Seguinos en

En Vivo

10 años de Konex: la celebración de la cultura

Ciudad Cultural Konex comenzó a festejar sus 10 años de vida con El Festival, un evento que celebró a la escena local.

Publicado

el

El Konex comenzó a celebrar sus 10 años de existencia el pasado sábado 8 de octubre con El Festival. Dos escenarios, artistas emergentes y otros consagrados, y un line up acorde al festejo. A las 17:30 Sambara fue la banda encargada de inaugurar el día, en el escenario Columnas, y los pibes estuvieron a la altura de las circunstancias con temas que remiten a lo mejor del rock sinfónico y progresivo argentino, pero con un sonido totalmente actual. Lo primero que se entiende al escucharlos es que de verdad les importa la música. Están en el extremo opuesto a “Pomelo”, lo cual es buenísimo, y suenan muy bien. Presentaron parte de su flamante disco Siempre hubo riesgo en el cielo, producido por Mariano Otero, junto con temas de sus trabajos anteriores. Altamente recomendable.

A las 18:10 Octafonic dijo “presente” en el escenario del patio del Konex. Qué se puede decir de Nico Sorín y sus muchachos… son bestiales. Contundentes y precisos hasta el límite. Hicieron bailar y agitar cabezas a full. Desde abajo del escenario se veía a un grupo de amigos jugando con una máquina aceitada de ritmos, distorsiones, melodías, arreglos y mucha música. Polenta. El listado de temas incluyó material de Monster, su disco debut de 2014, con canciones de Mini Buda, su nueva producción, editada este año. No caben dudas, Octafonic es una banda que te pasa por encima.

Faltaban 10 minutos para las 19 y era momento de ir al escenario Columnas a ver a Rosario Bléfari. Atinada su participación en este Festival si se tiene en cuenta que su ex banda, Suárez, volvió por única vez a los escenarios porteños este año, el 4 de marzo, precisamente en el Konex. Un momento histórico para los que tuvieron la suerte de estar ahí. Rosario y su banda se mueven entre la distorsión y la delicadeza, a veces sumergiéndose en ambas al mismo tiempo. Siendo una artista con trayectoria, siempre es una bocanada de aire fresco escucharla, ya sea como solista o con su nueva banda, Sue Mon Mont. “Vidrieras” y “Lobo“, la canción con la que cerró el setlist, fueron algunas de las más coreadas por el público.

Fotos: Christian Pettinicchio

En el Patio apareció Poseidótica, la banda que recientemente cumplió 15 años y que la rompió con un show de intensidad ascendente. Comenzaron con ambientes y climas psicodélicos, generando un ambiente hipnótico con climas que te llevan de paseo por diferentes estados mentales. Para ir subiendo y terminar con un sonido y actitud decididamente stoner. Una aplanadora instrumental. Hay que verlos en vivo nuevamente, sin dudas.

20:15, escenario Columnas, era el turno de Morbo y Mambo. En esta banda conviven afrobeat, jazz, dub, funk, stoner y más, pero todos entrelazados, mezclados, como formas para jugar con instrumentos, de manera natural y, por sobre todo, con mucho groove. Sutilezas y power, naturalidad y electricidad. Al igual, pero distinto, que con Poseidótica, la sensación de pasear por diferentes estados y hacerlo apoyado en esos sonidos. Es una fusión que funciona como representando a una gran tribu actual que a su vez se conforma de muchas otras tribus. Baile inevitable.

De vuelta al Patio, Pez cerraba ese escenario y luego todo iba a suceder adentro, en el escenario Columnas. Con la banda de Ariel Minimal llegó el pogo y la primera demostración de amor total del público por un artista. Minimal tiene oficio y se le nota, la banda suena ajustada, poderosa, rockera. En Pez parecieran convivir todas las épocas del rock. Desde el “Helter Skelter” de fines de los 60 hasta Hendrix, Zeppelin, los 90 y la actualidad. Pueden pasar de un reggae lisérgico a un tema que es beatle y grunge a la vez. La fuerza de esta banda es descomunal, y si en la cancha se ven los pingos, a Pez se le vieron muy bien. La frutilla del postre: “La Voluntad“, un estreno absoluto en vivo. Demoledores.

Se venía lo que para muchos era el plato principal: Daniel Melero se apoderó del escenario Columnas junto a su banda, comandada por Yuliano Acri, que suena cada vez mejor, con vuelo, con onda. Hace algunos años, a mediados de 2008, Melero le dijo a este cronista: “No creo que este sea un momento para tocar en vivo, prefiero que sea un año para experimentar y tener ideas inconclusas”. Por suerte para el público el Melero de hoy toca en vivo. Crooner por excelencia, maestro del presente continuo, se lo ve cómodo con esta banda. Durante el recital hubo canciones para todos los gustos, con momentos muy altos. Clásicos (“No dejes que llueva“), canciones más recientes (“Bienvenidos“), algo de Los Encargados (“Líneas“) y temas nuevos, como “Amistad“,  el corte de Atlas, su nuevo disco. Daniel canta, gesticula, mira fijo a alguna cámara de alguien del público, sonríe, tira guiños de complicidad con su banda, juega, expresa y agradece. El cierre fue con una hermosa versión de “Amazona“, con un clima sonoro in crescendo que resumió un gran final para la presentación de Melero en este festival.

Fotos: Christian Pettinicchio

Luego vino el turno de escuchar y ver a Los Brujos en vivo. Sus recitales siempre son una fiesta memorable de música, vestuario, luces, actitud, baile, catarsis y fantasía, y en este caso no fue la excepción.  En la lista de temas, las canciones de Pong!, su último disco, conviven perfectamente con las de otras épocas. “Beat Hit“,  “Yo Caí por tu amor“, “Canción del Cronopio“, “Sasquatch“, cada tema es un micromundo, un momento celebrado. Saltos, mosh y psicosis total. Al momento de tocar “Gagarin” suben con las habituales máscaras, pero esta vez en vez de llevar el rostro del astronauta ruso tienen la imagen de Ricky Rúa, quien en junio de este año comenzó su misión intergaláctica. Alejandro Alaci deja todo en el escenario, demostrando que es un performer único. Canta, salta, corre, baila, se tira al piso, vibra y se la banca. Las guitarras de Gabriel Guerrisi y Fabio Pastrello son mejores amigas hace rato, y se nota. El pogo final con “Aguaviva” y “Piso Liso“, dos canciones que te empujan a ir siempre para adelante en todo, con letras arengadoras y espíritu positivo. Celebración total.

Fotos: Christian Pettinicchio

Más tarde llegaron los chicos de Bestia Bebé, banda del sello Laptra, amigos de El Mató a un Policía Motorizado, 107 Faunos, Las Ligas Menores, etc. Presentaron canciones de sus dos discos, Bestia Bebé (2013) y Jungla de metal 2 (2015).  Rock de guitarras y canciones que pueden estar inspiradas en algún personaje de Boedo (barrio de la banda), en alguna película o un libro. Sonidos que me remiten a El Mató, con una pizca de Vampire Weekend, la banda galesa Los Campesinos! y la polenta de los Arctic Monkeys. Bestia Bebé es otra de las bandas que demuestra que el camino de la independencia y la gestión compartida es posible. Su público los celebra, hace pogo y se canta todos los temas. Algunos de los momentos más altos del show fueron “Fiesta en el barrio“, “Lo quiero mucho a ese muchacho” y “Luchador de Boedo“.

Fantasmagoria iba a subir al escenario a la 1:00 de la mañana para cerrar el festival. 1:48 anuncian que Gori, por un inconveniente personal, lamentablemente no va a llegar a tiempo y la banda levanta el show. Sin dudas fue una jornada intensa, de mucha música, celebrando con alegría estos 10 años de la Ciudad Cultural Konex. Un festejo merecido en un espacio por el que han pasado artistas de todo tipo, siempre con propuestas interesantes, sumando cultura a una ciudad que es vista como un importante polo artístico en el mundo. ¡Felices 10 años, Konex! ¡Salud!
[post_view]

Continuar Leyendo
Click para comentar

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

En Vivo

Foo Fighters y Queens of the Stone Age enloquecieron Vélez

Queens of the Stone Age cumplió y fue la banda soporte ideal para la ceremonia de un Dave Grohl comodísimo en Liniers.

Publicado

el

Queens of the Stone Age cumplió y fue la banda soporte ideal para la ceremonia de un Dave Grohl comodísimo en Liniers.

 

Cuando Foo Fighters anuncio que no sería parte de LollaPalooza Argentina y que se presentaría a solas junto con Queens of the Stone Age, los fans opinaron que no se les pudo ocurrir una mejor idea. Con entradas agotadas colmaron el pasado miércoles el estadio de Vélez Sarfield, algunos desde el día anterior.

La noche comenzó con Queens of the Stone Age y sus intensos momentos de pogo que fueron haciendo entrar en calor al publico. Pese a que la gran mayoría de los presentes fue para ver a Foo Fighters, aún así celebraban la presencia de Josh Homme y los suyos, quienes cumplieron con un setlist conformado por canciones de su último disco, Villains, y no faltaron los clásicos de la banda como The Way You Use to Do y The Evil Has Landed. Aunque los momentos de pogo más intenso fueron durante Burn of the Witch y In My Head. Para el final dejaron a Go with the Flow y A Song of the Dead, para enloquecer al público y prepararlos para lo que se venía.

Foto: Jimena Savelli

Foto: Jimena Savelli

Sin hacerse desear demasiado y cumpliendo con los horarios acordados, el momento que todos esperaban llegó: Dave Grohl sale al escenario y el publico exaltado lo recibe a los saltos mientras empezaban a sonar los primeros acordes de Run. La empatía que se generó entre la banda y el público fue lo más destacado de la noche “Dementes”, “ruidos”, “locos”; eran las palabras que Grohl repetía una y otra vez para describir a la audiencia argentina. “Si este fuera el primer concierto de la gira los demás hubieran sido demasiado silenciosos”, expresó el cantante y guitarrista.

La lista de temas fue muy sorpresiva en cuanto a que solo tocaron cuatro canciones de Concret and Gold (último disco de la banda), cuya canción más cantada y sentida por los fanáticos fue Sky is the Neighbourhood, que tuvo el acompañamiento de un coro femenino. El resto de los temas fue una mezcla de los clásicos de siempre como: Learn to Fly, All My Life, The Pretender, etc.

Foto: Jimena Savelli

Foto: Jimena Savelli

Además el concierto contó con momentos muy graciosos, como la conversación entre la guitarra de Grohl y la batería de Taylor Hawkings durante Rope, este último también tocó un solo de batería elevado tres metros sobre una plataforma en el aire; y la divertida forma en la que cada músico se presentó, ya que consistió en que cada uno de los integrantes iniciaba desde su instrumento un cover (los cuales incluían canciones de temas de Alice Cooper, Queen, los Ramones y el ritmo de Imagine con la letra de Jump de Van Halen), aunque seguramente le momento más emotivo de esta parte del show fue cuando Taylor Hawkings canto Under Pressure (Queen y David Bowie), porque luego de 25 años tuvo a Dave Grohl sentado en la batería.

Durante My Hero, el público se sentaba durante el inicio, para explotar y generar un increíble pogo durante el estribillo, lo cual se repitió These Days y Walk. “Foo Fighters es un sentimiento no puedo parar”, repetía el público, los cuales eran atentamente escuchados por Grohl, quien también antes de cada temas se tomaba el tiempo para decirle a los fanáticos lo locos que estaban y lo ruidosos que eran siempre acompañados de un “fuck”.

Las últimas canciones fueron: Monkey Wrench, Times Like These, Generator, Big Me, Best of You, las cuales hicieron explotar totalmente al público. Pero cuando la banda se retiró, estos querían más, en ese momento se generó una divertida negociación entre los fanáticos y Dave Grohl (con Hawkings como mediador) acerca de cuanto temas más iban a tocar, la cual finalmente concluyó en que tocarían tres canciones más.

Dirty Water, This is a Call y Ever Long fueron las elegidas para darle cierre a casi tres horas de conciertos y terminar de quebrar al público. “No me gusta decir adiós por eso no lo diré porque se que nos volveremos a ver”, fueron las palabras con las que el protagonista indiscutido de la noche se retiró de Vélez.

Continuar Leyendo

En Vivo

Gorillaz en el Festival BUE: las fantasías animadas se hicieron realidad

La banda de Damon Albarn saldó su deuda con el público argentino y dio para el recuerdo antes de la tormenta.

Publicado

el

Foto Portada: Gentileza Festival BUE (Tomás Correa Arce)

La banda de Damon Albarn saldó su deuda con el público argentino y dio para el recuerdo antes de la tormenta.

Si en los 90 describía la decadencia de la sociedad de consumo y el neoliberalismo, y la angustia previa al cambio de siglo lo volvía un hombre cínico y desesperanzado en canciones como “The Universal” o “End of a Century”, ya entrados los 2000, viviendo las primeras experiencias de la paternidad y con Blur resquebrajándose, Damon Albarn decidió encarar, junto al historietista Jamie Hewlett, un proyecto tan ambicioso como inusual: una banda de dibujos animados. Gorillaz en sus comienzos fue un reflejo fiel de aquellos primeros turbulentos años del nuevo milenio, una mirada crítica y burlona que ridiculizada a la cultura de MTV y hacía del vacío existencial el combustible perfecto para crear las canciones post apocalípticas características de la banda, que en esa época se presentaba detrás de una pantalla que proyectaba a los cuatro antihéroes: 2-D, Murdoc, Noodle y Russel.

En el presente, Damon ya no se refugia detrás de sus personajes animados, sino que se pone de frente al público y con la ayuda de sus amigos de carne y hueso, como los De La Soul, Vince Staples y hasta Jehnny Beth, cantante de Savages, brinda un show cargado de canciones que se han convertido en himnos para esa generación etiquetada como “millennial”.

Damon Albarn (Gorillaz) - Foto: Gentileza Festival BUE (Elias Mendez)

Damon Albarn (Gorillaz) – Foto: Gentileza Festival BUE (Elias Mendez)

“Hellooo! Hellooo! Is anyone there?”, fue el grito desesperado que se escuchó cuando la noche empezaba a ganarle a la tarde del sábado en Tecnópolis. “M1 A1” metió de lleno al público en el mundo de Gorillaz y Albarn, con su guitarra eléctrica, demostró que los monitos también rockean. De inmediato “Last Living Souls”, del célebre Demon Days, puso a todos a corear que “somos las últimas almas sobrevieintes” a través de una melodía de pianito juguetón. Secundado por una banda de lujo (Seye Adelekan en bajo; Mike Smith y Jesse Hackett en teclados; Gabriel Wallace y Karl Vanden Bossche en batería y percusión; Jeff Wootton, con un look muy The Clash, en guitarra; y seis coristas que agigantaban las canciones para que lleguen hasta al último espectador presente), Damon manejó la escena como un director de orquesta (o quizás un coreógrafo), dando muestra de sus aptitudes teatrales en cada gesto y movimiento, sabiendo cuándo ir al frente y ser protagonista o cuando delegar para que los demás se luzcan. Todo bajo control.

De cierto aire jamaiquino en “Rhinestone Eyes” se pasó al trip hop callejero, groovero y narcótico de “Tomorrow Comes Today”, uno de los grandes temas del debut de los primates, ese que también tiene “19-2000”, la siguiente en el setlist y mega hit mundial que hasta su videoclip fue parodiado por Videomatch. La delirante “Superfast Jellyfish” significó que Dave y Posdnuos, de De La Soul, se pongan a rapear y sean los primeros de los varios invitados al micrófono, porque todos quieren estar arriba del escenario con Damon. Lo que siguió fue uno de los mejores momentos del show y algo para guardar en el recuerdo. El segmento melancólico y melódico de  “On Melancholy Hill” y “El Mañana” fue sublime y demostró que Albarn está entre los mejores compositores de su generación. Mediante un lamento agridulce, sabe perfectamente cómo transmitir la música que está dentro de su cabeza: sonidos de cuerdas, armonías vocales y un par de notas de piano bastaron para pintar un cuadro hermoso y devastador.

Gorillaz - Foto: Gentileza Festival BUE (Leandro Frutos)

Gorillaz – Foto: Gentileza Festival BUE (Leandro Frutos)

“Saturnz Barz” dio comienzo al pasaje Humanz, el disco más reciente de Gorillaz, con la voz de Popcaan replicada en la pantalla de fondo. El siguiente invitado fue Vince Staples –que durante la tarde se había presentado en ese mismo escenario– para hacerse cargo del vértigo de “Ascension”, un tema que tuvo al palo al público y logró que el concierto levante en temperatura. La cosa se puso más cool y relajada en “Strobelite” (con Peven Everett dándolo todo en la voz) y “Andromeda”, dos temas en clave disco futurista. En “Sex Murder Party” se hicieron dueños del momento Jamie Principle, leyenda de la escena house de Chicago, y Zebra Katz, quien desfiló con movimientos felinos e interactuó cara a cara con la gente. Sensualidad a flor de piel para una de las partes más intensas del recital. La tensión se disipó con la exhalación adolescente de “Punk”, tema que junto a “M1 A1” podrían ser parte de una continuación de la discografía de Blur.

Michelle Ndegwa, una de las coristas de la banda, pasó al frente para cantar el final de “Kids With Guns” y dejar maravillados a muchos con su capacidad vocal. Nuevamente Damon hace jugar a todos y cada uno tiene su momento de gloria. Everett regresó para interpretar la muy celebrada “Stylo”, poniéndose en la piel Bobby Womack luego del rapeo grabado de Mos Def, en un viaje por la autobahn guiados por las huellas de Afrika Bambaataa. Antes de los bises tocaron “Plastic Beach” y “We Got the Power”, esta última con la participación especial de Jehnny Beth, quien encendió a la audiencia en un breve crowd surfing.

Damon Albarn (Gorillaz) - Foto: Gentileza Festival BUE (Elias Mendez)

Damon Albarn (Gorillaz) – Foto: Gentileza Festival BUE (Leandro Frutos)

Sobre el final arremetieron con la oriental “Hong Kong” y “Feel Good Inc.”, esta vez con los tres De La Soul y la carcajada macabra de Maseo. Tuvieron tiempo de bromear en medio del tema con Albarn y dar muestra de que todavía conservan un flow explosivo. Pero eso no fue todo, obviamente no se iban a retirar sin tocar su máximo éxito, ese que los hizo famoso por todo el globo. Damon tomó su melódica para la inconfundible melodía de ultratumba de “Clint Eastwood” y alertó que “the future is coming on!”, antes del rapeo Del the Funky Homosapien encarnado por el espíritu dibujado de Del tha Ghost Rapper en pantalla.

Bajo un cielo amenazante por los relámpagos y la tormenta que se aproximaba, el cierre quedó en manos del tándem “Don’t Get Lost in Heaven” / “Demon Days”, un mantra gospel que ha Damon Albarn le ha servido para exorcizar demonios desde la época de “Tender”. Comunión, celebración y la satisfacción de haber saldado una deuda de años. Las fantasías animada se hicieron realidad, “that’s all folks!”

Además de música, el día 2 del festival BUE ofreció distintos puntos de entretenimiento para hacer la previa a Gorillaz, entre ellos se destacó el espacio Motorola donde había mesas de ping pong, metegol y diversos juegos tecnológicos para que los fanaticos disfruten mientras esperan que toque su banda preferida.

Seguinos en Instagram y mirá las fotos y vídeos que sacamos con el nuevo Moto Z2 Play y su divertida cámara 360.

[post_view]

Continuar Leyendo

En Vivo

BUE Día 1: Larga vida al indie

Con una calor agobiante propio de diciembre, así arrancó la seguidilla de shows que conformaron la grilla de un festival muy esperado.

Publicado

el

Por

La edición 2017 del Festival BUE se desarrolló nuevamente en el predio de Villa Martelli en dos fechas, el viernes 15 y el sábado 16 de diciembre, y contó con los números fuertes de Arcade Fire en el día 1 y de Gorillaz en el 2. Pero hubo otro gran protagonista del festival que no fue invitado y del que se estuvo hablando bastante durante los días previos: el factor climático, que tuvo gran influencia en la organización del evento.

La fecha 1 se caracterizó por las elevadas temperaturas y el sol abrasador que convirtió al cemento de Tecnópolis en un horno masivo, y más allá de que no permitió disfrutar al máximo algunos de los shows, el clima no fue tan determinante como en la fecha 2, cuando la tormenta provocó la incertidumbre y el (tardío) anuncio de cambios de horarios de los artistas, incluso la polémica suspensión del concierto de Major Lazer, una de las bandas que encabezaba el line up. UltraBrit estuvo ahí y te lo cuenta.

La cosa no comenzó bien para el BUE el viernes. Desinteligencias en la producción provocaron que las puertas se abrieran pasadas las 17, cuando 107 Faunos, que había arrancado en el horario programado de las 16.30, estaba a punto de terminar de tocar. La banda de La Plata tendría su revancha al día siguiente, mediante una reprogramación de la grilla. Stone Giant hizo honor a su nombre y cada paso que da es enorme, firme y pesado. Durante los dos últimos años no han parado de crecer y perfeccionar su sonido de hard rock clásico. Fundada por alumnos de la prestigiosa Berklee College of Music y liderada por el cantante y guitarrista argentino Sebastián Fernández, la banda dio muestra de un sonido zeppeliniano arrollador en su tercera visita a la Argentina.

Tocaron canciones de su homónimo disco debut de 2015, como Evil Son y L.D.G, y también material que se espera que forme parte de su segundo álbum anunciado para 2018, como fue el caso de We Don’t Talk About It, nuevo single de pulso acelerado y retrorock estilo Wolfmother, y Nasty, de distorsión saturada y frescura vertiginosa, cercana al primer disco de Royal Blood. Los que buscaron refugio ante el fuerte sol de la tarde se encontraron adentro con una banda caliente que irradió pura energía.

Brazilian Girls, banda del argentino Didi Gutman, se presentó nuevamente en nuestro país y desafió el calor que superaba ampliamente los 30 grados. Pocos minutos antes de las 18:00 hs. el público se acercaba al Heineken Stage para encontrarse con la propuesta multicultural de este grupo neoyorkino que combina electrónica, pop, jazz, reggae, chanson y otros estilos. Un recital ascendente, con puntos altos como Sirènes de la Fête, Me gustas cuando callas con sus aires latinos y sus coros pegadizos y Pussy con un chico y una chica del público bailando en el escenario.

Sabina Sciubba (Brazilian Girls)

Sabina Sciubba (Brazilian Girls)

Los también neoyorkinos de Parquet Courts tuvieron un set compacto, efectivo y poderoso de 11 canciones, la mitad más una correspondientes a su disco “Human performance”. Coparon el escenario Ford Fiesta Arena a puro indie, garage y punk rock. La banda liderada por Andrew Savage y Austin Brown, ambos guitarristas y cantantes, suena con precisión y fuerza. Con cortes y cambios de velocidad en los temas, generan un sonido punk garagero que por  momentos se emparenta con Sonic Youth o Pixies, pero sin perder lo propio. Dejaron el escenario con una sonrisa sincera, luego de cerrar la lista con One man no city.

Austin Brown (Parquet Courts)

Austin Brown (Parquet Courts)

Él Mató a un Policía Motorizado demostró en el escenario cubierto que ya está en las grandes ligas. Vienen de hacer el disco del año, La Síntesis O´Konor, del cual tocaron 8 de sus 10 canciones. Inauguraron su set incendiario con el instrumental que lleva el mismo nombre de su último trabajo. Una maravilla que mezcla kraut con un coro casi futbolero. La Cobra llegó desde La Dinastía Skorpio y de ahí en más cada canción del set fue coreada de punta a punta por el público. Lo que los platenses han logrado es el resultado de años de trabajo desde la independencia. Son una lección de cómo salir del garaje sin perder identidad. Las versiones en vivo suenan un poco más aceleradas y a ese volumen ganan en poderío y fuerza. Se los nota muy cómodos tocando y suenan mejor que nunca. Sin dudas fue uno de los mejores recitales de El Mató en toda su historia. El cierre llegó con una versión demoledora de Mi Próximo Movimiento y el público totalmente en llamas. Por suerte había aire acondicionado.

Santiago Motorizado (Él Mató...)

Santiago Motorizado (Él Mató…)

El plato fuerte de la jornada

La mayoría del público que se acercó a Tecnópolis el viernes fue porque Arcade Fire volvía a la Argentina luego de 3 años y medio. Si hubiera que elegir una sola palabra que defina el show de la banda canadiense en el BUE sería “épico”. Desde el comienzo con la Quinta Sinfonía de Beethoven en la versión disco de Walter Murphy, la voz en off presentándolos como en una pelea de boxeo y el escenario ambientado de ring, con las cuerdas colocadas al frente, para inmediatamente sumergirnos en Everything Now, canción que titula su nuevo disco. Pop glorioso con aires a ABBA y una crítica a la inmediatez absoluta e inhumana en la que estamos inmersos. No Cars Go con su velocidad y heroicismo le dieron paso al funk pop de Electric Blue, con Régine Chassagne pasando a la voz principal. Hubo baile con Put Your Money On Me, emoción con la impecable The Suburbs, belleza con Sprawl II, más baile con Reflektor y el amague a irse con Neighborhood #3. Volvieron para emocionar con We Don´t Deserve Love, para hacer corear a todo el público con Everything Now (Continued) y para despedirse con esa especie de himno heroico llamado Wake Up junto a las miles de gargantas que no podían resistirse a semejante energía de canto colectivo. El indie rock está más vivo que nunca.

Texto: Nicolas Álvarez y Juan Pablo Fernández /    Fotos: Christian Pettinicchio

Además de música, el festival BUE ofreció distintos puntos de entretenimiento, entre ellos se destacó el espacio Motorola donde había mesas de ping pong, metegol y diversos juegos tecnológicos para que los fanaticos disfruten mientras esperan que toque su banda preferida.

Seguinos en Instagram y mirá las fotos y vídeos que sacamos con el nuevo Moto Z2 Play y su divertida cámara 360.

[post_view]

Continuar Leyendo
Ad Banner 300 x 600
Ad Banner 300 x 250
Ad Banner 300 x 250
Ad Banner 300 x 250

LAS MÁS LEIDAS