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Alejandro Schuster de Viva Elástico: “En la música nada es un error”

Con un largo camino recorrido por los escenarios, que se nota en su crecimiento y maduración, Viva Elástico es una de esas bandas ineludibles…

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Foto: Joakin Fargas

Con un largo camino recorrido por los escenarios, que se nota en su crecimiento y maduración, Viva Elástico es una de esas bandas ineludibles cuando se quiere dar cuenta de la escena independiente local.

Cuentan con tres discos editados, Viva Elástico (2009), Agua, Sal y Fiebre (2012) y el recientemente lanzado No Es Privado, que termina de asentar su personalidad luego de algunos vaivenes y cambios de integrantes.
Hoy se plantan en vivo con seguridad y un álbum sólido. De este nuevo presente hablamos con Alejandro Schuster, la voz distintiva de la banda.

¿Cómo fue el proceso de armado del disco? 

Había como 30, 40 temas de dónde elegir. Es más, seguro había 60 pero algunos quedaron en el camino y no llegaron ni a demos. Hace como cuatro años que estamos haciendo este disco pero nunca arrancábamos. La banda trabaja muchísimo con demos y nosotros trabajamos mucho este disco produciéndolos y terminó siendo la contracara de ese trabajo, porque no tiene nada que ver con los originales. Pasaron cuatro años y lo que nos ayudó a crecer mucho es la distancia entre disco y disco, pasaron un montón de cosas en el medio y el crecimiento del grupo es haber subsistido a ese tiempo. A veces pasa que las bandas se pelean y hay que superar las discusiones, los malos entendidos. Es difícil mantener una banda de cinco personas.

¿Hubo un cambio de rumbo en un momento, alrededor del single “Oh! Viernes”? 

Sí, en 2015 hicimos esas dos canciones (“Oh! Viernes” y “La Vida Entera”) las editamos y lo que vino después no tenía nada que ver con eso. Definimos que no queríamos ir por ese lado, empezamos a animarnos a ser más sónicos, a buscar elementos del rock de los 80, los 90 y otros más actuales.

¿Se puede tomar ese single como un ensayo y error? 

Me parece que en la música nada es un error. No puede haber algo que esté mal. Las cosas son, suenan y no hay un marco de error en eso. Nos costó mucho encontrar la salida para este lugar, es como el marinero que no encuentra la isla y cuando la encuentra, por ahí no era lo que estaba buscando. Nos pasó algo así, pero encontramos ese sonido intenso. Intentamos hacer un disco muy groovero, trabajamos el ritmo, no veníamos haciendo eso. Las baterías eran más rectas, más cercanas a los Stones que a The Police. También pasó que empezamos a escuchar música juntos, hip hop, Wu-Tang Clan, además a todos nos gusta Big Audio Dynamite y enloquecimos un poco con eso.

¿Cómo componen, entre todos en la sala o alguno trae una canción que luego se arma con la banda? 

Yo compongo, soy compositor de canciones y hago música y letra. A veces pasa que los chicos traen alguna idea. Andrés (Ruiz, tecladista) también compone pero cuando llegó las canciones del disco ya estaban, de todos modos trabajó ideas en inversiones. En este caso las canciones son mías salvo Aloe Vera, que la comparto con Mateo (Zabala, guitarra). También Juan (García  Del Val, batería) agarro “Ven” y la bajó a la mitad de tiempo respecto a lo que yo la tocaba y quedó mejor. La banda es súper activa.

¿Sos prolífico para escribir? 

No, no escribo mucho. No tengo un cuaderno. Me importan demasiado las letras pero no las trabajo como la música que sí estoy todo el tiempo. A veces escucho “Ale Schuster está afiladísimo con las letras” y yo digo, ¡wow!, no soy un ensayista de la poesía pero sí disfruto mucho cuando lo hago. Cada tanto escribo un cuento y se lo muestro a mis amigos. Pero yo escribo gracias a la música. Y no me da lo mismo lo que digo. La música me va develando sentimientos, cuando compongo empiezo a soltar cosas, funciona como conector.

¿Hay mucho de tu vida en las letras?

 Sí, mucho. Siempre de un modo imaginario pero todo habla siempre de uno.

Tenés muchas historias en tus letras, como “El Amor Enferma” o “Www”. 

Sí. ¡Esa es una de las mejores y la trabajé! ¡Cuatro años me costó! Me pasó que no la podía escribir. La canción me llevaba todo el tiempo a la orilla del río. A mí me gusta mucho el mar, la idea de estar en el fondo del mar. Eso está en “Www” impregnado, no lo dice en la letra pero es muy arrabalera, muy del puerto, de pescadores. Y como no la podía escribir dice eso: “Esta canción pude escribirla hace más de un año pero nunca pude dar con el refrán”, y la palabra refrán también tiene eso arrabalero, bien porteño.

Cuando uno escucha a Viva Elástico piensa en bandas como The Cure, Suede, más britpop, sobre todo en el primer disco pero el abanico musical que tienen es mucho más amplio. 

Sí, el primero es bien Suede, yo estaba fanatizado con Bernard Butler y luego con Richard Oakes que toca igual. Con el tiempo se fue acentuando la cuestión más Manchester, por ejemplo, si escuchás “I Wanna Be Adored” y después escuchás “Bailando En El Desierto”, le pusimos un efecto de rever que tiene una onda a Ian Brown. Antes me gustaba más lo glamoroso del rock inglés pero después nos gustó más lo más peligroso o provocador, que también es elegante con un sonido tremendo.

viva-elastico-alejandro-schusterFoto: Andrés Bonelli

Cambió la forma de cantar tuya en este disco con respecto a los anteriores y sobre todo te le animás más al falsete. 

Este disco está más personalizado. En este sí que no me cabe que me digan que me parezco a tal, busqué de ser lo más único posible. Canté mucho tiempo, trabajo con mi voz todos los días, estudio canto y lo mejor para aprender es escucharse en grabaciones. No es lo mismo estar en un ensayo que en vivo. Había muchos detalles de la voz en vivo que no me gustaban. Ahora me fijo de tener muy bien el monitor para poder hablar, a veces quiero susurrar. La mejor manera de hacerlo bien es saber que es parte tuya.

¿Hay una línea intencional en que los tres discos de estudio muestren caras en la portada? 

En este caso es un chiste con el nombre del disco. No es que vamos a terminar haciendo siempre caras, o capaz que sí… pero empezamos a pensar y decidimos distorsionar un rostro. La tapa habla del disco porque todo el tiempo está esa cosa del color naranja que se prende fuego, es ruidoso y a la vez es suave. ¿Es contradictorio?

Se puede ser suave y ruidoso. 

Claro, como My Bloody Valentine. El disco tiene algo de eso, del shoegaze de los años 89, 90.

¿Cómo te cae que se vea en tus canciones algunas influencias de cantantes románticos como Sandro? 

Me gusta mucho Nino Bravo y también escucho a Sandro porque es un tipo que estuvo en el rock y en el pop, es como una escarapela, un símbolo. Y me gusta mucho lo romántico. La interpretación de él es muy fuerte pero queda dentro del pop, muy de arrabal pero en el cancionero suave y romántico. Me gustan los cantantes que tenían una banda y sonaban fuerte. Por eso también me gusta mucho Zitarrosa que era muy glamoroso para cantar, lo escuchás y es muy sexy, canta muy suave y te está diciendo algo ultra crudo. Para mí esa es la maravilla de la música. Me gustan los cantantes que sofistican la pasión, desde el pop, muchos dijeron las peores cosas pero uno dice “qué lindo lugar que me estás dando como oyente, no me estás tirando más mierda, me estás haciendo bien con algo que es real”.

¿Te ves ocupando un lugar de romanticismo en el pop? 

Somos muy intensos y muy románticos, pero también podemos ser los más fríos en algunas cosas. Es muy difícil ser intenso todo el tiempo. Con este disco podemos serlo y equilibrados. Pero no lo pienso así, creo que el tiempo nos va a dar el lugar que nos corresponde.

¿Van a salir de gira con el disco nuevo? 

Luego de La Plata vamos a presentarlo en noviembre o diciembre en Capital y luego saldremos de gira por Chile, Mendoza, Córdoba, Santa Fe, Uruguay, en verano nos queremos ir a México. Vamos a estar en Ciudad Emergente también, es un año cargadísimo. Y ya estamos pensando en el cuarto disco ¡porque no queremos que pasen cinco años más!

*****

Viva Elástico presenta No Es Privado el viernes 25 de agosto a las 23h en Olga Vazquez, 60 entre 10 Y 11, La Plata, Buenos Aires. Banda invitada El Estrellero.

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Las Edades: “El amor es la cosa más política”

En la casa de La Paternal donde ensaya, Las Edades conversa con UltraBrit sobre el reencuentro que significa su más reciente disco, Pozo Divino.

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Si bien la banda ha atravesado algunos cambios en los últimos tiempos debido al reemplazo de dos integrantes y una consecuente renovación de su sonido, hay algo que permanece intacto en Las Edades: una sensibilidad inusual para componer canciones pop que quedan grabadas en la cabeza del escucha durante días y días.

Pero otras características que permanecen desde los inicios del grupo son el equilibrio de roles y el trabajo a pulmón para cada producción y show en vivo. “Nunca delegamos nada, no tenemos manager”, dice Nicolás Miranda, uno de los guitarristas del grupo, que en este disco también se anima a ir más allá de los coros y canta en “Mañana de viento”.

La composición de Pozo Divino empezó luego de la partida de Rodrigo Ottonello y Andrés Conte-Grand, quienes fueron reemplazados por Ezequiel Rivero y Mauro Fernández Arizzi en bajo y batería, respectivamente, y representa un cambio de sonido para la banda, dejando atrás las melodías luminosas e intrincadas de guitarras para adentrarse en pasajes instrumentales más sombríos y psicodélicos en donde el bajo parece cobrar mayor peso. 

Para muchas bandas organizar fechas, incluso acordar los ensayos, puede llevar mucho tiempo de planificación y coordinación. ¿Fue ese el motivo por el cual Otto y Conte dieron un paso al costado?

Fernando Palazzolo (guitarrista y cantante): Más que un tema de coordinación fue una cuestión de energía, de las ganas que tenían distintas partes del grupo de ponerle energía a algo por el sólo hecho de hacerlo, porque no hay ningún otro rédito. Es tener ganas de tocar o no tener ganas, es tener ganas de estar implicado en todo lo que supone armar una fecha, moverla, el día del toque estar seis horas antes del show dispuesto a eso, trasladar equipos, estar en el tiempo muerto de la prueba, y todo eso genera un cansancio a nivel humano más que cuestiones finas como pensar “che, me parece que estamos tocando demasiado y no queremos tocar tanto, nos vamos de la banda”. En realidad fue como un desgaste que se venía dando, además de diferencias musicales, supongo.

¿Cómo fue el ingreso a Las Edades para los nuevos integrantes?

Mauro Fernández Arizzi (baterista): A mí me gustaba la banda desde antes, la había ido a ver varias veces y recuerdo que fue re loco entrar. Yo siempre me mantuve tocando con bandas, pero durante casi un año estuve sin tocar en ninguna. En esas experiencias previas había una determinada forma de encarar los proyectos y lo que me dije a mí mismo fue: “no quiero seguir tocando más de esta manera”. Si bien estuve de invitado en algunos shows con otros grupos, durante ese año no estuve fijo en ningún lado. Y un día me la cruzo en Parque Centenario a Lea (Franov), que fue mi compañera de colegio, y me comenta que estaban buscando baterista. Empecé a tocar con ellos y me di cuenta de que se manejaban de la manera en que yo me quería manejar y estaban en el mood en el cual yo quería estar, lo que me pareció increíble. Estaban despreocupados y fuera del anhelo del rockstar. Yo antes me encontraba envuelto en una cosa de tener éxito y pegarla y ahora me topaba con una banda que estaba en otra onda. Son unos tranquilos.

Si hay algo que caracteriza a Las Edades es la idea de equilibrio, especialmente en los roles que ocupa cada integrante. ¿Cómo se da eso?

Ezequiel Rivero (bajista y productor): El objetivo es que las canciones estén buenas y que funcionen bien. Dejamos el ego de lado y si alguien quiere probar determinada cosa está todo bien. Por ejemplo, cuando ensayamos o grabamos, las guitarras están bajas, algo que va en contra del clásico mandato del guitarrista de rock de tocar solo y al palo tapando al resto. Estamos todos como serios y concentrados en que todo quede bien, que las canciones suenen como tengan que sonar. Que la persona que compuso el tema, ya sea Lea, Fer o Nico, se sienta identificada con la idea de la canción, y eso es todo, ese es el único objetivo. Y por eso no tenemos un mango (risas).

Este disco presenta un cambio en el sonido, hay canciones más largas y pasajes instrumentales más complejos. ¿Por qué piensan que se dio eso?

Lea Franov (cantante y guitarrista): Antes, cuando estaba Otto, las composiciones giraban entre tres personas, y sus canciones solían diferenciarse en relación a las mías o las de Fer. Ahora los temas son como más homogéneos y tienen un sonido más grave. Antes yo me preocupaba mucho por los graves cuando tocaba la guitarra, pero el hecho de que Ezequiel esté en el bajo hace que ya no tenga mucho sentido que yo esté ahora con la guitarra y sólo la toco en la canción que le da nombre al disco. Además, es la primera vez que la producción recayó en una persona, que fue también Eze. Y se nota el cambio, ya que ahora tenemos como una base de bajo y batería más “gordita”.

Ezequiel Rivero: Yo creo que en realidad ahora las canciones se simplificaron de alguna manera, por lo menos en sus estructuras. Antes los temas de Las Edades tenían más partes y ahora se trata de una especie de línea continua y uniforme.

En algunas canciones de Pozo Divino, como “El mundo es horrible” y “La Fuerza”, se filtran ciertos comentarios al contexto social que quizás no aparecían en los trabajos anteriores. ¿Se trató de algo buscado o salió de manera inconsciente?

Lea Franov: En “La Fuerza” hay frases como “desarmar el mecanismo” o “el drama del amor”, y habla de las relaciones de poder, porque para mí todo se basa en esas relaciones, desde siempre y para siempre, y en el amor las relaciones de poder se expresan claramente. No recuerdo bien cuándo fue, pero sé que ese tema lo compuse un día que hubo manifestaciones y dije “quiero hacer una canción que hable sobre esto”. Yo siempre me sentí comprometida, aunque nosotros somos como una banda muy “polite”, y como mujer pensé que tenía la oportunidad de comunicarle algo a alguien, o sea, estoy harta de hablar de mi novio.

Nicolás Miranda: No hay letra más política que “La Fuerza” en la banda. 

Fernando Palazzolo: Se puede decir “Las Edades es un grupo que habla de amor”, pero justamente hoy el amor es lo más político, es la cosa más política y politizada del mundo, y es algo que es imposible no hablar o no pensar por lo menos.

A raíz de las denuncias de violencia de género en el ámbito del rock, existen diferentes debates, especialmente en las redes, sobre si es válido “separar la obra del artista”, o si el discurso del artista es también parte de su obra. Las Edades no es de expresarse mucho en las redes al respecto, ¿tienen tomado algún tipo de postura definida o han debatido estos temas entre ustedes?

Fernando Palazzolo: En relación a todos los debates alrededor del feminismo, que nosotros los venimos hablando un montón, nunca hicimos pública una postura política para luego eso transformarlo en un discurso de la banda. Nosotros somos un grupo de gente que se junta para hacer canciones, después las canciones pueden hablar de diferentes cosas, pero que exista alguna situación no quiere decir que vamos a salir con un comunicado a tomar postura sobre un determinado debate, por lo menos no si nadie nos pregunta.

Lea Franov: Ese debate es tremendo. No sé si tenemos una postura definida o tomada al respecto.

Nicolás Miranda: Pero igualmente ahí sí hay una posición, hay una decisión política. Si bien como banda en las redes nunca opinamos sobre los temas que nos interesan, en nuestros perfiles personales lo hemos hecho.

Lea Franov: Además, la realidad no son la redes sociales, que vos no hables de un determinado tema no significa que no lo hables en tu intimidad, en tu casa, con tus amigos o con tu familia.

Mauro Fernández Arizzi: Cada uno tiene su postura y más o menos cada uno está de acuerdo en ciertas cosas. También es cierto que para que cinco personas se pongan de acuerdo y hablen sobre algo en las redes o den un comunicado es muy complicado, porque tiene que ser algo muy puntual y que los afecte.

Ezequiel Rivero: Es cierto que nosotros como banda no nos hemos posicionado frente a nada en las redes, pero internamente estamos debatiendo y comunicándonos cosas que nos importan, en ese sentido nos sentimos una banda muy política. Toda banda y todo acto es político, ¿verdad? Las Edades en su discurso de no decir nada, en cómo nos manejamos en los afiches, en las fotos, todo eso puede apuntar para un determinado perfil, que es una cuestión más que nada estética.

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La banda sigue presentando su más reciente disco, Pozo Divino, con dos conciertos:

Viernes 15 de junio en Casa Unlan (Calle 5 e/ 63 y 64, Nº 1512, La Plata) y sábado 16 de junio en Ladran Sancho (Guardia Vieja 3811, Buenos Aires)

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Valle de Muñecas: “Lo importante es hacer las canciones que tenemos ganas de hacer, nunca nos guiamos por el mercado”

La banda que este año está cumpliendo una década y media de existencia se planta de manera honesta y fiel a sus convicciones dentro del universo del rock local.

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Shoegazing, punk, melodías pop y muchas cosas más conviven dentro del universo Valle de Muñecas. “Hay muchas bandas que influencian a Valle de Muñecas, Television, R.E.M., Smiths, Sonic Youth, Dream Syndicate, Jesus and Mary Chain, Pixies, Husker Dü por citar algunas pero también cosas más actuales como Arctic Monkeys, Strokes, Raveonettes, DIIV, Parquet Courts, etc. Nosotros empezamos todos tocando en bandas Punk, así que eso también es algo que está muy presente en el sonido y en la actitud”, dice Fernando Blanco para explicar un poco el ADN de la banda.

Valle de Muñecas fue, de alguna manera, la continuación y evolución de Menos que Cero, donde Manza ya componía cosas como “Cartas” y “Kodak 74”,  dos canciones que podrían tranquilamente formar parte del repertorio actual de Valle de Muñecas.  “La diferencia entre Valle de Muñecas y Menos que Cero es que es otra gente la que me acompaña, y cada uno aporta su bagaje personal de música escuchada. Y si bien yo sigo escuchando música que escuchaba hace 20 años cuando tocaba en MQC, pasaron muchas cosas desde entonces, y uno va descubriendo cosas nuevas todo el tiempo”, aclara Manza.

Cuando Valle de muñecas habla de influencias, no solo se centra en el plano internacional, también  recuerda a sus contemporáneos y hasta elogian a las nuevas generaciones del indie nacional.  “Yo miro todo el tiempo qué es lo que pasa acá, pero obviamente no nos ha marcado demasiado el clásico rock nacional. Encuentro más empatía con algunos músicos de mi generación (Francisco Bochaton, Rosario Blefari, Boom Boom Kid), y veo en El Mató y toda las bandas que vienen detrás al fin una escena que tiene que ver con la música que siempre escuché”, cuenta Manza.

A lo largo de los años, Manza y los suyos tuvieron una relación un poco distante y hasta extraña con la popularidad, pero fue con la publicidad de la Campagnola que apareció la elegante canción con aires folk “Tormentas”, para que hasta al más distraído se le peguen las primeras y poéticas líneas: “Soy el aire entre tus dedo, una más de mil maneras de fingir la primavera…”.

“Uno no hace las canciones sin esperar nada a cambio, nos gustaría ser más populares pero no estamos dispuestos a ceder nada para que eso suceda”, aclara Fernando. “Obvio que nos gustaría que nuestras canciones lleguen a la mayor cantidad de gente posible, pero no es una decisión solo nuestra, pesa mucho más lo que opinen el público y los medios para que esto ocurra. De todos modos, para nosotros lo más importante es hacer las canciones y discos que tenemos ganas de hacer, nunca nos guiamos por el mercado”, suma Manza para explicar un poco más la postura que Valle de Muñecas tiene con respecto al tema desde que están en la carretera haciendo canciones.

Los Valle de Muñecas siguen haciendo su camino sin mirar a los costados, haciendo lo que mejor saben hacer: Canciones.

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Simon Raymonde, ex Cocteau Twins, sobre su nuevo proyecto: “Nuestro álbum demuestra igualdad”

Años después de la disolución definitiva de Cocteau Twins y con la construcción de su propio sello discográfico, Simon Raymonde se unió al baterista Richie Thomas para crear Lost Horizons.

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Años después de la disolución definitiva de Cocteau Twins y con la construcción de su propio sello discográfico, Simon Raymonde se unió al baterista Richie Thomas para crear Lost Horizons. Su álbum debut, Ojalá (en español en el original), nos regala eso que a veces se pierde despacio entre murmullos y ruido, tan sanador y vital que algunos niegan y otros pueden confirmar, que se llama música.

Esta fue la charla que Raymonde mantuvo con Ultrabrit.

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Ultrabrit: Formaste parte de los legendarios Cocteau Twins, y cuando se separaron definitivamente le diste forma a tu propio sello, Bella Union… ¿Qué crees que le hacia falta a la industria para crear una discográfica como ésta?

Simon: Es una buena pregunta, creo que tuvimos muy malas experiencias con nuestros primeros sellos discográficos, relaciones malas, donde no había amistad, y finalmente en 1997 creamos nuestro propio sello con la idea de hacer nuestra propia música.

U: Suena a que crear tu propio sello discográfico es crear tus propias reglas…

S: Bueno sí, exacto, no tenés que preguntarle a nadie si lo que estás haciendo está bien. Simplemente lo hacés. Tomás las decisiones que querés, hacés los videos que querés, sólo lo charlas con tus compañeros. Obviamente es una teoría, la realidad es un poco diferente.

U: ¿Cuáles son los factores que la gente no puede ni imaginarse sobre tener un sello propio? ¿Qué es lo más difícil y qué es lo más divertido?

S: Lo más divertido o lindo es ver cómo las pequeñas bandas que llegan con sus demos comienzan a evolucionar y a crecer de nuestra mano, ganándose su público. Es un ejercicio a largo plazo. No se trata de los charts ni billboards, se trata de volverse la mejor versión de uno mismo como artista. Es algo que es más duradero que un hit, significa mucho más, es ser parte de algo con propósito.

U: ¿Creés que los álbumes físicos van a desaparecer?

S: Creo que soy de una generación en la que eso no va a pasar. Pero es cierto que hay una generación, la generación track, generación Spotify, que no saben lo que es escuchar un álbum completo. Si bien todo puede cambiar ya que esa misma generación está comenzando a revalorizar los vinilos como objetos vintage, pero quién sabe.

U: El nuevo disco de Lost Horizons se llama “Ojalá”. ¿Por qué el título en castellano?

S: Porque es una palabra muy importante, es una palabra hermosa, con un significado especial, no sólo para mí sino para el planeta en el que vivimos los ciudadanos del mundo en el presente. Tenemos muchas cosas por las que preocuparnos hoy, y ‘Ojalá’ es una expresión de optimismo y es tener un marco de positividad sobre que todo va a funcionar mejor no sólo para uno mismo si no para el mundo entero. Incluso haciendo algo pequeño, como un gesto para otra persona, una sonrisa, abrir la puerta a alguien mayor, eso le puede cambiar el día a alguien.

U: En su música hay muchas voces femeninas, ¿por qué tantas variaciones?

S: Supongo que porque me gustan las voces femeninas; ojo, igual que las masculinas, creo en un 50/50. Tal vez por cómo me criaron que el álbum demuestra igualdad. Creo que en el mundo hay muy pocas mujeres en puestos en los predominan los hombres, tanto en la radio, en la música, en los festivales, etc. Creo también que las acciones valen más que las palabras, tal vez por eso hay tantas voces femeninas en Ojalá.

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