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Oasis y Manchester: 5 lugares imprescindibles

Repasemos los 5 lugares que identifican a la banda mancuniana.

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Si hay algo que la mayoría de los ingleses comparte es el amor por su ciudad natal. Esto no es excepción para los hermanos Gallagher, nacidos y criados en Mánchester y eternos admiradores del pueblo que los formó como personas y como músicos. Repasemos los 5 lugares que identifican a la banda mancuniana.

  • Boardwalk Club:

El 18 de agosto de 1991 Oasis debutó en este popular local para ver música en vivo. Hoy el club se encuentra cerrado pero todavía se puede visitar la fachada, donde una placa conmemora la riqueza cultural del lugar.

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  • Burnage:

En este suburbio de Mánchester se encuentra la casa donde los Gallagher se criaron y ahí todavía vive la madre de los hermanos. Noel pide que la dejen en paz así que no es recomendable andar merodeando mucho tiempo por el barrio pero tené en cuenta que a pasitos de la residencia está el lugar donde filmaron Shakermaker.

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  • Estadio de la ciudad de Mánchester:

Aunque no te guste el fútbol sabé que Noel y Liam son super fanáticos del deporte y aman al equipo de Mánchester. De hecho, Noel suele ir al Estadio ahora conocido como Etihad a ver a los partidos. Además, en este lugar Oasis realizaron los conciertos más populares de su historia en el año 2005.

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  • La casa de Paul Arthurs:

Aunque solo se pueda ver desde afuera, en este living se sacó la foto de la portada de Definitely Maybe, álbum debut de Oasis y un éxito inmediato.

oasis_definitely_maybe

  • La calle Oldham:

Paseá por el camino que contiene el Dry Bar, Picadilly Records y Affleck Palace. Además de ser un lugar habitual para los miembros de Oasis, esta calle en el centro de Mánchester se caracteriza por la variedad cultural, pudiendo encontrar bares con música en vivo, disquerías y buena cerveza.

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Especiales

Paul ha muerto, el mito ha nacido

De la leyenda urbana a la eternidad del mito.

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Hace 50 años, el 17 de septiembre de 1969, el periódico de la Universidad de Drake en Des Moines, de Iowa, publicó un reportaje firmado por Tim Harper titulado “¿Está muerto el Beatle Paul McCartney?”. Paul is dead se convirtió en una consigna alrededor de la cual se fue gestando, como una bola de nieve, un halo de misterio en el mundo de la prensa de rock y de los fans, conteniendo una serie de posibilidades y elucubraciones acerca de la muerte de Paul McCartney​ tras un trágico accidente automovilístico el día 9 de noviembre de 1966, siendo reemplazado por William Campbell, el ganador de un certamen hecho para tal fin. ​A continuación, una breve reflexión acerca de la leyenda de la muerte de Paul McCartney como fragmento de su propio mito.

La vida después de la muerte

La única forma de justificar letras inconexas y melodías disruptivas, progresiones de acordes imposibles de mantener respetando las escalas clásicas mayor y menor que siempre habían usado, entre otros avatares que el breve paso de Paul por la Tierra había dejado, motorizó toda una puesta en escena orquestada por George Martin para que la farsa (y con ella, el negocio), continuaran. Ese tenor tuvo la necesidad de encontrar explicaciones del viraje de los Beatles en la etapa psicodélica, que los encumbró como emblemas de una época, que discurrió en anécdotas que relatan una intrépida búsqueda para sustituir la ausencia del genio indiscutido, en un contexto marcado por la crisis creativa sufrida por John, las limitaciones de Ringo, y el viaje de George a Oriente en búsqueda de inspiración.

Los argumentos de la muerte de Paul, ampliamente recabados y analizados por periodistas y fans de diverso pelaje, se apoyan en indicios que van desde elementos encontrados entre las grabaciones de los Beatles a partir de 1967, interpretadas como acertijos o rompecabezas brindados al público, hasta la exégesis de mensajes ocultos revelados al escuchar ciertas canciones en sentido contrario. La potencia de las incógnitas que esta trama encierra probablemente se vincule menos con la necesidad de encontrar la veracidad de los hechos que con la gestación, por un lado, de los Beatles como íconos excluyentes de la cultura popular occidental durante los años ’60, y por otro, con el papel fundamental que Paul ocupaba.

El extraño caso de la inmortalidad de Paul

La coyuntura de los ’60, irritada por los violentos acontecimientos de Vietnam y la amenaza nuclear de la Guerra Fría, las revueltas políticas y sociales, y el proceso de descolonización en Asia y África, abrió el portal del ascenso social a los jóvenes de clase media y trabajadora de las principales potencias occidentales, amortiguados por un Estado de Bienestar que promovió la justicia social y la igualdad de oportunidades. El acceso de los estudiantes de artes a la cultura de élite les permitió sintetizar elementos de ambos mundos en un proyecto estético que llevó la imaginación al poder. Los Beatles encarnaron ese sueño hecho realidad.

Tal y como vimos cuando repasamos la mitificación de la figura de Spinetta, el mito, relato tradicional que se refiere a acontecimientos extraordinarios, es protagonizado por seres sobrenaturales. En ese sentido, a medida que se desarrollaba la segunda mitad de los ’60, los Beatles (y particularmente Paul) se fueron consolidando como working class heroes que lograron articular exitosamente elementos de la denominada cultura de élite con la cultura popular. Las intrigas sobre la muerte de Paul fueron, en cualquier caso, funcionales a las características milagrosas con que los de Liverpool fueron dotados: los signos enviados por el universo, interpretados correctamente, nos pueden revelar que la genialidad de Paul no podía caber en los límites físicos de un cuerpo humano. Por eso debió volver de las tinieblas una y otra vez.

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Esto dejó la “Muestra música 2019”

Buena onda, rock, y amor por la música. Así fue la feria más grande de Sudamérica.

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La muestra música se erigió en el predio ferial de la rural y significó mucho más que un par de stands.  Implicó performances en vivo, demostraciones, exposiciones de instrumentos de primer nivel, y mucha música en espacios micro y macro.

Al ingresar al pabellón ocre de la rural, las luces y el humo inundaban el ambiente. Los andamios y estructuras que sostenían los reflectores, generaban una atmósfera de recital, e invitaban a sumergirte en una experiencia de buena onda, rock y por supuesto, amor por la música.

Había guitarras por doquier, brazos tatuados, cabelleras largas y algunos Ray Bans indoors.
Al avanzar por los stands se podía apreciar una amplia variedad de instrumentos musicales y accesorios tanto como implementos para los mismos, los que eran probados en el acto con gran destreza para que se viera su funcionalidad.

En un pabellón más al fondo, había demostraciones de freestyle en vivo, grabaciones de guitarra y stands de venta de posters de bandas internacionales tanto como de remeras, aunque el más concurrido era el de vinilos, de los que había cualquier variedad y origen.

El recinto dispuesto para la exposición contaba además con un escenario en el que se realizaban performances y demostraciones en vivo.

Entre otra de las muestras musicales tocó un trío de chicos que manejaban la armónica como profesionales del blues, con un pequeño gran público que los vitoreó de principio a fin por el simpático y desenvuelto show que supieron ofrecer.

Al salir a la parte exterior, se develaba un predio dispuesto con un escenario donde estaba tocando la famosa banda de rock nacional Los Tipitos, al mismo tiempo que una muchedumbre disfrutaba de las ofertas gastronómicas de los foodtrucks, una cerveza, algo para comer, etc. También tocaron Eruca Sativa, Los Tipitos, Miss Bolivia, entre otros.

Al pasar las horas los jóvenes sentados en el pasto como en cualquier festival de UK, disfrutaban de un anochecer acogedor y un clima óptimo para ver una banda más hasta las 21, momento cuando cerraba el festival. El ambiente era relajado, de buena onda y entusiasmo.

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La exégesis de las letras de canciones

De la creación al slogan.

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Cotidianamente vemos fragmentos de letras en remeras, en graffitis, en tatuajes, en estados de redes sociales. ¿Qué quieren decir(nos) los artistas a través de sus letras? ¿Es posible desarrollar la capacidad para “descifrar” el mensaje oculto o la interpretación está dada por el sentido que nosotros le imprimimos?

Hace algunos días, un amigo me contaba una anécdota ocurrida en un viaje en tren en la cual el protagonista, un experimentado bohemio que se presentaba como un seguidor de Los Redondos desde los tiempos inmemoriales, intentaba explicarle a otro, implacable -y, quizás, bajo ciertos efectos etílicos- el significado de cada una de las letras compuestas por el Indio. Esa circunstancia reverberó en una vieja reflexión que me permitiré compartir en estas líneas: ¿Es posible desentrañar un mensaje oculto detrás de las letras de canciones? ¿Cómo influyen en nuestra vida cotidiana? ¿A qué se debe que ciertas frases alcancen tanta popularidad?

Probablemente, todos hayamos sido testigos de situaciones similares, en las cuales la iluminación providencial se posó sobre alguien que tuvo la revelación que le permitió entender qué es lo que la letra quiere decir, o disponer de la información contundente y fehaciente de que el autor la escribió por un determinado motivo o haciendo referencia a alguna cuestión concreta. Como si el transmisor único de sentido de las canciones fueran sus letras, e interpretarlas, como un exégeta interpreta La Biblia, confiriera la credencial de fan autorizado. Efectivamente, el contexto es un factor condicionante en la producción de los artistas, pero ese mismo contexto condiciona también la escucha por parte del público, es decir, que la interpretación de las letras tiene más que ver con nosotros que con los artistas.

En ese sentido, retomando los postulados de la socióloga Tia DeNora, es posible pensar a la música como un dispositivo que nos habilita para la acción y que nos permite modular los acontecimientos que ocurren a nuestro alrededor de una manera concreta. Así como los artistas le imprimen, lógicamente, un sentido subjetivo a sus producciones, las letras de sus canciones representan, no obstante, escenas diferentes para cada uno de nosotros porque le otorgan sentidos diversos a las circunstancias que ocurren en nuestra vida cotidiana, o bien funcionan como un boleto sin vencimiento para viajar al pasado, hacia algún recuerdo particular moldeado por los sentidos otorgados a esas letras.

Por su parte, el autor Claude Chastagner propone, en su libro “De la cultura rock”, que la fórmula del éxito de las letras más populares está dada por el poder del eslogan y, en tal sentido, la cultura pop y rock ha sabido representar un movimiento comunicacional de carácter musical que ha ofrecido la oportunidad de consolidar la juventud en oposición a determinados estilos de vida, formas constituidas de familia y cultura, entre otras cuestiones. A través del tiempo, la normalización del eslogan dentro de la cultura rock ha transmitido (y transmite) una identidad efectista y persuasiva que produce una adhesión de alto impacto que, al ser repetitivo, se serializa y se universaliza. Independientemente de los juicios de valor, esos eslóganes que consumimos condensan esos sentidos en nuestras experiencias cotidianas.

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