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1915 es el futuro

La banda presentó Bandera en Niceto con lleno total.

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Fotos: Matías Casal

El viernes 10 de mayo a las 23:00, luego de la apertura a cargo de HTML y La Otra Cara De La Nada, el escenario de Niceto fue copado por 1915 con la misión de presentar Bandera, su segundo disco, uno de los mejores de nuestro país en el último año.

Una intro hipnótica con frecuencias graves nos dio la bienvenida al esperado show de la banda del conurbano norte, integrada por Cruz Hunkeler (guitarra y voz), Federico Penzotti (teclados), Alejo Freixas (bajo) y Jeremías Alegre (batería). Esta vez en el escenario los acompañaron Gonzalo Casalinuovo en guitarra, Jeanette Nenezian en trompeta, Maxi Sayez en percusión y Lucas Lorenzo en saxo. “Prisma” corrió el velo e inauguró el setlist. De movida aparecieron el groove, los arreglos finos, la base sólida y los synthes impecables sobre los cuales la voz de Cruz sobrevoló cómodamente. “Nada podría detenernos si nos uniéramos” suena a frase del pasado haciéndose realidad en ese preciso instante, donde disfrutan y sonríen mientras la rompen en un Niceto colmado. Luego de tocar “Sur”, de Dual, su disco debut, Cruz saluda al público “Somos 1915, gracias por venir” y la banda explota con “El Enemigo”.

Fiesta musical y letra con contenido social profundo. La parte instrumental, tocada en vivo pero ausente en la versión original, generó el baile de toda la gente. Y en medio de la fiesta se escuchó la voz desesperada de Marta Alconada, cuando en 1978 encaró a la prensa internacional que cubría el mundial de fútbol para pedir: “Nosotros solamente queremos saber dónde están nuestros hijos, vivos o muertos. Angustia porque no sabemos si están enfermos, si tienen frío, si tienen hambre, no sabemos nada. Mi desesperación, señor, es porque ya no sabemos a quién recurrir… ustedes, son nuestra última esperanza”. Una letra escrita en primera persona, como si fuera un detenido de esa época a punto de desaparecer, el pedido desesperado de una madre y la música más festiva que te puedas imaginar. Todo a la vez. Es una patada en la cabeza y en el alma. Sólo a 1915 se le ocurrió expresar de manera tan brillante la idea de que la memoria está activa, pero que al mismo tiempo se puede ejercer sin olvidar la diversión. “Los amo”, disparó Cruz, nieto de una desaparecida, al finalizar el tema. “Canción De Bolsillo” llegó en el momento ideal para describir con su letra lo que se respiraba en el aire: “esta melodía de plena libertad, ahora es parte de mí, ahora es parte de vos”.

La banda a full y un solo de guitarra que prendió fuego todo y dejó al cantante tirado en el piso por un rato. Intensidad. Como pasa con otros artistas, la timidez y el perfil bajo de Cruz desaparece en el escenario. Se lo ve cómodo, expresivo, carismático y muy agradecido. Machingo Russo sube como invitado para embellecer con su trombón, como también hizo en el disco, una hermosa versión de “Olas”. Luego de un intermedio del poeta villero Rodrigo Armoa y de tocar “Invencible”, otra del nuevo disco, Cruz dice “Gracias Charly, sos Dios”, mientras Penzo dispara desde las teclas las primeras notas de “Adela En El Carrousell”. Gran versión, respetuosa, pero con sonido actual, la impronta de la banda y un in crescendo intenso y rockero para el final. “Dame Una Bandera”, sería la siguiente canción, el tema emblema de su última producción.

Y la invitada de lujo para la ocasión fue Feli Colina, quien también participó en el disco. La cantante salteña no para de crecer y tiene por delante un futuro importante. Las voces se combinan a la perfección. Por un momento Feli y Cruz salen del escenario y la banda se despacha con una parte instrumental medio jazzera, poderosa, con un solo de piano de Penzo alucinante. Vuelven Feli y Cruz para terminar bailando en trance. “Vamos tocar la primera canción que compuso esta banda” es el anuncio. Y “El Gede” se hace presente con una versión íntima, a cargo de Cruz y Penzo. Vuelve la banda, empiezan “Ya no sé qué hacer” y aparece Facundo Castaño Montoya, cantante de El Zar, para sumar su voz. Ya casi en el final, agradecieron a todas las personas involucradas en el armado del show, presentaron a los músicos invitados y explotaron todo con una poderosa versión de “Policía”. Todo el mundo coreando, bailando y delirando. Un momento de comunión entre público y artistas muy intenso, bello, emotivo. Todo fue una fiesta. Y cuando la banda se retiró del escenario sabíamos que vendría una más porque el telón permaneció abierto.

Honestamente, con todo lo que habían dado hasta ahí, pedir más sería un acto de gula musical. Pero el rito es así. La gente pidió una más y 1915 volvió al escenario para cerrar su presentación con una de su primer disco, titulada “Del Sueño, La Paranoia y La Vigilia”. Una canción que empieza tranqui y de golpe explota con un sonido tipo Rage Against The Machine que le vuela la cabeza a todo el mundo. Pogo intenso del público y actitud absoluta de la banda. En una misma noche hubo: pop groovero, funky, soul, rock progresivo (“metamórfico”, según ellos), toques de jazz y el final demoledor. Todo este combo increíble de personas y sonidos partirá pronto hacia México en su primera gira internacional. Canciones con contenido social, canciones de amor, de desamor, canciones inteligentes y hermosas. Es muy fácil sentirse bien tratado por semejante banda. Y el promedio de edad es de 21 años. Por eso, con un gran presente y todo por delante, no hay dudas: 1915 es el futuro.

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Turf festejó los 20 años de Siempre Libre en Niceto

El sábado 18 la banda liderada por Joaquín Levinton celebró los 20 años de su disco de culto en un Niceto colmado.

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Fotos: Malu Campello

Antes de hablar del recital, que fue increíble, primero hay que hacer un poco de historia.

En 1997 sale “Una Pila De Vida”, el disco debut de La banda de Joaquín Levinton (voz y guitarra), Leandro Lopatín (guitarra), Carlos “Tody” Tapia (bajo), Fernando Caloia (batería) y Nicolás “Ríspico” Ottavianelli (teclados). De manera meteórica se transforman en estrellas. El disco fue un éxito, contó con la participación y el apoyo de Charly García y vendió más de 40.000 copias. Cuando estaban en la cresta de la ola y a punto de encarar un segundo disco, la compañía que los editaba cambió de presidente, los echaron y quedaron a la deriva. Se fueron a Valeria del Mar y allí empezaron a surgir las canciones, sin saber cuándo las editarían ni cómo. Las nuevas composiciones tenían más psicodelia, rock progresivo y un acercamiento al sonido de bandas como The Stone Roses o Primal Scream. Con la libertad y el amor como conceptos principales, “Siempre libre” resultó el disco más volado y experimental de la banda. Uno de los que trabajaron a full para que el disco sea lo que es fue su productor, Coti Sorokin, quien recién comenzaba en el arte de producir canciones de otros artistas. Finalmente fue editado por Musimundo. Hoy es considerado el “disco de culto” de la banda. 20 años después es momento de celebrarlo.

21:45. Comienzan a escucharse sonidos sintetizados de aves, que remiten al paisaje de la tapa del disco, al igual que la escenografía, con vegetación tupida, ramas de sauces, etc. Comenzaron con “Siempre Libre”, la canción que da nombre al disco. Y de ahí en más lo tocaron completo y respetando el orden original de los temas. Arranque explosivo, con todos coreando a pleno. Joaquín es un gran frontman, arengador como pocos y con un gran manejo del público. “Me Hace Sentir” inauguró el baile y subió la temperatura del lugar. La fiesta ya había comenzado! “El Jugador”, un potente rock inspirado en la novela de Dostoyevski, empezó con Lea Lopatín haciéndose cargo de la voz y Levinton se unió en el primer estribillo. “Bienvenidos al show” tiró Joaquín y se escucharon los primeros acordes de “Aterrizar”, con su sonido brit pop tan característico. La epicidad se hizo presente con “Valle De La Luna” que, al igual que en el disco, funcionó como intro de “Esa Luz”, una de las grandes canciones de Siempre Libre, cantada esta vez por Coti, mientras Joaquín se encargó de la guitarra acústica. “Me remonta a la niñez. Dónde está lo qué soñé?” Y la respuesta está precisamente ahí, delante de ellos, en un Niceto colmado cantando cada frase como si fuera la última. Potente, elegante y emotiva versión. “Coti fue el que hizo posible este disco. Nos habían echado de todos lados”, dijo Joaquín y contó cómo se conocieron con el productor, quien se quedó para cantar “Piolines” a dúo con el líder de Turf, con un fragmento de “Desconfío”, de Pappo, en el medio.

La lista avanzaba y el baile se reavivó con el groove manchesteriano de “Más Loca Que Yo” para luego dar lugar a la veta más Primal Scream con “Fuera Del Mundo”. Sería el turno de otro invitado, Ezequiel Levinton, hermano de Joaquín, subió para cantar en “Miniturismo”, canción que contó también con el sitar de Brian Agustín Figueroa. “Valeria del Mal” impregnó el aire con su atmósfera tan relajada como densa y el final, al igual que en el disco, fue con “Siempre Libre II”, con Coti nuevamente en el escenario. “Esto fue Siempre Libre. 20 años. Lo hemos tocado por primera vez entero. Ahora nos vamos y volvemos con otro Turf”, dijo Joaquín antes de pedir que el telón se cierre para esperar el segundo acto.

Volvieron al escenario con “Panorama”, temazo de su primer disco. La gente lo empezó a corear tan fuerte que Joaquín decidió parar la banda. Quedó el público cantando hasta que los músicos retomaron al llegar al segundo estribillo. La energía era desbordante y absolutamente positiva. Para confirmar que la segunda parte del show venía de clásicos y temas nuevos tocaron “Disconocidos”, de su último trabajo. La fiesta no paraba de crecer. Y fue el turno de Vicentico, quien se sumó junto a su hijo Florian en guitarra, para hacer “Cuatro Personalidades”. Desquiciada versión. “Qué lindo tocarla de vuelta” dijo Levinton con una sonrisa justo antes de “Magia Blanca”. Y los hits no paraban de venir uno tras otro. Como “Pasos Al Costado”, donde la energía desbordaba y la gente se volvía loca cantando como si de eso dependiera seguir con vida. Si hasta ahí creíamos que todo estaba muy arriba, “Loco Un Poco” fue directamente una bomba atómica. Durante la canción Joaquín trepó al balcón izquierdo (visto desde el escenario) y terminó cantando entre la gente.

Al finalizar el tema se dio cuenta que al lado estaban su papá y su mamá a quienes abrazó y luego del saludo empezó a arengar al público. Pidió que se abra un círculo en el medio, para estallar después en un pogo tremendo. Y desde arriba cantó “No tengo tiempo para saber si hay un amor ideal…”, la gente lo siguió, la banda voló pelucas y “Yo No Me Casaría, Y Ud?” cerró la noche con lluvia de papelitos, pogo, baile y gargantas al límite. Para el saludo final Levinton llamó al escenario a todas las personas involucradas en el armado de este show y dijo bromeando y agradeciendo “Somos más que Los Decadentes! Gracias a todos ustedes por compartir este momento que es histórico para nosotros”. Dicho lo cual dejaron el escenario, cansados pero felices. Habían dado todo y lo sabían. Su público también.

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Audia Valdez brilló en La Cúpula del CCK

En una noche con varios invitados e invitadas de lujo, entre ellos Richard Coleman y Benito Cerati, Audia Valdez dio un show memorable.

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Fotos: Diego Moyano

El viernes 17 en La Cúpula del CCK Audia Valdez se presentó con entradas agotadas en apenas dos horas, junto a una gran lista de invitados e invitadas que sumaron su talento al show. Unos minutos después de las 20:00 Audia apareció en el escenario, frente a la gran pantalla, con un camperón blanco charolado y botas negras. Como en cada recital tuvo varios cambios de vestuario, diseñado por ella misma. Porque Audia es, además de una talentosa compositora, una gran diseñadora de indumentaria.

En la entrega de los últimos Premios Gardel pudo verse a Gabriela Radice, conductora de la velada, luciendo una de las prendas diseñadas por la artista mendocina. Volviendo al show, comenzó grabando y sampleando su propia voz en el tema “Pasajero”, donde ya se pudo notar que el sonido stereo y high fi sería otro protagonista de la noche. En “La Estrella Azul”, su particular cover de Peteco Carabajal, el público acompañó rítmicamente con palmas en la parte más movida. En dos canciones Audia ya había dejado en claro de qué iba su mix artístico. Canciones pop, electrónicas, futuristas, pero también referencias a lo folklórico, tanto en lo tímbrico como en lo melódico. Con momentos que invitan al baile y otros a contemplar auditivamente los paisajes sonoros. Incluso en una misma canción. Alfred García Tau subió al escenario para acompañarla desde la guitarra.

En primer lugar sumando sonidos flamencos con la acústica en “Evolución”. Luego, la mendocina se tomó unos segundos para contar que “Raíz” está inspirada en el nacimiento de su sobrina y en la transformación de los padres de la niña ante la llegada de una nueva vida. Llegaría un estreno absoluto, material que seguramente editará en un futuro cercano y se titula “Tan Mala”. El trabajo de las visuales, a cargo de Marcelo Enriquez, es algo para destacar. Porque en el mundo de Audia Valdez nada queda librado al azar. La estética está siempre bien cuidada, tanto en lo que se escucha como en lo que se ve. Las canciones, la ropa, los sonidos, las imágenes, todo apunta a un mismo concepto: El futuro. Pero no el futuro como algo lejano e inalcanzable, sino como algo cercano, posible, transformador y evolutivo.

En “Dos Mentes” la pantalla se divide en tres. Una bailarina danza sobre fondos rojos y negros, luciendo un vestido de Audia, negro con líneas rojas. Mientras, ella canta y es presa de movimientos robóticos marcados por los acentos fuertes de la canción. Todo tiene que ver con todo.

El momento histórico de la noche llegó con Richard Coleman sobre el escenario. Se colgó la guitarra y contó que cuando estuvo de gira en México, mientras Audia abría uno de sus shows como invitada, al escucharla pensó en una canción que tocaban con Los Encargados, que nunca fue editada y en lo bueno que sería hacer una versión con ella. La canción se llama “Necesidad”. Más de 30 años pasaron desde que la banda de Daniel Melero, con un Coleman de 19 años en sus filas, la tocaba en vivo. Para reversionarla se basaron en una grabación de un recital en vivo de aquella época, conservada por Mario Siperman, tecladista de Los Encargados. Y sonó actual, contundente.

La voz de Richard Coleman es una gloria y se complementó muy bien con la de Audia. Una artista que mira al futuro, revisitando el pasado, trayéndolo al presente y con un invitado de lujo. Todo a la vez. Momento alto de la noche. Richard se queda en el escenario y sube Benito Cerati para hacer “Caminar”, canción que grabó con Valdez para el álbum Llamando A Tierra, de 2017. Ella se mostró muy agradecida y emocionada por la presencia de estos dos artistas en el escenario, un lujo. Otro estreno fue “Trozos De Films” con modelos de belleza disidente luciendo diseños originales de la protagonista de la noche. Una mezcla de desfile futurista y recital en vivo. Cerca del final, la artista habló de lo conceptual de su obra, del futuro y de los hombres que atraviesan los cambios actuales, a quienes les dedicó “Los Nuevos Hombres”, una de sus últimas creaciones, acompañada por Igna Lamas en la voz.

Como cierre de lujo y marcando una línea de pensamiento de género invitó a subir a Laura Ciuffo (Hamacas Al Río), Silvana SostoSonia Rovi y Carola Zelaschi. Mientras cantaban “Esta es la era de la igualdad. Este es el momento de evolucionar”, en la pantalla se veían imágenes del clip del tema mixadas con imágenes de marchas feministas y de mujeres luchadoras de distintos momentos de la historia. Un gran final, épico, para una noche en la que hubo de todo. Desde la revalidación histórica de una obra de Los Encargados, hasta un presente de lucha y producción artística, pero siempre con la mirada puesta en el futuro. Todo eso es Audia Valdez.

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El Mató a un Policía Motorizado dinamitó Vorterix

La banda liderada por Santiago Motorizado volvió a los escenarios porteños luego de llenar el Microestadio Atenas en su ciudad natal.

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Después de un tiempo sin presentarse en la Ciudad de Buenos Aires, El Mató A Un Policía Motorizado volvió con tres shows completos en Vorterix. La primera de estas fechas fue el jueves 16 de mayo, donde la banda platense demostró nuevamente por qué son una de las joyas del actual rock argentino de exportación.

La lista de veinticinco temas estuvo protagonizada mayoritariamente por sus dos últimos discos, La Dinastía Scorpio (2012) y La Síntesis O’ Konor (2017). Al igual que en Tecnópolis, cuando tocaron a fines del año pasado para 4500 personas, este show lo inauguraron con “El Magnetismo”. La bienvenida dio paso a una preciosa versión de “La noche eterna”, con el sonido hiper profundo del redoblante en el estribillo y un cierre largo, tan colgado como bello. Las luces fueron otro factor a destacar, además del sonido. Una puesta en escena impecable, bien articulada con los diferentes momentos del show.

Foto por Leandro Frutos

El mejor kraut rock del mundo llegó con “La Síntesis O’ Konor”, el instrumental que titula el disco más exitoso de la banda hasta hoy. Y volvió poco después con “El Baile De La Colina”. Un momento de descanso y trance en la primera parte de “Nuevos Discos” dio lugar a la explosión del primer pogo de la noche. El clima quedó tan encendido que la gente se puso a vivar futboleramente a los músicos que, con todo el oficio de años de ruta, mantuvieron la intensidad y hasta la subieron en “Navidad De Reserva”. El Mató es una banda que sabe manejar las energías. Te suben, te dejan arriba un tiempo, te dan un descanso y antes que lo pidas ya te hicieron subir de nuevo. La prueba de eso fue la demolición total con “Ahora Imagino Cosas”, la bajada de “Alguien Que Lo Merece”, la levantada de “Destrucción” y la explosión con “Yoni B”. A ese manejo de energías me refiero. Como si fueran los que tienen el control de la montaña rusa de sensaciones en la que te invitan a pasear. Las guitarras se complementan a la perfección, ya sea para embellecer todo con arreglos sutiles o para detonar el universo confabuladas en el noise. Los synthes van desde los colchones sonoros a los arreglos precisos. Y la percusión juega a tirar detalles sobre la base potente de bajo y batería.

Foto por Leandro Frutos

Al igual que en su último disco “Excalibur” fue la previa a uno de los momentos más altos del show. “El Mundo Extraño” es la canción lenta más salvajemente coreada del mundo. La suelen tocar más rápido que en su versión de estudio, lo cual hace que la letra sincericida y brillante también crezca, gritada por las gargantas en llamas del público. Y hablando de llamas “El Fuego Que Hemos Construído” cerró la lista con una versión extensa y poderosa. La banda dejó el escenario pero quedaba el encore de siete temas. “El Tesoro” fue una de las más coreadas de la noche. Una canción que el público motorizado quiere mucho y que hace días estrenó video. “Sábado” fue un delirio, con gente volando por los aires y la “Chica De Oro” llegó para seguir elevando la intensidad. Santiago Motorizado agradece y anuncia la última. Con ese manejo de las energías antes mencionado, descansamos un poco durante “Más O Menos Bien” que, obviamente, no fue la última. Quienes vimos a El Mató A Un Policía Motorizado en varias ocasiones y en diferentes años sabemos que suelen cerrar con “Mi Próximo Movimiento”. Por supuesto que fue un momento altísimo, como siempre. Pero lo que muchxs no esperábamos era el cierre reservado para “Prenderte Fuego”, coronado con una coda extensa, vibrante y súper noise. Un final de celebración contundente, como para que no te queden ganas de pedir otra. La banda platense dejó todo en el escenario. Cada vez queda más claro por qué giran por tantos países. Un sonido contundente, canciones bellas e intensas y cero actitud rockstar. Del garage al mundo, a través de un camino independiente, solidario y autogestionado. Aplausos totales.

FOTOS: Leandro Frutos

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