Seguinos en

Especiales

La vanguardia postpunk ante la revolución musical inconclusa

Hacia el verano de 1977, el punk se había convertido en una parodia de sí mismo en el mundo angloparlante. Muchos de los integrantes originales del movimiento sentían que ese proyecto, cargado de posibilidades y de múltiples alternativas, había degenerado en una nueva fórmula de maximización de beneficios.

Publicado

el

Hacia el verano de 1977, el punk se había convertido en una parodia de sí mismo en el mundo angloparlante. Muchos de los integrantes originales del movimiento sentían que ese proyecto, cargado de posibilidades y de múltiples alternativas, había degenerado en una nueva fórmula de maximización de beneficios. O peor aún, había demostrado ser una inyección rejuvenecedora para esa industria cultural que los propios punks habían decidido derrocar.

La fragmentación del movimiento punk ante el impulso renovador

En el umbral de los años ochenta, el proyecto estético y político encarnado por el movimiento punk encontró sus límites y comenzó a agotarse. La autenticidad y originalidad que vivieron en las letras de protesta social, en la crudeza y la estridencia de los riffs, en una estética en que los cuerpos manifestaban un desprecio por los valores burgueses y la hipocresía de las instituciones, fueron absorbidas por el mercado. Una vez más, la industria cultural había encontrado la forma de transformar esos valores contestatarios en poderosas mercancías.

La frágil unidad que el punk había forjado entre jóvenes de procedencia obrera y bohemios de clase media, comenzó a fracturarse frente a la disyuntiva que puso en crisis al movimiento contestatario. Por un lado, quedaron los “auténticos” punkies -que posteriormente habrían de reconvertirse en movimientos como el Oi! y el hardcore- quienes creían que la música debía mantenerse accesible y sin pretensiones artísticas, y que debía seguir cumpliendo su rol de vocera de la rabia que se vivía en las calles. Frente a este grupo radicalizado, comenzó a gestarse una pretendida vanguardia que se erigía como reservorio de aquella autenticidad en peligro. Este movimiento, conocido luego como postpunk, encontró en 1977 la oportunidad de establecer una ruptura, una renovación.

La vanguardia postpunk nunca dejó de concebir y definir al movimiento punk y sus ideales como imperativo de cambio. Asumiendo la tarea de concretar la revolución musical inconclusa que el punk había encarado, bandas como PiL, Joy Division, Talking Heads, Contortions -incluso los propios Clash– entre otros, exploraron posibilidades de incorporar los nuevos estilos que surgieron a entre finales de los setentas y comienzos de los ochentas. Así fue como experimentaron con la música electrónica, el noise, el jazz y la música contemporánea, y con técnicas de producción provenientes del reggae, el dub y la música disco.

La vanguardia es así

Muchos fueron quienes acusaron a estos artistas de haber caído en aquel elitismo denunciado originalmente por el movimiento punk. Ciertamente, un alto porcentaje de músicos volcados al postpunk provenía del entorno de las famosas escuelas de arte británicas. La escena no wave en Nueva York, por ejemplo, estaba integrada casi en su totalidad por pintores, cineastas, poetas, y artistas escénicos. Al igual que sucedió con los Beatles y los Rolling Stones, grupos como Gang of Four, Cabaret Voltaire, Wire y The Raincoats son algunas de las bandas británicas fundadas por graduados en Bellas Artes o en Diseño.

Especialmente en Gran Bretaña, las escuelas de arte funcionaron por mucho tiempo como una suerte de bohemia “subsidiada” por el Estado. Eran lugares donde los jóvenes de clase obrera, demasiado rebeldes para una vida de trabajo industrial, se mezclaban con muchachos pequeñoburgueses que eran demasiado caprichosos para formarse como cuadros intermedios en la administración empresarial. Después de graduarse en esas casas de estudio, muchos de estos jóvenes se volcaron a la música popular como un modo de sostener el estilo de vida que habían disfrutado en la escuela de bellas artes y, quizás, también vivir de eso.

No obstante, no todos esos artistas asistieron a escuelas de arte: referentes del postpunk como John Lydon o Mark E. Smith, de The Fall -autodidactas fragmentarios- se enmarcaron perfectamente en la figura del intelectual antiintelectual: ávidos lectores, pero desconfiados del arte en sus formas institucionalizadas, desdeñaban el ámbito académico. Nada podría ser más intelectual e innovador que querer destruir los límites que mantienen al arte en una caja de cristal, aislado de la vida cotidiana.

El desafío de renovar estéticamente la propuesta radical

Para la vanguardia postpunk, la propuesta del movimiento punk había fracasado fundamentalmente porque buscó quebrar el statu quo del rock apelando a sus formas más convencionales: los riffs y la simplicidad del rock ‘n roll de los ’50, la actitud underground del garaje rock, y la voluntad rebelde del movimiento mod. A partir del rescate de estos elementos originarios, el movimiento punk atacó la estética rimbombante de las bandas de comienzos de los setenta, como Led Zeppelin, Cream, Soft Machine, Pink Floyd, entre otros. Los artistas que se sumaron al movimiento postpunk tomaron distancia de esa postura, bajo la creencia de que los contenidos radicales exigen, a su vez, formas radicales. Atravesados por la oscuridad de los ’80, hacia allí dirigieron todos sus esfuerzos.

Los años comprendidos entre 1978 y 1984, marcados por el avance implacable del mercado y las políticas neoliberales, fueron testigos de un saqueo sistemático del arte y la literatura modernista del siglo XX. El período postpunk en su conjunto aparece, pues, como un intento de recrear virtualmente todas las principales técnicas y temáticas modernistas a través de la música pop como canal predilecto. La autenticidad que caracteriza a la cultura rock se replegó, en aquel período, a través de la experimentación con sonidos que ganaban terreno en el mercado juvenil. Una respuesta vanguardista a la posibilidad concreta de su extensión.

 

Especiales

El mundo antes del rock

¿Qué escuchaban los adolescentes antes del nacimiento del rock? ¿Quiénes eran los principales exponentes de la música popular y comercial? ¿Qué significaba escuchar música? A continuación, revisamos algunas cuestiones que nos dará la pauta de por qué la irrupción del rock and roll en los años ’50 significó un terremoto que agrietó la rígida moral de los adultos, sacudió los cuerpos y las mentes juveniles, y derrumbó ciertos estereotipos de la sociedad estadounidense.

Publicado

el

Sin lugar a duda, Frank Sinatra, apodado “la Voz”, fue uno de los máximos exponentes de la música popular anterior a la irrupción de rock and roll, cuya mayor virtud descansaba en su capacidad interpretativa para transmitir las emociones y sentimientos implícitos en las letras de las canciones. Letras que aludían constantemente a emociones, formas de pensar y de sentir fuertemente vinculadas con una moral conservadora y protestante bien cuidada, que establecía rigurosamente las pautas de conducta que regían una sociedad basada en los mandatos del capitalismo industrial y el patriarcado.

En un país en plena expansión económica, con altos niveles de represión y censura estatal producto de la paranoia que causaba la amenaza soviética, y una profunda segregación racial alentada por la opulencia de la clase media blanca, los hijos fueron criados necesariamente en esos valores hasta alcanzar la madurez y poder vestir los pantalones largos.

Eddie Howard alcanzó el puesto número 1 de los charts norteamericanos en noviembre y diciembre de 1951 con su canción titulada “Pecado”. Si atendemos a la letra (“quitar el aliento de las flores seguramente sería un pecado, tomar duchas de la lluvia de abril es un pecado […] ¿es un pecado amarte tanto, para abrazarte fuerte y saber que estás cerca de mí?”) se puede identificar con facilidad, una concepción del pecado muy distinta a las que brotaron posteriormente a través del rock. El sesgo conservador y protestante en la música popular era tan profundo como sutil. Esos valores morales sirvieron de sostén al American dream, reflejado en la relación entre las señales providenciales y el éxito individual.

El disciplinamiento social, sin embargo, no solamente se construyó de abajo hacia arriba, sino también desde el Estado y los medios de comunicación masiva. Era descabellado encontrar algún atisbo de rebeldía, de transgresión en las letras de la música comercial de los años cincuenta. En efecto, el surgimiento del rock and roll quebró la paradoja plasmada en la incongruencia entre la solemnidad y complacencia transmitida por esa música y los altos niveles de histeria colectiva que imperaban en la sociedad como consecuencia de la tensión creciente con la Unión Soviética (que alcanzó momentos críticos de amenaza nuclear), inflamada por la prensa y la propaganda oficial. En ese sentido, el senador Joseph McCarthy desencadenó una caza de brujas sobre la base de un extendido proceso de acusaciones infundadas, denuncias, procesos irregulares y confección de listas negras contra personas sospechadas de ser comunistas.

La prosperidad económica que atravesaron los Estados Unidos durante la década del ‘50 le permitió acomodarse como potencia hegemónica al final de la Segunda Guerra Mundial. Dentro de una serie de pactos firmados por los países occidentales, el más destacado fue el Plan Marshall, un programa creado en 1947 destinado a promover y financiar una recuperación económica rápida y sostenida de una Europa devastada por la guerra y, a su vez, contener el avance del comunismo.

Ese proceso de expansión económica, apuntalado por la intervención del Estado, permitió una ampliación del acceso al consumo para las clases populares, mayores niveles de confort y mejores condiciones de vida. En ese contexto crecieron los jóvenes que posteriormente fueron atravesados por el fenómeno del rock and roll, que pudieron adquirir discos y otras señales culturales propias que les permitieron diferenciarse de sus padres.

Pero antes de que eso suceda, de que los jóvenes comiencen a interpretar que están viviendo una etapa de su vida en la cual han dejado de ser niños, pero que decididamente no son (ni quieren ser) adultos a través de la escucha y el baile de la música rock, esta música comercial en la cual se destacaron los crooners, se escuchaba en familia. Es decir, que la música comercial, independientemente de apelar a la emotividad y al fortalecimiento de una sensibilidad acorde a las pautas de conducta, alentaba la observación de los valores morales a través de la escucha en familia: Padres e hijos se sentaban alrededor de la radio a compartir un momento íntimo escuchando estos artistas.

Efectivamente, la irrupción del rock and roll significó el derrumbe de una serie de costumbres tradicionales que no resistieron la modernización que se avecinó en las distintas esferas de la vida cotidiana, y en ese sentido, revolucionó la forma de escuchar música por parte de una juventud que comenzaba a subjetivarse y a identificarse en clave etaria.

Continuar Leyendo

Especiales

The Struts: el revival del glam rock

La banda ha llegado a telonear a The Rolling Stones y The Who.

Publicado

el

Una banda que trae el rock de los 80´ a la escena musical actual. Con influencias como Aerosmith, Queen, Led Zeppelin y AC/DC, The Struts inyecta desde el momento en suenan en Spotify una dosis de energía ganadora que emula momentos de victoria. Lejos del rock depresivo, del grunge y del bajón, esta banda se describe a sí misma en sus propias canciones, como en “Could Have Been Me”, donde enarbolan la bandera de rockstars por excelencia y transmiten que no van a dejan pasar la vida sin vivirla al máximo.

Al haber estado en contacto con el arte desde chicos estos cuatro jóvenes originarios de Derbyshire se fueron desarrollando como artistas hasta llegar a telonear en 2014 a los mismísimos Rolling Stones o a The Who, y ser calificados como los sucesores de sus majestades satánicas y Freddie Mercury.

Al día de la fecha tienen dos álbumes en el mercado, han participado de un Victoria´s Secret Fashion Show e hicieron una divertida colaboración con la cantante pop californiana Kesha, en formato single y video, en el que sobran glitter, baile y desenfreno, además de ser el soundtrack de varias publicidades de nuestro país.

Si bien aun no han pisado la Argentina, nuestras puertas están abiertas y nuestros corazones expectantes para que nos llenen de ese glamour ganador que sólo ellos tienen.

Continuar Leyendo

Especiales

Cómo es la experiencia de Parlantes Holofónicos

Un invento argentino que propone música en la oscuridad y supera todo lo conocido en el mundo del sonido.

Publicado

el

Por

Utilizando descubrimientos en física y percepción sonora, Hugo Zuccarelli aprendió a manipular el cerebro humano, primero con la Holofonia, en 1980, y después con la invención del Parlante Holofonico Tm.

Mientras el mundo se ocupaba de crear costosos sistemas de reproducción multicanal y reproductores con cada vez menos distorsión, Parlantes Holofónicos apuntó a descubrir los misterios del porque un sonido es percibido en el espacio y de qué manera una voz es reconocida entre tantas otras.
Una vez completado el desarrollo de la técnica de grabación Holográfica conocida como Holophonics Tm, y utilizada por gigantes del entretenimiento, como Pink Floyd, Roger Waters, Michael Jackson etc. Zuccarelli tuvo que abordar el problema de las grandes distorsiones provocadas por los sistemas de altoparlantes tradicionales para lograr el EFECTO tridimensional de la Holofonia TM en una sala de cine, sin necesidad de auriculares para la audiencia.
Obviamente las distorsiones generadas por los parlantes convencionales estaban disfrazadas con alegorías de carácter místico, y algunas veces con decepciones tramposas, que hacían del AUDIO una disciplina poco confiable y peligrosamente empapada de caracteres políticos. En definitiva las tendencias del audio sufrían de los atavismos de las modas y las religiones, sin que se lograra consenso entre lo veraz y lo folclórico.
Zuccarelli entendió que las señales guardadas en las grabaciones Holofonics Tm solo podían ser percibidas si los altavoces no introducían distorsiones que arruinaran la información COGNITIVA que las hacia espaciales. Por lo tanto se dedico a construir sistemas de sonido cada vez mas perfectos y finalmente logro la perfección cuando el efecto Holofonico Tm pudo ser percibido por una gran audiencia.
La primera presentación oficial fue para la NASA, que contrató a Zuccarelli, pera una demostración de Holofonia para varios ingenieros que se negaban a utilizar auriculares.
Luego de ser bautizados como los mejores altoparlantes del mundo por la NASA, Zuccarelli comprendió que lo que permitía transmitir sin distorsiones el mensaje tridimensional de la Holofonia Tm, también podría reproducir la Música de un disco convencional de una manera única.
Sumados al silencio  y a la oscuridad de una sala en un segundo subsuelo, la percepción de la música reproducida por los parlantes Holofónicos Tm de 5 metros de altura y una potencia acústica tremenda, logran atraer la atención de expertos aficionados y amantes de la música que se convocan para lograr una escucha ÚNICA de las bandas favoritas con la sensación VISCERAL de estar en un recinto donde el artista está presente.

El proyecto de música en la oscuridad con Parlantes Holofónicos TM comenzó hace 8 años. Estuvieron en  diversos lugares siempre en en la zona de microcentro. Hoy en día podes encontrar este show único en el mundo en el Auditorio Kraft: Florida 681 2do Subsuelo, C.A.B.A.

Continuar Leyendo

LAS MÁS LEIDAS