Seguinos en

Discos

Isolation: El disco debut de Kali Uchis

Tras su colaboración con Gorillaz y su consolidación como estrella pop internacional, Kali Uchis estrena su primer disco con acompañamiento de Damon Albarn, Kevin Parker y Tyler the Creator.

Publicado

el

Desde los primeros segundos de la intro de Isolation, con una atmósfera de jazz brasileño, Kali Uchis viene a decir que no hay género que quede fuera del alcance en su disco debut, que llega cuatro años después de la salida de su EP “Por Vida”. R&B, neo-soul, influencias doo woop, sabores a jazz y funk, reggaeton y ecos psicodélicos, todos emparchados en una atmósfera general bedroom pop totalmente lo-fi. Su recorrida a través de diferentes estilos musicales en ningún momento se siente forzada y el disco fluye naturalmente por una colección de invitados y sonidos diversos, que en ningún momento opacan el implacable protagonismo de Kali. El constante tono vintage y un tanto retro en ningún momento hace que el álbum se sienta menos contemporáneo y renovador. Las comparaciones se pueden trazar desde Beck hasta Outkast, pasando por Amy Winehouse como parada obvia, pero ¿para qué hacer comparaciones? Si hay algo claro en Isolation es que Kali Uchis esta mas que cimentada como una fuerza en sí misma.

Karly-Marina Loaiza ha sido una presencia prometedora en la periferia del pop durante años, desde la salida de su mixtape “Drunken Babble” y su posterior EP “Por Vida”, que contenía los exitosos “Know What I Want”, “Lottery” y “Loner”. Con tan solo veinticuatro años, la colombiana ha logrado captar la atención de personajes tan variados como Snoop Dogg, Lana Del Rey y Damon Albarn. Su voz y el tono general de sus composiciones no ha dejado de ser comparado con Amy Winehouse. Algunas de estas reflexiones parecen escaparse de las infames declaraciones de Jack White sobre el legado de Winehouse. Pero Kali Uchis parece destinada a contradecir ese tipo de pensamientos y probar que sus intenciones son completamente originales.

No todo es perfecto en el disco, pero ciertamente la proporción de genialidad prevalece, por lo que señalar algunos imperfectos primero permite deshacerse en alabanzas después. “Dead To Me” no me pareció particularmente memorable, aunque parece destinada a ganar cierto éxito con su estribillo pegajoso y su sonido a versión actualizada del EP “Por Vida” (recuerda particularmente al single “Loner”). “Teeth In My Neck” cansa y de a momentos se convierte en un pastiche predecible de críticas a la industria musical (“What do you do it for? / Rich man keeps getting richer taking from the poor”). “Nuestro Planeta” no me convence como el pequeño hit que parece destinado a ser, aunque la letra completamente en español es refrescante en un disco predominantemente inglés, y se distingue de los remates y frases cortas en un español primitivo que le dan toques exóticos a algunas canciones del disco (“Esta rico, papi / Esta guapo”). Por último, “Flight 22” no parece capaz de estar a la altura del resto del disco.

“Miami” tiene similitudes con “Hollywood” (el tema que Gorillaz estrenó en vivo recientemente), quizás más en el nombre que por el sonido. El track, con tintes a Lana Del Rey, cuenta con la participación de la rapera Bia, y consiste en una pequeña crónica sobre el inmigrante latino enfrentado al cada vez más decepcionante sueño americano. “Why would I be Kim, I could be Kanye” es la primera de las declaraciones memorables que Kali susurrara a lo largo del disco. “Live and fast and never die” se escucha poco después. Un track perfecto para Ocean’s 8 o la secuela de Baby Driver.

En “Tyrant”, Kali pregunta: “What would you do with all that control?”, interpelando a un receptor desconocido, acompañada por la cantante Jorja Smith y producida por Sounwave (autor del sonido de “Don’t Kill My Vibe” de Kendrick Lamar). La colaboración con Damon Albarn, “In My Dreams”, es el momento más desanimado y lo-fi del disco, estando en el polo opuesto de “She’s My Collar” y “Ticker Tape” (las colaboraciones de Uchis con Gorillaz del año pasado) en un buen sentido. “The moments we are happiest / Are the moments that we don’t exist” dice Albarn cuando hace su entrada, manteniendo el clima de soundtrack de película indie en Sundance.

La constante referencia a los sueños es parte de la idea de alienación del disco, siendo el lugar último donde la cantante se separa del mundo físico y reflexiona, destilando las conversaciones introspectivas que relata a lo largo del disco. El aislamiento (isolation) de Kali no es un lamento auto despreciativo sino una declaración de principios. La mayor parte del tiempo, Kali juega a ser un personaje más cercano a una guerrera de una película de Luc Besson o Tarantino que a presentarse como un alma herida. El disco presenta la épica de la chica que se escapaba de sus clases en el colegio para ir al laboratorio de fotografías, que tocaba el saxofón y el piano desde una edad temprana, que vivió entre Colombia y Estados Unidos, que trabajó en Whole Foods y vendiendo ropa diseñada por ella para poder pagar las cuentas. Uchis canta sobre una chica sola, en los inicios de su vida independiente, entre aires de indiferencia, tristeza y fortaleza.

La nueva moda de las “Intro” y los interludios funcionan en Isolation mucho mejor que en otros discos pop de reciente aparición. Todos los intermedios parecen escapados de los mixtapes adolescentes de Kali. “Coming Home”, el último interludio, es particularmente hipnótico. En “Tomorrow” se retoman los temas sobre inmigración introducidos en “Miami” en colaboración de Kevin Parker, de Tame Impala, que con su composición agrega aún mas capas diferenciales al sonido del álbum. A estas alturas del disco (el track 11 de 15), Kali ya ha dejado demostrado su capacidad para secuenciar temas, haciendo que fluyan de forma entretenida, un arte que muchos contemporáneos parecen haber perdido en épocas de streaming.

Con “After the Storm” llega el momento más alto del disco que se mantiene a lo largo del acto final de tres temas. La presencia de Tyler the Creator y, especialmente, de la leyenda funk Bootsy Collins se hace sentir y Kali comienza a resumir mucho de lo que ha venido diciendo los últimos treinta y cinco minutos. La artista resume buena parte de la filosofía del disco en cuatro líneas: “So if you need a hero / Just look in the mirror / No one’s gonna save you now / So you better sabe yourself”. En la encantadora “Feel Like A Fool” se aprecian más que claramente las necesarias comparaciones a Amy Winehouse, aunque Uchis parece decidida a darnos menos auto-destrucción y mucho más femme fatale.

El difuso reggae “Killer” cierra el disco en una nota altísima y eleva el ethos de Kali Uchis a una suerte de épica urbana outsider. El tema fue compuesto por la cantante cuando tenía diecisiete años y había escapado de su casa, tras una pelea con su padre. En esas épocas, Kali decidió vivir en el Subaru de la familia, durmiendo en estacionamientos durante las noches, donde comenzó a pulirse como compositora, escribiendo poesías adolescentes y soñando con ser directora de cine. Cuando Kali exclama “If you loved me, you wouldn’t put me through it” es imposible no pensar que refiere más a sus conflictos familiares que al amorío púber que la canción parece evocar.

Forever is for dreamers” dice Kali Uchis y nos hace dar cuenta de que el mundo es de las hijas de Amy.

Continuar Leyendo
1 Comentario

1 Comentario

  1. Cheapcustomessays

    22 abril, 2018 at 1:37 PM

    Gracias, muy amable.cheap custom essays

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Discos

Los discos que nos dejó marzo: nuestras recomendaciones

Publicado

el

Childish Gambino – 3.15.20

La faceta musical de Donald Glover está en constante movimiento. A pesar de pronunciados silencios en el tiempo, la combinación entre todas sus vetas está articulada de manera ecléctica. Su último lanzamiento no es la excepción: luego de que Redbone y This is America salieran a recorrer las radios del mundo, Gambino sintió la necesidad de realizar una búsqueda menos literal. Con apariciones fugaces en la web, 3.15.20 finalmente se lanzó bajo un manto de previsible misterio. Previsible porque si algo sabemos del norteamericano es que, con mayor o menor solidez, intentará sorpender y dejar una huella por donde pasa. En este último lanzamiento, Glover crea mundos en blanco y negro para darles da vida; durante la segunda mitad se encarga de darle color.

 

Pearl Jam – Gigaton

Luego de casi treinta años de carrera y once discos bajo la manga, lo fácil para Pearl Jam sería seguir repitiendo antiguas fórmulas. Sin embargo, para Gigaton decidieron cambiar a su productor e involucrarse en un disco acorde a su tiempo. Ante todo pronóstico Pearl Jam vuelve con un poco de aire fresco: no una ventada sutil sino más bien un vendaval que viene para ubicar las cosas en su lugar. Vedder retoma el concepto del cambio climático, hoy más en boga que en los años 90’s. A todo esto le agrega una crítica política personificada claramente en Donald Trump.
Sin dejar sus influencias de siempre (The Who, Bruce Springsteen) la banda de Seattle también generó sonidos nuevos y muy acertados. Dance of the Clairvoyants coquetea con el new-wave y Vedder juega a ser David Byrne por un momento.

 

Cornershop – England is a Garden

Cornershop es de esas carreras musicales que en sus primeros pasos generaron un sonido más rebuscado para que el paso de los años los encuentre abriéndose a sonidos más limpios y amigables. Incluso cotejaron viejas canciones para pulirlas y relanzarlas, como Hold on it’s Easy (2015). Desde ese momento, Cornershop compuso más de cincuenta canciones para luego elegir las doce que compondrían England is a Garden.
Su último LP es el sonido glam de T.Rex adaptado a la Inglaterra multicultural en épocas de inmigración. En este lanzamiento hay un claro anclaje en el rock británico de los 70’s que no se limita a jugar con otros sonidos.

Waxahatchee – Saint Cloud

Dejando de lado el alt-rock, las drogas y el alcohol, Katie Crutchfield se embarca en un llevadero soft-rock que mira de reojo al country norteamericano. Nacida en Alabama, Saint Cloud es una envidiable muestra de vulnerabilidad y desnudez.
El registro vocal y la intimidad de las letras son una suerte de Alanis Morisette menos radial pero más profunda.

 

Continuar Leyendo

Discos

Dua Lipa y The Weeknd encuentran nuevos horizontes

Publicado

el

Dua Lipa – Future Nostalgia

El crítico musical Simon Reynolds desarrolló el concepto de Retromanía en su libro del año 2010. Allí cuestionó lo novedoso, o no, de los grupos musicales del siglo XXI. Cuánto hay de original, cuánto hay de influencia por parte de artistas del pasado, por qué como consumidores nos volvimos adictos a lo retro.

El último LP de Dua Lipa quiere jugar indirectamente con eso. La elección del título, audaz y ambicioso, propone no sólo despegarse a sí misma de la época de New Rules (2017) sino allanar el camino para un nuevo sonido.
El arranque es prometedor. Future Nostalgia coquetea con el primer Daft Punk y con la más incisiva Lady Gaga. Lipa la anunció como una oda a aquellas mujeres alfa que la inspiraron para ser quien es. Un auténtico banger.

La misma suerte corre el disco, constante en su afán energético y up-tempo. Otros de los momentos más interesantes son Physical, conocido por haber sido el segundo single del álbum y por la referencia al clásico de Olivia Newton-John (1981); Levitating Break My Heart. Estas últimas dos, aunque bien distintas una de otra, por acción u omisión abordan el dance crying. Dua Lipa se refirió a Levitating como el lugar donde “exploró hacer canciones felices sin caer en el dance crying”.

Por el contrario, Break My Heart (sample de INXS incluído) es donde Lipa anticipó en una entrevista: “acá es donde vuelve lo de dance crying”. Hasta la categorizó como el ejemplo perfecto para una canción de ese estilo.
El track no deja de ser una reflexión sobre la romántica vulnerabilidad de envolverse en una relación amorosa.

Hablando de reflexión, la canción que cierra el disco, Boys Will Be Boysvuelve sobre la cuestión de género y cómo se perpetra el status-quo de las desigualdades. El intento de abordar la cuestión fue más arriesgado que la ejecución en sí. Lipa parece haber agotado los recursos a esta altura del disco: un redoblante corta la vibra pop de un ya de por sí apagado estribillo. Sin embargo se valora la intención.

The Weeknd – After Hours

Otro que parece haberse juntado con la gente correcta es Abel Tesfaye, mejor conocido como The Weeknd. Para embarcarse en el mundo del synthpop experimental recurrió a Daniel Lopatin, nombre propio del proyecto Oneohtrix Point Never y guía turístico del canadiense durante After Hours, su cuarto álbum.

After Hours es el lanzamiento comercial (mixtapes aparte) más arriesgado de The Weeknd. Si bien todos sus discos tuvieron puntos interesantes, en mayor o menor medida, la búsqueda esta vez va por un lado futurista, en contraposición al sonido ochentoso de sus predecesores.

Alone Again, primer track, es una canción que sirve como catalizador de lo que vendrá en el resto del disco. Los primeros acordes tienen la huella dactilar de Illangelo, responsable de la solidez de la canción.
Scared to Live es una balada sincera, menos audaz pero más cercana al sonido radial que mejor le sienta al canadiense. Elton John, acreditado en la canción por el coro “I hope you know that, I hope you know that” (ver Your Song, 1970), dio el visto bueno y lo celebró.

After Hours tiene un quiebre en la novena canción, Blinding Lights. A partir de allí, la proposición de The Weeknd parece ser otra: una más pop, menos nocturna y lejos de drogas y autoflagelación. Es la zona de confort de Abel y la que mejor sabe hacer. Allí donde buscaba nuevos horizontes a comienzo del disco, en esta parte cambia la fórmula. Max Martin, histórico productor sueco, corre por un rato a Illangelo y a Lopatin para dar lugar a teclados energéticos.

After Hours es la búsqueda de nuevos resultados, aunque no necesariamente The Weeknd los encuentre durante los 55 minutos de duración de After Hours. Los picos de calidad se dan siempre que el canadiense repite fórmulas pasadas.

 

Continuar Leyendo

Discos

I Am Not a Dog On a Chain, lo nuevo de Morrissey

Publicado

el

Menos de un año tardó Morrissey en lanzar un nuevo álbum. El último había sido California Son (2019), producido por el norteamericano Joe Chicarelli (White Stripes, Spoon, Broken Social Scene), donde hubo una clara intención de dar un giro a los últimos trabajos que venía publicando el astro inglés. El álbum, integrado por covers y reversiones, tiene una selección de canciones muy personal y de un gusto muy fino.
La intención fue tan o más interesante que la ejecución.

La vara de la producción se elevó y encontramos a un artista como Morrissey volviendo, por momentos, a aquellas épocas de solista que tanto añoramos.

La propuesta de I Am Not a Dog On a Chain es similar pero no idéntica. A priori, se presenta no como un retorno hacia la época dorada de Morrissey (la seguidilla Viva Hate, Kill Uncle, Your Arsenal, Vauxhall and I, etc) sino hacia la reinvención de una nueva. Tarea difícil para un artista cuyas noticias más leídas en los últimos tiempos no fueron por su obra en sí, sino por obtusas declaraciones respecto a la inmigración o la culpabilidad de Kevin Spacey, por citar algunas. Por momentos, Moz parecía cerrarse cada vez más en su propia coraza.

De lleno en este nuevo lanzamiento, el track elegido como single fue “Bobby, Don’t You Think They Know?”, una cruza, por momentos interesante y por momentos confusa entre R&B y rock alternativo. Una empática interpelación un pobre Bobby sobre su abuso de drogas.

La encargada de abrir el disco es Jim Jim Falls, donde Morrissey no se muestra tan amable. Por el contrario, “Si te vas a matar, entonces por el amor de Dios, hacelo de una buena vez” es la frase definitiva de esta canción que promete nuevas cosas.

Otros puntos interesantes son I Am Not a Dog on a Chain, la canción que da nombre al disco, y luego Darling, I Hug a Pillow.
La primera es una auténtica explicación de por qué Moz se comporta como se comporta. Sirve a modo de respuesta en primera persona a todas aquellas críticas que buscan abatirlo, aunque él demuestra cómo es capaz de evitarlas.
La segunda es una balada en tiempos de distanciamiento social: el “amor físico” y la incapacidad de ejercerlo. Su efectiva letra recurre a imágenes muy visuales sin ser grandilocuente.

I Am Not a Dog On a Chain es el disco más Morrissey que Morrissey lanzó en el último tiempo. La cuidada producción acompaña al inglés a no caer en lugares comunes y lo logra empujando los límites de lo esperado. La capacidad vocal y performática de Morrissey es siempre espectacular y por eso está fuera de discusión, pero siempre es bueno encontrarlo en proyectos más sólidos y audaces.

 

Continuar Leyendo

LAS MÁS LEIDAS