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Pink Floyd – The Piper at the Gates of Dawn: la más grande joya psicodélica

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Por Alfredo Rosso

Editado: Agosto 1967
Productor: Norman Smith
Grabado en: Abbey Road Studios, London

 

pink-floyd-piper-at-the-gates-of-dawn-frontAparecido en pleno auge de la psicodelia inglesa, el álbum debut de Pink Floyd es uno de los discos emblemáticos de la historia del rock y marcó el cenit del genio creador de Syd Barrett. Antes de adentrarnos en el álbum en sí, es bueno recordar algunos detalles del nacimiento de la banda. Si bien la prehistoria del grupo puede rastrearse al circuito universitario de Cambridge. Pink Floyd adquiere su forma definitiva tras mudarse sus músicos a Londres. Ya para 1966 la alineación se estabiliza con Roger “Syd” Barrett en guitarras y voz; Roger Waters en bajo y voz; Rick Wright en teclados y voz y Nick Mason en batería y percusión. Como tantas otras bandas de la época, habían comenzado tocando estándares de rhythm and blues estadounidense como “I’m a king bee”, el tema del bluesman Slip Harpo que integró su primera cinta demo, y también covers de bandas británicas clásicas de los ’60, como los Beatles. Poco a poco, sin embargo, Pink Floyd fue modelando un sonido propio, con temas compuestos en su gran mayoría por Barrett. Canciones con melodías bien concebidas, que a menudo se dilataban en extensas improvisaciones instrumentales.

Al promediar 1966, Pink Floyd figuraba ya entre los grupos más populares de la creciente escena psicodélica londinense. Sus shows en el UFO y otros clubes de la capital inglesa atraían cada vez más fans, que contemplaban extasiados los juegos de luces y entraban en trance con las extensas improvisaciones instrumentales del cuarteto. En marzo de 1967 Floyd consigue un contrato de grabación con el sello EMI y graba su primer simple, “Arnold Layne“, con producción de Joe Boyd, un estadounidense radicado en Inglaterra, que sería clave en el renacimiento del folk-rock británico a través de sus trabajos con Incredible String Band, Fairport Convention y Nick Drake, entre otros.

La letra hablaba de un personaje que se viste de mujer y sale de noche a robar ropas de los tendederos suburbanos. El tema del transvestismo aún era tabú para la sociedad inglesa de los 60 y la BBC no tardó en prohibir su emisión radial, dándole al simple una cuota extra de publicidad. El segundo simple de Pink Floyd, “See Emily Play”, nació de un show multimedia llamado Free Games For May en el que Pink Floyd tomó parte. La intrigante protagonista puede haber sido inspirada en parte por Emily Kennett, una presencia habitual en los eventos del underground londinense.

El flautista a las puertas del alba

Impulsado por la aceptación de sus dos singles, Pink Floyd entró en los estudios Abbey Road, para grabar su primer álbum con Norman Smith, un discípulo del productor de los Beatles, George Martin. A todo esto, en el estudio de al lado, John, Paul, George y Ringo grababan Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band y se comenta que Paul McCartney se asomó alguna vez a chequear las sesiones de Floyd y dio su visto bueno a lo que escuchó. La mayor parte del material de The Piper At The Gates of Dawn fue compuesta por Syd Barrett en un período particularmente prolífico de quien por entonces era el principal referente de la banda. Pronto las presiones de la fama y el uso habitual del LSD, desgastarían su mente, pero en este álbum debut de Pink Floyd, Syd aún sostenía firmemente las riendas creativas del grupo.

El afecto de Barrett por los cuentos infantiles se revelaba ya desde el título, puesto que The Piper at the Gates of Dawn tomó su nombre de un capítulo del libro “The Wind in the Willows”, de Kenneth Grahame. El álbum comienza con “Astronomy domine”, supuestamente inspirado por el primer “viaje” de Barrett con LSD, que le produjo la sensación de estar suspendido entre los planetas Júpiter y Venus. No obstante, la canción es bastante más compleja; una notable proeza de la imaginación que evoca la sensación de asombro y a la vez de terror de un astronauta enfrentado por primera vez al gran espectáculo del cosmos.

El intrigante “Lucifer Sam“, con su clima musical misterioso, nació como “Percy the rat catcher” y hasta se pensó en transformarlo en un film de media hora de duración. En el argumento original, Lucifer Sam era el gato siamés que acompañaba a su colega felino Percy en sus cacerías de ratones. El modelo fue Elfie, el gato que Barrett tenía en su elegante departamento de Cromwell Road, conseguido con los primeros frutos de la fama. La frase “Jennifer Gentle, sos una bruja” es una referencia a la entonces novia de Barrett, Jenny Spires, y la enigmática frase “tú eres el lado izquierdo /  él es el lado derecho” alude probablemente a las diferentes funciones de los dos hemisferios del cerebro, un tema candente en los artículos de psicología de la época. El tema muestra, además, a la guitarra de Barrett en toda su originalidad, con un uso creativo del efecto de eco.

Mathilda Mother“, evocaba un cuento para la hora de dormir y se basaba en el libro Cautionary Tales del escritor Hilaire Belloc.“Había un rey que gobernaba la comarca / su majestad tenía el control / y con ojos de plata / el águila escarlata / arrojaba plata sobre la gente…”   “Oh, mamá, cuéntame más” respondía el coro, como si fuese un niño deslumbrado e impaciente, deseando que el cuento no terminase nunca. De manera similar, “The Gnome” remitía al Señor de los Anillos, de Tolkien, con sus imágenes fantásticas acerca de gnomos y genios de un mítico reino subterráneo. Otra canción asociada a un cuento infantil es “The Scarecrow”. La escritora June Wilson escribió un libro con el mismo título y un argumento similar: un espantapájaros que se siente triste porque le gustaría que su vida fuese más interesante, pero al final cobra conciencia de que no se puede mover y se resigna a su suerte.

Por su parte, “Flaming“, tenía esa inocente picardía de la niñez; una probable alusión a la propia infancia de Barrett y a sus juegos con su hermana Rosemary en Cambridge, la ciudad natal de ambos. Abundan las referencias a la naturaleza, a las flores y al campo abierto, temas recurrentes en las letras de Syd.

El apogeo de la psicodelia coincidió con un interés por el misticismo y las disciplinas filosóficas de la antigüedad y uno de los textos que se consultaban como guía era el “I Ching”, el célebre Libro de los Cambios chino, de 5000 años de edad. Es un importante elemento en la filosofía taoísta y confucionista y se usa como un horóscopo poético de profecías. Buena parte de la letra de “Chapter 24” proviene, justamente, del capítulo 24 del libro: “Todo movimiento se realiza en seis etapas/ y la séptima trae el retorno / el siete es el número de la luz joven / se forma cuando la oscuridad se incrementa en uno.”

Cuando analizamos The Piper at the Gates of Dawn es importante recordar que, si bien Syd Barrett era un componente clave del primer Pink Floyd, no era todo el grupo. La contribución del órgano de Rick Wright resultó fundamental en la creación de la atmósfera psicodélico-cósmica de los temas. En esta etapa, Wright compartía la parte vocal con Syd en varias canciones, un aporte considerable a la química tan especial del disco. Nick Mason sumaba su buen gusto a través de varias sutilezas percusivas y Roger Waters, además de su rol de bajista, aportó a la composición. Roger escribió “Take thy stetoscope and walk“, un extraño relato acerca de un médico, cuyo núcleo gravitatorio se halla en la furibunda zapada que se desata en centro del tema. El intrigante “Pow. R Toc. H” lleva la firma de los cuatro músicos, pero nació también de una idea de Waters: en el código interno del ejército inglés de la Primera Guerra Mundial, el “Toc H” era un casino donde, al entrar, los rangos eran pasados por alto y oficiales, suboficiales y soldados se trataban, por un rato, como iguales.

Pink Floyd tuvo que hacer algunas concesiones en este primer álbum con respecto a sus actuaciones en vivo –sobre todo en la duración de las canciones- pero hubo una composición que quedó casi tal cual la tocaban sobre el escenario, como una declaración de principios. “Interstellar Overdrive” duraba quince minutos y podría definirse como una excursión musical por los pasillos del cosmos. Según la leyenda, fue concebida cuando Peter Jenner, el manager del grupo, intentó transmitirle a Barrett la tonada de una canción que tocaba el grupo norteamericano Love, que resultó ser “My little red book“, de Burt Bacharach y Hal Davis. Al tratar de replicar Syd lo que tarareaba Jenner, surgió el riff principal de “Interstellar Overdrive”.

Piper terminaba con “Bike” –Bicicleta-, otra de esas pequeñas viñetas con las que Barrett aludía a cosas simples con una mezcla de sencillez y excentricidad. En el futuro las cosas no serían sencillas, sin embargo. El colapso de la mente de Syd motivaría su aislamiento del resto del grupo y finalmente su reemplazo por su viejo amigo, David Gilmour. The Piper at the Gates of Dawn, quedó como testimonio de su pico artístico y sigue brillando con igual intensidad a casi medio siglo de su aparición, como en aquel ya lejano día de agosto de 1967 en que vio la luz del día por primera vez.

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Linea de tiempo

Algunos álbumes contemporáneos de The Piper at the Gates of Dawn.

The BeatlesSgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band
The Rolling StonesTheir Satanic Majesties Request
The KinksSomething Else
Procol Harum: Procol Harum
Traffic: Dear Mr. Fantasy
The Jimi Hendrix Experience: Are You Experienced
Cream: Disraeli Gears
Donovan: A Gift From a Flower to a Garden
Jefferson Airplane: Surrealistic Pillow
The Byrds: Younger than Yesterday

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El misterioso artista británico que inspiró al rock

¿Qué tienen en común Graham Coxon, Kurt Cobain, Jack White, Beck, PJ Harvey, Kylie Minogue y REM? La admiración por el artista inglés de culto Billy Childish.

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En el año 2002, los White Stripes fueron invitados al programa norteamericano Top of the Pops. La banda propuso invitar a un oscuro artista inglés para que pintase en vivo sobre el escenario mientras ellos tocaban su reciente hit “Fell In Love With A Girl”. Los productores del programa se rehusaron y Jack White apareció frente a las cámaras con un nombre escrito en su antebrazo: “B CHILDISH”. El pequeño escándalo no le llamó a la atención a Billy Childish, un polifacético autor anglosajón, que se mostró poco interesado en el dúo de garage rock de Detroit.

Años más tarde, Childish los criticaría abiertamente, refiriéndose a Jack White como un fiasco que intentaba ser un “pop star” en vez de preocuparse por hacer música. Los White Stripes respondieron a través de su sitio web, acusando a Childish de plagiarlos. Billy Childish respondió con una carta abierta, acusándolo a Jack White de estar “celoso” y resentido por la falta de reciprocidad de Childish frente a su admiración por él.

Este incidente fue el último en una larga serie de roces entre Childish y el mundo del espectáculo. A lo largo de su carrera, que comenzó a principios de los años ochenta, diversas estrellas pop-rock han expresado su admiración por Billy y él se ha encargado de ignorarlos (y de vez en cuando, ofenderlos) a todos: Kurt Cobain, Kylie Minogue, los miembros de Fugazi y REM, Beck, Polly Harvey, entre otros, han señalado al artista de Chatham por su influyente obra. El único que fue medianamente exitoso en conseguir su atención fue Graham Coxon: publicó dos LPs de The Buff Meadways (una de las muchas bandas que formó Childish) a través de su sello discográfico Transcopic, logró tocar en vivo con la banda para un registro de la canción “Dawn Said” en el disco en vivo “The Xfm Sessions” (2003). Según cuenta Childish, Graham Coxon le pidió perdón al artista por “estar en una banda comercial.

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En los últimos 40 años, Billy Childish ha lanzado más de 100 longplays, participando en 15 bandas diferentes, así como ha escrito numerosas e inconseguibles fanzines de circulación underground, varias decenas de libros de poesía y siete novelas. Su trabajo es mayoritariamente autobiográfico, destacando su difícil relación con su padre (que fue preso por narcotráfico) y el abuso sexual que sufrió en su infancia por parte de un amigo de su familia. Childish también ha traducido libros del controvertido escritor francés Louis-Ferdinand Céline al inglés y es propietario de Hangman Books y Hangman Records, a través de los cuales publica sus obras y también edita a numerosos escritores y músicos locales de Chatham, la ciudad de Kent (Inglaterra) donde ha pasado toda su vida.

Childish no terminó el colegio secundario y es disléxico, un rasgo de su personalidad que deja notar en sus escritos, plagados de incorrecciones ortográficas y gramaticales. Trabajó un tiempo como albañil y, según cuenta la leyenda, un día decidió golpearse la mano contra un martillo al grito de “¡Nunca volveré a trabajar!”. Desde entonces, Childish se dedicó a cultivar su carrera como artista, implicándose en todos los rubros posibles. Ingresó a la Saint Martin’s School of Art pero fue expulsado por mal comportamiento (según él, fue expulsado por ser un inglés vulgar sin educación de elite).  Sus primeros roces con el mainstream fueron a través de su prolongada relación con la artista Tracey Emin, con quien mantuvo una serie de diferencias artísticas que lo llevaron a fundar el movimiento “stuckista” (Stuckism) del cual formaría parte por un par de años para luego alejarse por diferencias filosóficas con el resto de sus miembros. El lema que Childish concibió para los stuckistas era: “Los artistas que no pintan no son artistas”. El objetivo: abandonar el arte conceptual de los Young British Artists e iniciar una etapa de “remodernismo” que insertase valores espirituales perdidos en el arte. La filosofía artística de Childish puede resumirse en un individualismo voluntarista propio del liberalismo del Siglo XIX, con un fuerte optimismo (exagerado para sus pares) a la hora de pensar las capacidades creativas y emancipadoras del individuo humano.

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Esta postura anti-posmoderna, sumada a cierta misoginia en sus escritos y canciones y la actitud “anti-comercial” han convertido a Billy Childish en una figura incomoda que al mismo tiempo despierta una persistente fascinación en jóvenes artistas anglosajones. Su primer novela autobiográfica (My Fault, 1996) es su obra más sencilla de conseguir, aunque no ha sido traducida al español (únicamente se ha editado una versión de “Cuadernos de una juventud al desnudo”, su segunda novela). En ella, Childish relata crudamente su difícil infancia, con una escritura de rasgos beat e influencias de Céline y Dostoievsky.

Childish es un hombre perdido en el tiempo. No es un hipster ni un ludista, pero tampoco está particularmente interesado en abrazar al siglo XXI. Su obra y figura son una invitación abierta al descubrimiento. La dificultad de encontrarlo, a pesar de que buena parte de su discografía está disponible en Spotify, es tan solo el rasgo que lo hace más interesante de investigar.

Billy lleva años, según se dice, escuchando únicamente música de meditación. Se enamoró del punk-rock a través de los Sex Pistols, The Clash y The Jam. Fue seducido por el blues y el rockabilly, y con el tiempo se ha alejado de los escenarios porque le molesta la “creciente separación entre el público y los artistas” así como los sistemas de sonido contemporáneos.

Billy Childish es un artista profundamente inglés, aunque quizás esté fuera de lugar en la Inglaterra de este milenio. Los rockstars que lo admiran, y la gigantesca máquina mediática montada en torno a ellos, parecen preocupados y obsesionados por esta situación. Él no se da por aludido.

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Las bandas más relevantes del rock argentino de los primeros años ’70

En el marco de un contexto histórico represivo y violento, bandas como Pescado Rabioso , Sui Generis, Aquelarre, Calor Humano, Tótem, La Cofradía de la Flor Solar y Orion’s Bethoveen, protagonizaron la resistencia del rock argentino y marcaron a toda una generación. (Parte I)

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A finales de los ’60, la cultura rock argentina comenzaba a consolidarse entre los jóvenes. Cantar en castellano, usar el pelo largo y denunciar el ethos burgués, basado en el consumismo y asociado a los adultos, fueron sus marcas distintivas.

Con la separación de Almendra, Los Gatos y Manal -las tres bandas más destacadas de la primera etapa- se abrió un nuevo ciclo en el cual el rock argentino atravesó una serie de cambios estéticos que, al calor de las transformaciones ocurridas a nivel mundial, se acercaron a otros géneros de la música popular, como el jazz y el folklore, y en otros casos, se endurecieron y volvieron más pesados.

A continuación presentamos la primera parte de un repaso por las principales bandas que se fueron gestando bajo un clima represivo y violento, en el cual irrumpieron las organizaciones armadas -como ERP y Montoneros- como respuesta a un sistema político autoritario, encarnado en una dictadura que se extendió hasta 1973. Luego de un breve período democrático, con la muerte del presidente Juan Domingo Perón, el espiral de violencia va a encontrar su parangón en 1976.

Pescado Rabioso

Tras la separación de Almendra en 1970, Luis Alberto Spinetta fundó Pescado Rabioso, acompañado por el baterista Black Amaya y el bajista Bocón Frascino. El sonido se inclinó hacia el hard rock y el blues, y grabaron tres discos de estudio. El trío se transformó, posteriormente, en cuarteto con la incorporación del teclista Carlos Cutaia, y David Lebón sustituyó a Frascino. El famoso álbum Artaud, de 1973, fue lanzado bajo el nombre de Pescado Rabioso aunque se trató de un trabajo solista de Spinetta ya que, para entonces, el grupo ya se había disuelto.

Aquelarre

Otros dos ex Almendra, Rodolfo García (batería y voz) y Emilio del Guercio (bajo y voz), conformaron Aquelarre junto a Hugo González Neira en teclados y voz, y Héctor Starc en guitarra y voz, en 1971. Durante aquellos años, editaron cuatro discos, en los cuales se puede apreciar un poderoso rock que surcaba los aires de blues, con riffs estridentes y pasajes experimentales. Luego de una gira por España en 1975, la banda se despidió en el Luna Park en 1977.

Color Humano

El guitarrista Edelmiro Molinari, el otro ex Almendra, fundó el trío Color Humano a finales de 1971. La primera formación contaba con Rinaldo Rafanelli en bajo y David Lebón en batería. Con la partida de este último hacia Pescado Rabioso, en 1972, el baterista Oscar Moro ingresó en su reemplazo. Si bien es cierto que navegaron por los mares del hard rock y el blues, el sonido de Color Humano se distingue por ser de carácter más progresivo y experimental. Hasta su disolución, en 1975, la banda editó tres discos de estudio.

Sui Generis

El dúo formado por Charly García (piano, guitarra acústica y voz) y Nito Mestre (flauta, guitarra acústica y voz) tuvo su origen en 1969. A pesar de haber contado con músicos de la escena del momento que los acompañaron en vivo y en las grabaciones, fue esa formación esencial la que determinó el estilo de sus composiciones. Editaron tres discos de estudio más el famoso recital en vivo, Adiós Sui Generis (en tres volúmenes), grabado en el Luna Park en 1975. A diferencia de muchas bandas de la época, Sui Generis tenía una estética más suave y delicada.

La Cofradía de la Flor Solar

La Cofradía de la Flor Solar fue tanto una comunidad de artesanos hippies de La Plata como un conjunto de rock psicodélico formado por los mismos integrantes. Estuvieron activos a fines de los ’60 y principios de los ’70; sin embargo, el desgaste de la vida comunitaria y el aumento de la represión provocó su disolución en 1971. Su importancia radica en que, en los años posteriores, sus ex miembros pasaron a engrosar filas de destacados conjuntos La Pesada del Rock and Roll, Punch y, fundamentalmente, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

Tótem


Totem fue, en rigor, una banda uruguaya que existió a comienzos de la década, pero tuvo una influencia significativa en el circuito porteño. Muchos críticos se refieren a su música como un candombe-beat (una mezcla de ritmos originarios del candombe con música pop y rock).​ El grupo estaba conformado inicialmente por Rubén Rada, Eduardo Useta, Enrique Rey, Mario Chichito Cabral, Roberto Galletti y Daniel Lobito Lagarde. En sus tres años de duración, editaron tres discos de estudio y buena cantidad de simples.

Orion’s Bethoveen


Oriundos de Villa Bosch, Orion’s Beethoven se formó en 1969 y comenzó con sus primeros conciertos al año siguiente. Fue una de las primeras bandas argentinas en intentar fusionar el rock con elementos de la música clásica. Bajo ese nombre y formación editaron dos discos, en 1973 y 1977. Posteriormente, tras algunos cambios, se inclinaron finalmente más hacia el hard rock, dejando de lado el virtuosismo de los años ‘70 y rebautizándose simplemente como Orions.​

 

 

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Nardwuar: Periodismo que combina lo mejor de la época

Desde la plataforma de vídeo más vista en el mundo se presenta un modelo de periodismo musical que sale del eje de lo estético y gira hacia lo paródico, para redefinir lo cool en modo vintage.

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John Ruskin es un canadiense de Vancouver que desde hace unos años viene transformando y reinventando el formato de la escena del periodismo musical.  Bajo el pseudónimo de ¨Nardwar¨, en su canal de YouTube, publica entrevistas en las que desafía a una banda de rock de turno a una serie de preguntas histriónicas, entusiastas y con un remarcado fanatismo delineado en la materia del revisionismo.

Alguna vez se enfrentó a The Strokes, con sus actitudes cool, sus ¨You know, it´s like, man¨, y sus cervezas y cigarrillos en un día de sol neoyorkino; otra fue el turno de los los Arctic Monkeys, en una atmósfera londinense, de noche y con la inocencia de Alex Turner quien respondía la pregunta de rigor ¨-Where are you from?  Sheffield -From? – Engl-Sheff-Uhm- ARCTIC MONKEYS! ¨.

También por esa instancia pasó la banda autora de “Lonely Boy”, The Black Keys, y unos jóvenes y tímidos White Stripes. Lo mismo que sus semi tocayos centenialls, The Strypes, quienes como todos los anteriores supieron apreciar a este personaje construido con una boina escocesa y un micrófono, que a primera vista podría ser tildado de insoportable pero que en realidad es tan genial como genial y gracioso.

Nardwar es un viaje hacia los orígenes e influencias del rock de las bandas y artistas que hoy rompen parlantes en todo el globo. En las entrevistas nunca faltan los regalos como vinilos, posters, álbumes y memorabilia difícil de conseguir, el saludo final “DOO DO DO LO DO¨ ¨DO DO”, o la foto donde él se queda posando mientras los demás no saben qué hacer y se ríen, se caen, se mueven, o se van.

Ruskin cuenta con un bagaje de conocimiento musical y un estudio retrospectivo que no solo instruye a los fanáticos, sino que sorprende a las mismas bandas que entrevista. Como dijo Julian Casablancas en una de sus conversaciones: ¨How the fuck do you know that man?!¨

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