Seguinos en

Especiales

El legado de Joy Division: Natalie Curtis, la hija de un oscuro recuerdo

Publicado

el

Cuando Ian Curtis se ahorcó en su casa de Macclesfield dio inicio a una de las leyendas más increíbles del mundo rockero. Su hija tenía tan sólo un año de vida. Nacida bajo un estigma tan pesado, hoy es amiga de casi toda la escena cultural de Manchester, la ciudad maldita de la que nunca se fue. Esta mujer de ojos grandes y pasión por la fotografía se sentó con Francisco Tapia Robles para hablar de todo, desmarcándose de cualquier trauma, en una entrevista exclusiva.  

Natalie es una chica deliciosa de 33 años. De estatura baja y ojos expresivamente enormes, luce en su rostro un parecido indisimulable con el cantante de Macclesfield. No muy afecta a las entrevistas, nos dio el privilegio de conversar un buen rato en el mítico Night & Daydel centro de Manchester. Y abre fuego hablando de su padre Ian, sin complejos.

“Creo que mi mayor problema ha sido que al parecer todo el mundo ha querido buscar una razón al suicidio de mi padre. Pienso que muchas veces la gente se deprime por algo malo que les ocurre, lo que es algo absolutamente normal. Pero también creo que, cuando a las personas que tienen una enfermedad mental les ocurren cosas negativas, esa condición se tiende a exacerbar. Ian no se mató porque le ocurrió esto o aquello, yo creo que él tenia una enfermedad mental y no pudo soportar la serie de cosas que le sucedieron. Lo que quiero decir es que la razón del suicidio de mi padre no se debió a un hecho aislado, como haber conocido a una chica belga o haber querido abandonar Joy Division. El se mató simplemente porque tenía una enfermedad mental. Y es eso lo que yo encuentro frustrante, que en la película Control (del fotógrafo y director holandés Anton Corbijn) en ningún momento se muestra lo seriamente enfermo que estaba Ian, lo inestable que era su estado de ánimo. Pero bueno… al final se trata sólo de una película que quiere mostrar el mito. Pero ojo que no quiero parecer desilusionada con la película ni nada de eso, por el contrario quede muy conforme y aprendí mucho, aunque reconozco que hubo momentos muy estresantes”.

En algunas ocasiones durante la charla, hasta da un poco de miedo mirarla a los ojos. Natalie clava su vista en ti y te pierdes en el blanco y negro de Joy Division, con Ian aferrado al micrófono, sudando y temblando. La mirada cansada del héroe se enciende en su hija como una mágica jugada de la vida que no se va. Nos habíamos visto antes, Jake Evans de los Bad Lieutenant nos presento una vez en un show de rock en Manchester. Mi excusa barata de ser usuario Canon y ella Nikon, el beso en la mejilla y el saludo de su mano de niña con la mía temblorosa marcaron para siempre mi cameo por la escena manchesteriana.

Natalie Curtis es fotografa profesional, de hecho en su sitio web se puede encontrar a una variada fauna mancuniana capturada en los ultimos años: The Charlatans, Durutti Column, James, Doves, incluso un joven y con menos peso y barba Guy Garvey se asoma en blanco y negro. Natalie también trabaja para un sello discografico, heredó de su padre el amor por el Manchester City, funciona mejor cada vez que se da un break para escaparse al campo, contemplar las montañas o ir a tomarse algo a algún pub rockero de pueblo chico. Yo trate de cumplir con las expectativas y ahora la tengo sentada frente a mí en esta humilde mesa de madera de un pub rockero de pueblo grande. Café, galletas, Guinness, rock & roll de fondo.

ESTE ES MI LUGAR EN EL MUNDO

¿Seguís viviendo aquí?

Vivo actualmente en Manchester pero los fines de semana los paso en Cheshire ya que estoy aprendiendo a montar. Además, extraño el campo. 

Estuve en Macclesfield una vez, tu ciudad natal, y la verdad es que me pareció que era un pueblo horrible. No me gusto para nada.

¿En serio? ¿No crees que es lindo?

Es como un lugar sacado de una película antigua, muy aislado, como que la modernidad nunca pasó por ahí.

Macclesfield era así cuando yo era niña, lo notaba cada vez que venia a Manchester a visitar a mis parientes. A mi me gusta, y no creo que esté tan aislado porque esta a veinte minutos de Manchester y a hora y media de Londres.

¿Cuándo comenzó tu fascinación por la fotografía?

Yo siempre tomaba fotos cuando era niña, y según mi abuela eso fue desde los cuatro años. Me volaba la cabeza tener una cámara pero cuando era más mayor recién lo considere como un trabajo. A los 20 años tome un curso de fotografía en el Macclesfield College, en donde tuve que pasar por todo: cerámica, pintura y fotografía. Y fue en ese momento cuando me enamoré aun más de este arte, y además descubrí que tenía la oportunidad de estudiarlo en la universidad, cosa que finalmente hice. 

Y a un nivel informal tenías como referencia a dos íconos de la fotografía, con quienes había una familiaridad como Anton Corbijn y Kevin Cummins, por sus trabajos con Joy Division.

Así es, supongo que eso debió influenciarme. Una de las razones por las cuales me atrajo la fotografía creo que vino por todo lo que habían hecho Anton y Kevin con Joy Division. Y otra cosa interesante que me pasó fue que en la universidad conocí a mucha gente con padres ausentes o fallecidos, y pensé que quizás a muchas personas a quienes se les ha muerto un padre se ponen a estudiar fotografía porque se la han pasado mirando las fotos de esa persona que no está. Y yo tenía muchos compañeros en la misma situación. 

¿Entonces tu interés no venía solo por la estética, sino también por el significado?

No conscientemente, quizás el hecho de haber crecido viendo las fotos de alguien que no está presente te hace interesarte mas por la fotografía… No estoy segura. Pero en general, no fueron sólo los trabajos de Kevin y Anton los que me influenciaron, yo crecí viendo mucho material muy cool como los packs de discos que recibíamos de Factory Records y me acuerdo muy bien de pequeña haber visto todos estos diseños de Peter Saville. Estoy segura que haber conocido todo esos hermosos trabajos desde tan joven fueron una gran influencia. Bueno, y tu sabes que Factory siempre se preocupaba mucho de que todo luciera grandioso, desde sus lápices en la oficina hasta sus tarjetas de presentación. Ese es el ambiente en el cual crecí, y por lo tanto inconscientemente es una influencia.

¿Y cuándo arrancó tu interés por la música?

Cuando era muy pequeña, y quise aprender piano pero nunca pude porque soy terriblemente mala. No tengo talento para nada en la música. Pero crecí viviendo junto a un estudio de grabación ya que ese era el negocio de mi mama, estaba en nuestra misma casa. De hecho, por muchos años mi habitación estaba justo arriba de la sala de grabación, así que podía escuchar a las bandas, y cada vez que bajaba a la cocina me encontraba con músicos sentados aquí y allá. En cambio, mi hermano si tiene talento con la música porque pudo aprender a grabar profesionalmente, yo sólo me quede con observarlos trabajar. Pero creo que fue una buena manera de conocer nuevas personas, ya que cada semana había una banda diferente.

FOTOS, ROCK Y CINE

Volviendo a lo de las fotos, tu hiciste un trabajo para la banda Marion en el show de regreso que dieron en Manchester en diciembre 2011 y luego éstas fueron subastadas. Y me di cuenta que al cuello llevabas una Nikon de rollo y no digital como todo el mundo ¿Estabas experimentando o prefieres ese formato?

¡Es que nunca he tenido la oportunidad de trabajar con una cámara digital! Sólo tengo una en mi smart telephone. Yo uso una mezcla de tecnología antigua y nueva, y esa cámara usa rollo. En casa no tengo un cuarto oscuro, por lo tanto lo que hago es escanear los negativos y para luego trabajarlos con photoshop. Mi computador es mi cuarto oscuro. 

¿Y esas fotos de Marion fueron subastadas con un fin benéfico, no es así?

Tal cual, todo el dinero recaudado en la subasta fue en ayuda del centro de rehabilitación en Londres que ayudo a Jaime Harding, el vocalista, a dejar su adicción a las drogas. Originalmente, esas son las fotos que vienen en el booklet del disco en vivo que los Marion grabaron en ese show de regreso en la Manchester Academy 3. Pensamos que sería buena idea imprimir las mejores, que la banda las autografiara y que fueran subastadas. 

Y aparte de ese, ¿en qué otros proyectos has estado involucrada en el ultimo tiempo?

Algunas de mis fotos fueron incluidas en una exposición en Coventry y Brighton, organizada por Michael Shamberg, un artista visual muy cercano a los Joy Division, y quién además fue el representante de Factory Records en New York, y también produjo muchos videos para New Order. El ahora se encuentra muy enfermo, pero tuvo la idea de reunir en una exposición a toda su red de contactos. 

Self-portrait, Los Angeles

Hablemos un poco de la película Control. Entiendo que tu mama produjo esa película, ¿no? En alguna oportunidad, Stephen Morris (baterista de Joy Division y New Order) me dijo que había varias imprecisiones en ella, al igual que en 24 Hour Party People. Además supe que tu tenías varias aprehensiones con ese film.

Lo que pasa es que yo soy una perfeccionista. Pero bueno… al fin y al cabo esa película es la visión que tiene Anton Corbijn, su director. Y supongo que cada uno de nosotros tiene una idea diferente de cómo debió haber sido hecha. Reconozco haber hecho críticas en su momento, pero pienso que mucho se debió a que yo sentía un gran stress al solo enfocarme en el aspecto negativo de toda la historia. ¿Y sabes qué? Vi la película por primera vez hace sólo un año atrás, y me pareció muy divertida. Hubo mucha gente involucrada: Tony Wilson, la banda. Recuerdo que cuando yo me gradué en la universidad, la pre-producción de la película estaba recién comenzando, así que dejé mis otros proyectos de lado y comencé a ganarme un dinero extra como asistente de los fotógrafos del film, además trabaje recabando información para Matt, quien escribió el guión, por lo tanto termine involucrándome también. Por eso, cuando vi Control me sentí muy orgullosa de todos los que aportamos algo, hicimos un buen trabajo. Por eso, hace un año atrás fue agradable sentarse a verla sin pensar mucho en todo lo estresante que había sido en su momento.

En relación a tu trabajo ¿Te has planteado la idea de presentar una exhibición de tus fotos en otro país, como Argentina, por ejemplo?

Oh, ¡me encantaria! 

Te lo menciono porque ni te imaginas la legión de gente que existe en Sudamérica con admiración especial por la cultura manchesteriana, no sólo musical.

No tengo idea aún como podría darse la producción de alguna exhibición allá. Recién en el 2011 asistí a una en Bélgica por primera vez, en donde presente mis trabajos en un festival de fotografía. Fue alucinante poder viajar y presentar mi obra. 

¿Crees que tu siguiente paso profesional podría ser la filmación?

Sabes que lo he pensado, ya que hice mucha filmación durante mis días de universidad. Incluso en algún momento estuve segura de que me iba a dedicar a ello, pero luego cambie de opinión. Aunque nunca debes decir nunca, no? Quizás cuando tenga 40 o 50, pero no creo que este momento sea el ideal porque siento que me encuentro en un periodo de transición en mi vida, en la búsqueda de lo que realmente quiero hacer en el futuro. En el último año me he dedicado a experimentar mucho, exigiéndome a mi misma. De hecho, tengo que actualizar mi sitio web porque hay muchas cosas nuevas que tengo que mostrar y que nadie ha visto aún, como fotografía de diferentes cosas, experimentando con colores. También he retomado la literatura, ya que solía escribir mucho cuando era mas joven, pensando en que podría combinar palabras con imágenes. 

¿Qué tipo de literatura? ¿Narrativa, poesía?

¡Eso mismo quiero saber yo! Es narrativa, no es poesía. 

NEW ORDER: EL LEGADO EN BUENAS MANOS

Volvemos a la música. ¿Cómo es tu relación con los New Order hoy, tomando en cuenta que Peter Hook ya no está?

Es una pena que Hookie ya no esté en la banda, pero el show debe seguir… La situación actual no es la ideal ya que él esta muy enojado con los New Order. Pero hoy él tiene su propia banda y esta haciendo lo suyo. En todo caso, ese no es asunto mio, yo trato de concentrarme en las cosas positivas. Por ejemplo, vi los shows de New Order en Paris y Londres, y quede muy asombrada por ver otra vez a Gillian Gilbert de regreso en la banda. Siempre me han gustado más las bandas que tienen a alguna mujer en sus filas, creo que les da una dinámica distinta. Y también en este caso siento una cercanía especial con Gillian, y con  Stephen Morris, porque ambos son de Macclesfield. Desde niña los veía cuando andaban de compras por el pueblo y siempre se han visto como una pareja muy cool. Además, Gillian se ve siempre tan serena detrás de sus sintetizadores… Es una lástima que Peter Hook no esté con ellos, pero como te digo, no me puedo entrometer en los asuntos internos de la banda. Prefiero quedarme con lo bueno. Me siento mal por lo triste que debe estar Hookie, pero al mismo tiempo me pone feliz ver que los New Order están bien.

joy-division

¿Qué piensas cuando ves la cara de tu padre en tantas remeras en la calle, o tatuajes alusivos a Joy Division?

Mmm… Supongo que es divertido (se ríe). 

En una oportunidad, Jez Kerr de A Certain Ratio, otra banda de Manchester, me dijo que la pelicula 24 Hour Party People marco un antes y un después para la música de esta ciudad, en términos de reconocimiento a nivel mundial. Y obviamente, ya que fueron protagonistas, los Joy Division explotaron definitivamente como una banda legendaria…

Así es. Pero aunque ya gozaban de cierta popularidad, ésta siempre fue aumentando de manera muy lenta. Y es divertido porque ahora por ejemplo todo parece haberse “normalizado” luego de esa película. Es indudable que atrajeron una inmensa cantidad de nuevos fans, y luego sumále Control, en donde toda esa fama creció aun más. Eso esta muy bien… Yo recuerdo que cuando era muy pequeña Joy Division era una cosa de culto para muy poca gente. Ahora esa condición se ha masificado absolutamente. Y yo tenia tres años cuando empecé a darme cuenta de todas esas cosas a mi alrededor relacionadas con la banda, más que nada por la casa en la que vivíamos. Y en mi adolescencia recuerdo que mi madre trataba de explicarme acerca de ese culto que existía en torno a la banda. También recuerdo a Tony Wilson cuando se desesperaba al no entender como la gente no reconocía a Joy Division como una gran banda, aunque internamente él sabia que con el tiempo eso cambiaría. ¿Pero sabes qué? Yo no creo que las películas hayan sido un shock muy impresionante en ese sentido, porque yo recuerdo que cuando era muy joven creía saber la razón del porqué la gente no escuchaba tanto a Joy Division. Que me perdonen mi padre, Bernard, Hookie y Stephen, pero a la gente le gustaba escuchar mejores grupos… (se rie). Hay cosas muy cool en Joy Division, como sus ropas, su estilo. Mi padre estaba obsesionado en cómo debían lucir las cosas. Incluso mi abuela me cuenta que cuando yo era bebé y ella me regalaba ropa, mi padre tenía que inspeccionarla primero para asegurarse que su hija no llevara puesta ropa pasada de moda. El quería que yo vistiera ropa cool. Ian siempre fue así, muy preocupado de que todo luciera bien, de tener buenos muebles, que la casa fuera un lugar con estilo.

Cuando New Order cierra sus shows con Love Will Tear Us Apart, Bernard agradece al publico el hecho de haber convertido una canción tan triste en algo tan alegre. ¿Cómo ves eso?

Estoy absolutamente de acuerdo. Es fantástico ver a toda la gente tan feliz haciendo los coros de esa canción. En todo caso yo siempre pense que Transmission iba a ser la más popular, porque para mi esa es una de las mejores. Sin embargo creo que LWTUA tiene algo especial que hace que la gente se conecte mejor.

Luego de un segundo café, sus ojos buscan la salida. Es hora de marcharse. Juntos caminamos hasta Piccadilly Gardens, me da un abrazo fuerte y un beso. “Ojala nos volvamos a ver” me susurra, mientras veo como su pequeña y nítida figura desaparece entre la lluvia y la borrosa multitud. La vida que no pudo ser encontró una salida en Natalie. Y su historia recién comienza.

Por Francisco Tapia Robles, desde Manchester UK.

Pueden ver las obras de Natalie Curtis en su sitio web: www.16apr79.com

Continuar Leyendo
4 Comentarios

4 Comments

  1. Caroline

    3 noviembre, 2016 at 10:40 AM

    Excelente nota. Entrevista muy fluida y con datos que dan respuesta a algunas dudas sobre su historia y también información que abre puertas a otras inquietudes. Mi única crítica es que la traducción es muy literal y mezcla algunos modismos regionales con otros argentinos. Por lo demás 10 puntos.

  2. jos

    8 noviembre, 2016 at 11:51 AM

    que suertudo we

  3. Juan Pablo

    10 noviembre, 2016 at 8:15 PM

    Muy buena entrevista, increíble escuchar de la hija de Ian Curtis.

    Pero… es increíblemente rudo comenzar la entrevista diciéndole que no le gusta su ciudad natal, parece que a ella no le importó mucho, pero con otras personas más orgullosas puede costar el tono o la disposición del entrevistado para el resto.

    Y menos mal que no escribió mucho aparte de las preguntas, tiene un grave problema con los adjetivos. Para poner dos ejemplos, la primera línea:
    “Natalie es una chica deliciosa de 33 años. De estatura baja y ojos expresivamente enormes”.

    Si no los ve, es peor. También va para el editor.

  4. Julio

    18 mayo, 2017 at 1:51 AM

    buenazo

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Especiales

Joy Division y la apuesta por un oscuro minimalismo

Tras la muerte de Ian Curtis, los integrantes de la banda decidieron, no casualmente, ir más allá y zambullirse en la New Wave y la nueva escena alternativa de los ’80.

Publicado

el

Tal y como se sostuvo en el artículo anterior acerca de la vanguardia postpunk y su voluntad por encarar una renovación estética del proyecto contestatario, Joy Division refleja un caso particular en ese proceso no solo por lo efímero de su duración en relación con las potencialidades que demostraba, sino también porque, tras la muerte de Ian Curtis, el resto de los integrantes decidieron, no casualmente, ir más allá y zambullirse en la New Wave y la nueva escena alternativa de los ’80.

Efectivamente, Joy Division incluyó en su propuesta novedosas líneas melódicas, inusuales conceptos rítmicos (incluyendo elementos normalmente asociados a la música de baile), el intercambio de los roles tradicionales del rock entre la guitarra y el bajo, el uso de sintetizadores y cajas de ritmos, dando como resultado un sonido premeditadamente minimalista capaz de crear una atmósfera densa y oscura en sus oyentes. Una energía desafiante que se presiente como una sombra en el pulso de la canción, pero que nunca se manifiesta explícitamente.

Probablemente, esa atmósfera sea producto también de una emocionalidad contenida, algo tan extremo y desesperado como en el grito que no se oye en el cuadro de Munch. Allí se encuentra parte de la identidad de Joy Division: Ian Curtis, con voz de barítono, manifestando toda su expresividad pero alejado del histrionismo que caracterizaba a los rock stars del período anterior. Los instrumentos, tocados sin demasiados arreglos pero con cierta intensidad, compartían la sencillez propia de las primeras bandas punk aunque sin esa estridencia.

Por otro lado, el uso de los teclados con algunas reminiscencias del krautrock facilitaba la sugerencia de ritmos bailables que abrieron paso a repeticiones obsesivas de dos o tres acordes, al modo de una versión tímbricamente más austera y electrónica de los Velvet Underground, una influencia crucial para la banda. De tal modo, no era inocente que en su estética abundaran los tonos grises con invocaciones a la moda en tiempos de la Segunda Guerra Mundial.

Asimismo, la manera de presentarse en vivo ofrecía una puesta en escena que rehuía cualquier artificio común en otras bandas de la época. Con la excepción del extravagante modo de bailar de Curtis (que se asimilaba a los movimientos convulsivos propios de la enfermedad que padecía), Joy Division prescindía de cualquier teatralidad que distrajera de la atmósfera oscura que construía: la inexistencia de juegos de luces, de humo y de diálogos con la audiencia daban cuenta de ello. Aunque pareciera una improvisación, se trataba de una cuidadosa actuación que buscaba manifestar la inexistencia de cualquier elemento de performance.

En cuanto a sus crípticas letras, las temáticas versan entre referencias marginales que Ian Curtis hace de su enfermedad (por ejemplo en “She’s Lost Control”) y cierta poesía urbana. Sin dudas, Joy Division se alejó de la denuncia social para dar lugar a referencias literarias, y es posible rastrear allí ese elemento identitario del rock que es la autenticidad: de acuerdo con la definición de las relaciones del arte con la modernidad que establecen autores como Gautier y Baudelaire en el siglo XIX, el «artista moderno» debe atender a lo que sucede a su alrededor para ser capaz de captar el espíritu de su tiempo.

Así, el postpunk en general y Joy Division en particular, rescataron esa herencia legada por los Beatles –quienes forjaron el proyecto estético del rock sesentista a partir de la articulación de elementos de la cultura popular y de la “alta cultura”– a partir de una nueva apuesta que, si bien adoptó el minimalismo que el movimiento punk le imprimió a la música rock, permitió el ingreso de sonidos e instrumentos novedosos representando, de tal manera, la oscuridad y la decadencia que predominaron en la Europa de finales de los ’70 y comienzos de los ’80.

Continuar Leyendo

Especiales

Johnny Marr ataca de nuevo

Desde que Johnny abandonó The Smiths allá por 1987 y abrió una enorme zanja en el mundo del rock independiente mundial, hasta ahora todavía abierta, no paró nunca de edificar pacientemente su propia carrera.

Publicado

el

Es que esa fue la razón por la cual decidió resignar una larga gloria asegurada y arrojar por la borda semejante banda: ya vivir debajo de las polleras del abrasivo Morrissey no sólo se estaba volviendo sofocante y hasta nocivo para su salud (en los últimos meses de vida del cuarteto de Manchester  el pequeño John se tenía que clavar una botella de Bourbon cada vez que debía salir a escena), sino que sentía internamente que al lado -o mejor dicho, detrás – de un personaje de tamaño calibre nunca iba a ser él mismo, siempre iba a ser el eterno segundón en The Smiths.

Tras participar de discos de The TheTalking HeadsPretendersPet Shop Boys y Bryan Ferry, y de darle forma al irregular combo Made In Manchester Electronic, con el cerebro de New Order Bernard Sumner, ya entrados los 2000 Johnny hizo escuela garagera con su propia iniciática banda Johnny Marr & The Healers (Boomslang, 2003, con Zack Starkey en bateria), con los estadounidenses Modest Mouse (We Were Dead Before The Ship Ever Sank, 2007), y el furioso y jovencísimo trio de Yorkshire The Cribs, con quienes grabó Ignore The Ignorant (2009). Todo este derrotero, en algunos aspectos y con el producto realizado en mano algo carente de sentido para lo que nos tenía acostumbrados el brillante guitarrista, compositor y productor, sirvió para quedarse con la razón de su lado y poder construir un presente minuciosamente edificado.
Es que Johnny, a partir de 2013, luego de tantos años de haber acuñado el sueño del nombre propio al que todo el mundo quiere y desea contar como invitado en su próximo disco, destapó una sorpresa solista que tan bien suena, que lleva ya dos discos de estudio, más uno en vivo por demás contundente, y a las puertas de lanzar el tercero con un adelanto a la altura de su leyenda. Con The Messenger (Febrero de 2013, que contiene uno de los más hermosos temas post-Smiths compuestos por Johnny, New Town Velocity) rompió el molde con un sonido brillante y prístino, y hasta cantando sorprendentemente. Playland (6 de Octubre de 2014) confirmó que el debut no había sido una excepción; y el contundente LP en directo Adrenaline Baby (Octubre de 2015) asintiendo su gran momento.
 Y ahora en pleno 2018 lo tenemos al guitar hero comunicando la salida de su nuevo trabajo Call The Comet, que verá la luz el próximo 15 de Junio y que cuenta ya con un seductor single adelanto (The Tracers). Con gira confirmada de 12 shows que arranca en Dublin a principios de Mayo, esperamos con ansias que vuelva a Argentina a consolidar el romance con el público local tras dos cálidas visitas previas.
 

Continuar Leyendo

Especiales

ARCTIC MONKEYS: La producción de un mito

A semanas del regreso de los reyes del rock indie británico repasamos su carrera tomando como eje central la relación que mantuvieron con sus productores en el estudio de grabación.

Publicado

el

A semanas del regreso de los reyes del rock indie británico repasamos su carrera tomando como eje central la relación que mantuvieron con sus productores en el estudio de grabación.

 

Quisiera que pudiésemos crecer como The Clash. Cuando ellos empezaron, lo hicieron con un álbum punk muy básico. Después empezaron a despegar y a moverse hacia muchas direcciones. Eso es lo que quiero”. Eso decía Jamie Cook al LA Times en abril del 2006, a dos meses del lanzamiento del disco debut de la banda de Sheffield. “¿Sabes quién tenía el record de ventas en la primera semana antes que nosotros? ¿Oasis? ¿Blur? ¿Coldplay? No, era Hear’Say”, explicaba el guitarrista, tratando de minimizar el impacto de la banda en los charts. Más de una década después, podemos decir que el sueño de Cook se cumplió, ya que los Arctic Monkeys han logrado expandir sus proyectos hacia distintas direcciones sin perder en ningún momento una dirección clara y enfocada y un sonido característico.

Como testamento del eclecticismo, los británicos pueden hacer gala de su variado grupo de productores. Mientras que otras bandas contemporáneas mantienen a un único productor, o como mucho dos, los Monkeys han experimentado con distintas personas al mismo tiempo que mantuvieron a James Ford como un “quinto miembro” de la banda, aunque desobedeciéndolo reiteradamente.

El origen hay que buscarlo en “Beneath the Boardwalk”, los demos que los ingleses distribuían a la salida de sus recitales, allá por el 2004. Estas grabaciones fueron realizadas en el estudio 2fly por Alan Smyth. El sonido era crudo y ruidoso, aunque mucho más ordenado que el de la atmósfera garaje punk germinado por la NME que crecía en la Inglaterra de ese entonces. A la hora de grabar el álbum debut (Whatever People Say I Am, That’s What I Am Not), y después de una sesión abortada con Mike Crossey y James Ford, la producción paso a manos de Jim Abbiss (Kasabian, Adele) que se encontró con el desafío de sostener el sonido crudo previamente presentado por los demos, con los cuales el publico ya estaba familiarizado. La grabación duró trece días (uno por tema) y se mantuvieron los overdubs al mínimo. El resultado fue un sonido “en vivo”, sin demasiados retoques ni emprolijamientos, aunque menos comprimido y con mayor separación de los instrumentos que los demos.

En el excelente EP Who the Fuck Are Arctic Monkeys? los chicos volvieron a las manos de Mike Crossey. Para grabar el ‘suicidio comercial’ de la banda (nadie esperaba que continuasen su exitoso álbum con un EP con canciones de extraña estructura y “malas palabras” en los títulos), el ingeniero de sonido hizo que la banda grabase de “forma autentica”, tocando en vivo en una sala de ensayos y sin audífonos. El resultado no es particularmente distinto al del primer LP (lo-fi y sonidos en crudo) aunque la atmósfera ciertamente ha cambiado y la música puede sentirse como una transición hacia el disco sofomoro de la banda, Favourite Worst Nightmare, donde Crossey volverá a colaborar, esta vez en conjunto con James Ford (Depeche Mode, Haim) que se convertirá en un aliado permanente de la banda.

Creo que era muy obvio desde la vez que hicimos la primera sesión que nuestro sonido era con ellos, ellos lo entendían”, explicaba Alex Turner al hablar de la vuelta de Ford y Crossey. Favourite Worst Nightmare no solo demostró que los ingleses no eran un one hit wonder indie sino que trajo a la mesa un sonido más pulido, agresivo y desarrollado. Después de haberse perdido de producir el primer disco, en sus palabras por ser “joven e inexperimentado”, James Ford se convirtió en el principal aliado y guardián del sonido de los Monkeys. Además, se incorporó como productor y baterista de The Last Shadow Puppets.

Para su tercer disco, Humbug, los Arctic Monkeys volvieron a modificar su sonido, grabando en un estudio californiano con Josh Homme, de Queens of the Stone Age. Aunque Homme ha negado haber “cambiado” el sonido de la banda, el disco fue visto como un quiebre y se ha señalado que “abrió el camino a AM”. “Este es el álbum en que se ponen raros y crecen” dijo Homme a Rolling Stone. El proceso de grabación fue más lento que con el disco anterior (FWN se grabo con la mayor rapidez posible puesto que la banda quería volver a los escenarios) y unas veinticinco canciones fueron registradas en el estudio para luego ser depuradas. Hablé con Alex sobre el tema y me pareció que tenía sentido explicó James Ford a Sound On Sound sobre su desplazamiento como productor principal en el disco. A pesar de eso, “My Propeller” y “Cornerstone” (los hits del disco) estuvieron en sus manos.

El quinto mono quedó a cargo completamente de la producción de Suck It And See, un disco descrito por Matt Helders como “más pop que Humbug”. En un giro de 160° con respecto al anterior trabajo, se grabó un disco “en vivo” y con producción minimalista, casi sin overdubs, en los legendarios Sound City Studios de Los Angeles. La banda fue al estudio con canciones definidas y ya practicadas extensamente con anterioridad, incluyendo “Piledriver Waltz” (extraída del soundtrack que Turner compuso para la película Submarine), para facilitar el proceso de grabaciones “en vivo”. Los ingleses parecían haber definido su versión madura, incorporando elementos de toda su carrera en una síntesis exitosa. Y entonces, a nueves meses de Suck It, “R U Mine” apareció en internet.

Para su disco más exitoso comercialmente, los Arctic volvieron a recurrir a James Ford y además sumaron a Ross Orton, un productor y músico obsesionado con las percusiones. Esto último debe haber sido útil cuando Matt Helders decidió incorporar todo tipo de modificaciones a su batería para conseguir nuevos sonidos. Todo el proceso detrás de “AM” fue radicalmente diferente. Mi trabajo realmente es ayudar a traer sus ideas hacia afuera y destilar y cristalizar lo que ellos quieren que el disco sea, y ayudarlos a lograr eso, explicó Ford sobre el proceso de grabación.

Sin volver a la fuerza de Humbug, la banda se reinventó incorporando sonidos soul y hip-hop, con influencias tan amplias como Dr. Dre, Bowie y Black Sabbath, para llegar a lo que Josh Homme describió como un “álbum cool y sexy, para después de la medianoche”. Turner lo describió como un “disco de estudio”, en comparación a la simpleza de Suck It. La música renovada de los ingleses llego con pianos, una Hohner Guitaret y una caja de ritmos retro, logrando usar estos elementos vintage para conseguir una atmósfera moderna. Hasta ese entonces los Arctic Monkeys nunca habían sonado tan Siglo XXI.

Y ahora, cinco años después, con el anuncio de que Alex Turner se ha incorporado como productor (habiendo debutado en el rubro con el fantástico “Belladonna of Sadness” de Alexandra Savior) no podemos más que preguntar hacia qué nuevo lugar nos llevaran los chicos de High Green.

 

Continuar Leyendo
Ad Banner 300 x 600
Ad Banner 300 x 250
Ad Banner 300 x 250
Ad Banner 300 x 250

LAS MÁS LEIDAS