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Entrevistas

Conocé La Plata: “girar por Latinoamérica es una meta con la que fantaseamos desde que empezamos”

UltraBrit habló con La Plata a horas de su primera gira por Argentina. La banda española recorrerá CABA, Rosario, La Plata, Quilmes Mar del Plata y Bahía Blanca junto Riel, Pyramides y otras bandas locales.

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La Plata es una banda formada en Valencia que comenzó con un sonido ‘new wave’ que recuerda a los arreglos de The Smiths, y se puede escuchar en canciones como “Un Atasco” y “Miedo”. Antes de esta gira, lanzaron un EP cuyo single “Enemigo” se encamina por una veta más oscura del pop ochentoso de teclados y líneas de bajo postpunk.

Como los locales y compañeros de toda la gira, Pyramides, comenzaron como un proyecto de su líder, quien grabó sus primeras canciones solo, para luego formar un grupo y salir a tocar. Hoy, la banda está integrada por Diego Escriche en guitarra y voz, Miguel J. Carmona en batería, Patricia Ferragud en teclados, Salvador Frasquet en guitarra y María Gea en bajo. Estarán girando por varias ciudades del país gracias a una coproducción de los sellos Casa del Puente y Hallo Discos.

– ¿Porqué les interesaba girar por Latinoamérica y que esperan ahora que están por venir?



Girar por Latinoamérica es una meta con la que fantaseamos desde que empezamos a tocar juntos. Poder cruzar el charco gracias a hacer la música que te gusta es como un sueño, no? Nos interesa ver cómo funciona la escena musical allí y cómo es la gente. El hecho de compartir idioma también es interesante porque significa tantear un nuevo público con el que podemos conectar, pero que nunca nos ha visto en directo o directamente no nos conoce.

– ¿Cómo es el proceso de composición y armado de las canciones?



Hacemos una composición colaborativa, solemos componer en base a una idea abierta que alguno o varios de nosotros trae, después el resto compone sus partes y se cierran los temas. Alguna vez también han salido temas tocando todos en el local, pero no es lo habitual, porque al ser cinco siempre es un poco caótico.

– ¿Se puede pensar en una escena de bandas independientes en España? ¿Cómo se relacionan con la industria musical mainstream? 



Organizamos un festival para la presentación de nuestro primer LP “Desorden”. Nos hacía ilusión montar un festival al que nos gustaría asistir en nuestra ciudad, y poder ver a todas esas bandas juntas con las que habíamos coincidido por separado antes. Fue muy emocionante. 
En España ahora mismo hay una escena musical independiente bastante rica. Desde nuestra experiencia personal, creemos que las dos escenas, mainstream e independiente, son muy diferentes y funcionan de manera muy diferente también. Una va de valores y la otra de dinero. Estar a medio camino entre las dos es complicado, pero creo que la industria es una herramienta y hay que saber utilizarla. Con La Plata movemos mucho público joven y, la verdad, ver que la gente de nuestra edad conecta con lo que hacemos es súper motivador e inspirador para nosotros.

– María es diseñadora gráfica y se ocupa de la imagen de la banda ¿qué hace el resto? 



Salva es lingüista, Patri es arquitecta, Diego es técnico de sonido y Carmona es el mejor, jajaja. Todos coincidimos viendo conciertos y saliendo por Valencia desde hace años, así que cuando Diego decidió empezar una banda, después de componer “Un Atasco”, nos llamó uno a uno y formó el equipo.

– ¿Qué planean para 2020?



Después de girar por Argentina, queremos hacer un parón para componer lo que será nuestro segundo LP. Nos hemos dado cuenta de que tocando tanto, es complicado encerrarse a crear temas, y queremos invertir tiempo y trabajar mucho el material nuevo.

Estas son las fecha de la Gira Argentina.

CABA: Viernes 20 – 20 hs. Xirgu Espacio Untref, Pyramides + Riel + La Plata
BAHIA BLANCA: Sábado 21 – 21hs. Casa del Pueblo, La Plata + Pyramides + Las Jóvenes Idealistas.
LA PLATA: Jueves 26 – 20 hs. Casa Unclan, Pyramides + Justo Antes de La Guerra con los Esquimales + La Plata
ROSARIO: Viernes 27 – 21 hs. Mono, Riel + Pyramides + La Plata
QUILMES: Sábado 28 – 21 hs. Club Vladimir Maiakovski, Pyramides + Joint Ravolta + La Plata + Estepa Lunar
MAR DEL PLATA: Domingo 29 – 20 hs. Sala Melany – Centro de Arte, Pyramides + La Plata + Buenos Vampiros

Entrevistas

Bandalos Chinos: celebración y regreso al desierto inspirador

El 7 de diciembre los de Beccar cerrarán su etapa BACH con un sold out en el Konex, antes de armar las maletas rumbo al desierto.

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Tres giras mexicanas, participación en varios festivales nacionales y extranjeros, presentaciones sold out, un disco que los sorprendió incluso a ellos, un nuevo single (“Departamento”) y el plan de volver a grabar en Sonic Ranch, Texas, nuevamente con Adán Jodorowski en la producción. Pocas palabras para muchísimo recorrido. Y todo en menos de dos años.

En este marco hablamos con Goyo Degano e Iñaki Colombo, cantante y guitarrista de Bándalos Chinos, respectivamente, banda que no para de crecer.

Cuando entrevisto a alguien por primera vez me gusta comenzar con esta pregunta: ¿qué música se escuchaba en sus casas en su infancia?

Goyo: Chacarera, a morir. Folklore. Porque mi familia, mis viejos son de Santiago del Estero. Y mucho Luis Miguel. Tengo ese recuerdo. Mi mamá era fanática cuando yo era chiquito. Tengo el recuerdo de mi vieja tejiendo y escuchándolo a todo lo que da.

Iñaki: En mi casa se escuchaba mucho Phil Collins, allá por los 90s. Genesis. Los BeatlesLaura Pausini.

¿Y qué pasó cuando ustedes empiezan a descubrir y elegir música? ¿Con qué se identificaron en ese momento?

Goyo: En mi caso lo primero fue a través de amiguitos del colegio. Creo que lo primero que decidí y empecé a escuchar fue Green Day. Punk pop. Me acuerdo del disco Dookie que me lo pasó un amigo y lo escuchaba en mi casa miles de veces y… qué discazo!

Iñaki: Yo escuchaba Metallica. El Black Álbum.

Goyo: Es verdad, eras muy fan de Metallica.

Iñaki: Después a los 14 o 15 años empecé a escuchar a (Luis Alberto) SpinettaCharly García, todo rock nacional, digamos. Sui Generis.

Goyo: Sí, eso a mí me vino más por el lado del viejo de Tomás y Matías Verduga (guitarrista y baterista de la banda, respectivamente). Él también era muy fanático de Spinetta. Y al empezar a hacerme amigo de ellos, ir a su casa y que el viejo nos ponga un disco o que nos lleve a verlo, ahí fue otra etapa de comenzar a conectar con el rock nacional. Spinetta fue para mí una puerta de entrada para conocer a Charly, a Fito Páez, a Gustavo Cerati. Y todo lo que vino atrás de ellos.

No sólo en Bandalos Chinos, sino también en otras bandas de esta nueva generación se nota que han escuchado muy buen rock argentino. Los que ya mencionaron más Virus, Los Abuelos y los discos que inspiraron a esas bandas. De hecho BACH es como un disco del 79.

Goyo: Sí, totalmente. Crecimos escuchando todas esas bandas y artistas, y me parece que hasta sin quererlo nos estimula y nos inspira.

Iñaki: Y es lo que nos gusta escuchar. De repente cuando te ponés a hacer música y a grabarla está ese sonido. Entonces buscás eso inconscientemente.

Goyo: Sí. 100 por ciento.

Con Spinetta tienen algo particular ustedes, ¿no? como un amor especial.

Ambos: (al unísono) Sí, sí.

Goyo: No solamente por lo musical. A mí siempre me atrajo la idea de conocerlo a él por la sensación que me daba de ser un artista en contacto con él mismo. Siempre en movimiento, poniendo por encima de todo a su familia, poniendo por encima de todo a sus ideas y no vendiéndose a las disqueras. Esa cosa idealista. Es un personaje que me gustaría imitar en todos los niveles. Me inspira en todos los niveles. Por ahí es una fantasía porque nunca lo llegué a conocer a él, pero es lo que me generaba, lo que me inspiraba. Y es eso lo que busco personalmente con mi aporte en la banda, ser yo mismo. A Spinetta lo sentía siendo él mismo. Independientemente de la genialidad musical que eso es indiscutible y por eso también la gente flashea tanto con él. Me conectaba con él desde ese lado, imaginarlo como un gran ser humano.

BACH se grabó en Sonic Ranch, Texas. Un estudio-casa en medio del desierto. Casi un mes de convivencia musical y humana, en contacto con la naturaleza árida y majestuosa. El disco, una producción independiente, tuvo dos nominaciones a los Grammys Latinos, Mejor Álbum Alternativo y Mejor Ingeniería de Grabación.

Hablemos de BACH. ¿Cuando empezaron a hacerlo se imaginaron todo lo que vendría después?

Iñaki: No, no lo imaginábamos ni cerca. Incluso ni siquiera cuando lo grabábamos. Estábamos dudando, “qué estamos haciendo?”. Nos agarraban las dudas de no saber qué iba a pasar.

Goyo: Es más, me acabo de acordar de una charla que tuvimos una vez que volvimos de grabar el disco y estábamos planeando el año. Y estaba el deseo de ir a tocar a México, era un objetivo de la banda. Onda “abramos el juego, sigamos recorriendo Argentina pero tenemos que lograr llegar a México”. Y tengo el recuerdo de estar hablando en febrero o marzo de 2018 y diciendo “bueno, a México vamos a ir recién dentro de dos años” y en noviembre estábamos viajando por primera vez a México. Creo que eso responde a tu pregunta. No nos esperábamos ni a palos lo que está sucediendo.

¿Y cuáles eran las dudas que surgían cuando estaban terminando de grabar el disco?

Iñaki: Que no sabés si está bueno o no. No podés saberlo. Nosotros hicimos lo mejor que pudimos.

Goyo: Y además el proceso tampoco se lo vas mostrando a tus amigos, a tu novia, a tu familia. No tenés una devolución. No tenés ese ida y vuelta que te va generando confianza.

Iñaki: Cuando volvimos sí se lo mostramos a nuestro mánager y a nuestros amigos. Era muy distinto lo que habíamos hecho antes y fue como que lo recibieron de una forma rara. Les gustaba pero les sorprendió, no era lo que se esperaban. Entonces con esa combinación de factores dijimos “¿Qué hicimos?”. Después cuando empezaron a llegar las mezclas ya fue como “Ah, ok, está bueno. Hay que ver qué onda”. Y ahora va a pasar lo mismo, seguro.

Goyo: Sí, va a pasar lo mismo. No me caben dudas.

El saxo, fue todo un tema, no? Es una de las cosas rupturistas que tiene el disco con respecto a lo que habían hecho antes. Además a veces queda hermoso y a veces puede quedar medio grasa. Como en la intro de Estoy Azulado, de Soda (risas).

(Goyo hace el saxo de Azulado con la boca. Más risas)

¿Eso fue algo que hablaron entre ustedes?

Goyo: Sí, sí. Es muy fina la línea. Y sí, obvio, lo hablamos.

Iñaki: Además entró recién al final de la grabación. Tres días antes de que terminemos. Se grabaron todos los saxos del disco en cuatro horas.

Goyo: Y además nosotros también somos muy puristas en nuestro proceder. Entonces toda situación novedosa va a ser puesta en duda y juzgada. Algunas más que otras (risas). Pero sí, todo ese tipo de decisiones estéticas y musicales son puestas en duda como cada elemento que forma parte de las canciones. Trabajamos desde esa búsqueda de correr el ego a un lado y pensar en lo que mejor le hace a la canción, lo que mejor funciona, lo que está pidiendo esa canción y no tanto en nuestro deseo. Es un ejercicio re complejo, porque lo charlamos mil veces pero después en la práctica… llevás una melodía o proponés un arreglo y cuando te dicen que es una mierda o que no está bueno, te sube un calorcito por la espalda y tenés que aprender a controlar ese impulso.

¿Cómo se sienten hoy con esas canciones que en un principio no sabían si les iban a gustar del todo?

Iñaki: Hoy nos sentimos contentos, representados. Representan un momento de nuestra vida, de todas las experiencias que vivimos estos años desde que hicimos el disco. Y creo que es un disco sincero. En ese sentido no tengo nada que reprocharle a mi yo de hace dos años, al que dudaba.

¿Cómo surge la elección de Adán Jodorowski para producir el disco?

Iñaki: Llegamos por Juan Ingaramo. Estábamos buscando productor y Juan le sugiere a Chapi (Salvador Colombo, tecladista de Bandalos Chinos y hermano de Iñaki) “Llámenlo a Adán Jodorowski” . Y él produjo de León ArreguiVoluma, que nosotros ya lo escuchábamos y nos encantaba, sin saber quién era el productor. Y la verdad es que nos gustaba mucho cómo sonaba todo lo que había hecho. Y ahí dijimos “es la persona que estamos buscando”. Desconocíamos como sería personalmente. Apostamos y en lo humano también fue mejor de lo que hubiéramos soñado.

O sea que BACH como experiencia superó sus expectativas en todo. Incluso, volviendo al sueño de ir a México, lo hicieron y ya van tres veces, ¿no?

Iñaki: Sí, superó todo. La verdad que fue increíble lo que pasó y pasa con ese disco.

¿Qué diferencias y qué cosas en común hubo en las tres giras mexicanas?

Iñaki: Si bien nosotros venimos hace varios años tocando, allá cuando llegamos quedó en claro que era un lugar que había que desarrollar. O sea, no llegábamos como estrellas ni mucho menos. Había un germen, había gente que nos conocía de nombre, pero allá somos una banda re nueva. Entonces llegamos, hicimos miles de notas, fuimos a tocar a todos lados por dos mangos. Y la diferencia es esa, la primera vez fue ir a darnos a conocer y remarla. La segunda vez fue la del Vive Latino entonces fue una experiencia distinta desde ese lado. El hecho de ir a tocar a un festival. Y también estaba lo de darse a conocer, porque tocamos ante cinco mil personas que probablemente muchas no nos conocían. Y esta tercera fue después de un año de haber ido por primera vez. Ya fue empezar a ver el crecimiento. Ya tenés con qué comparar. En Ciudad de México la primera vez fue en el Foro Indie Rocks para 500 personas y esta última en el Lunario fueron 1100, se agotó. Entonces esta fue la vez de poder ver un crecimiento de la banda en ese lugar con todo lo que eso implica. Poder estar más cómodos, tener fechas mejores, con más gente. Igual también hubo ciudades a las que fuimos por primera vez, como Torreón, Tlaxcala o Guadalajara. Así que en esta última gira hubo primeras visitas y terceras visitas.

Como para matar la ansiedad, los Bandalos Chinos editaron este año “Departamento”, un single con Adán Jodorowski invitado en la voz y participando también del video. Y ahora el plan es volver a Sonic Ranch con Adán a encarar lo nuevo.

Próximo disco en el mismo estudio y con el mismo productor. ¿Cómo tomaron esa decisión?

Goyo: Creo que porque nos sentimos muy cómodos y además creemos que todavía se puede seguir aprendiendo. Se puede seguir desarrollando este vínculo creativo. Creemos que podemos llegar a lugares nuevos todavía

Iñaki: BACH fue la primera experiencia con él, recién nos conocíamos.

Lo nuevo ¿será una continuación de lo que vienen haciendo o van a ir para otro lado?

Goyo: Es una mezcla. A priori lo primero que decidimos fue patear el tablero, pero sabemos que no va a ser así. Pero sí la idea es experimentar, proponer algo nuevo. Fuimos a preproducir ideas a Córdoba, a la misma casa en las Sierras donde fuimos a componer BACH. Estuvimos una semana ahí y después de eso ya teníamos 30 ideas que le mostramos a Adán de las cuales quedaron 15. Y esas deas son las que estamos trabajando ahora, empezando a cerrarlas. Con la intención de llegar con todo resuelto al estudio y con alguna mínima preproducción. Pero igualmente es ir a experimentar y a absorber la magia del Ranch.

En BACH aparecen canciones perfectas como Vámonos de Viaje, por ejemplo. Y hay una balada, Demasiado, que yo la evitaba. Hoy me amigué y me parece una canción preciosa. Jugada para lo que venía haciendo la banda.

Goyo: Re jugada. Y fue el segundo sencillo además. Nosotros no estábamos acostumbrados y nuestro público tampoco, a escucharnos en esa textura y lo cierto es que lo re necesitábamos. Porque también crecimos escuchando muchas baladas. Y es una canción que está llegando mucho más lejos de lo que esperábamos. Una banda de cuarteto cordobés la versiona en sus shows en vivo, búsquenla, se llama Q’Lokura. Y es impresionante, eso es inverosímil directamente.

Goyo, ¿de dónde viene esa manera de bailar? Porque nunca vi a nadie bailar así. Es como cuando surgió Jamiroquai, nadie baila como Jay Kay. Bueno, como vos tampoco (risas).

Goyo: No sé de dónde viene. La verdad es que es muy intuitivo. Intento interpretar las canciones y lo que me va surgiendo. Es lo que yo haría si estuviera viendo a esa banda. Bailaría así abajo del escenario. Es lo que hago. Cuando voy a ver una banda que me gusta y la estoy flasheando bailo así. Por ahí es un poquito más exagerado arriba del escenario porque, bueno, es una situación más teatral. Pero la verdad es que… no sé de dónde viene. Nunca tomé clases de baile. Tuve una ex novia que es profesora de baile y me iba corrigiendo algunas cosas. Es bastante intuitivo, ahora que lo pienso.

¿Qué cantantes admirás no sólo por su capacidad vocal sino también como frontman?

Goyo: (piensa un rato) Me gustan mucho los cantantes de folklore por su manera de interpretar. No tanto por su show, porque son lo anti show. Después, por el histrionismo, me sale pensar en contemporáneos. Pienso en Juan Saieg (Usted Señálemelo), es alguien que me parece muy inspirador lo que hace. Con una manera muy sincera y a la vez expresiva de comunicarse, aunque por momentos sea bastante enigmático. Eso también me seduce, me parece que está bueno. Después… pienso en Luis Miguel. Tengo el recuerdo de su presencia y su manera de moverse en el escenario. Y últimamente lo estuve observando mucho a (Adrián) Dárgelos. Porque tuve la oportunidad de verlo en vivo varias veces y tiene como una cosa de lograr mucho con poco. Desde algo pequeño poder comunicar. Entonces eso también me parece que está bueno. Y yo soy todo lo contrario, yo soy explosión, entonces estoy intentando aprender de esos cantantes. Más sutileza.

Se me ocurre pensar que Dárgelos, al ser también un hombre de las letras, utiliza ahí un recurso literario. Con poco expresar mucho, pero llevado al oficio de frontman.

Goyo: Totalmente. Y me parece que hoy la tendencia es la euforia y la cantidad de gente y todo gigante. Y no siempre eso es lo necesario. Estaba pensando también en lo que tengo que aprender. Miro a esos. Me llaman la atención esos que te nombré.

Iñaki, violeros que te gusten, que te inspiraron a tocar la guitarra.

Iñaki: A mí siempre me gustó mucho Cerati. Me parece un guitarrista espectacular. Porque es un guitarrista virtuoso, pero a la vez sus partes de guitarra siempre son muy memorables. Cuando escucho un tema de Soda escucho la melodía de la voz y la melodía de la guitarra. Entonces como guitarrista busco eso, tener un melodismo. Que no sea simplemente hacer un sólo o ser virtuoso, sino decir algo musicalmente con el instrumento como herramienta. Cerati siempre me pareció fantástico en ese sentido. Sus temas son memorables. Un tema de Soda Stereo como “El Rito” tiene cuatro riffs de guitarra memorables en una sola canción. Cada parte de la canción tiene una parte de guitarra memorable. Un gran guitarrista, con una expresividad tremenda.

El 7 de diciembre en el patio del Konex es el cierre de esta etapa y ya están agotadas las entradas. ¿Alguna sorpresa para esta fecha, algún invitadx que se pueda nombrar?

Iñaki: Sí, va a haber sorpresas. Y podría ya mencionar a Adán Jodorowski que va a cantar Departamento acá en Buenos Aires. Ya la habíamos tocado aquí pero no con él. En México, en el Lunario, se subió y fue un momento épico, increíble. Estamos re contentos de poder recibirlo en Argentina y poder tenerlo de invitado en esa fecha. Va a estar bueno para el publico porteño poder verlo, Adán es muy divertido. Nos entusiasma mucho la idea.

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Entrevistas

Chita presenta Encanto: “Estoy muy contenta de haberlo hecho”

Conversamos con Francisca Gil. 23 años, un ep, algunos singles y un flamante disco, que presentará el 28 de noviembre en Niceto.

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Francisca Gil es Chita. Tiene 23 años, un EP, algunos singles y un flamante disco, “Encanto”, que presentará oficialmente el 28 de noviembre en Niceto. Vivió un tiempo en Inglaterra. Volvió y ocupó un lugar vacante hasta entonces en nuestra música, el de una cantante de neosoul que compone, canta y enamora. Más allá de su actitud soulera y su onda r n’b, también puede coquetear con otros géneros como el trap y el reguetón. Pero siempre vuelve a su esencia.

¿Qué música se escuchaba en tu casa cuando eras chica?

The Beatles, para empezar. Mi papá era muy fan. U2, “Elevation”, iba en el auto y la cantaba todo el tiempo. Y Spinetta, muchísimo. Pescado Rabioso sobre todo.

Y cuando empezaste a elegir o descubrir artistas y discos:¿cuáles fueron los primeros?

«Frank», de Amy Winehouse, ese fue mi primer descubrimiento. También escuchaba mucho Ella Fitzgerald cuando era chica, muchísimo. De hecho me cantaba todos sus temas, me sé todos sus standards de pe a pa. Canté “My Funny Valentine” en una muestra. Y el disco “Baduizm”, de Erykah Badu, donde está “Otherside of the gam”. Esas tres estaban muy presentes en mi adolescencia.

A tus 19 años te fuiste a Inglaterra:¿cómo se dio eso?¿Sos consciente de que fue un momento bisagra?

Recién hoy miro para atrás y quizás digo “ok, me mandé nomás”. Pero porque, como muchas cosas que hago en la vida, en el momento no me doy cuenta porque no las pienso mucho. Me dieron muchas ganas de irme, de un día para el otro, no lo tenía planeado. Justo estaba laburando, tenía una plata ahorrada. Y no me pareció raro, fue como “che, me quiero ir”. Y me fui (risas).

¿Con qué te encontraste allá?

Con muchas cosas. Estuve medio girando. Estuve primero en España, me fui a Alemania y después terminé en Inglaterra.¿Y qué me encontré? Allá la música que a mí me gusta es como la más mainstream. Todo lo que es el rnb, en ese momento estaban empezando a ser conocidas Jorja SmithDua Lipa, que son de allá. Ahí empecé a atar cabos de lo que siempre me gustó y de lo más moderno del rnb, a mezclar quizás mis gustos. Venía de algo mucho más clásico y lo uní con esos sonidos más modernos. Además los discos de antes estaban todos grabados en vivo, tocados. Hoy en día ya podés casi prescindir de los músicos, son todas programaciones.

¿Qué recordás como algo lindo?

Hubo muchas cosas que me gustaron. Era muy lindo poder tocar en cualquier lugar. Como que es muy fácil tocar allá, en los pubs, en los bares. Y siempre te recibían muy bien, te trataban muy bien, mucha hospitalidad. No siempre pagaban porque son todas bandas re chicas, pero siempre con la mejor onda, eso era muy lindo. Hay mucho movimiento en los pubs , la gente va y siempre hay un público. Es muy fácil ese circuito allá, funciona muy linealmente. Eso me gustaba.

¿Por qué volviste?

Porque ya había estado casi dos años y medio allá, y me quería volver. Extrañaba Buenos Aires, mi familia, mis amigos. Y sentí que ya había tocado un techo y me vine. Ahí grabamos los temas del ep (Chita – 2018) y lo sacamos.

¿Y en Inglaterra empezaste a componer en inglés o era algo que hacías desde antes?

No, allá empecé a componer en general. Yo antes de eso no componía, cantaba pero no hacía mis canciones. De hecho, las cuatro canciones del ep son las primeras que hice. Y por estar allá experimenté un poco con el inglés y también porque es el idioma de la música que siempre escuché. Pero esa etapa ya se terminó. Mi nuevo disco está todo en español y me sale naturalmente.

Hablemos de “Encanto”, tu nuevo disco.¿Con quién lo trabajaste? Pregunto porque Spotify tiene la costumbre de no mostrar la ficha técnica.

Es tremendo que no estén en Spotify. Puse los créditos en Instagram, ahí pueden verlos. Casi todo lo hicimos mano a mano con Laucha (Rico Gómez), que es el productor, es como un hermano para mí. Todo el tema de acordes y arreglos de voces los hicimos juntos porque los dos estudiamos música y fuimos viendo qué nos gustaba y qué no. Después, para grabar un par de cosas llamamos a Fran Azorai, que es el tecladista de mi banda. Y a Sophie Sobral, que es una cantante. La conocí porque ella me da clases de canto. Con ella hicimos todos los arreglos de coros, hay muchos coros en el disco. Bueno, es ella. Sophie y Fran fueron los colaboradores más fuertes del disco. Y hay un feat con Neo Pistea.

¿Cómo hacés con Fran Azorai?

Es una buena pregunta! (risas)

Porque toca con Wos, Emmanuel Horvilleur, Conociendo Rusia, Banzai FC…

Definitivamente es el que menos disponibilidad tiene, pero siempre se puede hacer un hueco. Él está en el proyecto desde el comienzo. Él siempre estuvo, nunca tuve otro tecladista. Somos amigos desde antes que exista Chita.

En una época de singles,¿cómo llegás al disco?¿Es un deseo, una necesidad?

Fue un poco de todo. Yo venía sacando singles y me di cuenta que tenía varios temas y quería experimentar otras cosas, meterme más en profundidad con otras cosas. Por eso me metí de lleno en el disco, estoy muy contenta de haberlo hecho. Y definitivamente lo haría de nuevo, como experiencia. Hay una realidad, sentís que los tiempos de hoy en día te corren. Si no sacás un single cada dos meses es…

Como si dejaras de existir.

Sentís que dejás de existir. El público es muy voraz. Otra realidad es que los discos hoy en día tardan más en escucharse porque la gente ahora está acostumbrada a un single con un video, que la energía se concentre ahí. Ver el video, ver si les gusta o no les gusta, escuchar la canción y le dan miles de reproducciones a eso. En cambio a un disco es más difícil entrarle. Dura más tiempo, básicamente. Siento que es más jugado pero después de haberlo experimentado… la verdad me gusta mucho meterme de lleno en un proyecto. Seguramente voy a seguir sacando singles pero estoy considerando que lo próximo sea también un disco.

Por ahí está bueno ese ritmo. Un par de singles, después un ep u otro disco…

Si bien no se perdió del todo, me gustaría que se vuelva un poco con la idea del disco. Hoy en día es casi polémico tomar la decisión de hacer uno y ver con cuántos temas. Porque si son más de no sé cuántos la gente… (piensa) a mí misma me pasa que aunque me encante, si un disco es larguísimo tardo un montón en escucharlo todo. Escucho los primeros siete…

Vas por partes.

Porque después perdés la atención, es algo generacional, es una realidad. Me gustaría que vuelvan los discos, pero sacar un single también me encanta, poner toda la energía ahí.

Esto de no poder prestarle tanta atención a algo… pienso en eso por el trabajo artístico que hay ahí, creo que se merece una escucha atenta, no? Se labura demasiado como para que luego se consuma, tal vez, de una manera light.

Creo que a veces la gente pasa por alto que cuando un artista saca un disco, vuelca un pedazo de algo que es muy personal, muy propio. Siento que hay algo de la inmediatez de hoy en día que es como “vamos a escucharlooo!!!”, pero sin sumirse demasiado, sin darle tiempo. No te digo hacer un análisis, pero sí darle tiempo.

En “Encanto: de movida en las letras hay una parte tuya muy personal y de empoderamiento. Onda “acá estoy, yo valgo, yo decido, este es mi cuerpo, esta soy”. Es una buena época para comunicar eso, no?

Si, está bueno. Totalmente. También está muy ligado, como todo el disco, a experiencias propias muy personales. Lo sentí de esa manera. Y es el re momento como para decir “che, me empoderé” (se ríe).

¿Y al cantarlas estás concentrada en que salga todo bien o pintan las emociones?

Recontra pintan las emociones. Siempre trato, antes de subirme al escenario, de liberar el ego o el querer llamar la atención, si bien es algo que tiene que estar ahí arriba. Tratar de transmitir lo más puro del mensaje de la canción me parece lo mejor y siempre se meten sentimientos. Porque son temas que los escribí desde ese lado. Siempre está esa data, por suerte. Sino creo que no podría conectarme con todo eso.

¿Ya hiciste feats con Ca7riel y con Neo Pistea. Con quién más te gustaría?

Siempre me gusta hacer feats con músicos que admiro mucho. Hay un artista que me encanta que se llama Dinastía, que tocaba en Jvlian. Con él me encantaría hacer un feat. Y si no… no sé, debería pensar. Hay muchos y muchas. Me encantan las colaboraciones. Me encantaría meterme en el mundo de otra persona, hasta ahora siempre se metieron en el mío (risas).

En esta época donde la mujer va ocupando cada vez más su lugar en la sociedad y, por supuesto, en la música. Cómo ves el tema del cupo femenino en festivales?

Entiendo que hubo un momento, no hace mucho, que casi no había bandas de mujeres. En el mercado del rock nacional las mujeres que había las contabas con una mano. Pero por suerte ahora estamos en otro momento y la música argentina está encontrando otros horizontes y otras artistas. Me parece que era una cuenta que teníamos pendiente. Cuando se empezó a plantear todo lo del feminismo, el tema del aborto, todo se volvió un movimiento mucho más fuerte y era inevitable que digamos “che, loco, acá estamos” . Y aparte en los festivales son todos chabones excepto dos mujeres, cuando hay un montón de proyectos musicales de mujeres. Me parece que todavía no se cumple del todo pero hubo un avance. Incluso si me preguntás a mí, me tengo que poner a pensar con qué mujer haría un feat, por ejemplo. La primera que se me viene a la mente es Marilina Bertoldi, que hace un género completamente diferente al mío. Pero hay un montón que todavía no son conocidas. Y voy a Spotify y ahí están, «ah, cierto que me encanta esta piba y esta piba y esta piba».

¿Qué se viene el 28 de noviembre en Niceto?

Un show con invitados e invitadas. Siempre lo que más priorizamos es la música. Así que estamos haciendo arreglos para el vivo. Esperemos que sea una re buena experiencia para todos los que vengan.

 

 

 

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Entrevistas

Nico Sorín: “los artistas tenemos que contar las cosas de maneras únicas”

En la segunda edición del Ciclo de Entrevistas Abiertas de Ultrabrit hablamos con el artista acerca del inicio de su carrera en Nueva York, su paso por Octafonic, la experiencia de vivir en la Antártida y su proyecto actual ‘LAIF’.

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Nico Sorín fue el protagonista de la segunda edición de nuestro Ciclo de Entrevistas Abiertas que tuvo lugar el miércoles 23 de octubre en la Universidad de Palermo. En este nuevo formato de conservatorio la actividad nos permite compartir contenidos exclusivos con nuestra comunidad y profundizar en la vida de los artistas que más nos representan.

“Músico, 40 años, un artista sumamente interesante. Desde Ultrabrit  nos pareció que era el elegido para este encuentro por su prolificidad, y más en este marco donde hay muchos estudiantes de carreras que van de lleno con las especificidades de Nico”, así lo introducía nuestro director Gustavo Giorgi antes de iniciar la charla.

Nico es hijo del cineasta y guionista argentino Carlos Sorín, responsable de grandes del cine Nacional. Acerca de su familia y el haber nacido en una casa con una carga artística muy densa el músico dijo: “mi viejo es un melómano, escucha mucha música clásica. Siempre hubo un piano de cola dando vueltas desde que tengo uso de razón”. Además cuenta que con los años notó que su música “tenía mucho contenido audiovisual”, y se lo atribuye a la herencia paterna.

A los 17 años tocaba bajo, guitarra y batería, escuchaba sobre todo Punk Californiano y era fanático de Metallica. Cuando terminó la escuela secundaria se fue a vivir a la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, para estudiar en la prestigiosa Berklee College of Music. “La carrera es toda de Jazz, y yo escuchaba poco. Así que desde la ignorancia aproveché las herramientas que me daba la facultad, como la Big Band por ejemplo, y empecé a escribir en ese formato de una manera muy extraña, y eso llamó la atención de los profesores”.

En 2002 como “regalo de graduación” tuvo la oportunidad de hacer la música para una película dirigida por su padre: “Historias mínimas”. Hasta el día de hoy lleva más de ocho trabajando con él, pero aquella oportunidad había sido el debut: “Imagínense el susto. Entré en la problemática de separar el rol de compositor con la del hijo padre. Pensaba que le tenía que hacer la mejor música del mundo a mi viejo y me olvidé que en realidad tenía que hacer una música que funcione”. A partir de esa experiencia se ganó un Cóndor de Plata.

“Yo estaba en Nueva york vendiendo chocolates porque no tenía un mango, además componía para una banda de jazz, y una vez que volví a Buenos Aires tenía un mensaje de Warner diciendo que Miguel Bosé me quería conocer. Al principio pensé que era joda”, relata Nico sobre la previa de su viaje  a Europa.  En Londres llegó a grabar un disco sinfónico con la London Session Orchestra en una experiencia que definió como “hacer un master”. “Miguel es el artista más arriesgado e intuitivo que conozco. Después hicimos otro disco en un garaje con una computadora”, cuenta.

“Cuando me acerqué a la Academia el hecho de respirar música las 24 horas durante cinco años fue súper importante, te pone la vara muy alta. Te juntas con gente que admiras. Esas experiencias son invaluables. Pero a mí me gustó siempre el rock, y en un sentido fui a estudiar para después volver a lo más intuitivo del rock”, cuenta Sorín.

Tal vez en busca de inspiración viajó dos veces a la Antartida, en 2013 y 2019. La primera vez pasó dos meses enteros en la Base Marambio y Base Esperanza. “Me llevé las hojas pentagramas a ver qué pasaba y el primer fue increíble, reencontrarse con el planeta, la fragilidad, ver a los pingüinos saltando fue mágico. Hasta que intenté levantar una caja de víveres con -30 grados y me rompí todo el brazo”. La segunda aventura, esta vez con más suerte, fue hace unos meses: “Tuve la necesidad de volver y capturar lo que ocurre ahí porque es un lugar donde fluye”.

De la primera experiencia tortuosa salió “Monster” (2014), el álbum debut de su ex banda Octafonic, con canciones en inglés, composiciones complejas y una formación muy numerosa. “Es una banda que pienso como una especie de fábrica donde cada uno tenía una función, como una orquesta pero de rock”, definió. El segundo disco del grupo “Mini Buda”(2016) surgió luego de un viaje a Tailandia por lo que Nico dice que no viaja para descansar, sino que siempre trata de llevarse algo.

En unos meses entra en las cuatro décadas y cuenta que está atravesando una crisis que le produjo la necesidad de hacer otro tipo de cosas, lo cual fue una razón para dejar Octafonic. “Tener la libertad de poder hacer lo que quiera, y con la banda a veces me sentía que quedaba en off side”, dice.

En 2018 cuando fue protagonista de “Argentum”,  un espectáculo de danza, música y mapping que se hizo en el cierre de la primera jornada de la cumbre del G 20 en el teatro Colón: “como era un recorrido a través de la Argentina, le puse la sinfonía Antártida, lo cual le dio más valor para mí todavía”. De hecho tendrá la oportunidad de presentarla próximo 13 de noviembre en el marco del “Sorin Sinfónico”, al frente de la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto en el CCK.

“Yo supongo que mi hijo va a ser contador”, dice Nico bromeando sobre el hecho de que se pareja es Lula Bertoldi, guitarrista y vocalista de Eruca Sativa. De hecho conoció a su mujer haciendo arreglos para un disco en vivo de dicha banda. A partir de su crisis existencial profesional y separarse de Octafonic sacó ‘Laif’, disco solista de 9 temas , dividido en tres episodios. “No quería sacar un disco de canciones y nada más. Más hoy en día que no existe el disco como obra. Entonces era armar una historia en episodios con tres temas: el nacimiento, el amor y la muerte”, explica.

Mi objetivo en la vida es “hacer música muy sencilla, pero no me sale. Igual cada vez estoy tratando de complicar menos, o que no se note”. Sorín se define a sí mismo como un artista “muy rebuscado, sobre todo en lo rítmico”. “La industria musical va cambiando, lo mismo que la tecnología. Y mi generación quedó en el medio, y caemos más tarde – analiza– igual a mí me gusta revelarme, creo que los artistas tenemos que contar las cosas de maneras únicas. Preservar eso es súper importante”.

La entrevista tuvo lugar en el marco de la jornada de capacitación sobre “Música: Creatividad, Tecnología y Negocios”, organizada por la institución educativa.

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