grupo. Unos años después se formaría el grupo “Sur”, conformado por Miguel Cantilo en guitarras y voz, Willy Pedemonte (ex bajista de Piel de Pueblo) en guitarra, Alejandro Marassi en bajo y voz, y Diego Villanueva en batería y voz. La influencia de Led Zeppelin y Deep Purple puede hallarse presente junto con la onda psicodélica que predominaba entonces.

Pastoral


Pastoral fue un dúo de rock progresivo que también tenía deslices hacia el folklore. Estaba integrado por Alejandro De Michele y Miguel Ángel Erausquin, que irrumpió en 1973 y se caracterizó por un estilo desafiante y vanguardista, con música acústica, melodías sensibles y letras con una marcada línea poética. A lo largo de su trayectoria varios músicos los acompañaron, sobre todo en presentaciones en vivo: Daddy Antogna, Hugo Villarreal, Pedro Aznar y Oscar Moro, meses antes de integrarse a Serú Girán. El álbum que los popularizó, “En el hospicio (1975)”, fue producido por Litto Nebbia.

Crucis


Crucis es considerada otra de las bandas pioneras del rock progeresivo en castellano, y fue formada en 1974 por Gustavo Montesano (guitarra y voz), José Luis Fernández (bajo), Daniel Frenkel (batería) y Daniel Oil (teclados). Cuando Fernández dejó la banda para unirse a La Máquina de Hacer Pájaros, Montesano pasó al bajo. Luego Pino Marrone y Aníbal Kerpel se les unieron. En 1975, Daniel Frenkel dejó la banda y el músico uruguayo Gonzalo Farrugia (quién venía de tocar en la mítica banda Psiglo) lo reemplazó. Editaron dos álbumes: “Crucis”, en 1976 (producido artísticamente por Charly García, en pleno esplendor de Sui Generis) y “Los Delirios del Mariscal”, en 1977.

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