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Canción Animal: Trainspotting con otra mirada
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Canción Animal: Trainspotting con otra mirada

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Mark Renton y la resignificación de la juventud y el tiempo

A propósito del estreno de la segunda entrega de la saga a nivel mundial, una mirada con otro prisma sobre su particular protagonista. 

Mark Renton corre por las calles de Edimburgo. A su lado, Spud. Y detrás la policía. Sus zapatillas golpean el asfalto violento y en el aire suena Lust For Life de Iggy Pop. Entre un televisor gigante, el futuro y la vida, él elige no elegir ninguno puesto que esas son cosas que no importan cuando uno es un verdadero adicto. La debacle de la razón. Renton está hecho de cinturones que no se ajustan a la cintura sino más bien a los brazos y de cucharas tibias que con el fulgor de un encendedor de mala muerte arden como el sol. Es el rey de las cucharas calientes.

Trainspotting es una película del director inglés Danny Boyle basada en la novela homónima de Irvine Welsh. Apareció en 1996 entre la ultraviolencia de A Clockwork Orange (Stanley Kubrick, 1971) y la dulzura de Winona Ryder en Reality Bites (Generación X, Ben Stiller, 1994) para contar las desventuras de un grupo de heroinómanos que no tenían nada o muy poco que perder. El filme de Boyle, junto a otros representantes de fin de siglo como Kids (Larry Clark, 1995) y Requiem For A Dream (Requiem por un sueño, Darren Aronofsky, 2000) plantea la destrucción personal como la irrevocable extensión de la juventud y la flagelación como una metáfora de la libertad y la supresión de los derechos y deberes en un mundo regulado.

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Renton tiene la cara de Ewan McGregor. Viste remeras que no llegan a cubrirle el torso y unas Converse que solían ser blancas. Lleva un aro en su oreja izquierda. Reniega de ser escocés pero dice no odiar a los ingleses. A veces intenta abandonar las drogas pero cuando siente que sus venas están a punto de explotar extiende los brazos en el aire y se deja caer en el suelo. Su primer amor es la heroína pero cuando quiere puede enamorarse de una chica. Los trenes en el papel tapiz de su habitación dan cuenta de una inmadurez prolongada y sus amigos le cuentan historias de inocencia (Spud), astucia (Sick Boy) y furia (Begbie).

Como la película, Renton está hecho de canciones. Atomic de Sleeper es Diane, Perfect Day de Lou Reed es la sobredosis y Mile End de Pulp es la vida normal, sobria y aburrida. Se define a sí mismo como una mala persona, un judas moderno, pero dice que quiere cambiar. Como una canción que termina y vuelve a empezar. Hasta que un día, finalmente, se oye distinta, común, como la vida y el futuro, suena como todos nosotros.

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