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Lecturas Obligadas

Radiohead vs. las trampas de la industria musical en la era digital

Como respuesta a una filtración online ocurrida el pasado junio, Radiohead ha subido a Bandcamp, por tiempo limitado, cerca de 18 horas de material inédito de “OK Computer”, su emblemático álbum publicado en 1997. A continuación, una reflexión acerca de la ética de los artistas de vanguardia en la escena rock y pop internacional y su vinculación con las trampas de la industria musical.

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En la década del ‘90 con la expansión de Internet, una computadora y una conexión a la World Wide Web se convirtieron en una característica común en los hogares de Estados Unidos. La piratería de los sistemas corporativos y los lanzamientos de virus se regaron por toda la web. Cuando la piratería se convirtió en un medio de robo financiero, las leyes de Estados Unidos contra la piratería y los castigos se endurecieron. De tal manera, sitios de almacenamiento como Rapidshare y Megaupload cerraron voluntariamente tras años de persecución por parte de las autoridades y los tribunales. Esa pauta marcó el desarrollo de los años posteriores en que el mercado avanzó a paso firme.

En tal sentido, lejos ha quedado aquella imagen de Metallica demandando a Napster por los perjuicios económicos que suponía la difusión y circulación de su obra por fuera del ámbito legal. A medida que nos adentramos en el siglo XXI, la industria discográfica está logrando diezmar casi por completo los efectos negativos percibidos por causa de la piratería y los sitios abiertos. En buena parte, ello puede deberse, principalmente, a dos cuestiones: por un lado, el surgimiento y consolidación de plataformas digitales como Spotify y You Tube, cuya gratuidad (al menos en un acceso limitado) le permitió a una cantidad creciente de personas acceder a la música de sus artistas favoritos sin tener que recurrir a canales alternativos.

Por otro, a la posibilidad que tienen cada vez más artistas de acceder a programas de grabación y producción, pudiendo componer y circular su material desde el living de sus casas sin la necesidad de firmar un contrato con una empresa discográfica que se haga cargo del financiamiento; es decir, sin intermediarios entre ellos y el público. En ese contexto, en que la actitud Do It Yourself (DIY) se nutrió de la nuevas herramientas digitales, Radiohead lidera, junto a otros artistas, un nuevo proyecto estético vanguardista que reformuló ciertos aspectos éticos a partir de los cuales buscaron sortear ciertas imposiciones de la industria cultural.

Es posible citar, en ese sentido, al menos dos ejemplos: el primero, cuando la banda lanzó “In rainbows”, su séptimo álbum, y lo ofreció por internet a un precio establecido por el público. El segundo, cuando, durante el pasado mes de junio, Radiohead fue protagonista de un episodio en el que les fueron robados archivos de grabaciones de “OK Computer”, exigiéndoles 150.000 dólares por la amenaza de liberarlo. En lugar de atender al chantaje, la banda decidió liberar los demos por el término de 18 horas en Bandcamp a 18 libras. Si bien es cierto que la industria discográfica ha logrado adaptarse muy eficazmente a la era digital, acaparando los espacios grises que ocupaban las plataformas gratuitas y la piratería, la solidaridad y la actitud DIY nacida entre los artistas durante los años ’70 se establecieron como trincheras.

Dando cuenta de este nuevo aspecto ético que cada vez más artistas adoptan, Radiohead destinó todo lo recaudado por este material a beneficio de un grupo ambientalista que utiliza la resistencia no violenta para protestar contra la degradación del clima, la pérdida de biodiversidad y el riesgo de colapso ecológico, es decir, los principales desafíos que la humanidad enfrentará este siglo. En una coyuntura de imbricación de las grandes transformaciones tecnologías que trajo aparejada la era digital con el avance de la industria musical por sobre las obras de los artistas y sus capacidades de circulación de estas, también fueron reformulados ciertos aspectos éticos de aquellos que lideran el proyecto vanguardista en la actualidad, allanando el camino del compromiso político y social.

Especiales

Play | MUTEK: cuando el arte es un juego

Pasó la tercera edición del Festival alternativo en Argentina.

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En su tercera edición en Argentina, el festival internacional de creatividad digital MUTEK contó entre sus secciones con el programa Play, desarrollado a lo largo de dos días, viernes 13 y sábado 14 de septiembre, en el emblemático edificio porteño Palacio Alsina. Permitió al público descubrir nuevos proyectos de artistas emergentes y otros de larga trayectoria, tanto locales como internacionales, en un contexto íntimo que tuvo como hilo conductor expresiones lúdicas de sonidos electrónicos y obras audiovisuales.

Play 1 (viernes)

La jornada comenzó antes de que caiga el sol, con la cantautora y DJ argentina Morita Vargas, quien desplegó un show basado en delays y reverbs aplicados a su voz y a los distintos sonidos de instrumentos autóctonos que fue programando. El set, que sirvió de recibimiento para los primeros que ingresaron a la sala, empezó como un ambient de cuerdas y capas de ecos. Luego transitó por pasajes más percusivos y tribales, en un camino entre la meditación oriental y los ruidos selváticos, siempre intercalados con la voz de Morita estirada artificialmente hasta agudos celestiales. Vestida con un atuendo que Björk envidiaría, su rostro apareció intervenido digitalmente en la pantalla, como si llevara una máscara de colores saturados. Paz, surrealismo y elevación fue la búsqueda de la artista.

Si la idea del programa Play es poner en juego, justamente, el carácter lúdico del arte digital, el dúo con base en Londres conformado por las españolas Estela Oliva (CLON) y Ana Quiroga (NWRMNTC) lleva esa premisa casi a la literalidad, dado que la presentación de su proyecto META se trató de una performance que integró la simulación de un videojuego en vivo con un soundtrack en directo. Mientras Quiroga generaba paisajes sonoros cinemáticos que mantenían en tensión al público, Oliva mediante un joystick dirigía la acción de las visuales. A través de cinco escenas animadas y musicalizadas digitalmente, CLON y NWRMNTC sumergieron a los presentes en pantallas de videojuegos de ciencia ficción. Escenarios que albergaban containers y grúas portuarias; habitaciones en donde humanoides se realizaban tomografías; y paisajes de montañas verdes y cielo fucsia fueron algunas de las imágenes de la presentación. Más que un concierto, una experiencia inmersiva.

El dúo chileno integrado por la música y artista lumínica Andrea Gana y el artista visual Marco Martínez fue el primero de la jornada en utilizar la famosa pantalla LED vertical y gigante ubicada en el techo del Palacio Alsina, mostrando una suerte de halo de luz en forma de óvalo estirado que dio comienzo a la presentación de su proyecto titulado NAVAS. A medida que los sonidos deformes dieron paso a otros de naturaleza análogo-digital, las imágenes fueron cambiando. Esferas se movieron por la pantalla al unísono de los golpes de campanas y los sonidos de gotas de agua disparados por Andrea Gana; una especie de “field recordings” ejecutados al compás de las figuradas proyectadas. Cuando los ruidos se volvían agresivos y duros, las imágenes se tornaban de un rojo profundo; cuando se ponían abrasivos, lo que se veía era de color gris ceniza; si la música era más calma, el azul era su mejor acompañante; y si el beat se asomaba de manera irregular, como si se tratase de una máquina averiada, las imágenes se glitcheaban. Todo esto, que se proyectó en el techo, la gente lo apreció mejor recostada en el piso de la sala, una de las tantas formas para disfrutar lo ofrecido en el MUTEK.

La artista audiovisual canadiense Nelly-Eve Rajotte presentó Rückenfigur, un show inspirado en los acantilados de Rügen, una isla alemana en el Mar Báltico. Usando un sintetizador modular y capas de reverberación para generar ondas de sonido llenas de movimiento, Rajotte creó un espectáculo envolvente. Las imágenes aéreas de bosques de pinos nórdicos, a veces en blanco y negro, fueron de la mano con los sonidos graves, rugosos y calcinantes provocados por vibraciones drónicas que impactaron en los cuerpos de los presentes. Membrane, la instalación presentada por Push 1 stop & Wiklow, dúo canadiense integrado por Cadie Desbiens-Desmeules y Michael Dean, seguramente sea muy recordada en esta edición del MUTEK. Se trató de una pantalla de tres metros de tela transparente colocada delante de los dos artistas en la que se proyectaron halos de luces que formaron imágenes abstractas y geométricas, todo en un ambiente oscuro y brumoso gracias al perfecto uso de las máquinas de humo en el escenario. Beats duros y poderosos acompañaron en sincronía los movimientos de las figuras lumínicas tridimensionales que flotaron entre los dos autores, una puesta en escena simple pero impactante que llevó las vibraciones generadas por las ondas sonoras a un extremo.

El DJ y compositor alemán-bulgaro Stefan Goldmann brindó un set minimalista en el que combinó sonidos ambientales y experimentales con pasajes de música techno. El show, que contó con visuales proyectadas en las tres pantallas de la sala a cargo del artista argentino Javier Benjamín, también conocido como Gativideo, se dividió en dos partes. Comenzó introspectivo, a vuelo rasante y con un volumen bajo, para luego transitar por pasajes rítmicos más intensos con golpes de batería agresivos. La velocidad de las imágenes también se aceleró, ya que se pasó de una animación de color rojo intenso similar al de un cardiograma, a figuras abstractas, dinámicas y de colores más vívidos, todo para crear un clima más cercano al de una pista de baile.

El final le correspondió a NONOTAK, el dúo conformado por la ilustradora francesa Noemi Schipfer y el arquitecto-músico japonés Takami Nakamoto. Prescindiendo de la pantalla ubicada en el techo, la presentación se caracterizó por los golpes sonoros penetrantes que fueron acompañados por figuras geométricas monocromáticas proyectadas detrás de ambos artistas. Mientras Schipfer se concentraba en las visuales, Nakamoto, en un gesto que hasta entonces no se había hecho presente en la jornada, arengaba a la gente con sus brazos luego de disparar beats violentos. Cada colisión sonora era acompañada por el headbanging del músico japonés (sus movimientos exaltados provocaron que un momento se le cayera su gorra, que luego pateó con displicencia hacia un costado), quien pareció tener algunos problemas técnicos con el retorno. Luces estroboscópicas y una suerte de IDM intenso fue el plan de cierre para esta primera jornada en el Palacio Alsina.

Play 2 (sábado)

Si en la primera jornada del programa Play el elemento visual fue protagonista, en este segundo día la música fue lo central. Whisky, el dúo integrado por Macarena Fuentes y María Mar Pérez, fue el encargado de abrir la fecha. Fuentes se acercó al micrófono ubicado al frente del escenario, lo tocó con sus dedos para probar si funcionaba y dio comienzo al show. Mientras María Mar Pérez generaba un sonido darkwave de teclados fríos y oscuros, Macarena Fuentes planteaba una pregunta susurrada pero clara: ¿Cuántas mujeres fueron violadas hoy? (How many girls were raped today?). La cantante llevó el mic hacia atrás y luego volvió a acercarse al borde del escenario para seguir recitando, esta vez arrodillada y con dos micrófonos en sus manos, un lamento que luego se convirtió en una afirmación definitiva plasmada también en las visuales producidas por Flor de Fuega (Florencia Alonso): You should be burning… BURNING IN HELL!! Para finalizar, María Mar Pérez dejó las consolas, se dirigió al frente y comenzó un ejercicio de flexión de brazos, con el infierno ya consumado a su alrededor. Un beso entre las dos artistas dio fin a una presentación incendiaria.

El líder de Banda de Turistas, Tomás Putruele, junto a la artista visual Cecilia Checa, brindaron un show climático y bailable, a través de composiciones breves y experimentales. Los suaves golpes a la batería electrónica ejecutados por Putruele se contrapusieron a los ensambles ruidísticos y sintetizados, y junto a las visuales disparadas por Checa de bustos y esculturas griegas (de colores saturados de estética vapowave) que recorrieron las pantallas de la sala, generaron una presentación dinámica, en la que cada pasaje se diferenciaba marcadamente del anterior. Por su parte, el DJ y productor Gustavo Lamas otorgó un show minimal, con una utilización limitada de visuales por parte de VJ Nais (sólo se proyectaron imágenes sobrecargadas en la pantalla más pequeña ubicada detrás del artista) y un sonido prístino y sintético. Los primeros quince minutos fueron ambient y luego comenzaron a entrar los beats. Mientras las imágenes se tornaban repetitivas (a veces aparecía un globo terráqueo girando o un “smiley” símbolo del yin y yang), la música programada iba encontrando variantes. Por un momento se tornó selvática y hacia el final, Lamas disparó con un pad voces femeninas en clave trip hop. Un mensaje en la pantalla indicó el título del set: “Hola humano. Esto es Botwork”. Una formalidad al estilo Kraftwerk.

La presentación de La ruta del opio, el proyecto en el que Melero y Tuñon están trabajando desde hace cinco años, se demoró en comenzar debido a que la puesta en escena requirió no sólo de los teclados y consolas que ejecutaron los músicos, sino también de cámaras que los filmaron de cerca y sirvieron para el trabajo de visuales elaborado por Gabriel Rud. El artista audiovisual, en una suerte de gesto bretchiano, se ubicó al borde del escenario, de espaldas al público, controlando con dos computadoras las imágenes reproducidas en las pantallas. El show se diferenció de los demás porque tuvo como concepto principal la canción y la sensibilidad de las melodías de piano, pero también hubo lugar para el baile con percusiones en clave techno. Dos especies de auras brillantes en las visuales parecieron rodear a los músicos, mientras imágenes de estrellas fugaces se transformaron en copos de nieve que recorrieron las dos pantallas verticales de la sala. La delicadeza de la presentación hizo valer la espera, pese a los murmullos de muchos que no supieron hacer silencio. Un sacrilegio.

Uji, el proyecto del multi-instrumentista Luis Maurette, también supo destacarse en la jornada del sábado por su utilización de sonidos autóctonos e instrumentos de percusión (bombo legüero y congas). A través de las visuales producidas por Ignacio Ayerza, la presentación se basó en una línea rítmica constante que por momentos cayó en pasajes de monotonía y repetición, sólo interrumpidos por las voces sampleadas que el músico disparaba al mismo tiempo que arengaba enérgicamente al público, también en reiteradas ocasiones. Cerró su show tocando una quena entre sonidos experimentales programados, lo que le sirvió para bajar las aguas y crear una suerte de ritual místico para pantallas de celulares. Luego la canadiense Phoebé Guillemot, también conocida como RAMZi, hizo gala de sonidos extraños y una música difícil de calificar que navegó entre el deep house, los ritmos africanos y el dub, entre otros estilos disímiles. Fue una presentación algo accidentada, y es que las creaciones improvisadas de RAMZi parecen estar todo el tiempo a punto de resquebrajarse y caer (cosa que sucedió literalmente con el mouse de su computadora y la zapatilla eléctrica que mantenía todos los cables conectados a su consola). Por momentos parecía perder el control de las secuencias que programaba (las caras de asombro de la canadiense mientras manipulaba las perillas eran elocuentes) pero siempre terminaba encontrando el rumbo y generando nuevos patrones rítmicos. Las visuales de Federico Lamas también jugaron con la idea de la pérdida de control a través de pinturas clásicas intervenidas para que cobren movimientos espásticos (los personajes de La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp, de Rembrandt, sacando la lengua y temblando fueron memorables). Un show extraño y cautivante.

La productora y DJ con base en Montreal, Gene Tellem, dio un show compacto de media hora que dejó a varios con ganas de más. Deep house introspectivo, frío pero no distante que hizo bailar a todos. La simpleza de su música también se trasladó a la puesta en escena: fue el concierto más oscuro de todos, con un uso mínimo de luces e imágenes abstractas reproducidas en la pantalla más chica del escenario a cargo del artista argentino Mati Bianchi. Si los ritmos repetitivos en la música de otros artistas pueden generar aburrimiento y tedio, la canadiense lo transforma en éxtasis y climax, pero de manera paulatina, sin apuros. Sin dudas uno de los puntos más altos del programa Play. Para el cierre de la noche la elegida fue Cora Novoa, productora, DJ y fundadora del sello discográfico Seeking the Velvet. Lo que parecía ser un show íntimo para el disfrute de pocos, se convirtió en un concierto que tranquilamente puede estar en un festival de estadios. Techno, house y melodías de sintetizadores noventosas subieron la energía como en ningún otro show. La española se mostró muy contenta interactuando con el público, al que no paró de arengar en todo momento. Una hora y media de música que no tuvo respiro ni espacio para el relax. Si algunos estaban con sueño, Cora los despertó con una patada de beats a volumen insano. Se despidió formando un corazón con sus manos en el pecho y agradeciendo a todos. Cuando estaba por bajarse del escenario se cayó del mismo y desapareció de la vista de los presentes que se asustaron. De inmediato la asistieron y comprobaron, por suerte, que estaba a salvo y sin lesiones. Un pequeño susto que no opacó una nueva jornada exitosa del MUTEK, un festival que vino para quedarse y seguir creciendo año tras año.

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Lecturas Obligadas

Oldie but goldie: Litto Nebbia en Muestra Música 2019

La vigencia de uno de los artistas más importante del rock argentino en la décima edición de la feria de la música más grande de Sudamérica.

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Los incipientes rayos de sol primaverales se posaron sobre La Rural el sábado 14 de septiembre en el marco de Muestra Música, el multitudinario encuentro que ofreció charlas, clínicas, testeo y museo de instrumentos, pruebas de audio, talleres, transmisiones radiales en vivo y congregó, a su vez, audiófilos, melómanos de diverso pelaje y artistas provenientes de distintos géneros en la jornada de apertura. Más de 180 expositores fueron parte de esta nueva edición que celebró diez años de trayectoria. En ese contexto, en que descollaron Massacre y Miss Bolivia como artistas excluyentes, es importante destacar la vigencia de Litto Nebbia, la leyenda viva del rock argentino.

Junto con otra de las grandes figuras del rock argentino, Ricardo Soulé -voz y guitarra del mítico Vox Dei- y otros músicos, Litto presentó los grandes clásicos y algunos temas guardados para la ocasión luego de una gran actuación de Peteco Carabajal y su banda. La presencia de adultos, jóvenes y niños, que colmaron rápidamente los espacios vacíos y se aprestaron a escuchar y homenajear a los veteranos artistas, dan cuenta de su vigencia y su importancia para el desarrollo de la música popular local en un ambiente de diversidad y solidaridad que no casualmente se convirtieron en valores éticos que guían actualmente los diferentes proyectos estéticos.

En esa misma primera jornada -más exactamente a las 20 horas- en el Auditorio Pabellón Frers, Nebbia presentó su libro titulado Mi banda sonora, una autobiografía en la cual expone reflexiones que en él conviven y que, de cierta forma, lo manifiestan no solamente como un gran músico sino también como una gran persona, cuya nobleza es reconocida tanto por sus pares como por el público. Fiel a las premisas sobre las cuales se sustentó el rock argentino de los ’60 y ‘70, sostiene en su libro que “[…] el objetivo de habitar la Tierra debería ser vivir plenamente, crecer y evolucionar todo el tiempo. Lograr ser una persona noble, tratar de mantener siempre una actitud solidaria y no causarle daño a los demás en ningún momento.”

Los destellos de una gran jornada, signada por la gran cantidad de público que se acercó a La Rural a disfrutar de la gran oferta de propuestas que iban desde la prueba de instrumentos y accesorios, las clínicas a cargo de especialistas, y los shows de artistas destacados, no debería hacernos perder de vista que, en ese mismo marco, brilló (una vez más) uno de los más grandes artistas de la historia de nuestra música popular contemporánea. Tanto su presencia como la de Ricardo Soulé son la voz autorizada que han marcado, desde hace años, el sentido progresivo y experimental, solidario y diverso de la música popular argentina. Muestra Música, por su parte, ha sido (una vez más) el escenario excepcional que los contuvo.

 

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Editorial

“Fuerza Natural”: un viaje en dos dimensiones

Recorrido por el último disco de Gustavo Cerati que cumple 10 años.

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Luego de un año de descanso tras haber encarado al mando de Soda Stereo una gira con la que recorrió nueve países, Gustavo Cerati estaba listo para dedicarse de lleno a su quinto álbum de estudio como solista. La necesidad de bajar la adrenalina de lo que fue la vuelta a los escenarios de la banda más importante de Latinoamérica se conjugó con la madurez de la llegada de sus 50 años, dando como fruto a Fuerza Natural.

Con una fuerte presencia de guitarras acústicas y de mandolinas que transitan entre el rock y el folk, se reinventaba una vez más. Pero la innovación traspasaba lo estrictamente musical: la propuesta era realizar un disco conceptual. De esta manera, la recurrente idea de viaje se plasmó en tres ejes: en la letra de las trece canciones, en la forma en que estas fueron ordenadas como una suerte de secuencia narrativa y en la estética de los videos de “Déja Vu” y “Rapto”.

La estadía por varios meses en su chacra de José Ignacio lo conectó con las nociones de espacio, lugar, tiempo y naturaleza que fueron el disparador clave para la composición. Pero Gustavo no sólo aspiraba a que los oyentes sintieran que transitaban una ruta al escuchar los temas sino que esta era además su forma de poner en palabras y melodías la travesía interior que se encontraba emprendiendo.

Con el lanzamiento de “Deja vu” –primer corte de difusión editado el 20 de julio de 2009- el artista volvía a sorprender a sus seguidores con un sonido vibrante y una letra propia de su lírica, lo que resultó ser un adelanto más que prometedor de su nuevo trabajo. La incógnita fue develada el 1 de septiembre, fecha en la que el LP salió a la venta alcanzando rápidamente la distinción de disco de platino y demostrando que las expectativas -tanto de los fanáticos como de la crítica- habían sido colmadas. El diseño del booklet hacía claras referencias a lo esotérico, la astrología, la numerología y lo cósmico, tópicos que también atravesarían los lyrics.

El 5 de noviembre se estrenó “Rapto”, segundo sencillo que fue catalogado como uno de los favoritos gracias a su impecable riff y a su estribillo pegadizo. Asimismo, la historia que Gustavo se planteaba contar ya estaba siendo relatada a nivel visual. Los videos de ambos temas, dirigidos por Andy Fogwill y filmados en paisajes desérticos del norte argentino, dejaban ver un entrelazamiento entre sí. En los dos casos, la protagonista era una misteriosa caja de madera de la cual asomaban unos rayos de luz por agujeros en sus costados y que Gustavo buscaba proteger. ¿Sería portadora de la mismísima fuerza natural? Quizás la respuesta a esta pregunta se encuentre en el video de “Magia”, tercer single que fue comunicado a la prensa el 22 de abril de 2010 pero cuyo clip nunca se dio a conocer. Sólo restaba que Gustavo aprobara los últimos detalles para su divulgación cuando, el 15 de mayo de ese año, cayó en el estado de coma del cual nunca se despertó.

El otro video que se rodó pero que tampoco fue compartido es el de “Cactus”. Con el acuerdo de difundir el material sólo con su consentimiento, el mismo quedó disponible únicamente para su círculo cercano. Así, el proyecto de Cerati y de Fogwill de que el producto final fuera una road movie nunca pudo concluirse.

El último concierto masivo que el músico dio en Argentina fue en el Club Ciudad de Buenos Aires, el 20 de diciembre de 2009, luego de ser pospuesto por a una fuerte tormenta. Jugando con el nombre del disco y con el de uno de los temas, dijo: “Lamento lo de la lluvia de ayer, pero la fuerza natural debe ser respetada, si no se viene el desastre”. Con un setlist que repasó de punta a punta el flamante álbum, no faltaron clásicos como “Te llevo para que me lleves”, “Crimen”,” Adiós”, “Puente”,” Lago en el cielo” y la joya sodera “Zona de promesas”.

Los múltiples reconocimientos que logró el CD llegaron en el transcurso de 2010. Ganó todas sus nominaciones a los premios Carlos Gardel junto con la estatuilla de oro, obtuvo una Musa en la categoría “Rock en Español” de los Premios mexicanos OYE y fue galardonado con tres Grammy Latinos en las ternas de “Mejor álbum de rock”, “Mejor diseño de portada”  y “Mejor tema de rock” por “Deja vu”.

Posteriormente a la tragedia ocurrida nueve años atrás, “Fuerza Natural” -que desde un primer momento se consideró como la muestra de un Cerati más íntimo y adulto- se vio envuelto en un halo de misticismo. En el último tiempo, el cantante había demostrado un gran interés por la filosofía maya que fue muy influyente para la arquitectura de este trabajo. Así es como en la letra de “Numeral” -pista oculta- menciona una serie de situaciones relacionadas con números, cerrando con la frase: “Trece, paré de contar”. Dicha expresión hace referencia a que los mayas enumeraban hasta este dígito, coincidiendo con el hecho de que esa es la cantidad de tracks del LP y de que el último recital -brindado en Caracas- era el decimotercero de la primera parte de la gira.

Más allá de que estas particularidades fueron vistas como una especie de premonición, el propio Gustavo se había encargado meses antes de dejar en claro que todavía estaba lejos de finalizar su carrera. En la grabación del material promocional del álbum, aseguró: “Si yo me retirara ahora, en este momento, no creo que sea muy factible pero supongamos que sí, me iría contento por Fuerza Natural”, dejándonos la certeza y la tranquilidad de que su última producción contribuyó notablemente a enaltecer, aún más, su ya consolidada realización profesional y a enriquecer su búsqueda personal. “Nada me importa más que hacer el recorrido, más que saber adónde voy”, sentenciaba y con ello nos regalaba una de las líneas más inspiradoras de su prosa.

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