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5 motivos para ver Big Little Lies

Se trata de una multipremiada serie de HBO que se ubicó entre las revelaciones del 2017.

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Se trata de una multipremiada serie de HBO que se ubicó entre las revelaciones del 2017.

La serie Big Little Lies se llevó numerosas estatuillas en los SAGS, los Critic Choice Awars y los Golden Globes. Gracias a la buena recepción de la gente y las críticas positivas, la serie fue renovada para una segunda temporada. Si todavía no viste la primera, acá te damos 5 razones para verla.

1. Los personajes femeninos

Las mujeres que llevan adelante esta serie son reales, de diferentes edades, trabajos y  diferencias sociales, todas tienen hijos y problemas, como cualquiera. El empoderamiento femenino siempre está presente y logran superar todos los obstáculos.

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2. El compromiso social

En tiempos donde las mujeres ya no se callan y deciden denunciar la violencia de género, mostrar una relación violenta en pantalla es importante. La manera en que se lleva adelante en la serie y como lo atraviesa el personaje de Nicole Kidman es excelente.

3. Los problemas de los más chicos

Además de mostrar un universo femenino muy interesante, la serie también pone sobre la mesa el bullyng y los problemas entre chicos y como se termina llevando el problema a los adultos.

4. El elenco

Desde los protagónicos de Reese Whiterspoon y Nicole Kidman, hasta los personajes secundarios de Alexander Skarsgard o Laura Dern. Todos se lucen en su papel y elevan la calidad de la serie al máximo.

5. La música

Por último, una serie de tanta calidad, tenía que ser acompañada por una banda sonora impresionante. Con música que va desde Fleetwood Mac hasta Frank Ocean, cada canción que suena te convence de seguir viendo capítulo tras capítulo.

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Especiales

Oobah Butler: las reglas se hicieron para romperse

Un joven escritor freelance que pone a prueba las normas y algoritmos de la web.

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La flema inglesa no sólo se viste de etiqueta. A veces lleva un salmón en sus brazos y pretende romper estúpidas antiguas leyes de su reino en la mítica crema londinense, para delinear ese espíritu irreverente punk que lleva en la sangre.

Oobah Butler es el joven que encarna esta misión rebelde para VICE, el canal de YouTube de noticias independientes que lo da a conocer y que lleva adelante el cometido de realizar todo aquello que se prohibió durante los siglos anteriores en frente de la policía inglesa.

Las acciones van desde estar descalzo frente al Palacio de Buckingham, hacer apuestas en una librería, cantar obscenidades en la vía pública (esto es, dedicarle una dulce balada a Tony Blair acerca de acostarse con él), hacer knock-a-door-run (que por cierto la casa seleccionada es la del primer ministro), hasta entrar con una armadura al Parlamento “corriendo el riesgo de ser decapitado”, y otras hazañas que tal vez no lo fueron tanto, dado que al final al tratarse de “dumb rules” o como nosotros las llamaríamos, reglas tontas, no fue reprendido.

Lo curioso es que al realizar todas estas semiproezas ridículas, Oobah se encuentra con reacciones bien inglesas de ligera sorpresa, camaradería, complicidad y desdichada aceptación, aunque hay algunas personas que se asustan. Lo que se quiere subrayar es el humor inglés que se caracteriza por ese “ya nada me sorprende” o aquel “can I get some fries with that?”.

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Especiales

“Sing Street”: influencias del rock en Irlanda

Un grupo de jóvenes que rompen la escena para hacer música y usarla como arma de seducción.

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Esta vez el contenido se lo pedimos prestado a los irlandeses. “Sing Street” es una película ambientada en los 80, dónde no había redes sociales, ni internet. Se trata de un film hecho de música, estilo y seducción, a través de unos chicos de quince años que intentan enamorar a una bella joven.

Los irlandeses tienen una chispa especial, un sentido del humor incómodo que se parece al inglés pero es un poco más “celta”, verde trébol, o rústico. En esta obra ese ardor se puede ver tanto en la casa de Conor, el protagonista, sin calefacción por problemas económicos, sucia, amplia e interesante (lo que lleva a los miembros de la familia a estar siempre abrigados), como en la forma en que el adolescente trata de encarar a la única chica en las inmediaciones del colegio nuevo al que debe cambiarse por falta de recursos.

El encuentro ocurre de frente y sin vergüenza. Conor le pide el número de teléfono y luego la contacta para comentarle acerca de un videoclip en el que ella podría participar como modelo, para su banda. Recién ahí se plantea formar un grupo de rock y comienza a desarrollarse la trama de una película que por momentos delata su faceta cultural ,y por otros genera cariño y hasta ternura por el recorrido que hacen los amigos a través de las diversas influencias musicales que se ven reflejados en los estilos de vestimenta y peinado.

Bandejas de vinilos, guitarras y el sueño de triunfar en Londres, son algunos de los elementos que muestran en detalle cómo (en algunos casos) es el proceso de composición entre amigos. El dato de color es que la banda sonora de la película es original, y los protagonistas antes de ser actores eran músicos, por lo que las canciones son interpretadas por ellos. La música tiene influencias de The Cure, Duran Duran, The Clash, Motorhead, The Jam y otras bandas, y fue premiada en varios festivales desde se estreno en 2017.

Si bien no es una película cómica, vale la pena verla y empaparse de los primos de la buena suerte.

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PATRICK MELROSE: una clase de actuación de Benedict Cumberbatch

La adaptación en cinco capítulos de las novelas autobiográficas de St Aubyn nos trae posiblemente el mejor papel que Benedict Cumberbatch ha realizado en toda su carrera.

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Una recomendación: vayan a ver el primer episodio de Patrick Melrose y después lean este artículo. Esta nota no va a tener demasiados spoilers, pero considero que siempre es mejor ver sin saber nada. Si no se sienten lo suficientemente convencidos, sigan leyendo.

La nueva miniserie de Showtime (distribuida a nivel mundial por Hulu) concreta un deseo que Benedict Cumberbatch ha tenido por años: interpretar a Patrick Melrose, el protagonista de las novelas autobiográficas de Edwatd St Aubyn (algo así como un Irvine Welsh aristócrata). El primer capítulo adapta el segundo libro (“Bad News”), mostrando dos días en la vida de Patrick, que realiza un viaje a Nueva York tras la muerte de su abusivo padre. “¿Este es papá? ¡Es justo lo que quería, no se hubiesen molestado!” exclama Melrose cuando le entregan la urna con las cenizas de su progenitor. “Gracias Mark, por no apuñalarme” dice varias escenas después, cuando descubre que estaba por comprarle heroína a un hombre que pensaba robarle. Ese es el tipo de atmosfera a la que hay que acostumbrarse desde el minuto uno de la serie.

No solo Benedict Cumberbatch se luce en cada escena en la que aparece, la serie también cuenta con la presencia de Hugo Weaving y Jennifer Jason Leigh, interpretando al padre y la hermana de Melrose. La dirección, a cargo del alemán Edward Berger, se constituye como un personaje en sí, involucrándonos cada vez más en la perspectiva que el protagonista tiene del mundo y el efecto que las drogas tienen sobre él.

El constante efecto surrealista (¿hiperrealista?) se evidencia más que nunca en una memorable escena en la que Melrose, en medio de una reunión, sufre los efectos de un quaalude (un poderoso sedante) y todo comienza a ralentizarse –tanto la voz de Patrick como los movimientos de los demás personajes y de la misma cámara-. Melrose se levanta torpemente de su silla y se arrastra hasta logra reanimarse aspirando anfetaminas y nos  queda más que claro que el Sherlock yonqui que Cumberbatch interpretó en el segundo episodio de la última temporada de la serie de la BBC era solo un pre-calentamiento en comparación a este papel.

Patrick Melrose es sesenta minutos de ansiedad y pensamientos suicidas, que logran una magia a lo Trainspotting, es decir, deprimir sin hartar. A pesar de la aparente repetición a lo largo de todo el episodio (Melrose parece condenado a no crecer nunca), la hora se pasa volando. Los breves flashbacks a la infancia del protagonista (que aparentemente van a ganar más protagonismo en futuros capítulos) van desarrollando poco a poco la relación padre-hijo que parece ser el verdadero centro de la historia. El recurso más efectivo que trae la serie es utilizar a Cumberbatch como narrador y protagonista al mismo tiempo, haciendo que en algunas escenas los dos dialoguen entre sí (lo cual profundiza la idea de alienación y despersonalización presente en la historia). La trama está bien planteada pero, insisto, las verdaderas estrellas son la dirección y el elenco.

El episodio debut de Patrick Melrose es una hora de excelente cinematografía que, en el momento en que empiezan los créditos y “Heart of the City” de Nick Lowe, los dejara sabiendo qué hacer las próximas cinco semanas.

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