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Dougie Payne de Travis: “Nunca voy a entender a los que se cansan de tocar sus hits”

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Tuvimos una divertida charla de casi media hora con un bajista que sabe algo de melodía. A su banda, Travis, las mismas se le caen como si fueran manzanas maduras y nos habló acerca de si eso está bien o si hay que ser más experimental y sónico. Y eso nos llevó a Radiohead, y Radiohead nos llevó a Nigel Godrich y Nigel a Paul McCartney. Y la paleta se amplió llevándonos incluso, hasta el clásico de Glasgow.

El 7 de noviembre, Travis toca en el Gran Rex y nosotros te contamos con qué te vas a encontrar. Quizá con un bajista con la camiseta de Racing.

—Travis vuelve a la Argentina, y será su visita número tres. La primera fue cuando Goog Feeling cumplía 10 años, y están volviendo cuando ese disco debut está a punto de cumplir 20. ¿En qué lugar está hoy la banda y su nuevo álbum Everything at Once comparando aquellos momentos con éste? ¿Es una banda relajada y cómoda con cómo se desarolló su música a través del tiempo?

—Es gracioso, sabés, observar que la banda ya hace 20 años que está grabando. Es increíble (risas), extraordinario. Pero lo que me parece inusual es que somos los mismos cuatro tipos porque suele pasar que la banda se separa, o que un miembro se fue, o que el baterista desaparece, pero es que como banda hace 20 años que grabamos, pero somos amigos desde hace 26. Y eso es lo que cuenta. La banda puede haber cambiado en los últimos 10 años, pero la amistad es lo que lo que más nos importa. El grupo fue inmensamente exitoso, pero la amistad sobrevivirá al grupo. Así es como funcionamos.

—Es algo de lo cual estar más que orgulloso…

—Sí, absolutamente. Es algo de lo que estamos orgullosos. La amistad. Te vas poniendo más viejo, a veces más ancho (risas) pero eso permanece y de paso se nota en la música. Creo que este disco es de los más sólidos de nuestra carrera, canción por canción queda firme, ¿sabés? Se la banca. Es uno de los discos más optimistas que hicimos.

—Justamente, te estaba por decir que varias de las canciones de EAO te energizan, te ponen contento. Tienen ese espíritu melancólico y potencia melódica. ¿Cuántas canciones del álbum piensan que tocarán para nosotros en el Gran Rex?

—Bueno, ojalá podamos tocar todo el disco, pero seguro vamos a tocar varias. Las canciones son cortas por lo que vamos a tratar de tocar la mayor cantidad posible. Y así y todo tendremos tiempo para tocar los hits. Seguro entre seis y ocho tocaremos entre hit y hit.

—¿Cuál es la historia detrás de “Animals”, la canción que escribiste para el nuevo álbum?

—Es una especie de… la verdad no sé muy bien cómo explicarte… cuando escribís una canción… a ver… creo que es una especie de relato de cómo se relacionan los animales con los seres humanos. Es decir, todos somos animales, hay un cordón emocional, aunque tratemos de simular que no lo hay. A pesar de todo nuestro desarrollo, por ejemplo… tecnológico, todo eso que inventamos, es decir, es de un inteligencia enorme, pero en el fondo, o en nuestro núcleo, somos animales, vulnerables, en todo lo que sea básico, en lo intrínseco, en la vulnerabilidad…

—O sea, no hay un mensaje político. No es algo político como podrían ser otras obras musicales a los que nos remite el nombre Animals. Se me vienen a la mente el disco de Pink Floyd o la canción de Muse del mismo nombre…

—No, no hay nada político en este disco, de hecho, puede que haya algo de política en 12 Memories (2003). Pienso que escribimos más desde lo personal, hacia amigos, novias, hijos, esposas, escribimos desde lo personal más que desde lo político. Sí, político es “Peace The Fuck Out” de aquel disco, pero siempre desde un punto de vista personal. Siempre.

—Cambiando de tema, ¿nos metemos con tu instrumento principal? Como el bajista de la banda, ¿cuáles fueron tus influencias principales?

—Mi bajista favorito es Paul McCartney. Me parece que su sentido de lo melódico cuando es momento de tocar el bajo es de no creer. Es grooving as fuck (risas)…

—Y vos lo conociste. Grabaste con él, ¿no?

—Sí, un tipo adorable. Cool. Gran bajista. Otro que me gusta mucho es James Jamerson. ¡Y Lemmy! Lemmy es increíble.

—Cuando tocaron en Buenos Aires en 2007 fue en un estadio de fútbol grande, con (curiosamente) no tanta gente, y su show fue una verdadera sorpresa, ya que fue una fiesta, pero podría haber sido un concierto bastante más frío debido a los espacios vacíos de las tribunas. Esta vez los veremos en el teatro Gran Rex, que es un sitio fantástico, mucho más intimista y estará seguramente lleno: ¿preparan ustedes la lista de canciones según cómo sea el lugar?

—No, mirá, nosotros tenemos una gran cantidad de canciones que sabemos que tenemos que tocar. Nunca voy a entender esa postura que tienen algunos al decir: “Basta, no voy a tocar los hits nunca más” o “estoy aburrido de tocar los hits”. Nunca voy a entender a los que se cansan de tocar sus hits. Tocar las canciones que conoce la gente, son el lazo entre la audiencia y la banda. Lo mejor de un show, independientemente de cuál sea el lugar donde toquemos, es que es algo comunal. Es cantar en grupo, no importa cuán masivo sea, puede ser un partido de futbol, o un concierto, la gente canta en grupo. Y cantan en grupo porque individualmente, la gente suele ser tímida. Es tímida para cantar. Y cuando entregás tu voz, te entregás vos por completo. Cuando estás en medio de una multitud, cantás a lo que te dé la voz. Es una cosa mágica, es lo mejor.

—Y así es como construís una fiesta…

—Exactamente! Es una cosa de “comunidad”. Sabés, en nuestros shows, no importa cuál sea el listado de temas que toquemos, es 10% Travis, 90% la audiencia.

—Hablaste de fútbol y como sabrás, los argentinos somos una comunidad futbolera. Siendo de Glasgow, supongo que serás o del Celtic o de los Rangers…

—¡Soy de los Rangers!

—Bueno, entonces te alegrará saber que yo soy hincha de Racing Club y a lo mejor no recordás que en 1967 le ganamos al Celtic la Copa Intercontinental… ¡somos como amigos!

—(Risas) Excelente, entonces escuchame, cuando vayas a nuestro show, llevame una camiseta de Racing, ¡yo te llevo una de Rangers!

—Ok, es un trato entonces. Volviendo a la música: Creo que The Man Who (1990) es un disco ideal para momentos románticos, ¿estás de acuerdo?

—Sí, es un disco muy romántico. Y eso un disco de ruptura. Cuenta la historia de una ruptura pero no deja de ser increíblemente romántico. Es triste…

—Es tierno…

—Es tierno, sí. Muy tierno y romántico. Tiene nuestro espíritu pero también el de Nigel Godrich. Nigel creó paisajes sónicos que llevó las canciones a otro nivel más alto, pero siempre muy romántico. Y siempre me acuerdo, vos sabés, cuando salió ese disco, nosotros veníamos de lanzar Good Feeling, un disco bastante más rockero, o sea, éramos una banda de rock, entendés…

—Absolutamente.

—Y bueno, éramos “All I Want To Do Is Rock”, viste? (habla de su hit del álbum debut). Pero cuando lanzamos The Man Who, todo el mundo, la prensa, fue increíble, las revistas, diarios, en sus reseñas se preguntaban “adónde se fue esta banda? Este disco es terrible!”. Oh, mi Dios, qué vamos a hacer ahora?(Risas)

—¡Mentes cerradas, presentes!

—Sí, mi Dios! Que nos den una chance de pasar el single por la radio, pedíamos. Hasta que un muchacho nos dio una oportunidad en Radio One y todo cambió, pero es así, una cosa es la prensa y otra el público.

—Totalmente. Nigel Godrich es un productor muy relacionado con Radiohead, una banda que es etiquetada como revolucionaria y muy experimental pero –y esta es mi opinión- que hace décadas que prioriza a menudo el sonido por sobre la melodía. A veces la crítica dijo sobre Travis justo lo contrario, que es una banda que se siente “cómoda” pero medio despectivamente, debido a la riqueza de sus melodías. ¿Qué piensas sobre eso y cómo es el enfoque de Godrich cuando empiezan a grabar con él? ¿Es prepotente o más bien relajado en el estudio?

—Estoy de acuerdo. Para nosotros, melodías. No vamos a presionar para empujar límites desde lo sónico. No somos una banda que vaya a empezar a hacer un álbum de dubstep. Nosotros traemos canciones con melodía, lo más melódico posible, somos pasionales sobre eso. Y con respecto a Radiohead, Thom tiene grandes melodías, claro, pero creo que se aburrió de ellas. Quiere testear lo sónico. Se cansó de las lindas melodías, me parece. Debe ser un tema de hartazgo. Y eso está bien con Nigel. Y nosotros, trabajamos con Nigel escribiendo realmente lindas canciones y él estaba justo en la cima, pero las dos partes se complementaron a la perfección para The Man Who. Él puso lo suyo, pero las melodías seguían siendo accesibles, fue un matrimonio perfecto.

—Bueno, justamente, hablando un poco de ese “matrimonio”, y retornando a McCartney, Nigel produjo Chaos And Creation In The Backyard y es notable cómo realza aún más las grandes melodías allí…

—Mirá, ¡sí! Es gracioso pero prácticamente nadie, ni siquiera los fans de McCartney saben mucho de ese disco. Estoy de acuerdo con vos, es mi disco favorito de Paul McCartney, es un álbum brillante. Y me acuerdo que una vez me encontré con Nigel, creo que en Paris, estábamos por tocar en un show y terminamos hablando acerca de Paul y me acerqué y le dije “Nigel, te acordás de ese disco Chaos And Creation? Es un disco de putísima madre, brillante!” Y me dice “¡¿Qué?! En serio?”, y yo “sí, man, es mi disco preferido de McCartney”, y -recordá que él se volvió masivo con Radiohead- y se me pone todo emotivo (risas) “pero si a nadie le gustó!” (risas) Vamos, a la gente correcta le encantó ese disco. Mi dios, Jenny Wren, esa canción es impresionante.

Travis se presenta este lunes 7 de diciembre a las 20:30 horas en el Teatro Gran Rex. Las entradas anticipadas cuestan $350 y se pueden conseguir acá.

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Las Edades: “El amor es la cosa más política”

En la casa de La Paternal donde ensaya, Las Edades conversa con UltraBrit sobre el reencuentro que significa su más reciente disco, Pozo Divino.

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Si bien la banda ha atravesado algunos cambios en los últimos tiempos debido al reemplazo de dos integrantes y una consecuente renovación de su sonido, hay algo que permanece intacto en Las Edades: una sensibilidad inusual para componer canciones pop que quedan grabadas en la cabeza del escucha durante días y días.

Pero otras características que permanecen desde los inicios del grupo son el equilibrio de roles y el trabajo a pulmón para cada producción y show en vivo. “Nunca delegamos nada, no tenemos manager”, dice Nicolás Miranda, uno de los guitarristas del grupo, que en este disco también se anima a ir más allá de los coros y canta en “Mañana de viento”.

La composición de Pozo Divino empezó luego de la partida de Rodrigo Ottonello y Andrés Conte-Grand, quienes fueron reemplazados por Ezequiel Rivero y Mauro Fernández Arizzi en bajo y batería, respectivamente, y representa un cambio de sonido para la banda, dejando atrás las melodías luminosas e intrincadas de guitarras para adentrarse en pasajes instrumentales más sombríos y psicodélicos en donde el bajo parece cobrar mayor peso. 

Para muchas bandas organizar fechas, incluso acordar los ensayos, puede llevar mucho tiempo de planificación y coordinación. ¿Fue ese el motivo por el cual Otto y Conte dieron un paso al costado?

Fernando Palazzolo (guitarrista y cantante): Más que un tema de coordinación fue una cuestión de energía, de las ganas que tenían distintas partes del grupo de ponerle energía a algo por el sólo hecho de hacerlo, porque no hay ningún otro rédito. Es tener ganas de tocar o no tener ganas, es tener ganas de estar implicado en todo lo que supone armar una fecha, moverla, el día del toque estar seis horas antes del show dispuesto a eso, trasladar equipos, estar en el tiempo muerto de la prueba, y todo eso genera un cansancio a nivel humano más que cuestiones finas como pensar “che, me parece que estamos tocando demasiado y no queremos tocar tanto, nos vamos de la banda”. En realidad fue como un desgaste que se venía dando, además de diferencias musicales, supongo.

¿Cómo fue el ingreso a Las Edades para los nuevos integrantes?

Mauro Fernández Arizzi (baterista): A mí me gustaba la banda desde antes, la había ido a ver varias veces y recuerdo que fue re loco entrar. Yo siempre me mantuve tocando con bandas, pero durante casi un año estuve sin tocar en ninguna. En esas experiencias previas había una determinada forma de encarar los proyectos y lo que me dije a mí mismo fue: “no quiero seguir tocando más de esta manera”. Si bien estuve de invitado en algunos shows con otros grupos, durante ese año no estuve fijo en ningún lado. Y un día me la cruzo en Parque Centenario a Lea (Franov), que fue mi compañera de colegio, y me comenta que estaban buscando baterista. Empecé a tocar con ellos y me di cuenta de que se manejaban de la manera en que yo me quería manejar y estaban en el mood en el cual yo quería estar, lo que me pareció increíble. Estaban despreocupados y fuera del anhelo del rockstar. Yo antes me encontraba envuelto en una cosa de tener éxito y pegarla y ahora me topaba con una banda que estaba en otra onda. Son unos tranquilos.

Si hay algo que caracteriza a Las Edades es la idea de equilibrio, especialmente en los roles que ocupa cada integrante. ¿Cómo se da eso?

Ezequiel Rivero (bajista y productor): El objetivo es que las canciones estén buenas y que funcionen bien. Dejamos el ego de lado y si alguien quiere probar determinada cosa está todo bien. Por ejemplo, cuando ensayamos o grabamos, las guitarras están bajas, algo que va en contra del clásico mandato del guitarrista de rock de tocar solo y al palo tapando al resto. Estamos todos como serios y concentrados en que todo quede bien, que las canciones suenen como tengan que sonar. Que la persona que compuso el tema, ya sea Lea, Fer o Nico, se sienta identificada con la idea de la canción, y eso es todo, ese es el único objetivo. Y por eso no tenemos un mango (risas).

Este disco presenta un cambio en el sonido, hay canciones más largas y pasajes instrumentales más complejos. ¿Por qué piensan que se dio eso?

Lea Franov (cantante y guitarrista): Antes, cuando estaba Otto, las composiciones giraban entre tres personas, y sus canciones solían diferenciarse en relación a las mías o las de Fer. Ahora los temas son como más homogéneos y tienen un sonido más grave. Antes yo me preocupaba mucho por los graves cuando tocaba la guitarra, pero el hecho de que Ezequiel esté en el bajo hace que ya no tenga mucho sentido que yo esté ahora con la guitarra y sólo la toco en la canción que le da nombre al disco. Además, es la primera vez que la producción recayó en una persona, que fue también Eze. Y se nota el cambio, ya que ahora tenemos como una base de bajo y batería más “gordita”.

Ezequiel Rivero: Yo creo que en realidad ahora las canciones se simplificaron de alguna manera, por lo menos en sus estructuras. Antes los temas de Las Edades tenían más partes y ahora se trata de una especie de línea continua y uniforme.

En algunas canciones de Pozo Divino, como “El mundo es horrible” y “La Fuerza”, se filtran ciertos comentarios al contexto social que quizás no aparecían en los trabajos anteriores. ¿Se trató de algo buscado o salió de manera inconsciente?

Lea Franov: En “La Fuerza” hay frases como “desarmar el mecanismo” o “el drama del amor”, y habla de las relaciones de poder, porque para mí todo se basa en esas relaciones, desde siempre y para siempre, y en el amor las relaciones de poder se expresan claramente. No recuerdo bien cuándo fue, pero sé que ese tema lo compuse un día que hubo manifestaciones y dije “quiero hacer una canción que hable sobre esto”. Yo siempre me sentí comprometida, aunque nosotros somos como una banda muy “polite”, y como mujer pensé que tenía la oportunidad de comunicarle algo a alguien, o sea, estoy harta de hablar de mi novio.

Nicolás Miranda: No hay letra más política que “La Fuerza” en la banda. 

Fernando Palazzolo: Se puede decir “Las Edades es un grupo que habla de amor”, pero justamente hoy el amor es lo más político, es la cosa más política y politizada del mundo, y es algo que es imposible no hablar o no pensar por lo menos.

A raíz de las denuncias de violencia de género en el ámbito del rock, existen diferentes debates, especialmente en las redes, sobre si es válido “separar la obra del artista”, o si el discurso del artista es también parte de su obra. Las Edades no es de expresarse mucho en las redes al respecto, ¿tienen tomado algún tipo de postura definida o han debatido estos temas entre ustedes?

Fernando Palazzolo: En relación a todos los debates alrededor del feminismo, que nosotros los venimos hablando un montón, nunca hicimos pública una postura política para luego eso transformarlo en un discurso de la banda. Nosotros somos un grupo de gente que se junta para hacer canciones, después las canciones pueden hablar de diferentes cosas, pero que exista alguna situación no quiere decir que vamos a salir con un comunicado a tomar postura sobre un determinado debate, por lo menos no si nadie nos pregunta.

Lea Franov: Ese debate es tremendo. No sé si tenemos una postura definida o tomada al respecto.

Nicolás Miranda: Pero igualmente ahí sí hay una posición, hay una decisión política. Si bien como banda en las redes nunca opinamos sobre los temas que nos interesan, en nuestros perfiles personales lo hemos hecho.

Lea Franov: Además, la realidad no son la redes sociales, que vos no hables de un determinado tema no significa que no lo hables en tu intimidad, en tu casa, con tus amigos o con tu familia.

Mauro Fernández Arizzi: Cada uno tiene su postura y más o menos cada uno está de acuerdo en ciertas cosas. También es cierto que para que cinco personas se pongan de acuerdo y hablen sobre algo en las redes o den un comunicado es muy complicado, porque tiene que ser algo muy puntual y que los afecte.

Ezequiel Rivero: Es cierto que nosotros como banda no nos hemos posicionado frente a nada en las redes, pero internamente estamos debatiendo y comunicándonos cosas que nos importan, en ese sentido nos sentimos una banda muy política. Toda banda y todo acto es político, ¿verdad? Las Edades en su discurso de no decir nada, en cómo nos manejamos en los afiches, en las fotos, todo eso puede apuntar para un determinado perfil, que es una cuestión más que nada estética.

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La banda sigue presentando su más reciente disco, Pozo Divino, con dos conciertos:

Viernes 15 de junio en Casa Unlan (Calle 5 e/ 63 y 64, Nº 1512, La Plata) y sábado 16 de junio en Ladran Sancho (Guardia Vieja 3811, Buenos Aires)

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Valle de Muñecas: “Lo importante es hacer las canciones que tenemos ganas de hacer, nunca nos guiamos por el mercado”

La banda que este año está cumpliendo una década y media de existencia se planta de manera honesta y fiel a sus convicciones dentro del universo del rock local.

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Shoegazing, punk, melodías pop y muchas cosas más conviven dentro del universo Valle de Muñecas. “Hay muchas bandas que influencian a Valle de Muñecas, Television, R.E.M., Smiths, Sonic Youth, Dream Syndicate, Jesus and Mary Chain, Pixies, Husker Dü por citar algunas pero también cosas más actuales como Arctic Monkeys, Strokes, Raveonettes, DIIV, Parquet Courts, etc. Nosotros empezamos todos tocando en bandas Punk, así que eso también es algo que está muy presente en el sonido y en la actitud”, dice Fernando Blanco para explicar un poco el ADN de la banda.

Valle de Muñecas fue, de alguna manera, la continuación y evolución de Menos que Cero, donde Manza ya componía cosas como “Cartas” y “Kodak 74”,  dos canciones que podrían tranquilamente formar parte del repertorio actual de Valle de Muñecas.  “La diferencia entre Valle de Muñecas y Menos que Cero es que es otra gente la que me acompaña, y cada uno aporta su bagaje personal de música escuchada. Y si bien yo sigo escuchando música que escuchaba hace 20 años cuando tocaba en MQC, pasaron muchas cosas desde entonces, y uno va descubriendo cosas nuevas todo el tiempo”, aclara Manza.

Cuando Valle de muñecas habla de influencias, no solo se centra en el plano internacional, también  recuerda a sus contemporáneos y hasta elogian a las nuevas generaciones del indie nacional.  “Yo miro todo el tiempo qué es lo que pasa acá, pero obviamente no nos ha marcado demasiado el clásico rock nacional. Encuentro más empatía con algunos músicos de mi generación (Francisco Bochaton, Rosario Blefari, Boom Boom Kid), y veo en El Mató y toda las bandas que vienen detrás al fin una escena que tiene que ver con la música que siempre escuché”, cuenta Manza.

A lo largo de los años, Manza y los suyos tuvieron una relación un poco distante y hasta extraña con la popularidad, pero fue con la publicidad de la Campagnola que apareció la elegante canción con aires folk “Tormentas”, para que hasta al más distraído se le peguen las primeras y poéticas líneas: “Soy el aire entre tus dedo, una más de mil maneras de fingir la primavera…”.

“Uno no hace las canciones sin esperar nada a cambio, nos gustaría ser más populares pero no estamos dispuestos a ceder nada para que eso suceda”, aclara Fernando. “Obvio que nos gustaría que nuestras canciones lleguen a la mayor cantidad de gente posible, pero no es una decisión solo nuestra, pesa mucho más lo que opinen el público y los medios para que esto ocurra. De todos modos, para nosotros lo más importante es hacer las canciones y discos que tenemos ganas de hacer, nunca nos guiamos por el mercado”, suma Manza para explicar un poco más la postura que Valle de Muñecas tiene con respecto al tema desde que están en la carretera haciendo canciones.

Los Valle de Muñecas siguen haciendo su camino sin mirar a los costados, haciendo lo que mejor saben hacer: Canciones.

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Simon Raymonde, ex Cocteau Twins, sobre su nuevo proyecto: “Nuestro álbum demuestra igualdad”

Años después de la disolución definitiva de Cocteau Twins y con la construcción de su propio sello discográfico, Simon Raymonde se unió al baterista Richie Thomas para crear Lost Horizons.

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Años después de la disolución definitiva de Cocteau Twins y con la construcción de su propio sello discográfico, Simon Raymonde se unió al baterista Richie Thomas para crear Lost Horizons. Su álbum debut, Ojalá (en español en el original), nos regala eso que a veces se pierde despacio entre murmullos y ruido, tan sanador y vital que algunos niegan y otros pueden confirmar, que se llama música.

Esta fue la charla que Raymonde mantuvo con Ultrabrit.

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Ultrabrit: Formaste parte de los legendarios Cocteau Twins, y cuando se separaron definitivamente le diste forma a tu propio sello, Bella Union… ¿Qué crees que le hacia falta a la industria para crear una discográfica como ésta?

Simon: Es una buena pregunta, creo que tuvimos muy malas experiencias con nuestros primeros sellos discográficos, relaciones malas, donde no había amistad, y finalmente en 1997 creamos nuestro propio sello con la idea de hacer nuestra propia música.

U: Suena a que crear tu propio sello discográfico es crear tus propias reglas…

S: Bueno sí, exacto, no tenés que preguntarle a nadie si lo que estás haciendo está bien. Simplemente lo hacés. Tomás las decisiones que querés, hacés los videos que querés, sólo lo charlas con tus compañeros. Obviamente es una teoría, la realidad es un poco diferente.

U: ¿Cuáles son los factores que la gente no puede ni imaginarse sobre tener un sello propio? ¿Qué es lo más difícil y qué es lo más divertido?

S: Lo más divertido o lindo es ver cómo las pequeñas bandas que llegan con sus demos comienzan a evolucionar y a crecer de nuestra mano, ganándose su público. Es un ejercicio a largo plazo. No se trata de los charts ni billboards, se trata de volverse la mejor versión de uno mismo como artista. Es algo que es más duradero que un hit, significa mucho más, es ser parte de algo con propósito.

U: ¿Creés que los álbumes físicos van a desaparecer?

S: Creo que soy de una generación en la que eso no va a pasar. Pero es cierto que hay una generación, la generación track, generación Spotify, que no saben lo que es escuchar un álbum completo. Si bien todo puede cambiar ya que esa misma generación está comenzando a revalorizar los vinilos como objetos vintage, pero quién sabe.

U: El nuevo disco de Lost Horizons se llama “Ojalá”. ¿Por qué el título en castellano?

S: Porque es una palabra muy importante, es una palabra hermosa, con un significado especial, no sólo para mí sino para el planeta en el que vivimos los ciudadanos del mundo en el presente. Tenemos muchas cosas por las que preocuparnos hoy, y ‘Ojalá’ es una expresión de optimismo y es tener un marco de positividad sobre que todo va a funcionar mejor no sólo para uno mismo si no para el mundo entero. Incluso haciendo algo pequeño, como un gesto para otra persona, una sonrisa, abrir la puerta a alguien mayor, eso le puede cambiar el día a alguien.

U: En su música hay muchas voces femeninas, ¿por qué tantas variaciones?

S: Supongo que porque me gustan las voces femeninas; ojo, igual que las masculinas, creo en un 50/50. Tal vez por cómo me criaron que el álbum demuestra igualdad. Creo que en el mundo hay muy pocas mujeres en puestos en los predominan los hombres, tanto en la radio, en la música, en los festivales, etc. Creo también que las acciones valen más que las palabras, tal vez por eso hay tantas voces femeninas en Ojalá.

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