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Cultura

Las 5 películas imperdibles del BAFICI

Llegó a la ciudad de Buenos Aires el Festival internacional de cine independiente con su 20 edición. Desde el 11 hasta el 22 de abril en 36 sedes, cifra récord para el festival.

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Llegó a la ciudad de Buenos Aires el Festival internacional de cine independiente con su 20 edición. Desde el 11 hasta el 22 de abril en 36 sedes, cifra récord para el festival.

El prestigioso festival de cine independiente inició sus actividades ayer con la película argentina de Juan Villegas, Las Vegas, y cerrará con el film animado del director Wes Anderson, The Isle of dogs.

Este año, el festival cuenta con la cifra récord de 36 sedes en toda la ciudad. Entre ellas el Village Recoleta, el cine Gaumont y la Alianza Francesa, además de los espacios al aire libre como Plaza Francia o Parque Centenario.

Cada año la lista es más extensa y encontrar la película ideal se hace difícil, por eso te dejamos una lista de 5 películas que no te podes perder:

 

 

HAPPY END – Michael Haneke

La película del aclamado director  trata sobre una familia burguesa, Los Laurent que tienen una constructora y se comportan con la rigidez de una familia del siglo XIX. Poco a poco la película irá descubriendo los oscuros secretos que guardan los integrantes.

LA FLOR – Mariano Llinas

La flor es el film más largo en la historia del cine argentino. Con sus 9 horas de duración, la película se dividirá en tres partes. Son seis historias, hay cuatro que empiezan y no terminan, terminan en la mitad, son cuatro comienzos. Después hay una que empieza y termina. Y después hay otra que empieza en la mitad y termina todo el film. O al menos eso es lo que dice su director en el trailer.

LAS HIJAS DEL FUEGO– Albertina Carri

Tres mujeres inician un viaje poliamoroso que las transforma hasta devolverlas a su ciudad natal. Una banda dedicada a acompañar a otras mujeres en la búsqueda de su propia erótica, de la oportuna forma que cada una tiene de estar en un mundo que desconoce de la voluptuosidad del desapego.

POROROCA – Constantin Popescu

La familia perfecta, un matrimonio de treinañeros con hijos, se derrumba tras la desaparición de uno de sus hijos. Lo que de primera mano parece ser un típico thriller policial, evoluciona explorando rumbos psicólogicos, relacionados con el tema de la pérdida y sus efectos en las personas.

AN ELEPHANT SITTING STILL – HU BO

La película de alrededor de cuatro horas de duración cuenta un día en la vida de cuatro jóvenes, tratando de escapar de algunas situaciones complicadas.

La opera prima de Bo, es también su último film ya que el joven director de 29 años se suicidó al terminar de grabar. La película fue terminada por amigos y colegas.

 

Recomendamos comprar las entradas con anticipación en la web del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, ya que el suelen agotarse rápidamente.

 

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Entrevistas

La esencia de Queen por Mick Rock

Sebastian Alderete es el curador de la muestra y hablamos con él sobre la producción de la misma.

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Mick Rock es conocido como “el hombre que retrató los 70´s”. Su icónico trabajo de aquellos años con David Bowie, Iggy Pop y Lou Reed, entre otros artistas, hizo que reciba un llamado, en noviembre del 73, de un tal Freddie Mercury que tenía una banda y “quería ser famoso”.

Queen todavía era un grupo desconocido que emergía como una explosión de creatividad y magnetismo.“Queen, The Bohemian Rhapsody years by Mick Rock” es el retrato, el registro fotográfico y la selección de imágenes rescatadas del archivo mas íntimo de la banda, tomadas por el inigualable lente de Mick Rock, que da cuenta de los inicios de su historia musical y de su constante e intensa búsqueda creativa.

Sebastian Alderete, productor con más de 10 años de trayectoria trabajando con fotógrafos y exponiendo en todo el mundo, decidió involucrarse con esta muestra íntima de Queen y llevarla a recorrer el mundo.

¿Por qué decidiste traer esta muestra a Buenos Aires?

Primero porque Mick Rock me confió los negativos originales, que son piezas de un valor incalculable y eso me pareció algo para mostrar. Después juntos empezamos a ver los negativos uno por uno, ver cuál servía, hacer pruebas de impresión, ampliarlas y crear un concepto de la muestra. Hoy en día ver fotos que no fueron editadas, ni retocadas, me parece lo más valioso e interesante para destacar.

¿Cómo fue el trabajo de selección?

Tratamos de que entre todas respeten un concepto y después fue fundamental el estado de las fotos. Son imágenes que no tuvieron el mejor cuidado ni fueron guardadas en las mejores condiciones. Mick Rock es un fotógrafo que nunca paró. No es que se retiró y hoy está mostrando fotos. Roberta Bayley  y otros colegas tuvieron una época de sacar y hoy tienen todo prolijo y organizado. Mick Rock tiene 73 años y sigue trabajando.

¿Qué concepto crees que transmite la muestra?

Lo que intentamos reflejar es la relación del fotógrafo con la banda. Mostrar fotos inéditas, sin editar. Fotos parecidas a las más populares, tomadas el mismo día pero que reflejan más la espontaneidad y frescura.

Hoy los artistas tienen otra relación con las fotos, están todo el tiempo expuestos y más acostumbrados..

Claro. En aquel momento ser fotógrafo era una profesión, era muy difícil. Era arte puro. Tener todos los materiales era carísimo, ellos no eran millonarios y no tenían recursos. Ponían todo en esto.

¿Tiene relación la fecha de la muestra con el estreno de la película de Queen que despertó el furor?

La muestra está pensada y armada antes de la película. Lo mismo que la de Bowie, primero fue la muestra, había firmado los libros y luego falleció.

Si tuvieras que elegir una de sus sesiones de fotos, ¿cuál elegirías?

Me gustan los retratos (señala una pared del Centro Cultural Borges con cuatro retratos gigantescos de los integrantes de Queen). Esos lo muestran a Mick Rock y al personaje que podía sacarle a estos músicos.

Mick es un personaje muy especial y el momento en el que se cruzó con la banda también. Ellos sabían que estaban haciendo algo original pero jamas imaginaron el valor que iba a tener esto en el futuro. Ellos estaban inventando el futuro de la historia de la música y no lo sabían. Hasta que no pasaron 50 años no era posible saberlo.

No fue muy larga su relación profesional, ¿no?

Fueron pocos años de trabajo juntos, Freddie quería ser famoso y no fue ningún tonto llamó al, en ese entonces, “fotógrafo de Bowie” que era Mick. Trabajó con la banda durante la primera etapa que creo yo fue la época más genuina y para mí la más interesante a nivel estético. Después empezaron la etapa marketinera y todo lo que ya conocemos, pero acá eran ellos 100%. Las sonrisas tienen frescura y él estuvo ahí, en ese momento.

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La muestra está disponible en el Centro Cultural Borges hasta el 11 de Agosto, de lunes a sábado de 10 a 21 hs. Luego recorrerá otras ciudades de Latinoamérica y Cánada.

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Especiales

Música, tecnología y consumo cultural a 40 años del lanzamiento del Walkman

El 1 de julio de 1979 Sony lanzó al mercado el TPS-L2, el primer modelo comercializado de Walkman. Se cumplen 40 años de este dispositivo que se convirtió en el primero que podía ser transportado con facilidad, transformando radicalmente la forma de escuchar música. A continuación, una breve reflexión acerca de la vinculación entre música, tecnología y consumo cultural.

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¿Cuál es la relevancia del Walkman en el siglo XXI? Es imposible pensar el desarrollo de las principales plataformas digitales que hoy monopolizan el mercado (YouTube, Spotify, iTunes, etc.) sin considerar los cambios que el Walkman trajo aparejado. En ese sentido, ¿puede el Walkman ayudarnos a entender los medios de comunicación y las prácticas culturales de hoy? Para ello, es preciso analizar críticamente cómo y por qué la cultura está imbricada con los medios y dispositivos en la actualidad; es decir, de qué manera las personas (y, particularmente, los jóvenes) interpretan los acontecimientos que ocurren a su alrededor, le dan sentido al mundo en el que viven a partir de la escucha de música a través de los dispositivos portátiles. El puntapié inicial, pues, lo dio el Walkman hace 40 años.

El futuro llegó hace rato

La dinámica social relacionada con el Walkman comprende ciertas dimensiones básicas e interrelacionadas que identificaron a los jóvenes de los años ’80 y que, a partir de allí, se fue modificando a medida que la tecnología avanzaba hacia la era digital: representación, identidad, producción y consumo.

De acuerdo con algunos autores, la cultura de masas de fines del siglo XX puede abordarse como un conjunto de prácticas integradas en formas de producción y de consumo específicas. El Walkman, como dispositivo tecnológico rupturista, ha creado una nueva forma para que las personas accedan a la música que les gusta: por primera vez, pueden llevarla con ellos adonde sea y consumirla de forma absolutamente individual a través del uso de auriculares.

De tal manera, el Walkman sirvió como mediación fundamental para los jóvenes ya que amplió el acceso a la escucha de la música de moda. Atrás habían quedado aquellos años en que la única forma de acceder a las bandas de rock más populares implicaba un ritual colectivo alrededor de un tocadiscos, lo cual suponía una serie de dificultades que iban desde la escasez de discos en circulación hasta el permiso de los padres para el uso de los dispositivos (que tampoco abundaban en los hogares de clase media y trabajadora).

A partir de entonces, el Walkman les permitió a los jóvenes sortear estos escollos que, por su parte, condujeron a formas más individuales de consumo, permitiendo que la vinculación con la música y su apropiación adquiriera formas particulares de subjetivación y construcción de las identidades.

And her Walkman started to melt

El acelerado ritmo de la tecnología, empujado por el desarrollo de la globalización de cara al siglo XXI, nos introdujo vertiginosamente en las plataformas y estaciones de radio digital, y masificó una gran cantidad de reproductores de música asequibles y avanzados que modificaron los patrones de consumo. Sin dudas, las prácticas culturales inauguradas con la irrupción del Walkman revelan continuidades y cambios en relación con los dispositivos móviles modernos basados ​​en la Internet: la posibilidad de profundizar el consumo privado por parte de los individuos a partir de la conformación de playlists personalizadas, que flexibilizan la lógica de las obras musicales y ponen de manifiesto los cambios en la forma en que los jóvenes construyen sus identidades a partir de la escucha.

La digitalización permitió, entonces, una creciente integración de las sensibilidades a través de un circuito ampliado de la imaginación en el que se cruzan letras, sonidos e imágenes en dispositivos de uso cada vez más disponibles para una parte de los jóvenes. El acceso a la música de los artistas favoritos se amplió como nunca antes y, como fue mencionado al comienzo, es imposible pensar este recorrido -que lleva ya al menos 40 años- sin considerar la importancia del Walkman como dispositivo cultural disruptivo, que allanó el camino a las nuevas tecnologías digitales, y que produjo transformaciones profundas en las formas en que las personas (fundamentalmente, los jóvenes) se vincularon con la música.

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Libros

“Por qué escuchamos a Led Zeppelin”

Reflexiones y digresiones sobre las razones de escuchar la canción que sigue siendo la misma en el libro de Luis Sagasti (Gourmet musical, 2019).

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 Por qué escuchamos es una colección que busca ahondar en los motivos por los que algunos artistas – de diversos géneros, orígenes y épocas- se vuelven esenciales, indiscutibles, verdaderamente únicos, más allá de los caprichos y vaivenes del mercado musical. En este caso, el escritor Luis Sagasti examina la obra de Led Zeppelin situando variados parámetros que van desde vivencias personales como el ritual colectivo de ver una película en su juventud; hasta el entrecruzamiento de artes trayendo elementos de análisis de otras ramas como, por ejemplo, lo pictórico con Henri Matisse.

Unas de las respuestas principales a la pregunta de tapa es quizás la más obvia: Escuchamos a Led Zeppelin por la solidez y coherencia de su obra. En este ensayo se ubica al núcleo que va desde el primer disco homónimo de 1969 hasta el doble Physical Graffiti (1975), como el período de madurez creativa que todo gran artista transita para alcanzar la trascendencia. En la homologación, el autor acerca otros ejemplos de adultez compositiva provenientes de otros mundos artísticos: Como Borges con el trayecto que va de Historia Universal de la Infamia (1935) hasta El Aleph (1949), Pink Floyd desde The Dark Side of the Moon hasta The Wall, o Los Beatles principalmente de Rubber Soul hasta Abbey Road.

También ubica en tiempo y espacio al Zeppelin primigenio que en épocas fundacionales tenía dos opciones claras para elegir el rumbo musical: o tomaba los senderos de lo experimental que desembocarían en el rock progresivo y/o sinfónico; o reforzaba los lazos fundamentales del blues y el rock and roll para, a partir de ahí, crear nueva obra. La banda inglesa optó por este último camino y se ancló en el refuerzo de lo primitivo con el riff como piedra de toque. Lejos de minimizar ese gesto, se enfatiza que el hecho de crear canciones a partir de riffs presupone a priori un campo de acción acotado; pero se realza aquí que Led Zeppelin tuvo la inteligencia de no caer en la redundancia como otros ejemplos contemporáneos.

Es muy enriquecedor que el escritor apele también a analizar la música de Zeppelin utilizando lenguajes de otras artes que disten de los elementos que contiene el estudio musical propiamente dicho. Ya sea porque no se reconozca especialista en musicología, o porque quiera aportar materiales nuevos, utilizar ese recurso aporta nuevas miradas que nutren el análisis de las canciones de Plant, Page y compañía. Por ejemplo: Como si fueran una pintura de Matisse y su trabajo de difuminación con el color, entre sus páginas se buscan equivalencias en el gesto de cómo en muchas canciones de Zeppelin figura y fondo se entremezclan.

En definitiva, un libro muy interesante con varias observaciones sobre una banda fundamental de la historia del rock en general, pero también muy importante para la historia y la cultura rock argentina. Las herramientas diversas y particulares que Sagasti utiliza vienen a asentar nutridos elementos apreciativos para responder a la pregunta global de “¿Por qué escuchamos a Led Zeppelin?”; pero fundamentalmente a la pregunta local de: ¿Por qué los escuchamos desde este sur del mundo? Las páginas de este libro desentrañan algunas respuestas.

Podés escuchar la playlist haciendo click acá.

 

 

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