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BUE Día 1: Larga vida al indie

Con una calor agobiante propio de diciembre, así arrancó la seguidilla de shows que conformaron la grilla de un festival muy esperado.

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La edición 2017 del Festival BUE se desarrolló nuevamente en el predio de Villa Martelli en dos fechas, el viernes 15 y el sábado 16 de diciembre, y contó con los números fuertes de Arcade Fire en el día 1 y de Gorillaz en el 2. Pero hubo otro gran protagonista del festival que no fue invitado y del que se estuvo hablando bastante durante los días previos: el factor climático, que tuvo gran influencia en la organización del evento.

La fecha 1 se caracterizó por las elevadas temperaturas y el sol abrasador que convirtió al cemento de Tecnópolis en un horno masivo, y más allá de que no permitió disfrutar al máximo algunos de los shows, el clima no fue tan determinante como en la fecha 2, cuando la tormenta provocó la incertidumbre y el (tardío) anuncio de cambios de horarios de los artistas, incluso la polémica suspensión del concierto de Major Lazer, una de las bandas que encabezaba el line up. UltraBrit estuvo ahí y te lo cuenta.

La cosa no comenzó bien para el BUE el viernes. Desinteligencias en la producción provocaron que las puertas se abrieran pasadas las 17, cuando 107 Faunos, que había arrancado en el horario programado de las 16.30, estaba a punto de terminar de tocar. La banda de La Plata tendría su revancha al día siguiente, mediante una reprogramación de la grilla. Stone Giant hizo honor a su nombre y cada paso que da es enorme, firme y pesado. Durante los dos últimos años no han parado de crecer y perfeccionar su sonido de hard rock clásico. Fundada por alumnos de la prestigiosa Berklee College of Music y liderada por el cantante y guitarrista argentino Sebastián Fernández, la banda dio muestra de un sonido zeppeliniano arrollador en su tercera visita a la Argentina.

Tocaron canciones de su homónimo disco debut de 2015, como Evil Son y L.D.G, y también material que se espera que forme parte de su segundo álbum anunciado para 2018, como fue el caso de We Don’t Talk About It, nuevo single de pulso acelerado y retrorock estilo Wolfmother, y Nasty, de distorsión saturada y frescura vertiginosa, cercana al primer disco de Royal Blood. Los que buscaron refugio ante el fuerte sol de la tarde se encontraron adentro con una banda caliente que irradió pura energía.

Brazilian Girls, banda del argentino Didi Gutman, se presentó nuevamente en nuestro país y desafió el calor que superaba ampliamente los 30 grados. Pocos minutos antes de las 18:00 hs. el público se acercaba al Heineken Stage para encontrarse con la propuesta multicultural de este grupo neoyorkino que combina electrónica, pop, jazz, reggae, chanson y otros estilos. Un recital ascendente, con puntos altos como Sirènes de la Fête, Me gustas cuando callas con sus aires latinos y sus coros pegadizos y Pussy con un chico y una chica del público bailando en el escenario.

Sabina Sciubba (Brazilian Girls)

Sabina Sciubba (Brazilian Girls)

Los también neoyorkinos de Parquet Courts tuvieron un set compacto, efectivo y poderoso de 11 canciones, la mitad más una correspondientes a su disco “Human performance”. Coparon el escenario Ford Fiesta Arena a puro indie, garage y punk rock. La banda liderada por Andrew Savage y Austin Brown, ambos guitarristas y cantantes, suena con precisión y fuerza. Con cortes y cambios de velocidad en los temas, generan un sonido punk garagero que por  momentos se emparenta con Sonic Youth o Pixies, pero sin perder lo propio. Dejaron el escenario con una sonrisa sincera, luego de cerrar la lista con One man no city.

Austin Brown (Parquet Courts)

Austin Brown (Parquet Courts)

Él Mató a un Policía Motorizado demostró en el escenario cubierto que ya está en las grandes ligas. Vienen de hacer el disco del año, La Síntesis O´Konor, del cual tocaron 8 de sus 10 canciones. Inauguraron su set incendiario con el instrumental que lleva el mismo nombre de su último trabajo. Una maravilla que mezcla kraut con un coro casi futbolero. La Cobra llegó desde La Dinastía Skorpio y de ahí en más cada canción del set fue coreada de punta a punta por el público. Lo que los platenses han logrado es el resultado de años de trabajo desde la independencia. Son una lección de cómo salir del garaje sin perder identidad. Las versiones en vivo suenan un poco más aceleradas y a ese volumen ganan en poderío y fuerza. Se los nota muy cómodos tocando y suenan mejor que nunca. Sin dudas fue uno de los mejores recitales de El Mató en toda su historia. El cierre llegó con una versión demoledora de Mi Próximo Movimiento y el público totalmente en llamas. Por suerte había aire acondicionado.

Santiago Motorizado (Él Mató...)

Santiago Motorizado (Él Mató…)

El plato fuerte de la jornada

La mayoría del público que se acercó a Tecnópolis el viernes fue porque Arcade Fire volvía a la Argentina luego de 3 años y medio. Si hubiera que elegir una sola palabra que defina el show de la banda canadiense en el BUE sería “épico”. Desde el comienzo con la Quinta Sinfonía de Beethoven en la versión disco de Walter Murphy, la voz en off presentándolos como en una pelea de boxeo y el escenario ambientado de ring, con las cuerdas colocadas al frente, para inmediatamente sumergirnos en Everything Now, canción que titula su nuevo disco. Pop glorioso con aires a ABBA y una crítica a la inmediatez absoluta e inhumana en la que estamos inmersos. No Cars Go con su velocidad y heroicismo le dieron paso al funk pop de Electric Blue, con Régine Chassagne pasando a la voz principal. Hubo baile con Put Your Money On Me, emoción con la impecable The Suburbs, belleza con Sprawl II, más baile con Reflektor y el amague a irse con Neighborhood #3. Volvieron para emocionar con We Don´t Deserve Love, para hacer corear a todo el público con Everything Now (Continued) y para despedirse con esa especie de himno heroico llamado Wake Up junto a las miles de gargantas que no podían resistirse a semejante energía de canto colectivo. El indie rock está más vivo que nunca.

Texto: Nicolas Álvarez y Juan Pablo Fernández /    Fotos: Christian Pettinicchio

Además de música, el festival BUE ofreció distintos puntos de entretenimiento, entre ellos se destacó el espacio Motorola donde había mesas de ping pong, metegol y diversos juegos tecnológicos para que los fanaticos disfruten mientras esperan que toque su banda preferida.

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TTNG en Niceto: buenos muchachos

Después de algunos obstáculos, finalmente los ingleses tocaron en Argentina.

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Cuando el fin de semana pasado la noticia era que los integrantes de TTNG estaban varados en Lima por un problema con su visas y tenían que reprogramar sus shows en Chile y Argentina, pautados para el 11 y 13 de enero, respectivamente, la incertidumbre y preocupación de los fanáticos no se hizo esperar. Anomalía Ediciones, el sello discográfico encargado de producir la fecha en Buenos Aires, rápidamente emitió un comunicado informando lo sucedido y planteó como posible fecha de reprogramación el jueves 16 de enero. Y así fue.

Luego de las presentaciones de Forestar y Archipiélagos –quienes están al frente de Anomalía Ediciones y fueron parte de la hazaña de traer a los británicos–, el público coreó la melodía de “Chinchilla” apenas percibió movimientos detrás del telón cerrado, y como si fuese una clave secreta o un truco de magia, éste se abrió para que los antes conocidos como This Town Needs Guns salgan al escenario de Niceto luciendo sus amplias sonrisas, las que seguramente disimularon varias horas de sueño y cansancio.

Los tres músicos, bonachones y de look universitario (provienen de Oxford, la meca de la academia europea) y que no dan más de ingleses, emprendieron una larga gira por los diez años de su disco debut, Animals y visitaron por primera vez Latinoamérica, no sin antes pasar por algunos problemitas administrativos… “We made it!”, exclamó él cantante y bajista Henry Tremain, previo a comenzar, justamente, con “Chinchilla”, tema que abre su celebrado primer disco.

Si en los años 50 los músicos negros de bebop hacían alarde de la técnica como una forma de obtener respeto y plantar una posición política en un contexto fuertemente racista, o si en los 70 el rock progresivo perseguía una evolución musical a través de extensas composiciones complejas, buscando cierta legitimidad a través de elementos de la música clásica, ya en los 90 otras corrientes musicales hicieron de la técnica, la complejidad y la innovación compositiva una forma de expresión más cercana a los sentimientos que a los conceptos. O tal vez ese enfoque sea un concepto en sí. TTNG es un ejemplo de esto, combinando destrezas para ejecutar sus instrumentos, ritmos y métricas menos convencionales, y cierta sensibilidad emo que les permite entablar una fuerte conexión con sus seguidores. Sensibilidad representada especialmente en la voz afligida de Henry Tremain, quien también se hace cargo de las sutilezas con su bajo de seis cuerdas y la interacción con el público (a veces demasiado, ya que se pierde un poco el ritmo del recital cuando hay baches entre tema y tema).

Parte del secreto de la banda está en el estilo del guitarrista Tim Collis, único integrante original de la banda. “And I’ll Tell You For Why”, una de las últimas canciones de la lista, fue una muestra perfecta de todo su arsenal con las seis cuerdas, ya que pasó de una intro usando su característico tapping, a intricadas combinaciones de acordes imposibles que derivaron en una coda de riffs distorsionados y angulares. Sólo en el vivo puede apreciarse el poderío de la banda, a la cual muchas veces se la comparó con American Football, pero en una versión british y menos melancólica.

Chris Collis, hermano de Tim, detrás de la batería también tiene un estilo particular, dado que sus ritmos entrecortados y golpes precisos y ajustados parecen cosa fácil de hacer cuando se lo observa con atención, especialmente en “Cat Fantastic” y “Baboon”. Siempre relajado y en control de la situación.

Indudablemente TTNG es una banda para el vivo, muchos de sus temas se elevan o cobran fuerza cuando están arriba del escenario. La versión de “Gibbon” que hicieron en Niceto fue perfecta, y su estilo con aires de post-hardcore se pierde en la versión de estudio (¿esos riffs de guitarra a lo Omar Rodríguez-López que sonaron en Niceto dónde están en Animals?).

La clásica “26 Is Dancier Than 4”, del EP This Town Needs Guns, fue anunciada por Tremain como la última canción, y aunque pocos le creyeron, fue lo cierto. Pese al pedido de bises, el trío se sacó la clásica foto con el público a sus espaldas y se despidió después de un poco más de una hora de show, prometiendo quedarse luego para firmar autógrafos y charlar un poco con los fanáticos. Pareció muy poco concierto para tan larga espera, pero quizás sea como dice el dicho popular, “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. En este caso, buenísimo.

 

Fotos: Agustina InHeaven

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The Whitest Boy Alive y la fiesta absoluta

La banda alemana volvió a los escenarios y lo hizo en Sudamérica. Luego de tocar en Chile pisaron suelo argentino y demostraron por qué tienen tanto prestigio.

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Nacho Sánchez - Cortesía de Ciudad Cultural Konex

Cuando una banda que te gusta se separa las preguntas empiezan a surgir:  ¿Volverán a juntarse?¿Cuándo? ¿Podré ver algún recital de la banda alguna vez? ¿Volverán con cambios en la formación? Etc.

Luego de dos discazos, Dreams (2006) y Rules (2009), los muchachos de The Whitest Boy Alive decidieron seguir cada uno su camino. Habían comenzado a cranear un tercer disco, pero algunas diferencias estéticas les hicieron pensar que lo mejor era tomarse vacaciones por tiempo indeterminado. Pasaron cinco años desde ese momento. Y de golpe desde Facebook anunciaron que estaban ensayando en el patio de la casa del cantante. Ahí aparecieron otras preguntas: ¿Harán una gira?¿Sacarán finalmente un tercer disco? ¿Vendrán?

Vinieron con la formación de siempre y pudimos disfrutar de su música en vivo. Para toda la gente que colmó Ciudad Cultural Konex fue un sueño cumplido. Una noche ideal, primavera, 20 grados, al aire libre ¿Qué más? Erlend Øye es el noruego con más onda del mundo. Comanda la banda con su voz y su guitarra mientras con los alemanes Marcin Oz (bajo), Sebastian Maschat (batería) y Daniel Nentwig (Rhodes y piano Crumar) dan forma, vuelo y vida a esta banda increíble. Comenzaron en 2003 en Berlín como un proyecto de música dance electrónica, pero rápidamente decidieron que para presentarse en vivo lo harían con instrumentos. Todo tocado. Música electrónica tocada de verdad. Y llegaron a un sonido indie, personal, único que ya es su marca registrada.

Indios fue la banda encargada de abrir el show, con algunos de sus hits y las canciones de “Besos en la espalda”, su nuevo disco. A las 20:30, tal cual estaba pactado, The Whitest Boy Alive copó el escenario con “Timebomb” y manteniendo el sonido lo pegaron con “Golden Cage”. De movida fue todo fiesta y el público así lo hizo notar. Los coros, las palmas a tempo, la onda, el baile. La sensación de bienestar que genera un show de  esta banda es maravillosa. En apenas dos temas ya te hacen olvidar de cualquier problema, para sumirte en un viaje de sensaciones bellas y positivas. Claramente son cuatro capos del groove en el escenario.

“Courage” fue la tercera canción y no sólo mantuvo el baile, lo subió desde los primeros sonidos. Island fue otra muy celebrada y bailada, en trance, por toda la gente. Altísima fiesta en el Konex. Luego Erlend agradeció a Indios por abrir la noche y anunciaron su show en Córdoba. “Intentions” llegaría para tener un instante de relax supercool. En un momento el cantante pidió de muy buen modo que cierren los cortinados de la entrada, a la derecha del escenario, ya que esa zona estaba muy iluminada y “siento que estoy tocando en el corredor”, bromeó el noruego. Cumplieron con su pedido y todo siguió como venía.

“1517” fue un delirio. Tal vez la canción más esperada de la noche. Todo el mundo bailando y celebrando. Hubo tiempo para un cover, “Show Me Love”, de Robin S. Estos recitales lo que tienen de cool lo tienen también de sanguíneo, porque la banda transmite eso. “Olé, olé, olé, Whitest, Whitest” fue uno de los cantos tribuneros que emergieron del público durante la velada. Dejaron el escenario pero tuvieron que volver a pedido del público.

 

Y en los bises pudimos disfrutar de una perla, “Bad Conscience”, canción que no está en ninguno de sus trabajos y sólo la tocan en vivo. Intentaron dejar el escenario pero la gente fue más fuerte. “High On The Hills” fue la última y, por supuesto, nos quedamos con ganas de más. Tal vez porque fue poco más de una hora de show. Y porque cuando uno la pasa bien el tiempo vuela. Así voló una noche de puro placer musical y sonoro, baile, unión, alegría y festejo. Un noruego y tres alemanes que decidieron volver y hacerlo en Sudamérica. A nosotrxs nos gusta disfrutar de su música. Y a ellos les encanta disfrutarla con nosotros.

¿El futuro? Por ahora Erlend Øye anunció que tiene planes de grabar material solista y que ya está trabajando en lo nuevo de Kings Of Convenience, otra de sus bandas. Por lo tanto, lo de este jueves en el Konex fue un regalo de la vida. Y qué buen regalo!

Fotos de Nacho Sánchez – Cortesía de Ciudad Cultural Konex

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LP en Vorterix: Laura encendió la LP Manía

Presentó su último disco “Heart To Mouth” en un show único.

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Ph: Trigo Gerardi . Gentileza DF Entertainment.

¿Anoche nació una nueva estrella para el público argentino? No sería tan aventurado decirlo. Flow Music Experience presentó a Laura Pergolizzi, más conocida como LP que pisó por primera vez la Argentina para presentarse en el Teatro Vorterix, evento que se pudo seguir en vivo a través de Flow.

Las primeras escenas de histeria colectiva se vivieron el lunes a la tarde-noche en el aeropuerto de Buenos Aires, cuando Laura Pergolizzi arribó a nuestro país y para su sorpresa, y un poco de susto también, ya tenía una barricada de fans extremos esperándola. A punto tal de que tuvo que ser evacuada por personal de seguridad por una salida alternativa.

Desde lo estrictamente musical, este martes puntual a las 21 en el reducto de Colegiales, la carismática LP , nacida en NYC hace 39 años y establecida no de casualidad hace 10 en la inclusiva San Francisco, abrió su primer show en CABA ante un Vorterix no solo reventado en su capacidad de asistencia, sino cargadísimo de un grado de tensión y voltaje en el público como hacia mucho que no se veía.

Con algunos problemas de sonido en la voz, que se solucionaron casi a mitad de concierto y que continuaron con algunas intermitencias, la estadounidense desplegó todo su encanto vocal , pues está descartado que se trata de un prodigio absoluto. Con gran manejo de escenario acarició con gestos de ternura a su público más cercano durante toda la noche.

Junto a una apenas correcta banda a sus espaldas, LP tuvo picos de emoción con sus lógicos hits “When We’re High” y “Other People”. Las melodías fueron coreadas de forma insólitamente estridente,  descollando en esos climas íntimos en donde la gente bajaba el nivel de histeria y callaba, y su grupo reposaba a niveles casi acústicos.

Además hizo hermosas versiones de “Suspicion” y “Tightrope” , de su multipremiado anteúltimo disco, con una LP alcanzando matices vocales que mezclaban picos agudos de intensidad y una versatilidad realmente poco frecuente. De su último trabajo en estudios Heart To Mouth (2018) se destacaron la arengante “Shaken”, la autorreferencial “Girls Go Wild”, y una brillante “Recovery”, en la que el público se pedía silencio a sí mismo para poder admirar a pleno y de forma sutil ese don que la caracteriza. Celestial y sublime, de lo mejor de la noche.

A la hora de los bises y como banquete final, LP entregó las armas con su megahit “Lost On You”, y a su paso dejó todo un Vorterix incendiado. La gente que asistió al show, con mucha afluencia del colectivo LGTB como se podía imaginar en la previa, quedó fascinada y perpleja ante el magnetismo de Laura, que con un concierto de casi 90 minutos y una entrega al 100%, encendió la LP Manía en nuestro país. Quedará de yapa el segundo acto de esta noche y la expectativa lejana por la vuelta en marzo de 2020 para el Lollapalooza local. Pero eso ya es otro asunto, la historia de amor con Argentina parece haberse comenzado a escribir ayer.

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