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Acorazado Potemkin: “La banda trata de llevar al límite el momento en el que está”

El trío presentará su nuevo disco Labios Del Río en Niceto el 3 de noviembre.

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Foto: Victoria Schwindt

El trío presentará su nuevo disco Labios Del Río en Niceto el 3 de noviembre.

Acorazado Potemkin viene sembrando una semilla de rock con formato clásico que intenta escapar a los lugares comunes del género. El impulso creativo de la banda en lo musical está también en las formas de hacer que intentan romper lógicas que puedan aprisionar esa praxis. Es así como decidieron editar Mugre (2011) en formato digital con descarga gratuita desde su página oficial y así evitar que una cuestión de producción física de las copias en CD retrazara la salida de un disco que ya estaba listo para salir a presentar. Luego de ese primer paso, tanto Remolino (2014) como el flamante Labios Del Río que acaba de salir están disponibles para su descarga desde la web.

Este trío poderoso y amable, inteligente y visceral, experimentado y fresco, está formado por Federico Ghazarossian en bajo, ex Don Cornelio y La Zona, Los Visitantes y Me Darás Mil Hijos, Juan Pablo Fernández en guitarra y voz, ex Pequeña Orquesta Reincidentes, y Luciano “Lulo” Esaín, a cargo de la batería y los coros, también integrante de Valle De Muñecas y de la banda de rockabilly Motorama.

Acorazado Potemkin no suena a nada de lo que ustedes hayan hecho antes en otros proyectos. ¿Cómo lo lograron?

Juan Pablo Fernández: Yo siento que cada cosa de los tres está. Podés hacer un recorrido hacia atrás y encontrar algo. No hay una receta de cómo hacer las cosas, todo depende de las ideas y las químicas de las personas. Potemkin trata de encontrar sus propias reglas, sus propios momentos, sus propias cosas que quizás tienen que ver con cosas que se discuten siempre o desde siempre. Y lo musical es lo que sale de cada uno de nosotros que no somos músicos de acompañamiento, no acompañamos a un cantante o a un solista, cada uno aporta lo suyo y eso hace que el resultado estético sea muy distinto o por lo menos personal.

Luciano Esaín: Hay algo que tiene que ver con la formación de la personalidad o de la identidad de la banda, se crea un lenguaje, ya sea musical o de lo que se charla que es propio de cada banda. A mí me pasa que estoy con los tres proyectos al mismo tiempo y lo que se charla en la interna es propio de cada banda y en eso, que se logre eso dentro del círculo íntimo te da la pauta que hay una personalidad, una identidad propia, algo que se formó y que se asentó. Una vez que todo ese lenguaje interno está creado y formado, ahí la cosa va andando.

En la invitación a descargar el disco de la web hay un pequeño manifiesto: “Labios del Río es el tercer disco de Acorazado Potemkin y se descarga libremente gracias al trabajo de mucha gente, a nuestro entusiasmo por compartirlo y al derecho de ustedes a disfrutar la música sin intermediarios.” ¿Cómo es mantener esa estrategia?

LE: Juan Pablo decía “un piedrazo es un piedrazo y el segundo es política”. Entonces, la primera vez fue así y cuando estaba por salir Remolino decidimos ponerlo para descargar gratis y que sea el sello de la banda.

Federico Ghazarossian: Vamos tomando fuerza en la independencia de articular cada vez más todas las posibilidades que te da la web. Al no haber tantas radios que te pasen nosotros usamos todos los medios para eso, que sea nuestro canal de escucha y que la gente tenga ahí todo regalado o para escuchar.

LE: Y después hay gente que dice “¿cuándo va a estar el físico que ya se los quiero comprar?”, eso también está genial.

Es el segundo disco que graban con Mariano “Manza” Esaín como productor. ¿Tomaron como punto de partida el trabajo hecho en Remolino?

FG: Siempre pensás en subir un poco más la cresta de la ola, es tratar de notar diferencias y no repetirte. Y lo de Manza fue una elección porque nos encantó como sonó Remolino. Fue increíble el trabajo con él porque ya hay química y confianza que son importantísimas.

¿Cómo no repetirse y poder encontrar variaciones siendo un trío de rock con una formación clásica?

JPF: Potemkin siempre trata de hacerse cargo del momento en el que está, porque no volveríamos a hacer algunas cosas como en el estudio cuando grabamos Mugre, pero en ese momento ejercimos el tiempo y el momento que nos tocaba vivir, lo que podíamos hacer. Quisiera creer que la banda trata de llevar al límite el momento en el que está y lo que puede hacer en ese momento. De hecho en este disco hubo una producción en la que no estuvo tanto Manza sin embargo en la grabación estuvo muchísimo más participativo y activo que en Remolino, él sabía como se iba a grabar porque conocía el estudio y ahí veníamos hablando que queríamos grabar en vivo y después ya teníamos una idea en la cabeza de por donde ir desde la base y por dónde incorporar músicos invitados, voces invitadas, quizá parte de ese trabajo de identidad que decía Lulo tiene que ver con generar esos espacios en los que haya cierta apertura posible para los cambios y para los golpes de timón.

FG: Por ejemplo “Humano”, que suena  diferente a todo en general porque el piano suena un poco más que la guitarra, está no compitiendo pero trabajando los dos a la vez con la acústica y es otro aspecto nuestro.

LE: Hay un entusiasmo en el momento de hacer las cosas, hay algo emocional que hila todo y que le da entidad y le da una coherencia.

Hay dos estilos muy diferentes en los letristas de la banda. Juan Pablo tiene un estilo más verborrágico de contar historias y Federico es más existencialista y minimal pero luego en el disco hay una unidad, ¿cómo se logra?

JPF: Asumiendo que cada canción tiene que ser algo en sí mismo y no tiene que ser deudora de la anterior o de la que viene o de la que está haciendo el compañero, se labura mucho eso. Incluso, hay temas que sale la letra entera y hay otros que se tarda mucho, por ejemplo, en “Santo Tomé” yo quería hablar de un tema en  particular, de una situación en particular que tenía en la cabeza, que me gustaba más el clima que lo que estaba queriendo contar entonces empezaron a aparecer recursos para escribirla y se terminó resolviendo a partir del trabajo sobre la melodía y la estructura del tema que ya estaba. Después hay otros que son muy claros, que sale la letra de un tirón, en otras salieron en la pre-producción pero una  vez que está planteado cada tema requiere su complejidad. “El Rosarino” tiene un poco más de humor, otras son más tristes, “Santo Tomé” es una historia concreta contada con distintas aristas y links de cosas que yo quería incluir, después hay otras que son más catárticas, “Las Cajas”, “Hablar de Vos”, que estás contando lo que te pasa adentro.

¿Y cuando trabajan letras de otra gente? Por ejemplo, “Mundo Lego”.

JPF: Son tres poemas distintos ensamblados en una letra, porque el libro Mundo Lego (Josefina Saffioti) tiene dos ejes temáticos, una mudanza y la construcción e ese mundo, Lego, que se va armado y otro eje temático que es una causa judicial por violencia de género, tiene esas dos cosas que van en paralelo. En ese libro es muy claro que algunos poemas hablan de lo mismo, yo me sentí libre de incorporarlos y traerlos  y cortar y pegar porque me parecía que estaban en la misma sintonía. Muchas veces en los temas y dentro de un mismo tema decimos bueno, esta parte ya está contada, ya dijimos esto, ¿se entiende la idea sin esto? Sí. Y ahí aparecemos los tres. Esto está contado no hace falta otra parte, no hace falta volver al estribillo. O al revés, el tema necesita machacar sobre una idea, necesitamos volver al estribillo o que haya una parte instrumental que de pausa a eso.

LE: También Fede viene con una letra y con una idea melódica y armónica en general y le terminamos de dar forma entre todos.

Hay dos covers en este disco ¿Por qué?

FG: ¡Porque si! Porque estaban, porque decidimos grabar todo lo que veníamos haciendo. El de Lila Downs ya tiene como un año que lo venimos tocando y el de los Beatles Juan un día vino con el riff y dijimos “¿por qué no?”

Siempre te hablan del tango pero te escuché decir en radio que pensabas para el fraseo en cosas como Morrissey y me llamó mucho la atención escucharte decir eso. ¿Cómo conjugás esos universos?

JPF: En realidad son como toreos, uno dice, no pasa sólo allá esta forma de cantar. Aquel hace lo mismo desde otro lugar que nada que ver y que incluso ni siquiera es tan deudor de la música popular (inglesa). Es muy melódico para cantar y también es muy decidor y él sabe muy bien como concentrar textos con mucha carga y a la vez terminarlos con un remate más lírico, más abierto, muy melódico. Hay que saber jugar, usar eso como una tensión. En una época yo decía que me gustaba escribir como se habla, no me gustan mucho los versos muy poéticos o demasiado líricos. No me gusta cargarle a la canción una pretensión así porque me parece que es entorpecer, me gusta contar algo un poco más sencillo, me gusta respetar la acentuación de las palabras, de la gramática en español. Para mí eso es inevitable del tango que también recupera el habla popular, el lunfardo. Hay una forma porteña de cantar que la tiene Palo (Pandolfo) que la heredó de Moris y de Miguel Cantilo, evidentemente yo ando en esa línea.

LE: Pero Joe Strummer tiene un montón de esas cosas, también es una forma parecida de cantar, como hablando y de repente una frase te la termina con una melodía y decís “ah, había una melodía ahí”.

¿“Santo Tomé” sería ese caso?

JPF: Y sí, en otras partes en muy melódica, también lo trabajamos mucho eso, era no gritar, no contar, no hablar, que sea muy, muy, muy melódica, muy suave en algunos momentos de cantar y de grabar y que se juegue ese contraste incluso en cómo está escrita esa parte en la que hay dichos populares inventados como “en las fronteras se aprende a esperar” o “quién ve su sombra no debe cruzar” al inventar dichos populares que vayan justo con esa melodía nos obligaba a cantarlos distinto.

Casi todos los invitados menos uno son chicas y hay dos canciones en las que cantás desde una perspectiva femenina (“Mundo Lego” y “Semilla de Piedra”) ¿hay una búsqueda conciente ahí o es algo que salió?

FG: No, a Elbi (Olalla, pianista) la conocimos tocando en febrero y tiene una manera de tocar el piano que no se puede creer y ella es una divina persona. Después a Juliana (Moreno, flautista) la conocía Juan Pablo, a Christine (Brebes, violinista) la conocíamos de toda la vida porque tocó con Mil Hijos. Y lo de Mariana (Päraway, cantante) fue buscando una voz femenina, no la conocíamos y un día un amigo posteó un tema, lo escuchamos y nos gustó mucho. Nunca pensamos “llamemos a cuatro chicas”, fue natural.

¿Tampoco pensaron en cambiar el género de las canciones?

JPF: No, pero eso sí fue deliberado, llega un momento que no es inocente, es notorio entonces te hacés cargo de eso, encontrás desde el respeto concretamente a quién lo escribió y después cómo te hacés cargo vos de no cambiar el sexo como para ponerte en otro lado. Te tenés que hacer cargo de lo que cantás, entonces en ese sentido no es inocente.

LE: Cuando tocamos “Mundo Lego” me hace acordar a cuando fuimos a tocar al acto de Ni Una Menos o a la campaña a favor del aborto, me linkea directamente a eso. Juan está cantando una letra de una canción en la cual habla una chica como cuando leés un libro y la protagonista es una mujer, si te ponés en la piel de la protagonista te identificás.

Ustedes tocan mucho en “causas”. ¿Hay una lectura posible de ciertas causas feministas y todas esas sumatorias?

JPF: Es que uno no es ajeno a eso.

LE: Te llama decir algo al respecto y por ahí la manera de decirlo es ésta.

FG: Es como cuando nos invitaron para Ni Una Menos o el aborto legal, dijimos sí porque nos interesa que esas cosas vean la luz, me parece que son cosas que hay que transmitir.

JPF: Tiene que ver con universos comunes. De hecho participamos del festival de los despidos en la misma semana que a mí me echaban del Ministerio de Cultura. Estamos adentro de todo eso. Somos parte de eso.

¿Se ven llegando a ser una banda con un mayor nivel de masividad?

JPF: A nosotros nos gusta el under y venimos de ahí y lo reivindicamos desde un lugar de laburo, desde un lugar de producción independiente, de un espacio dónde todos somos iguales, dónde no hay aparatos que sostienen un mal show o un mal disco, nosotros tenemos que dar examen cada vez, en cada tema, en cada disco, en cada show y eso me parece que es algo lindo que tiene el under dónde estamos todos ahí pelando la verdad del show.

LE: A mí siempre lo que más me gustaría que pase es que se pueda estar tocando todo el tiempo, que puedas ir a una ciudad, que puedas ir a otra, que se armen shows todo el tiempo y que haya un circuito continuo de lugares con una asistencia de público que se pueda ir y volver y tocar y el año que viene y nos vemos en la próxima ciudad. Eso es lo que yo siento que es lo más lindo de tocar.

JPF: Eso, la verdad que sí. Y lo que yo siento que está pasando es que ya está tan corrido el eje de la escena independiente de lo que es la escena mainstream o los 40 principales que ya no existe para mí una idea de legitimación de eso.

Tal vez no es tanto una cuestión de legitimación en cuanto al mainstream sino una cuestión de por ahí dar un salto y poder decir: vivo de la banda y me puedo dedicar 100% a la banda. 

FG: Sí, igual nosotros nos dedicamos 100% a la banda, obvio que sería otra situación si podemos hacer un Luna Park y ponernos a girar por el país, creo que el hecho fundamental nuestro es tocar y tratar de articular en todo el país eso porque creo que lo que yo más aprendí con Potemkin es volver a la ruta con los instrumentos, tomar micros y antes de quedarte sentado en tu casa nosotros preferimos salir a tocar. Nos tomamos el micro y ya está, vamos a dormir a la casa del organizador o de un amigo del organizador, de quién sea, no es que vamos al hotel 4 estrellas. Y a parte vos nos vas a ver en los lugares antes del show estamos hablando con la gente o vamos y vendemos los discos nosotros mimos.

LE: Siempre está bueno tocar con lindas condiciones técnicas entonces a medida que vos vas llevando un poquito más de gente y tenés mejor monitoreo, mejor sonido para los que te van a ver y eso está bueno.

JPF: Y que no te cambie la forma de pensar, lo más importante debería ser que el grupo sea independiente de la puerta de la sala para adentro. Que realmente lo que nosotros podamos hacer sea construir un universo propio, un camino propio, estético, musical, poético, que tenga que ver con las cosas que nos pasan incluso cuando decimos que nos interrumpa en la sala de ensayo para ir a un festival porque desapareció Santiago Maldonado, porque asesinaron a Mariano Ferreyra, hay que estar ahí. Pero una cosa era el espíritu punk fanzinero del hacelo por vos mismo y otra cosa es cuando vos empezás a razonar como un productor o como un tipo que tiene una PyME y tiene que hacer funcionar el boliche. A ese tipo de razonamiento le escapamos.

LE: Sí, es la célula primal el tener ganas de tocar, eso no lo podés perder, hay que mantenerlo.

JPF: Una banda debe ser nada más y nada menos que la suma de las personalidades que la integran y no una marca que los supera o un producto que los engloba. Cuando te hacés cargo de eso empiezan a aparecer otras cosas más complicadas, bueno, estás con problemas personales, el disco no puede salir o al revés estás con problemas personales y a la vez entre todos logramos que eso sea parte, que esté arriba de la mesa, que se ejerza y que eso le de más intensidad y sentido a lo que hacés. Lleva más tiempo pero es más lindo, más real, para nosotros es más genuino así.

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Acorazado Potemkin presenta Labios Del Río
Viernes 3 de noviembre – 20:30hs
Niceto Club (Niceto Vega 5510 – CABA)
Entradas en venta en Ticketek

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El 1° de noviembre habrá una pre-venta del disco en las oficinas del sello discográfico Oui Oui Records, Soler 6090 – CABA, de 18 a 21 horas.

El resto de la gira presentación de Labios Del Río será el 4/11 en Mar del Plata, el 11/11 en Junín, el 18/11 en Montevideo, el 24/11 en Córdoba, el 25/11 en Mendoza y el 9/12 en Firmat, Santa Fe.

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Las Edades: “El amor es la cosa más política”

En la casa de La Paternal donde ensaya, Las Edades conversa con UltraBrit sobre el reencuentro que significa su más reciente disco, Pozo Divino.

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Si bien la banda ha atravesado algunos cambios en los últimos tiempos debido al reemplazo de dos integrantes y una consecuente renovación de su sonido, hay algo que permanece intacto en Las Edades: una sensibilidad inusual para componer canciones pop que quedan grabadas en la cabeza del escucha durante días y días.

Pero otras características que permanecen desde los inicios del grupo son el equilibrio de roles y el trabajo a pulmón para cada producción y show en vivo. “Nunca delegamos nada, no tenemos manager”, dice Nicolás Miranda, uno de los guitarristas del grupo, que en este disco también se anima a ir más allá de los coros y canta en “Mañana de viento”.

La composición de Pozo Divino empezó luego de la partida de Rodrigo Ottonello y Andrés Conte-Grand, quienes fueron reemplazados por Ezequiel Rivero y Mauro Fernández Arizzi en bajo y batería, respectivamente, y representa un cambio de sonido para la banda, dejando atrás las melodías luminosas e intrincadas de guitarras para adentrarse en pasajes instrumentales más sombríos y psicodélicos en donde el bajo parece cobrar mayor peso. 

Para muchas bandas organizar fechas, incluso acordar los ensayos, puede llevar mucho tiempo de planificación y coordinación. ¿Fue ese el motivo por el cual Otto y Conte dieron un paso al costado?

Fernando Palazzolo (guitarrista y cantante): Más que un tema de coordinación fue una cuestión de energía, de las ganas que tenían distintas partes del grupo de ponerle energía a algo por el sólo hecho de hacerlo, porque no hay ningún otro rédito. Es tener ganas de tocar o no tener ganas, es tener ganas de estar implicado en todo lo que supone armar una fecha, moverla, el día del toque estar seis horas antes del show dispuesto a eso, trasladar equipos, estar en el tiempo muerto de la prueba, y todo eso genera un cansancio a nivel humano más que cuestiones finas como pensar “che, me parece que estamos tocando demasiado y no queremos tocar tanto, nos vamos de la banda”. En realidad fue como un desgaste que se venía dando, además de diferencias musicales, supongo.

¿Cómo fue el ingreso a Las Edades para los nuevos integrantes?

Mauro Fernández Arizzi (baterista): A mí me gustaba la banda desde antes, la había ido a ver varias veces y recuerdo que fue re loco entrar. Yo siempre me mantuve tocando con bandas, pero durante casi un año estuve sin tocar en ninguna. En esas experiencias previas había una determinada forma de encarar los proyectos y lo que me dije a mí mismo fue: “no quiero seguir tocando más de esta manera”. Si bien estuve de invitado en algunos shows con otros grupos, durante ese año no estuve fijo en ningún lado. Y un día me la cruzo en Parque Centenario a Lea (Franov), que fue mi compañera de colegio, y me comenta que estaban buscando baterista. Empecé a tocar con ellos y me di cuenta de que se manejaban de la manera en que yo me quería manejar y estaban en el mood en el cual yo quería estar, lo que me pareció increíble. Estaban despreocupados y fuera del anhelo del rockstar. Yo antes me encontraba envuelto en una cosa de tener éxito y pegarla y ahora me topaba con una banda que estaba en otra onda. Son unos tranquilos.

Si hay algo que caracteriza a Las Edades es la idea de equilibrio, especialmente en los roles que ocupa cada integrante. ¿Cómo se da eso?

Ezequiel Rivero (bajista y productor): El objetivo es que las canciones estén buenas y que funcionen bien. Dejamos el ego de lado y si alguien quiere probar determinada cosa está todo bien. Por ejemplo, cuando ensayamos o grabamos, las guitarras están bajas, algo que va en contra del clásico mandato del guitarrista de rock de tocar solo y al palo tapando al resto. Estamos todos como serios y concentrados en que todo quede bien, que las canciones suenen como tengan que sonar. Que la persona que compuso el tema, ya sea Lea, Fer o Nico, se sienta identificada con la idea de la canción, y eso es todo, ese es el único objetivo. Y por eso no tenemos un mango (risas).

Este disco presenta un cambio en el sonido, hay canciones más largas y pasajes instrumentales más complejos. ¿Por qué piensan que se dio eso?

Lea Franov (cantante y guitarrista): Antes, cuando estaba Otto, las composiciones giraban entre tres personas, y sus canciones solían diferenciarse en relación a las mías o las de Fer. Ahora los temas son como más homogéneos y tienen un sonido más grave. Antes yo me preocupaba mucho por los graves cuando tocaba la guitarra, pero el hecho de que Ezequiel esté en el bajo hace que ya no tenga mucho sentido que yo esté ahora con la guitarra y sólo la toco en la canción que le da nombre al disco. Además, es la primera vez que la producción recayó en una persona, que fue también Eze. Y se nota el cambio, ya que ahora tenemos como una base de bajo y batería más “gordita”.

Ezequiel Rivero: Yo creo que en realidad ahora las canciones se simplificaron de alguna manera, por lo menos en sus estructuras. Antes los temas de Las Edades tenían más partes y ahora se trata de una especie de línea continua y uniforme.

En algunas canciones de Pozo Divino, como “El mundo es horrible” y “La Fuerza”, se filtran ciertos comentarios al contexto social que quizás no aparecían en los trabajos anteriores. ¿Se trató de algo buscado o salió de manera inconsciente?

Lea Franov: En “La Fuerza” hay frases como “desarmar el mecanismo” o “el drama del amor”, y habla de las relaciones de poder, porque para mí todo se basa en esas relaciones, desde siempre y para siempre, y en el amor las relaciones de poder se expresan claramente. No recuerdo bien cuándo fue, pero sé que ese tema lo compuse un día que hubo manifestaciones y dije “quiero hacer una canción que hable sobre esto”. Yo siempre me sentí comprometida, aunque nosotros somos como una banda muy “polite”, y como mujer pensé que tenía la oportunidad de comunicarle algo a alguien, o sea, estoy harta de hablar de mi novio.

Nicolás Miranda: No hay letra más política que “La Fuerza” en la banda. 

Fernando Palazzolo: Se puede decir “Las Edades es un grupo que habla de amor”, pero justamente hoy el amor es lo más político, es la cosa más política y politizada del mundo, y es algo que es imposible no hablar o no pensar por lo menos.

A raíz de las denuncias de violencia de género en el ámbito del rock, existen diferentes debates, especialmente en las redes, sobre si es válido “separar la obra del artista”, o si el discurso del artista es también parte de su obra. Las Edades no es de expresarse mucho en las redes al respecto, ¿tienen tomado algún tipo de postura definida o han debatido estos temas entre ustedes?

Fernando Palazzolo: En relación a todos los debates alrededor del feminismo, que nosotros los venimos hablando un montón, nunca hicimos pública una postura política para luego eso transformarlo en un discurso de la banda. Nosotros somos un grupo de gente que se junta para hacer canciones, después las canciones pueden hablar de diferentes cosas, pero que exista alguna situación no quiere decir que vamos a salir con un comunicado a tomar postura sobre un determinado debate, por lo menos no si nadie nos pregunta.

Lea Franov: Ese debate es tremendo. No sé si tenemos una postura definida o tomada al respecto.

Nicolás Miranda: Pero igualmente ahí sí hay una posición, hay una decisión política. Si bien como banda en las redes nunca opinamos sobre los temas que nos interesan, en nuestros perfiles personales lo hemos hecho.

Lea Franov: Además, la realidad no son la redes sociales, que vos no hables de un determinado tema no significa que no lo hables en tu intimidad, en tu casa, con tus amigos o con tu familia.

Mauro Fernández Arizzi: Cada uno tiene su postura y más o menos cada uno está de acuerdo en ciertas cosas. También es cierto que para que cinco personas se pongan de acuerdo y hablen sobre algo en las redes o den un comunicado es muy complicado, porque tiene que ser algo muy puntual y que los afecte.

Ezequiel Rivero: Es cierto que nosotros como banda no nos hemos posicionado frente a nada en las redes, pero internamente estamos debatiendo y comunicándonos cosas que nos importan, en ese sentido nos sentimos una banda muy política. Toda banda y todo acto es político, ¿verdad? Las Edades en su discurso de no decir nada, en cómo nos manejamos en los afiches, en las fotos, todo eso puede apuntar para un determinado perfil, que es una cuestión más que nada estética.

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La banda sigue presentando su más reciente disco, Pozo Divino, con dos conciertos:

Viernes 15 de junio en Casa Unlan (Calle 5 e/ 63 y 64, Nº 1512, La Plata) y sábado 16 de junio en Ladran Sancho (Guardia Vieja 3811, Buenos Aires)

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Valle de Muñecas: “Lo importante es hacer las canciones que tenemos ganas de hacer, nunca nos guiamos por el mercado”

La banda que este año está cumpliendo una década y media de existencia se planta de manera honesta y fiel a sus convicciones dentro del universo del rock local.

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Shoegazing, punk, melodías pop y muchas cosas más conviven dentro del universo Valle de Muñecas. “Hay muchas bandas que influencian a Valle de Muñecas, Television, R.E.M., Smiths, Sonic Youth, Dream Syndicate, Jesus and Mary Chain, Pixies, Husker Dü por citar algunas pero también cosas más actuales como Arctic Monkeys, Strokes, Raveonettes, DIIV, Parquet Courts, etc. Nosotros empezamos todos tocando en bandas Punk, así que eso también es algo que está muy presente en el sonido y en la actitud”, dice Fernando Blanco para explicar un poco el ADN de la banda.

Valle de Muñecas fue, de alguna manera, la continuación y evolución de Menos que Cero, donde Manza ya componía cosas como “Cartas” y “Kodak 74”,  dos canciones que podrían tranquilamente formar parte del repertorio actual de Valle de Muñecas.  “La diferencia entre Valle de Muñecas y Menos que Cero es que es otra gente la que me acompaña, y cada uno aporta su bagaje personal de música escuchada. Y si bien yo sigo escuchando música que escuchaba hace 20 años cuando tocaba en MQC, pasaron muchas cosas desde entonces, y uno va descubriendo cosas nuevas todo el tiempo”, aclara Manza.

Cuando Valle de muñecas habla de influencias, no solo se centra en el plano internacional, también  recuerda a sus contemporáneos y hasta elogian a las nuevas generaciones del indie nacional.  “Yo miro todo el tiempo qué es lo que pasa acá, pero obviamente no nos ha marcado demasiado el clásico rock nacional. Encuentro más empatía con algunos músicos de mi generación (Francisco Bochaton, Rosario Blefari, Boom Boom Kid), y veo en El Mató y toda las bandas que vienen detrás al fin una escena que tiene que ver con la música que siempre escuché”, cuenta Manza.

A lo largo de los años, Manza y los suyos tuvieron una relación un poco distante y hasta extraña con la popularidad, pero fue con la publicidad de la Campagnola que apareció la elegante canción con aires folk “Tormentas”, para que hasta al más distraído se le peguen las primeras y poéticas líneas: “Soy el aire entre tus dedo, una más de mil maneras de fingir la primavera…”.

“Uno no hace las canciones sin esperar nada a cambio, nos gustaría ser más populares pero no estamos dispuestos a ceder nada para que eso suceda”, aclara Fernando. “Obvio que nos gustaría que nuestras canciones lleguen a la mayor cantidad de gente posible, pero no es una decisión solo nuestra, pesa mucho más lo que opinen el público y los medios para que esto ocurra. De todos modos, para nosotros lo más importante es hacer las canciones y discos que tenemos ganas de hacer, nunca nos guiamos por el mercado”, suma Manza para explicar un poco más la postura que Valle de Muñecas tiene con respecto al tema desde que están en la carretera haciendo canciones.

Los Valle de Muñecas siguen haciendo su camino sin mirar a los costados, haciendo lo que mejor saben hacer: Canciones.

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Simon Raymonde, ex Cocteau Twins, sobre su nuevo proyecto: “Nuestro álbum demuestra igualdad”

Años después de la disolución definitiva de Cocteau Twins y con la construcción de su propio sello discográfico, Simon Raymonde se unió al baterista Richie Thomas para crear Lost Horizons.

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Años después de la disolución definitiva de Cocteau Twins y con la construcción de su propio sello discográfico, Simon Raymonde se unió al baterista Richie Thomas para crear Lost Horizons. Su álbum debut, Ojalá (en español en el original), nos regala eso que a veces se pierde despacio entre murmullos y ruido, tan sanador y vital que algunos niegan y otros pueden confirmar, que se llama música.

Esta fue la charla que Raymonde mantuvo con Ultrabrit.

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Ultrabrit: Formaste parte de los legendarios Cocteau Twins, y cuando se separaron definitivamente le diste forma a tu propio sello, Bella Union… ¿Qué crees que le hacia falta a la industria para crear una discográfica como ésta?

Simon: Es una buena pregunta, creo que tuvimos muy malas experiencias con nuestros primeros sellos discográficos, relaciones malas, donde no había amistad, y finalmente en 1997 creamos nuestro propio sello con la idea de hacer nuestra propia música.

U: Suena a que crear tu propio sello discográfico es crear tus propias reglas…

S: Bueno sí, exacto, no tenés que preguntarle a nadie si lo que estás haciendo está bien. Simplemente lo hacés. Tomás las decisiones que querés, hacés los videos que querés, sólo lo charlas con tus compañeros. Obviamente es una teoría, la realidad es un poco diferente.

U: ¿Cuáles son los factores que la gente no puede ni imaginarse sobre tener un sello propio? ¿Qué es lo más difícil y qué es lo más divertido?

S: Lo más divertido o lindo es ver cómo las pequeñas bandas que llegan con sus demos comienzan a evolucionar y a crecer de nuestra mano, ganándose su público. Es un ejercicio a largo plazo. No se trata de los charts ni billboards, se trata de volverse la mejor versión de uno mismo como artista. Es algo que es más duradero que un hit, significa mucho más, es ser parte de algo con propósito.

U: ¿Creés que los álbumes físicos van a desaparecer?

S: Creo que soy de una generación en la que eso no va a pasar. Pero es cierto que hay una generación, la generación track, generación Spotify, que no saben lo que es escuchar un álbum completo. Si bien todo puede cambiar ya que esa misma generación está comenzando a revalorizar los vinilos como objetos vintage, pero quién sabe.

U: El nuevo disco de Lost Horizons se llama “Ojalá”. ¿Por qué el título en castellano?

S: Porque es una palabra muy importante, es una palabra hermosa, con un significado especial, no sólo para mí sino para el planeta en el que vivimos los ciudadanos del mundo en el presente. Tenemos muchas cosas por las que preocuparnos hoy, y ‘Ojalá’ es una expresión de optimismo y es tener un marco de positividad sobre que todo va a funcionar mejor no sólo para uno mismo si no para el mundo entero. Incluso haciendo algo pequeño, como un gesto para otra persona, una sonrisa, abrir la puerta a alguien mayor, eso le puede cambiar el día a alguien.

U: En su música hay muchas voces femeninas, ¿por qué tantas variaciones?

S: Supongo que porque me gustan las voces femeninas; ojo, igual que las masculinas, creo en un 50/50. Tal vez por cómo me criaron que el álbum demuestra igualdad. Creo que en el mundo hay muy pocas mujeres en puestos en los predominan los hombres, tanto en la radio, en la música, en los festivales, etc. Creo también que las acciones valen más que las palabras, tal vez por eso hay tantas voces femeninas en Ojalá.

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