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El Bajo Eléctrico – Historia de una evolución

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Los instrumentos musicales son como las personas: a lo largo de su vida adquieren características e historia propias. Tienen un origen, un nacimiento, un desarrollo, alcanzan una madurez a veces notable. Algunos luego de cumplir su ciclo desaparecen, dejando recuerdos, grabaciones y una entrada en Wikipedia. Otros en cambio, perduran en el tiempo para revolucionar la música transformando estilos, dando origen a nuevos y marcando de forma subliminal el camino que sigue la cultura de una era. Esta nota es acerca de un instrumento que tuvo una importancia mucho mayor en la historia de la música popular que la que comúnmente se le atribuye. Un instrumento en franco camino hacia la inmortalidad.

Cuenta la historia que en el año 1957, durante una sesión de grabación del disco Jailhouse Rock de Elvis Presley, el bajista Bill Black monto en cólera. Habían pasado varias horas y no quedaba conforme con la introducción del tema “You’re So Square, Baby I Don’t Care”, donde el bajo comienza con un motivo ligado, que luego ha sido reproducido en miles de otros temas de rock and roll. La razón de su descontento tenía que ver con la frustración que le provocaba este nuevo instrumento que Elvis le obligaba a tocar, en lugar de su conocido contrabajo. Luego de intentarlo una vez más, decidió que ya era suficiente y tiro el bajo por piso antes de salir a los gritos del estudio. Elvis, muy tranquilo, levanto el instrumento, se sentó en una silla y pidió hacer una toma más, donde intentaría tocar el dichoso riff él mismo. Luego del primer intento, quedó conforme y así dejo el primer registro grabado de un bajo eléctrico tomando un papel destacado en una canción. Pero para que esto ocurra, muchas cosas pasaron antes. Algunas de ellas, aún casi desconocidas.

Uno de los aspectos principales del bajo eléctrico que es comúnmente confundido tiene que ver con su origen. Generalmente el bajo es asumido como un “hijo bobo” del contrabajo, y es fácil entender el porqué. Debido a que el contrabajo está asociado directamente a la música clásica y barroca desde el siglo XVII, es muy sencillo imaginarlo como el “abuelo” de los instrumentos de cuerda graves. Sin embargo, podría ser que los antepasados del bajo eléctrico que conocemos hoy en día hayan existido desde la misma época o incluso antes, en la familia de los laúdes.

Los laúdes son instrumentos de cuerda que se tocan en forma horizontal como las guitarras, cuyo origen se remonta a la edad media. Eran fabricados en varios tamaños y registros, desde los pequeños y agudos hasta los más grandes y graves. El desarrollo de los laúdes graves o bajos estuvo siempre limitado por una razón práctica, antes de la electricidad y la amplificación, los instrumentos dependían de su propio “cuerpo” para generar el sonido. La madera con la que estaban construidos debía resonar lo suficientemente fuerte para ser oídos en medio de una orquesta. Y para los sonidos graves esto es un problema, ya que se necesita de mucha madera para obtener un buen volumen. Debido a esto, los laúdes bajos eran relativamente cómodos para tocar por su tamaño reducido, pero eran prácticamente inútiles en una orquesta debido a su escaso volumen.

El extremo opuesto era el contrabajo, que siendo particularmente incómodo por su gran tamaño, emite un sonido con un volumen adecuado para funcionar en una orquesta, por lo que con el tiempo se hizo más popular.

Esto indica que desde centenares de años atrás, se desarrollaron en forma paralela bajos “verticales”, como el contrabajo y bajos “horizontales” como los laúdes bajos, razón por la que es justo decir que bajo y contrabajo son dos instrumentos desarrollados en forma paralela y con antepasados distintos, en una relación de “primos hermanos” donde el contrabajo dominó la escena. Al menos por un tiempo.

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Going to California (Made up my mind to make a new start)

Durante la primera mitad del siglo XX, hubo muchos intentos de fabricar un bajo con una tecnología similar a la guitarra eléctrica, nacida alrededor del año 1930. El primer prototipo funcional que se conoce fue el Tutmarc Bass patentado en 1935, aunque no tuvo buena aceptación entre los músicos y desapareció sin dejar mayor registro. En el año 1951, en California, Leo Fender patentó lo que fue el primer bajo eléctrico con éxito comercial, siguiendo los principios de construcción y diseño de la guitarra Fender Broadcaster. El resultado de este experimento fue el Fender Precision, que venía acompañado con el primer amplificador diseñado especialmente para el bajo eléctrico que aún hoy en día seguimos admirando: el Fender Bassman.

La motivación original de Leo era liberar a los bajistas de la incomodidad del gigante de madera, pero también quería construir para sus guitarristas clientes un bajo que pudieran aprender a tocar relativamente rápido, con una técnica similar a la de la guitarra. Eso les permitiría tener trabajo extra en los estudios y en shows en vivo, algo muy apreciado en el momento debido a la reducción en el tamaño de las bandas musicales, que a fines de la década del ‘40 y debido a razones económicas se veían obligadas a prescindir de algunos músicos.

Fender tardó varios años en lograr imponer el nuevo instrumento, y obtuvo el apoyo desde donde menos lo esperaba. Lionel Hampton, el famoso vibrafonista de jazz, recibió como regalo de manos del propio Leo un Fender Precision en el año 1952 y quedó encantado con el sonido del instrumento. De inmediato le sugirió a su bajista Roy Johnson que comience a utilizarlo ya que le proveía un sonido único a la banda. De esta manera planeaba diferenciarse de las demás orquestas de la época. Una buena estrategia comercial.

Conforme pasaba la década, las noticias sobre el “nuevo engendro” de Fender se dispersaban con lentitud. Eventualmente el sonido del Precision llego a los oídos de un joven Elvis, quien intuía la fórmula del éxito y no dudó en incluir el nuevo instrumento en su banda. Lo que vino a continuación da fe de que sabía lo que hacía.

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Catching the Butterfly (I’m gonna keep catching that butterfly, In that dream of mine)

La guitarra eléctrica estaba dando vueltas desde la década del 30, el set de batería usado en el rock también y promediando la década del 50, cuando proliferaban los grupos pequeños que incluían una o dos guitarras, una batería y un contrabajo, el sonido del rock & roll comenzaba a esbozarse. Todo funcionaba muy bien, hasta que el volumen de la música y su intensidad aumentaron notablemente. Entonces el contrabajo perdía su presencia y terminaba siendo una bola de ruido indefinida al fondo de todos los demás instrumentos, la música perdía su base armónica y rítmica y no había forma de sostenerla.

Aunque el primer objetivo del Fender Precision era emular el sonido del contrabajo (de hecho los modelos hasta el año 1978 incluyen una almohadilla de goma presionando las cuerdas para reproducir el característico sonido “cortado” del contrabajo), el nuevo instrumento era más potente, definido y con un sonido sostenido gracias a la amplificación eléctrica, lo que permitió que toda la banda toque de forma más intensa sin perder la armonía, que los bateristas comiencen a golpear mas fuerte los parches y subdividan el ritmo de otra manera en el hi-hat. Un poco de esto… un poco de aquello…una actitud… una guitarra que se satura… y casi sin proponérselo aquellos “That’s Alright Mamma” de Elvis se transformaron en una de las mayores revoluciones culturales y sociales que se hayan conocido: el Rock and Roll.

Surfin U.S.A (Waxin down our surfboards)

Para la década del ’60, ya otras compañías como Rickenbaker, Danelectro y Gibson habían lanzado sus modelos de bajo eléctrico mientras Fender diseñaba el modelo Jazz Bass, más cómodo para los guitarristas debido a su diapasón más angosto. Mientras tanto, el estilo que empezaba a sonar con fuerza en la costa oeste de los Estados Unidos era el surf rock, en bandas como Dick Dale y Los Ventures, equipadas con bajos Fender. El surf rock fue el primer estilo que adoptó al bajo eléctrico como “mandatorio” y significó un envión comercial muy grande sobre todo porque la juventud en masa se volcó con entusiasmo a este nuevo estilo, que copaba las radios de todo el país. Eran tiempos en los que había un campo fértil para el desarrollo y la innovación musical, y los voluntarios dieron un paso al frente.

Absolute Beginners (With eyes completely open, but nervous all the same)

Un elemento esencial para mantener la vigencia de un instrumento musical es la aceptación por parte del público. Ninguna compañía invertiría en producir un instrumento que es indiferente a los oyentes, por lo que una enorme tarea caía en manos de los pioneros del bajo, difundir este nuevo sonido. Y quienes mejor para esto que los músicos sesionistas de estudio, quienes tocaban en infinidad de grabaciones de distintos estilos.

Dos guitarristas de sesión que encontraron en el bajo una forma de aumentar su trabajo a comienzo de los 60’s fueron Carol Kaye (Quincy Jones, Beach Boys, Ray Charles, Frank Sinatra, Simon & Garfunkel, entre otros) y John Osborn (Ricky Nelson, Mama’s and the Pappa’s, The Carpenters, Johnny Rivers). Ellos llevaron el sonido del bajo eléctrico a millones de oídos, grabando en cientos de hits de la época. Las grabaciones de ambos muestran un sonido muy limpio y claro, combinando el peso de los graves del Fender con “novedades” rítmicas y rápidos fills traídos del mundo de la guitarra. La importancia de ellos dos además está dada por haber contribuido enormemente a delinear los lineamientos estilísticos del nuevo instrumento. Pero aún hacía falta un elemento que genere identificación y fanatismo por el bajo. Aún se esperaba por un héroe.

The boy with no name (So much time looking for someone to blame)

Fue un bajista de Detroit, James Jamerson, el primer virtuoso que expandió las posibilidades musicales del bajo a niveles que no habían sido alcanzados. Como músico sesionista del sello Motown Records, grabó en incontables grabaciones entre los años ‘60 y ‘80 con artistas como Stevie Wonder, Marvin Gaye, Aretha Franklin, los Jackson 5 y otros. Su forma de tocar inspiró a miles de bajistas que en aquellos tiempos ya no provenían del contrabajo o de la guitarra sino que se iniciaban en la música a través del bajo eléctrico. Sus líneas de bajo evolucionaron desde una complejidad media hasta convertirse en verdaderas composiciones que no dejan de sorprender mientras funcionan como una estructura armónica perfectamente balanceada, y proveen una capa de movimiento y groove únicos. Sin embargo, su nombre no fue conocido hasta después de muerto en el año 1983, ya que Motown no solía incluir los nombres de los músicos de sesión en las portadas de sus discos. A pesar de su anonimato, su música y la de los otros pioneros del bajo cruzaron fronteras. Y océanos…

America is not the world (See with your eyes, touch with your hands, hear through your ears)

Allá por los años 60’s, el rock americano ya estaba establecido y en franco crecimiento. Un joven inglés escuchaba desde su casa, en los suburbios de Liverpool, cada noche, cada instrumento, en cada canción que sonaba en la radio trayendo las novedades de la escena americana. Paul McCartney, al igual que sus futuros compañeros, era un chico con una facilidad musical notable. Si bien se inicio en la guitarra, luego de un fugaz paso por la trompeta, Paul se convirtió en bajista luego de que Stu Sutcliff dejara la banda para enfocarse en sus pinturas y dejara el puesto de bajista de los Beatles vacante; fue entonces cuando el talento de este chico se volcó a un instrumento con apenas un decenio de existencia. Si bien las primeras grabaciones de Paul al bajo ponen el foco en una rítmica desbordante de swing (vamos, alguien aún cree que la Beatlemania fue solo resultado de una movida comercial? ¡Esos pibes volaban!). Con el tiempo, Paul comenzó a elaborar sus líneas de una manera melódica muy novedosa y única e incluso a aumentar la complejidad rítmica en sus bases. Todo esto siempre al servicio de canciones que no dejaban de ser #1 en todas las listas. De ahí su genialidad e importancia.

Si Kaye y Osborn fueron claves en difundir el sonido del nuevo instrumento, y Jamerson fue el primer bajista en explorar los limites más lejanos de la elaboración musical, Paul se encargo de que absolutamente todo el mundo reciba el mensaje. Ya nadie en el mundo podía decir que desconocía la nueva música pop/rock.

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British Legion (Sing to me like I know you can, or go where I be)

Es innegable el envión cultural que provocaron los Beatles con su aparición en la escena británica, y el fruto de ello comenzó a verse desde finales de la década del 60 y prácticamente en todos los 70’s. Bajistas como John Paul Jones y sus líneas creativas y un groove que nunca fallaba, John Entwistle y un estilo agresivo y distorsionado, Chris Squire, quien quizá igualo el plano del bajo con el de la guitarra en el sonido de Yes o Jack Bruce de Cream, con su estilo jazzístico. Todos ellos, y algunos otros más, aportaron nuevas ideas desde el instrumento para reformular el género que en esa década tuvo como epicentro a Gran Bretaña. Cada banda parecía reinventar el rock, desde los sonidos y las técnicas hasta la tecnología de los amplificadores. Toda esa década funcionó de forma sinérgica, donde cada banda se influía y motivaba con el progreso de las otras. Es la época por excelencia del virtuosismo instrumental, es muy fácil relacionar los 70’s con los máximos exponentes de cada instrumento. Seguramente esta década fue uno de los períodos más fructíferos en la evolución de la música popular. Y el bajo siempre estuvo como variable de cambio y renovación sonora.

Under my thumb (Take it easy babe… it’s alright)

Mientras el rock de los 70’s seguía generando grandes instrumentistas, otros nuevos estilos se iban forjando a partir del bajo eléctrico. En Texas, Larry Graham inventaba la técnica de Slap, donde las cuerdas del bajo se golpean con el pulgar y se enganchan con el dedo índice y mayor, generando un sonido percusivo intenso que dio origen al funk que escuchamos hoy en día. Stanley Clarke, el famoso bajista americano quien fue uno de los primeros en poner al bajo eléctrico en el lugar de instrumento solista, además de innovar con técnicas y sonidos dentro del mundo del jazz y el funk, inspiró a quien poco tiempo después se convirtió en el más grande bajista de todos los tiempos, Jaco Pastorius, que revolucionó el mundo del bajo como no había pasado desde James Jamerson. No hay bajista que no se sienta conmovido al escuchar el groove, la rítmica, el swing y el sonido con que tocaba Jaco en Weather Report, en sus discos solistas, con Al Di Meola, Herbie Hancock o Joni Mitchell.

Muchos otros los han seguido: los 70’s, 80’s y 90’s dieron grandes músicos como Sting, Gail Ann Dorey, Flea, John Deacon, Geddy Lee, Stuart Zender y muchos más. La música es constante evolución, pero al final de todo, cuando de bajo se habla, lo primordial e inalterable es la importancia del groove. Esa combinación de rítmica y dinámica que lejos de ser matemática, es 100% humana. Las pequeñas imperfecciones que hacen que suene perfecto, el momento preciso en que la precisión se toma una licencia y el espíritu humano en su máxima expresión toma el control. Nada existe sino el groove.

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Idiotheque (Ice age coming, ice age coming… Let me hear both sides)

El presente y futuro del bajo se encuentra en una evolución muy veloz y una metamorfosis a nuevas formas y estilos, al punto tal que los sintetizadores ya lo superaron en la generación de sonidos nuevos. Hoy en día, atravesamos una época donde la producción tiene un papel mucho más importante en la música que años atrás. Los discos, a veces sobreproducidos, restan protagonismo a los instrumentistas y dan prioridad a la calidad del audio y a la innovación tecnológica. Es sencillo ver la razón por la que no se encuentra ahora la cantidad y nivel de instrumentistas destacados del pasado.

Los sonidos bajos impactan directamente en la potencia y empuje de una banda, como claramente se ve también en la música electrónica. Lo sentimos en los conciertos, lo sentimos en los discos y hasta en los sistemas de audio que desde los ‘90 incluyen funcionalidades especiales para enfatizar los graves. Hacia el futuro se ve una divergencia entre quienes siguen apostando al instrumento de cuerdas y quienes se vuelcan a los sintetizadores, y dependerá de la creatividad de los nuevos músicos explotar los límites de la tecnología musical y la posibilidad de hacer converger ambos caminos.

La música es cautivante por muchas cosas. Hay tantas formas distintas de emocionarse con una canción como oyentes hay en el mundo, eso la hace fantástica y única. Hay quienes aman el sonido estridente y vibrante de una guitarra soleando, quienes se emocionan con la melancolía de una voz de blues, quienes se enamoran del sonido puro y cristalino del piano. Para quienes sentimos ese placer orgásmico al sentir un bajo golpeando con singular precisión junto al bombo para dar lugar a una nota suspendida,  una variación y nuevamente un golpe sincronizado… Esto se repite, se convierte en un groove… Lentamente nuestros pies se empiezan a mover al ritmo, el corazón se acelera y los espasmos nos recorren el cuerpo en cada encuentro. Los ojos se cierran y no podemos dejar el trance y el aire que golpea el pecho de nuevo. Una emoción que nos invade el cuerpo, se apodera de nosotros, y acá viene otra vez….

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Especiales

Paul Weller, el padre del movimiento Mod Británico

El multinstrumentista es el dueño del toque típico, mágico y necesario que define al Brit Pop con la crudeza estética y melodías suaves.

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Definido como padre del movimiento Mod y, técnicamente, como instrumentista, Paul Weller basa su estilo sonoro en guitarras de marcas y modelos cuidadosamente elegidos y absolutamente funcionales a lo que necesita para transmitir musicalmente, sea en estudio como en vivo. El uso de distintas marcas y modelos de guitarras no hace que el sonido de Weller se mueva fuera de una médula estética perfectamente definida, con cada cambio de guitarras dentro de un mismo show logra los matices de diferenciación necesarios o que mas bien se adapten a sus deseos sonoros pero conservando perfectamente una linea sonora acorde y aplastante.

Las elecciones de la guitarras siempre giran en instrumentos que poseen preponderancia sonora notoria en los rangos medios, lo que hace que lo que quiera transmitir Weller a los escuchas tenga una definición absolutamente clara y preponderante en la mezcla, logrando así que cada nota que conforma cada acorde sea definida en un todo e individualmente. Así es como desfilan guitarras de cajas sólidas, de semi caja, y acústicas afianzando la filosa artillería del repertorio.

Muchas canciones podrían considerarse un ejemplo de lo que sonoramente define a Weller. Su energía es trasladada a las cuerdas tocando con púa, o bien mediante el sonido de sus dedos aplicando rasguidos crudos pero envueltos en la calidez que el contacto humano imprime a su Fender Telecaster 1958 usada con cuerdas calibre 0,10, lo que le permite una acción cómoda pero a la vez bien definida en medios, y sobre todo en graves.

Y si hablamos de la elección de los instrumentos usados por el artista, es necesario aclarar también que completan el perfecto combo de sonido, sus amplificadores Marshall y en ocasiones los amplificadores Orange, debiendo destacar el uso de su Marshall 1987XPW-660-80 Paul Weller Signature, ampli que fue diseñado especialmente por Jim Marshall para su marca. Básicamente se trata de un Amplificador de 50 vatios obviamente valvular con Parlantes Green Back de 12, y dos canales de salida, un Super Leed 1987 y otro Super Bass 1986 con un sencillo ecualizador de solo tres bandas, no hace falta más.

También cabe destacar que el repertorio de Weller no solo se recuesta en la potencia y facilidad de escucha de un rock and Soul poderoso y visceral, si no que también Weller logra en formatos acústicos traducir esa misma potencia y calidez en set intimistas donde plasma la categoría de su arte con la misma convicción y resolución artística, esgrimiendo su guitarra acústica Gibson B-45 1964 de doce cuerdas o acústicas de distintas marcas clásicas de 6 cuerdas, tanto como también ejecutando en piano pianos acústicos, y el siempre increíble e inmortal Organo Hammond. Con respecto a su historia musical, finales de los años 70’s y luego de incursionar en bandas de estilo aficionado, Weller junto a Bruce Foxton y Rick Buckler invaden la escena con The Jam, un combo increíble que entremezclaba la potencia de punk y el glam enérgico y popero del estilo New Wave enarbolando la bandera izada en los 60 por el movimiento social y cultural Mod.

The Jam afirmo con categoría y música su posicionamiento en los charts haciendo que su éxito comercial se fundamente en canciones provistas de todos lo detalles necesarios para que sean consideradas un material musical absolutamente rico y perfectamente fundamentado, tanto en lo técnico como en lo artístico, cautivando a públicos y crítica, las letras certeras y muchas veces irónicas jugaban un también un papel fundamental en la banda. En el año 1983 y por el lapso de 6 años surge The Style Council, banda absolutamente purista en su conformación, ejecución y audio, que transitaba una mezcla de estilos mas refinados y menos crudo que The Jam, en The Style Council se fusionaban el Soul el pop, y el R & B de una manera dinámica, exquisita y arrolladora.

Con una producción de un álbum por año promedio, The style desarrolla una carrera preponderante mayormente en Inglaterra, incursionando en sus letras con un sentido comprometido con la política y la critica social, y enfrentados en ideas al accionar de Margaret Thatcher. En el año 1989 su sello discográfico decide no editar su noveno álbum, lo cual hace decidir a lo mentores de la banda su disolución. Tras la disolución de The Style Council en 1989, los 15 álbumes solistas de Weller son la clara muestra indicatoria de por qué él, junto a un grupo selectos de artistas, se encarna como un ícono fundamental en la música y la cultura Británica.

Por último, asumimos que con la llegada del álbum Sonik Kicks, y luego de haber adorado su seguidilla de álbumes rockeros y souleros crudos, se sintió la ausencia de las baterías de acordes de sus guitarras tan admirables, la experimentación con sintetizadores y la incorporación preponderante de la electrónica hizo de este álbum, un disco que calificaría de necesariamente experimental para el mismo Weller en su carrera.

Invitamos a que exploren la discografía solista de este gran artista al que le dedicamos el Ultrabrit Radio de la semana que podés escuchar acá.

 

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Especiales

Los 19 años de Parachutes: el sufrimiento volcado en hits inoxidables

Se cumple un nuevo aniversario del primer disco de Coldplay.

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Aquello que comenzó en 1996 como un proyecto musical encarado por cuatro estudiantes terminó dando como resultado el nacimiento de una de las bandas más importantes de los últimos tiempos. Y es que Chris Martin, Jon Buckland, Guy Berryman y Will Champion demostraron un talento innegable que, definitivamente, estaba destinado a traspasar los muros de la Universidad de Londres.

Así fue que hace casi dos décadas irrumpía en la escena musical británica Coldplay, agrupación que en sus inicios se caracterizó por una fuerte presencia de letras introspectivas y de melodías calmas para luego ir soltando su personalidad, aunque siempre manteniendo intacta a la sensibilidad como bandera. Su álbum debut, Parachutes, condensa la mezcla justa de melancolía y delicadeza, y funciona como una excelente carta de presentación que le permitió obtener el primer lugar en The Official UK Charts Company, ser galardonada con el Grammy al mejor álbum de música alternativa en 2002 y lograr el puesto número doce en la lista de los veinte discos más vendidos del siglo XXI en el Reino Unido.

Sus cuatro cortes de difusión impactaron con tanto vigor en la audiencia que aún hoy son identificados como sinónimo indiscutible de Coldplay. “Shiver” fue el primer sencillo que se publicó cuatro meses antes del lanzamiento del disco y que la banda ya había tocado en vivo el año anterior. La conjunción de un sonido agradable y de unos lyrics que exponen las dolencias de un corazón roto, hizo que fuera elegido por los fanáticos argentinos para ser interpretado en noviembre de 2017 en el Estadio Único de La Plata.

Yellow”, lanzada pocos días antes de que el LP saliera a la venta, se ha ganado el título de himno. Catalogada como una de las canciones románticas más memorables del nuevo milenio, basta con que suenen sus primeros acordes para asociarlos inmediatamente con la imagen de Chris Martin caminando abrigado sobre la orilla de una playa en pleno amanecer. En los recitales, el público la corea de principio a fin mientras juega con las enormes pelotas amarillas que rebotan sobre el campo.

Trouble” le permitió a Coldplay hacer de la destreza de Chris frente al piano, su marca registrada. El predominio de este instrumento en el tema le otorga un tono depresivo que acompaña perfectamente los sentimientos de culpa y de perdón presentes en la letra. Y si bien “Don’t Panic” no había sido seleccionada como corte, en marzo del año siguiente se editó en algunos países europeos. Al ser el track número uno del disco, anticipa el marcado estilo de las diez canciones que componen el setlist.

Estos jóvenes, que en ese entonces apenas superaban los veinte años de edad, supieron plasmar en “Parachutes” una profundidad notable. Esto logró convertir al álbum en una verdadera joya, despertando grandes expectativas sobre la banda. La tapa del disco es ilustrada por un globo terráqueo de color ámbar, el cual se destaca sobre el fondo negro. Quizás como forma de invocar un deseo o como presagio de un futuro prometedor, esta fotografía sería signo de los millones de admiradores que conquistaría Coldplay alrededor del mundo.

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Discos

Los Discos ocultos de The Beatles

La banda que posiblemente haya sido la más escuchada de la historia (recordemos: “más populares que Jesús”), tiene toda una discografía fuera de los álbumes oficiales ignorada por gran parte de la población.

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Algunas de estas canciones fueron recogidas por los mismos Beatles en su box set Anthology (1995/1996), pero aun así hay abundante archivo que no se encuentra en esos tres volúmenes. Por eso, es atractivo sumergirse en esa biblioteca audiovisual y al alcance de la mano que es aún Youtube, para encontrar muchos de estos trabajos.

Meet The Quarrymen!

La historia de los proto Beatles fue contada infinidad de veces, pero pocos saben cómo sonaban cuando agarraban sus instrumentos. Aquí tenemos la posibilidad de ahondar en las canciones precursoras de unos muy jóvenes John, Paul y George; cuando aún se reconocían con el nombre de The Quarrymen. Primeras experiencias donde ya se vislumbraba el elemento característico de la coordinación de armonías vocales, más un puñado de covers e influencias de músicos como Buddy Holly o Eddie Cochran. También encontramos composiciones propias como One After 909 o I’ll Follow The Sun, que luego grabarían en discos oficiales. La joyita es In Spite Of All The Danger que, lamentablemente, no recuperaron en los álbumes de estudio que grabaron en los ‘60. Recomendación: Escuchar con auriculares.

Decca Audition, January 1 1962

En revista Ultrabrit número 5, de septiembre de 2013, un fan de los Beatles detalló: “Al escuchar la grabación completa, se puede entender por qué los Beatles fueron rebotados por Decca: en ella se sienten los nervios en la voz de Paul en forma clara; la ironía ácida de John; una débil respuesta vocal y, por momentos, también en la guitarra de George. Además de lo aburrido y monótono que era Pete Best en la batería.” Este es el disco del famoso rechazo de la Decca Records a los Beatles. Probablemente su mayor error fue la variopinta lista de temas que les eligió su representante Brian Epstein, que iban desde una canción de Chuck Berry como Memphis, Tennesse hasta el bolero Bésame Mucho, pasando por algo cuasi humorístico como The Sheik Of Araby. Los productores no pudieron captar qué estilo tocaban y pasaron de ellos argumentando el poco futuro que veían en los “grupos de guitarras”. En este video de Youtube están las 10 canciones que no aparecen en las cinco que sí están en el Anthology 1.

Rehearsals At The Cavern Club, September-October 1962

Siempre es interesante escuchar cómo ensayan (o ensayaban) las bandas porque suelen aparecer versiones diferentes o alteradas de canciones conocidas, pifies e incluso se pueden oír intimidades en diálogos y bromas. En esta ocasión podemos asistir al templo de los primeros Beatles y escucharlos tanteando melodías de un repertorio que probarían en esa época. Tiempos donde Ringo Starr recién había ingresado a la banda, muy próximos a la edición de su primer simple Love Me do/P.S. I Love You. Las rarezas del ensayo son dos versiones de Catswalk: instrumental compuesto por Paul McCartney que luego, en 1967, la banda de jazz The Chris Barber Band grabaría de forma oficial con el nombre cambiado a Cat Call.

The Acoustic Submarine

Si bien este es un bootleg de dos discos que editó la disquera Teddy Bear en 1995, aquí en Youtube solamente existe esta versión reducida que incluye algunas de las canciones de dicho bootleg, más otros demos, sesiones u outtakes que el usuario les sumó. Vale la mención de que esta es una recopilación no muy definida en cuanto a períodos, porque van desde cintas de tiempos de Rubber Soul (1965) hasta sus grabaciones finales. Hay destacados como la curiosa zapada de Lennon entonando la canción I Lost My Little Girl (que data de 1956 y es la primera composición de Paul McCartney), igualmente resalta la preciosamente acústica Goodbye de McCartney, el cover de Bob Dylan Mama You’ve Been On My Mind tocado por Harrison o una versión de Hey Jude con un Lennon jocoso que se divierte acompañando a Paul con entonaciones chistosas.

Let It Down

Registros de enero de 1969 de los ensayos para el proyecto Get Back, donde escuchamos el proceso de creación de muchos de los clásicos que luego conocimos en Abbey Road (1969) y Let It Be (1970). Asimismo, hay material que fue a parar a los futuros trabajos solistas. Ciertos tracks ya se conocían en otros bootlegs, pero aquí han tenido un tratamiento de audio de acuerdo con las posibilidades técnicas actuales para que se oigan con mejor calidad.

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