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Cultura

El MALBA celebra su 16°aniversario con actividades gratuitas

El 21 de septiembre cumple 16 años como indiscutido referente cultural de Buenos Aires. Es por eso que la asociación MALBA Amigos diseñó actividades para celebrarlo.

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El 21 de septiembre cumple 16 años como indiscutido referente cultural de Buenos Aires. Es por eso que la asociación MALBA Amigos diseñó actividades para celebrarlo.

La impronta de este museo está dada por la difusión de arte argentino y latinoamericano. Es también un espacio en constante movimiento, que nos acerca aquello que está en conversación en el mundo en materia de arte. Desde la Ballerina de Jeff Koons hasta la rebeldía de Kusama.

En poco tiempo, el MALBA se constituyó nada menos que en una de esas instituciones que crean el artificio de que estuvieron allí desde siempre.

El programa de la celebración es el siguiente:

Lunes 18, 18:00hs—Sala 2, Nivel 1
Visita guiada por Verboamérica – Por Agustín Pérez Rubio – Actividad incluida en el ticket de ingreso.

Recorrido histórico por América Latina, relectura de términos claves que atraviesan la exposición: antropofagia, indigenismo, negritud, Martín Fierro, neoconcretismo, madi, perceptismo, universalismo constructivo, muralismo.

Pueden anticiparse husmeando el didáctico glosario de la web del MALBA. Una estrategia para alimentar el deseo es googlear Abaporu de Tarsila do Amaral, obra que devino en presencia icónica del museo.

Martes 19, 18:00—Hall
Spring Reading Party—Encuentro de lectura silenciosa—Actividad gratuita

En tiempos en que la conexión eterna parece una obligación incontrastable, la oportunidad de apagar todos los dispositivos para leer, es de un valor inefable. Solo hay que llevar un libro. Los anfitriones nos esperan con el hall transformado en living, café y algo de música.

Así, volvemos a encontrarnos, como el hombre primitivo, en reverente silencio, en torno al fuego convocante de los relatos.

Miércoles 20, 19:00—Sala 5, Nivel 2
Emergencia en cámara lenta—Recorrido sonoro sobre textos y fotografías de Diane Arbus—Dramaturgia y dirección: Mercedes Halfon—Actividad incluida en el ticket de ingreso

Si no vieron las fotos de Diane Arbus, todavía están a tiempo, la muestra termina en octubre. Quizás la mejor forma de concebirlas es pensar en una mujer en plan de búsqueda, suelta en Nueva York con su cámara 35mm a mediados del siglo XX. Por cierto, son ejercicios de indagación, ensayos fotográficos.

En paralelo, Diane llevaba cuadernos de notas, registros en los que reseñaba las relaciones que generaba con la gente, con los lugares, con sus propias expectativas. Reflexiones sobre sus trabajos que completan y resignifican sus fotos y que permiten conocer, desde adentro, detalles de su experiencia creadora. Esta actividad gira en torno a ese paratexto personal de la artista.

Jueves 21 y viernes 22, 12:00-20:00– Plaza Perú
Instalación audiovisual. Entre Ríos, SIN

Quienes hayan estado escuchando en estos días en las redes Para saber, canción incluida en el álbum de Entre Ríos: SIN, tendrán algunas pistas. SIN es una instalación audiovisual que combina deconstrucción de imagen y sonido. El guion está armado en torno a canciones de la banda. El concepto es fruto del encuentro entre Sebastián Carreras (miembro fundador de Entre Ríos) y el artista visual Lucas DM.

La instalación se llevará a cabo en la plaza contigua al museo, se tratará de una estructura cerrada con sonido cuadrafónico para estimular la escucha subjetiva. Habrá imágenes proyectadas en pilares. Como la protagonista es una banda sensible al maridaje entre la música y la tecnología, solo se puede esperar lo mejor. Se podrá visitar de 12 a 20 en forma gratuita. Entre Ríos intervendrá el jueves 21 a las 19:00 y el viernes 22 a las 19:00, 20:00 y 21:00. Para participar de estos momentos es preciso retirar entradas sin cargo con una hora de antelación.

Viernes 22, 15:00—Sala 2, Nivel 1—Visita inclusiva
Los Pumas y Cascos Verdes van de paseo a la entidad ese día. Los Pumpas, selección argentina de rugby inclusivo, y Cascos Verdes, asociación civil que se mueve en pos de la inclusión de personas con discapacidad intelectual a través de la educación ambiental, participarán de un recorrido con el grupo educativo.

El Malba ofrece en forma constante propuestas de esta naturaleza y asume una responsabilidad social proactiva en esta área.

Viernes 22, 17:00—Sala 5, Nivel 2
Recorrido guiado por la muestra de Diane Arbus—Por Ataulfo Pérez Aznar – Actividad incluida con el ticket de ingreso.

Ataulfo Pérez Aznar rastrea en las obras de la muestra En el principio, aspectos nucleares que luego se manifiestan en el resto de los trabajos de Arbus.

Rosenheim, curador en jefe de fotografía de The Met, en su charla en la institución subrayó que: “a través de toda la obra de Arbus, sus retratados se enfrentan momentáneamente con su propia singularidad y, de este modo, nos desafían a hacer lo mismo”. Vivir en un tiempo en que el género, la diversidad y la apariencia son parte del lenguaje cotidiano, nos convierte en público preferencial para su obra.

Sábado 23, 12:00–20:00- Convención de gemelos
Homenaje a Diane Arbus —Entrada libre y gratuita para gemelos y mellizos durante todo el día.

diane-arbus

Al mejor estilo americano, en homenaje a la recordada fotografía de Diane Arbus, Identical twins, habrá una visita en la que se sortearán membresías y catálogos entre gemelos y mellizos que se acerquen al lugar. Están invitados, además de hermanos, quienes quieran producirse para la ocasión, gente que pretenda generar el efecto de lo semejante o quienes quieran jugar a no ser tan distintos. Abusen de la freakitud y dense una vuelta.

Hay plan. Vayan y vean. Participen. Respondan sus preguntas y generen otras nuevas, que de eso se trata.

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Especiales

Música, tecnología y consumo cultural a 40 años del lanzamiento del Walkman

El 1 de julio de 1979 Sony lanzó al mercado el TPS-L2, el primer modelo comercializado de Walkman. Se cumplen 40 años de este dispositivo que se convirtió en el primero que podía ser transportado con facilidad, transformando radicalmente la forma de escuchar música. A continuación, una breve reflexión acerca de la vinculación entre música, tecnología y consumo cultural.

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¿Cuál es la relevancia del Walkman en el siglo XXI? Es imposible pensar el desarrollo de las principales plataformas digitales que hoy monopolizan el mercado (YouTube, Spotify, iTunes, etc.) sin considerar los cambios que el Walkman trajo aparejado. En ese sentido, ¿puede el Walkman ayudarnos a entender los medios de comunicación y las prácticas culturales de hoy? Para ello, es preciso analizar críticamente cómo y por qué la cultura está imbricada con los medios y dispositivos en la actualidad; es decir, de qué manera las personas (y, particularmente, los jóvenes) interpretan los acontecimientos que ocurren a su alrededor, le dan sentido al mundo en el que viven a partir de la escucha de música a través de los dispositivos portátiles. El puntapié inicial, pues, lo dio el Walkman hace 40 años.

El futuro llegó hace rato

La dinámica social relacionada con el Walkman comprende ciertas dimensiones básicas e interrelacionadas que identificaron a los jóvenes de los años ’80 y que, a partir de allí, se fue modificando a medida que la tecnología avanzaba hacia la era digital: representación, identidad, producción y consumo.

De acuerdo con algunos autores, la cultura de masas de fines del siglo XX puede abordarse como un conjunto de prácticas integradas en formas de producción y de consumo específicas. El Walkman, como dispositivo tecnológico rupturista, ha creado una nueva forma para que las personas accedan a la música que les gusta: por primera vez, pueden llevarla con ellos adonde sea y consumirla de forma absolutamente individual a través del uso de auriculares.

De tal manera, el Walkman sirvió como mediación fundamental para los jóvenes ya que amplió el acceso a la escucha de la música de moda. Atrás habían quedado aquellos años en que la única forma de acceder a las bandas de rock más populares implicaba un ritual colectivo alrededor de un tocadiscos, lo cual suponía una serie de dificultades que iban desde la escasez de discos en circulación hasta el permiso de los padres para el uso de los dispositivos (que tampoco abundaban en los hogares de clase media y trabajadora).

A partir de entonces, el Walkman les permitió a los jóvenes sortear estos escollos que, por su parte, condujeron a formas más individuales de consumo, permitiendo que la vinculación con la música y su apropiación adquiriera formas particulares de subjetivación y construcción de las identidades.

And her Walkman started to melt

El acelerado ritmo de la tecnología, empujado por el desarrollo de la globalización de cara al siglo XXI, nos introdujo vertiginosamente en las plataformas y estaciones de radio digital, y masificó una gran cantidad de reproductores de música asequibles y avanzados que modificaron los patrones de consumo. Sin dudas, las prácticas culturales inauguradas con la irrupción del Walkman revelan continuidades y cambios en relación con los dispositivos móviles modernos basados ​​en la Internet: la posibilidad de profundizar el consumo privado por parte de los individuos a partir de la conformación de playlists personalizadas, que flexibilizan la lógica de las obras musicales y ponen de manifiesto los cambios en la forma en que los jóvenes construyen sus identidades a partir de la escucha.

La digitalización permitió, entonces, una creciente integración de las sensibilidades a través de un circuito ampliado de la imaginación en el que se cruzan letras, sonidos e imágenes en dispositivos de uso cada vez más disponibles para una parte de los jóvenes. El acceso a la música de los artistas favoritos se amplió como nunca antes y, como fue mencionado al comienzo, es imposible pensar este recorrido -que lleva ya al menos 40 años- sin considerar la importancia del Walkman como dispositivo cultural disruptivo, que allanó el camino a las nuevas tecnologías digitales, y que produjo transformaciones profundas en las formas en que las personas (fundamentalmente, los jóvenes) se vincularon con la música.

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Libros

“Por qué escuchamos a Led Zeppelin”

Reflexiones y digresiones sobre las razones de escuchar la canción que sigue siendo la misma en el libro de Luis Sagasti (Gourmet musical, 2019).

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 Por qué escuchamos es una colección que busca ahondar en los motivos por los que algunos artistas – de diversos géneros, orígenes y épocas- se vuelven esenciales, indiscutibles, verdaderamente únicos, más allá de los caprichos y vaivenes del mercado musical. En este caso, el escritor Luis Sagasti examina la obra de Led Zeppelin situando variados parámetros que van desde vivencias personales como el ritual colectivo de ver una película en su juventud; hasta el entrecruzamiento de artes trayendo elementos de análisis de otras ramas como, por ejemplo, lo pictórico con Henri Matisse.

Unas de las respuestas principales a la pregunta de tapa es quizás la más obvia: Escuchamos a Led Zeppelin por la solidez y coherencia de su obra. En este ensayo se ubica al núcleo que va desde el primer disco homónimo de 1969 hasta el doble Physical Graffiti (1975), como el período de madurez creativa que todo gran artista transita para alcanzar la trascendencia. En la homologación, el autor acerca otros ejemplos de adultez compositiva provenientes de otros mundos artísticos: Como Borges con el trayecto que va de Historia Universal de la Infamia (1935) hasta El Aleph (1949), Pink Floyd desde The Dark Side of the Moon hasta The Wall, o Los Beatles principalmente de Rubber Soul hasta Abbey Road.

También ubica en tiempo y espacio al Zeppelin primigenio que en épocas fundacionales tenía dos opciones claras para elegir el rumbo musical: o tomaba los senderos de lo experimental que desembocarían en el rock progresivo y/o sinfónico; o reforzaba los lazos fundamentales del blues y el rock and roll para, a partir de ahí, crear nueva obra. La banda inglesa optó por este último camino y se ancló en el refuerzo de lo primitivo con el riff como piedra de toque. Lejos de minimizar ese gesto, se enfatiza que el hecho de crear canciones a partir de riffs presupone a priori un campo de acción acotado; pero se realza aquí que Led Zeppelin tuvo la inteligencia de no caer en la redundancia como otros ejemplos contemporáneos.

Es muy enriquecedor que el escritor apele también a analizar la música de Zeppelin utilizando lenguajes de otras artes que disten de los elementos que contiene el estudio musical propiamente dicho. Ya sea porque no se reconozca especialista en musicología, o porque quiera aportar materiales nuevos, utilizar ese recurso aporta nuevas miradas que nutren el análisis de las canciones de Plant, Page y compañía. Por ejemplo: Como si fueran una pintura de Matisse y su trabajo de difuminación con el color, entre sus páginas se buscan equivalencias en el gesto de cómo en muchas canciones de Zeppelin figura y fondo se entremezclan.

En definitiva, un libro muy interesante con varias observaciones sobre una banda fundamental de la historia del rock en general, pero también muy importante para la historia y la cultura rock argentina. Las herramientas diversas y particulares que Sagasti utiliza vienen a asentar nutridos elementos apreciativos para responder a la pregunta global de “¿Por qué escuchamos a Led Zeppelin?”; pero fundamentalmente a la pregunta local de: ¿Por qué los escuchamos desde este sur del mundo? Las páginas de este libro desentrañan algunas respuestas.

Podés escuchar la playlist haciendo click acá.

 

 

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Fotografía

Mick Rock llega a Buenos Aires con la muestra oficial de Queen

La selección de fotos del archivo íntimo de la banda estará expuesta en el Centro Cultural Borges.

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“Queen, The Bohemian Rhapsody years by Mick Rock”, la muestra del fotógrafo británico Mick Rock desembarca en la Ciudad de Buenos Aires a partir del 4 de julio en el Centro Cultural Borges. Se trata de una colección de imágenes tomadas durante los primeros años de una de las bandas más importantes del Siglo XX que cambió la historia para siempre.

Rock es conocido en todo el mundo como “el hombre que fotografió el rock” o “El hombre que retrató los 70”. Un tiempo antes de llegar a Queen ya había ganado cierta popularidad y reconocimiento como fotógrafo trabajando con un aún desconocido David Bowie, para el álbum “The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars”, y con artistas como Iggy Pop y Lou Reed.

El artista logró captar por primera vez a Freddie Mercury, Brian May, Roger Taylor y John Deacon, el 18 de noviembre de 1973 en el Imperial College de Londres. Justamente como fue parte y testigo del momento de explosión de su música se convirtió en una pieza clave en la creación de su inconfundible imagen.

“Desde un principio, aquella tarde soleada de otoño en 1973 cuando nos conocimos, Freddie me dijo que estaban destinados al éxito”, recordó Rock. “Aún eran completamente desconocidos y yo no tenía idea de cómo sonaban. Entonces me hicieron escuchar el disco Queen II y reconocí de una vez de donde venía su confianza. Esto era algo especial, fue una seducción rápida y muy potente. Yo ya estaba preparado para una seria explosión de rock and roll”.

“Los años de Rapsodia Bohemia”, reúne una selección de obras sobre los orígenes y la búsqueda creativa que fueron rescatadas del archivo fotográfico íntimo de la banda, desde 1973 a 1075, e incluye las icónicas tapas los discos “Queen II” y “Sheer Heart Attack”.

Sebastián Alderete, el curador de la muestra, expresó en un comunicado de prensa: “A partir de haber tenido la posibilidad de adentrarme e indagar en el archivo completo de Mick Rock, de descubrir y entrar en contacto con sus negativos, placas de contactos, pruebas de artista y diapositivas, se compone esta muestra, desde el material original e inédito que a su vez constituye la impronta, el legado, el alma de Queen.”

La muestra podrá visitarse del 4 de julio al 11 de agosto en el Centro Cultural Borges (Viamonte 525, CABA.). El valor de la entrada es de 200 pesos.

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