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Coldplay en París: La ciudad technicolor

En el marco de su gira mundial que desembocará el 14 de noviembre en Argentina, Coldplay se presentó el fin de semana en el estadio de Paris con tres fechas agotadas.

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En el marco de su gira mundial que desembocará el 14 de noviembre en Argentina, Coldplay se presentó el fin de semana en el estadio de Paris con tres fechas agotadas.

Ultrabrit estuvo ahí para acercarte los detalles de una verdadera fiesta de color y música.

Después de 5 años de su última presentación en Stade de France, Coldplay regresó al estadio de Paris haciendo un repaso por su discografía en tres escenarios, cada uno con un clima diferente y distribuido a lo largo de todo el estadio para poder interactuar y estar cerca del público. “A head full of dreams” abrió la segunda noche del tour en Paris con fuegos artificiales y papeles de colores, la marca de Coldplay junto con el “lovebutton” (prendedor LOVE) y las “xylobands” entregadas a la entrada.

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En el escenario más pequeño y más íntimo (C- Stage) Coldplay interpretó temas de sus primeros discos como “Trouble”, “In my place” y “Don’t panic”. No así “Yellow”, “Clocks” y “The Scientist” que formaron parte del show en el escenario principal (A – Stage).

El carisma, la entrega y las ganas de, en todos los idiomas, expresar su gratitud de manera constante, llevaron a Chris Martin a ser un frontman atípico en el mundo del espectáculo. Aniñado, inquieto, divertido, no duda en besar el piso de cada ciudad que lo recibe y admira en todas las noches de este tour mundial que comenzó en Argentina en marzo de 2016. Martin conversó con su público en todas las ocasiones posibles, generando química y una energía muy alta que ya es característica de todos sus conciertos. También así interrumpió el show en dos oportunidades: primero pidiendo por favor que, aunque sea por un solo tema, no hubiese teléfonos y se pudiera apreciar el efecto de las pulseras iluminadas en todo el estadio y todo el público se “conecte” con el momento.

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La segunda interrupción fue durante el cierre del concierto cuando una fanática se descompuso y el personal de seguridad y enfermería trataba de pasar una camilla en medio de la multitud. Chris Martin suspendió “A sky full of stars” para indicar que hagan un camino libre para que esta persona pueda ser trasladada.

Cerrando el concierto y como introducción a “Up and up”, Martin agradeció a los fans por cada una de sus historias; a los que viajaron, los que ahorraron para las entradas y esperaron al rayo del sol y agradeció la colaboración en los exhaustivos controles de seguridad que, aclaró e hizo énfasis, ellos también tuvieron que pasar.

Hace años que las entradas de los shows de Coldplay se agotan con meses de anticipación, recientemente anunciaron su show en Argentina y las entradas se agotaron en 48 horas. La banda, además de contar con 7 discos y una formación original hasta el día de hoy, tiene una propuesta en vivo que apunta a que los fans vivan una experiencia multisensorial e inolvidable. Muchas veces fueron criticados por esto que dirige la atención hacia el marketing y la publicidad y no hacia la música en sí, lo claro es que junto con la humildad de su frontman, la banda británica formada en 1996 es fiel a su estilo y no duda en ser Coldplay en toda su esencia, un equipo que también se destaca por su compromiso social, trasladando en cada paso un fuerte mensaje positivo de confianza, unión, alegría, amor y empatía, justo lo que hoy, entre otras cosas, nuestro mundo necesita.

Te dejamos el tracklist completo del show en Paris:

A head full of dreams
Yellow
Every teardrop is a waterfall
The scientist
God put a smile upon your face
Paradise
Always in my head
Magic
Everglow
Clocks
Midnight
Charlie Brown
Hymn for the weekend
Fix you
Viva la vida
Adventure of a lifetime
Kaleidoscopie
In my place
don’t panic
Trouble
París song
Something just like this
A sky full of stars
Up and up

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Personal Fest 2018: lluvia y melodrama

A Robbie la tormenta no lo dejó entretenernos, pero a Lorde sí.

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La edición 2018 del Personal Fest tuvo como protagonista a ese invitado que nadie quiere: el mal clima. El Día 1 fue suspendido por tormenta eléctrica y el 2 tuvo que reacomodar los horarios de su grilla para esquivar la lluvia, que finalmente no se hizo presente el domingo.

Sábado

13:43 hs. El festival anuncia por sus redes sociales que a las 15 horas brindará un comunicado para informar cómo continuará el desarrollo de la primera jornada “en el marco del temporal que acontece en Buenos Aires”. Previamente se había anunciado que el ingreso al predio del Club Ciudad sería a las 15 hs.

15:08 hs. Se emite el siguiente comunicado: “Personal Fest, junto a la productora sigue evaluando las condiciones climáticas para resolver si es viable y seguro realizar los shows. A las 17 hs. volveremos a informar acerca del estado de situación para la realización del festival.” Mientras tanto hay gente esperando bajo la lluvia en la puerta del predio.

18:13 hs. Finalmente lo que se sospechaba desde temprano: “Personal Fest y Pop Art Music informan que por las condiciones climáticas adversas, se suspende la primera fecha del festival que iba a realizarse hoy 10 de noviembre. Las tormentas con actividad eléctrica y lluvias que persisten desde comienzos del día en la Ciudad de Buenos Aires, no permiten garantizar la correcta realización del festival. Se informará, oportunamente, por los canales de comunicación y contacto del evento, la posible re-programación de la fecha”. Lamentablemente la reprogramación de la primera fecha nunca sucedería. Chau Robbie Williams. Hola devolución de dinero y desilusión.

Domingo

Por fin la música. Minutos después de las 14 hs. del domingo (hora en la que estaba programada la apertura de puertas) se confirma la realización de la segunda jornada del Personal Fest y, “debido a una modificación de las actividades del predio”, los horarios de las bandas en la grilla se reacomodaron, con la sorpresiva presencia de Mercury Rev, originalmente programada para la primera fecha del festival. También se anuncia que “a partir del miércoles próximo se comenzará con la devolución del dinero”.

Ibiza Pareo – Foto: Gentileza Personal Fest

Ibiza Pareo dio comienzo al festival a las 15 hs. en el escenario Huawei. Los que se habían acercado temprano al Club Ciudad tuvieron la suerte de escuchar el pop balearic del dúo conformado por Ani Castoldi y Marina La Grasta. Beat mediterráneo para mentirle al mal clima. Pancho Valdés, al frente de su grupo Valdes, fue lo que continuó en el escenario lindero. Los movimientos de baile del cantante en la pasarela, al compás de la guitarra disco, fue la mejor manera de presentarle a un público ajeno las canciones de Gris, su segundo disco editado este año.

Mercury Rev – Foto: Gentileza Personal Fest

La presencia a último momento de Mercury Rev en el Día 2 del Personal Fest hizo que la segunda jornada gane mucho atractivo desde temprano, ya que la banda liderada por Jonathan Donahue fue programada para las 4 de la tarde. Aunque este cambió significó que pierdan el protagonismo que hubiesen tenido si se realizaba la fecha del sábado, con más tiempo para tocar y en un horario más destacado, a ellos no les importó, y pese a que no pudieron desplegar su idea original de show (la presentación de Deserter’s Songs, disco que cumplió recientemente 20 años y están celebrando en esta gira), la banda se mostró muy sólida arriba del escenario, con un sonido que por momentos recordó al de sus primeros discos, gracias a los pasajes de guitarra noise de Sean “Grasshopper” Mackowiak. Comenzaron con “The Funny Bird”, con un Donahue realizando movimientos de equilibrista mientras la épica de la canción iba en aumento. El comienzo de fantasía de “Tonite It Shows”, gracias a los sonidos del tecladista argentino Pol Medina, invitado para este concierto, dio cuenta de ese baroque pop que tanto destacó a Mercury Rev a finales de los 90. El cielo gris pareció calzar perfecto con la melodía de añoranza ejecutada por Mackowiak en armónica al final del tema. “Central Park East”, canción de su último disco hasta la fecha, The Light in You, fue la única del set que no pertenece a Deserter’s Songs, y con sus final shoegaze y el bajo reptante de Carlos Anthony Molina tranquilamente podría haber sido parte de Yerself Is Steam, primer trabajo de la banda. “Goddess on a Hiway”, quizás el tema más conocido de Mercury Rev, hizo levantar los brazos de emoción a los que llegaron a tiempo al predio para revivir estas canciones que parecen remontarse a un tiempo que nunca existió. Eso es lo también representaron “Hole” y “Opus 40”, entre los pasajes (y paisajes) celestiales y el ruido de rock alternativo noventoso, que culminaron con los golpes de batería de Jason Miranda. Menos mal que Jonathan Donahue y compañía no desertaron y encontraron un lugarcito en la grilla, quién sabe si hubiese habido otra oportunidad para verlos en vivo en Argentina.

Gus Dapperton – Foto: Gentileza Personal Fest

La propuesta de Gus Dapperton se lleva muy bien con el público joven del Personal Fest. Mucho color arriba del escenario, guitarras indie, teclados chillones y un bajo con mucha presencia melódica que hace que cualquier desprevenido mueva sin timidez los pies. Algo de The Drums y King Krule hay en la banda del platinado Dapperton, a quien era casi imposible sacarle la mirada luciendo una remera de varios talles más que el suyo. El cencerro en “Gum, Toe and Sole” invitó a las palmas y “Moodna, Once With Grace” bajó el tempo, lo que demostró que el muchacho de Nueva York maneja bien los climas y sabe hacer baladas, siempre con su dejadez vocal al frente. “La siguiente es una canción para bailar”, dijo Dapperton antes de “Amadelle With Love”, y el groove lounge hizo que se balanceara suavemente por el escenario. “I’m Just Snacking!” tuvo muchos arreglos de teclados que explotaban como burbujas y un sonido arrastrado de hi-hat, siempre respetando la melodía simple de la canción, el elemento más relevante en la música de Dapperton.

JuanIngaramo- Foto: Gentileza Personal Fest

Mientras se definía el desenlace de la final de la Copa Libertadores entre Boca y River, Juan Ingaramo jugaba su propio partido frente al público del Personal Fest. En uno de los shows más eclécticos y versátiles del festival, el cordobés supo mantener la atención de los presentes gracias a la ayuda de varios invitados, entre ellos Ca7riel y Dak1llah para hacer “Fobia” y Louta para “Ladran”, quien apareció de manera efectista adentro de una burbuja, una suerte de bola de cristal para anticipar el futuro (que llegó hace rato). Trap, reggaetón y todo eso que llaman “música urbana” fue el hilo conductor del set, centrado en su disco Best Seller. El momento más destacado fue sin dudas la versión de “Fuego y pasión” de Rodrigo, interpretada junto a Emme. Más groove que cuarteto, porque así pega más.

Connan Mockasin – Foto: Gentileza Personal Fest

Lo de Connan Mockasin es diferente. Una especie de zapada psicodélica fue lo que recorrió todo el show, como si el neozelandés hubiese estado jugueteando con su guitarra en el living de su casa acompañado de amigos que se cuentan chistes todo el tiempo. Volutas de humo y balbuceos (una constante en el show) marcaron el comienzo con “Faking Jazz Together”. Los colores pasteles en la música de Mockasin trajeron el sol al Club Ciudad de Buenos Aires y se sintió una brisa relajante que llevó a Mockasin a sentarse y rasguear su guitarra con explícita languidez en “Why Are You Crying?”. Notas de guitarra estiradas, cierto clima playero y cuelgue lisérgico caracterizaron los pasajes instrumentales del concierto. Entre sorbos a una copa de vino, risas cómplices con sus compañeros de banda y comentarios sobre el tiempo que restaba, arremetió con un amague de “I Will Always Love You”, de Whitney Houston, que desembocó en “I’m the Man, That Will Find You”, una suerte de R&B cool cósmico que lo acercó a Prince cuando se animó a los falsetes. Muchos cayeron rendidos por la hipnosis de Connan Mockasin, otros se distrajeron con la jam sideral de la banda. Probablemente su propuesta se concrete mejor en un recital fuera del contexto festivalero.

Warpaint – Foto: Gentileza Personal Fest

Warpaint ofreció un show sin fisuras con una lista muy bien pensada para los 45 minutos que tenían disponibles. El recital comenzó a vuelo rasante con la intro de “The Stall” y los excelentes arreglos vocales que se entrelazaban a cargo de Theresa Wayman, Emily Kokal y Jenny Lee Lindberg, mientras la batería de Stella Mozgawa iba entrando en calor de a poco. Era todo una cuestión de climas. Primero introspección etérea en “Elephants”, con Wayman tocando las cuerdas de su guitarra con los dedos mientras sostenía la púa con sus labios para que luego Kokal amenace con romper un corazón. Después, oscuridad tribal, cuando la batería y el sonido de cencerro dieron comienzo a una intro que desembocó en “Love Is To Die”. Wayman en un español ya aprendido de su anterior visita a esta parte del mundo preguntó, antes de empezar a cantar “Beetles”, “¿Ustedes pueden cantar? ¿Y bailar?”. Jenny Lee Lindberg se acercó al centro y junto a Mozgawa conformaron la negrura de la base rítmica, para que luego de ralentizar el mundo, Kokal suelte su guitarra y se haga cargo del micrófono. Wayman agarró el bajo y Lindberg la guitarra para empezar a adentrarse en la parte bailable del set gracias a “So Good”. Luego, la melodía del sintetizador manipulado por Emily Kokal fue inconfundible y todos supieron que se trataba de “New Song”. Entonces ya no había duda de que la pista de baile se había abierto al público, y para Kokal esa pista fue la pasarela del escenario, en donde el viento hizo flamear su remera blanca al ritmo de la base disco. Para el final quedó “Disco//Very”, con la banda en actitud de sensualidad altiva, cautivando al público mientras los efectos de delay en las voces se mezclaban con la melodía de guitarra. ¿Lo único malo del show? Que quedó excesivamente corto. ¿Lo bueno? Que el martes hay más Warpaint en Niceto Club.

Death Cab For Cutie – Foto: Gentileza Personal Fest

Death Cab For Cutie significó uno de los números más esperados de la jornada, dado que se trataba del debut de la banda de Seattle. Comenzaron su recital dando cuenta de la vigencia de estos veteranos del indie americano, ya que las dos primeras canciones fueron “I Dreamt We Spoke Again” y “Summer Years”, de su más reciente disco, Thank You for Today, que los trae con un sonido más oscuro y maduro, por momentos rozando el post punk. En “Long Division” el beat de la batería subió, pero la melancolía no dejó de aparecer, y es porque hay algo en la voz de Ben Gibbard que transmite una sensación agridulce, una mezcla de tristeza y alegría que es difícil de encontrar en otras bandas. “Title and Registration” es la primera en movilizar a los treintañeros de almas sensibles con su sonido de guitarra acústica, mientras la noche ya se decidió a caer. Un momento emotivo fue cuando Gibbard quedó solo con su guitarra acústica en “I Will Follow You Into the Dark” y logró que el predio del Club Ciudad se convirtiera en una habitación en la que el cantante pareció mirar directo a la cara a cada uno de los presentes. Luego de una larga intro que lo tuvo a Gibbard en el piano cobró forma “I Will Possess Your Heart”, con el bajista Nick Harmer y el baterista Jason McGerr manteniendo la tensión rítmica a todo momento. “Transatlanticism” fue el cierre épico que merecía el show. Una canción que refleja muy bien el espíritu de Death Cab For Cutie, siempre con la emotividad a flor de piel, el brillo melancólico y la búsqueda de la intimidad como forma de arte.

MGMT – Foto: Gentileza Personal Fest

MGMT en un festival argentino ya parece un clásico. En su cuarta visita, los liderados por Andrew VanWyngarden y Ben Goldwasser se destacaron sólo por su puesta en escena y la confianza en sus primeros hits, esos que los dieron a conocer en el disco Oracular Spectacular, una década atrás. Referentes del sonido indie psicodélico de los ’00, con el correr de los años se fueron alejando de los flashes y de los mimos de la prensa, quizás porque el nivel de aquel primer álbum nunca más pudo ser alcanzado pero también porque su búsqueda musical viró por otros caminos. Es por eso que el setlist se centró tanto en su debut como en su último trabajo, Little Dark Age. El inicio con “Weekend Wars”, “When You Die” y “Time to Pretend” no fue el mejor, ya que el sonido no fue nítido y la banda parecía estar cansada o peor aún, aburrida. Pero la cosa empezó a remontar (un poco) a mitad del recital cuando Connan Mockasin se infiltró en el escenario para la interpretación de “TSLAMP”, con visuales de un smartphone girando y teclas que recorrían la pantalla. El principal auspiciante del festival, chocho. “Electric Feel” ya había acomodado mejor las cosas, pero “Me and Michael”, con VanWyngarden recorriendo la pasarela y jugueteando con lo que la gente le lanzaba pareció algo incómodo. La versión extensa de “Kids” mezclada con la canción de La historia sin fin tuvo también la colaboración de Mockasin, quien recorrió la pasarela y se tiró hacía la gente, para que luego VanWyngarden se le sumara también. El cierre fue con “Of Moons, Birds & Monsters”, en la que la banda pudo desplegar su psicodelia pop de manera más fluida, aunque sin la chispa de otras oportunidades.

Lorde – Foto: Gentileza Personal Fest

De aquella chica rara, pálida y de labios oscuros que se presentó hace cuatro años en el Lollapalooza, Lorde se transformó en esta especie de cisne cautivante y luminoso, que ya no se queda sólo en el centro del escenario sino que lo recorre con confianza y se anima a interactuar con el público. Es como si la neozelandesa se hubiese dado cuenta del talento que tiene entre sus manos y es por ello que decide compartirlo sin temores, con una sonrisa todo el tiempo dibujada en su rostro y el carisma de una artista que podría haber salido del más extraño mundo de Disney. Pero a no confundirse, Lorde sigue teniendo ese no sé qué que la hace tan particular y cautivante, sólo que ahora lo llevó a un plano más pop, más masivo y acorde con las tendencias actuales. A través de sonidos entre lo selvático y lo cibernético, el show comenzó con “Sober”, de su celebrado Melodrama. Con un vestido holográfico y rodeada de bailarines, la puesta en escena se destacó por su dinamismo y expresividad. “Tennis Court” trajo esa retorsión de su primer álbum,        Pure Heroine, le siguió “Magnets”, tema que realizó junto a Disclosure, y luego “Buzzcut Season”, también de su primer trabajo. Una constante fueron las pausas entre tema y tema, con las luces del escenario totalmente apagadas, quizás para no mostrar los trucos de la maga en escena. “Hard Feelings” y “Ribs” fueran muestra de su capacidad de llevar el pop electrónico por sendas más arty, algo de Björk hay en ello. El momento más melodramático sin dudas fue el combo conformado por “Writer in the Dark” y  “Liability”, en la que se pudo apreciar su talento vocal, su manejo de los climas y la relación que ha establecido con su público (sentada al borde de la pasarela del escenario, dio un discurso sobre estar sola que la acercó con su costado más adolescente). La electrónica de estadio se hizo presente con “Supercut” y dio paso a su mega hit que la hizo conocida, “Royals”. Los más dispersos se acercaron para verla de cerca, como había sucedido hace cuatro años en San Isidro con esa misma canción. Pero a diferencia de aquella vez, el público no se iría una vez concluido el hit, se quedaría hasta el final para los temas más gancheros como “Perfect Places”, “Team” y “Green Light”, con lluvia de papelitos incluida, en una especie de fiesta de 15 para aquella chica rara y solitaria que creció y ahora es parte de la realeza del pop.

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PETER MURPHY feat. DAVID J en Vorterix: ENCUENTRO CON EL DIABLO, Capítulo 4

A la hora señalada para la cita, por supuesto que el color negro era el dressing code reinante para ver a Peter Murphy en su cuarta visita a Argentina, esta vez con la presencia en el bajo de otra de las leyendas de Bauhaus, David J Haskins. La excusa de los 40 años de la icónica banda inglesa hizo que el teatro de Colegiales luciese, si bien no lleno, en gran forma.

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Por Andrés Segret
Fotos: Gus Giorgi

A pura tensión, la cosa arranco con Double Dare, esa claustrofóbica muestra de oscuridad que contenía In The Flat Field, disco debut de Bauhaus anoche fue tocado de manera íntegra. Murphy, de negro riguroso, barba y bigotes, acarreando algunos problemas de sonido iniciales, al frente de una ajustada formación que incluyó a David J en bajo fretless, el poderoso Mark Slutsky en batería, y el versátil guitarra británico MGT (Mark Gemini Thwaite, prestigioso sesionista de The Mission, PJ Harvey, Tricky, Gary Numan, Roger Daltrey, Alanis Morrisette, Theatre Of Hate, coequiper del líder de Bauhaus en shows en directo desde hace ya varios años), dieron una muestra elocuente de cuán ajustado suena el asunto a esta altura de la gira. El show fue, si bien contundente y con un sonido aplastante, algo extraño viendo a un Peter Murphy contrariado y saliendo del escenario en tres oportunidades, la primera de ellas a solo media hora del comienzo del concierto.

Durante un corto setlist, que incluyó 16 temas y que a la tercera salida de las tablas fue abortado sorpresivamente para cerrar el telón y ya no volver a la acción, Murphy mostró una versión siglo XXI de Bauhaus que mucho parece no extrañar a Daniel Ash y Kevin Haskins. Bien secundado por tres columnas sonoras, y a pesar de no haber redondeado del todo un concierto que pintaba para 9 puntos, nuestro Vampiro Preferido demostró que su caudal de voz gutural sigue emocionando y dejó a su público fiel con un poco de ganas de algo más.

Qué fue lo más destacado de la noche? Contundentes versiones de In The Flat Field, The Passion Of Lovers, el inoxidable Bela Lugosi’s Dead, Kick In The Eye con David J grooveándolo todo, Silent Hedges. Un encore adicional con Dancing o el Ziggy Stardust de Bowie hubieran sido el gran cierre. De todos modos, el festejo de los 40 años de Bauhaus en Vorterix fue un gran broche para una semana a puro culto, que había iniciado con Peter Hook el martes y el histórico show de Nick Cave la noche siguiente. Una inolvidable seguidilla de conciertos de lujo para la masa madura que disfruta los shows de Buenos Aires.

Setlist

In The Flat Field Set
Double Dare
In The Flat Field
A God in An Alcove
Dive
The Spy In The Cab
Small Talk Stinks
St. Vitus Dance
Stygmata Martyr
Nerves

Burning From The Inside
Silent Hedges
Bela Lugosi’s Dead
She’s In Parties
Kick In The Eye
The Passion Of Lovers

Encore: Severance (Dead Can Dance cover)

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Histórico show de Nick Cave and The Bad Seeds en Buenos Aires

Anoche se presentó el australiano en el estadio Malvinas Argentinas y estuvimos ahí para contarte todos los detalles de la gran ceremonia.

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Con entradas agotadas y una anticipación de niveles astronómicos, Nick Cave ofreció ayer su primer concierto en Argentina en más de veinte años. Después de un inicio accidentado por imperfectos técnicos, el show logró subir la adrenalina con cada canción, en una sucesión de clásicos y canciones de su último LP “Distant Sky”. Con diecinueve canciones, Cave y los Bad Seeds lograron ganarse al público argentino para siempre.

Tras la presentación de los teloneros, el dúo local “On Off“, y la reproducción de una versión de la balada cowboy “Streets of Laredo” en homenaje a Conway Savage, el recital comenzó unos minutos antes de la hora anunciada con la ominosa “Jesus Alone“, la obligada intro de todas las presentaciones de la gira. Luego comenzó a sonar “Magneto” interrumpida por un corte de luz. “This is awesome” dijo jocosamente Nick, en la oscuridad, para luego evaluar la posibilidad de seguir con el show sin luz. Pero no sucedió, rápidamente se resolvió y Nick continuó el show dando una de sus mayores clases de rock en el recital. Le dio dos rosas a una chica, cantándole, y segundos después corrió con un gesto de desagrado el celular de un hombre que no dejaba de sacarle fotos.

Algo quedó claro todo el recital, a Nick no le gusta que la gente lo vea por una pantalla. Él está por las pasiones.

Foto Sebastián Cáceres

El público estaba compuesto heterogeneamente, al menos desde la perspectiva etaria, con muchos fans de larga data y grupos de jóvenes que quizás no habían nacido cuando los Bad Seeds pisaron suelo argentino la última vez y algo de tensión se sentía entre estas dos generaciones.

Con la ejecución de “Higgs Boson Blues”, y un pañuelo verde en la mano, Nick Cave se embarcó en una interminable serie de himnos que interpretó uno tras otro. “Do you feel my heartbeat? Pum, pum, pum!” decía Cave y el público le contestaba “Pum, pum, pum“, fue entonces cuando Cave hizo un descubrimiento que cambiaría el clima de la noche: el público argentino canta.

Foto Sebastián Cáceres

Al finalizar el blues, los Bad Seeds repasaron sus clásicos históricos, con un alto voltaje de adrenalina sobre y bajo el escenario. A “Do You Love Me?” la siguieron una intensa e interminable “From Her To Eternity” y “Loverman”. Nick se encargó de decir “Take off that dress, I’m coming down” señalando a la chica que había recibido sus dos rosas; todo un gentleman.

La seguidilla de clásicos alcanzó su pico máximo con una versión, con aires jazzeros, de “Red Right Hand”. Durante este tema, Nick se entretuvo ordenando al público para que coreen el icónico solo de teclado de la canción, para luego callarlo con un simple gesto de sus manos. Luego de este momento, Nick, que hasta entonces se la había pasado saltando y cantando en la pasarela, se sentó al piano. “If you could sing along to the chorus, this could be very beatiful“, dijo Cave antes de una bella versión de “Into My Arms“.

Foto Sebastián Cáceres

En los momentos más tranquilos del recital, Cave se lució con las interpretaciones de “The Ship Song”, “Shoot Me Down” y “Girl in Amber“. En esta última canción, volvió a la pasarela para seguir interactuando con el público embelesado que no dejaba de cantar cada canción. Nick, a su vez, sonreía y a veces incitaba al público a callarse para cantar el solo. Parecía entretenido por la capacidad de domar tan hábilmente la atmósfera del show. El público le solicitaba temas y Nick les respondía de tanto en tanto. “We haven’t played that song in thirty years” le dijo a un fan que pidió un clásico de The Birthday Party. “And we are not going to start now” avisó, tras una pausa dramática.

Con “Tupelo“, el recital volvió a otro pico de adrenalina y el público acompañó con un pogo. “This is a song about what you don’t have to do with your life“, anunció Cave y comenzó a cantar “Jubilee Street”, canción que volvió a las setlists de la banda durante el recital en Montevideo después de estar ausente varias fechas. Fue incomprensible (y quizás lo único reprochable en el recital) que el siempre impecable Warren Ellis no tocase el violín durante este tema y se contentase con acompañar a la guitarra de George Vjestica. Por otro lado, el final rockero que le agregaron a la canción de “Push The Sky Away” enamoró completamente a todos los presentes.

Foto Sebastián Cáceres

“This is the Weeping Song“, dijo Nick para que Warren comience a tocar el violín y se haga cargo del escenario, mientras que él comenzó a caminar entre la gente hasta que subirse a una escalinata del estadio, desde donde cantó uno de sus mayores éxitos acompañado por el coro de un público encendido.

Cerrando la noche, Cave invitó a algunas personas a seguirlo al escenario donde los presentes se movieron al ritmo de “Stagger Lee”, mientras Cave se deleitaba gritando “motherfucker” y saltando en la pasarela. En esos momentos fue cuando Nick se mostró más molestó con los celulares, haciendo referencias a esto en la letra de la canción. Como en todos los demás recitales de la gira, pero sin hacer que parezca un momento impostado, Nick  invitó a los que estaban arriba del escenario a sentarse y comenzó a cantar la solemne y poderosa “Push The Sky Away”.

Con el público nuevamente abajo del escenario, y entre las lagrimas de los presentes, Nick se retiró para volver con un encore que fue único en la gira: al punk desalineado de “City of Refuge” le siguió la sorpresiva “The Mercy Seat” (el inesperado tema extra de la setlist). “You’re argentinians, you sing, that’s what you do”, dijo Nick antes de empezar una extensa versión de “Rings of Saturn“, acompañado por el coreo del público. Con eso, Nick finalizó un recital de un poco más de dos horas y se despidió del público.

Con un “Muchas gracias” angloparlante, el líder de los Bad Seeds señaló el final del que probablemente sea el show del año y desapareció tras las cortinas negras del escenario.

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