Seguinos en

Especiales

ARCTIC MONKEYS: La producción de un mito

A semanas del regreso de los reyes del rock indie británico repasamos su carrera tomando como eje central la relación que mantuvieron con sus productores en el estudio de grabación.

Publicado

el

A semanas del regreso de los reyes del rock indie británico repasamos su carrera tomando como eje central la relación que mantuvieron con sus productores en el estudio de grabación.

 

Quisiera que pudiésemos crecer como The Clash. Cuando ellos empezaron, lo hicieron con un álbum punk muy básico. Después empezaron a despegar y a moverse hacia muchas direcciones. Eso es lo que quiero”. Eso decía Jamie Cook al LA Times en abril del 2006, a dos meses del lanzamiento del disco debut de la banda de Sheffield. “¿Sabes quién tenía el record de ventas en la primera semana antes que nosotros? ¿Oasis? ¿Blur? ¿Coldplay? No, era Hear’Say”, explicaba el guitarrista, tratando de minimizar el impacto de la banda en los charts. Más de una década después, podemos decir que el sueño de Cook se cumplió, ya que los Arctic Monkeys han logrado expandir sus proyectos hacia distintas direcciones sin perder en ningún momento una dirección clara y enfocada y un sonido característico.

Como testamento del eclecticismo, los británicos pueden hacer gala de su variado grupo de productores. Mientras que otras bandas contemporáneas mantienen a un único productor, o como mucho dos, los Monkeys han experimentado con distintas personas al mismo tiempo que mantuvieron a James Ford como un “quinto miembro” de la banda, aunque desobedeciéndolo reiteradamente.

El origen hay que buscarlo en “Beneath the Boardwalk”, los demos que los ingleses distribuían a la salida de sus recitales, allá por el 2004. Estas grabaciones fueron realizadas en el estudio 2fly por Alan Smyth. El sonido era crudo y ruidoso, aunque mucho más ordenado que el de la atmósfera garaje punk germinado por la NME que crecía en la Inglaterra de ese entonces. A la hora de grabar el álbum debut (Whatever People Say I Am, That’s What I Am Not), y después de una sesión abortada con Mike Crossey y James Ford, la producción paso a manos de Jim Abbiss (Kasabian, Adele) que se encontró con el desafío de sostener el sonido crudo previamente presentado por los demos, con los cuales el publico ya estaba familiarizado. La grabación duró trece días (uno por tema) y se mantuvieron los overdubs al mínimo. El resultado fue un sonido “en vivo”, sin demasiados retoques ni emprolijamientos, aunque menos comprimido y con mayor separación de los instrumentos que los demos.

En el excelente EP Who the Fuck Are Arctic Monkeys? los chicos volvieron a las manos de Mike Crossey. Para grabar el ‘suicidio comercial’ de la banda (nadie esperaba que continuasen su exitoso álbum con un EP con canciones de extraña estructura y “malas palabras” en los títulos), el ingeniero de sonido hizo que la banda grabase de “forma autentica”, tocando en vivo en una sala de ensayos y sin audífonos. El resultado no es particularmente distinto al del primer LP (lo-fi y sonidos en crudo) aunque la atmósfera ciertamente ha cambiado y la música puede sentirse como una transición hacia el disco sofomoro de la banda, Favourite Worst Nightmare, donde Crossey volverá a colaborar, esta vez en conjunto con James Ford (Depeche Mode, Haim) que se convertirá en un aliado permanente de la banda.

Creo que era muy obvio desde la vez que hicimos la primera sesión que nuestro sonido era con ellos, ellos lo entendían”, explicaba Alex Turner al hablar de la vuelta de Ford y Crossey. Favourite Worst Nightmare no solo demostró que los ingleses no eran un one hit wonder indie sino que trajo a la mesa un sonido más pulido, agresivo y desarrollado. Después de haberse perdido de producir el primer disco, en sus palabras por ser “joven e inexperimentado”, James Ford se convirtió en el principal aliado y guardián del sonido de los Monkeys. Además, se incorporó como productor y baterista de The Last Shadow Puppets.

Para su tercer disco, Humbug, los Arctic Monkeys volvieron a modificar su sonido, grabando en un estudio californiano con Josh Homme, de Queens of the Stone Age. Aunque Homme ha negado haber “cambiado” el sonido de la banda, el disco fue visto como un quiebre y se ha señalado que “abrió el camino a AM”. “Este es el álbum en que se ponen raros y crecen” dijo Homme a Rolling Stone. El proceso de grabación fue más lento que con el disco anterior (FWN se grabo con la mayor rapidez posible puesto que la banda quería volver a los escenarios) y unas veinticinco canciones fueron registradas en el estudio para luego ser depuradas. Hablé con Alex sobre el tema y me pareció que tenía sentido explicó James Ford a Sound On Sound sobre su desplazamiento como productor principal en el disco. A pesar de eso, “My Propeller” y “Cornerstone” (los hits del disco) estuvieron en sus manos.

El quinto mono quedó a cargo completamente de la producción de Suck It And See, un disco descrito por Matt Helders como “más pop que Humbug”. En un giro de 160° con respecto al anterior trabajo, se grabó un disco “en vivo” y con producción minimalista, casi sin overdubs, en los legendarios Sound City Studios de Los Angeles. La banda fue al estudio con canciones definidas y ya practicadas extensamente con anterioridad, incluyendo “Piledriver Waltz” (extraída del soundtrack que Turner compuso para la película Submarine), para facilitar el proceso de grabaciones “en vivo”. Los ingleses parecían haber definido su versión madura, incorporando elementos de toda su carrera en una síntesis exitosa. Y entonces, a nueves meses de Suck It, “R U Mine” apareció en internet.

Para su disco más exitoso comercialmente, los Arctic volvieron a recurrir a James Ford y además sumaron a Ross Orton, un productor y músico obsesionado con las percusiones. Esto último debe haber sido útil cuando Matt Helders decidió incorporar todo tipo de modificaciones a su batería para conseguir nuevos sonidos. Todo el proceso detrás de “AM” fue radicalmente diferente. Mi trabajo realmente es ayudar a traer sus ideas hacia afuera y destilar y cristalizar lo que ellos quieren que el disco sea, y ayudarlos a lograr eso, explicó Ford sobre el proceso de grabación.

Sin volver a la fuerza de Humbug, la banda se reinventó incorporando sonidos soul y hip-hop, con influencias tan amplias como Dr. Dre, Bowie y Black Sabbath, para llegar a lo que Josh Homme describió como un “álbum cool y sexy, para después de la medianoche”. Turner lo describió como un “disco de estudio”, en comparación a la simpleza de Suck It. La música renovada de los ingleses llego con pianos, una Hohner Guitaret y una caja de ritmos retro, logrando usar estos elementos vintage para conseguir una atmósfera moderna. Hasta ese entonces los Arctic Monkeys nunca habían sonado tan Siglo XXI.

Y ahora, cinco años después, con el anuncio de que Alex Turner se ha incorporado como productor (habiendo debutado en el rubro con el fantástico “Belladonna of Sadness” de Alexandra Savior) no podemos más que preguntar hacia qué nuevo lugar nos llevaran los chicos de High Green.

 

Continuar Leyendo
Click para comentar

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Especiales

El adiós a Scott Hutchison de Frightened Rabbit

Publicado

el

El cantante de los indie escoceses Frightened Rabbit apareció muerto tras la denuncia de su desaparición. Era de público conocimiento que Scott Hutchison, de treinta y seis años, venía combatiendo cuerpo a cuerpo con la depresión. La noche del miércoles 9 de mayo se lo vio saliendo del hotel al sur de Escocia donde se alojaba y ya no se supo más de él aunque sus últimos dos tuits presagiaban el final.

Todo el día jueves, la banda -donde también toca su hermano Grant, los familiares y las autoridades locales estuvieron buscándolo. Esa jornada remitió a una macabra coincidencia: la desaparición de Richey James Edwards de los galeses Manic Street Preachers. El 1 de febrero de 1995, Edwards debía reunirse con el cantante del grupo, James Dean Bradfield, para viajar a Estados Unidos en el marco de una gira pero no llegó. Comienzan las investigaciones en torno al guitarrista y se remontan a dos semanas atrás. Richey había retirado algo de dinero de su cuenta (sacó 200 libras de las casi 3.000 que había en su cuenta) y había viajado en su auto desde el hotel donde se alojaba hasta su casa en Cardiff. Hasta ahí la certeza de sus movimientos. Luego se cree que fue visto en la oficina de pasaportes y la estación de micros de Newport: un taxista declaró haberlo llevado el 7 de febrero desde un hotel en Newport hasta los valles de Blackwood, lugar de origen de su familia. A partir de aquí, mil y una historia se han tejido alrededor: que viajó a India, a España, que su cuerpo está en el fondo del Támesis, que se operó la cara y está dando vueltas entre los suyos sin que lo reconozcan… y siguen las locuras. Sus excesos con el alcohol y las drogas lo llevaron por distintos caminos, entre ellos el de la anorexia “I want to walk in the snow/And not leave a footprint” (Quiero caminar en la nieve/Y no dejar huella), escribió en una de sus canciones. El 14 de febrero el auto de Richey Edwards (un Vauxhall Cavalier) recibió una multa en una estación de servicio por estar abandonado allí y el 17 se descubrió que el auto había sido usado hasta ahí: la batería estaba agotada. Trece años despùés, el 23 de noviembre de 2008 fue declarado muerto por las autoridades ya que nunca más se supo de él. Por supuesto cientos de conjeturas dieron vuelta al asunto y aún hoy la exitosa banda carga con el fantasma de Richey quien contaba con veintiséis años en el momento de su desaparición.

Richey James Edwards (Manic Street Preachers)

Y por un momento, un día realmente, lo de Scott parecía que viraría a la misma historia de los Manic pero en la noche del jueves encontraron su cuerpo en el puerto. En su afán de combatir la depresión, el músico había intentado acercarse para ayudar a personas en condiciones como la suya. La depresión es hoy lo que en tiempos añejos era la tristeza, aunque la tristeza podía ser hasta un elemento romántico a la hora de la creación artística, hoy la depresión termina con los deseos de una persona y no queda resto para el arte o el amor. Scott Hutchison no quiso ni pudo derrotarla. Los fantasmas sobrevuelan estas historias y les conceden un elemento único: seres etéreos, grises, que ya no están pero tampoco se fueron.

Continuar Leyendo

Especiales

Pappo’s Blues Vol. 3: El sonido estridente de años turbulentos

Publicado

el

Probablemente haya sido una casualidad que para el emblemático tercer disco de Pappo’s Blues, lanzado en 1973, la banda contara con nuevos integrantes que solamente durarían aquel disco: el baterista Pomo Lorenzo y el bajista Machi Rufino. Junto con Pappo, no obstante, esta formación estelar logró apropiarse, como ninguna otra, de los elementos conceptuales y estéticos propios de aquel rock de los años ’70, popularizados fundamentalmente por Black Sabbath, Deep Purple y Led Zeppelin.

De tal modo, el Volumen 3 cristalizó un sonido pesado, vertiginoso y violento que ya venía gestándose a comienzos de la década y que, no casualmente, ilustraron las tensiones de aquellos años marcados por el final de la dictadura conocida como Revolución Argentina, en 1971, y el retorno del viejo líder justicialista dos años más tarde. Tensiones que se tradujeron en conflicto generacional entre jóvenes y adultos, pero fundamentalmente, se tradujeron en violencia política.

Pappo’s Blues – Volumen 3 – Sucio y Desprolijo

Violencia política en los años ’70

Los primeros años ’70 argentinos fueron años de crisis política y social. Ante la nueva coyuntura internacional que favoreció el ascenso de las derechas conservadoras y la posibilidad concreta de poner fin a la dictadura, organizaciones de izquierda marxistas y peronistas -compuestas en su mayoría por jóvenes- afirmaban la adopción de la vía armada para combatir la violencia del sistema y llevar a cabo así la tan mentada revolución.
Por su parte, también comenzó a operar en la ilegalidad el grupo parapolicial conocido como Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), que comenzaba a afinar el aparato y los métodos represivos empleados durante la dictadura posterior, en 1976. Los años ’70 inauguraban, de tal modo, un escenario político en el cual la violencia ocupaba el lugar central.

Estética del quiebre y aceleración del tiempo histórico: los nuevos sonidos del rock argentino

La separación de Almendra, en 1970, fue el correlato de esas tensiones en la escena rock. El proyecto estético que Almendra encarnaba se encontró desfasado por la nueva coyuntura política y social de quiebre. En su lugar, uno nuevo, fragmentario, comenzaba a tomar forma al ritmo de la aceleración del tiempo histórico, y se caracterizó por un énfasis en la estridencia y la complejidad compositiva, la incorporación de la protesta social en las letras, la recuperación de sonidos autóctonos y la experimentación con novedosos instrumentos electrónicos.

El volumen 3 de Pappo’s Blues ofrece un panorama por demás elocuente. Se trata de un disco frontal y eléctrico, en el cual Pappo despliega todo su virtuosismo a través de riffs y solos rabiosos que llevan la impronta de la Fender Telecaster. Asimismo, Pomo y Machi le dieron alto vuelo a la formación, aportando una atmósfera robusta y frenética. El arte de tapa estuvo a cargo de la artista plástica Cristina Villamor y, de hecho, se dice que la letra de “El brujo y el tiempo” estuvo inspirada en aquel dibujo.

El primer contacto entre los mundos del rock y la política como corolario

No fue casualidad que este emblemático disco haya visto la luz el mismo año que el peronismo volvió a ser gobierno de la mano de la fórmula Héctor Cámpora-Vicente Solano Lima. En ese contexto de júbilo y protagonismo de las juventudes, se dio el primer encuentro formal entre el rock y la política a través del Festival del Triunfo Peronista, promovido por el productor Jorge Álvarez y el propio Perón para celebrar la victoria electoral.

El festival, que finalmente se vio interrumpido por cuestiones climáticas, fue organizado por las Brigadas de la Juventud Peronista y contó con la presencia de las principales bandas de rock. Desde la dirigencia política, se buscaba interpelar a importante sector de la juventud que asumió compromisos políticos, que abrazaba posturas no violentas, pero que no tenía filiación formal. El año 1973 marcaba, pues, un clímax en la cultura rock argentina, que coincidió con la esperanza y la algarabía del retorno de la democracia. Una sensación que se disiparía tristemente poco tiempo después.

Pappo’s Blues – Volumen 3 – El brujo y el tiempo

Continuar Leyendo

Especiales

Sam Cooke: la voz que despertó a las almas marginadas de la noche

Publicado

el

Hay estilos musicales que nacieron para perdurar en el tiempo y permanecer eternamente como una influencia musical. Hay estilos musicales que llenan ciertos oídos y otros que devienen en aburrimiento, en un repetido eco de cansancio.

El soul nació como una música de protesta de la raza afroamericana estadounidense con influencias del rhythm and blues, de doo-woop y góspel. El soul es una música que parte desde el fondo y con la fuerza de las voces del alma para llenar y levantar los oídos distantes del dolor.

Samuel Cooke, más conocido como Sam Cooke, nació el 22 de enero de 1931 Clarksdale, Misisipi y falleció el 11 de diciembre de 1964 en Los Ángeles, California. Fue cantante, compositor y empresario musical; pero por sobre todas las cosas, el padre del soul.

Durante su infancia comenzó su carrera musical dentro de un cuarteto junto a sus hermanos, llamado TheSingingChildren. Más tarde, ya en su juventud, pasó a formar parte del grupo góspel HighwayQCs. En 1950, y con tan solo 19 años, entró como miembro de TheSoulStirrers, obteniendo gran fama dentro de las audiencias del góspel.

En 1957, y después de firmar contrato con Keen Records, Sam Cooke graba su primer tema: YouSend Me, el cual se mantuvo durante seis semanas en el número uno de Billboard de R&B y tres en el de pop.

La música de Sam Cooke es de una fuerza arrolladora, sobre todo en la grabación en vivo OneNight Stand!, Live At The Harlem Square Club, 1963. Este álbum carga entre sus manos futuros sonidos de rock, de blues, de góspel y de R&B. Hace de un álbum en directo una seguidilla de canciones electrizantes, pegadizas, sin respiro que más tarde serían escuchadas en los álbumes punk en vivo, sobre todo en los de los míticos Ramones. La música de Sam Cooke radica en su fuerza para cantar, para levantar esas almas vivientes que están debajo del escenario fervientes, expectantes esperando el próximo destello de luz de este rey del soul y de la música negra.

 

Sam Cooke – Bring it on home to me
Sam Cooke – You send me

Continuar Leyendo
Ad Banner 300 x 600
Ad Banner 300 x 250
Ad Banner 300 x 250

LAS MÁS LEIDAS