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Bandalos Chinos lo hizo de nuevo

Con su último disco, BACH, aumentaron su convocatoria y eso se reflejó en otro sold out en Niceto el pasado jueves.

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Si hay una banda que no para de crecer es Bandalos Chinos. Vienen de girar por México y de recibir tres nominaciones a los Premios Gardel en las categorías Canción del Año, por “Vámonos de viaje”, Mejor Album Pop, por BACH y Mejor Nuevo Artista. El nuevo material les abrió puertas aquí y en el exterior, sumó público nuevo y los posicionó entre las mejores bandas de Latinoamérica en la actualidad. Por todo eso es que resultó lógico que el jueves 25 de abril tocaran el disco entero, acompañado por otras creaciones de años anteriores.

Fotos: Leandro Frutos

La encargada de abrir el recital fue Esmeralda Escalante, de Ainda Dúo. Sola en el escenario, con su voz, su Les Paul y un repertorio breve de canciones bellas. Fue una apertura relajada y muy disfrutable, que incluyó “Corazón Valiente”, de Gilda, en clave de vals.

Fotos: Leandro Frutos

Un par de minutos antes que los Bandalos suban al escenario suena “Amor Descartable”, de Virus. Cuando ves tantos millenials cantándola te das cuenta que es una canción que cruza décadas y que mantiene una vigencia estética y sonora. La banda integrada por Gregorio “Goyo” Degano (voz, synthes), Iñaki Colombo (guitarra), Tomás Verduga (guitarra), Nicolás Rodríguez del Pozo (bajo), Matías Verduga (batería) y Salvador Colombo (teclados, synthes) cuidó los detalles desde el comienzo hasta el final del show.

Los sonidos de “Ácido”, la canción que cierra BACH, nos dieron la bienvenida a otra fiesta para la chinada que colmó una vez más Niceto. Goyo apareció en escena con un mameluco azul brilloso que hace juego con su nuevo color de pelo y el pañuelo verde atado en el pasacintos, a la izquierda de su cintura. “El Verano”, de su ep En El Aire (2016) levantó el ritmo y generó los primeros pasos de baile en la pista colmada. Pasó un año desde que presentaron su nuevo disco, con función doble a lleno total también en Niceto. En ese momento ya sonaban como una gran banda, profesionales, ajustados, con buenos arreglos. Ok, esa banda genial de hace un año creció y hoy están mejor que nunca. Sin dudas son una de las propuestas más sólidas en vivo que hay en Argentina actualmente. Con un cancionero impecable y el trabajo detallista y profesional para mostrar de la mejor manera lo que hacen. Porque es así, esta banda trabaja de verdad y el resultado se ve en cada show.

Fotos: Leandro Frutos

Esmeralda Escalante se hace presente una vez más en el escenario. Esta vez para sumar su voz a “Demasiado”, una balada preciosa que canta a dúo con Goyo, acompañados por todo el público. En realidad el público cantó todos los temas de principio a fin. Lo cual quedó demostrado, por ejemplo, con tres canciones pop perfectas de su nueva cosecha como “El Club de la Montaña”, “Tema de Susana” y “Tu Órbita” con un cierre funkero, baile total y todo el mundo coreando la melodía de los vientos que estaban on fire. Épico.

Luego vino un pequeño break, durante el cual sonó la intro de saxo de “Los Languis” (versión del ep Languis de 1989), de Soda Stereo.

Vuelven al escenario con “Veccar”, otra de su ep En El Aire, y ese clima hipnótico in crescendo. “Vámonos de viaje”, con sus arreglos orientales y con Iñaki empuñando la acústica, es directamente un delirio generalizado. Un hitazo que dentro de muchos años se va a seguir escuchando y no va a perder vigencia. Otro momento donde se nota que lo que ya hacían muy bien hoy lo hacen aún mejor. Para bajar a tierra llegó el momento íntimo, casi de fogón, con “El Concierto”. Magia llevada adelante por Salvador, Iñaki y Goyo, los tres solos en el escenario y las luces muy bajas. Aunque su letra cierra con la frase “el concierto ya terminó”, Degano avisa “vamos a hacer unas cancioncitas más”. Y todo estalla con una intensa versión de “Nunca estuve acá”. Uno de esos momentos donde sabés que al recital le queda poco, pero te encantaría seguir una hora más. “Le quiero dedicar esta canción a mi abuela, que hoy es el cumpleaños y está por allá arriba”, dijo Goyo señalando el primer piso de Niceto, tan colmado como abajo. Todo el público le cantó el Feliz Cumpleaños a la abu y la banda se despachó con “Dije Tu Nombre”. Más baile que nunca en toda la noche, con Degano danzando por todo el escenario, con poses de diva y seduciendo al público. “Gracias a todos por venir. Estoy muy feliz de verdad. Gracias baaach!” fue la frase previa a una demoledora interpretación de “El Temblor” y todo estalló en un éxtasis de felicidad musical. La energía era la ideal para terminar viendo al cantante mosheando sobre el público que lo paseó por el lugar hasta devolverlo al escenario. Otro de los momentos épicos de la noche. Durante el saludo final, con los músicos abrazados en el centro del escenario, sonó la versión cuarteto de “Demasiado”.

Sin dudas Bandalos Chinos es una gran banda. Y tienen todo para seguir creciendo. Las caras de felicidad de la gente a la salida dan la pauta de que volverán a verlos en otros shows. Y traerán más gente, después de comentarles lo bueno que estuvo y “la próxima no te la podés perder”. Por delante tienen más fechas, otra gira por México cerca de fin de año y la idea de grabar un disco nuevo en Sonic Ranch con la producción de Adán Jodorowsky, tal como lo hicieron en BACH. Cuando una banda viene con este envión y haciendo las cosas tan bien el límite es el infinito.

 

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MORRISSEY en vivo en Londres: la pasión en tiempos de virus

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En marzo de 2020 se hace bastante difícil ir a un concierto de Morrissey. Primero hay que hacer oídos sordos a sus polémicas declaraciones y asociaciones políticas, y por si esto fuera poco, el mundo vive la peor crisis sanitaria de los últimos tiempos. Pero, ¿hay algo más sanador que la música? En tiempos de caos, el sonido familiar del vozarrón de Moz se torna aún más reconfortante.

Why does the sun go on shining?
Why does the sea rush to shore?
Don’t they know it’s the end of the world?

Con esos versos de The End Of The World de Skeeter Davis, una tos simulada y una imagen suya portando un barbijo proyectada en la pantalla gigante salió Morrissey a encontrarse con un Wembley Arena a un 60% de su capacidad debido al coronavirus. Luego de su desafortunado paso de comedia llegó la furia de ‘London’, uno de los pocos guiños a The Smiths que habría en la noche, y el aviso de que tanto los músicos como el cantante estaban en muy buena forma.

La banda que lo acompaña hace ya varios años suena cómoda y ajustada. Eso queda bien claro cuando pasan por ‘I Wish You Lonely’ uno de los ¡cinco! temas que interpretarían del reciente Low in High School (2017). El recién salido del horno ‘Jim Jim Falls’ puso en evidencia que el disco que acaba de salir, I Am Not A Dog On A Chain, sea muy probablemente lo mejor que Moz ha hecho en años. Y a partir de ahí, la primera sorpresa: ¿Por qué con un disco tan bueno (y que necesita promoción) el setlist de la noche se apoya tan fuertemente en el anteriormente mencionado Low In High School y el olvidable California Son (2019)?

Tal vez en un intento de recompensar a los fans más fieles, que vencieron el miedo de la pandemia y se acercaron al estadio, durante la noche repasa muchos más cortes oscuros y lados B que hits. Las versiones interpretadas de ‘At Amber’, ‘If You Don’t Like Me, Don’t Look at Me’ y ‘Seasick, Yet Still Docked’ son un buen recordatorio de cuán profundo es el catálogo del que dispone el viejo Steven Patrick.

El público, tratando de mantener distancia unos de otros, aclamó y cantó cada una de las selecciones y celebró el hecho de ver al artista en buen estado y (casi) de buen humor. El show se interrumpe cuando un fan arroja un CD al escenario, y Morrissey se toma unos minutos para firmarlo e interactuar con el incrédulo espectador, que terminó llevándose un bonito souvenir de la noche.

Half A Person’ fue el único otro recuerdo de The Smiths, y más de uno habrá pensado en cuánto extrañan la inimitable guitarra de Johnny Marr. Tal vez el espectador casual, que se acercó a escuchar los temas que conoció en la radio, tuvo que esperar demasiado para ‘Irish Blood, English Heart’, que llegó recién en los bises y fue estruendosamente recibida por su público.

Tras un poco más de una hora y media de concierto, el final sobrevino con ‘Jack The Ripper,’ que sirvió para que, detrás de una espesa cortina de humo, se escape inesperadamente del escenario la figura de Morrissey, mientras más de uno se preguntaba: “¿terminó así?”. Y sí, terminó de esa forma, por si quedaba alguna duda de que el polémico mancuniano dice y hace lo que quiere, cuando quiere.

La gente se fue, silbando ‘Suedehead’ bajito, y preguntándose cuándo podrán volver a ver música en vivo en Londres. La respuesta, por ahora, sigue siendo desconocida.

Morrissey en Wembley Arena, Londres, Marzo de 2020 

Setlist completo:

The End of the World (primeros versos)
London
I Wish You Lonely
Jim Jim Falls
Satan Rejected My Soul
At Amber
Morning Starship
Lady Willpower
Once I Saw the River Clean
Half a Person
If You Don’t Like Me, Don’t Look at Me
Munich Air Disaster 1958
World Peace Is None of Your Business
Seasick, Yet Still Docked
I’m Throwing My Arms Around Paris
Love Is on Its Way Out
Back on the Chain Gang
I’ve Changed My Plea to Guilty
Home Is a Question Mark
Never Again Will I Be a Twin
Some Say (I Got Devil)
Wedding Bell Blues
Jacky’s Only Happy When She’s Up on the Stage

Bises:

Irish Blood, English Heart
Jack the Ripper

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TTNG en Niceto: buenos muchachos

Después de algunos obstáculos, finalmente los ingleses tocaron en Argentina.

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Cuando el fin de semana pasado la noticia era que los integrantes de TTNG estaban varados en Lima por un problema con su visas y tenían que reprogramar sus shows en Chile y Argentina, pautados para el 11 y 13 de enero, respectivamente, la incertidumbre y preocupación de los fanáticos no se hizo esperar. Anomalía Ediciones, el sello discográfico encargado de producir la fecha en Buenos Aires, rápidamente emitió un comunicado informando lo sucedido y planteó como posible fecha de reprogramación el jueves 16 de enero. Y así fue.

Luego de las presentaciones de Forestar y Archipiélagos –quienes están al frente de Anomalía Ediciones y fueron parte de la hazaña de traer a los británicos–, el público coreó la melodía de “Chinchilla” apenas percibió movimientos detrás del telón cerrado, y como si fuese una clave secreta o un truco de magia, éste se abrió para que los antes conocidos como This Town Needs Guns salgan al escenario de Niceto luciendo sus amplias sonrisas, las que seguramente disimularon varias horas de sueño y cansancio.

Los tres músicos, bonachones y de look universitario (provienen de Oxford, la meca de la academia europea) y que no dan más de ingleses, emprendieron una larga gira por los diez años de su disco debut, Animals y visitaron por primera vez Latinoamérica, no sin antes pasar por algunos problemitas administrativos… “We made it!”, exclamó él cantante y bajista Henry Tremain, previo a comenzar, justamente, con “Chinchilla”, tema que abre su celebrado primer disco.

Si en los años 50 los músicos negros de bebop hacían alarde de la técnica como una forma de obtener respeto y plantar una posición política en un contexto fuertemente racista, o si en los 70 el rock progresivo perseguía una evolución musical a través de extensas composiciones complejas, buscando cierta legitimidad a través de elementos de la música clásica, ya en los 90 otras corrientes musicales hicieron de la técnica, la complejidad y la innovación compositiva una forma de expresión más cercana a los sentimientos que a los conceptos. O tal vez ese enfoque sea un concepto en sí. TTNG es un ejemplo de esto, combinando destrezas para ejecutar sus instrumentos, ritmos y métricas menos convencionales, y cierta sensibilidad emo que les permite entablar una fuerte conexión con sus seguidores. Sensibilidad representada especialmente en la voz afligida de Henry Tremain, quien también se hace cargo de las sutilezas con su bajo de seis cuerdas y la interacción con el público (a veces demasiado, ya que se pierde un poco el ritmo del recital cuando hay baches entre tema y tema).

Parte del secreto de la banda está en el estilo del guitarrista Tim Collis, único integrante original de la banda. “And I’ll Tell You For Why”, una de las últimas canciones de la lista, fue una muestra perfecta de todo su arsenal con las seis cuerdas, ya que pasó de una intro usando su característico tapping, a intricadas combinaciones de acordes imposibles que derivaron en una coda de riffs distorsionados y angulares. Sólo en el vivo puede apreciarse el poderío de la banda, a la cual muchas veces se la comparó con American Football, pero en una versión british y menos melancólica.

Chris Collis, hermano de Tim, detrás de la batería también tiene un estilo particular, dado que sus ritmos entrecortados y golpes precisos y ajustados parecen cosa fácil de hacer cuando se lo observa con atención, especialmente en “Cat Fantastic” y “Baboon”. Siempre relajado y en control de la situación.

Indudablemente TTNG es una banda para el vivo, muchos de sus temas se elevan o cobran fuerza cuando están arriba del escenario. La versión de “Gibbon” que hicieron en Niceto fue perfecta, y su estilo con aires de post-hardcore se pierde en la versión de estudio (¿esos riffs de guitarra a lo Omar Rodríguez-López que sonaron en Niceto dónde están en Animals?).

La clásica “26 Is Dancier Than 4”, del EP This Town Needs Guns, fue anunciada por Tremain como la última canción, y aunque pocos le creyeron, fue lo cierto. Pese al pedido de bises, el trío se sacó la clásica foto con el público a sus espaldas y se despidió después de un poco más de una hora de show, prometiendo quedarse luego para firmar autógrafos y charlar un poco con los fanáticos. Pareció muy poco concierto para tan larga espera, pero quizás sea como dice el dicho popular, “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. En este caso, buenísimo.

 

Fotos: Agustina InHeaven

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The Whitest Boy Alive y la fiesta absoluta

La banda alemana volvió a los escenarios y lo hizo en Sudamérica. Luego de tocar en Chile pisaron suelo argentino y demostraron por qué tienen tanto prestigio.

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Nacho Sánchez - Cortesía de Ciudad Cultural Konex

Cuando una banda que te gusta se separa las preguntas empiezan a surgir:  ¿Volverán a juntarse?¿Cuándo? ¿Podré ver algún recital de la banda alguna vez? ¿Volverán con cambios en la formación? Etc.

Luego de dos discazos, Dreams (2006) y Rules (2009), los muchachos de The Whitest Boy Alive decidieron seguir cada uno su camino. Habían comenzado a cranear un tercer disco, pero algunas diferencias estéticas les hicieron pensar que lo mejor era tomarse vacaciones por tiempo indeterminado. Pasaron cinco años desde ese momento. Y de golpe desde Facebook anunciaron que estaban ensayando en el patio de la casa del cantante. Ahí aparecieron otras preguntas: ¿Harán una gira?¿Sacarán finalmente un tercer disco? ¿Vendrán?

Vinieron con la formación de siempre y pudimos disfrutar de su música en vivo. Para toda la gente que colmó Ciudad Cultural Konex fue un sueño cumplido. Una noche ideal, primavera, 20 grados, al aire libre ¿Qué más? Erlend Øye es el noruego con más onda del mundo. Comanda la banda con su voz y su guitarra mientras con los alemanes Marcin Oz (bajo), Sebastian Maschat (batería) y Daniel Nentwig (Rhodes y piano Crumar) dan forma, vuelo y vida a esta banda increíble. Comenzaron en 2003 en Berlín como un proyecto de música dance electrónica, pero rápidamente decidieron que para presentarse en vivo lo harían con instrumentos. Todo tocado. Música electrónica tocada de verdad. Y llegaron a un sonido indie, personal, único que ya es su marca registrada.

Indios fue la banda encargada de abrir el show, con algunos de sus hits y las canciones de “Besos en la espalda”, su nuevo disco. A las 20:30, tal cual estaba pactado, The Whitest Boy Alive copó el escenario con “Timebomb” y manteniendo el sonido lo pegaron con “Golden Cage”. De movida fue todo fiesta y el público así lo hizo notar. Los coros, las palmas a tempo, la onda, el baile. La sensación de bienestar que genera un show de  esta banda es maravillosa. En apenas dos temas ya te hacen olvidar de cualquier problema, para sumirte en un viaje de sensaciones bellas y positivas. Claramente son cuatro capos del groove en el escenario.

“Courage” fue la tercera canción y no sólo mantuvo el baile, lo subió desde los primeros sonidos. Island fue otra muy celebrada y bailada, en trance, por toda la gente. Altísima fiesta en el Konex. Luego Erlend agradeció a Indios por abrir la noche y anunciaron su show en Córdoba. “Intentions” llegaría para tener un instante de relax supercool. En un momento el cantante pidió de muy buen modo que cierren los cortinados de la entrada, a la derecha del escenario, ya que esa zona estaba muy iluminada y “siento que estoy tocando en el corredor”, bromeó el noruego. Cumplieron con su pedido y todo siguió como venía.

“1517” fue un delirio. Tal vez la canción más esperada de la noche. Todo el mundo bailando y celebrando. Hubo tiempo para un cover, “Show Me Love”, de Robin S. Estos recitales lo que tienen de cool lo tienen también de sanguíneo, porque la banda transmite eso. “Olé, olé, olé, Whitest, Whitest” fue uno de los cantos tribuneros que emergieron del público durante la velada. Dejaron el escenario pero tuvieron que volver a pedido del público.

 

Y en los bises pudimos disfrutar de una perla, “Bad Conscience”, canción que no está en ninguno de sus trabajos y sólo la tocan en vivo. Intentaron dejar el escenario pero la gente fue más fuerte. “High On The Hills” fue la última y, por supuesto, nos quedamos con ganas de más. Tal vez porque fue poco más de una hora de show. Y porque cuando uno la pasa bien el tiempo vuela. Así voló una noche de puro placer musical y sonoro, baile, unión, alegría y festejo. Un noruego y tres alemanes que decidieron volver y hacerlo en Sudamérica. A nosotrxs nos gusta disfrutar de su música. Y a ellos les encanta disfrutarla con nosotros.

¿El futuro? Por ahora Erlend Øye anunció que tiene planes de grabar material solista y que ya está trabajando en lo nuevo de Kings Of Convenience, otra de sus bandas. Por lo tanto, lo de este jueves en el Konex fue un regalo de la vida. Y qué buen regalo!

Fotos de Nacho Sánchez – Cortesía de Ciudad Cultural Konex

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