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Las principales corrientes de la música popular que sustentaron a la cultura rock I: El folk

De la crítica a la sociedad de consumo, al éxito comercial.

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La cultura folk estadounidense se erigió, a comienzos del siglo XX, como una reacción ante el avance de la modernidad y la sociedad de masas, que traía aparejado un vertiginoso proceso de urbanización e industrialización en detrimento de los lazos y valores comunitarios. A continuación, la primera entrega de tres sobre las principales corrientes de la música popular cuya influencia fue central en la consolidación de la cultura rock a mediados de la década del ’60.

En términos estéticos, podríamos definir brevemente a la música folk -folklore en nuestras tierras- como una música de raíz tradicional, compuesta por artistas anónimos, y transmitida oralmente de generación en generación entre las clases populares. Es decir, se trataba de un género que rechazaba la hipocresía y la superficialidad de las élites, y ensalzaba las costumbres y los vínculos comunitarios. Desde el comienzo, la música comercial era considerada por los artistas y el público adepto al folk como una música sin alma, fabricada por la industria en función de las pautas del mercado, e interpretada por ídolos adolescentes diseñados para la manipulación del gusto juvenil.

This machine kills fascists

La leyenda inscripta en la guitarra de uno de los principales artistas del género, Woody Guthrie, bien podría estar estampada en la remera de algún joven punk de los años ’70. Los artistas adoptaron posiciones políticas que les valieron, en muchos casos, censura y persecución por parte del gobierno: durante los años ’30, las canciones manifestaban un profundo antifascismo y se pronunciaban en contra de las consecuencias económicas y sociales que la crisis financiera descargaba sobre los sectores populares; y en los ’50, esa postura se fue deslizando hacia la izquierda trazando lazos de solidaridad con la lucha por los derechos civiles encarada en los afroamericanos. En aquella ocasión, en el marco de la Guerra Fría, cualquier factor que aumentara las tensiones sociales era blanco del macartismo.

Enfatizando en lo rural, lo comunal y lo tradicional a través del relato de experiencias populares concebidas necesariamente como incorruptas e inalienables, lejos de los placeres masivos, los artistas del folk se percibían como musicalmente genuinos y conectados verdaderamente con la comunidad de origen. En efecto, la música folk buscaba establecerse como una alternativa seria frente a la alegría edulcorada y la demagogia proveniente de la música comercial. Sus preocupaciones estéticas estuvieron estrechamente vinculadas con el compromiso y la cuestión social. De tal modo, los artistas le dieron forma al concepto de autenticidad como un valor fundamental para custodiar sus fronteras, el cual fue, posteriormente, heredado por la cultura rock en su proceso de gestación.

La música como motor para el cambio social

Para entender el proceso a través del cual la cultura rock se alimentó de la crítica de la sociedad de consumo, es preciso considerar que, si bien es cierto que el rock & roll de los años ’50 ya había planteado cierta rebeldía contra los valores tradicionales y conservadores de la sociedad estadounidense a través de los bailes provocativos, sus letras atravesadas por la sexualidad, etc., a partir de la segunda mitad de los años ’60, y fundamentalmente gracias a la influencia recibida por la cultura folk y su revival, esa rebeldía adquirió mayor profundidad, y la cultura rock terminó por confluir con la protesta social. Aquello le permitió abrazar posiciones políticas más concretas que se orientaban hacia el anti belicismo y la no violencia.

La preocupación explícita, por parte de los artistas y el público, por el uso de la música como motor para el cambio social -que comenzó a ser considerada como “música para el pueblo”- se vio atrapada en una encrucijada que le deparaban sus detractores. Se suscitó allí una polémica que, a su vez, se cristalizó como un elemento estructural en la identidad de la emergente cultura rock: logró dar coherencia a una contradicción aparente entre la adopción de aspectos claves de la ideología del folk y los adaptó a la coyuntura en que se desarrolló, imbricando su rebeldía y sus mensajes de protesta con el éxito comercial a través del consumo masivo.

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Diez temas de rock para el Día de la Madre

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En el Día de la Madre te dejamos una selección de canciones escritas para ellas.

“Mother”, de Blondie

“Madre en la noche te llama, te llama” canta Debbie Harry en este tema que forma parte de su noveno disco “Panic of girls”, y narra un paralelismo urbano con el que identificar el rol materno.

“Mama Liked The roses”, de Elvis Presley

El Rey tenía un vínculo muy cercano con su madre, Gladys, a la que consideraba “la mujer ideal” y su consejera. Esta canción, compuesta por Johnny Christopher, es una de las tantas dedicatorias que Elvis hizo a su madre.

 

“Madre, escuchame”, de Los Gatos

“Quiero andar rodando y rodando / sin volver quién sabe hasta cuándo / pero, Madre, de ti me acordaré”, dice Litto Nebbia en este tema de la banda pionera icónica del rock argentino.

“Live Forever”, de Oasis

El tema compuesto por Noel Gallagher en 1991,  es parte del álbum “Definitely maybe” y uno de los himnos del britpop. “Tal vez realmente no quiero saber cómo crece tu jardín, yo solo quiero volar”, cantaba el menor de los Gallagher para su madre Peggy.

“Ella”, de León Gieco

Es el primer single del disco “El desembarco”, y el videoclip muestra a Gieco en su pueblo natal Cañada Rosquín en un homenaje a su madre: “viendo fotos viejas me dió de llorar / Fue niña un día y yo no lo sabía / Tanto elemento para un solo viaje / Un minuto en sus brazos, cuánto daría / Ya no lloro, ella es parte del camino”, dice la letra. Un bello retorno hacia la sensaciones de la infancia en una plegaria folk-rock.

“Mother’s little helper”, de The Rolling Stones

“El pequeño ayudante de mamá”, escrita por Mick Jagger y Keith Richards, apareció por primera vez en la versión británica del álbum “Aftermath” de 1966. Trata sobre las madres y amas de casa deprimidas y la “peligrosa ayuda” que reciben de los ansiolóticos recetados para salvar de sus angustias.

“Mother”, de John Lennon

El tema pertenece al álbum “John Lennon/Plastic Ono Band”, de 1970. En la letra dice “Madre, tú me tuviste, pero yo nunca te tuve”, en relación a que fue criado por su tía, y luego su madre falleció cuando él tenía 17 años. Lennon ya le había dedicado “Julia”, del “Álbum Blanco” de The Beatles.

 

“Zona de Promesas”, de Gustavo Cerati
Es la única canción que Gustavo Cerati le dedicó a su madre según lo admitió él mismo en una entrevista. “Mamá sabe bien, perdí una batalla, quiero regresar sólo a besarla”, inicia la letra al inicio. Lilian Clark ha confesado que es su canción favorita y destaca además la interpretación que hizo Gustavo con la mítica cantante Mercedes Sosa.

“Mi vieja”, de Pappo

La letra fue compuesta en 1992 para el programa “Tato de América”, que conducía el humorista Tato Bores. Luego fue incluida en “Blues local” y se transformaría en uno de los más grandes éxitos mainstream de Pappo.

“Mother”, de Pink Floyd

Es una canción escrita por la banda de rock progresivo y publicada en el álbum “The Wall” de 1979. Dicho disco tiene como personaje principal a Pink, un joven sobre protegido por su madre. Cada una de las marca un momento de la vida.  Waters ha dicho que la letra esta en algunas cosas de  su propia madre.

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Ultrabrit + UP te invitan a una charla abierta con Nico Sorín

La actividad se realizará en el marco de una jornada de capacitación sobre “Música: Creatividad, Tecnología y Negocios”.

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La segunda edición de nuestro Ciclo de Entrevistas Abiertas en la Universidad de Palermo, otra manera que encontramos para comunicarnos y compartir contenidos exclusivos con nuestra comunidad, tendrá lugar el próximo miércoles 23 de octubre a las 15.30 en el marco de la jornada de capacitación sobre “Música: Creatividad, Tecnología y Negocios”, organizada por la institución.

El artista invitado será Nicolás Sorín, quien lideró el grupo Octafonic y en la actualidad se encuentra trabajando en su nuevo proyecto solista con su obra “Laif”. La charla estará focalizada en la composición de música para cine, en cómo liderar proyectos, en la construcción a lo largo del tiempo de un proyecto musical, en tecnología y también en cómo se construye la imagen de un artista. Será moderada por nuestro director Gustavo Giorgi.

Durante la jornada además habrá otras actividades gratuitas. Desde las 14 se llevará adelante una mesa redonda sobre “Derechos editoriales en Plataformas Digitales”, de la que participarán Bárbara Pavan (Altafonte), Martín Livicicche (CD Baby), Sylvie Piccolotto (One RPM), y Manuel Gantman (Deezer).

Para el cierre la programación propone la presentación de Tutoriales en Vivo acerca de nuevas tecnologías aplicadas a los efectos para guitarra. Rock, blues, metal, funk; todos los géneros musicales representados en los pedales y procesadores de efectos de las grandes marcas. Quienes asistan podrán probar los productos y se sortearán entre los presentes accesorios y cuponeras de descuento.

El ciclo de charlas abiertas de Ultrabrit se inició en junio de 2019 con Benito Cerati, invitado especial de la Ultrabrit Xperience. La propuesta incluye la posibilidad de escuchar el relato de reconocidos artistas que lograron convertirse en grandes referentes de su profesión y, a nuestros criterio, tienen mucho para aportar desde su punto de vista.

 

23 de octubre | 14 hs | Jean Jaurés 932 Auditorio

Actividad libre y gratuita | Requiere inscripción previa acá.

Debe presentar un documento al ingresar.

 

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Los festivales juveniles del siglo XXI: La Nueva Generación

La Nueva Generación (LNG) es el encuentro de música joven creado en Córdoba que este año tendrá una versión extendida que buscará ponerse a la vanguardia de la producción de festivales en Argentina.  

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Atrás quedaron los primeros años dos mil, hegemonizados por festivales auspiciados por grandes marcas de gaseosas o cervezas en las cuales se presentaban los principales artistas locales e internacionales en nuestro país. Si bien es cierto que continúan desarrollándose este tipo de eventos, que manejan presupuestos con precios internacionales y un formato estandarizado en todo el mundo, también es preciso destacar que han surgido nuevos espacios genuinos, por fuera de los canales del mainstream, en los cuales predominan no solamente las nuevas expresiones musicales, sino que se trata de encuentros multidimensionales atravesados por experiencias artísticas varias.

Como analizamos oportunamente en este espacio, la consolidación de la escena indie marcó la nueva dinámica de trabajo de los artistas y productores argentinos, que les permitió reformular sus vínculos con la industria cultural, y la organización de festivales es una muestra cabal de ello. En tal sentido, LNG, Futuröck y Ciudad Emergente podrían ponderarse como los encuentros que encarnan los nuevos formatos de festivales juveniles, en los que la cuestión de la experiencia, las charlas, los workshops, las formas de habitar los espacios dan cuenta de la potencia de las expresiones juveniles en la actualidad y la madurez que rápidamente ha alcanzado la escena.

Músicos emergentes, fanzines, street art, tatuajes, indumentaria y objetos de diseño, moda, son algunos de los elementos que componen esta forma de ser y hacer que se ha denominado “La Nueva Generación”. La edición 2019 del festival tendrá cuatro días (uno totalmente gratuito) y un enfoque productivo superador. Se realizará en el Complejo Ferial Córdoba, entre el 15 y el 18 de noviembre. Duki, Babasónicos y Miss Bolivia encabezarán la cartelera. Eric Davies, un joven productor y uno de los principales mentores del festival, no desestima la mirada federal acerca de las nuevas expresiones artísticas en la escena emergente, considerando la influencia de eso que surge con la premisa clara de compartir y hacer las cosas con el corazón.

“Son cinco años que dan cuenta de ciertos riesgos, crecimientos, aprendizajes y errores, pero siempre construyendo de manera genuina una realidad, un presente y un posible futuro”, reza la invitación oficial de LNG, que comenzó en 2016 en Club Paraguay con 1000 espectadores y que continuó con dos ediciones en el Hipódromo del Jockey Club de Córdoba con 3000 asistentes en 2017, y 10.000 en 2018. “Es evidente que LNG cuenta con un crecimiento notorio en cuanto a asistencia que ubican a la que viene como una edición histórica”, añade el mismo texto sobre una aventura productiva que busca “incentivar la creatividad y el goce desde el presente, de la mano de nuevos productores, managers y de la de artistas que estén dispuestos todo el tiempo a dejarse llevar y crear”.

Esta edición se propone más que nunca como una edición emergente. Con un line up que alterna entre aquellos que supieron forjar una primera Nueva Generación, los que le dieron forma desde un principio a la escena actual, y los artistas emergentes que dan cuenta del cambio constante en el que nos encontramos inmersos, LNG se establece efectivamente como un espacio cultural juvenil integral, solidario, vanguardista, que lleva en su corazón la vocación federal que caracteriza la escena actual. La expansión de este tipo de eventos, nos dan la pauta del vigor y la buena salud de la música juvenil argentina que, de la mano del indie y el trap, revitalizan ética y estéticamente sus contornos.

 

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