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Peter Saville, la leyenda detrás de las tapas de los discos de Joy Division y New Order

Conocé al artista que diseñó el arte de las portadas de “Unknown Pleasures” y “Power, Corruption & Lies”.

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Conocé al artista que diseñó el arte de las portadas de “Unknown Pleasures” y “Power, Corruption & Lies”.

Peter Saville, es un diseñador gráfico inglés nacido en Mánchester, quien junto con Tony Wilson, Rob Gretton, Martin Hannett y Alan Erasmus, fue uno de los dueños de Factory Records, sello discográfico fundado en 1978 que trabajó con bandas como Happy Mondays, Joy Division y A Certain Ratio. Este visionario, no se limitó solo a la producción discográfica, sino que también diseñó reconocidas portadas de diversos álbumes, entre los que se encuentran “Unknown Pleasures”(1979) y “Closer” (1980) de Joy Division, como “Blue Monday” y “Power, Corruption & Lies” (1983) entre tantos otros.

Desde sus inicios, el mancuniano tuvo una visión para los diseños muy innovadora y distinta a lo que se acostumbraba a ver en tapas de discos o singles en esa época. Sus influencias contemporáneas, minimalistas o el uso de las imágenes más ocurrentes, como la elección de la obra de Bernard Pierre Wolff (foto de un detalle de la tumba de la familia Appieni situada en el cementerio Staglieno de Génova) usándola de la forma más perfecta en su tapa, para intentar expresar lo que se siente al escuchar el icónico álbum “Closer”.

El diseñador presentará a fines de Junio, una exposición fotográfica en su famosa ciudad natal, la cual lleva el nombre “True Faith”, que se estrenará en el marco del Festival Internacional de Manchester. El programa de la presentación, busca destacar la influencia de gran alcance que dos bandas tan icónicas de Manchester como Joy Division, y su posterior formación New Order, han tenido sobre el arte visual en la historia. Junto con esta leyenda, se presentaran obras de varios artistas contemporáneos como Jeremy Deller, Liam Gillick, Barbara Kruger y Raf Simons.

Seville dio una entrevista al medio Another Man donde habló de sus experiencias con las bandas y explicó sus más íntimos sentimientos sobre sus trabajos.

Hay una sensación sobre la música de Joy Division que es visualmente inspiradora”, reflexiona Saville sobre los sonidos post-punk famosos de Ian Curtis, Bernard Sumner, Peter Hook y Stephen Morris. “Para mí los dos álbumes se relacionan con dos sentimientos polares, que tenía de haber crecido en Manchester. Unknown Pleasures (1979) conjura las luces de yodo en un paso inferior húmedo: la ciudad del siglo XX. Y Closer (1980) es la catedral de renacimiento gótico; Eran los oscuros molinos satánicos, la Jerusalén del norte industrial.” ¿Cómo definir de mejor manera y con palabras tan justas a esta ciudad, que dio a luz tanta música y arte?
En cuanto a Unknown Pleasures, disco que lleva una de las tapas más conocidas y tan simples como complejas en la historia de la música, dijo que la onda famosa (tomada de la enciclopedia de Cambridge de la astronomía) fue dada a él por la misma banda; “Seguí una cuadrícula muy simplista de diseño porque yo era inexperto. Permanecí dentro de los parámetros de confianza en mí mismo y mi gusto personal“. Sin embargo, Closer fue su propio concepto desde el principio. “Cuando la banda vino a mi estudio de Londres, me preguntaron si tenía algo que mostrarles. Bajo presión, saqué algunas fotos que había visto en una revista de fotografía. Yo no sabía acerca de la dirección más triste que estaban tomando y no esperaba que respondieran a las imágenes, pero lo hicieron y muy atentamente. Se reunieron alrededor y escogieron la fotografía de la tumba en Génova. Un mes más tarde, Ian murió y de repente la portada adquirió un nuevo significado. Hubo mucha discusión sincera sobre si seguir adelante, pero decidimos honrar la decisión colectiva”.

Luego de que Curtis se suicidara, y el resto de la banda decidiera formar otro grupo bajo un nuevo concepto y nombre, y hasta con un nuevo miembro (Gillian Gilbert), Saville se sorprendió. “Tenía tanto respeto por su coraje para volver a formarse. Se reinventaron completamente a sí mismos y a la forma de la música moderna. Su confluencia de rock y música de baile secuenciada era algo que no había ocurrido nunca antes“. A lo largo de la década siguiente, la banda pasó a romper las fronteras sónicas con cada nuevo álbum. Los diseños de Saville fueron igualmente de innovadores y variados como el sonido de los LPs -desde “Blue Monday” siguiendo por las flores de Henri Fantin-Latour para “Power, Corruption & Lies” hasta las imágenes de los miembros de la banda para “Low Life”- inspiradas en la trayectoria progresiva del grupo. “Ellos eran como avatares, no sólo para otros músicos, sino también para diseñadores de moda, artistas, fotógrafos y diseñadores. Llevaban una antorcha que iluminaba el camino, lo cual, ahora que lo pienso, es profetizado por la imagen en su primera portada, “Ceremony”, ¡el sabueso de la verdad, portando una antorcha!”

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#EspecialLollapalooza: Rosalía

Su música y producción escénica mezcla flamenco y lo urbano sin prejuicios y mucho talento. Una de las presencias del próximo Lollapalooza Argentina que hay que mirar de cerca.

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Rosalía tiene 25 años, nació en Barcelona y es la dueña de las conversaciones, las listas de streaming en España, de cuatro Latin Grammy y viene a conquistar el resto del mundo.

Su segundo disco “El Mal Querer” salió a la venta el 2 de noviembre y se ha convertido en escucha obligatoria. Es una fusión de flamenco, trap, R&B y música urbana matizada con mil pequeños apuntes como motores, ruido de metal, recitados, palmas y un uso inteligente del vocoder, que en este caso no viene a disimular falencias sino a sumar elementos a la narración.

Es un disco conceptual, basado en un libro de siglo XIV llamado “Flamenca” de autor anónimo que narra una historia de amor, celos, infierno y resurrección, en el que cada capítulo es representado por una canción. Entre otras particularidades, participa Rossy de Palma recitando un texto y se samplea “Cry me a River” de Justin Timberlake.

 

MALAMENTE” el primer single se lanzó en Mayo, se ve y escucha así

En Julio se lanzó “PIENSO EN TU MIRÁ” y Rosalía junto al talentoso equipo que eligió lo hizo otra vez.


¿Qué podemos esperar de su presentación en vivo? bailarines, carisma, cuero, plumas, uñas esculpidas larguísimas y zapatillas urbanas con una puesta en escena que nada tiene que envidiar a Beyoncé

 

En marzo de este nuevo año estará en el Lollapalooza Argentina y sería muy bueno que haga un side show para ella sola, que bien lo vale.

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#EspecialLollapalooza: Interpol, Everything is wrong (again)

Interpol es una banda neoyorkina etiquetada como indie rock o post punk, sin embargo, pese a que estos rótulos le quedan cómodos no la describen en su totalidad.

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La banda se formó en 1998, está integrada por  Paul Banks, Daniel Kessler y Sam Fogarino, su nota distintiva es la destreza para narrar el lado opaco de las relaciones humanas, el desamor y la apatía.

El primer trabajo los posicionó como herederos sonoros de Nirvana y sucesores de la métrica angustiante de Joy Division. La voz grave de Banks y el carácter depresivo de su poética exaltan el paralelo con los mancunianos, no obstante, hay una frialdad en las letras de Interpol que los inscribe en la finura del film noir antes que en el desaliento suicida.

El debut, en el sello Matador acontece con Turn on the Bright Lights (2002), lo suceden Antics (2004), Our Love to Admire (2007), Interpol (2010), El Pintor (2014) y su última producción Marauder (2018) lanzada en México, ciudad en la que Banks vivió en la secundaria.

Marauder fue grabado con la banda tocando en vivo para recuperar el efecto visceral del crudo, para recoger la potencia de la sinergia o bien para huir de la trampa de las posibilidades de un estudio como les gusta explicarlo. El productor Dave Fridmann, quien trabajó con The Flaming Lips, Weezer, Café Tacuba, MGMT y Tame Impala, entre otras bandas, fue quien propuso este desafío. La búsqueda es obtener novedad sin perder los rasgos identitarios, innovar sin resignar las marcas de estilo, superar la pérdida de una pieza clave como Carlos Dengler quien dejó la banda en 2010.

El clima lóbrego, la complejidad del deseo y la insatisfacción son solo algunos de los elementos de la dialéctica de Marauder. “If you really love nothing” se esfuerza en parecer gentil, coquetea con el pop pero se detiene en sus márgenes como turista ocasional, tan enigmático como la sonrisa de Kristen Stewart. Es probable que esta sea la síntesis del disco, ese estado de necesidad más que el logro efectivo de una ruptura.

Según Banks, el merodeador es un personaje que asomó durante la composición de algunos temas, su alter ego. La justificación es, cuanto menos, perturbadora. En la foto de portada, Elliot Richardson, Fiscal General de Nixon padece la soledad post renuncia con la que se lo castiga por negarse a despedir al fiscal Cox quien investigaba el escándalo Watergate. Más que un merodeador es un disidente, excede incluso la honestidad que reivindica Banks.

A mitad de año, Marauder se dio a conocer en un mural del DF mexicano donde apareció como esos hombres misteriosos y solitarios a los que alude la obra. El primer video del corte “The Rover” fue dirigido por Gerardo Naranjo y sus escenas recorren Reforma, colonia Roma y el mercado de Sonora.

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En estas semanas se produjo el lanzamiento de versiones remix de “Party’s Over” del dj mexicano Lao y “Complications”, gestado por Mexican Institute of Sound, un proyecto de Camilo Lara. En ambos casos se trata de experimentos sonoros que no por ser bailables dejan de asumir una cuota de riesgo.

El setlist de la banda, en este tiempo, prefiere revisitar Antics antes que TOBL para tomar distancia de la reciente gira aniversario de este trabajo, tal vez repitan esta modalidad cuando nos visiten por cuarta vez en 2019.

Interpol se presentará en vivo en el festival Lollapalooza el 29 de marzo en el Hipódromo de San Isidro y el 28 de marzo en el Teatro Vorterix como parte de los sideshows del Lollapalooza.

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Mirar el presente a través de los Smiths

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Independientemente de sus vaivenes estéticos a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y de los grandes beneficios que les proporcionó a productores, managers y demás actores ligados a la industria discográfica, para quienes la música rock es magistra vitae, la concebimos de una forma más profunda. Porque ha sido la manifestación irreductible de la juventud ante un mundo que los desdeñó en diversos sentidos. Porque nuestras vidas están atravesadas por sus letras, sus melodías, sus imágenes, que nos brindaron los instrumentos para subjetivarnos e interpretar el mundo en el que vivimos.

Resultado de imagen para the smithsA pesar de la obsesión con el pasado que, según Simon Reynolds en Retromanía, es la característica principal de la cultura pop actual, probablemente sean los Smiths uno de los grupos más emblemáticos de la historia de la música rock. Si nos alejamos de las miradas nostálgicas, podemos ver que la coyuntura política y cultural de nuestros días está perforada por las consecuencias de procedimientos políticos e ideológicos que irrumpieron hacia finales de los años ‘70 y durante los ’80: violencia en las calles, precariedad laboral, criminalización de la pobreza, marginalidad social. Son los pálidos colores de un cuadro cada vez más deteriorado y oscuro, un cuadro que supieron apreciar muy bien Morrissey y Johnny Marr, entre otros.

La crisis sistémica que hizo tambalear al capitalismo en los años ’70 decantó en un viraje ideológico que promovió los aspectos más conservadores y ortodoxos del liberalismo (conocido también como «neoliberalismo»). A partir de entonces, los gobiernos que asumieron el poder en las principales potencias occidentales pusieron en marcha profundas reformas con el fin de liquidar el Estado de Bienestar y sus programas sociales. El objetivo era reducir el gasto público y, con él, al Estado a su mínima expresión.

Margaret Thatcher, quien ejerció como primera ministra del Reino Unido entre 1979 y 1990, fue uno de los exponentes más destacados del nuevo orden neoliberal. Sus férreas políticas conservadoras y su tenacidad policial en la implementación de políticas de austeridad, persecución de minorías, privatizaciones y flexibilización laboral le valieron el mote de «Dama de Hierro». En ese decadente contexto posindustrial brotó la música de los Smiths: a medida que se descomponía el paisaje de fábricas y obreros en Manchester, la herencia de los años ’60 y la vitalidad juvenil se establecieron como un amparo cultural.

La barbarie comienza en casa

Ser joven y de clase obrera eran motivos suficientes para estar en las antípodas del «thatcherismo». La irreverencia hacia las buenas costumbres británicas, hacia una doble moral en la que se escondían las miserias de los conservadores y la familia real, se plasmaron en los Smiths en una estética provocadora que no escatimaba en irónicas denuncias, polémicos bailes y una sexualidad dudosa por parte de Morrissey. Sin dudas, encarnaban el asco y el desprecio de un importante sector de la juventud perteneciente a una Inglaterra trabajadora y abatida frente al nacionalismo chauvinista, la pobreza planificada, la guerra y la represión.

No obstante, durante aquellos duros años, los jóvenes ingleses de clase obrera fueron moldeando las nuevas estéticas que terminaron predominando en el decenio siguiente con el barro extraído de las ruinas de un pasado más amable. El movimiento punk efectivamente retrocedió ante la arremetida conservadora, pero la chispa de la autenticidad, esa que supieron mantener con vida cuando el cielo se cubrió de incertidumbre, cobró fuerzas nuevamente con los Smiths a partir de una nueva estética que no perdió su contenido rebelde y contestatario.


Mirar el presente por la hendija del pasado

La obra de los Smiths nos interpela directamente. Hablar de su música es, sin dudas, recordar un momento glorioso de la historia del rock. Pero también es hablar de muchos tópicos todavía peliagudos, que se establecieron con el surgimiento de un orden mundial que hoy pareciera descascararse: guerra, represión, desigualdad, injusticia, consumismo, conformismo, veganismo, celibato, homosexualidad, crítica social, moral y política, sátira, y un largo etcétera. Pero una obra de arte no se agota en el debate, sino que, por el contrario, se prolonga: no podemos interpretar a los Smiths sin dejar de reflexionar acerca del mundo actual.

Tal y como señala Fruela Fernández en la introducción de The Smiths: música, política y deseo, cuando Johnny Marr le “prohibió” públicamente al entonces primer ministro británico, David Cameron, en 2010, que continuara manifestando su admiración por la banda, el guitarrista expresaba esa misma convicción: al omitir las condiciones históricas de producción de una obra, posiblemente caigamos en la banalización, no la comprendamos en su totalidad y la reduzcamos a una mera mercancía de consumo cotidiano. La nostalgia acrítica no es sino la negación de la política, es aquello que despoja a una obra de arte de su capacidad de intervenir en el presente.

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