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Nick Cave más allá de The Bad Seeds

Un recorrido por la diversa obra del rey del rock gótico, por fuera de su prolífica trayectoria con The Bad Seeds.

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En 1983, Nick Cave y Mick Harvey formaron The Bad Seeds, banda con la que lanzarían dieciséis álbumes (al día de hoy, los dos últimos sin Harvey) y experimentarían con sonidos post-punk, ecos de rock experimental, influencias del garage y el rock alternativo e incluso instrumentalizaciones mínimas marcadas por la presencia del lamento barítono de Cave. Pero “The Bad Seeds”, en verdad, es el hijo de la defunción de The Birthday Party, banda que integraron Cave, Harvey y Rowland S. Howard entre 1980 y 1983, y que a su vez representaba una reformulación de The Boys Next Door, una banda que había sido formada por Cave, Harvey y otros mientras estudiaban en la Cauffield Grammar School (Melbourne, Australia), y que llegó a editar un LP titulado “Door, Door” (1979) y un extended play: “Hee Haw”, en el mismo año, que comenzó a alejarse del sonido punk tradicional del primer LP.

Lo que originalmente había sido un grupo de jóvenes que tocaban covers de David Bowie, Lou Reed, Roxy Music, The Ramones, Van Morrison y Alice Cooper se transformó en una propuesta post-punk que encontró el éxito en la escena underground australiana con “Shivers” (una especie de “Canción Para Mi Muerte” del post-punk gótico australiano). Nick Cave, años más tarde, consideró al álbum un “sueño húmedo adolescente” y admitió odiarlo. A pesar de eso, el cantante decidió interpretar “Shivers” durante su presentación en el Festival Reading en 1990, y otro puñado de veces (siendo la última en 1995).

El cambio de nombre a The Birthday Party ocurrió cuando los jóvenes se mudaron a Londres en 1980 y comenzaron un período de intensa creatividad artística que los llevaría a editar tres arriesgados longplays los siguientes años (“The Birthday Party” en 1980, “Prayers on Fire” en 1981 y “Junkyard” en 1982) así como un extended play conjunto con Lydia Lunch (“Drunk On The Pope’s Blood/The Agony Is The Ecstacy”).

El primer LP fue originalmente lanzado bajo el caduco rotulo de los “Boys Next Door” pero pronto fue re-editado con el nuevo nombre de la banda. Poco adepto a la nostalgia, Cave rara vez ha prestado tributo a estas obras tempranas, habiendo ejecutado por última vez un tema de The Birthday Party en el año 2003 (“Wild World”) durante un recital en Sydney. Sin embargo, las obras de esta primera formación son retrospectivamente consideradas como cruciales dentro del mundo del rock gótico y la escena hardcore, así como también han sido citadas como influencias por parte de artistas tan dispares como PJ Harvey, My Bloody Valentine y LCD Soundsystem.

Con la cimentación de The Bad Seeds pasarían muchos años antes de que Cave se embarcase en otra banda (Grinderman, en 2007) aunque en el mientras tanto el ecléctico australiano no pudo evitar incursionar en la composición de soundtracks, la actuación y la escritura en prosa.

Entre 1988 y el año pasado, Nick Cave compuso una veintena de bandas sonoras para obras de teatro, cine de suspenso, westerns y documentales, y otros géneros. Cave también se ha probado como guionista de algunas de estas películas, co-escribiendo el guión del western australiano “The Proposition” y de la película de gangsters “Lawless”, así como también una secuela de “Gladiator” que nunca fue producida. Es posible que el mayor protagonismo que Cave haya logrado en el cine haya sido con el documental musical “20000 Days On Earth” que lo tiene como sujeto central y co-guionista y que muestra un día de su vida durante la composición del disco “Push the Sky Away”.

Nick también participó como actor en las películas “Ghosts… of the Civil Dead”, la voyerista película sueca “Baby Trouble Hole”, “Johnny Suede” (que incluye a un muy joven Brad Pitt como protagonista), “Rhinoceros Hunting In Budapest” y apariciones menores en “Wings of Desire”, “IDn4”, “The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford” (un excelente western para el que Cave también compuso el soundtrack) y la reciente película francesa “The Beatiful Days of Aranjuez” donde hace un cameo como si mismo.

Entre otros trabajos curiosos (además de escribir una secuela para “Gladiator” a pedido de su amigo Russell Crowe, ¿qué más curioso que eso?) Nick ha participado en un tributo a Neil Young con un cover de “Helpless”,  grabó una versión del tema de The X-Files, realizó reinterpretaciones poco ortodoxas de “Here Comes The Sun” y “Let It Be” para la película “I Am Sam”, un cover de “Disco 2000” de Pulp (para el single de “Bad Cover Version”) y participó en una serie de discos de canciones de marineros con versiones de “Fire Down Below”, “Pinery Boy” y “Pirate Jenny” (los discos también cuentan con Patti Smith, Iggy Pop, Frank Zappa, Tom Waitts, Jarvis Cocker, Lou Reed, entre otros). Pero posiblemente la contribución más bizarra en su carrera sea su canción “There Is A Light”, compuesta para el soundtrack de la infame “Batman Forever”, que también incluía canciones de PJ Harvey, The Offspring, The Flaming Lips y un exitoso single de U2.

Nick también escribió la premiada novela “And The Ass Saw The Angel” y las colecciones de poemas y textos cortos “King Ink”, “King Ink II” y “The Sick Bag Song”. Su segunda novela “The Death Of Bunny Munro” fue publicada en 2009 para aclamación de la crítica y va a ser reeditada en Argentina por Editorial Malpaso en octubre de este año. Nick también escribió las conferencias “The Secret Life of the Love Song” y “The Flesh Made Word” para el Vienna Poetry Festival de 1998, aunque terminó exponiéndolas frente a una gran audiencia en The Royal Festival Hall de Londres el año siguiente. En las conferencias, Cave reflexiona sobre la cristiandad, las musas artísticas, el género de la canción de amor y sus propias obsesiones con el amor, el sexo, la muerte y la violencia.

La última incursión musical por fuera de The Bad Seeds que realizó Nick demuestra que su vitalidad como músico continua intacta (como si fuese necesario). Grinderman, un tributo a la canción “Grinder Man Blues” de Memphis Slim, lanzó dos álbumes epónimos en 2007 y 2010, en los que el artista experimentó con influencias del grunge, psicodelia y el noise rock experimental. La banda se separó a fines del 2011 para que Cave volviese a concentrarse en The Bad Seeds, aunque tuvo una reunión breve en el Festival Coachella del 2013 y la puerta está abierta para futuras reapariciones.

A toda esta serie de side projects no puede evitar agregarse la vertiginosa y siempre potente producción de Nick Cave and the Bad Seeds, la banda más exitosa del inmortal músico australiano. Y en verdad, tengo que decirlo, todo quien haya llegado a leer este artículo hasta este punto debería replantearse lo que está haciendo: vayan ya a escuchar, leer, observar y consumir a Nick Cave.

Vayan a Nick Cave.

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6 canciones de Morrissey para festejar su cumpleaños

Hoy Mozz cumple 60 años y desde acá lo celebramos escuchando su música.

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El malhumorado, voluble, talentosísimo cantante y compositor, Steven Patrick Morrissey cumple hoy 60 años. Para festejarlo, la apuesta es desandar un recorrido sesgado y caprichoso por esos estados de ánimo que cruzamos cada vez que se nos ocurre poner alguna canción.

 

Emoción

Esta versión tomada hace casi 10 años, en Octubre de 2008, es la primera elección, la más sencilla de todas. Una canción perfecta que no llega a los 3 minutos y con las “p” húmedas que tanto tratamos de imitar en las clases de inglés.

Cómo la suerte puede convertir a un hombre bueno en uno malo cantaba al borde del llanto y al final nosotros también quebramos un poco con el solo de trompeta con sordina, quizás es sonido más precioso que tiene la música.

 

Bittersweet

Así en inglés, quizás es la palabra más linda del idioma, decir “agridulce” no le pasa cerca, por eso se permite la licencia.

Ojalá la depresión de los domingos a la tardecita tuvieran algo de la belleza que nos canta Morrissey en esta canción que menciona el apocalipsis. De este video de 1988, y salido del primer disco en solista, nos quedamos con todo lo que tiene puesto la protagonista, incluyendo el pelo cortito y levantado. Y bueno, meat is murder, queda lindo bien así puesto.

 

Alegría

Claro, que no es explosiva sino más bien para adentro y lavada como la fotografía del video. A lo inglés, que tan mal negocio no hicieron haciendo canciones así.

Post punk a punto caramelo, con el jopo perfecto, irreverencia, ambigüedad, flores. Todo lo que quieren las chicas.

 

Miedo

Himno del stalker. Consumir con cuidado, moderación y sin literalidad.

 

De pie

La sociedad de Morrissey y Johnny Marr acá rinde como nunca, la voz que lastima, la guitarra que nos interpela y nos pone de pie. Ni siquiera nos importa de qué va la letra. Solo play y disfrutar

 

* Bonus Track

Una canción alegre y pegadiza, aunque lo más triste que se pueda escribir sobre estar dentro del closet, o no es desgarrador eso de “me extrañás más de lo que ella te extraña”.

Probablemente en 2001 no haya sido recibida como merece, pop, bien hecha que se burla de los consumos cool, de lo escondido y que contiene el espíritu Morrissey, si es que hay algo así. Hoy no está de más reivindicarla para este cumpleaños.

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“Presentismo” y “retromanía”: La encrucijada del pop y el rock de nuestros tiempos

Desde los años ’70, el punk gestó su identidad alrededor de una premisa fundamental que se desprendió del contexto histórico particular: No future. Este espíritu se proyectó de manera sombría en el desarrollo posterior de la cultura pop y rock en consonancia con la decadencia de la idea de progreso que había predominado en los años centrales del siglo XX.

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El historiador François Hartog acuñó la categoría de “régimen de historicidad” para dar cuenta de la forma en que se articulan pasado, presente y futuro en una sociedad determinada. En ese sentido, sitúa el nacimiento del régimen moderno de historicidad a finales del siglo XVIII, a partir de la Ilustración y la Revolución Francesa. Este régimen está caracterizado por concebir al tiempo como “progreso”, es decir, como una “flecha” que avanza en línea recta de izquierda a derecha y cuya nota principal es la irreversibilidad.

Desde finales de los ‘80, a partir de un acontecimiento trascendental que fue la desintegración de la URSS, se habría vuelto hegemónico en el mundo occidental un nuevo régimen de historicidad caracterizado por la fijación en el presente. Según el autor, el “presentismo” vino a reemplazar al régimen moderno de historicidad. A diferencia de la orientación “futurista” de la modernidad, el régimen presentista ensancha el presente hacia adelante y hacia atrás, es decir, lo extiende hacia el pasado y hacia el futuro.


El pasado como fuente de autenticidad

La segunda mitad de los ’70 fue hegemonizada por la escena postpunk que, a pesar del rótulo recibido, convivió con el movimiento que le imprimió su identidad en una imbricación de ética DIY, autogestión, un oscuro pop electrónico y la simplicidad de la composición punk. Posteriormente, durante los ’80 con la new wave, y los ’90 con las rave, la autenticidad con que el campo del pop y del rock se autodefine encontraba cada vez menos recursos mirando hacia un futuro que se sumía en la incertidumbre.

En este contexto, en que el presentismo implica una articulación del tiempo en la que el presente se torna hegemónico frente al pasado y al futuro, el crítico Simon Reynolds sostiene que los primeros años del siglo XXI resultaron ser una década “re”. Los dos mil estuvieron dominados por los revivals, las reediciones, los remakes, la retrospección. En ese sentido, la palabra “retro” tiene un significado específico: refiere a un fetiche autoconsciente por la esterilización de un período -en cuanto a música, ropa y diseño- que se expresa creativamente a través de la apropiación y la imitación. Pero el uso de la palabra decantó, de una manera mucho más vaga, en todo aquello que está relacionado con el pasado reciente de la cultura pop.


De acuerdo con esos usos y abusos del pasado reciente en la cultura pop, este fenómeno incluye cambios profundos en el consumo de música como consecuencia de la innovación tecnológica y la irrupción de Internet (a través de plataformas como You Tube, Spotify, ITunes, etc.) que no solamente permiten disponer de todo un archivo colectivo, sino que incluso nos permite decidir el orden en que vamos a escucharlo. Por otro lado, la presencia cada vez mayor de artefactos culturales que regresan en forma de moda vintage, como los discos de vinilo, y el retorno de viejas bandas que se reúnen luego de largos años para grabar un nuevo disco o realizar una gira de despedida definitiva parecen dominar la escena actual.

Proyectando un pasado mejor a través del futuro

Esta particular mirada nostálgica habilitó, a su vez, la supervivencia y reformulación de esos elementos estéticos de la mano de músicos jóvenes en un contexto en que la ética DIY, la autogestión y la omnipresencia de Internet democratizaron el acceso a la grabación, circulación y reproducción de la música. Como vimos anteriormente, esta tendencia se proyectó en nuestro país fundamentalmente a través del indie y, posteriormente, el trap. Pero las nuevas escenas, que son propias de la generación millennial criada en los primeros años del siglo XXI, se presentan como un espacio sumamente heterogéneo, en el cual conviven elementos del pop, del rock, del rap y de la electrónica de manera bifurcada ante un futuro que se presenta esquivo.

Efectivamente, el predominio del presente redirecciona hacia atrás las esperanzas que antaño eran depositadas en el futuro, y obliga a los artistas a reformular los elementos éticos y estéticos de un pasado que convive con nosotros. Según el filósofo Giorgio Agamben, se es verdaderamente contemporáneo cuando no se coincide a la perfección con él; esta inadecuación hace que sea más factible percibir el propio tiempo puesto que quienes concuerdan plenamente con su época, en general, no consiguen verla plenamente. De tal modo, los artistas realmente contemporáneos son quienes logran destacarse en la escena actual porque pueden percibir en su tiempo no las luces sino las sombras, las tinieblas. Y para hacerlo se requiere neutralizar los destellos que emanan de él.

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Estrategias Oblicuas o cómo tomar caminos impensados

Con la productividad como imperativo moderno, las Estrategias Oblicuas son un elemento que cada vez tienen más adeptos entre quienes quieren destrabar sus problemas creativos.

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Popularmente conocidas por la difusión que les dio el músico y productor Brian Eno, la historia cuenta que este señor inglés detestaba quedarse sin ideas o atascarse en medio de un proceso de creación, presionado por las inmediateces de la industria. Es así como decidió empezar a anotar frases inspiradoras en papeles que luego devendrían en cartas a las cuales recurrir en caso de bloqueo. Para eso tuvo la ayuda de su amigo Peter Schmidt (pintor, pionero de la multimedia) quien también había tenido ideas parecidas.

La dupla creó entonces las Estrategias Oblicuas y las empezó a utilizar en sus creaciones. A medida que las fueron usando vieron que los resultados eran cada vez más fructíferos, por lo que decidieron difundir este juego entre varios artistas. La demanda fue acrecentándose de tal modo que vieron la veta de empezar a hacer producciones seriadas y comercializadas en ediciones que, originalmente, salieron en los años 1975, 1978 y 1979.

 

¿Qué músicos las usaron?

Muchas de las bandas que trabajaron con Eno de productor utilizaron la metodología de las Estrategias Oblicuas. Nombres como U2, David Bowie, Iggy Pop, Peter Gabriel, REM o Coldplay manifestaron en repetidas veces la utilidad que les dio contar con ellas.

En 1995 la revista londinense Time Out realizó una entrevista conjunta a Bowie y Eno en vísperas del lanzamiento del álbum Outside (al que se promocionó como compuesto en gran parte por los consejos de las Estrategias Oblicuas). En ella el productor declaró: “Hay varios riesgos inmediatos en la improvisación, y uno de ellos es que todo el mundo se fusione de inmediato. Todos empiezan tocando blues, básicamente porque es un lugar donde todos pueden estar de acuerdo y saberse las reglas. De modo que en parte usamos estrategias diseñadas para impedir que todo se vuelva sumamente coherente. El caos no es un lugar interesante en el que estar, y tampoco lo es la coherencia absoluta. Es un punto entre ambas cosas”.

Tal es la marca de “piedra filosofal” que adquirieron las Estrategias Oblicuas entre el mundillo de los músicos, que hay muchos ejemplos de canciones clásicas donde se aplicaron. Pero también hay casos como el de la canción Where the streets have no name de U2, que casi se pierde tal como lo conocemos debido a que Eno consideraba que debían hacer borrón y cuenta nueva cuando se trabaron en su composición y grabación (incluso casi simula un “accidente” para borrar las sesiones). Por suerte en esta ocasión, los irlandeses no siguieron el deseo del ex Roxy Music.

 

Un productor londinense dando cátedra en Buenos Aires

Brian Eno visitó Argentina en el año 2016, donde el 29 de noviembre dio una charla abierta en el Centro Cultural Kirchner contando sobre su vida, su obra y sus métodos de trabajo. No faltó entonces su momento de referencia a las Estrategias Oblicuas y así se expresó al respecto: “Una vez David Bowie sacó una tarjeta que le decía que se tenía que aferrar a una idea interesante para desarrollarla, mientras que yo saqué una que decía que tenía que destruir todo lo que se interponga… así que todo lo que él construía, yo se lo tiraba abajo”.

Cómo utilizar las estrategias

Hay diversas formas de utilizar las cartas. La más interesante, por el esfuerzo creativo que requiere, es la de seleccionar una al azar y aplicar la oración que nos aparezca. Aunque quizás el enunciado en principio no nos sea esclarecedor (por ejemplo: “Una línea tiene dos lados”), es casi obligatorio no cambiar la tarjeta por otra, ya que en nuestro esfuerzo por descifrar su significado estaremos utilizando pensamientos laterales, oblicuos, que pueden despertarnos nuevas aspiraciones creativas.

Dónde encontrarlas en la web

Las Estrategias Oblicuas se venden en formato físico en diversas jugueterías y librerías alrededor del mundo. La inmensa parte son adaptaciones de las pocas ediciones originales que aún se conservan, puesto que estas suelen venderse a precios exorbitantes. Pero actualmente nos queda el recurso de la tecnología que nos permite hallarlas en páginas webs o aplicaciones de celular.

 

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