Seguinos en

En Vivo

Personal Fest 2018: lluvia y melodrama

A Robbie la tormenta no lo dejó entretenernos, pero a Lorde sí.

Publicado

el

La edición 2018 del Personal Fest tuvo como protagonista a ese invitado que nadie quiere: el mal clima. El Día 1 fue suspendido por tormenta eléctrica y el 2 tuvo que reacomodar los horarios de su grilla para esquivar la lluvia, que finalmente no se hizo presente el domingo.

Sábado

13:43 hs. El festival anuncia por sus redes sociales que a las 15 horas brindará un comunicado para informar cómo continuará el desarrollo de la primera jornada “en el marco del temporal que acontece en Buenos Aires”. Previamente se había anunciado que el ingreso al predio del Club Ciudad sería a las 15 hs.

15:08 hs. Se emite el siguiente comunicado: “Personal Fest, junto a la productora sigue evaluando las condiciones climáticas para resolver si es viable y seguro realizar los shows. A las 17 hs. volveremos a informar acerca del estado de situación para la realización del festival.” Mientras tanto hay gente esperando bajo la lluvia en la puerta del predio.

18:13 hs. Finalmente lo que se sospechaba desde temprano: “Personal Fest y Pop Art Music informan que por las condiciones climáticas adversas, se suspende la primera fecha del festival que iba a realizarse hoy 10 de noviembre. Las tormentas con actividad eléctrica y lluvias que persisten desde comienzos del día en la Ciudad de Buenos Aires, no permiten garantizar la correcta realización del festival. Se informará, oportunamente, por los canales de comunicación y contacto del evento, la posible re-programación de la fecha”. Lamentablemente la reprogramación de la primera fecha nunca sucedería. Chau Robbie Williams. Hola devolución de dinero y desilusión.

Domingo

Por fin la música. Minutos después de las 14 hs. del domingo (hora en la que estaba programada la apertura de puertas) se confirma la realización de la segunda jornada del Personal Fest y, “debido a una modificación de las actividades del predio”, los horarios de las bandas en la grilla se reacomodaron, con la sorpresiva presencia de Mercury Rev, originalmente programada para la primera fecha del festival. También se anuncia que “a partir del miércoles próximo se comenzará con la devolución del dinero”.

Ibiza Pareo – Foto: Gentileza Personal Fest

Ibiza Pareo dio comienzo al festival a las 15 hs. en el escenario Huawei. Los que se habían acercado temprano al Club Ciudad tuvieron la suerte de escuchar el pop balearic del dúo conformado por Ani Castoldi y Marina La Grasta. Beat mediterráneo para mentirle al mal clima. Pancho Valdés, al frente de su grupo Valdes, fue lo que continuó en el escenario lindero. Los movimientos de baile del cantante en la pasarela, al compás de la guitarra disco, fue la mejor manera de presentarle a un público ajeno las canciones de Gris, su segundo disco editado este año.

Mercury Rev – Foto: Gentileza Personal Fest

La presencia a último momento de Mercury Rev en el Día 2 del Personal Fest hizo que la segunda jornada gane mucho atractivo desde temprano, ya que la banda liderada por Jonathan Donahue fue programada para las 4 de la tarde. Aunque este cambió significó que pierdan el protagonismo que hubiesen tenido si se realizaba la fecha del sábado, con más tiempo para tocar y en un horario más destacado, a ellos no les importó, y pese a que no pudieron desplegar su idea original de show (la presentación de Deserter’s Songs, disco que cumplió recientemente 20 años y están celebrando en esta gira), la banda se mostró muy sólida arriba del escenario, con un sonido que por momentos recordó al de sus primeros discos, gracias a los pasajes de guitarra noise de Sean “Grasshopper” Mackowiak. Comenzaron con “The Funny Bird”, con un Donahue realizando movimientos de equilibrista mientras la épica de la canción iba en aumento. El comienzo de fantasía de “Tonite It Shows”, gracias a los sonidos del tecladista argentino Pol Medina, invitado para este concierto, dio cuenta de ese baroque pop que tanto destacó a Mercury Rev a finales de los 90. El cielo gris pareció calzar perfecto con la melodía de añoranza ejecutada por Mackowiak en armónica al final del tema. “Central Park East”, canción de su último disco hasta la fecha, The Light in You, fue la única del set que no pertenece a Deserter’s Songs, y con sus final shoegaze y el bajo reptante de Carlos Anthony Molina tranquilamente podría haber sido parte de Yerself Is Steam, primer trabajo de la banda. “Goddess on a Hiway”, quizás el tema más conocido de Mercury Rev, hizo levantar los brazos de emoción a los que llegaron a tiempo al predio para revivir estas canciones que parecen remontarse a un tiempo que nunca existió. Eso es lo también representaron “Hole” y “Opus 40”, entre los pasajes (y paisajes) celestiales y el ruido de rock alternativo noventoso, que culminaron con los golpes de batería de Jason Miranda. Menos mal que Jonathan Donahue y compañía no desertaron y encontraron un lugarcito en la grilla, quién sabe si hubiese habido otra oportunidad para verlos en vivo en Argentina.

Gus Dapperton – Foto: Gentileza Personal Fest

La propuesta de Gus Dapperton se lleva muy bien con el público joven del Personal Fest. Mucho color arriba del escenario, guitarras indie, teclados chillones y un bajo con mucha presencia melódica que hace que cualquier desprevenido mueva sin timidez los pies. Algo de The Drums y King Krule hay en la banda del platinado Dapperton, a quien era casi imposible sacarle la mirada luciendo una remera de varios talles más que el suyo. El cencerro en “Gum, Toe and Sole” invitó a las palmas y “Moodna, Once With Grace” bajó el tempo, lo que demostró que el muchacho de Nueva York maneja bien los climas y sabe hacer baladas, siempre con su dejadez vocal al frente. “La siguiente es una canción para bailar”, dijo Dapperton antes de “Amadelle With Love”, y el groove lounge hizo que se balanceara suavemente por el escenario. “I’m Just Snacking!” tuvo muchos arreglos de teclados que explotaban como burbujas y un sonido arrastrado de hi-hat, siempre respetando la melodía simple de la canción, el elemento más relevante en la música de Dapperton.

JuanIngaramo- Foto: Gentileza Personal Fest

Mientras se definía el desenlace de la final de la Copa Libertadores entre Boca y River, Juan Ingaramo jugaba su propio partido frente al público del Personal Fest. En uno de los shows más eclécticos y versátiles del festival, el cordobés supo mantener la atención de los presentes gracias a la ayuda de varios invitados, entre ellos Ca7riel y Dak1llah para hacer “Fobia” y Louta para “Ladran”, quien apareció de manera efectista adentro de una burbuja, una suerte de bola de cristal para anticipar el futuro (que llegó hace rato). Trap, reggaetón y todo eso que llaman “música urbana” fue el hilo conductor del set, centrado en su disco Best Seller. El momento más destacado fue sin dudas la versión de “Fuego y pasión” de Rodrigo, interpretada junto a Emme. Más groove que cuarteto, porque así pega más.

Connan Mockasin – Foto: Gentileza Personal Fest

Lo de Connan Mockasin es diferente. Una especie de zapada psicodélica fue lo que recorrió todo el show, como si el neozelandés hubiese estado jugueteando con su guitarra en el living de su casa acompañado de amigos que se cuentan chistes todo el tiempo. Volutas de humo y balbuceos (una constante en el show) marcaron el comienzo con “Faking Jazz Together”. Los colores pasteles en la música de Mockasin trajeron el sol al Club Ciudad de Buenos Aires y se sintió una brisa relajante que llevó a Mockasin a sentarse y rasguear su guitarra con explícita languidez en “Why Are You Crying?”. Notas de guitarra estiradas, cierto clima playero y cuelgue lisérgico caracterizaron los pasajes instrumentales del concierto. Entre sorbos a una copa de vino, risas cómplices con sus compañeros de banda y comentarios sobre el tiempo que restaba, arremetió con un amague de “I Will Always Love You”, de Whitney Houston, que desembocó en “I’m the Man, That Will Find You”, una suerte de R&B cool cósmico que lo acercó a Prince cuando se animó a los falsetes. Muchos cayeron rendidos por la hipnosis de Connan Mockasin, otros se distrajeron con la jam sideral de la banda. Probablemente su propuesta se concrete mejor en un recital fuera del contexto festivalero.

Warpaint – Foto: Gentileza Personal Fest

Warpaint ofreció un show sin fisuras con una lista muy bien pensada para los 45 minutos que tenían disponibles. El recital comenzó a vuelo rasante con la intro de “The Stall” y los excelentes arreglos vocales que se entrelazaban a cargo de Theresa Wayman, Emily Kokal y Jenny Lee Lindberg, mientras la batería de Stella Mozgawa iba entrando en calor de a poco. Era todo una cuestión de climas. Primero introspección etérea en “Elephants”, con Wayman tocando las cuerdas de su guitarra con los dedos mientras sostenía la púa con sus labios para que luego Kokal amenace con romper un corazón. Después, oscuridad tribal, cuando la batería y el sonido de cencerro dieron comienzo a una intro que desembocó en “Love Is To Die”. Wayman en un español ya aprendido de su anterior visita a esta parte del mundo preguntó, antes de empezar a cantar “Beetles”, “¿Ustedes pueden cantar? ¿Y bailar?”. Jenny Lee Lindberg se acercó al centro y junto a Mozgawa conformaron la negrura de la base rítmica, para que luego de ralentizar el mundo, Kokal suelte su guitarra y se haga cargo del micrófono. Wayman agarró el bajo y Lindberg la guitarra para empezar a adentrarse en la parte bailable del set gracias a “So Good”. Luego, la melodía del sintetizador manipulado por Emily Kokal fue inconfundible y todos supieron que se trataba de “New Song”. Entonces ya no había duda de que la pista de baile se había abierto al público, y para Kokal esa pista fue la pasarela del escenario, en donde el viento hizo flamear su remera blanca al ritmo de la base disco. Para el final quedó “Disco//Very”, con la banda en actitud de sensualidad altiva, cautivando al público mientras los efectos de delay en las voces se mezclaban con la melodía de guitarra. ¿Lo único malo del show? Que quedó excesivamente corto. ¿Lo bueno? Que el martes hay más Warpaint en Niceto Club.

Death Cab For Cutie – Foto: Gentileza Personal Fest

Death Cab For Cutie significó uno de los números más esperados de la jornada, dado que se trataba del debut de la banda de Seattle. Comenzaron su recital dando cuenta de la vigencia de estos veteranos del indie americano, ya que las dos primeras canciones fueron “I Dreamt We Spoke Again” y “Summer Years”, de su más reciente disco, Thank You for Today, que los trae con un sonido más oscuro y maduro, por momentos rozando el post punk. En “Long Division” el beat de la batería subió, pero la melancolía no dejó de aparecer, y es porque hay algo en la voz de Ben Gibbard que transmite una sensación agridulce, una mezcla de tristeza y alegría que es difícil de encontrar en otras bandas. “Title and Registration” es la primera en movilizar a los treintañeros de almas sensibles con su sonido de guitarra acústica, mientras la noche ya se decidió a caer. Un momento emotivo fue cuando Gibbard quedó solo con su guitarra acústica en “I Will Follow You Into the Dark” y logró que el predio del Club Ciudad se convirtiera en una habitación en la que el cantante pareció mirar directo a la cara a cada uno de los presentes. Luego de una larga intro que lo tuvo a Gibbard en el piano cobró forma “I Will Possess Your Heart”, con el bajista Nick Harmer y el baterista Jason McGerr manteniendo la tensión rítmica a todo momento. “Transatlanticism” fue el cierre épico que merecía el show. Una canción que refleja muy bien el espíritu de Death Cab For Cutie, siempre con la emotividad a flor de piel, el brillo melancólico y la búsqueda de la intimidad como forma de arte.

MGMT – Foto: Gentileza Personal Fest

MGMT en un festival argentino ya parece un clásico. En su cuarta visita, los liderados por Andrew VanWyngarden y Ben Goldwasser se destacaron sólo por su puesta en escena y la confianza en sus primeros hits, esos que los dieron a conocer en el disco Oracular Spectacular, una década atrás. Referentes del sonido indie psicodélico de los ’00, con el correr de los años se fueron alejando de los flashes y de los mimos de la prensa, quizás porque el nivel de aquel primer álbum nunca más pudo ser alcanzado pero también porque su búsqueda musical viró por otros caminos. Es por eso que el setlist se centró tanto en su debut como en su último trabajo, Little Dark Age. El inicio con “Weekend Wars”, “When You Die” y “Time to Pretend” no fue el mejor, ya que el sonido no fue nítido y la banda parecía estar cansada o peor aún, aburrida. Pero la cosa empezó a remontar (un poco) a mitad del recital cuando Connan Mockasin se infiltró en el escenario para la interpretación de “TSLAMP”, con visuales de un smartphone girando y teclas que recorrían la pantalla. El principal auspiciante del festival, chocho. “Electric Feel” ya había acomodado mejor las cosas, pero “Me and Michael”, con VanWyngarden recorriendo la pasarela y jugueteando con lo que la gente le lanzaba pareció algo incómodo. La versión extensa de “Kids” mezclada con la canción de La historia sin fin tuvo también la colaboración de Mockasin, quien recorrió la pasarela y se tiró hacía la gente, para que luego VanWyngarden se le sumara también. El cierre fue con “Of Moons, Birds & Monsters”, en la que la banda pudo desplegar su psicodelia pop de manera más fluida, aunque sin la chispa de otras oportunidades.

Lorde – Foto: Gentileza Personal Fest

De aquella chica rara, pálida y de labios oscuros que se presentó hace cuatro años en el Lollapalooza, Lorde se transformó en esta especie de cisne cautivante y luminoso, que ya no se queda sólo en el centro del escenario sino que lo recorre con confianza y se anima a interactuar con el público. Es como si la neozelandesa se hubiese dado cuenta del talento que tiene entre sus manos y es por ello que decide compartirlo sin temores, con una sonrisa todo el tiempo dibujada en su rostro y el carisma de una artista que podría haber salido del más extraño mundo de Disney. Pero a no confundirse, Lorde sigue teniendo ese no sé qué que la hace tan particular y cautivante, sólo que ahora lo llevó a un plano más pop, más masivo y acorde con las tendencias actuales. A través de sonidos entre lo selvático y lo cibernético, el show comenzó con “Sober”, de su celebrado Melodrama. Con un vestido holográfico y rodeada de bailarines, la puesta en escena se destacó por su dinamismo y expresividad. “Tennis Court” trajo esa retorsión de su primer álbum,        Pure Heroine, le siguió “Magnets”, tema que realizó junto a Disclosure, y luego “Buzzcut Season”, también de su primer trabajo. Una constante fueron las pausas entre tema y tema, con las luces del escenario totalmente apagadas, quizás para no mostrar los trucos de la maga en escena. “Hard Feelings” y “Ribs” fueran muestra de su capacidad de llevar el pop electrónico por sendas más arty, algo de Björk hay en ello. El momento más melodramático sin dudas fue el combo conformado por “Writer in the Dark” y  “Liability”, en la que se pudo apreciar su talento vocal, su manejo de los climas y la relación que ha establecido con su público (sentada al borde de la pasarela del escenario, dio un discurso sobre estar sola que la acercó con su costado más adolescente). La electrónica de estadio se hizo presente con “Supercut” y dio paso a su mega hit que la hizo conocida, “Royals”. Los más dispersos se acercaron para verla de cerca, como había sucedido hace cuatro años en San Isidro con esa misma canción. Pero a diferencia de aquella vez, el público no se iría una vez concluido el hit, se quedaría hasta el final para los temas más gancheros como “Perfect Places”, “Team” y “Green Light”, con lluvia de papelitos incluida, en una especie de fiesta de 15 para aquella chica rara y solitaria que creció y ahora es parte de la realeza del pop.

Continuar Leyendo
Click para comentar

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

En Vivo

MUSE en vivo por FLOW Music XP: cuando hasta el clima te respeta.

Con la transmisión especial el show se pudo ver en vivo a través de la TV, la PC y la App.

Publicado

el

Un cielo amenazante le puso marco a la presentación de MUSE en el Hipódromo de Palermo en Buenos Aires. Muchos pensaron que el show se vería malogrado por lo que los pronósticos del clima aventuraban, para una jornada que se sabía en la previa que sería una fiesta de grandes proporciones.
Con muy buen tino, la productora del show DF Entertainment adelantó los horarios en función de esos pronósticos, de mínima casi ineludibles respecto al clima. Se anticipaba una tormenta perfecta que arruinaría todo, pero salió bien. Las buenas decisiones se notan en el mientras tanto.


Desde lo técnico y en cuanto a recursos, decidimos hacer una cobertura diferente, desde el campo mismo pero complementando con el vivo de la TV, la PC y la App. En su debut como formato y posibilidad para el usuario que no puede o quiere asistir frente al escenario, Flow Music XP tuvo una televisación impecable y con gran valor agregado (entrevistas, info de las bandas o artistas), sumado a un sonido espectacular. Ésta nueva propuesta se despachó con una producción de altísima  calidad.

El primer turno, cerca de las 18, fue de los Kaiser Chiefs. La banda de Ricky Wilson brindó un set corto, de sólo ocho canciones, pero potente como de costumbre. Los de Leeds abrieron su presentación con People Know How To Love One Another”, que parece haber sido concebida para cumplir con la misión de abrir shows, y que también oficia de apertura de su último disco, Duck. Le siguieron “Everyday I Love You Less and Less” y “Ruby”, uno de sus máximos hits y tal vez, junto a la apertura y el cierre del show, uno de los puntos más altos de su breve presentación. Luego encaminaron “Hole in My Soul”, “Record Collection” (también de Duck), “Never Miss a Bit”, “I Predict a Riot”, todo casi con apuro, para desembocar en un cierre a puño cerrado de la mano de “Oh My God”. El sabor a poco fue inevitable, ya que Ricky Wilson y los suyos dejaron el escenario en lo que hubiera sido el mejor momento de un show completo. En un escenario reducido y con poco tiempo, supieron abrirse paso entre un clima amenazante y la ansiedad del público.


Llegaba el turno de Airbag cuando faltaban pocos minutos para las 19. Los hermanos Sardelli se despacharon con tan solo 5 canciones. El tiempo en escenario era acotado, seguramente sacrificaron cantidad por calidad y no abandonar la rutina de arenga permanente que los caracteriza. Arrancaron con “Colombiana” y Pato Sardelli puso primera con su show personal de guitarra que se extendería durante todo el setlist. Es sabido su virtuosismo y gran habilidad para vestir momentos con solos perfectos, lo sabe y aprovecha. Continuaron con “Cae el Sol” y “Como un diamante”, ya con Guido en la voz. No falto el típico momento argento, como para dejar bien en claro la localía. Al mando de su guitarra, Pato es el líder natural banda y no duda en ejecutar los acordes del Himno Nacional. La gente se prendió y respondió a la invitación coreando con el característico OH!, a modo de grito de triunfo, al mejor estilo del himno de estadios que impuso el público de Los Pumas. Siguieron adelante presentando Über Puber, también con Guido en la voz, su apuesta más reciente a convertirse en hit entre sus seguidores. Para el cierre guardaron el clásico más característico del grupo desde 2006, “Solo Aquí”. Una presentación corta pero contundente.

MUSE: un espectáculo… de otro planeta

Se acercaban las 20hs y otra vez a mirar para arriba. La oscuridad de un cielo amenazante le ponía un marco épico a la velada, como si hubiera sido pensado como parte de una puesta escenográfica tan increíble como las que suele proponer el trío británico.


Se encendió la pantalla gigante, “WE ARE CAGED IN SIMULATIONS” (ESTAMOS ENCERRADOS EN SIMULACIONES) fue el lema, con un ejército de aparentes ciber-guardianes con máscaras led y  armados con trombones, saliendo a escena de forma grandilocuente. Desde el interior de la plataforma circular emergió Matt Bellamy, en una entrada tan espectacular como digna de su sana locura.

Con “Algorithm” pusieron inicio a una noche que estaría repleta efectos visuales y de los grandes recursos que MUSE idea para dar un marco inigualable a cada una de sus presentaciones. Pasaron “Prassure”, “Psycho”, “Break To Me”, con un Bellamy exultante y totalmente adueñado del público, que responde a cada mínimo gesto.

La teoría del complot sobrevuela toda la obra de la banda, pero si hay una canción que se hizo himno y grito rebelde entre sus seguidores es “Uprising”, que llega como el quinto tema para levantar aún más al público al grito de “They will not control us, we will be victorious” (No nos controlarán, nosotros ganaremos). El líder, conforme y a gusto con la respuesta, devuelve gratitud y satisfacción con un “Muchas Gracias!”, como punto final de la canción.

En “Propaganda” los ciber-guardianes volvieron a tomar posición en la pasarela central, lo coreográfico apenas si se apartó del centro de atención. A ésta altura el show ya superó cualquier expectativa y la espectacularidad se hace parte de la noche. Los dos tambores gigantes a manos de Chris Wolstenholme (bajo) y Dominic Howard (batería) que dan inicio a “Pray” son uno de los momentos más altos de cada presentación en vivo, y ésta vez en el Hipódromo de Palermo no fue la excepción.

Pasaron “The Dark Side”, “Supermassive Black Hole”, “Thought Contagion”, “Interlude” con la misma potencia, todo pensado para entretener los sentidos. La propuesta visual es tan impecable como fantástica en su sentido literal, con un sonido impecable. Nota destacada para Matt Bellamy y su incansable despliegue, quien a fuerza de carisma y admiración maneja los tiempos, arenga al público, hace todo casi perfecto.

Con “Madness”, Bellamy tiene su momento de intimidad con la gente. Moviendo el brazo y cantando serenamente, es capaz de contagiar a todos y convertirlos en una gran ola que va y viene. Un momento minimalista y oportuno donde la espectacularidad está en el vínculo con su público y no en los innumerables recursos visuales.

Cuando el cielo se puso cada vez más amenazante, a nadie le importó que empezaran a caer algunas tímidas gotas que pararon al instante, pero que anunciaban algo más. La segunda parte de show trascurrió en el mismo plan fantástico, sin prestar demasiada atención a lo que el clima empezaba a proponer. MUSE siguió adelante y no se guardo nada en un setlist que alcanzaría los 23 temas.

Starlight” fue otro de los puntos altos del concierto, con un ida y vuelta de palmas tan lógico como inevitable. Matt y todo el Hipódromo de Palermo cantando al unísono, demostrando que es tan virtuoso con la guitarra como con un simple micrófono. Y el final no podía ser más épico, con un ciber-alien gigante que nada tiene que envidiarle al Eddie de Iron Maiden. Con ese marco surrealista e imponente, el espectáculo de luces envolvió el poderoso comienzo de “Knights of Cydonia” y de esta forma MUSE comienzó a despedirse de la Argentina con toda su gente saltando en medio de una gran fiesta. El cielo, casi cómplice de los tres ingleses, descargó una copiosa lluvia que hizo que todo combinara perfecto en un final épico, sin necesidad de bises.

MUSE no es la misma banda que fue hace mucho tiempo. Desde lo musical no es que su calidad haya decaído, sino que la búsqueda y la exploración permanente de los sonidos creados por Bellamy los ha llevado a recorrer lugares que no siempre son cómodos o atractivos para todos los públicos. Si hasta el más fanático coincide en que su líder podría estar un poco fuera de sus cabales. Una sana locura que desemboca de lleno en el concepto de lo que es Muse como banda: un espectáculo en vivo para todos los sentidos.

A pesar de las inclemencias del tiempo, la quinta visita de MUSE a la Argentina ya se perfila como la mejor de todas ellas, y el debut de Flow XP como formato audiovisual transmitiendo el show en directo fue un gran acierto, no podría haber sido más oportuno.

 

 

Continuar Leyendo

En Vivo

El Zar y Ainda Dúo tuvieron su noche soñada en Niceto

Con lleno total ambas bandas dejaron todo en el escenario, centradas en sus últimas producciones musicales.

Publicado

el

El viernes 19 El Zar y Ainda Dúo dieron un show memorable en Niceto. Una fecha anunciada con tiempo, para ir generando expectativa y tener noción de que sería una de las más interesantes del año en Buenos Aires. Si algo une a estas bandas es el momento en el que están. Crecimiento, mucho laburo y consolidación.

“Lo que crece lento, crece fuerte” les dijo una vez Loli Molina a Esmeralda Escalante y Yago Escrivá, de Ainda Dúo. Y esa frase parece cumplirse si tenemos en cuenta que Ainda va por su séptimo año, con tres discos en su haber y giras por todo el continente americano y Europa con un repertorio que se va enriqueciendo a través del tiempo. Si hablamos de repertorio gran parte de su setlist estuvo conformado por canciones de “Animal”, el disco que editaron el año pasado. En el escenario la banda se completó con Bruno Dante en batería, Pablo Giménez (guitarrista de El Zar y uno de los productores de “Animal”) en el bajo, Y Nicolás Btesh (otro de los productores del disco) en teclados. Indie pop y folk en canciones preciosas, con melodías cuidadas y un show de intensidades diversas. Cuando Esmeralda y Yago se acercan, se cantan y se miran a los ojos el público celebra como si se tratara de un amor de novela. Pero no es ficción, todo está pasando ahí, en el escenario. Brillaron en canciones como “Huesos” y la que titula su último disco, “Animal”. Cande Zamar, que había actuado la noche anterior junto a Valdes y Telescopios en el mismo escenario, fue la invitada de la noche y “Zamba’l mar” fue magia pura. Además de los temas de sus tres discos también tocaron su nueva “ranchera porteña” y estrenaron “Primavera” canción que “el 20 de septiembre la van a poder escuchar en sus casas. Lo invitamos a cantar a Jorge Drexler y dijo que sí. También hay un video muy lindo, espero que les guste”, dijo la cantante al presentarla. En las nuevas canciones se nota la maduración compositiva de la banda. No se casan con ningún estilo en particular y crecen en cada cosa que encaran. Sobre el final hicieron, como yapa, su versión de “Un sólo corazón” del Trío Matamoros. Porque la canción popular también es parte del adn del dúo.

A las 22:40 El Zar copó el escenario con toda la actitud y la canción que abre “A los amigos”, su último disco hasta hoy. “La inmensidad” nos dio la bienvenida al mundo de la banda comandada por Facundo Castaño Montoya en la voz y Pablo Giménez en guitarra. La formación contó con Bruno Dante en batería, Fran Nicholson en bajo, Mateo Dufour en teclados y Maxi Sayes en percusión. De movida hubo ovación. Es fascinante escuchar la guitarra de Pablo, es el único guitarrista de la banda y eso es de destacar, porque en ningún momento pareciera que falte una segunda. Tira arreglos onda Skay sobre temas pop. La mezcla perfecta que logra El Zar. Ellos son la demostración musical de que aquello de Redondos vs. Soda ya fue hace rato.

Luego del delirio generalizado con “Lo que fuimos”, de su primer disco, Facundo anunció “esta es una canción que nunca tocamos. Y que estén acá, que estemos todes… habla un poco de eso”. Tras lo cual nos regalaron una preciosa versión de “Un movimiento”. Canción tras canción uno se va convenciendo de la gran banda que son. Esmeralda y Yago, de Ainda Dúo, suben para una preciosa versión de “Año nuevo”, el single que El Zar estrenó hace poco más de un mes. De ahí en más el show subió en intensidad y participación del público. Facundo le pidió a la gente “Este año pensemos todes bien a quién vamos a votar, a quién vamos a elegir”, sin proselitismo, sin nombres propios, invitando a la reflexión y poniendo en valor el derecho democrático al voto. La segunda parte de la lista la inauguraron con “Círculos”, canción que titula su álbum debut y luego todo explotó con “Exceso de especulación”. El cantante anunció “Che, ya se acerca el final. Esta la tenemos que cantar fuerte”. Probablemente no hacía falta ese pedido, ya que “Los chicos no entienden” era una de las más esperadas. Sin dudas, una de las grandes canciones argentinas de los últimos años, de influencia spinetteana y altísima calidad. El final lo engancharon con la primera estrofa de “La rueda mágica”, de Fito Páez. Coreándola, entre el público, estaban algunos de los Bandalos Chinos, que bien podrían estar cómodos en el vip, pero saben mejor que nadie que el show se vive desde abajo, en el medio, ahí está la intensidad y la vibra. La gente quedó coreando el estribillo de “Los chicos no entienden” hasta que la banda lo retomó y el cierre fue épico. “Dejarte estar” comenzó relajado, con otro brillante riff belinsoniano de Pablo Giménez, pero fue subiendo hasta terminar bien arriba, rockera, funky y bailable.

Para el final Castaño Montoya agradece y pregunta: “Gracias de verdad, les amamos fuerte. Ahora bailamos?”. La respuesta fue contundente y la banda encaró con una alta versión de “Pensarlo de nuevo”, la canción que grabaron el año pasado con Goyo Degano de invitado. Lo de Pablo y su guitarra en el final fue demoledor. La banda a pleno y él con un solo ruidoso, con trémolo, una especie de cruza entre Hendrix y The Jesus and Mary Chain en estado noise. Un incendio para los sentidos. ¿Falta mucho para la próxima fecha en Buenos Aires?

Fotos: Diego Moyano 

Continuar Leyendo

En Vivo

Robert Plant volvió a cantar “Immigrant song” después de 23 años

Fue en un show en el Secret Solstice Festival de Islandia, tierra que inspiró la letra de la canción.

Publicado

el

Por

El 9 de septiembre de 1996 había sonado por última vez “Inmigrant Song” en vivo, el viejo clásico de Led Zeppelin de la mano de Robert Plant y Jimmy Page. Más de dos décadas tuvieron que pasar para que aquel himno volviera a ser entonado por una audiencia multitudinaria.

No casualmente fue en el marco de un concierto en el Secret Solstice Festival de Islandia donde Robert Plant anunció al público lo que seguiría y recordó cómo fue la creación del tema, que constituyó el primer single de Led Zepelin III, cuya letra esta inspirada en dicho país.

 “Nos invitaron a tocar en un concierto en Reykjavik (Capital de Islandia)  y el día antes de nuestra llegada todos los funcionarios públicos decretaron un paro y el concierto iba a ser cancelado. La universidad preparó una sala de conciertos para nosotros y fue genial. La respuesta de los niños fue extraordinaria y la pasamos muy bien. ‘Immigrant Song’ fue sobre ese viaje y fue el primer tema del álbum que pretendía ser realmente diferente”, relató Plant.

Continuar Leyendo

LAS MÁS LEIDAS