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Movimiento casual: El fútbol viste a la moda

Camperas Fila, Sergio Tachini, bufandas Burberry y zapatillas Adidas relucían en todas las canchas inglesas a principio de los 80: El movimiento Casual estaba naciendo.

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“Fue una de las más grandes culturas entre la juventud obrera que jamás haya existido. Sin embargo, la razón por la cual la prensa no se ocupó de ella, fue porque  su origen estaba  los campos de fútbol (dominio de la clase obrera) en lugar de las universidades o escuelas de arte”, dijo Paolo Hewitt, periodista inglés.

La historia del movimiento Casual podríamos situarla justo cuando los hinchas del Liverpool FC llegaron de Francia allá por el 77,  con una contundente victoria en la tercera ronda de la copa europea. Le habían ganado al St Etienne por 3 a uno; pero además de haber ganado el partido, habían descubierto, entre cerveza y cerveza,  las mejores tiendas de ropa de Francia. Y eso,  sería el punto de partida para que Inglaterra vea el nacimiento de esta nueva subcultura.  Los del Liverpool  no solo llegaban contentos por la victoria de su equipo, también traían el estilo que sería la envidia de todos.

La estética que adoptaron los del Liverpool impactó no solo entre las hinchadas inglesas, sino que además llegó hasta los hinchas del Aberdeen de Escocia y a otras ligas de Europa.  LACOSTE, BURBERRY, FILA, SERGIO TACCHINI, KAPPA, DIADORA, LOIS, LEVI’S, SLAZENGER, BENETTON, REEBOK, UMBRO, ADIDAS, CHEVIGNON y PUMA , eran algunas de las marcas favoritas, para más tarde sumar  a las filas las mega marcas de STONE ISLAND, CP COMPANY, HENRI LLOYD, BARBOUR, POLO RAPLH LAUREN, FJALLRAVEN, PAUL & SHARK, PAUL SMITH, LONSDALE, PRADA, ARMANI, FRED PERRY, KANGOL.

En 1981, el Liverpool  tuvo que volver a Francia para jugar la final de la copa de Europa contra el Real Madrid, y esta vez los hinchas viajaban  un poco más contento que de costumbre porque tenían el dato que  en la capital francesa existía una única tienda llamada Adidas center, tienda que supuestamente contaba con modelos exclusivos de la marca. Motivo doble de festejo para los fanáticos que querían volver a salir de shopping. Algunos libros del casualismo, -MUCHOS ESCRITOS POR EX HOOLIGHANS-  cuentan que los miles de hinchas del Liverpool que habían desembarcado en Francia estuvieron buscando la famosa tienda Adidas de la cual les habían hablado todo el fin de semana, pero sin ningún tipo de  éxito. Igualmente, los hinchas del Liverpool, ante la desilusión de no haber encontrado su santo grial, decidieron que no se iban a ir descalzos y,  volvieron a saquear algunas de las casas de deporte que ya habían visitado en su primera estadía en Francia. Obviamente, y no hace falta aclarar, estos muchachos no usaban efectivo ni tarjeta de crédito para comprar, su única moneda era el apriete, y después todos a correr. “Probablemente era solo un mito, no creo que existiera de verdad esa tienda”, recordaba Hooton, cantante de The Farm y miembro  vinculado al estilo Casual. “Eso sí, el lunes por la mañana todas las tiendas de París estaban cerradas o al menos tenían un policía en la puerta”, suma Hooton.

 

 

Algunos periodistas ingleses de la época dijeron que la forma de vestir casual se empezó  a usar para que los hoolingans  puedan pasar desapercibidos delante de la policía y así poder armar la fiesta de golpes que a ellos más le gustaba hacer. Al no tener el típico look de hincha de fútbol con la remera del club al cual adherían, se podían camuflajear entre la multitud de mejor manera.

El movimiento Casual fue quizás el más atípico de todos los que surgieron en Inglaterra, porque a diferencia de los Mods, Skin, Suedehead o Punk, estos no se desprendían de la música, sino que salían de las tribunas. Era la subcultura del futbol la que estaba predominando, y eso no solo descolocaba a la prensa, sino que también provocaba gran molestia.

Si queremos hacer un esfuerzo y  ligar a los Casuals con la música, o hablar de sus influencias a la hora de divertirse un sábado a la noche,   podemos nombrar el movimiento AcidHouse, el famoso Madchester y viajando un poco más en el tiempo, también  podríamos mencionar a  la popular banda de los Gallagher, Oasis.  “Mi estilo proviene del football y de toda esa escena casual”, dijo Liam Gallagher al DAILY MAIL, y también Noel Gallagher, se sumaba y  admitía haber sido parte del KIPPAX STAND en las gradas del viejo MAINE ROAD del Manchester City.

Actualmente la cultura Casual sigue vigente, a pesar de que los hooligans, quienes fueron los que se encargaron de llevar la bandera casual, ya casi no existen  en Inglaterra. Marcas como Stone Island, Peaceful Holingan y Marshall Artist mantienen el mismo espíritu y estética de aquellos años que hoy llevan las generaciones más jóvenes en UK.

“Lo elegante es lo que uno lleva. Lo que no es elegantes es lo que llevan los demás”, decía el conocido escritor y Dandy Oscar Wilde. Y parece que los Casual hinchas del Liverpool pensaban igual, sobre todo, después de haber conocido esas tiendas francesas que cambiaron la forma y el estilo de ir a ver un partido de fútbol en la Inglaterra de principio de los 80.

Acá, tres películas para entender el movimiento Casual:

  • The firm (Alan Clark), O también se puede ver la muy buena versión de The Firm dirigida por (Nick Love).
  • The football factory (Nick Love)
  • Awaydays (Pat Holden)

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Oobah Butler: las reglas se hicieron para romperse

Un joven escritor freelance que pone a prueba las normas y algoritmos de la web.

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La flema inglesa no sólo se viste de etiqueta. A veces lleva un salmón en sus brazos y pretende romper estúpidas antiguas leyes de su reino en la mítica crema londinense, para delinear ese espíritu irreverente punk que lleva en la sangre.

Oobah Butler es el joven que encarna esta misión rebelde para VICE, el canal de YouTube de noticias independientes que lo da a conocer y que lleva adelante el cometido de realizar todo aquello que se prohibió durante los siglos anteriores en frente de la policía inglesa.

Las acciones van desde estar descalzo frente al Palacio de Buckingham, hacer apuestas en una librería, cantar obscenidades en la vía pública (esto es, dedicarle una dulce balada a Tony Blair acerca de acostarse con él), hacer knock-a-door-run (que por cierto la casa seleccionada es la del primer ministro), hasta entrar con una armadura al Parlamento “corriendo el riesgo de ser decapitado”, y otras hazañas que tal vez no lo fueron tanto, dado que al final al tratarse de “dumb rules” o como nosotros las llamaríamos, reglas tontas, no fue reprendido.

Lo curioso es que al realizar todas estas semiproezas ridículas, Oobah se encuentra con reacciones bien inglesas de ligera sorpresa, camaradería, complicidad y desdichada aceptación, aunque hay algunas personas que se asustan. Lo que se quiere subrayar es el humor inglés que se caracteriza por ese “ya nada me sorprende” o aquel “can I get some fries with that?”.

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The Pop Up Bus: un toque inglés en medio del asfalto porteño

Una empresa argentina ofrece el alquiler de los famosos colectivos “Double Decker” ingleses para eventos y publicidad, y planea próximamente abrir un bar temático en el interior de uno de ellos.

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The Pop-Up Bus es una empresa argentina que ofrece el alquiler de autobuses ingleses para eventos, estrategias de marketing y publicidad, o traslado de pasajeros. Nació en 2014 de una epifanía que tuvo Santiago Rivarola, abogado y gran admirador de la cultura británica, mientras se encontraba de viaje en Londres, específicamente transitando la ciudad arriba de un Routemaster Leyland clásico. “Nuestro vínculo con UK es cultural y principalmente a través de la música. En lo personal siempre me gustaron bandas como Joy Division, The Clash y Siouxsie And The Banshees, y la estética de los 70 y los 80”, cuenta.

Originalmente los Routemasters fueron diseñados para tener una vida útil de 17 años, y terminaron circulando por Londres más de 50. Eso significó que varias generaciones crezcan con los Routemasters, e hizo que el bus se incorporara de manera natural al paisaje de la ciudad. Y todo ícono de Londres sabemos que se convierte en un ícono reconocido mundialmente”, explica Rivarola sobre la simbología del vehículo.

Tal fue la fascinación que tuvo el abogado con la experiencia que a su retorno a Buenos Aires decidió investigar el tema y emprender el proyecto que hoy tiene cinco años. El trabajo de campo sobra la posible existencia de estos históricos colectivos “Double Decker” en Argentina fue bastante difícil, y que en total pudo ubicar once Routemasters, pero muchos de ellos en malas condiciones. “Por cuestiones aduaneras esta clase de vehículos ya no se pueden importar más a nuestro país. Todos los que existen en la Argentina ingresaron en la década del `90”, relata.

Finalmente con la ayuda de un amigo compraron uno y pusieron en marcha The Pop Up Bus para el mundo de los negocios, el marketing y la publicidad. El diferencial que ofrecen con respecto a los colectivos que transportan personas es la posibilidad personalizar las unidades, tanto por dentro como por fuera, y los recorridos que hacen. “Básicamente nos contratan marcas para hacer activaciones – detalla el dueño de la empresa – los colectivos se pueden vinilar parcial o completamente con la estética y logo de la marca, o se le pueden colocar carteles a los costados, atrás y adelante. Pueden quedar estacionados o circular por la ciudad”.

La flota esta conformada por cinco colectivos y un taxi inglés, cada uno con su nombre: el taxi se llama Phineas, y los colectivos son Agnes, Maxwell, Rocky, Nigel y Charly.  Desde la empresa tratan de restaurarlos y mantenerlos tal como eran originalmente con la asesoría profesional del Museo del Automóvil. Uno de los proyectos en marcha más originales es la conversión de uno de los colectivos en bar: “en el deck de abajo vamos a poner canillas para tirar cerveza, y en el upper deck mesitas. En Mayo planeamos lanzar The Pop-up Bar y estamos muy entusiasmados”.

Un día nos contrataron para un casamiento, y en el traslado de los invitados desde el civil a la fiesta, nos cruzamos con otro colectivo inglés que hasta ese momento no habíamos ubicado – narra Santiago – Nos preguntábamos cuáles eran las probabilidades de que, moviéndote en un colectivo inglés por Buenos Aires, te cruces con otro colectivo inglés de las mismas características, y nos parecía demasiada coincidencia” .

 

 

 

 

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La historia de las famosas cabinas rojas de Londres

Mucho más que un gran punto para sacarse fotos.

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En llaveros, imanes, prendas de vestir, calcomanías, postales y en muchas otras formas, vemos a las cabinas telefónicas rojas y se debe a que son uno de los iconos culturales más destacados de capital inglesa. Te contamos su historia:

En 1924 el London Metropolitan Boroughs convocó a un concurso para realizar el diseño de una nueva cabina de teléfono y se presentaron distintos arquitectos de la época. El ganador fue un modelo basado en la tumba de otro arquitecto neoclásico diseñado por Sir Giles Gilbert Scott (1880-1960). Con un estilo neoclásico y su detalle rectangular final inspirado en una bóveda fue el ganador del concurso y al que se le debe este emblemático icono cultural.

El modelo se fue actualizando durante años hasta 1980. En el transcurso han aparecido diez modelos distintos con pequeñas diferencias que fueron llamados K, de kiosco, y el número correspondiente a la actualización (K1, K2, K3, etc.). El primero fue blanco y rojo como la oficina de Correos y el techo se remataba como un tejado a 4 aguas.

Sobre el color rojo, la idea original de Scott era que sean plateadas y azuladas pero al estar relacionadas a la compañía de Correos aprovecharon para marcar un color vistoso decidieron realizar ese acertado cambio a colorado.

El modelo más popular fue el sexto, diseñado por Gilbert Scott, realizado para celebrar el 25 Aniversario del reinado de George V.

Actualmente las cabinas telefónicas ya no funcionan como tales, pero se encuentran por todas partes del Reino Unido (y en distintos países del mundo) a modo decorativo. Algunas son usadas como bibliotecas, otras como kiosco, algunas están vacías, en las que se acumula basura y apestan, pero por fuera nadie quiere volverse de Londres sin una foto con ella.

Los diseños más recientes son los más fáciles de ubicar en Londres, se encuentran en toda la ciudad, para ver los más antiguos hay que alejarse un poco del epicentro de la ciudad.

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