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How Did We Get So Dark? – ROYAL BLOOD

Si para la grabación de su primer disco el desafío era sobrellevar el peso de convertirse en la gran cosa nueva y lidiar con el siempre incómodo mote de ser los próximos “salvadores del rock británico”…

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Calificación: 7 puntos

Si para la grabación de su primer disco el desafío era sobrellevar el peso de convertirse en la gran cosa nueva y lidiar con el siempre incómodo mote de ser los próximos “salvadores del rock británico”, que tantas otras bandas recibieron –los muchachos de Arctic Monkeys algo conocen del tema–, para How Did We Get So Dark? el dúo de Brighton se enfrentó al clásico karma del segundo álbum, quizás el reto más importante para una banda que logra el éxito desde sus inicios.

Mike Kerr y Ben Thatcher tomaron una decisión: “pateemos fuerte y al medio”. El resultado en definitiva fue un gol y, para ya agotar toda analogía futbolera, un “equipo que gana no se toca”. Es que este segundo trabajo de Royal Blood no trae grandes sorpresas y funciona como una continuación algo más pulida de su debut, aunque sin la misma frescura. De duración justa –no llega a los treinta y cinco minutos–, el disco cuenta con un puñado de canciones radiales que hacen muestra de su olfato para los riffs gancheros y los estribillos pegadizos.

Las novedades pasan por los matices. A la fórmula minimalista, y por lo tanto también limitante, del bajo distorsionado travestido de guitarra y sostenido por estructuras de baterías simples pero contundentes, se le suma el acercamiento más explícito al rock norteamericano. Un detalle como el piano en “Hole in Your Heart” es algo que no se había escuchado en Royal Blood (2014), y si a eso se le agrega la evolución como vocalista de Kerr y un concepto de canción más acabado, se puede entender a este nuevo disco como una profundización de una idea más que a una falta de ideas.

Las referencias al Muse menos épico en “Lights Out”, o al Queens of the Stone Age más pop en “I Only Lie When I Love You” y “Look Like You Know”, esta última perfectamente amalgamada a la batería galopante de “Where Are You Now?”, se mantienen desde aquel 2013 en el que el dúo era todavía un rumor entre las redes. Porque Royal Blood se ganó la atención viralizada del público y la prensa por sus presentaciones en vivo antes que por sus producciones de estudio, todo un símbolo de época, en donde la verdad parece suceder más que nunca arriba de los escenarios.

How Did We Get So Dark? cumple con el arquetipo del segundo disco, pero Royal Blood no se inquieta por eso, sino que pasa el problema del otro lado. El dilema de repetir o no la fórmula es resuelto rápidamente por el dúo, dejando en claro que no pretenden salvar el rock ni hacerse cargo de las expectativas que se hayan generado al principio de su carrera. Quizás este disco sea una vía para empezar a alejarse de los flashes, una manera de hacer su propio camino, una manera de pasarse a la oscuridad.

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THE NOW NOW: El nuevo disco de Gorillaz

Gorillaz presentó su sexto disco sin grandes novedades, con la clara intención de conformar a los oyentes. ¿Lo logra?

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El sexto disco de Gorillaz fue, desde un principio, presentado como una especie de bonus track extendido de Humanz y, al mismo tiempo, como un consuelo para aquellos fans que se sentían decepcionados por la poca presencia de Damon Albarn en el último lanzamiento. Y en ese sentido, Gorillaz cumplió. Sí, 2D canta todo el tiempo y suena mucho más al Gorillaz clásico. Si, se nota esta mas trabajado que The Fall y ya lo sabíamos hace tiempo. Ahora viendo el resultado afirmamos que The Now Now es un disco sin mucho que decir.

Humanz, con todos sus excesos y carencias, es un disco con personalidad. Y, al igual que los anteriores de la banda, presenta algún tipo de historia o concepto (en el caso de Humanz, una fiesta pre-apocalíptica). A excepción de algunas tímidas referencias a política internacional en “Humility”, The Now Now carece de la crítica social de Plastic Beach y Humanz, pero tampoco tiene la mitología del primer disco y Demon Dayz. Las únicas temáticas que recorren las canciones (sensaciones de soledad y alienación, mezcladas con una vaga esperanza) representan una introspección mas esperable de un disco solista de Albarn. Al final del día, el nuevo longplay se alinea junto a The Fall, un disco compuesto durante una gira que, en este caso, sirve como excusa para seguir de gira durante un año más. Una mirada pesimista lo vería como un cash-grab de Damon.

A pesar de las temáticas ya nombradas, The Now Now es mucho más optimista que Humanz. El apocalipsis quedó atrás, y ahora 2D canta sobre el “nuevo mundo” y “sobre dejar el aislamiento” (hablando específicamente a las letras de “One Percent” y “Humility”). El disco tiene un sonido mucho más coherente y continuo que los anteriores LPs de la banda, sin demasiado espacio para la experimentación y para la mezcla de géneros. La música se reduce a sintetizadores y beats eléctricos (y la divertida guitarra de George Benson en el primer tema), pareciendo en muchos sentidos una versión minimalista de Plastic Beach.

A grandes rasgos, las canciones son buenas.  “Humility”, “Hollywood”, “Sorcererz” y “Magic City” son las estrellas del disco. “Idaho” suena muy a algo salido de The Fall. “Fire Flies” y “One Percent” recuerdan a “Andromeda” y “Busted and Blue” (de Humanz). “Lake Zurich” es un bonito intervalo que por momentos suena a LCD Soundsystem. Aunque no me parece justo hablar de relleno, sí se puede señalar a “Tranz”, “Kansas” y “Souk Eye” como los temas menos destacables del disco.

The Now Now es un disco entretenido que no va a ganar nuevos adeptos a Gorillaz ni tampoco tiene grandes novedades que ofrecer a sus fanáticos. A decir verdad, parece el primer disco de Gorillaz dirigido hacia los “fans nostálgicos”, e incluso puede pasar como un disco demagogo. Es divertido, alegre y muy fácil de digerir, estando marcado por la presencia central de Damon y una producción prolija. Aquellos que no disfrutaron de Humanz, posiblemente encuentren en The Now Now lo que les faltó el año pasado.

A dieciocho años de la salida de “Tomorrow Comes Today”, Damon Albarn tiene derecho a hacer lo que quiera con su proyecto más preciado y The Now Now es una buena noticia para cualquier amante de Gorillaz (o para cualquier melómano con ganas de escuchar algo bueno).

Eso sí,  todos vamos a esperar que el inevitable octavo disco sea más sorprendente y ambicioso, después de este agradable trip nostálgico que representa The Now Now.

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¿Qué sabemos sobre el nuevo disco de GORILLAZ?

El 29 de junio sale The Now Now, el nuevo lanzamiento de Gorillaz a poco más de un año de Humanz.

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El sexto disco de estudio de Gorillaz, el proyecto comercialmente más exitoso de Damon Albarn, parece decidido a dejar muy en claro que no es un sucesor espiritual de The Fall, el ignorado cuarto disco que salió un año después de Plastic Beach (en perfecta simetría con lo que ahora sucede entre Humanz y The Now Now). A diferencia de The Fall, el nuevo disco de la banda de dibujos animados no fue grabado en el iPad de Damon y cuenta con varios invitados especiales. Ya a poco tiempo de la salida de Humanz, Jamie Hewlett confirmó que estaban trabajando en un nuevo disco y Albarn expresó su deseo de mantenerse un buen tiempo centrándose en Gorillaz (aunque este año también vera la salida del segundo disco de The Good, the Bad and the Queen).

Al igual que The Fall, se ha confirmado que el disco consiste en su mayoría en 2D cantando, con “mayor expresión” que en otras ocasiones y un tono “veraniego”. A diferencia de The Fall, el disco cuenta con un breve pero más acabado trabajo de producción, contando en el equipo técnico con James Ford (el productor de Arctic Monkeys a quien Damon señaló como mayor responsable del sonido y la “coherencia” del disco) y Remi Kabaka (quien colabora hace tiempo con Gorillaz haciendo la voz de Russel). Mientras que The Fall incluía presencias de Mick Jones y Paul Simonon (que en ese entonces formaban parte de la banda), se sabe hasta el momento que The Now Now cuenta con colaboraciones de George Benson (que prestó su guitarra en “Humility”), Snoop Dogg y Jamie Principle (que rapean en “Hollywood”) y Graham Coxon (en “Magic City”, posiblemente como guitarrista).

Como último cambio fundamental, dado que Murdoc Niccals está preso, el nuevo bajista de la banda es Ace, un villano de Las Chicas Superpoderosas. Esto generó mucha atención por parte del público y se ha montado una campaña publicitaria en torno al evento que incluye los twits desde la prisión de @MurdocGorillaz y la posibilidad de chatear con Murdoc en la página de Facebook de la banda. La decisión no es tan sorprendente si se considera que tanto Damon como Jamie han mencionado repetidas veces a The Powerpuff Girls  (y a los dibujos animados de los noventa en general) como una inspiración para el estilo de animación utilizado en el diseño de Gorillaz.

“El nuevo álbum es muy intimo y muy pop, creo que da un paso adelante en la interacción entre caricaturas y humanos” declaró Damon Albarn a una revista italiana. Poco antes había dicho, en una entrevista radial, que estaba siguiendo el “modelo Ed Sheeran” para la producción del nuevo álbum. Aunque solo se han lanzado tres temas oficialmente (Humility, Lake Zurich y Sorcererz), la banda estrenó “Idaho”, un tema con fuerte sabor a The Fall, durante un recital en Seattle en septiembre del año pasado. Unos cuantos meses después, en marzo de este año, la banda estrenó “Hollywood” y anunció la próxima salida del disco nuevo frente al público chileno. Más recientemente se han agregado las canciones “Tranz”, “Magic City” y “Souk Eye”. Quedarían tres temas totalmente desconocidos de momento: “Kansas”, “Fire Flies” y “One Percent”.

En medio de todo esto, el anuncio del “The Now Now Tour” también trajo la segunda edición del “Demon Dayz Festival”, que se realizara el 20 de octubre en Los Angeles, con un line-up más reducido que el del año pasado. ¿Volverán pronto a la Argentina?

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Isolation: El disco debut de Kali Uchis

Tras su colaboración con Gorillaz y su consolidación como estrella pop internacional, Kali Uchis estrena su primer disco con acompañamiento de Damon Albarn, Kevin Parker y Tyler the Creator.

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Desde los primeros segundos de la intro de Isolation, con una atmósfera de jazz brasileño, Kali Uchis viene a decir que no hay género que quede fuera del alcance en su disco debut, que llega cuatro años después de la salida de su EP “Por Vida”. R&B, neo-soul, influencias doo woop, sabores a jazz y funk, reggaeton y ecos psicodélicos, todos emparchados en una atmósfera general bedroom pop totalmente lo-fi. Su recorrida a través de diferentes estilos musicales en ningún momento se siente forzada y el disco fluye naturalmente por una colección de invitados y sonidos diversos, que en ningún momento opacan el implacable protagonismo de Kali. El constante tono vintage y un tanto retro en ningún momento hace que el álbum se sienta menos contemporáneo y renovador. Las comparaciones se pueden trazar desde Beck hasta Outkast, pasando por Amy Winehouse como parada obvia, pero ¿para qué hacer comparaciones? Si hay algo claro en Isolation es que Kali Uchis esta mas que cimentada como una fuerza en sí misma.

Karly-Marina Loaiza ha sido una presencia prometedora en la periferia del pop durante años, desde la salida de su mixtape “Drunken Babble” y su posterior EP “Por Vida”, que contenía los exitosos “Know What I Want”, “Lottery” y “Loner”. Con tan solo veinticuatro años, la colombiana ha logrado captar la atención de personajes tan variados como Snoop Dogg, Lana Del Rey y Damon Albarn. Su voz y el tono general de sus composiciones no ha dejado de ser comparado con Amy Winehouse. Algunas de estas reflexiones parecen escaparse de las infames declaraciones de Jack White sobre el legado de Winehouse. Pero Kali Uchis parece destinada a contradecir ese tipo de pensamientos y probar que sus intenciones son completamente originales.

No todo es perfecto en el disco, pero ciertamente la proporción de genialidad prevalece, por lo que señalar algunos imperfectos primero permite deshacerse en alabanzas después. “Dead To Me” no me pareció particularmente memorable, aunque parece destinada a ganar cierto éxito con su estribillo pegajoso y su sonido a versión actualizada del EP “Por Vida” (recuerda particularmente al single “Loner”). “Teeth In My Neck” cansa y de a momentos se convierte en un pastiche predecible de críticas a la industria musical (“What do you do it for? / Rich man keeps getting richer taking from the poor”). “Nuestro Planeta” no me convence como el pequeño hit que parece destinado a ser, aunque la letra completamente en español es refrescante en un disco predominantemente inglés, y se distingue de los remates y frases cortas en un español primitivo que le dan toques exóticos a algunas canciones del disco (“Esta rico, papi / Esta guapo”). Por último, “Flight 22” no parece capaz de estar a la altura del resto del disco.

“Miami” tiene similitudes con “Hollywood” (el tema que Gorillaz estrenó en vivo recientemente), quizás más en el nombre que por el sonido. El track, con tintes a Lana Del Rey, cuenta con la participación de la rapera Bia, y consiste en una pequeña crónica sobre el inmigrante latino enfrentado al cada vez más decepcionante sueño americano. “Why would I be Kim, I could be Kanye” es la primera de las declaraciones memorables que Kali susurrara a lo largo del disco. “Live and fast and never die” se escucha poco después. Un track perfecto para Ocean’s 8 o la secuela de Baby Driver.

En “Tyrant”, Kali pregunta: “What would you do with all that control?”, interpelando a un receptor desconocido, acompañada por la cantante Jorja Smith y producida por Sounwave (autor del sonido de “Don’t Kill My Vibe” de Kendrick Lamar). La colaboración con Damon Albarn, “In My Dreams”, es el momento más desanimado y lo-fi del disco, estando en el polo opuesto de “She’s My Collar” y “Ticker Tape” (las colaboraciones de Uchis con Gorillaz del año pasado) en un buen sentido. “The moments we are happiest / Are the moments that we don’t exist” dice Albarn cuando hace su entrada, manteniendo el clima de soundtrack de película indie en Sundance.

La constante referencia a los sueños es parte de la idea de alienación del disco, siendo el lugar último donde la cantante se separa del mundo físico y reflexiona, destilando las conversaciones introspectivas que relata a lo largo del disco. El aislamiento (isolation) de Kali no es un lamento auto despreciativo sino una declaración de principios. La mayor parte del tiempo, Kali juega a ser un personaje más cercano a una guerrera de una película de Luc Besson o Tarantino que a presentarse como un alma herida. El disco presenta la épica de la chica que se escapaba de sus clases en el colegio para ir al laboratorio de fotografías, que tocaba el saxofón y el piano desde una edad temprana, que vivió entre Colombia y Estados Unidos, que trabajó en Whole Foods y vendiendo ropa diseñada por ella para poder pagar las cuentas. Uchis canta sobre una chica sola, en los inicios de su vida independiente, entre aires de indiferencia, tristeza y fortaleza.

La nueva moda de las “Intro” y los interludios funcionan en Isolation mucho mejor que en otros discos pop de reciente aparición. Todos los intermedios parecen escapados de los mixtapes adolescentes de Kali. “Coming Home”, el último interludio, es particularmente hipnótico. En “Tomorrow” se retoman los temas sobre inmigración introducidos en “Miami” en colaboración de Kevin Parker, de Tame Impala, que con su composición agrega aún mas capas diferenciales al sonido del álbum. A estas alturas del disco (el track 11 de 15), Kali ya ha dejado demostrado su capacidad para secuenciar temas, haciendo que fluyan de forma entretenida, un arte que muchos contemporáneos parecen haber perdido en épocas de streaming.

Con “After the Storm” llega el momento más alto del disco que se mantiene a lo largo del acto final de tres temas. La presencia de Tyler the Creator y, especialmente, de la leyenda funk Bootsy Collins se hace sentir y Kali comienza a resumir mucho de lo que ha venido diciendo los últimos treinta y cinco minutos. La artista resume buena parte de la filosofía del disco en cuatro líneas: “So if you need a hero / Just look in the mirror / No one’s gonna save you now / So you better sabe yourself”. En la encantadora “Feel Like A Fool” se aprecian más que claramente las necesarias comparaciones a Amy Winehouse, aunque Uchis parece decidida a darnos menos auto-destrucción y mucho más femme fatale.

El difuso reggae “Killer” cierra el disco en una nota altísima y eleva el ethos de Kali Uchis a una suerte de épica urbana outsider. El tema fue compuesto por la cantante cuando tenía diecisiete años y había escapado de su casa, tras una pelea con su padre. En esas épocas, Kali decidió vivir en el Subaru de la familia, durmiendo en estacionamientos durante las noches, donde comenzó a pulirse como compositora, escribiendo poesías adolescentes y soñando con ser directora de cine. Cuando Kali exclama “If you loved me, you wouldn’t put me through it” es imposible no pensar que refiere más a sus conflictos familiares que al amorío púber que la canción parece evocar.

Forever is for dreamers” dice Kali Uchis y nos hace dar cuenta de que el mundo es de las hijas de Amy.

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