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Los 10 mejores shows de Lollapalooza Argentina

El festival que reúne más de cien bandas en cinco escenarios regresa al país en Marzo de 2019 y ya están las primeras pre-ventas agotadas. Repasamos sus mejores shows.

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La sexta edición de Lollapalooza Argentina será el 29, 30 y 31 de marzo de 2019 y antes de conocer el tan esperado line-up hacemos un repaso con los grandes artistas que pasaron por el festival más importante del país.

Red Hot Chili Peppers

La banda de Los Ángeles ya es un clásico en Argentina y el show que dieron en 2014 no podía faltar en la lista de las bandas más importantes que pisaron el escenario de Lollapalooza Argentina. Los liderados por Anthony Kiedis fueron los headliners de la primera edición del festival en nuestro país. Un festival que por primera vez se realizaba en Argentina y apostó fuerte con los artistas invitados donde acompañaban bandas de la talla de SoundgardenNine Inch Nails y Pixies entre otras.

Durante su presentación no faltaron los clásicos y canciones de su último disco “I’m With You” y demostraron por qué son una de las bandas más importantes de los últimos tiempos. Tal fue así, que en 2018 regresaron al festival por más, esta vez presentando “The Getaway”, su último trabajo discográfico. Con dos visitas al festival, Red Hot Chili Peppers es sin dudas una de las bandas favoritas de los fanáticos argentinos.

Arcade Fire

Su show también fue durante la primera edición del festival y fue una clase de indie rock. Una banda que no para de crecer y que año a año deja en claro que llegaron para quedarse. Con un show donde la banda de Canadá interpretó sus mejores canciones, Lollapalooza Argentina se convirtió en una pista de baile donde el público de todas las generaciones se unió en uno de los shows más entretenidos de la edición 2014 del festival.

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Jack White

Jack White es un músico multiinstrumentista, productor, y actor que fue reconocido por su paso por The White Stripes. White se hizo lugar como solista en el mundo de la música para pasar a ser una leyenda del futuro. Es que el músico deja todo en cada presentación, y a base de hits e improvisación con su gran banda, dio un show donde sonaron sus mejores canciones como solista y también los clásicos de sus bandas.

Uno de los momentos más altos del show en la segunda edición del festival fue cuando sorpresivamente Robert Plant se sumó en el escenario para interpretar el legendario “The Lemon Song” de Led Zeppelin, haciendo de esa noche algo único en la historia.

Robert Plant

El cantante de Led Zeppelin hizo lo suyo en la edición 2015 del festival, donde entre clásicos y nuevas canciones, generó un ambiente único en el festival. Con un show hipnótico, Plant repasó los canciones más importantes de su etapa solista y también deleitó a los fanáticos del cuarteto de Inglaterra, con hits como “Going to California”, “Ramble On”, “Black Dog” y “Rock and Roll”.

Si algo quedó claro, es que el músico, compositor y productor inglés que comenzó su carrera allá por 1963, tiene mucho para dar y no defraudó a sus fanáticos argentinos.

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Calvin Harris

Lollapalooza se caracteriza por incluir todo tipo de géneros musicales dentro de su Line Up y la electrónica sin dudas es uno de los que más atención captó en las últimas ediciones. En 2015, Calvin Harris se encargó de cerrar una de las jornadas del festival en haciendo del Main Stage 2 una verdadera fiesta. El DJ, productor y compositor escocés dejó su marca en Lollapalooza con un set lleno de hits.

Eminem

En 2016 el rapero estadounidense se encargó de cerrar el escenario principal del festival con uno de los shows más esperados. Durante su show sonaron clásicos como “Stan”, “Sing For The Moment”, “The Way I Am”, “The Real Slim Shady” y “Without Me” entre otros.

Con un show repleto de hits y un público que no paró de agitar el brazo al ritmo de su música, Eminem dio una clase de Hip Hop para todos sus fans en lo que fue su primera visita al país.

Florence And The Machine

Florence Welch es la mujer detrás de una de las bandas indie más interesantes de los últimos tiempos. Su voz única deleitó al público argentino en lo que fue su primera visita al país. En la edición 2016 del festival, la cantante presentó su disco “How Big, How Blue, How Beautiful”. En un escenario imponente Florence no paró de bailar en todo el show y con un registro de voz impecable dio uno de los shows más enérgicos de la tercera edición del festival.

Metallica

Entre los mejores shows de la historia de Lollapalooza no podía faltar el metal. Fue en la cuarta edición del festival cuando Metallica dijo presente bien fuerte ante 100.000 personas que presenciaron una clase maestra de rock. El cuarteto de Los Ángeles llegó al país con un show inolvidable en el cierre del primer día del festival.

James Hetfield, Lars Ulrich, Kirk Hammett y Robert Trujillo demostraron que el paso del tiempo no es nada para ellos y brillaron como en sus mejores épocas. La excusa de su visita fue la presentación de “Hardwired… to Self-Destruct”, pero por supuesto que no faltó el repaso de los grandes éxitos de toda su carrera.

Duran Duran

En 2017 el show que demostró sin importar a qué generación pertenezcas, podés disfrutar de un show apto para todas las edades. Duran Duran se puso el festival al hombro, y cuando empezaba a llegar la noche en el Hipódromo de San Isidro con un atardecer que quedará para el recuerdo de todos los presentes, hicieron un setlist que no dejó afuera ninguno de sus hits.

Grandes y chicos se unieron para corear las canciones de la banda británica que fue furor en la década del 80. Una muestra de que Lollapalooza es mucho más que un festival y que no importan las etiquetas, ni el tiempo, lo que importa es la música.

The Strokes

La banda de New York dijo presente en cuarta edición del festival con el show más grande de su carrera. Frente a 100.000 personas la banda liderada por Julian Casablancas repasó lo mejor de su carrera y presentó su último EP “Future Present Past”.

El momento cúlmine de la noche llegó junto a “Last Night” y una ola de gente que no paró de cantar en ningún momento. Tal fue la ovación del público argentino, que la banda regresó al escenario principal del festival no una, sino dos veces para dejarnos a todos contentos.

The Killers

En la última edición del festival los encargados de cerrar la segunda noche fueron los jovenes de Las Vegas. Brandon Flowers demostró ser mucho más que un showman y con una show impecable, revivió todas las etapas de la banda.

Presentando su último disco “Wonderful Wonderful”, tocaron gran parte del mismo y también sonaron los clásicos que todos esperábamos. Y hasta un fan tuvo la oportunidad de subir a tocar la batería con el cuarteto.

El escenario principal de Lollapalooza se convirtió en una extensión de Las Vegas y con un juego de luces impactante, Brandon Flowers y compañía cerraron la última edición del festival con un show que quedará para siempre en nuestros corazones.

¿Quién nos sorprenderá en el próximo? Esperamos con ansías saber quienes serán los artistas que encabezarán el Lollapalooza Argentina 2019. Mientras tanto podes revivir nuestras coberturas completas de los grandes shows de ediciones anteriores.

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#EspecialLollapalooza: Rosalía

Su música y producción escénica mezcla flamenco y lo urbano sin prejuicios y mucho talento. Una de las presencias del próximo Lollapalooza Argentina que hay que mirar de cerca.

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Rosalía tiene 25 años, nació en Barcelona y es la dueña de las conversaciones, las listas de streaming en España, de cuatro Latin Grammy y viene a conquistar el resto del mundo.

Su segundo disco “El Mal Querer” salió a la venta el 2 de noviembre y se ha convertido en escucha obligatoria. Es una fusión de flamenco, trap, R&B y música urbana matizada con mil pequeños apuntes como motores, ruido de metal, recitados, palmas y un uso inteligente del vocoder, que en este caso no viene a disimular falencias sino a sumar elementos a la narración.

Es un disco conceptual, basado en un libro de siglo XIV llamado “Flamenca” de autor anónimo que narra una historia de amor, celos, infierno y resurrección, en el que cada capítulo es representado por una canción. Entre otras particularidades, participa Rossy de Palma recitando un texto y se samplea “Cry me a River” de Justin Timberlake.

 

MALAMENTE” el primer single se lanzó en Mayo, se ve y escucha así

En Julio se lanzó “PIENSO EN TU MIRÁ” y Rosalía junto al talentoso equipo que eligió lo hizo otra vez.


¿Qué podemos esperar de su presentación en vivo? bailarines, carisma, cuero, plumas, uñas esculpidas larguísimas y zapatillas urbanas con una puesta en escena que nada tiene que envidiar a Beyoncé

 

En marzo de este nuevo año estará en el Lollapalooza Argentina y sería muy bueno que haga un side show para ella sola, que bien lo vale.

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#EspecialLollapalooza: Interpol, Everything is wrong (again)

Interpol es una banda neoyorkina etiquetada como indie rock o post punk, sin embargo, pese a que estos rótulos le quedan cómodos no la describen en su totalidad.

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La banda se formó en 1998, está integrada por  Paul Banks, Daniel Kessler y Sam Fogarino, su nota distintiva es la destreza para narrar el lado opaco de las relaciones humanas, el desamor y la apatía.

El primer trabajo los posicionó como herederos sonoros de Nirvana y sucesores de la métrica angustiante de Joy Division. La voz grave de Banks y el carácter depresivo de su poética exaltan el paralelo con los mancunianos, no obstante, hay una frialdad en las letras de Interpol que los inscribe en la finura del film noir antes que en el desaliento suicida.

El debut, en el sello Matador acontece con Turn on the Bright Lights (2002), lo suceden Antics (2004), Our Love to Admire (2007), Interpol (2010), El Pintor (2014) y su última producción Marauder (2018) lanzada en México, ciudad en la que Banks vivió en la secundaria.

Marauder fue grabado con la banda tocando en vivo para recuperar el efecto visceral del crudo, para recoger la potencia de la sinergia o bien para huir de la trampa de las posibilidades de un estudio como les gusta explicarlo. El productor Dave Fridmann, quien trabajó con The Flaming Lips, Weezer, Café Tacuba, MGMT y Tame Impala, entre otras bandas, fue quien propuso este desafío. La búsqueda es obtener novedad sin perder los rasgos identitarios, innovar sin resignar las marcas de estilo, superar la pérdida de una pieza clave como Carlos Dengler quien dejó la banda en 2010.

El clima lóbrego, la complejidad del deseo y la insatisfacción son solo algunos de los elementos de la dialéctica de Marauder. “If you really love nothing” se esfuerza en parecer gentil, coquetea con el pop pero se detiene en sus márgenes como turista ocasional, tan enigmático como la sonrisa de Kristen Stewart. Es probable que esta sea la síntesis del disco, ese estado de necesidad más que el logro efectivo de una ruptura.

Según Banks, el merodeador es un personaje que asomó durante la composición de algunos temas, su alter ego. La justificación es, cuanto menos, perturbadora. En la foto de portada, Elliot Richardson, Fiscal General de Nixon padece la soledad post renuncia con la que se lo castiga por negarse a despedir al fiscal Cox quien investigaba el escándalo Watergate. Más que un merodeador es un disidente, excede incluso la honestidad que reivindica Banks.

A mitad de año, Marauder se dio a conocer en un mural del DF mexicano donde apareció como esos hombres misteriosos y solitarios a los que alude la obra. El primer video del corte “The Rover” fue dirigido por Gerardo Naranjo y sus escenas recorren Reforma, colonia Roma y el mercado de Sonora.

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En estas semanas se produjo el lanzamiento de versiones remix de “Party’s Over” del dj mexicano Lao y “Complications”, gestado por Mexican Institute of Sound, un proyecto de Camilo Lara. En ambos casos se trata de experimentos sonoros que no por ser bailables dejan de asumir una cuota de riesgo.

El setlist de la banda, en este tiempo, prefiere revisitar Antics antes que TOBL para tomar distancia de la reciente gira aniversario de este trabajo, tal vez repitan esta modalidad cuando nos visiten por cuarta vez en 2019.

Interpol se presentará en vivo en el festival Lollapalooza el 29 de marzo en el Hipódromo de San Isidro y el 28 de marzo en el Teatro Vorterix como parte de los sideshows del Lollapalooza.

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Mirar el presente a través de los Smiths

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Independientemente de sus vaivenes estéticos a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y de los grandes beneficios que les proporcionó a productores, managers y demás actores ligados a la industria discográfica, para quienes la música rock es magistra vitae, la concebimos de una forma más profunda. Porque ha sido la manifestación irreductible de la juventud ante un mundo que los desdeñó en diversos sentidos. Porque nuestras vidas están atravesadas por sus letras, sus melodías, sus imágenes, que nos brindaron los instrumentos para subjetivarnos e interpretar el mundo en el que vivimos.

Resultado de imagen para the smithsA pesar de la obsesión con el pasado que, según Simon Reynolds en Retromanía, es la característica principal de la cultura pop actual, probablemente sean los Smiths uno de los grupos más emblemáticos de la historia de la música rock. Si nos alejamos de las miradas nostálgicas, podemos ver que la coyuntura política y cultural de nuestros días está perforada por las consecuencias de procedimientos políticos e ideológicos que irrumpieron hacia finales de los años ‘70 y durante los ’80: violencia en las calles, precariedad laboral, criminalización de la pobreza, marginalidad social. Son los pálidos colores de un cuadro cada vez más deteriorado y oscuro, un cuadro que supieron apreciar muy bien Morrissey y Johnny Marr, entre otros.

La crisis sistémica que hizo tambalear al capitalismo en los años ’70 decantó en un viraje ideológico que promovió los aspectos más conservadores y ortodoxos del liberalismo (conocido también como «neoliberalismo»). A partir de entonces, los gobiernos que asumieron el poder en las principales potencias occidentales pusieron en marcha profundas reformas con el fin de liquidar el Estado de Bienestar y sus programas sociales. El objetivo era reducir el gasto público y, con él, al Estado a su mínima expresión.

Margaret Thatcher, quien ejerció como primera ministra del Reino Unido entre 1979 y 1990, fue uno de los exponentes más destacados del nuevo orden neoliberal. Sus férreas políticas conservadoras y su tenacidad policial en la implementación de políticas de austeridad, persecución de minorías, privatizaciones y flexibilización laboral le valieron el mote de «Dama de Hierro». En ese decadente contexto posindustrial brotó la música de los Smiths: a medida que se descomponía el paisaje de fábricas y obreros en Manchester, la herencia de los años ’60 y la vitalidad juvenil se establecieron como un amparo cultural.

La barbarie comienza en casa

Ser joven y de clase obrera eran motivos suficientes para estar en las antípodas del «thatcherismo». La irreverencia hacia las buenas costumbres británicas, hacia una doble moral en la que se escondían las miserias de los conservadores y la familia real, se plasmaron en los Smiths en una estética provocadora que no escatimaba en irónicas denuncias, polémicos bailes y una sexualidad dudosa por parte de Morrissey. Sin dudas, encarnaban el asco y el desprecio de un importante sector de la juventud perteneciente a una Inglaterra trabajadora y abatida frente al nacionalismo chauvinista, la pobreza planificada, la guerra y la represión.

No obstante, durante aquellos duros años, los jóvenes ingleses de clase obrera fueron moldeando las nuevas estéticas que terminaron predominando en el decenio siguiente con el barro extraído de las ruinas de un pasado más amable. El movimiento punk efectivamente retrocedió ante la arremetida conservadora, pero la chispa de la autenticidad, esa que supieron mantener con vida cuando el cielo se cubrió de incertidumbre, cobró fuerzas nuevamente con los Smiths a partir de una nueva estética que no perdió su contenido rebelde y contestatario.


Mirar el presente por la hendija del pasado

La obra de los Smiths nos interpela directamente. Hablar de su música es, sin dudas, recordar un momento glorioso de la historia del rock. Pero también es hablar de muchos tópicos todavía peliagudos, que se establecieron con el surgimiento de un orden mundial que hoy pareciera descascararse: guerra, represión, desigualdad, injusticia, consumismo, conformismo, veganismo, celibato, homosexualidad, crítica social, moral y política, sátira, y un largo etcétera. Pero una obra de arte no se agota en el debate, sino que, por el contrario, se prolonga: no podemos interpretar a los Smiths sin dejar de reflexionar acerca del mundo actual.

Tal y como señala Fruela Fernández en la introducción de The Smiths: música, política y deseo, cuando Johnny Marr le “prohibió” públicamente al entonces primer ministro británico, David Cameron, en 2010, que continuara manifestando su admiración por la banda, el guitarrista expresaba esa misma convicción: al omitir las condiciones históricas de producción de una obra, posiblemente caigamos en la banalización, no la comprendamos en su totalidad y la reduzcamos a una mera mercancía de consumo cotidiano. La nostalgia acrítica no es sino la negación de la política, es aquello que despoja a una obra de arte de su capacidad de intervenir en el presente.

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