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Eterna Inocencia: 22 años de coherencia política

Con ellos no necesitamos presentación alguna, se trata de una banda donde los principios de solidaridad, compromiso y empatía continúan siendo fundamentos sólidos en…

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Con ellos no necesitamos presentación alguna, se trata de una banda donde los principios de solidaridad, compromiso y empatía continúan siendo fundamentos sólidos en la curva del aprendizaje. Abrazando a la humildad antes que al histrionismo, Eterna Inocencia se encuentra celebrando como corresponde: de gira. Con una trayectoria ininterrumpida que cosecha ocho álbumes de estudio y uno en vivo, tanto los integrantes como sus ideales continúan intactos. Confeccionando, hasta el día, sus obras mediante el crudo lenguaje de la realidad y su lógica implicación en determinados procesos políticos; y haciendo del culto y la hermandad, una regla.

Desde Ultrabrit decidimos acercarnos a escuchar qué tiene para decirnos al respecto el encargado de ponerle voz a esta propuesta, Guillermo Mármol, de quien no esperamos poco: modula con claridad y formula mediante una experimentada utilización del lenguaje, confirmando que se trata de alguien que trabaja con la palabra y el detalle. Una próxima gira con Bad Religion, un disco nuevo en proceso, la desaparición de Santiago Maldonado y el implacable esfuerzo por erigir un mundo mejor desde las líricas, son algunos de los elementos que componen esta entrevista.

Fueron una de las primeras bandas en hablar de la igualdad de género, entre otras reivindicaciones, algo que con el tiempo se fue perdiendo en la escena. ¿Por dónde pasa tu mensaje hoy en día? 

Todo tiene que ver con el contexto del cual venimos, era una escena que se empezaba a formar y que realmente hacia mucho hincapié, no solo en la igualdad de genero, sino también en igualdades sociales, ¿viste? Me parece que parte de la percepción del anarquismo que comenzamos a tener, cuando vimos que significaba algo más que la “A” en la remera de Johnny Rotten. El mensaje continua teniendo mucho de eso, algo que se comparte también con Los Ingobernables (banda fundada en 2006 que cuenta con algunos miembros de Eterna entre sus filas) y considera un montón de aspectos, producto de mas de 20 años de carrera. Vos fijate qué paradoja lo que paso recientemente con Santiago Maldonado, venimos tocando el tema weichafe catrileo (guerrero catrileo), que es justamente un caso similar que ocurrió del otro lado de la cordillera. El caso de Matias Catrileo, quien fue asesinado por un carabinero por la espalda en un proceso de recuperación de tierras. Ver que estos asuntos tan serios se tergiversen, como en el caso de los informes que sacaron algunos canales de televisión, direccionados y absolutamente malintencionados, nos da más fuerza. Si bien no vamos a combatir de igual a igual, por lo menos no nos quedamos callados.

Estuvieron siempre muy comprometidos con la dura realidad. El punk de Eterna, ¿es político? 

Bueno, hay distintas interpretaciones del punk, ¿viste? Pero, para mi, es claramente político, lo que pasa que bueno… creo que no tomar posición es política también. Pero en el punk se toma posición, algunos critican y accionan en consecuencia, otros sólo critican, creo que esta bien antes de no hacer nada. No concibo al punk sin ser político.

Vienen del palo de la autogestión y siempre bancaron a las bandas emergentes, ¿cómo ven el tablero actual? Quiero decir, ¿es más fácil o mas difícil que antes? 

Creo que para una banda emergente hoy es mas fácil difundir su material, pero también sabemos que hay mucha información dando vueltas. Puede resultar muy difícil prestar atención ante tantas propuestas para elegir, uno termina definiendo también según lo que ve en vivo. Hay bandas muy buenas, generalmente tocamos con ellas. Siempre compartimos escenario, porque estamos convencidos de que la única manera de generar cultura en este estilo es abriéndose  a los demás, tratando de aportar desde la experiencia e invitando a que todos se diviertan. Creo que esto lo seguimos haciendo. Mirá, ayer tocamos en Varela con tres bandas: Los Bruzckos, que vienen tocando hace un montón, fue una alegría inmensa que puedan tocar acá en el sur; y bueno, después dos bandas nuevas: Los Barracudas y Amensur. Hay que seguir apostando a eso porque es generar cultura.

En 22 años no pararon de tocar, sin embargo siguen siendo una banda relativamente underground. ¿Cómo se hace para estar tanto tiempo en las sombras? 

Creo que no fue intencional estar, digamos, “fuera de foco”, pero nos sirvió mucho porque la gente igual responde, ¿viste? Me parece que fue algo natural y creo que tiene un montón de aspectos positivos: que la gente tome la propuesta pero no se fanatice, que vea un grupo humano ademas de un grupo de rock, que pueda ver nuestras fortalezas y debilidades, etc. Lo que ves es lo que es con Eterna.

Entonces, ¿cómo es la relación entre Eterna Inocencia y la prensa? 

Imaginate que hay muchas cosas para decir y muchas vivencias, ¿no? Gran parte de ellas al calor de distintos procesos políticos, asique me parece que somos una banda interesante para entrevistar (risas). Por ahí no somos de ir tocando puertas para mostrar el proyecto, somos bastante “aldeanos” como digo yo siempre, nos gusta que aquel que viene se interese por el proyecto y a partir de ahí empezar el relato de la historia. Muchos creyeron que nosotros tenemos cierta aversión por la prensa y nada que ver, pareciera que esta actitud que tenemos nos hizo fama de tipos duros.

Su último LP “Entre llantos y antigales” comprende una edición realizada con materiales reciclados. ¿Qué los llevó a tomar esta decisión? 

Nosotros estamos siempre pensando en el arte como algo que forma parte de la totalidad de la obra, de eso se encarga nuestro diseñador, quien viene haciendo los discos desde el principio y va delineando un concepto, te diría. En este caso él nos indicó que el disco iba a salir por Eloísa Cartonera (cooperativa editorial) y después simplemente lo articuló. Eloíse Cartonera es una editorial de recolectores informales que transforma el cartón en obras, por lo general literarias. Fue increíble que hayan querido editar nuestro disco, siempre estaremos muy agradecidos porque cada álbum es una obra de arte y, por supuesto, podemos entenderlo como un eslabón más en esto de hacer las cosas nosotros mismos.

Creo que el arma más potente que tiene la banda es la coherencia, ¿estás de acuerdo? 

La verdad que tratamos de mantenerla, pero uno es humano y comete errores también. Se hace lo que se puede, para una banda que decidió transitar un camino, en el que todos los integrantes fuimos haciendo nuestras vidas  trabajando, y dedicando el resto del tiempo a Eterna. Dentro de ese tiempo marginal hacemos demasiado, nosotros nos sentimos embarcados en un proyecto coherente hace mucho tiempo, ¿no? (entona con seriedad) Quizás se puede recriminar un proceso lógico de crecimiento: no somos los mismos a los 16 años que a los 39. Pero en cuanto a los preceptos básicos, me parece que seguimos por el mismo camino y eso me tiene muy orgulloso.

¿Qué anécdotas quedan en el recuerdo después de tanto tiempo en los escenarios? 

Muchas, casi tantas como los años que tenemos. Creo que la más frecuente tiene que ver con hacer canciones que, por momentos, cobran resignificaciones muy fuertes. Hace casi 10 años venimos tocando una canción que gira en torno a la problemática mapuche, algo que hoy se trata en los medios masivos de comunicación, a consecuencia de un suceso trágico como la desaparición de Santiago Maldonado. Está bueno contraponerse al discurso hegemónico con coherencia y argumentos que logren generar una tercera posición. Para cada canción hay una anécdota.

Se convirtieron en una de las bandas hardcore punk más convocantes, ¿alguna vez imaginaron que llegarían a tal punto? 

Nos encanta tocar y que los lugares estén llenos de gente que viene a cantar, imaginate que eso es increíble. Por supuesto que estaba en nuestros deseos, como debe estar en el deseo de cualquier persona que empieza un proyecto de rock. Nos llena de emoción.

Salen de gira con Bad Religion, ¿es un sueño hecho realidad?

¡Claro que si! Se trata de algo trascendental en la historia de la banda, porque nosotros los escuchábamos a ellos antes de armar Eterna, y empezamos, en parte, gracias a ellos. Es emocionante estar en este punto de la vida, vamos a estar con ellos compartiendo momentos y escenarios, intercambiando percepciones… En el medio hay gira igual, en septiembre nos vamos a Río Gallegos, Comodoro Rivadavia y Posadas.

¿Qué balances hacen de la banda luego de más de 20 años de trayectoria? 

Estamos muy contentos y esperamos que vengan 20 años más de salud para tocar todos juntos. Nos encontramos cumpliendo todos los sueños, no tengo mucho mas para decir. Quizás lo que tendríamos que hacer es acelerar un poco más para darle forma al disco nuevo. Si bien estamos trabajando y haciendo cosas, apretaría un poco el acelerador (risas) para continuar evolucionando.

Hay una conexión muy fuerte con su público, ¿hablamos de culto?

Hay una dinámica, viste, que tiene que ver con determinadas prácticas. Pero… no se, cuando algo se pierde en el pogo (llaves, billeteras, etc) se devuelven en el momento, o se van devolviendo en la semana porque la gente los reporta como perdidos en las redes sociales, por ejemplo. Que se yo, hay toda una dinámica en los recitales, la gente ayuda. En el “Varela Hazlo tu Mism@” (19/08), se hizo un sorteo por el día del niño para comprarle regalos a los chicos del distrito. La gente se junta y realiza acciones solidarias en nuestros shows, es la razón por la que nos juntamos. Cuando empezamos estábamos colaborando en un hogar de niños, la verdad que esa particularidad se podría interpretar como de culto.

¿En que consiste la inocencia? 

Como te decía, el nombre surgió de trabajar en el hogar de niños y ver en los chicos esos gestos que tienen de grandeza increíbles, de ojos que se maravillan. Después, cuando varios de nosotros nos hicimos docentes, experimentamos esa sensación en el aula con los chicos, hay un universo que se abre. Creo que nos mantenemos en ese estado de situación: una banda que hace las cosas por si misma. Que parece girar como un satélite en una galaxia perdida, donde todos miran al rock como el sol y centro del universo. Iremos creando nuestro propio universo junto a muchas bandas del palo.

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Las Edades: “El amor es la cosa más política”

En la casa de La Paternal donde ensaya, Las Edades conversa con UltraBrit sobre el reencuentro que significa su más reciente disco, Pozo Divino.

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Si bien la banda ha atravesado algunos cambios en los últimos tiempos debido al reemplazo de dos integrantes y una consecuente renovación de su sonido, hay algo que permanece intacto en Las Edades: una sensibilidad inusual para componer canciones pop que quedan grabadas en la cabeza del escucha durante días y días.

Pero otras características que permanecen desde los inicios del grupo son el equilibrio de roles y el trabajo a pulmón para cada producción y show en vivo. “Nunca delegamos nada, no tenemos manager”, dice Nicolás Miranda, uno de los guitarristas del grupo, que en este disco también se anima a ir más allá de los coros y canta en “Mañana de viento”.

La composición de Pozo Divino empezó luego de la partida de Rodrigo Ottonello y Andrés Conte-Grand, quienes fueron reemplazados por Ezequiel Rivero y Mauro Fernández Arizzi en bajo y batería, respectivamente, y representa un cambio de sonido para la banda, dejando atrás las melodías luminosas e intrincadas de guitarras para adentrarse en pasajes instrumentales más sombríos y psicodélicos en donde el bajo parece cobrar mayor peso. 

Para muchas bandas organizar fechas, incluso acordar los ensayos, puede llevar mucho tiempo de planificación y coordinación. ¿Fue ese el motivo por el cual Otto y Conte dieron un paso al costado?

Fernando Palazzolo (guitarrista y cantante): Más que un tema de coordinación fue una cuestión de energía, de las ganas que tenían distintas partes del grupo de ponerle energía a algo por el sólo hecho de hacerlo, porque no hay ningún otro rédito. Es tener ganas de tocar o no tener ganas, es tener ganas de estar implicado en todo lo que supone armar una fecha, moverla, el día del toque estar seis horas antes del show dispuesto a eso, trasladar equipos, estar en el tiempo muerto de la prueba, y todo eso genera un cansancio a nivel humano más que cuestiones finas como pensar “che, me parece que estamos tocando demasiado y no queremos tocar tanto, nos vamos de la banda”. En realidad fue como un desgaste que se venía dando, además de diferencias musicales, supongo.

¿Cómo fue el ingreso a Las Edades para los nuevos integrantes?

Mauro Fernández Arizzi (baterista): A mí me gustaba la banda desde antes, la había ido a ver varias veces y recuerdo que fue re loco entrar. Yo siempre me mantuve tocando con bandas, pero durante casi un año estuve sin tocar en ninguna. En esas experiencias previas había una determinada forma de encarar los proyectos y lo que me dije a mí mismo fue: “no quiero seguir tocando más de esta manera”. Si bien estuve de invitado en algunos shows con otros grupos, durante ese año no estuve fijo en ningún lado. Y un día me la cruzo en Parque Centenario a Lea (Franov), que fue mi compañera de colegio, y me comenta que estaban buscando baterista. Empecé a tocar con ellos y me di cuenta de que se manejaban de la manera en que yo me quería manejar y estaban en el mood en el cual yo quería estar, lo que me pareció increíble. Estaban despreocupados y fuera del anhelo del rockstar. Yo antes me encontraba envuelto en una cosa de tener éxito y pegarla y ahora me topaba con una banda que estaba en otra onda. Son unos tranquilos.

Si hay algo que caracteriza a Las Edades es la idea de equilibrio, especialmente en los roles que ocupa cada integrante. ¿Cómo se da eso?

Ezequiel Rivero (bajista y productor): El objetivo es que las canciones estén buenas y que funcionen bien. Dejamos el ego de lado y si alguien quiere probar determinada cosa está todo bien. Por ejemplo, cuando ensayamos o grabamos, las guitarras están bajas, algo que va en contra del clásico mandato del guitarrista de rock de tocar solo y al palo tapando al resto. Estamos todos como serios y concentrados en que todo quede bien, que las canciones suenen como tengan que sonar. Que la persona que compuso el tema, ya sea Lea, Fer o Nico, se sienta identificada con la idea de la canción, y eso es todo, ese es el único objetivo. Y por eso no tenemos un mango (risas).

Este disco presenta un cambio en el sonido, hay canciones más largas y pasajes instrumentales más complejos. ¿Por qué piensan que se dio eso?

Lea Franov (cantante y guitarrista): Antes, cuando estaba Otto, las composiciones giraban entre tres personas, y sus canciones solían diferenciarse en relación a las mías o las de Fer. Ahora los temas son como más homogéneos y tienen un sonido más grave. Antes yo me preocupaba mucho por los graves cuando tocaba la guitarra, pero el hecho de que Ezequiel esté en el bajo hace que ya no tenga mucho sentido que yo esté ahora con la guitarra y sólo la toco en la canción que le da nombre al disco. Además, es la primera vez que la producción recayó en una persona, que fue también Eze. Y se nota el cambio, ya que ahora tenemos como una base de bajo y batería más “gordita”.

Ezequiel Rivero: Yo creo que en realidad ahora las canciones se simplificaron de alguna manera, por lo menos en sus estructuras. Antes los temas de Las Edades tenían más partes y ahora se trata de una especie de línea continua y uniforme.

En algunas canciones de Pozo Divino, como “El mundo es horrible” y “La Fuerza”, se filtran ciertos comentarios al contexto social que quizás no aparecían en los trabajos anteriores. ¿Se trató de algo buscado o salió de manera inconsciente?

Lea Franov: En “La Fuerza” hay frases como “desarmar el mecanismo” o “el drama del amor”, y habla de las relaciones de poder, porque para mí todo se basa en esas relaciones, desde siempre y para siempre, y en el amor las relaciones de poder se expresan claramente. No recuerdo bien cuándo fue, pero sé que ese tema lo compuse un día que hubo manifestaciones y dije “quiero hacer una canción que hable sobre esto”. Yo siempre me sentí comprometida, aunque nosotros somos como una banda muy “polite”, y como mujer pensé que tenía la oportunidad de comunicarle algo a alguien, o sea, estoy harta de hablar de mi novio.

Nicolás Miranda: No hay letra más política que “La Fuerza” en la banda. 

Fernando Palazzolo: Se puede decir “Las Edades es un grupo que habla de amor”, pero justamente hoy el amor es lo más político, es la cosa más política y politizada del mundo, y es algo que es imposible no hablar o no pensar por lo menos.

A raíz de las denuncias de violencia de género en el ámbito del rock, existen diferentes debates, especialmente en las redes, sobre si es válido “separar la obra del artista”, o si el discurso del artista es también parte de su obra. Las Edades no es de expresarse mucho en las redes al respecto, ¿tienen tomado algún tipo de postura definida o han debatido estos temas entre ustedes?

Fernando Palazzolo: En relación a todos los debates alrededor del feminismo, que nosotros los venimos hablando un montón, nunca hicimos pública una postura política para luego eso transformarlo en un discurso de la banda. Nosotros somos un grupo de gente que se junta para hacer canciones, después las canciones pueden hablar de diferentes cosas, pero que exista alguna situación no quiere decir que vamos a salir con un comunicado a tomar postura sobre un determinado debate, por lo menos no si nadie nos pregunta.

Lea Franov: Ese debate es tremendo. No sé si tenemos una postura definida o tomada al respecto.

Nicolás Miranda: Pero igualmente ahí sí hay una posición, hay una decisión política. Si bien como banda en las redes nunca opinamos sobre los temas que nos interesan, en nuestros perfiles personales lo hemos hecho.

Lea Franov: Además, la realidad no son la redes sociales, que vos no hables de un determinado tema no significa que no lo hables en tu intimidad, en tu casa, con tus amigos o con tu familia.

Mauro Fernández Arizzi: Cada uno tiene su postura y más o menos cada uno está de acuerdo en ciertas cosas. También es cierto que para que cinco personas se pongan de acuerdo y hablen sobre algo en las redes o den un comunicado es muy complicado, porque tiene que ser algo muy puntual y que los afecte.

Ezequiel Rivero: Es cierto que nosotros como banda no nos hemos posicionado frente a nada en las redes, pero internamente estamos debatiendo y comunicándonos cosas que nos importan, en ese sentido nos sentimos una banda muy política. Toda banda y todo acto es político, ¿verdad? Las Edades en su discurso de no decir nada, en cómo nos manejamos en los afiches, en las fotos, todo eso puede apuntar para un determinado perfil, que es una cuestión más que nada estética.

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La banda sigue presentando su más reciente disco, Pozo Divino, con dos conciertos:

Viernes 15 de junio en Casa Unlan (Calle 5 e/ 63 y 64, Nº 1512, La Plata) y sábado 16 de junio en Ladran Sancho (Guardia Vieja 3811, Buenos Aires)

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Valle de Muñecas: “Lo importante es hacer las canciones que tenemos ganas de hacer, nunca nos guiamos por el mercado”

La banda que este año está cumpliendo una década y media de existencia se planta de manera honesta y fiel a sus convicciones dentro del universo del rock local.

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Shoegazing, punk, melodías pop y muchas cosas más conviven dentro del universo Valle de Muñecas. “Hay muchas bandas que influencian a Valle de Muñecas, Television, R.E.M., Smiths, Sonic Youth, Dream Syndicate, Jesus and Mary Chain, Pixies, Husker Dü por citar algunas pero también cosas más actuales como Arctic Monkeys, Strokes, Raveonettes, DIIV, Parquet Courts, etc. Nosotros empezamos todos tocando en bandas Punk, así que eso también es algo que está muy presente en el sonido y en la actitud”, dice Fernando Blanco para explicar un poco el ADN de la banda.

Valle de Muñecas fue, de alguna manera, la continuación y evolución de Menos que Cero, donde Manza ya componía cosas como “Cartas” y “Kodak 74”,  dos canciones que podrían tranquilamente formar parte del repertorio actual de Valle de Muñecas.  “La diferencia entre Valle de Muñecas y Menos que Cero es que es otra gente la que me acompaña, y cada uno aporta su bagaje personal de música escuchada. Y si bien yo sigo escuchando música que escuchaba hace 20 años cuando tocaba en MQC, pasaron muchas cosas desde entonces, y uno va descubriendo cosas nuevas todo el tiempo”, aclara Manza.

Cuando Valle de muñecas habla de influencias, no solo se centra en el plano internacional, también  recuerda a sus contemporáneos y hasta elogian a las nuevas generaciones del indie nacional.  “Yo miro todo el tiempo qué es lo que pasa acá, pero obviamente no nos ha marcado demasiado el clásico rock nacional. Encuentro más empatía con algunos músicos de mi generación (Francisco Bochaton, Rosario Blefari, Boom Boom Kid), y veo en El Mató y toda las bandas que vienen detrás al fin una escena que tiene que ver con la música que siempre escuché”, cuenta Manza.

A lo largo de los años, Manza y los suyos tuvieron una relación un poco distante y hasta extraña con la popularidad, pero fue con la publicidad de la Campagnola que apareció la elegante canción con aires folk “Tormentas”, para que hasta al más distraído se le peguen las primeras y poéticas líneas: “Soy el aire entre tus dedo, una más de mil maneras de fingir la primavera…”.

“Uno no hace las canciones sin esperar nada a cambio, nos gustaría ser más populares pero no estamos dispuestos a ceder nada para que eso suceda”, aclara Fernando. “Obvio que nos gustaría que nuestras canciones lleguen a la mayor cantidad de gente posible, pero no es una decisión solo nuestra, pesa mucho más lo que opinen el público y los medios para que esto ocurra. De todos modos, para nosotros lo más importante es hacer las canciones y discos que tenemos ganas de hacer, nunca nos guiamos por el mercado”, suma Manza para explicar un poco más la postura que Valle de Muñecas tiene con respecto al tema desde que están en la carretera haciendo canciones.

Los Valle de Muñecas siguen haciendo su camino sin mirar a los costados, haciendo lo que mejor saben hacer: Canciones.

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Simon Raymonde, ex Cocteau Twins, sobre su nuevo proyecto: “Nuestro álbum demuestra igualdad”

Años después de la disolución definitiva de Cocteau Twins y con la construcción de su propio sello discográfico, Simon Raymonde se unió al baterista Richie Thomas para crear Lost Horizons.

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Años después de la disolución definitiva de Cocteau Twins y con la construcción de su propio sello discográfico, Simon Raymonde se unió al baterista Richie Thomas para crear Lost Horizons. Su álbum debut, Ojalá (en español en el original), nos regala eso que a veces se pierde despacio entre murmullos y ruido, tan sanador y vital que algunos niegan y otros pueden confirmar, que se llama música.

Esta fue la charla que Raymonde mantuvo con Ultrabrit.

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Ultrabrit: Formaste parte de los legendarios Cocteau Twins, y cuando se separaron definitivamente le diste forma a tu propio sello, Bella Union… ¿Qué crees que le hacia falta a la industria para crear una discográfica como ésta?

Simon: Es una buena pregunta, creo que tuvimos muy malas experiencias con nuestros primeros sellos discográficos, relaciones malas, donde no había amistad, y finalmente en 1997 creamos nuestro propio sello con la idea de hacer nuestra propia música.

U: Suena a que crear tu propio sello discográfico es crear tus propias reglas…

S: Bueno sí, exacto, no tenés que preguntarle a nadie si lo que estás haciendo está bien. Simplemente lo hacés. Tomás las decisiones que querés, hacés los videos que querés, sólo lo charlas con tus compañeros. Obviamente es una teoría, la realidad es un poco diferente.

U: ¿Cuáles son los factores que la gente no puede ni imaginarse sobre tener un sello propio? ¿Qué es lo más difícil y qué es lo más divertido?

S: Lo más divertido o lindo es ver cómo las pequeñas bandas que llegan con sus demos comienzan a evolucionar y a crecer de nuestra mano, ganándose su público. Es un ejercicio a largo plazo. No se trata de los charts ni billboards, se trata de volverse la mejor versión de uno mismo como artista. Es algo que es más duradero que un hit, significa mucho más, es ser parte de algo con propósito.

U: ¿Creés que los álbumes físicos van a desaparecer?

S: Creo que soy de una generación en la que eso no va a pasar. Pero es cierto que hay una generación, la generación track, generación Spotify, que no saben lo que es escuchar un álbum completo. Si bien todo puede cambiar ya que esa misma generación está comenzando a revalorizar los vinilos como objetos vintage, pero quién sabe.

U: El nuevo disco de Lost Horizons se llama “Ojalá”. ¿Por qué el título en castellano?

S: Porque es una palabra muy importante, es una palabra hermosa, con un significado especial, no sólo para mí sino para el planeta en el que vivimos los ciudadanos del mundo en el presente. Tenemos muchas cosas por las que preocuparnos hoy, y ‘Ojalá’ es una expresión de optimismo y es tener un marco de positividad sobre que todo va a funcionar mejor no sólo para uno mismo si no para el mundo entero. Incluso haciendo algo pequeño, como un gesto para otra persona, una sonrisa, abrir la puerta a alguien mayor, eso le puede cambiar el día a alguien.

U: En su música hay muchas voces femeninas, ¿por qué tantas variaciones?

S: Supongo que porque me gustan las voces femeninas; ojo, igual que las masculinas, creo en un 50/50. Tal vez por cómo me criaron que el álbum demuestra igualdad. Creo que en el mundo hay muy pocas mujeres en puestos en los predominan los hombres, tanto en la radio, en la música, en los festivales, etc. Creo también que las acciones valen más que las palabras, tal vez por eso hay tantas voces femeninas en Ojalá.

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