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Noel Gallagher, en primera persona

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Encuentro en Londres con el mejor de los songwriters de los últimos 20 años: uno de los símbolos de Manchester, con parte de su banda y algunos colaboradores, repasan los procesos que llevaron a este presente de consolidación. 

Contenido gentileza Lollapalooza Argentina y Warner Music.

EL PRIMER DISCO CON HIGH FLYING BIRDS Y SU GIRA

Noel: “No tenía centrada ninguna expectativa y pensé en dejar que las cosas pasaran. Empezamos en clubes muy chicos, después fuimos a otros más grandes y terminamos, como ya saben, tocando en grandes estadios. La gira fue una de las más largas que hice, duró quince meses. Y todas las noches fueron increíbles, en realidad no sé si fue por las expectativas del público o si fue porque yo no las tenía. Sólo pasó y cuando terminó me sentí muy mal. Al principio pensé que subir al escenario y cantar todas las noches era solo una rutina que tenía que tolerar, pero a medida que fue pasando el tiempo empecé a disfrutarlo cada vez más. Con las giras de Oasis todo era mucho más complicado, había conflictos y yo pensaba en qué bueno sería poder irme a casa, cerrar la puerta y olvidarme de todo esto. Hoy hay algo que cambio en mí, ya no puedo volver a repetir lo que hacía en aquellos días. Antes me tomaba seis meses de descanso, y eso es algo que no quiero volver a hacer más porque me aburría muy rápido. Ahora disfruto mucho más ir al estudio de grabación, mucho más que antes, cuando éramos cinco, seis o hasta siete personas, donde todos éramos compositores, donde todos teníamos voz y voto y donde todos teníamos el derecho a opinar sobre cómo tenían que ser las cosas. Eso causa muchos problemas. Pero cuando uno trabaja a su propio ritmo y por su cuenta, es una experiencia mucho más agradable”.

EL PROCESO DE GRABACIÓN DEL PRIMER DISCO

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Noel: “Empecé yendo al estudio a grabar las canciones que se habían descartado: canciones viejas, canciones que me habían quedado dando vueltas en la cabeza, material que había quedado de los días de Oasis que nunca se llegó a grabar. Cómo tengo mi propio sello discográfico, yo mismo hago todo, hago la grabación y todo eso, no estoy atado a nada. Lo vuelvo a decir: no quiero volver a los días de Oasis, pero ese es el único punto de comparación que tengo. En esa época solo recibíamos un correo diciendo que teníamos reservado el estudio de grabación de tal fecha a tal otra fecha, y durante ese tiempo teníamos que terminar todo el disco. Solo nos veíamos ahí. Ahora ya no trabajo así, yo tomo todas las decisiones y todo ello comenzó por casualidad. Pero al principio fue todo muy difícil.

Paul Stacey (guitarra, teclado): Empezamos haciendo unos demos. Con ese material fuimos a ver a algunos amigos de Noel en los Estados Unidos para ver si podían ayudarnos a regrabar, mejorar un poco el material o si había alguna forma de perfeccionarlo un poco más.

Noel: Fui a Los Ángeles y hablé con Dave Sardy, el productor de los últimos discos de Oasis. Me comentó que no quería trabajar en mi proyecto. Me sorprendió mucho. Le mostré el material y me dijo algo como “bueno, no se…” Recuerdo que salió de la sala de reuniones y habló con mi representante. Le dijo que “no estaba seguro de hacerlo”. Al mes respondió que no, así que comencé a buscar un productor. El proceso de búsqueda duró una eternidad. Me entrevisté con varias personas pero ninguno quiso trabajar en este proyecto. Eso me hizo pensar que era una señal, y que tenía que hacerlo por mi cuenta. Era algo que nunca había hecho antes y resultó ser realmente muy complicado.

Paul: Empecé a trabajar con Noel en el año 97, con Oasis. Me presenté a la audición como tecladista porque no tenía experiencia como guitarrista. Fue una  sorpresa que me tomaran. Entré a la audición y cinco minutos después me dijeron que había quedado.

Noel: Él toca la guitarra y el teclado, básicamente somos nosotros dos y su hermano gemelo, Jeremy, que es nuestro baterista. El primer disco lo pensamos entre los tres.

Jeremy Stacey (bateria): Llegué a Noel porque mi hermano tocaba en Oasis y trabajaban juntos. Vino a ver un par de conciertos en los que toqué junto a Paul y me comentó que le interesaba que tocara la batería con él.

Noel: Tengo mucha suerte de poder trabajar con ellos. Son muy buenos músicos, saben mucho de música y conocen distintos estilos musicales. Podemos hablar en una forma sencilla sobre qué es lo que quiero y nos entendemos bien.

Jeremy: Parece que tenemos una buena conexión musical. Noel sabe muy bien qué quiere y para mí es sencillo entender el sonido que busca de mí como baterista. Obviamente tengo que poder interpretar eso que busca. En otras ocasiones él no esta tan seguro o a veces hay cosas que no funcionan bien, y me deja experimentar.  Trabajar con Noel es muy sencillo. Trabajamos muy cómodos y rápido, nos divertimos mucho.

Noel: Lo bueno de producir un disco propio es que no hay nadie que te diga que componer o en qué dirección ir. Pero lo más difícil de todo este proyecto fue la gestión eficiente del tiempo. Me refiero al resultado de lo que hacíamos de lunes a viernes. Cuando volvía a casa los viernes en el metro pensaba ¿qué fue lo que hicimos durante esta semana? Y no podía mantenerme al día con todo. Los productores tienen un sistema y saben cómo manejar las grabaciones, qué hacer con los músicos, cómo apoyar a los cantantes y cómo organizar que tal persona vaya tal día al estudio y que tales otras vayan otro día. Para mí todo eso era muy complicado e implicaba un gasto enorme de energía. No estoy acostumbrado a que todos me busquen para que les diga que hacer. Es muy complicado y no se lo recomiendo a nadie (risas).

CHASING YESTERDAY, UNA SEGUNDA VUELTA MÁS PLÁCIDA

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Paul Stacey: Este trabajo fue muy relajado. Lo digo en el sentido que no buscábamos mejorar todo lo que hacíamos, como normalmente se hace ahora durante las grabaciones. Todo se corrige, es la nueva forma de hacer las cosas. Pero para mí, buscar la perfección no es la forma correcta de hacer música. Este disco tiene alma y vida porque no fuimos por ese camino.

Vula Malinga (vocalista invitada): El proceso de grabación y trabajar con Noel y con Paul Stacey fue muy interesante. Fue muy divertido, muy orgánico, muy fresco. Me gusta que me dirija Noel porque es un artista que sabe lo que quiere oír. Es muy agradable trabajar con personas que saben lo que quieren y en las que se puede confiar.

Noel: Para mi es bastante complicado trabajar con los músicos invitados. Me refiero a los músicos con los que trabajamos en las sesiones de grabación, porque yo apenas conozco los acordes de guitarra y no manejo ninguno de los términos musicales. Yo no puedo expresar en palabras lo que quiero, solo puedo hacer sonidos y hacer que escuchen temas de otros artistas y decirles ¿pueden hacer algo así?

Beccy Byrne (vocalista invitada): Ya sabía cómo era trabajar con Noel porque participé en el disco anterior. Cuando llegué al estudio me sorprendió ver que había sólo dos personas, pensaba que me iba a encontrar diez o veinte. El ambiente era muy relajado y trabajar con Noel es muy sencillo, igual que con Paul. Yo ya sabía las armonías que tenía que hacer, así que fui a la cabina y antes y después de la grabación charlamos bastante, nos divertimos y escuché algunas historias que contó Noel. Él es muy carismático.

Paul Stacey: Hace diecisiete años que somos amigos, así que en el proceso no me callé nada de lo que pensaba, dije lo que a mi criterio podía funcionar y lo que no.

Noel: En un momento estábamos haciendo un tema, que podría haber formado parte del disco anterior, y yo quería buscar a alguien que se especializara en música disco para que nos ayudara. Y una persona me dijo que iba a sonar mucho mejor si yo trataba de hacer todo un disco bailable por mi cuenta y con mi propio estilo. Yo podía conseguir a alguien, un profesional en ese género para hacerlo, pero esa persona solo puede hacer una versión de la canción. Pienso que tenía razón. Eso pasó en este disco. Si quiero hacer jazz, o lo que sea, música disco. Y si trabajo, por ejemplo con Nile Rodgers, todo lo que hagamos juntos va a sonar como a Nile Rodgers. A eso me refiero. Cuando uno quiere parecerse a otro, todo lo que haga va a sonar como una copia, un poco rara y probablemente mala. En definitiva, aquél fue un muy buen consejo que pongo en práctica.

Para componer y grabar hay que estar abierto a todas las posibilidades. A cualquier cosa. Cuando uno forma parte de una banda de rock, que toca en un estadio como Wembley, ante 80.000 personas, no solo puede depender de arreglos complicados para mantener la atención de la gente. Porque cuando uno empieza a ser conocido trata de ser complaciente, trata de hacer las cosas bien para llegar y ser famoso. Y en este punto ya no me importa lo que los demás digan sobre una canción. Creo que ya no tengo ninguna inhibición sobre el jazz o la música disco, como lo habría tenido hace 15 años. Pero estoy en un momento diferente de mi vida, lo sé, Definitely Maybe lo escribí cuando era más joven, y suena como yo era en esa época. Este disco lo escribí a la mitad de mi vida y suena como todo lo que soy ahora.

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 LA REIVINDICACIÓN DEL SAXOFÓN

Noel: Nos emocionados mucho cuando terminamos “Riverman”, pero cuando llegó el momento del solo de saxofón empecé a pensar que tenía que llamar a un saxofonista. Y llamé al saxofonista que tocó con Primal Scream. Vino y tocamos “Wish You Were Here” y otros temas de Pink Floyd.

Jim Hunt (saxo y clarinete): Así es, “Wish You Were Here” de Pink Floyd fue el punto de referencia que tomamos cuando nos reunimos para hablar del disco. Terminamos usando un saxofón barítono, el sonido que buscamos tiene muchos elementos tomados del rock psicodélico.

Noel: Cuando terminamos nos dimos cuenta que habíamos elegido el saxofón perfecto para el sonido que buscábamos. Sonaba increíble. El álbum se convirtió en algo totalmente distinto. Nos pueden acusar del delito de “abuso de saxofón”, pero bueno, me encanta. Mi esposa escucho algunas partes y me comento que odiaba el saxofón. No sé por qué está esa relación amor – odio con el saxofón habiendo tantas figuras reconocidas de la música, especialmente del jazz, que lo tocan.

Jim: Creo que el saxofón tiene mala reputación, producto de algunos casos de mal uso. Yo lo llamo crímenes contra la música (risas). Pasó especialmente durante los años ochenta y a principios de los noventa. En realidad no se usó bien y ahora tenemos cierta aprensión. Creo que todos merecen una segunda oportunidad. Mi opinión es que por cada Kenny G hay un John Coltrane o un Charlie Parker. Nos merecemos una segunda oportunidad con el saxofón.

Noel: No tiene nada que ver con Spandau Ballet. Piensen más en alguien a quien le voló la cabeza con la música de Nueva Orleans en 1963. Nada que ver con “Through the Barricades” o “True”. Es algo más adictivo.

Jeremy Stacey: Lo interesante con Noel es que tiene muy buen gusto, siempre me hace escuchar temas oscuros e interesantes. Me pregunto ¿de dónde saca todo eso? Creo que en este disco incorporó eso que le gusta, o está empezando a hacerlo. Especialmente en el tema “The Right Stuff”, pienso que tiene muchos de esos elementos y para mí fue muy divertido formar parte.

Noel: Cuando llegamos al final de las sesiones de grabación nos dimos cuenta que nos faltaba un tema, a pesar de todos los temas B sides o bonus tracks. Así que tuvimos que estirarlo unos 8 o 9 minutos, y le agregamos a “The Right Stuff” mucho saxofón. A la noche, cuando escuche el material en crudo y se me ocurrió que si lo editábamos para acortarlo podía sonar más como una canción e iba a sonar más conciso, lo opuesto a una improvisación. Quedo genial y es una de mis partes favoritas del disco.

La letra del tema supone que es una conversación cara a cara entre dos personas. Fue algo que hicimos al final, y la idea original es que formara parte del lado B o los bonus tracks. Hasta que salió a relucir en toda su gloria y quedó como uno de los temas principales. Sin ninguna duda.

Jim: Tocar en “The Right Stuff” fue muy divertido, el tema tiene una atmósfera inquietante. En realidad fue idea de Noel usar un clarinete bajo. Creo que cuanto más trato de llegar a mi límite, más le gusta; y si bien en ciertas ocasiones no me podía controlar, a Noel le parecía divertido. Estuvo muy bien.

Noel: Por cómo estoy sentado aquí podrán ver que soy lo opuesto al típico músico de Spiritual Jazz (risas). Eso salta a la vista. No sé qué notan cuando ven una foto mía. No sé de donde salen todos esos comentarios sobre mí: que soy un engreído, que soy complicado… No, nada que ver. Mi amigo Lawrence se enfurecía cuando lo escuchaba. Él usa mucho la expresión “en fin”. En fin, no sé qué buscan con todo eso.

Lawrence Watson (fotógrafo): He estado trabajando con él por mucho tiempo. En el proyecto solista y en la última etapa de Oasis. Empecé a trabajar con Noel en el disco “Do not Believe The Truth” de Oasis y desde entonces estamos trabajando juntos. Tenemos una buena relación, desde el punto de vista de la fotografía él conoce muy bien la importancia de las imágenes y me da libertad para trabajar y desarrollar ideas. Con él hacemos cosas muy interesantes porque interviene en esas ideas y en buscar las locaciones para las tomas. De hecho, las fotos para el nuevo disco fueron idea de Noel. Me dio unas cajas que hacían unos efectos raros, hacen que las imágenes oscilen y se distorsionen y las proyectábamos para ver como afectaban las longitudes de onda. Había comprado un par por internet y me las trajo para que jugara un poco, para ver los efectos que producían cuando las alimentaba con imágenes de televisión o gráficos de música, y ver cómo se distorsionaban las imágenes que proyectábamos. No me llevó mucho tiempo. Creo que pasamos una tarde, alrededor de dos horas haciendo las proyecciones, y obtuvimos buenas imágenes de fondo y muy buenos efectos con ellas.

Noel: Al escuchar el disco, después que lo terminamos, me di cuenta que todas las canciones trataban sobre el mismo tema, el tema de las relaciones. Como compositor quise que las canciones fueran directas respecto a la relación entre tú y yo, o él y ella. No fue algo que busqué intencionalmente, pero cuando escuché el disco me di cuenta que todas las canciones tienen como tema las relaciones entre personas. A nivel sonoro, la gran diferencia en este caso es que hay muchos más solos de guitarra, en el primer disco había sólo uno, o a lo sumo dos. En este disco, creo que de diez canciones, nueve tienen solos de guitarra. No fue algo que busque en forma consciente, fue más bien lo que las canciones pedían. Fue lo que sentí el día que las compuse.

JOHNNY MARR DICE PRESENTE

Noel: Invité a Johnny Marr para que tocara en el disco anterior, en el tema “What a Life”, pero no lo pudo hacer. También se lo pedí para este disco. Lo llamé y le comenté que tenía un tema que quería que él hiciera y me dijo: “si, si, muy bien”. Le iba a mandar el material sin editar y me pidió que no lo hiciera porque quería escucharlo directamente acá, para no tener ningún prejuicio y poder reaccionar cuando lo escuchara. ¡Eso es increíble! Le pregunté si le podía dar algo del material, pero me pidió que ni siquiera le comentara de qué se trataba. Llegó ese día con dos guitarras y una bolsa con un pedal de efectos, y empezó. De “The Mighty Eye” me dijo “nunca pensé que iba a ser así”. Por eso quería darle el material antes. ¡Es impresionante verlo tocar! Se puede reconocer el sonido de su guitarra  instantáneamente en todo lo que hace, siempre se destaca.

Fue genial estar en el estudio ese día. Fue una explosión de energía y él es siempre muy positivo en todo lo que hace. Lo pasamos muy bien y creo que hicimos el tema central del disco, fue algo épico, con una calidad casi cinematográfica.

Paul Stacey: Me gustó mucho “The Mighty Eye”. Es la canción que más me gusta del disco. Estuve cuando Noel la compuso y la trajo al estudio, y me dije: “que bien, esa secuencia de acordes es muy distinta a lo que normalmente hace”. Después de trabajar tanto tiempo juntos hay un formato que reconozco, y esto era algo totalmente nuevo, y él pensaba que no era algo bueno. Yo en realidad no estaba de acuerdo con él, para mí era muy buena, pero en retrospectiva la versión final es increíble. Me alegro que fuera ésta la que quedó, con el aporte de Johnny, y no la que hicimos antes.

OTRA FORMA DE HACER LAS COSAS

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Noel: Yo no puedo trabajar bajo presión. Quiero decir, bueno, hoy vamos a entrar al estudio y vamos a escribir una canción. Yo no puedo trabajar así, no… La inspiración me tiene que llegar de arriba. Quiero decir que uno siempre tiene que estar atento y listo para cuando llega la inspiración. Y la inspiración para la mayor parte de las canciones que escribo llega en los lugares más extraños, como me pasó muchas veces: en la sala de espera de un médico, comprando dentífrico, en una reunión de padres. Es lo que me pasa a mí. Si me fuerzo a escribir, no puedo hacer nada. Mi esposa se vuelve loca, podemos salir a comer y me dice: ¿pero qué estás haciendo? Y yo estoy golpeando la mesa con los cubiertos haciendo una melodía. Eso la vuelve loca (risas).

Paul Stacey: Creo que Chasing Yesterday es diferente a cualquiera de los otros que hemos hecho. Creo que Noel amplió su horizonte y lo hizo en la forma correcta, poco a poco. Estoy muy contento con lo que logró. Era lo que esperaba, hay que tener mucho valor para hacer algo así, tal vez tardó más de lo que pensaba pero el resultado es un disco que se va a transformar en un clásico.

Noel: Trabaje en las canciones que para mí eran las mejores. No tiene que ver con el estilo. Si una canción es buena y uno siente que es diferente a todo lo que hizo antes, entonces eso es brillante. Si una canción es buena pero suena como otras 1000 canciones que escribí… es otra más del montón. Los zapatos nuevos siempre se amoldan a los pies. Con las canciones pasa lo mismo. Tus canciones, mis canciones, o las canciones de quien sea, con el tiempo se amoldan a nosotros. No me asusta que pase. Este disco fue un verdadero viaje de principio a fin, fue como un muy buen programa de televisión. Y la televisión es mejor que las películas que hay ahora en el cine. Eso me dijeron, al menos.

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Especiales

Paul Weller, el padre del movimiento Mod Británico

El multinstrumentista es el dueño del toque típico, mágico y necesario que define al Brit Pop con la crudeza estética y melodías suaves.

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Definido como padre del movimiento Mod y, técnicamente, como instrumentista, Paul Weller basa su estilo sonoro en guitarras de marcas y modelos cuidadosamente elegidos y absolutamente funcionales a lo que necesita para transmitir musicalmente, sea en estudio como en vivo. El uso de distintas marcas y modelos de guitarras no hace que el sonido de Weller se mueva fuera de una médula estética perfectamente definida, con cada cambio de guitarras dentro de un mismo show logra los matices de diferenciación necesarios o que mas bien se adapten a sus deseos sonoros pero conservando perfectamente una linea sonora acorde y aplastante.

Las elecciones de la guitarras siempre giran en instrumentos que poseen preponderancia sonora notoria en los rangos medios, lo que hace que lo que quiera transmitir Weller a los escuchas tenga una definición absolutamente clara y preponderante en la mezcla, logrando así que cada nota que conforma cada acorde sea definida en un todo e individualmente. Así es como desfilan guitarras de cajas sólidas, de semi caja, y acústicas afianzando la filosa artillería del repertorio.

Muchas canciones podrían considerarse un ejemplo de lo que sonoramente define a Weller. Su energía es trasladada a las cuerdas tocando con púa, o bien mediante el sonido de sus dedos aplicando rasguidos crudos pero envueltos en la calidez que el contacto humano imprime a su Fender Telecaster 1958 usada con cuerdas calibre 0,10, lo que le permite una acción cómoda pero a la vez bien definida en medios, y sobre todo en graves.

Y si hablamos de la elección de los instrumentos usados por el artista, es necesario aclarar también que completan el perfecto combo de sonido, sus amplificadores Marshall y en ocasiones los amplificadores Orange, debiendo destacar el uso de su Marshall 1987XPW-660-80 Paul Weller Signature, ampli que fue diseñado especialmente por Jim Marshall para su marca. Básicamente se trata de un Amplificador de 50 vatios obviamente valvular con Parlantes Green Back de 12, y dos canales de salida, un Super Leed 1987 y otro Super Bass 1986 con un sencillo ecualizador de solo tres bandas, no hace falta más.

También cabe destacar que el repertorio de Weller no solo se recuesta en la potencia y facilidad de escucha de un rock and Soul poderoso y visceral, si no que también Weller logra en formatos acústicos traducir esa misma potencia y calidez en set intimistas donde plasma la categoría de su arte con la misma convicción y resolución artística, esgrimiendo su guitarra acústica Gibson B-45 1964 de doce cuerdas o acústicas de distintas marcas clásicas de 6 cuerdas, tanto como también ejecutando en piano pianos acústicos, y el siempre increíble e inmortal Organo Hammond. Con respecto a su historia musical, finales de los años 70’s y luego de incursionar en bandas de estilo aficionado, Weller junto a Bruce Foxton y Rick Buckler invaden la escena con The Jam, un combo increíble que entremezclaba la potencia de punk y el glam enérgico y popero del estilo New Wave enarbolando la bandera izada en los 60 por el movimiento social y cultural Mod.

The Jam afirmo con categoría y música su posicionamiento en los charts haciendo que su éxito comercial se fundamente en canciones provistas de todos lo detalles necesarios para que sean consideradas un material musical absolutamente rico y perfectamente fundamentado, tanto en lo técnico como en lo artístico, cautivando a públicos y crítica, las letras certeras y muchas veces irónicas jugaban un también un papel fundamental en la banda. En el año 1983 y por el lapso de 6 años surge The Style Council, banda absolutamente purista en su conformación, ejecución y audio, que transitaba una mezcla de estilos mas refinados y menos crudo que The Jam, en The Style Council se fusionaban el Soul el pop, y el R & B de una manera dinámica, exquisita y arrolladora.

Con una producción de un álbum por año promedio, The style desarrolla una carrera preponderante mayormente en Inglaterra, incursionando en sus letras con un sentido comprometido con la política y la critica social, y enfrentados en ideas al accionar de Margaret Thatcher. En el año 1989 su sello discográfico decide no editar su noveno álbum, lo cual hace decidir a lo mentores de la banda su disolución. Tras la disolución de The Style Council en 1989, los 15 álbumes solistas de Weller son la clara muestra indicatoria de por qué él, junto a un grupo selectos de artistas, se encarna como un ícono fundamental en la música y la cultura Británica.

Por último, asumimos que con la llegada del álbum Sonik Kicks, y luego de haber adorado su seguidilla de álbumes rockeros y souleros crudos, se sintió la ausencia de las baterías de acordes de sus guitarras tan admirables, la experimentación con sintetizadores y la incorporación preponderante de la electrónica hizo de este álbum, un disco que calificaría de necesariamente experimental para el mismo Weller en su carrera.

Invitamos a que exploren la discografía solista de este gran artista al que le dedicamos el Ultrabrit Radio de la semana que podés escuchar acá.

 

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Especiales

Los 19 años de Parachutes: el sufrimiento volcado en hits inoxidables

Se cumple un nuevo aniversario del primer disco de Coldplay.

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Aquello que comenzó en 1996 como un proyecto musical encarado por cuatro estudiantes terminó dando como resultado el nacimiento de una de las bandas más importantes de los últimos tiempos. Y es que Chris Martin, Jon Buckland, Guy Berryman y Will Champion demostraron un talento innegable que, definitivamente, estaba destinado a traspasar los muros de la Universidad de Londres.

Así fue que hace casi dos décadas irrumpía en la escena musical británica Coldplay, agrupación que en sus inicios se caracterizó por una fuerte presencia de letras introspectivas y de melodías calmas para luego ir soltando su personalidad, aunque siempre manteniendo intacta a la sensibilidad como bandera. Su álbum debut, Parachutes, condensa la mezcla justa de melancolía y delicadeza, y funciona como una excelente carta de presentación que le permitió obtener el primer lugar en The Official UK Charts Company, ser galardonada con el Grammy al mejor álbum de música alternativa en 2002 y lograr el puesto número doce en la lista de los veinte discos más vendidos del siglo XXI en el Reino Unido.

Sus cuatro cortes de difusión impactaron con tanto vigor en la audiencia que aún hoy son identificados como sinónimo indiscutible de Coldplay. “Shiver” fue el primer sencillo que se publicó cuatro meses antes del lanzamiento del disco y que la banda ya había tocado en vivo el año anterior. La conjunción de un sonido agradable y de unos lyrics que exponen las dolencias de un corazón roto, hizo que fuera elegido por los fanáticos argentinos para ser interpretado en noviembre de 2017 en el Estadio Único de La Plata.

Yellow”, lanzada pocos días antes de que el LP saliera a la venta, se ha ganado el título de himno. Catalogada como una de las canciones románticas más memorables del nuevo milenio, basta con que suenen sus primeros acordes para asociarlos inmediatamente con la imagen de Chris Martin caminando abrigado sobre la orilla de una playa en pleno amanecer. En los recitales, el público la corea de principio a fin mientras juega con las enormes pelotas amarillas que rebotan sobre el campo.

Trouble” le permitió a Coldplay hacer de la destreza de Chris frente al piano, su marca registrada. El predominio de este instrumento en el tema le otorga un tono depresivo que acompaña perfectamente los sentimientos de culpa y de perdón presentes en la letra. Y si bien “Don’t Panic” no había sido seleccionada como corte, en marzo del año siguiente se editó en algunos países europeos. Al ser el track número uno del disco, anticipa el marcado estilo de las diez canciones que componen el setlist.

Estos jóvenes, que en ese entonces apenas superaban los veinte años de edad, supieron plasmar en “Parachutes” una profundidad notable. Esto logró convertir al álbum en una verdadera joya, despertando grandes expectativas sobre la banda. La tapa del disco es ilustrada por un globo terráqueo de color ámbar, el cual se destaca sobre el fondo negro. Quizás como forma de invocar un deseo o como presagio de un futuro prometedor, esta fotografía sería signo de los millones de admiradores que conquistaría Coldplay alrededor del mundo.

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Discos

Los Discos ocultos de The Beatles

La banda que posiblemente haya sido la más escuchada de la historia (recordemos: “más populares que Jesús”), tiene toda una discografía fuera de los álbumes oficiales ignorada por gran parte de la población.

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Algunas de estas canciones fueron recogidas por los mismos Beatles en su box set Anthology (1995/1996), pero aun así hay abundante archivo que no se encuentra en esos tres volúmenes. Por eso, es atractivo sumergirse en esa biblioteca audiovisual y al alcance de la mano que es aún Youtube, para encontrar muchos de estos trabajos.

Meet The Quarrymen!

La historia de los proto Beatles fue contada infinidad de veces, pero pocos saben cómo sonaban cuando agarraban sus instrumentos. Aquí tenemos la posibilidad de ahondar en las canciones precursoras de unos muy jóvenes John, Paul y George; cuando aún se reconocían con el nombre de The Quarrymen. Primeras experiencias donde ya se vislumbraba el elemento característico de la coordinación de armonías vocales, más un puñado de covers e influencias de músicos como Buddy Holly o Eddie Cochran. También encontramos composiciones propias como One After 909 o I’ll Follow The Sun, que luego grabarían en discos oficiales. La joyita es In Spite Of All The Danger que, lamentablemente, no recuperaron en los álbumes de estudio que grabaron en los ‘60. Recomendación: Escuchar con auriculares.

Decca Audition, January 1 1962

En revista Ultrabrit número 5, de septiembre de 2013, un fan de los Beatles detalló: “Al escuchar la grabación completa, se puede entender por qué los Beatles fueron rebotados por Decca: en ella se sienten los nervios en la voz de Paul en forma clara; la ironía ácida de John; una débil respuesta vocal y, por momentos, también en la guitarra de George. Además de lo aburrido y monótono que era Pete Best en la batería.” Este es el disco del famoso rechazo de la Decca Records a los Beatles. Probablemente su mayor error fue la variopinta lista de temas que les eligió su representante Brian Epstein, que iban desde una canción de Chuck Berry como Memphis, Tennesse hasta el bolero Bésame Mucho, pasando por algo cuasi humorístico como The Sheik Of Araby. Los productores no pudieron captar qué estilo tocaban y pasaron de ellos argumentando el poco futuro que veían en los “grupos de guitarras”. En este video de Youtube están las 10 canciones que no aparecen en las cinco que sí están en el Anthology 1.

Rehearsals At The Cavern Club, September-October 1962

Siempre es interesante escuchar cómo ensayan (o ensayaban) las bandas porque suelen aparecer versiones diferentes o alteradas de canciones conocidas, pifies e incluso se pueden oír intimidades en diálogos y bromas. En esta ocasión podemos asistir al templo de los primeros Beatles y escucharlos tanteando melodías de un repertorio que probarían en esa época. Tiempos donde Ringo Starr recién había ingresado a la banda, muy próximos a la edición de su primer simple Love Me do/P.S. I Love You. Las rarezas del ensayo son dos versiones de Catswalk: instrumental compuesto por Paul McCartney que luego, en 1967, la banda de jazz The Chris Barber Band grabaría de forma oficial con el nombre cambiado a Cat Call.

The Acoustic Submarine

Si bien este es un bootleg de dos discos que editó la disquera Teddy Bear en 1995, aquí en Youtube solamente existe esta versión reducida que incluye algunas de las canciones de dicho bootleg, más otros demos, sesiones u outtakes que el usuario les sumó. Vale la mención de que esta es una recopilación no muy definida en cuanto a períodos, porque van desde cintas de tiempos de Rubber Soul (1965) hasta sus grabaciones finales. Hay destacados como la curiosa zapada de Lennon entonando la canción I Lost My Little Girl (que data de 1956 y es la primera composición de Paul McCartney), igualmente resalta la preciosamente acústica Goodbye de McCartney, el cover de Bob Dylan Mama You’ve Been On My Mind tocado por Harrison o una versión de Hey Jude con un Lennon jocoso que se divierte acompañando a Paul con entonaciones chistosas.

Let It Down

Registros de enero de 1969 de los ensayos para el proyecto Get Back, donde escuchamos el proceso de creación de muchos de los clásicos que luego conocimos en Abbey Road (1969) y Let It Be (1970). Asimismo, hay material que fue a parar a los futuros trabajos solistas. Ciertos tracks ya se conocían en otros bootlegs, pero aquí han tenido un tratamiento de audio de acuerdo con las posibilidades técnicas actuales para que se oigan con mejor calidad.

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