Seguinos en

Especiales

Liam Gallagher, ¿el último rock star?

El ex Oasis pasó por Buenos Aires y se presentó en la quinta edición de Lollapalooza Argentina.

Publicado

el

“Liam Gallagher está en Buenos Aires y yo sin pintarme las uñas”, escribió Andrea Álvarez en Twitter. Porque nunca se sabe… Quizá bajaste del tren que venía desde Brentwood en Liverpool Street Station para combinar con la Central Line del tube y llegar al Soho y ahí nomás ves a un tipo bajando la escalera mecánica mientras vos vas subiendo en la de al lado y pensás: “Qué buen abrigo, lindo corte de pelo, eh. Apa, guapo. Bloody’ell, es Liam Gallagher” y seguís mirando hacia arriba para no caerte. Porque casi me caigo de la emoción, claro.

Volvió a pasar Liam Gallagher por nuestra ciudad, tocó este fin de semana en el Lollapalooza presentando su As you were -que tan bien se encarga de promocionar en cada línea que escribe en Twitter y en Instagram: cada frase la acaba con “as you were”-, un disco con una impronta tan personal que es imposible acusarlo de reiterativo, es él, y pocos artistas logran ese reconocimiento. Tocó también temas de Oasis, por supuesto, ¿cómo no iba a hacerlo?. Oasis les dio a los hermanos Gallagher una fama y un reconocimiento único. “Aunque los tiempos cambian, dice en un vídeo viral Liam: antes me traían de todo miles de asistentes, hoy tengo que prepararme yo my fucking tea en camarines”. Cuando surgió la banda mancuniana se los acusó de robo.plagio.copia.imitación y/o reproducción de Beatles y, vamos, que sí parecían los cuatro de Liverpool. Pero Oasis, como PJ Harvey con respecto a Patti Smith, quizá sean buenos ejemplos de cómo el alumno supera al maestro (ya siento la lluvia de insultos, no worries).

Liam Gallagher Credit: Rakin

Credit: Rakin

Que Liam tiene un humor de perros lo sabemos: en Chile (un día antes de tocar en nuestro país y en el marco del mismo festival) tocó un par de temas y se bajó del escenario para no volver… Se quejó del sonido y de su propia voz: “Así no tiene sentido seguir”, dijo y se marchó. El público respondió con lo que más le dolería al Gallagher junior: pidiendo por el Gallagher mayor al grito de “¡Noel, Noel!”. Pero ni caso, no volvió.

Con cuarenta y cinco años tiene una parada única en el escenario, como la tuvo Ian Curtis y pocos más, además de una voz reconocible y tan particular. Cuenta la leyenda que de pequeño (es el menos de tres hermanos, hay un Paul Gallagher mayor que Noel), era el antitodo: no quería a nadie. Primero a Noel con quien debía compartir la habitación, a su padre alcohólico (afortunadamente su madre se separó y se llevó a los niños con ella alejándolos de un padre abusador), insultaba a la gente que cruzaba por la calle, sobre todo si eran músicos acusándolos de amateur. ¡Ni siquiera le gustaba la música! Hasta que se obsesionó con John Lennon… (sabemos que uno de sus cuatro hijos se llama Lennon -los otros son Molly, Gene y Gemma, es para matarlo, realmente-) y ahí cambió el rumbo de vida personal y artística. ¿A qué se habría dedicado Liam si no hubiera sido por la música? Difícilmente con este humor, malhumor en rigor de verdad, se podría haber dedicado al comercio, a empleado de oficina, a la ingeniería o a cualquier actividad que tuviera que ver son seres humanos. Liam es el perfecto rockstar, es un hecho.

liam_gallagher_

Ha insultado a los Blur (en los 90 fue un gran Boca-River el team Blur-Oasis), al finado INXS Michael Hutchence, a su cuñada, la mujer de Noel, golpeó a un fan que quiso una foto con él, amenazó de muerte a su padre años después de desencuentros, perdió tres dientes en una pelea en un pub de Alemania, quiso aplastarle los testículos a un fotógrafo de la NME (lo pararon a tiempo), declaró que los Rolling Stones era una mierda y etcétera, etcétera, etcétera. Manejando su auto, se asomó por la ventana y arrastró a un ciclista tomándolo del cuello -el ciclista está bien, no sufrió lesiones-. El que tiene lesiones en su madurez y sensibilidad es el bueno de Liam, claramente. Traducido todo esto en su vida amorosa no escapa justamente de escándalos y glamour. Su primera esposa y madre de Lennon Francis es la actriz Patsy Kensit, una verdadera celebridad en Inglaterra y una mujer bellísima. Apenas pasada una semana de la boda, Liam deja embarazada… a otra mujer. Lisa Moorish es la madre de Molly, justamente. Apartado para Moorish: más tarde se enredaría en un affaire con Pete Doherty con quien también tendrá un hijo que sufrirá, como la hija de Liam, los pesares de un progenitor adicto a la heroína.

Tras el nacimiento de Lennon, claramente posterior a Molly, se separa de la Kensit y vive un romance con Nicole Appleton, cantante de las All Saints. Liam y Nicole tienen a Gene, tercer hijo de él, el primero de ella. Tiempo después, le sería infiel -oh, no- con la periodista Liza Ghorbani y tendrán a Gemma. No hay que tener una licenciatura en psicoanálisis para ver que la inestabilidad emocional de un hombre que tiene cuatro hijos con cuatro mujeres diferentes y hasta con alguna que no ha tenido más relación que la sexual que dio lugar a la concepción, es porque está más jodido que la hostia.

Pero Liam Gallagher es si no el mejor, uno de los tres más grandes cantantes de la música inglesa de todos los tiempos y aunque su obsesión sea con John Lennon (asegura estar poseído por su espíritu), canta más parecido a otro, un verdadero gran John, el Lydon.

Larga vida a Liam Gallagher, quizá el último rockstar.

[post_view]

Continuar Leyendo
1 Comentario

1 Comentario

  1. Cialis

    3 abril, 2018 at 8:03 PM

    Gracias Carlos, un gran abrazo para vos.cialis

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Especiales

#EspecialLollapalooza: Rosalía

Su música y producción escénica mezcla flamenco y lo urbano sin prejuicios y mucho talento. Una de las presencias del próximo Lollapalooza Argentina que hay que mirar de cerca.

Publicado

el

Rosalía tiene 25 años, nació en Barcelona y es la dueña de las conversaciones, las listas de streaming en España, de cuatro Latin Grammy y viene a conquistar el resto del mundo.

Su segundo disco “El Mal Querer” salió a la venta el 2 de noviembre y se ha convertido en escucha obligatoria. Es una fusión de flamenco, trap, R&B y música urbana matizada con mil pequeños apuntes como motores, ruido de metal, recitados, palmas y un uso inteligente del vocoder, que en este caso no viene a disimular falencias sino a sumar elementos a la narración.

Es un disco conceptual, basado en un libro de siglo XIV llamado “Flamenca” de autor anónimo que narra una historia de amor, celos, infierno y resurrección, en el que cada capítulo es representado por una canción. Entre otras particularidades, participa Rossy de Palma recitando un texto y se samplea “Cry me a River” de Justin Timberlake.

 

MALAMENTE” el primer single se lanzó en Mayo, se ve y escucha así

En Julio se lanzó “PIENSO EN TU MIRÁ” y Rosalía junto al talentoso equipo que eligió lo hizo otra vez.


¿Qué podemos esperar de su presentación en vivo? bailarines, carisma, cuero, plumas, uñas esculpidas larguísimas y zapatillas urbanas con una puesta en escena que nada tiene que envidiar a Beyoncé

 

En marzo de este nuevo año estará en el Lollapalooza Argentina y sería muy bueno que haga un side show para ella sola, que bien lo vale.

Continuar Leyendo

Especiales

#EspecialLollapalooza: Interpol, Everything is wrong (again)

Interpol es una banda neoyorkina etiquetada como indie rock o post punk, sin embargo, pese a que estos rótulos le quedan cómodos no la describen en su totalidad.

Publicado

el

La banda se formó en 1998, está integrada por  Paul Banks, Daniel Kessler y Sam Fogarino, su nota distintiva es la destreza para narrar el lado opaco de las relaciones humanas, el desamor y la apatía.

El primer trabajo los posicionó como herederos sonoros de Nirvana y sucesores de la métrica angustiante de Joy Division. La voz grave de Banks y el carácter depresivo de su poética exaltan el paralelo con los mancunianos, no obstante, hay una frialdad en las letras de Interpol que los inscribe en la finura del film noir antes que en el desaliento suicida.

El debut, en el sello Matador acontece con Turn on the Bright Lights (2002), lo suceden Antics (2004), Our Love to Admire (2007), Interpol (2010), El Pintor (2014) y su última producción Marauder (2018) lanzada en México, ciudad en la que Banks vivió en la secundaria.

Marauder fue grabado con la banda tocando en vivo para recuperar el efecto visceral del crudo, para recoger la potencia de la sinergia o bien para huir de la trampa de las posibilidades de un estudio como les gusta explicarlo. El productor Dave Fridmann, quien trabajó con The Flaming Lips, Weezer, Café Tacuba, MGMT y Tame Impala, entre otras bandas, fue quien propuso este desafío. La búsqueda es obtener novedad sin perder los rasgos identitarios, innovar sin resignar las marcas de estilo, superar la pérdida de una pieza clave como Carlos Dengler quien dejó la banda en 2010.

El clima lóbrego, la complejidad del deseo y la insatisfacción son solo algunos de los elementos de la dialéctica de Marauder. “If you really love nothing” se esfuerza en parecer gentil, coquetea con el pop pero se detiene en sus márgenes como turista ocasional, tan enigmático como la sonrisa de Kristen Stewart. Es probable que esta sea la síntesis del disco, ese estado de necesidad más que el logro efectivo de una ruptura.

Según Banks, el merodeador es un personaje que asomó durante la composición de algunos temas, su alter ego. La justificación es, cuanto menos, perturbadora. En la foto de portada, Elliot Richardson, Fiscal General de Nixon padece la soledad post renuncia con la que se lo castiga por negarse a despedir al fiscal Cox quien investigaba el escándalo Watergate. Más que un merodeador es un disidente, excede incluso la honestidad que reivindica Banks.

A mitad de año, Marauder se dio a conocer en un mural del DF mexicano donde apareció como esos hombres misteriosos y solitarios a los que alude la obra. El primer video del corte “The Rover” fue dirigido por Gerardo Naranjo y sus escenas recorren Reforma, colonia Roma y el mercado de Sonora.

Imagen relacionada

En estas semanas se produjo el lanzamiento de versiones remix de “Party’s Over” del dj mexicano Lao y “Complications”, gestado por Mexican Institute of Sound, un proyecto de Camilo Lara. En ambos casos se trata de experimentos sonoros que no por ser bailables dejan de asumir una cuota de riesgo.

El setlist de la banda, en este tiempo, prefiere revisitar Antics antes que TOBL para tomar distancia de la reciente gira aniversario de este trabajo, tal vez repitan esta modalidad cuando nos visiten por cuarta vez en 2019.

Interpol se presentará en vivo en el festival Lollapalooza el 29 de marzo en el Hipódromo de San Isidro y el 28 de marzo en el Teatro Vorterix como parte de los sideshows del Lollapalooza.

Continuar Leyendo

Especiales

Mirar el presente a través de los Smiths

Publicado

el

Independientemente de sus vaivenes estéticos a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y de los grandes beneficios que les proporcionó a productores, managers y demás actores ligados a la industria discográfica, para quienes la música rock es magistra vitae, la concebimos de una forma más profunda. Porque ha sido la manifestación irreductible de la juventud ante un mundo que los desdeñó en diversos sentidos. Porque nuestras vidas están atravesadas por sus letras, sus melodías, sus imágenes, que nos brindaron los instrumentos para subjetivarnos e interpretar el mundo en el que vivimos.

Resultado de imagen para the smithsA pesar de la obsesión con el pasado que, según Simon Reynolds en Retromanía, es la característica principal de la cultura pop actual, probablemente sean los Smiths uno de los grupos más emblemáticos de la historia de la música rock. Si nos alejamos de las miradas nostálgicas, podemos ver que la coyuntura política y cultural de nuestros días está perforada por las consecuencias de procedimientos políticos e ideológicos que irrumpieron hacia finales de los años ‘70 y durante los ’80: violencia en las calles, precariedad laboral, criminalización de la pobreza, marginalidad social. Son los pálidos colores de un cuadro cada vez más deteriorado y oscuro, un cuadro que supieron apreciar muy bien Morrissey y Johnny Marr, entre otros.

La crisis sistémica que hizo tambalear al capitalismo en los años ’70 decantó en un viraje ideológico que promovió los aspectos más conservadores y ortodoxos del liberalismo (conocido también como «neoliberalismo»). A partir de entonces, los gobiernos que asumieron el poder en las principales potencias occidentales pusieron en marcha profundas reformas con el fin de liquidar el Estado de Bienestar y sus programas sociales. El objetivo era reducir el gasto público y, con él, al Estado a su mínima expresión.

Margaret Thatcher, quien ejerció como primera ministra del Reino Unido entre 1979 y 1990, fue uno de los exponentes más destacados del nuevo orden neoliberal. Sus férreas políticas conservadoras y su tenacidad policial en la implementación de políticas de austeridad, persecución de minorías, privatizaciones y flexibilización laboral le valieron el mote de «Dama de Hierro». En ese decadente contexto posindustrial brotó la música de los Smiths: a medida que se descomponía el paisaje de fábricas y obreros en Manchester, la herencia de los años ’60 y la vitalidad juvenil se establecieron como un amparo cultural.

La barbarie comienza en casa

Ser joven y de clase obrera eran motivos suficientes para estar en las antípodas del «thatcherismo». La irreverencia hacia las buenas costumbres británicas, hacia una doble moral en la que se escondían las miserias de los conservadores y la familia real, se plasmaron en los Smiths en una estética provocadora que no escatimaba en irónicas denuncias, polémicos bailes y una sexualidad dudosa por parte de Morrissey. Sin dudas, encarnaban el asco y el desprecio de un importante sector de la juventud perteneciente a una Inglaterra trabajadora y abatida frente al nacionalismo chauvinista, la pobreza planificada, la guerra y la represión.

No obstante, durante aquellos duros años, los jóvenes ingleses de clase obrera fueron moldeando las nuevas estéticas que terminaron predominando en el decenio siguiente con el barro extraído de las ruinas de un pasado más amable. El movimiento punk efectivamente retrocedió ante la arremetida conservadora, pero la chispa de la autenticidad, esa que supieron mantener con vida cuando el cielo se cubrió de incertidumbre, cobró fuerzas nuevamente con los Smiths a partir de una nueva estética que no perdió su contenido rebelde y contestatario.


Mirar el presente por la hendija del pasado

La obra de los Smiths nos interpela directamente. Hablar de su música es, sin dudas, recordar un momento glorioso de la historia del rock. Pero también es hablar de muchos tópicos todavía peliagudos, que se establecieron con el surgimiento de un orden mundial que hoy pareciera descascararse: guerra, represión, desigualdad, injusticia, consumismo, conformismo, veganismo, celibato, homosexualidad, crítica social, moral y política, sátira, y un largo etcétera. Pero una obra de arte no se agota en el debate, sino que, por el contrario, se prolonga: no podemos interpretar a los Smiths sin dejar de reflexionar acerca del mundo actual.

Tal y como señala Fruela Fernández en la introducción de The Smiths: música, política y deseo, cuando Johnny Marr le “prohibió” públicamente al entonces primer ministro británico, David Cameron, en 2010, que continuara manifestando su admiración por la banda, el guitarrista expresaba esa misma convicción: al omitir las condiciones históricas de producción de una obra, posiblemente caigamos en la banalización, no la comprendamos en su totalidad y la reduzcamos a una mera mercancía de consumo cotidiano. La nostalgia acrítica no es sino la negación de la política, es aquello que despoja a una obra de arte de su capacidad de intervenir en el presente.

Continuar Leyendo
Ad Banner 300 x 250

LAS MÁS LEIDAS