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“Bowie en el laberinto” de Buenos Aires

Juan Rapacioli coordinará cuatro encuentros sobre la leyenda británica en un espacio cultural porteño.

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El rock trasciende fronteras y períodos, y David Bowie como uno de sus máximos exponentes no es la excepción. El Duque Blanco ha sido una referencia musical del siglo XX, pero también para otros géneros como el cine, la literatura, y la filosofía.

En este marco el escritor marplatense Juan Rapacioli coordinará cuatro encuentros sobre el músico en Buenos Aires que tendrán lugar en un espacio cultural del barrio porteño de Almagro los domingos 8, 15, 22 y 29 de septiembre de 17 a 19.

Los talleres titulados “Bowie en el laberinto”,  giran en torno a pensar al artista como un “dispositivo conceptual” o inspiración para repensar otros temas y problemas como la libertad sexual, el binarismo, o la cuestión de género.

La biografía del británico y su obra se usarán como herramientas de reflexión. Se trabajarán dos álbumes por jornada. El día de la apertura la guía será “Viaje espacial y vacío existencial. La búsqueda de una voz a partir del artificio. Alien y andrógino. Glam y disidencia sexual”, y se cruzará con los álbumes “Space Oddity” (1969) y “The Rise And The Fall Of Ziggy Stardust And The Spiders From Mars” (1972).

En el segundo encuentro “Distopía y opresión. Una interpretación de 1984. Muerte y disolución del sujeto. Años negros del Duque Blanco”, se abordara los discos “Diamond Dogs” (1974) y “Station To Station” (1976).

“El regreso de Major Tom. Ironía y reinvención. La ansiedad de fin de siglo. El diario de Nathan Adler. Sonido industrial”, el tercer encuentro, será sobre lo álbumes “Scary Monsters (And Super Creeps)” (1980) y “Outside” (1995).

El cierre será con “La desaparición como performance. Regreso y nostalgia. Conexiones con el pasado. Nombres del mito: David Robert Jones, Thomas Jerome Newton, Lazarus”, con los álbumes “The Next Day” (2013) y “Blackstar” (2016).

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Play | MUTEK: cuando el arte es un juego

Pasó la tercera edición del Festival alternativo en Argentina.

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En su tercera edición en Argentina, el festival internacional de creatividad digital MUTEK contó entre sus secciones con el programa Play, desarrollado a lo largo de dos días, viernes 13 y sábado 14 de septiembre, en el emblemático edificio porteño Palacio Alsina. Permitió al público descubrir nuevos proyectos de artistas emergentes y otros de larga trayectoria, tanto locales como internacionales, en un contexto íntimo que tuvo como hilo conductor expresiones lúdicas de sonidos electrónicos y obras audiovisuales.

Play 1 (viernes)

La jornada comenzó antes de que caiga el sol, con la cantautora y DJ argentina Morita Vargas, quien desplegó un show basado en delays y reverbs aplicados a su voz y a los distintos sonidos de instrumentos autóctonos que fue programando. El set, que sirvió de recibimiento para los primeros que ingresaron a la sala, empezó como un ambient de cuerdas y capas de ecos. Luego transitó por pasajes más percusivos y tribales, en un camino entre la meditación oriental y los ruidos selváticos, siempre intercalados con la voz de Morita estirada artificialmente hasta agudos celestiales. Vestida con un atuendo que Björk envidiaría, su rostro apareció intervenido digitalmente en la pantalla, como si llevara una máscara de colores saturados. Paz, surrealismo y elevación fue la búsqueda de la artista.

Si la idea del programa Play es poner en juego, justamente, el carácter lúdico del arte digital, el dúo con base en Londres conformado por las españolas Estela Oliva (CLON) y Ana Quiroga (NWRMNTC) lleva esa premisa casi a la literalidad, dado que la presentación de su proyecto META se trató de una performance que integró la simulación de un videojuego en vivo con un soundtrack en directo. Mientras Quiroga generaba paisajes sonoros cinemáticos que mantenían en tensión al público, Oliva mediante un joystick dirigía la acción de las visuales. A través de cinco escenas animadas y musicalizadas digitalmente, CLON y NWRMNTC sumergieron a los presentes en pantallas de videojuegos de ciencia ficción. Escenarios que albergaban containers y grúas portuarias; habitaciones en donde humanoides se realizaban tomografías; y paisajes de montañas verdes y cielo fucsia fueron algunas de las imágenes de la presentación. Más que un concierto, una experiencia inmersiva.

El dúo chileno integrado por la música y artista lumínica Andrea Gana y el artista visual Marco Martínez fue el primero de la jornada en utilizar la famosa pantalla LED vertical y gigante ubicada en el techo del Palacio Alsina, mostrando una suerte de halo de luz en forma de óvalo estirado que dio comienzo a la presentación de su proyecto titulado NAVAS. A medida que los sonidos deformes dieron paso a otros de naturaleza análogo-digital, las imágenes fueron cambiando. Esferas se movieron por la pantalla al unísono de los golpes de campanas y los sonidos de gotas de agua disparados por Andrea Gana; una especie de “field recordings” ejecutados al compás de las figuradas proyectadas. Cuando los ruidos se volvían agresivos y duros, las imágenes se tornaban de un rojo profundo; cuando se ponían abrasivos, lo que se veía era de color gris ceniza; si la música era más calma, el azul era su mejor acompañante; y si el beat se asomaba de manera irregular, como si se tratase de una máquina averiada, las imágenes se glitcheaban. Todo esto, que se proyectó en el techo, la gente lo apreció mejor recostada en el piso de la sala, una de las tantas formas para disfrutar lo ofrecido en el MUTEK.

La artista audiovisual canadiense Nelly-Eve Rajotte presentó Rückenfigur, un show inspirado en los acantilados de Rügen, una isla alemana en el Mar Báltico. Usando un sintetizador modular y capas de reverberación para generar ondas de sonido llenas de movimiento, Rajotte creó un espectáculo envolvente. Las imágenes aéreas de bosques de pinos nórdicos, a veces en blanco y negro, fueron de la mano con los sonidos graves, rugosos y calcinantes provocados por vibraciones drónicas que impactaron en los cuerpos de los presentes. Membrane, la instalación presentada por Push 1 stop & Wiklow, dúo canadiense integrado por Cadie Desbiens-Desmeules y Michael Dean, seguramente sea muy recordada en esta edición del MUTEK. Se trató de una pantalla de tres metros de tela transparente colocada delante de los dos artistas en la que se proyectaron halos de luces que formaron imágenes abstractas y geométricas, todo en un ambiente oscuro y brumoso gracias al perfecto uso de las máquinas de humo en el escenario. Beats duros y poderosos acompañaron en sincronía los movimientos de las figuras lumínicas tridimensionales que flotaron entre los dos autores, una puesta en escena simple pero impactante que llevó las vibraciones generadas por las ondas sonoras a un extremo.

El DJ y compositor alemán-bulgaro Stefan Goldmann brindó un set minimalista en el que combinó sonidos ambientales y experimentales con pasajes de música techno. El show, que contó con visuales proyectadas en las tres pantallas de la sala a cargo del artista argentino Javier Benjamín, también conocido como Gativideo, se dividió en dos partes. Comenzó introspectivo, a vuelo rasante y con un volumen bajo, para luego transitar por pasajes rítmicos más intensos con golpes de batería agresivos. La velocidad de las imágenes también se aceleró, ya que se pasó de una animación de color rojo intenso similar al de un cardiograma, a figuras abstractas, dinámicas y de colores más vívidos, todo para crear un clima más cercano al de una pista de baile.

El final le correspondió a NONOTAK, el dúo conformado por la ilustradora francesa Noemi Schipfer y el arquitecto-músico japonés Takami Nakamoto. Prescindiendo de la pantalla ubicada en el techo, la presentación se caracterizó por los golpes sonoros penetrantes que fueron acompañados por figuras geométricas monocromáticas proyectadas detrás de ambos artistas. Mientras Schipfer se concentraba en las visuales, Nakamoto, en un gesto que hasta entonces no se había hecho presente en la jornada, arengaba a la gente con sus brazos luego de disparar beats violentos. Cada colisión sonora era acompañada por el headbanging del músico japonés (sus movimientos exaltados provocaron que un momento se le cayera su gorra, que luego pateó con displicencia hacia un costado), quien pareció tener algunos problemas técnicos con el retorno. Luces estroboscópicas y una suerte de IDM intenso fue el plan de cierre para esta primera jornada en el Palacio Alsina.

Play 2 (sábado)

Si en la primera jornada del programa Play el elemento visual fue protagonista, en este segundo día la música fue lo central. Whisky, el dúo integrado por Macarena Fuentes y María Mar Pérez, fue el encargado de abrir la fecha. Fuentes se acercó al micrófono ubicado al frente del escenario, lo tocó con sus dedos para probar si funcionaba y dio comienzo al show. Mientras María Mar Pérez generaba un sonido darkwave de teclados fríos y oscuros, Macarena Fuentes planteaba una pregunta susurrada pero clara: ¿Cuántas mujeres fueron violadas hoy? (How many girls were raped today?). La cantante llevó el mic hacia atrás y luego volvió a acercarse al borde del escenario para seguir recitando, esta vez arrodillada y con dos micrófonos en sus manos, un lamento que luego se convirtió en una afirmación definitiva plasmada también en las visuales producidas por Flor de Fuega (Florencia Alonso): You should be burning… BURNING IN HELL!! Para finalizar, María Mar Pérez dejó las consolas, se dirigió al frente y comenzó un ejercicio de flexión de brazos, con el infierno ya consumado a su alrededor. Un beso entre las dos artistas dio fin a una presentación incendiaria.

El líder de Banda de Turistas, Tomás Putruele, junto a la artista visual Cecilia Checa, brindaron un show climático y bailable, a través de composiciones breves y experimentales. Los suaves golpes a la batería electrónica ejecutados por Putruele se contrapusieron a los ensambles ruidísticos y sintetizados, y junto a las visuales disparadas por Checa de bustos y esculturas griegas (de colores saturados de estética vapowave) que recorrieron las pantallas de la sala, generaron una presentación dinámica, en la que cada pasaje se diferenciaba marcadamente del anterior. Por su parte, el DJ y productor Gustavo Lamas otorgó un show minimal, con una utilización limitada de visuales por parte de VJ Nais (sólo se proyectaron imágenes sobrecargadas en la pantalla más pequeña ubicada detrás del artista) y un sonido prístino y sintético. Los primeros quince minutos fueron ambient y luego comenzaron a entrar los beats. Mientras las imágenes se tornaban repetitivas (a veces aparecía un globo terráqueo girando o un “smiley” símbolo del yin y yang), la música programada iba encontrando variantes. Por un momento se tornó selvática y hacia el final, Lamas disparó con un pad voces femeninas en clave trip hop. Un mensaje en la pantalla indicó el título del set: “Hola humano. Esto es Botwork”. Una formalidad al estilo Kraftwerk.

La presentación de La ruta del opio, el proyecto en el que Melero y Tuñon están trabajando desde hace cinco años, se demoró en comenzar debido a que la puesta en escena requirió no sólo de los teclados y consolas que ejecutaron los músicos, sino también de cámaras que los filmaron de cerca y sirvieron para el trabajo de visuales elaborado por Gabriel Rud. El artista audiovisual, en una suerte de gesto bretchiano, se ubicó al borde del escenario, de espaldas al público, controlando con dos computadoras las imágenes reproducidas en las pantallas. El show se diferenció de los demás porque tuvo como concepto principal la canción y la sensibilidad de las melodías de piano, pero también hubo lugar para el baile con percusiones en clave techno. Dos especies de auras brillantes en las visuales parecieron rodear a los músicos, mientras imágenes de estrellas fugaces se transformaron en copos de nieve que recorrieron las dos pantallas verticales de la sala. La delicadeza de la presentación hizo valer la espera, pese a los murmullos de muchos que no supieron hacer silencio. Un sacrilegio.

Uji, el proyecto del multi-instrumentista Luis Maurette, también supo destacarse en la jornada del sábado por su utilización de sonidos autóctonos e instrumentos de percusión (bombo legüero y congas). A través de las visuales producidas por Ignacio Ayerza, la presentación se basó en una línea rítmica constante que por momentos cayó en pasajes de monotonía y repetición, sólo interrumpidos por las voces sampleadas que el músico disparaba al mismo tiempo que arengaba enérgicamente al público, también en reiteradas ocasiones. Cerró su show tocando una quena entre sonidos experimentales programados, lo que le sirvió para bajar las aguas y crear una suerte de ritual místico para pantallas de celulares. Luego la canadiense Phoebé Guillemot, también conocida como RAMZi, hizo gala de sonidos extraños y una música difícil de calificar que navegó entre el deep house, los ritmos africanos y el dub, entre otros estilos disímiles. Fue una presentación algo accidentada, y es que las creaciones improvisadas de RAMZi parecen estar todo el tiempo a punto de resquebrajarse y caer (cosa que sucedió literalmente con el mouse de su computadora y la zapatilla eléctrica que mantenía todos los cables conectados a su consola). Por momentos parecía perder el control de las secuencias que programaba (las caras de asombro de la canadiense mientras manipulaba las perillas eran elocuentes) pero siempre terminaba encontrando el rumbo y generando nuevos patrones rítmicos. Las visuales de Federico Lamas también jugaron con la idea de la pérdida de control a través de pinturas clásicas intervenidas para que cobren movimientos espásticos (los personajes de La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp, de Rembrandt, sacando la lengua y temblando fueron memorables). Un show extraño y cautivante.

La productora y DJ con base en Montreal, Gene Tellem, dio un show compacto de media hora que dejó a varios con ganas de más. Deep house introspectivo, frío pero no distante que hizo bailar a todos. La simpleza de su música también se trasladó a la puesta en escena: fue el concierto más oscuro de todos, con un uso mínimo de luces e imágenes abstractas reproducidas en la pantalla más chica del escenario a cargo del artista argentino Mati Bianchi. Si los ritmos repetitivos en la música de otros artistas pueden generar aburrimiento y tedio, la canadiense lo transforma en éxtasis y climax, pero de manera paulatina, sin apuros. Sin dudas uno de los puntos más altos del programa Play. Para el cierre de la noche la elegida fue Cora Novoa, productora, DJ y fundadora del sello discográfico Seeking the Velvet. Lo que parecía ser un show íntimo para el disfrute de pocos, se convirtió en un concierto que tranquilamente puede estar en un festival de estadios. Techno, house y melodías de sintetizadores noventosas subieron la energía como en ningún otro show. La española se mostró muy contenta interactuando con el público, al que no paró de arengar en todo momento. Una hora y media de música que no tuvo respiro ni espacio para el relax. Si algunos estaban con sueño, Cora los despertó con una patada de beats a volumen insano. Se despidió formando un corazón con sus manos en el pecho y agradeciendo a todos. Cuando estaba por bajarse del escenario se cayó del mismo y desapareció de la vista de los presentes que se asustaron. De inmediato la asistieron y comprobaron, por suerte, que estaba a salvo y sin lesiones. Un pequeño susto que no opacó una nueva jornada exitosa del MUTEK, un festival que vino para quedarse y seguir creciendo año tras año.

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James Corden: Carpool Karaoke

El show Brit que no te podés perder.

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James Corden es un inglés gordito lleno de gracia que canta canciones pop, dice frases cómicas, y es el host de uno de los programas más vistos del hemisferio norte.

Uno de los hits de su programa, llamado “The Late Late Show with James Corden” es el segmento “Carpool Karaoke”, en el que hace de cuenta que maneja hacia su trabajo en el imposible tráfico londinense, y sube un copiloto que lo ayuda a transitar entre los double decker buses, los clásicos black cabs y los autos particulares.

Entre sus copilotos estrella estuvieron Paul McCartney, Harry Styles, Ed Sheeran, Adele, Shawn Mendes, y la lista sigue.

En este viaje superestelar James propone una serie de preguntas, juegos, y por supuesto canciones a modo de karaoke que canta junto a los artistas maravillosamente, e interactúa con una  rapidez mental y frescura que derrite hasta al mismo Sir Elton John.

Hitos de este show están en los registros de las visualizaciones de YouTube, y en millones de comentarios que muestran la apreciación de cuando James y el Rocketman cantaron “Crocodile Rock” disfrazados con boas de plumas y anteojos; cuando Corden llevó a McCartney a Penny Lane a dejar su firma y sacarse una selfie, o cuando como viejos amigos, Paul y James decidieron llenar un pub dando un show sorpresa, donde el telón se abría cada vez que un parroquiano elegía una canción en un viejo jukebox.

Otro imperdible para los fans de Harry Styles, es cuando James y Harry recrearon dentro del auto la escena de Titanic cuando Rose le pide a Jack “píntame como una de tus damas francesas”. Sí. Harry era Rose. Imperdible.

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NOTTING HILL CARNIVAL

¿Carnaval en agosto? Si señor. ¿Por qué asistir a la fiesta más multitudinaria en Londres este fin de semana? Acá te lo contamos y te mostramos en imágenes la colorida celebración.

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Este domingo 25 de agosto comienza uno de los espectáculos más esperados del verano Británico, “El carnaval de Notting Hill”. Con una afluencia de 2 millones y medio de visitantes, entre ellos turistas y locales, más de 50 mil voluntarios y un total de 9 mil policías, representa uno de los eventos callejeros más destacados e imprescindibles de visitar a nivel europeo. 

Es considerado uno de los más importantes, ubicado en el Top 10 de Carnavales a nivel global junto al Carnaval de Río, el de Trinidad y Tobago, el Mardi Gras en Nueva Orleans, y el Carnaval de Venecia, entre otros. Y en términos de concurrencia, el más masivo después de Río.

Londres es principalmente conocido por su diversidad cultural, y es aquí justamente donde la comunidad afro- caribeña especialmente de Trinidad y Tobago, ha encontrado el modo de manifestar y conservar sus tradiciones dentro de la cultura británica a lo largo de 60 años. 

Desde 1964, el carnaval se celebra el último fin de semana de agosto y coincide con los festivos que anuncian el final del British Summer Time. Se lleva a cabo por todo el bellísimo barrio londinense de Notting Hill dentro del municipio de Kensington y Chelsea, al noroeste de los jardines de Kensington, una de las zonas más pudientes de Londres, en la que también se puede notar el considerable contraste con las zonas de más bajos recursos. 

Las calles de Notting Hill durante este fin de semana se llenan de música, DJ’s, numerosos Sound systems, bailes, colores, trajes de plumas y lentejuelas, brillos, exóticos disfraces y por supuesto mucho mucho alcohol. La gastronomía es otro punto destacable, tanto bares, pubs y  restaurantes abren sus puertas al masivo público expectante de pasarla lo mejor posible , pero es en la calle y en sus miles de puestos de comida donde se encuentran las especialidades y los platos típicos del caribe como el ya clásico jamaicano Jerk chicken. Las casas y sus vecinos brindan en sus puertas desde comida y bebida, hasta el uso de sus toilettes por dos o tres libras, además de algunos asuntos no tan legales. Muchos otros vecinos escapan al countryside para evitar los desmadres del postparty. Son dos días de fiesta y diversión que culminan con un gran desfile de carrozas y con una celebración que se prolonga desde la mañana hasta altas horas de la noche, ya que los pubs son los encargados de recepcionar el remanente de público de las últimas horas. Hay muchos afters para elegir también, pero luego de tanto festejo, en lo único que se puede pensar cerca de las 2 am es en reponerse luego de dos intensas  jornadas.

 

El clima es bastante impredecible en Londres, por lo general suelen haber días bastante calurosos durante el carnaval, aunque nunca falta un poco de lluvia para moderar las altas temperaturas del verano,  que cada vez se esta poniendo mas ardiente superando los 34 grados, algo imposible de imaginar años atrás según el relato de sus propios ingleses.

Aquí una colorida galería de fotos de nuestro paso por el Carnaval 2018 y recomendación del evento para 2019, 2020, 2021 y así sucesivamente. Eso sí, vale aclarar que si te agobian las aglomeraciones, este no es tu evento. Pero si te gusta la diversión, no dudes en apuntarte en un futuro. Además de ser una experiencia completamente nueva y extravagante, como nunca has vivido, no olvidemos que la razón más  importante es y será siempre una digna celebración de “Libertad”

 

DOMINIOS BRITANICOS 

Bien conocido es el poderío del Imperio Británico a lo largo de los siglos. Se dice que el motivo de la fiesta se remonta al siglo XIX, cuando en Trinidad y Tobago (antigua colonia británica), se abolió la esclavitud y el modo de festejar de los esclavos liberados consistía en bailes, música y principalmente disfraces con los que se parodiaba  las costumbres europeas. 

 

CARNAVAL 

Su origen, lejos de la fiesta que representa hoy por hoy, surge a raíz de poner fin a conflictos raciales en el barrio de Notting Hill, que comenzaron en los años 1950 con la llegada de numerosos inmigrantes originarios de las Antillas Caribeñas. Los partidos de extrema derecha en desacuerdo con la situación, comenzaron una serie de ataques y violentas represiones contra la masiva llegada de inmigrantes. Afortunadamente, el “Keep Britain White” fue apaciguado por movimientos sociales y entre otros, por la activista Claudia Jones, nacida en Trinidad y Tobago. Fue ella quien cesó la tensión existente y demostró que los inmigrantes caribeños eran gente de paz y trabajadora, y motivó a que sus aires lúdicos fuesen expresados y celebrados,  y así, llegaron a organizar uno de los primeros eventos festivos a fines de los 50 en Camden Town luego de lo que se llamó “The Notting Hill race riots” en 1958.

 

MUSICA

Grupos de percusión, bandas en vivo, DJ’s y soundsystem, dedicados al ritmo del reggae, dub, dancehall, soca y calypso. También el soul, afro beat, dubstep, funk, drum and bass, jungle, ska y más.

 

GRENFELL TOWER

El incendio en la Torre Grenfell en Kensington el 14 de junio de 2017 conmovió al mundo, y especialmente  a toda la comunidad del oeste de Londres. Es por este motivo que durante el carnaval hay un stop y unos minutos de silencio en memoria de las víctimas del incendio. 

 

CURIOSIDADES

Como es sabido, el “carnaval” es una celebración que tiene lugar inmediatamente antes de la cuaresma cristiana, y que tiene fecha variable (entre febrero y marzo según el año). Por este motivo, el Carnaval de Notting Hill es la excepción, ya que su festejo es en el mes de agosto y su motivo es la celebración de la libertad.

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